LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2023, Volumen IV, Número 3 p 564.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i3.1097
Cyberbullying: una realidad latente en instituciones
educativas postmodernas
Cyberbullying: a latent reality in postmodern educational institutions
Sonia Maricela García Ramírez
somagarcia1975@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-3841-8525
Unidad Educativa Municipal del Milenio “Bicentenario”
Ecuador
Jackeline Alexandra Escobar Escobar
jackeline.aes@gmail.com
https://orcid.org/0009-0002-1072-8145
Unidad Educativa Municipal del Milenio “Bicentenario”
Ecuador
Letty Bibiana Gualoto Pillajo
bibig2324@gmail.com
https://orcid.org/0009-0007-7671-8675
Unidad Educativa Municipal del Milenio “Bicentenario”
Ecuador
Elvia Rocío Tipán Chiguano
elvitati2324@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-9547-2059
Unidad Educativa Municipal del Milenio “Bicentenario”
Ecuador
Artículo recibido: 26 de agosto de 2023. Aceptado para publicación: 11 de septiembre de 2023.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
La sociedad en un continuum avasallante de cambios y desarrollo, donde el ser humano avizora
y actúa en principio de cada cambio, siendo el actor principal de su auge, entre ellos, el galope
de las tecnologías de la información y comunicación, donde su espectro de medios,
componentes y herramientas, facilita la vida en cada dimensión que suscita, entreviendo su
conminación, el surgimiento de redes sociales y, con ellas, dinámicas diversas de interacciones,
unas favorables, otras no tanto; entre estas últimas, se ubica el cyberbullying, donde el acoso
escolar cobra vigencia en escenarios online, degradando y alterando la condición humana de
cada estudiante tanto víctima como victimario, deconstruyendo la realidad y su continuidad
amena; razón por la cual, desde este ensayo, se busca analizar el cyberbullying como una
realidad latente en instituciones educativas postmodernas de ecuador. En este sentido, se
asumen las dimensiones sociales, culturales, políticas, educativas y psicológicas, logrando una
desconfiguración de las tecnologías educativas, haciéndolas más asequibles desde el sentido
cognitivo y cívico.
Palabras clave: cyberbullying, educación, postmodernidad, tecnología
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2023, Volumen IV, Número 3 p 565.
Abstract
Society in an overwhelming continuum of changes and development, where the human being
envisions and acts at the beginning of each change, being the main actor of its rise, among them,
the gallop of information and communication technologies, where its spectrum of means,
components and tools, facilitates life in each dimension that it arouses, foreseeing its threat, the
emergence of social networks and, with them, diverse dynamics of interactions, some favorable,
others not so much; among the latter, cyberbullying is located, where bullying takes effect in
online settings, degrading and altering the human condition of each student, both victim and
perpetrator, deconstructing reality and its pleasant continuity; For this reason, from this essay,
we seek to analyze cyberbullying as a latent reality in postmodern educational institutions in
Ecuador. In this sense, the social, cultural, political, educational and psychological dimensions
are assumed, achieving a disconfiguration of educational technologies, making them more
accessible from the cognitive and civic sense.
Keywords: cyberbullying, education, postmodernity, technology
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Como citar: García Ramírez, S. M., Escobar Escobar, J. A., Gualoto Pillajo, L. B., & Tipán
Chiguano, E. R. (2023). Cyberbullying: una realidad latente en instituciones educativas
postmodernas. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 4(3),
564–575. https://doi.org/10.56712/latam.v4i3.1097
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2023, Volumen IV, Número 3 p 566.
INTRODUCCIÓN
Desde el nacimiento de la sociedad se han producido diversos cambios coyunturales, como
hechos y/o acontecimientos que han dado paso a diversas ideas innovadoras, concibiendo los
cimientos de nuevas formas de comunicación que están en constante evolución en el espacio
y el tiempo, llegando a consolidarse como tecnologías de la información y comunicación (TIC);
esta singularidad, apropia un caudal de posibilidades de interconectividad, gestando
información y conocimiento en masificación, constituyendo a su vez, perspectivas críticas de
utilidad en el saber y pensar.
Por cuanto, en la sociedad del conocimiento actual, es necesario utilizar tecnologías cada vez
más avanzadas para transferir información de forma rápida y eficiente. Así, su desarrollo
comenzó a crear nuevas interacciones entre las personas; los medios de comunicación son
cada vez más rápidos, fáciles, globales y móviles y se ejecutan en dispositivos como
ordenadores, teléfonos móviles, tabletas y portátiles, utilizando tecnologías de la información y
la comunicación (TIC) de rápido acceso a Internet.
