LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 5841.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i2.1020
El taller de teatro como espacio pedagógico para la
representación cultural en el adolescente
The theater workshop as a pedagogical space for the cultural
representation in adolescents
Diana Luz Pérez Hernández
Diana.luz.perez@uaq.edu.mx
https://orcid.org/0000-0003-1841-2479
Universidad Autónoma de Querétaro, Escuela de Bachilleres, Plantel San Juan del Río
México
Ana Rosa Avalos Ledesma
Ana.rosa.avalos@uaq.edu.mx
https://orcid.org/0009-0003-8253-4443
Universidad Autónoma de Querétaro, Facultad de Psicología y Educación, Campus San Juan del Río
México
María Isaura Morales Pulido
Maria.isaura.morales@uaq.edu.mx
https://orcid.org/0000-0001-9737-3089
Universidad Autónoma de Querétaro, Facultad de Contaduría y Administración, Campus San Juan del Río
México
Juan Carlos Garfías Sánchez
Juan.garfias@uaq.mx
https://orcid.org/0000-0001-8245-0838
Universidad Autónoma de Querétaro, Facultad de Contaduría y Administración, Campus San Juan del Río
México
Jerónimo Gómez Rodríguez
jeronimo.gomez@uaq.mx
https://orcid.org/0000-0002-4807-0564
Universidad Autónoma de Querétaro, Escuela de Bachilleres, Plantel San Juan del Río
México
Artículo recibido: 07 de agosto de 2023. Aceptado para publicación: 22 de agosto de 2023.
Conflictos de interés: ninguno que declarar.
Resumen
El presente trabajo aborda la importancia de actividades de interacción y aprendizaje
significativo en la educación de adolescentes. Se destaca el taller de teatro como un espacio
pedagógico que permite a los estudiantes replantear representaciones culturales y construir su
identidad social. El texto se centra en el taller de teatro en el Plantel San Juan del Río de la EBA-
UAQ, que forma parte de las actividades extracurriculares para motivar a los estudiantes a
participar en actividades artísticas y culturales. Se destaca el papel del espacio pedagógico en
el proceso de enseñanza-aprendizaje, permitiendo una interacción estimulante para el desarrollo
y aprendizaje de los estudiantes, dirigido a fomentar el pensamiento crítico. Además, se hacer
referencia a la revisión de literatura de Paulo Freire, Jerome Brunner y Vygotski en la importancia
de la interacción social en el aprendizaje. Se considera la cultura como un factor incluyente en la
identidad del adolescente, misma que va construyendo mediante la asimilación de
representaciones culturales y la interacción con otros.
Palabras clave: interacción, aprendizaje, teatro, construcción
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 5842.
Abstract
This paper aboard the importance of interaction and meaningful learning activities in adolescent
education. The theater workshop stands out as a pedagogical space that allows students to
rethink cultural representations and build their social identity. The text is focused on the theater
workshop at the EBA-UAQ Campus San Juan del Río, which is part of extracurricular activities to
motivate students to participate in artistic and cultural activities. The role of the pedagogical
space is highlighted in the teaching-learning process, allowing a stimulating interaction for the
development and learning of the students, aimed at promoting critical thinking. In addition, the
review of Paulo Freire, Jerome Brunner and Vygotsky literature is referred on social interaction
learning importance. Culture is considered as an inclusive factor in adolescent identity, which is
built through the assimilation of cultural representations and interaction with others.
Keywords: interaction, learning, theater, construction
Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades,
publicados en este sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons .
Como citar: Pérez Hernández, D. L., Avalos Ledesma, A. R., Morales Pulido, M. I., Garfías
Sánchez, J. C., & Gómez Rodríguez, J. (2023). El taller de teatro como espacio pedagógico para
la representación cultural en el adolescente. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias
Sociales y Humanidades 4(2), 5841–5854. https://doi.org/10.56712/latam.v4i2.1020
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 5843.
INTRODUCCIÓN
El presente trabajo parte de la diversidad de actividades que los estudiantes lleva a cabo, al
momento de realizar estudios de nivel medio superior, dentro del contexto del plantel San Juan
del Río de la Escuela de Bachilleres de la Universidad Autónoma de Querétaro (EBA-UAQ), y cómo
a partir de estas, se genera un aprendizaje dirigido a fomentar un pensamiento crítico, tal como
lo propone el pedagogo Paulo Freire con la educación liberadora, y los psicólogos Jerome
Brunner, con el aprendizaje situado, y Vygotsky, con la importancia de la interacción humana (en
Delval, 2010).
Como parte de la jornada escolar, el adolescente se desenvuelve en diversas actividades e
interactúa constantemente con sus pares, siendo la propia institución educativa la que facilita la
presencia de actividades de interacción entre ellos, promoviendo un intercambio de
conocimientos y aprendizajes significativos que contribuyen a la construcción de la identidad
colectiva.
Una de estas actividades es el taller de teatro1, el cual será analizado como un espacio
pedagógico que permite a los estudiantes replantear la representación cultural con relación a
conductas establecidas socialmente, replicadas de forma individual en su entorno como
estudiante, artista y sujeto social.
Los adolescentes cursan el bachillerato entre los catorce y los dieciocho años, consideran a su
entorno como un lugar en el cual aprenden, interiorizan y manifiestan pautas sociales de
comportamientos. Tal como lo afirma Brunner en relación a generar un aprendizaje significativo
a partir de las actividades que realizan o bien, de las experiencias que forman parte de su
cotidianidad (en Delval, 2010).
Retomo a Jacques Rancière en El espectador emancipado (2010), analiza el papel del espectador
dentro de una puesta en escena y critica la influencia social dentro del espectáculo teatral,
exponiendo aquellos factores culturales que se han normalizado y que pasan desapercibidos.
Considerando la postura de Rancière, es fundamental analizar las motivaciones de los
estudiantes que forman parte del taller de teatro a través de los siguientes cuestionamientos:
¿cómo se construye la identidad social a partir de una puesta en escena?, ¿cuáles son las
implicaciones sociales y emocionales dentro de la actividad teatral para los adolescentes? y
¿cómo las representaciones culturales que son llevadas al teatro pueden servir como alternativa
para asumir un rol activo socialmente?
Rancière (2010) sostiene que la dinámica inicial del teatro establecía una relación óptica-pasiva,
donde el espectador asume un rol de receptor cumpliendo una función inactiva, lo cual implica
un sometimiento. A partir de esto, propuso transformar a los espectadores en participantes,
donde asuman un rol activo y el aprendizaje sea el resultado de la práctica teatral, como lo afirma:
“el teatro es el lugar en el que una acción es llevada a su realización por unos cuerpos en
movimientos frente a otros cuerpos vivientes que deben ser movilizados, reactivado en el
performance de los primeros, en la inteligencia que construye una puesta en escena” (Rancière,
2010, p. 11).
Al respecto, dentro del taller de teatro se fomenta un vínculo entre los estudiantes, ya sean
actores o espectadores, gracias al rol que representa en la puesta en escena y la interacción a
partir de actividades significativas e innovadoras para los adolescentes que se relacionan a las
1 Esta es una actividad extracurricular dentro del ámbito artístico que se oferta en el plantel San Juan del
Río de la Escuela de Bachilleres de la Universidad Autónoma de Querétaro.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 5844.
normas culturales. Haciendo referencia a Giménez (2010, p. 52) al afirmar que “la cultura se dirige
hacia la formación de la identidad del individuo y aquella que es interiorizada por los sujetos…”,
de tal manera que, los adolescentes en su actuar manifiestan las normas culturales del contexto
en el que se desenvuelven.
Bajo esta línea, se analiza la participación del estudiante dentro del taller de teatro a través de
actividades pedagógicas que motivan, desarrollan y fomentan la creación de una identidad
social, a partir de replantear las representaciones culturales de manera armónica vinculando su
ideología, metas, expectativas, e intereses. En ello radica la importancia de que el adolescente
se inserte en espacios pedagógicos que fomenten la interacción y el pensamiento crítico para
generar un aprendizaje significativo que le permita un desarrollo integral, tal como lo señala
Freire (2008), vinculado a Vygotsky (en Delval, 2010) en el concepto de mediación, al enfatizar la
importancia de la interacción entre los estudiantes para contribuir a la construcción de una
identidad cultural a partir de su participación en el taller de teatro.
TALLER DE TEATRO
Gracias a la iniciativa para incentivar a los estudiantes a realizar actividades complementarias a
su formación académica, se impulsaron los talleres extracurriculares dentro del plantel San Juan
del Río, enfocados a actividades artísticas, culturales y deportivas. Cuyo proceso de selección se
vincula directamente con los intereses de los estudiantes, de tal manera que al ingreso a la EBA-
UAQ se hace la invitación a incorporarse voluntariamente a las diferentes ofertas, garantizando
así la permanencia durante toda su estancia en el bachillerato en la mayoría de los casos.
Como parte de las estrategias de dirección de EBA-UAQ para motivar la participación de los
estudiantes, así como fomentar el sentido de identidad, se llevan a cabo actividades académicas,
deportivas, culturales y artísticas durante el semestre, vinculadas a fechas conmemorativas2 o
eventos propios de la institución como los días del saber3 o el día del bienestar4, cuyo objetivo
es motivar a los estudiantes a integrarse a las actividades.
Es así como el taller de teatro tiene su inicio en el plantel San Juan del Río de la EBA-UAQ en el
2010, gracias al interés de los propios estudiantes ante la apertura de compartir sus experiencias
y conocimientos en otros espacios formativos como la casa de la cultura del municipio. Por lo
que, a partir de contar con una actividad como el taller de teatro, se favorece la interacción, dando
cabida al intercambio de experiencias y saberes que los enriquecen como sujetos sociales.
Entender que la dinámica dentro del taller de teatro parte de la elección de las obras a representar,
las cuales en un primer momento se inclinaron por la comedia u obras adaptadas por los
integrantes del taller que fueron retomadas de la página de la dramaturgia mexicana5 o bien, en
el hecho que un estudiante decida escribir una obra. En este sentido, la temática fue cambiando
con relación a sus intereses, abordando temas como el noviazgo, la comunicación en la familia,
la importancia de las relaciones interpersonales, la educación sexual y también temas
socialmente delicados como los feminicidios, el acoso, trastornos de personalidad y elección
profesional. Destacan los logros obtenidos a partir de esta evolución en los diversos encuentros
2 Celebración del día del amor y la amistad, la conmemoración de la independencia de México, el día de
muertos, o la posada navideña.
3 Consiste en la exposición de los trabajos realizados en las diferentes asignaturas cursadas en el semestre
en curso ante la comunidad estudiantil del mismo plantel.
4 Organizado por el Programa de Orientación Educativa (POE-EBA), el cual, se encuentra conformado por
el servicio médico, psicológico y nutricional; por lo que, se selecciona un tema vinculado a la demanda o
intereses de los estudiantes.
5 Véase: página de internet https://www.facebook.com/dramaturgiamex/
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 5845.
culturales “somos UAQ” organizados por la Secretaría de Extensión Universitaria de la
Universidad Autónoma de Querétaro.
ESPACIO PEDAGÓGICO
Al respecto, se abordará al espacio como un factor didáctico que favorece el proceso de
enseñanza-aprendizaje (E-A), de tal manera que, posibilita a los agentes educativos involucrados
a crear un ambiente estimulante para el desarrollo, estructuración y potencialización de las
capacidades del individuo, así como favorecer la identidad social. Se atiende el diseño de los
espacios pedagógicos para efecto de crear un ambiente que condicione el éxito de las
actividades, en tanto a su propósito como en las estrategias a implementar. Por lo que, los
agentes educativos que forman parte del proceso de E-A valoran la interacción social en relación
con el contexto del estudiante, en donde se examina tanto el contenido como el material a utilizar
para generar un aprendizaje significativo (Gairín, 1995, p. 39).