Estas circunstancias seculares, han determinado una nueva posibilidad de comunicación
digital, donde se transforma o irrumpe el espacio-tiempo, donde las relaciones intersubjetivas,
superan las barreras temporales y culturales, logrando una dialogicidad fluida y consecuente.
Sin embargo, este espectro de web 2.0, ha sido determinado por las redes sociales, donde el
mundo se circunscribe en la interacción, comunicación y gestoría mediada por dicho contexto,
creando un ciberespacio o un cosmos de interacciones humanas, que cada vez se
deshumanizan.
Complejidad que aborda todos los escenarios sociales, así como el educativo, por cuanto, dentro
del sistema, se han de gestar acciones gubernamentales a mejorar las condiciones de respeto,
integración e integralidad escolar, pues, el dominio de las redes sociales ha convertido en la
consolidación del acoso, gestándose desde el ciberacoso, también conocido como
cyberbullying, siendo un problema que afecta a muchas instituciones educativas postmodernas
en Ecuador y en todo el mundo. Este fenómeno se ha convertido en una realidad latente que
debe ser abordada con urgencia por las autoridades educativas y la sociedad en general.
El Ministerio de Educación del Ecuador desde el 2007 ha tomado medidas para abordar el
problema del ciberacoso en las escuelas, pero aún queda mucho por hacer. Es importante que
los estudiantes, los padres y los profesores estén informados sobre esta realidad y sus
consecuencias para poder prevenirla y tratarlo de manera efectiva. Una de las principales
causas del ciberacoso es la falta de conciencia social de respeto e integridad moral. Los
estudiantes deben ser educados sobre la importancia del respeto, asumiendo una conciencia
de otredad, emergiendo una conducta cívica, donde todos sean tratados entre iguales con
dignidad, tanto online como fuera de ella (offline).
Además, es necesario que los estudiantes entiendan las consecuencias legales y morales del
ciberacoso. El acoso en línea puede tener graves consecuencias para el acosador, incluyendo
la pérdida de acceso a la tecnología, la expulsión de la escuela e incluso cargos criminales. Los
padres también tienen un papel importante que desempeñar en la prevención del ciberacoso.
Deben supervisar que hacen sus hijos con la tecnología y hablar con ellos sobre los peligros del
ciberacoso. También deben estar atentos a cualquier señal de que su hijo pueda estar siendo
acosado en línea y tomar medidas para ayudarlo.
Los profesores también pueden desempeñar un papel importante en la prevención del
ciberacoso. Deben estar capacitados para identificar el acoso en línea y tomar medidas para
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detenerlo. Así como, educar a los estudiantes sobre este tema, generando conciencia y cultura
cívica de relaciones socio escolares.
EDUCACIÓN Y POSTMODERNIDAD: UNA IMPLICACIÓN DE DIVERSAS ARISTAS
La educación y la postmodernidad son dos conceptos que se entrelazan en la sociedad actual.
La globalización, la tecnología y los cambios culturales han generado una dinámica
sociocultural que ha impactado en la forma en que se imparte y se percibe la educación. En este
contexto, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), han adquirido un papel
fundamental en el proceso educativo, dominando los escenarios cognitivos y didácticos de la
docencia.
Las TIC, según Cabero (2007) como herramientas tecnológicas, han transformado la manera en
que se accede a la información y se comunica. La facilidad de acceso a internet, la diversidad
de dispositivos móviles y la proliferación de aplicaciones educativas han permitido que el
aprendizaje sea más interactivo, personalizado y accesible. Sin embargo, también han generado
una brecha digital, donde aquellos que no tienen acceso a estas se ven excluidos del proceso
educativo.
Por otro lado, la posmodernidad ha generado una divergencia escolar mediante una disrupción
entrópica de relaciones, donde los nexos humanos se disipan cada vez más, generando una
incursión tecnológica mediadas por el homo digitalis, donde “el ser, se manifiesta desde su
mundo y auge tecnológico” Prensky (2004: 12). Así mismo, el individualismo, la fragmentación
social y la pérdida de valores han generado una crisis en el sistema educativo, donde la vigencia
de moralidad y relaciones intersubjetivas, circundan sobre el beneficio personal.