Ante esta situación, es preciso deliberar el papel del taller de teatro como un espacio que
promueve el proceso de la enseñanza-aprendizaje (E-A), por ello, es necesario analizarlo como
un espacio pedagógico para la reproducción y asimilación de representaciones culturales,
partiendo de que todo ambiente es susceptible de promover un conocimiento y, por tanto, estimar
que tanto las aulas como los espacios dentro de la escuela constituyen una herramienta valiosa
para fomentar el aprendizaje.
Esto implica la creatividad de los agentes educativos en especial de los estudiantes, dado que
sacan provecho de los espacios comunes dentro de la institución escolar como pasillos,
escaleras, patios, jardines o auditorios, siendo adaptados para exponer, mostrar, descubrir,
cuestionar, mover esquemas; para experimentar al realizar actividades tanto académicas como
artísticas, sin delimitar al aula de clases como el espacio exclusivo de aprendizaje y considerar
la posibilidad de que se pueden establecer espacios pedagógicos fuera de esta, con la
participación activa de todos los agentes educativos.
Casalrrey (en Laorden, 2002) propone tres características para organizar un espacio educativo,
enfatiza que esté sea pensado para los estudiantes, que actúe como un entorno estimulante,
accesible, flexible y funcional; por último, que sea agradable a los sentidos. A partir de lo anterior,
se consideran a los espacios pedagógicos como potencializadores del propósito de la actividad,
ya sea una obra de teatro, una actividad deportiva o la exposición de un concepto.
MEDIACIÓN DE VYGOTSKI
Retomando los postulados de Vygotski (1979) y sus discípulos, se reconoce la importancia de la
socialización para el desarrollo cognitivo de los individuos. Según sus aportaciones, las
funciones cognitivas superiores aparecen en un primer momento en el plano interpersonal antes
de pasar al nivel intrapersonal, mediante el lenguaje; siendo empleado en la interacción de los
individuos.
Cuando ante una misma actividad se plantean diferentes enfoques u opiniones, derivando tanto
en los distintos niveles de desarrollo que atraviesa el sujeto como en los diversos modos de ver
una actividad, se producen interacciones y regulaciones sociales que favorecen el diálogo, la
empatía y la integración, por lo que, el aprendizaje se puede considerar como una situación social
de comunicación y de interacción entre pares alrededor de una actividad en común. Los
estudiantes aprenden en la interacción, ya sea comparando, desarrollando actitudes, valores,
habilidades favorables al aprendizaje, como lo propone Vygotsky (en Trujillo, 2022), la interacción
colaborativa del niño con adultos o pares favorecerá el desarrollo habilidades a través de una
actividad compartida externa, que posteriormente podrá llevar a cabo de manera independiente.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 5846.
Esta colaboración se da cuando interactúan con adultos o compañeros y lleva a cabo una
actividad conjunta en la zona de desarrollo próximo (ZDP) mediante el proceso de mediación.
Anteponiendose a lo propuesto, Freire (2019) incorpora el concepto de “educación bancaria”,
donde se fomenta en el estudiante la memorización mecánica de los contenidos, los sujetos se
visualizan como recipientes en los que se depositan saberes, archivando conocimientos
convertidos en objetos del proceso y cuanta mayor es la facilidad para mantenerlos oprimidos,
la incorporación al mundo social se realizará sin inconvenientes, por lo que estará más lejos de
la transformación de su realidad y construcción de su propia interpretación. Para contrarrestar
esta educación bancaria, propone el desarrollo del diálogo, visto como el trabajo en acción entre
individuos diferentes, dado que implica el encuentro y la transformación del contexto por lo que
se convierte en una exigencia personal.
IDENTIDAD Y REPRESENTACIÓN CULTURAL
La cultura se obtiene a través del proceso de aprendizaje, que no se limita únicamente a la
educación formal, sino también incluye hábitos adquiridos de manera inconsciente, donde los
modelos culturales son transmitidos y respaldados socialmente. Ralph Linton menciona que, la
cultura es la configuración de los comportamientos aprendidos y de sus resultados cuyos
elementos son compartidos y transmitidos por los miembros de una sociedad (en Giménez,
2015, p. 45).
El proceso de aprendizaje de la cultura dentro de un grupo establecido se le denomina
aculturación, que bien, se puede producir por elementos externos donde la interacción y el
contacto con sus pares se consideran fundamental para el individuo. El proceso de aculturación
obliga a minimizar haciendo referencia a las capacidades o hábitos adquiridos por el hombre en
cuanto a miembro de una sociedad, en efecto, se afirma que la cultura como concepto explicativo
alude a las dimensiones de la conducta del sujeto que resultan de la pertenencia a una sociedad
o a un grupo ya sea por nacimiento o por incorporación. La cultura en cambio nos ayuda también
a comprender ciertos procesos como la difusión, el contacto cultural y la aculturación (Giménez,
2015, pp. 44-45).
Por ello, se estima que las representaciones culturales a través del aprendizaje ejercen influencia
en el comportamiento del individuo, se puede profundizar con relación a un factor en común
donde emergen rasgos característicos de un grupo culturalmente homogéneo. Sin embargo, se
cuestiona la influencia de estos elementos culturales ante la existencia de elementos
contextuales que involucran actividades a realizar, de pensamiento y de lenguaje, es decir, rubros
individuales de cómo se emplean los modelos culturales por parte del individuo para conformar
su personalidad.
Giménez (2005), afirma que la actitud de los sujetos con relación a su propia cultura está lejos
de considerarse como un rol pasivo, como suele referirse a la cultura vinculada exclusivamente
como una herencia social. En efecto, “...los hombres no son solamente portadores y criaturas de
la cultura sino también creadores y manipuladores de esta” (p. 34). Se puede entender la
dinámica cultural, cuyas bases son la creación o la innovación individual. Aunque los cambios
culturales se deben principalmente a factores externos vinculados a la aculturación, se debe
considerar que cualquier sociedad asume su propio modelo de vida en comparación a otras
sociedades a pesar de que dicha cultura se ha originado en el seno de ese mismo grupo.
Es decir, define a la cultura como el conjunto de organización social donde todos los aspectos
involucrados estén dotados de significado, misma que se encuentra en todas las actividades
vinculadas a la vida cotidiana, por lo que las representaciones culturales forman parte de
cualquier ámbito donde los individuos se desenvuelvan, por lo que se deben considerar los
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 5847.
elementos inmersos cómo son la ideología, las representaciones, el imaginario social, la
hegemonía y la estructura social; de tal manera, que el individuo estará permeado de estos
elementos y, por lo tanto, estará asimilando dichos factores que determinarán su conducta,
visualizando al adolescente como un ser social que recientemente se alejó del seno familiar para
incursionar en la sociedad por lo que se estará enfrentando a elementos sociales simbólicos
(p.52).
Giménez (2010), menciona que la cultura se enfoca en la identidad y aquella parte de la cultura
que es interiorizada por los sujetos, teniendo en cuenta la existencia de una línea discursiva
dentro del arte, de tal manera, que no se remita a una forma de expresión exclusiva de los artistas
sino como una herramienta del propio individuo, y como parte del estado subjetivo podríamos
referirnos a la asimilación que tienen lugar en los adolescentes las conductas o normas
socialmente establecidas mientras que en el estado objetivo es mantener presente aquellas
instituciones culturales con las que cuenta el adolescente (p. 60).
La identidad colectiva implica una conciencia y una voluntad del grupo, como parte del grupo
actúan solamente a través de sus representantes para que, de manera posterior, formen parte de
nuestra propia identidad individual, de ahí la importancia de que el adolescente forme parte de
grupos en los cuales se sientan identificados y su relación con otros objetos, así es cómo se
relacionan la identidad y la cultura, donde le permite al adolescente vincular de manera armónica
su ideología, metas, expectativas e intereses en relación al contexto donde se encuentra, como
lo define Gabriel Zaid (Giménez, 2006):
La cultura como libertad crece, en relación con las obras literarias, musicales, visuales, no como
un elemento exclusivo o privilegiado. Una cultura libre, independiente de la edad, las aulas y los
créditos curriculares, independiente de la posición social. Una cultura afortunada, que depende
de la buena suerte: de encontrar un texto que es una revelación, y de encontrar con quienes
compartir la animación para ese encuentro feliz. Si la cultura fuese medible, se mediría por la
animación que despierta una obra en la conversación. “La cultura no depende de la cantidad de
libros leídos, sino del nivel de la conversación que comparte la felicidad de leer, escuchar,
contemplar” (p. 78).
Retomando a Malinowski (Giménez, 2015) la organización social solo puede comprenderse
como parte de la cultura, dado que se trata de un modelo estandarizado de cómo se comportan
los grupos. Además, el carácter concertado del comportamiento social solo puede
comprenderse como resultado de las reglas sociales, donde se establecen medidas explícitas
culturalmente aceptadas en forma aparentemente automática. Estimar de tal manera, que la
cultura se refiere a las normas sociales o patrones estandarizados de comportamiento. En
consecuencia, no hay una clara diferencia entre sociedad y cultura, ya que son precisamente
estas normas y patrones de comportamiento los que explican la estructura social y la
coordinación de las interacciones sociales. De esta manera, es la cultura la que permite que los
individuos se unan en grupos organizados y garantizan la continuidad casi infinita de estos
grupos (p. 50).
ADOLESCENCIA
Acosta (1993) distingue a la adolescencia como una etapa de desarrollo que implica un periodo
de transición del pensamiento infantil hacia el inicio de la vida adulta, por lo que es importante
considerar al adolescente como un individuo integral que va más allá de los aspectos
psicológicos, sociales y biológicos que lo constituyen. Tiene lugar durante su estancia en el
bachillerato, la etapa de la adolescencia, sumándose a ello la selección de carrera profesional
como parte de la construcción de un proyecto de vida. Por lo que, los aprendizajes obtenidos
deben trascender a la mera adquisición de saberes disciplinares, deben asemejarse a la propia
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 5848.
cotidianeidad y contribuir a los elementos para la construcción de una autopercepción positiva
ligada a su proyecto académico-profesional.
Cada individuo debe emprender su propio camino en la vida, a través de un proceso singular y
personal de autoconocimiento y descubrimiento. En este proceso, se entrelazan las
características individuales, las cualidades, aspiraciones y limitaciones personales, con el
objetivo de definir la identidad de la persona que se aspira a ser. Si bien es cierto que el contexto
determina las actividades, hábitos y costumbres que caracterizan a cada individuo, de ahí la
importancia del proyecto académico-profesional, como el diseño previo de lo que se va a
construir, teniendo como recursos: las habilidades, actitudes, valores, conocimientos, carácter,
voluntad, motivación; es decir, los atributos personales o talentos como únicas herramientas y
materiales para llevarlo a cabo (Cadena, 2007, pp. 17-18).
Al abordar el tema de la adolescencia es fundamental definir desde qué postura se considera a
esta etapa del desarrollo, retomando a Moreno (2015) propone que la etapa de la adolescencia
se distingue por ser un período crucial en el que ocurren múltiples cambios que impactan todos
los aspectos fundamentales de una persona. Estas transformaciones son tan significativas que
algunos autores la describen como un segundo nacimiento. Durante estos años,
experimentamos modificaciones en nuestra forma física, pensamientos, identidad y en las
relaciones que establecemos con la familia y la sociedad.