De esta manera, la falta de cohesión social y la desconfianza en las instituciones educativas
han generado una desafección hacia el aprendizaje, elucubrado en el dominio instrumental y
especializado, siendo necesario acceder al paisaje de la moralidad y relaciones humanas
sentidas. En este sentido, las TIC pueden ser una herramienta para fomentar la participación y
la colaboración en el aula, deconstruyendo su mito de deshumanización, donde su auge, ha
aislado al sujeto de su civismo y humanidad.
Es importante destacar que la implicación tecnológica en la escolaridad no es un fenómeno
aislado. Las causas y consecuencias de esta implicación son múltiples y complejas. Por un
lado, las TIC pueden ser una herramienta para mejorar el aprendizaje y fomentar la realidad
humana desde la convivencia e intercomunicación online, fecundando nuevos procesos de
formación, donde el aprendizaje sea colaborativo y cooperativo (Fernández, 2015).
En consecuencia, se genera una comprensión compleja de la educación en una postmodernidad,
donde el tiempo es una magnitud física temporal, pues, la función educativa, alberga una
transición de partida y llegada, donde unos inician su formación, luego la terminan, como
también, hay quienes forman en un estado limitado, posteriormente deben permitir el paso a
una generación de relevo, con una nueva visión de mundo; la educación, como todo sistema,
genera una condición sociocultural de vigencia temporal, donde la episteme demanda los
tradicionales linderos del saber, siendo necesario, romper dichos cimientos, por nuevas
dimensiones del sentir-pensar.
Allí, es donde la formación del siglo XXI debe circundar, con la finalidad de lograr el desarrollo
de competencias integrales e innominadas, para irrumpir en esas brechas coercitivas, creando
o reconfigurando una nueva ruta de hacer docencia, no limitada, sino activa, donde se ubique
en el sentido del ser, su sistema cognitivo y trascendencia en el mundo metacognitivo.
Permitiendo ver la realidad, desde su esplendor complejizador, holístico e integrado;
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determinando con ello, un escolar sapiente y sentiente, con un sentido de humanidad que le
permita restablecer la razón de humanidad.
Vigencia por el cual, el aprendizaje no debe ser percibido en su posibilidad cognitiva, sino que,
debe extrapolar este principio y ubicarse en la metacognición de los estudiantes, para así, saber
cómo converge la experiencia y el aprendizaje, constituyendo un conocimiento ideográfico, ya
que, cada escolar conoce, comprende y codifica su propia estructura cognitiva partiendo de su
realidad empírica. Según Vera (2007), “el aprendizaje metacognitivo es una forma de aprender
que exige del alumno, no solo sus capacidades sino el conocimiento de sus limitaciones y de la
dificultad de la tarea” (p. 34).
Sobre esta concepción, es necesario que el docente desarrolle competencias sistémicas, con
las cuales, pueda centrar su atención al desarrollo del aprendizaje retroactivo, metacognitivo y
ontoaxiológico en sus educandos, con el fin de facilitarles un escenario pedagógico que fomente
un conocimiento con sentido y significado dialógico, puesto que, al comprender como el escolar
autorregula sus conocimientos y capacidades de pensamiento, podrá gestionar, entrenar las
habilidades de percepción, memoria, codificación y decodificación de información, logrando el
dominio de un aprendizaje útil, situado, convergente.
SOCIEDAD Y REDES SOCIALES: TRASCENDIENDO EL CIVISMO ESCOLAR
Desde el surgimiento de la industrialización, los procesos sociales se han visto facilitados por
el mitigamiento del esfuerzo, donde las máquinas liberan de trabajo la función humana, siendo
necesario el sujeto para operarlas, este fue el comienzo de una era secular de cambio
emprendida en el siglo XVII con la ilustración, lo cual trajo consigo el redescubrimiento del
hombre por el hombre, su sistema de pensamiento aflora grandes inventivas, entre ellas las
Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC).
Siendo el auge que configuró toda la estructura social, política, cultural, laboral, organizacional,
educativa, médica, en fin, todos los extractos a los que pueda implicar, mejorando los procesos
de comunicación, interconexión y asistencia manual remota. Este hecho determinó un cambio
trascendental en el paradigma relacional o interpersonal, pues su incorporación dentro de los
estadios de la acción humana, generó gran afición en la mayoría y aversión en unos pocos,
resistencia que puede apreciarse por la edad, falta de interés e iniciativa de aprender algo nuevo.
Sin embargo, la tendencia del uso tecnológico es total, ya que todas las sociedades interactúan
o han interactuado con medios tecnológicos, esta estructura de integración holística, pre
concibió la eclosión de las redes sociales en internet, a fin de crear canales comunicativos,
informativos, construcción de conocimientos y debates, resquebrajando la brecha espacio
temporal (Rodríguez, 2012).