Se debe tener en cuenta que, cuando nos referimos a cualquier etapa de la vida, no nos limitamos
a categorías naturales determinadas por la biología y caracterizadas por rasgos universales e
inalterables. En cambio, hablamos de categorías sociales que adquieren significado en una
cultura y sociedad específicas. La historia, la cultura, el género y la clase social influyen en grado
variable sobre su trayectoria, pero no olvidemos que también ellos son agentes de su cambio, ya
que crean concepciones y valores que influyen en ellos y en la sociedad adulta” (Moreno, 2015,
p. 18), de tal manera, que se debe considerar al adolescente como un sujeto en construcción,
donde a través de sus actividades de interacción le permitirá constituirse como sujeto social.
Moreno (2015) menciona que el elemento central de la adolescencia radica en la incorporación
del individuo en la sociedad de los adultos. Este proceso implica tres aspectos fundamentales:
en primer lugar, el joven se ve en sí mismo como igual a los adultos y los evalúa en términos de
igualdad y reciprocidad; en segundo lugar, traza un plan para su futuro; y finalmente, busca
reformar la sociedad a la que pertenece. Por lo que la identidad y la cultura le permiten al
adolescente vincular de manera armónica su ideología, metas, expectativas, intereses en relación
al contexto en el que se encuentra; de esta manera como parte del estado subjetivo (interno)
podríamos referirnos a la asimilación que tiene lugar en los adolescentes las conductas o normas
socialmente establecidas mientras que en el estado objetivo (externo) es mantener presente
aquellas instituciones culturales con las que cuenta el adolescente y que le permita expresarse.
Ante los diversos fenómenos que han provocado las nuevas tecnologías de información y
conocimiento (NTIC) entre los jóvenes es el interés por los fenómenos internacionales que
acontecen a los cuales les prestan una mayor atención, no importando la clase social, el nivel
educativo o contexto socioeconómico en que estos se desenvuelven. Los jóvenes incluyen temas
como el cambio climático, los movimientos feministas, la protección de los animales o el
activismo antinuclear en sus conversaciones, y esto se debe en gran medida a la influencia de
los medios de comunicación masiva, que globalizan estos acontecimientos. Las
manifestaciones frecuentes de los movimientos altermundistas, en su mayoría lideradas por
jóvenes de diversas clases sociales y condiciones socioeconómicas, incluso de lugares
distantes, son testimonio de ello. Los dispositivos tecnológicos juegan un papel crucial al
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 5849.
expandir los horizontes locales y permitir el acceso a fenómenos globales, captando la igual
atención de los jóvenes.
Tal como lo indica Castells (Marín, 2010), “el proceso de comunicación en la sociedad y las
organizaciones y redes que se encargan de este proceso, son los ámbitos decisivos en los que
se crean los proyectos [...] son los ámbitos de poder en la sociedad red” (p. 77). En ese proceso
de incorporación a la globalidad, los jóvenes transitan de los valores tradicionales y se
transforman en aquellos que abrazan una ciudadanía global, lo que a su vez reconfigura la
identidad local y cultural. Este cambio se debe a la aparición de nuevas fronteras de
conocimiento e información, que permiten a los jóvenes explorar diversas expresiones de
individualidad, pero al mismo tiempo, desarrollar una conciencia global.
Así el paso de una sociedad de información a una sociedad del conocimiento es el resultado del
aumento y manejo de esta, tanto en su complejidad con las sociedades actuales, lo cual conlleva,
a que los métodos de interpretación en el acontecer sociocultural sean variados y multilineales
para abordar las interacciones sociales que se modelan en el mundo actual. De ahí que, los
jóvenes y sus manifestaciones sean parte de los cambios que ocurren en la evolución de la
sociedad moderna, que pasa de pautas de comportamiento tradicionales a escenarios nuevos e
inesperados, donde los fenómenos globales reconstruyen las identidades del sujeto y de las
representaciones culturales.
Se retoman las condiciones culturales en las que se desenvuelve el adolescente, así como en la
sociedad actual, la juventud se enfrenta a diversos desafíos. Sin embargo, una de las
contradicciones que se presenta al intentar describir a los jóvenes, al menos en México, es la
constante evolución y cambio que experimentan ante la necesidad de incorporarlos al ámbito
social y a la par, su exclusión de niveles mínimos de satisfacción vinculados a su bienestar en
paralelo ha ocurrido que los adolescentes han disminuido la brecha de la exclusión mediante el
acceso a las redes digitales o a través de los avances tecnológicos han permitido la
informatización de la sociedad y el acceso a la. Información globalizada. En este sentido, la radio
y la televisión pública, y especialmente la internet, desempeñan un papel crucial. Estos
dispositivos buscan fomentar la conexión social más allá del contacto personal, como se puede
observar en la expansión de las redes sociales como resultado de las demandas sociales ante
un contexto global, proceso que se destaca por las nuevas y variadas formas de interacción en
los sujetos, como producto de la transformación de las subjetividades, como la vía de cambio
que refleja el comportamiento social en los jóvenes (incluyendo patrones culturales de
interacción en redes) y el interés por actuar ante problemas locales (Marín, 2011).
TEATRO, ESPACIO PEDAGÓGICO DE REPRESENTACIÓN CULTURAL
ESPACIO PEDAGÓGICO
Partiendo de la propuesta de Freire (2019), en su percepción del error y la importancia que tiene
en el proceso de E-A al plantearlo no como una situación a esquivar sino como un concepto vital
en el proceso educativo, situando al sujeto como un ser inacabado ya sea en el rol de estudiante,
adolescente, miembro de una familia o parte de una comunidad, de tal manera que el ser humano
está en proceso lo que significa que no conoce todo pero tampoco lo desconoce todo, se
presenta una mirada dialógica por lo que en este proceso de construcción el papel del error es
fundamental para el desarrollo del aprendizaje.
Freire afirma que el ser humano es curioso por naturaleza y en función de esa curiosidad fue
evolucionando, dado que gracias a su curiosidad ante la equivocación se potencializa, misma
que forma parte de este sujeto inacabado. La curiosidad es esta construcción del aprendizaje
que concibe al error como parte del proceso por lo que, para aprender también hay que tener
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 5850.
ganas de aprender y esas ganas es la curiosidad (en Crear, 2019). Enfatizar la importancia de
que este proceso de aprendizaje se genera en un espacio que motive la reflexión ante el error de
tal manera, que el estudiante al equivocarse permite o motiva la reflexión por cómo se generó la
falla y así, generar andamiaje que permita seguir mejorando en el proceso de enseñanza
aprendizaje.
Es fundamental mantener una actitud democrática, estableciendo consensos entre todos los
integrantes, procurando que la mayoría esté de acuerdo con lo que se está haciendo. Transitar
de la pedagogía simplista, aquella que va de simplificar los temas, a una “pedagogía de la
pregunta”, dónde la pregunta es la reina de la pedagogía crítica y de la cual se le considera a
Freire fundador, dado que a partir de la pregunta el estudiante se puede motivar a indagar o
analizar el tema del cual se le esté cuestionando.
Ante este panorama, Freire afirma que “todo acto educativo es un acto político”, haciendo
referencia al acto entrelazado dónde las condiciones sociales afectan a la educación, se
entrometen tanto en el propósito, trayectoria educativa como en las prácticas académicas
(Darder, 2017, p.52). De tal manera que los agentes educativos involucrados al ser conscientes
de esta orientación educativa tienen como su función motivar a la enseñanza de la comunidad
estudiantil para el desarrollo integral, por lo que todos aquellos actos favorezcan una convivencia
con los demás y puedan enseñar cómo moverse dentro de la sociedad para que contribuyan a la
construcción de su identidad social. Lo anterior se vincula a los estudiantes dentro del taller de
teatro ya sea como actores o espectadores inmersos en un contexto cultural que tiene una
incidencia en el aprendizaje, de tal manera que la enseñanza y el aprendizaje están atravesados
o influidos por condiciones culturales, históricas, sociales, económicas y políticas.
Freire (2009) posibilita la reflexión para analizar qué es aquello que desagrada de la sociedad al
individuo, cuáles son aquellas normas sociales que se repelen ya sea porque son
descontextualizadas o bien, porque la inflexibilidad que presentan y sin embargo, se reproducen
dentro de la escuela. Surge la interrogante, si las actividades que se fomentan tanto en el aula de
clases, como las actividades extracurriculares, como los talleres, motivan a los estudiantes a ser
partícipes de su propia formación, misma que sirva para encontrar ese saber a través de la
experimentación, actividades o bien mediante el error. Por lo que, el estudiante debe asumir un
rol activo en su proceso de formación empleando tanto la curiosidad como el error, es decir,
asumir una postura que favorezca el incursionar en actividades nuevas e innovadoras que
promuevan el análisis y la deducción, al igual que las características del individuo como sus
habilidades, intereses, aptitudes, alcances y limitaciones, es decir, a partir de realizar actividades
que los inviten a salir de su zona de confort permitiendo un desarrollo no solo académico sino
integral.
En este sentido, como parte de su propuesta de la pedagogía del oprimido, incorpora el concepto
de “educación bancaria” desde una mirada freudiana, realiza una crítica al ejercicio de depositar
los conocimientos en los estudiantes ante una actitud pasiva, sin considerar sus experiencias,
sus historias de vida, sus conocimientos. Los rasgos que distinguen a la educación bancaria es
que la narración es unilateral centrada en el instructor, otra característica consiste en que la
realidad es presentada a los estudiantes simplificada de tal manera que se digiera sin implicar
un análisis. Se hace uso constante de la memorización y se concibe al aprendiz como vasija
vacía a la cual, se le debe proporcionar información para que almacene. Donde la figura del
docente asume el rol principal dado que es el encargado de depositar los conocimientos en la
cabeza de los estudiantes, ya que él es quien posee los conocimientos, es quien está autorizado
para tomar la palabra, es quien establece las reglas y la dinámica dentro del aula y el estudiante
es relegado a aceptar un rol pasivo, favoreciendo así la memorización y delegando el proceso de
análisis y de reflexión. Freire enuncia como consecuencia el generar educandos con una
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 5851.
ausencia de la conciencia crítica, con una pérdida significativa de la capacidad de análisis y una
cultura de silencio para mantener a los aprendices callados, dóciles, sumisos, pasivos, inactivos
y obedientes a la espera de indicaciones.
Hay que considerar que los estudiantes ante una “educación bancaria” se vuelven replicadores
del sistema, en ocasiones no se trata de que no quieran, sino que no saben cómo hacerlo de otra
manera; lo interesante es cuando se le da la apertura para generar una opinión para generar un
análisis no puede porque no sabe cómo hacerlo porque jamás se le preparó para eso. Tomando
en cuenta que la educación bancaria persiste en la actualidad a pesar de las características
extremistas que describe Freire (2009). Dado que si desde niños se les enseña a acomodarse
sumisamente a un ambiente de injusticias serán adultos mucho más dóciles domesticados e
inofensivos al sistema. Y esto se debe a la necesidad del individuo de formar parte de un sistema
que le prohíbe manifestar, crear, dialogar e innovar.
A través de la frase de Freire (2009) “el que enseña aprende al enseñar y el que aprende enseña
al aprender”, se destaca el apoyo y la interacción entre pares en su desarrollo personal, social,
emocional dado que los estudiantes asumen un rol activo en el proceso de E-A, dado que se
involucran en todo el proceso, aludiendo a las actividades que se realizan en el taller de teatro,
los integrantes comparten actividades como la creación o adaptación de los diálogos, la
construcción de la escenografía, los vestuarios y los rasgos distintivos de los personajes a
representar, de tal manera que el proceso de aprendizaje se realiza dentro de un marco de apoyo
y respaldo, sin establecer roles de instructor y aprendiz, sino de una interacción entre iguales que
posibilita adquirir el aprendizaje a la par que el otro. Freire puntualiza que los agentes educativos
deben asumir una postura activa e involucrarse en el propio acto para poder generar un cambio
significativo.