Hoy día, la realidad permite comprender cómo la dinámica social se ve sumergida dentro de las
redes sociales, siendo los medios comunicacionales que suministran información al momento
del hecho, lo cual permite mantenerse informado de manera oportuna. No obstante, existen
medios o personas que se dedican a tergiversar los datos, con el propósito de generar caos o
incertidumbre en algunos casos, por lo que se hace necesario que el usuario de esas redes, vea
la fuente primaria de la información, la credibilidad de quien la suministra, para posteriormente
contrastar con otras fuentes, concretando una postura crítica reflexiva sobre su propia matriz
de opinión, evitando caer en el juego mediático.
En este sentido, la sociedad según Flores (2013), “es un sistema comunicacional donde
intervienen un conexo de medios interactivos que facilitan la interacción y desarrollo humano”
(p. 45). Es así, que su componente biótico circunstancial, alberga un sinfín de necesidades e
intereses peculiares, pero a la vez, se circunscriben o avivan en el nodo de un proceso colectivo,
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donde los sistemas culturales, políticos, familiares, laborales, personales, psicológicos,
científicos, tecnológicos, determinan el dinamismo de sus acciones. Resultando imposible
conocer la sociedad sin su esencia integral dialógica.
El mundo no puede concebirse como tal sin la apreciación de lo social, su sistema determina la
raíz de lo que constituye una familia, pues en ella se arraiga lo cultural, idiosincrasia, tradiciones,
conductas, la etnia. Aunque existen procesos científicos que buscan tratarla o maltratarla con
métodos que la mutilan en su manifestación, lo correcto para que de allí se manifieste toda su
riqueza singular, ha de ser atendida como un proceso humanístico, subjetivo, circunstancial,
solo así, mostrará lo que realmente es.
No se trata de una conceptualización estandarizada, sino de una esencia que impregna la
noción de existencia de toda la humanidad, dado que, mediante la sociedad surge la
organización, normas, convivencia y todos los procesos que componen vivir socialmente. Con
respecto a esto, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO, 2015), asume la sociedad como aquella unidad integrada por múltiples aristas que
posibilitan la estructuración de la vida; lo social implica lo familiar, cívico, así, como todo el
ordenamiento que impregna su cultura, polis, lenguaje, etnia.
Se busca mediante el entorno digital socializar lo cívico y de integrarlo en lo social, atendiendo
las dinámicas que supeditar su realidad, que de acuerdo con Roger (2010), asume que lo
humano en la persona aflora la sociedad, siendo esta la matriz de formación del sujeto, puesto
que en ella se integran las normas, valores que orientan las acciones comunes y subjetivas,
aceptadas dentro de un contexto peculiar, esto a razón que, dentro del sistema social, existen
esquemas generales y subsociedades. Esto puede entenderse como el mundo, ente global, de
allí, los países, luego sus estados, municipios y localidades, esta ilustración representa su
holología.
Lo cual ha permitido un avistamiento de un neoparadigma, en cual permite la conexión por
internet en todo momento y en todo lugar, contando no solo con la posibilidad de utilizar un
computador portátil, sino también utilizar el servicio de internet móvil, siendo esta herramienta
la que nos permite realizar lo anteriormente mencionado, subiendo constantemente información
a la nube, sobre todo con el auge de las redes sociales.
Este transitar es definido por Gallego (2010), al entender la red social como conjunto de
individuos que se encuentran relacionados entre sí. En el ámbito de la informática, la red social
hace alusión al sitio web que estas personas utilizan para generar su perfil, compartir
información, colaborar en la generación de contenidos y participar en movimientos sociales.
Las relaciones de los usuarios pueden ser de muy diversa índole, y van desde los negocios hasta
la amistad. Por su parte, Boyd y Ellison (2010), la asumen como un caudal de circunstancias y
posibilidades donde la sociedad puede aprender a convivir y ser mejores cada día, dotando de
sentido y significado al desarrollo social desde un civismo en red que puede implicar o
trasciende la realidad.
CYBERBULLYING: UNA REALIDAD GALOPANTE
El ciberacoso en contextos educativos es un fenómeno que ha cobrado relevancia en los últimos
años debido a la creciente presencia de las tecnologías y redes sociales en la vida de los
jóvenes. Esta problemática, según Delgado (2020), se ha convertido en una situación epocal que
requiere de una atención urgente por parte de la comunidad educativa y de la sociedad en
general, la cual, implica cada acción, estado o proceso individual y colectivo.
La realidad galopante del ciberacoso se manifiesta en la forma en que los estudiantes utilizan
las tecnologías para amedrentar a sus compañeros. Las redes sociales, los mensajes de texto
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y los chats son los principales medios utilizados para difundir contenidos ofensivos, imágenes
humillantes y comentarios denigrantes. Situación que ha de ser abordada con seriedad y
compromiso por parte de las instituciones educativas, con la finalidad de gestionar un espacio
ameno de integración y consistencia psicosocial, donde el escolar se sienta a gusto,
consolidando una cultura cívica de respeto y tolerancia.
El continuum social del ciberacoso es otro aspecto que debe ser considerado. El acoso no se
limita al ámbito escolar, sino que se extiende a la vida personal de los jóvenes (Moreno, 2022).
Esto implica que el acoso puede continuar incluso fuera del horario escolar, lo que hace que sea
difícil para los estudiantes escapar de dicha situación. En este principio, las tecnologías y redes
sociales son un entorno propicio para la deconstrucción social. Los jóvenes pueden crear
identidades falsas y utilizarlas para acosar a sus compañeros sin ser detectados. Además, la
difusión masiva de los mensajes denigrantes y de miedo puede tener un impacto devastador en
la autoestima y la salud mental de los estudiantes.
Por tanto, es necesario recuperar las relaciones escolares para prevenir el ciberacoso. Los
estudiantes deben aprender a respetar a sus compañeros y a valorar la diversidad. La educación
en valores debe ser una prioridad en todas las instituciones educativas para fomentar una
cultura de respeto y tolerancia. La dirección del pensamiento acosador es un aspecto
fundamental que debe ser abordado. Los escolares deben ser conscientes del impacto que
tienen sus acciones en los demás y deben aprender a expresarse de manera respetuosa y
constructiva.
La educación emocional y la resolución pacífica de conflictos son herramientas clave para
prevenir el ciberacoso, pues, según Gómez (2017), desde la conciencia emocional y el principio
de otredad, se logra sensibilizar las conductas de los escolares, asumiendo una pertinencia del
sentido humano, donde el valor por la vida, respeto y acciones morales, logran una interacción
armónica, a su vez, la comunicación, lo socioafectivo, determinan el bienestar común. En este
contexto, Mandela (2010), plantea "la educación es el arma más poderosa que puedes usar para
cambiar el mundo".
La educación es la clave para prevenir el ciberacoso en contextos escolares. Es responsabilidad
de todos los actores involucrados en la educación trabajar juntos para crear un entorno seguro
y respetuoso para todos los estudiantes. Esto es una racionalidad determinante, que, las
diversas actividades que realizan las personas en la actualidad, están estrechamente
relacionadas con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). En este sentido, el
uso de dispositivos tecnológicos como teléfonos móviles, ordenadores y tablets se ha
convertido en algo habitual, y más aún en este ámbito.
Sin embargo, mientras los niños, niñas, adolescentes y jóvenes aprenden estas herramientas
tecnológicas, también enfrentan varios riesgos, como el ciberacoso (Arteaga, 2015). En
particular, el acoso o la intimidación en la escuela es un problema importante en relación con la
violencia contra menores en las instituciones educativas; este tipo de violencia también ha
cambiado, pues los estudiantes utilizan dispositivos tecnológicos, provocando el llamado
cyberbullying, que se entiende como una forma de acoso virtual en la escuela; al respecto,
Cardozo (2011), realizaron un estudio comparativo del acoso escolar tradicional y el ciberacoso,
concluyendo que activar un perfil en una red social duplica el riesgo de sufrir acoso online.
En cuanto a los roles que intervienen en el ciberacoso, incluye agresor, víctima, agresor-víctima
y espectador. El estudio consideró a uno de cada cuatro individuos una víctima cibernética, es
decir, una persona que experimenta acoso a través de dispositivos y plataformas tecnológicas,
como lo demuestran actos como acoso, difamación, robo de identidad, invasión de la privacidad
o juego sucio (Shepard, 2006).
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Se han realizado importantes investigaciones sobre el ciberacoso entre estudiantes de
secundaria en todo el mundo, incluidas revisiones de 80 trabajos publicados en Canadá, Estados
Unidos, Suecia, México, Reino Unido y otros países. La encuesta encontró que alrededor del 40
por ciento de los estudiantes habían experimentado ciberacoso y se estimó que uno de cada
cuatro estudiantes lo había sufrido. El