La propuesta de Freire (2009), para contrarrestar la educación bancaria, es a través de una
transformación del sistema educativo que denominó “educación liberadora”. En ella propone
considerar a los estudiantes con habilidades y capacidades; situarlos dentro de un contexto que
lo exponga a la realidad tal y como es, para que identifiquen las causas, las consecuencias y el
porqué de las cosas, la importancia de fomentar un diálogo abierto, franco y permanente donde
la estructura se sitúa en un plano horizontal donde la comunidad aprende en conjunto dónde la
educación no solamente es en la relación docente-alumno sino que dependiendo de la actividad
a realizar los roles pueden moverse.
La “educación liberadora” a través de una institución educativa va a transformar a la sociedad
porque el sistema pedagógico tradicional hace ese proceso de transformación desde el núcleo
educativo, por lo que Freire propone combatir bajo el mismo esquema del núcleo educativo
transformándolo para que se expanda hacia la sociedad. De tal manera, que se implementen
temas innovadores o actividades cuyos tópicos interesen a los estudiantes y a partir de ahí,
generar un diálogo, pero buscar esos temas generadores vinculados a su momento histórico y
lugar en el que acontece.
Por lo que, al motivar la presencia de actividades que desarrollen al estudiante de tal manera que
lo inciten a cuestionar las normas sociales, de modo que, con ello, les permita generar su punto
de vista, para que no sea considerado como un mero receptor a expensas de la influencia del
medio donde se desarrolla. Partiendo de ello, Freire (2009) postula dentro de la pedagogía del
oprimido la presencia de dos tipos distintos pero interrelacionados: la humanista y la liberadora;
en la primera los oprimidos van desvelando el mundo del oficio donde se aborda lo establecido
socialmente y se es consciente de la influencia que esta genera, así como su compromiso para
un posible cambio; mientras que en la segunda, se transforma la realidad donde la figura
oprimida deja de ser del oprimido y pasa a ser una pedagogía de la humanidad en un proceso de
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 5852.
permanente liberación. Se propicia, fomentar un pensamiento crítico el cual se logra mediante la
práctica de la reflexión y el debate crítico sobre las vivencias personales de cada persona; esta
ubicación es el instrumento que hace al pueblo tomar conciencia y les ayuda a transformar el
mundo en un lugar mejor.
LA EMANCIPACIÓN INTELECTUAL A TRAVÉS DEL TEATRO
En su obra El espectador emancipado (2010) Rancière genera una reflexión del arte
contemporáneo, tomando como referencia el apartado del maestro ignorante rubro que describe
una pedagogía vertical y descendiente, es decir, que se contrapone a un modo de enseñanza que
parte de instruir con base en lo que ya se sabe, a una especie de saber del esclavo en el sentido
platónico, donde el sujeto se limita a recibir la información. Parte de su propuesta es pensar en
los proyectos de emancipación intelectual y de emancipación del pueblo, tal y como había hecho
el maestro ignorante recuperando la forma de enseñanza; es estimar cuáles son aquellas
actividades que los estudiantes estarían obligados a implementar dentro de su contexto y como
parte de su cotidianidad para lograr una emancipación de las representaciones culturales.
Por ello, Rancière (2010) se plantea una serie de reflexiones de lo que se llama las paradojas del
espectador, y sobre todo plantea la cuestión de que la función del espectador se remite a una
permanencia inmóvil en un sitio, es decir, adoptar un rol pasivo. El teatro sería pues, como el lugar
en el que se invita a algunos ignorantes para que vean sufrir, amar, sorprenderse, luchar y
enojarse entre los hombres, es decir, a la contemplación del espectáculo de la vida misma a
través de la representación de otros.
Aludiendo a Platón, Rancière (2010, p. 12) propone sustituir la comunidad democrática e
ignorante del teatro por una comunidad constituida por otro tipo de movimiento de los cuerpos.
Por lo que se oponía a la comunidad coreográfica, o bien, a la comunidad ética o a la constitución
de la misma sociedad, en esa forma de representación que implica el escenificar de forma
reciente lo que se dice, lo que fue, lo que es y lo que será por una forma diferente que sería el
modo de ser.
El espectador inmóvil, alude Rancière (2010), consiste en que cada uno debe moverse de acuerdo
a un ritmo, ya con una actitud reflexiva a partir de las propias experiencias, o bien, a partir de la
representación cultural. Por lo que, el teatro hace alusión a una asamblea en la que la comunidad
toma conciencia de su realidad tanto como individuo y como sujeto social, quienes al final se
percatan de las situaciones que tienen lugar dentro de su contexto cercano y de aquello que
impacta a nivel global. Por lo cual se considera a la representación teatral como una muestra de
lo que transcurre dentro de la comunidad donde se tiene que pasar por un socavamiento de
formas, de desequilibrio, de organización y de acuerdos para la convivencia armónica.
Rancière (2010), establece que la convicción de los agentes teatrales se asemeja a los
pedagogos embrutecedor, quienes desconocen aquello que debe realizar el espectador o el
estudiante, por ello, es fundamental disminuir el abismo que separa la actividad de la pasividad,
de las suposiciones del mirar, del saber, de las apariencias, la realidad y todo aquello implicado
en la vida práctica.
Plantea Rancière (2010) que el espectáculo es la clave tanto dentro como fuera del espacio
teatral, así como discute cuál es el camino de la emancipación intelectual y como el trabajo
artístico involucra todas las formas del aprendizaje, por lo que, los espectadores ven, sienten y
comprenden algo en la medida en que comprenden su propia realidad, tal y como lo hacen a su
manera los actores, bailarines y estudiantes. Exponiendo la paradoja donde vinculan al maestro
ignorante en su relación con sus estudiantes, pues “el alumno quien aprende del maestro algo
que el maestro mismo no sabe o no sabe cómo transmitirlo” (Rancière, 2010).
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 5853.
Uno de los principales intereses para Rancière (2010) es como el teatro y la enseñanza, a través
de la pedagogía que el propio teatro tiene dentro de sí, permite la articulación de la comunidad,
pero también incita al cuestionamiento, a poner en crisis o bien, a plantear debates en torno a las
normas culturales ya establecidas, e incluso si el teatro es por sí mismo un lugar que permite el
intercambio de estas circunstancias entre los miembros que lo conforman. Por lo que, ser
espectador implica la consigna de separar las barreras impuestas cultural y socialmente e
intentar trascender ante la posibilidad de actuar dentro de un espacio artístico que así lo
promueva.
CONCLUSIONES
A partir de la propuesta tanto de Rancière y Freire, se propone visualizar al taller de teatro como
un espacio pedagógico que incite en los estudiantes que forman parte de él, la posibilidad para
representar las normas culturales que están dentro de una sociedad a la cual pertenecen, donde
se fomenta tanto lo que han aprendido como lo que están dispuestos a enseñar en la interacción
con el otro; lo que implica actuar y conocer también como espectadores el contexto en relación
a aquello que han dicho, hecho y proyectado entorno en todo momento.
Por lo que ser espectador no es una condición meramente pasiva que se tendría que transformar
en actividad, sino que implica al espectador hacia situaciones cotidianas donde los sujetos y
aquellos que forman parte del taller de teatro no solamente aprendan a actuar, sino que
trascienden al espacio mismo no solamente como espectadores sino como actores dentro de
su contexto social.
De tal manera, que una emancipación es reconocer tanto los conocimientos, los saberes, los
intereses y el saber, así como las posibilidades que tiene el ser humano y en especial el
adolescente para proceder e influir en el ambiente donde se desarrolla. Pensar o reformular una
comunidad emancipada que haga frente a cuestiones como las normas sociales establecidas
que han ido influyendo en la construcción de su identidad manteniendo el deseo de cambiar.
Quienes, a partir de la interpretación de las normas culturales, es donde se posibilita una
representación que sea acorde a sus necesidades, el contexto y los tiempos del propio
estudiante, de ahí que la importancia que esto genera dentro del taller de teatro radica en
mantener espacios ajenos al aula de clase y dentro de la institución educativa dado que permite
una libre expresión de un fenómeno cultural.
Estimar la relevancia que tienen los temas de interés por parte de los estudiantes que participan
en el taller de teatro, reside no solamente en la presentación de una obra sino en generar
conciencia entre los espectadores. Retomar temas sociales que forman parte de su realidad
cotidiana, les brinda un punto de reflexión ante las circunstancias que los rodean. De tal manera,
realza el generar un pensamiento crítico que les permita pasar de una representación a la
reacción o la conducta, donde se fomenta una conciencia social a partir de la visualización del
tema en específico a través de una puesta en escena. De ahí la importancia de las temáticas
retomadas por los integrantes del taller de teatro, la cual radica no solamente en la presentación
de una obra sino el motivar la reflexión entre los espectadores ante problemáticas cercanas a
ellos.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2023, Volumen IV, Número 2 p 5854.
REFERENCIAS
Acosta, H. (1993). Nuestros adolescentes: el salto al vacío de una generación. Revista Educación
y Pedagogía. Medellín: Universidad de Antioquía.
Cadena, A. y Pérez, I. E. G. (2007). Tu proyecto de vida: ¿cómo hacerlo y para qué?. Grupo Editorial
Éxodo. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliouaq/130179
Castro, F. (2020). Libros recomendados: ojo con el arte. 176. Jacques Rancière. El espectador
emancipado. Youtube. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=E_abB8MnhWk
Crear, L. P. (2019). Introducción a la Pedagogía de Paulo Freire. Principales ideas explicadas.
Pedagogía del Oprimido. Youtube. Recuperado de
https://www.youtube.com/watch?v=UUfaPqynO6U
Darder, A. (2017). Freire y educación. Ediciones Morata, S. L.
https://elibro.net/es/lc/bibliouaq/titulos/116191
Freire, P. (2009). La educación como práctica de la libertad. Siglo XXI.
Gairin, J. (1995). El reto de la organización de los espacios. Aula de Innovación Educativa. ISSN
1131-995X, Nº 39.
Giménez, G. (2005). Teoría y análisis de la cultura. Volumen 1. CONACULTA: México.
Giménez, G. (2010). Cultura, identidad y procesos de visualización. Instituto de investigadores
sociales: UNAM.
Laorden, C. y Pérez C. (2002). “El espacio como elemento facilitador del aprendizaje. Una
experiencia en la formación inicial del profesorado”. (25), pp. 133-146. ISSN 1577-0338.
Recuperado de https://ebuah.uah.es/dspace/handle/10017/5112.
Marín, M., & Vargas Gutiérrez, Y. (2011). Escenarios culturales de los jóvenes y participación
ciudadana. Org.Mx. Recuperado de: https://www.scielo.org.mx/pdf/cultural/v7n14/v7n14a6.pdf
Moreno, A. (2015). La adolescencia. Barcelona, Editorial UOC. Recuperado de
https://elibro.net/es/ereader/bibliouaq/113757
Ocampo, J. (2008). Paulo Freire y la pedagogía del oprimido. Revista Historia de la Educación
Latinoamericana, (10), pp. 57-72.
Rancière, J. (2010). El espectador emancipado. Manantial. Buenos Aires.
Trujillo, C. (2022). La función constructivista de la Mediación: el mediador y el aprendizaje
mediado. Ulpgc.Es. Recuperado de
https://accedacris.ulpgc.es/bitstream/10553/3642/1/0237190_02003_0006.pdf
Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, publicados
en este sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons .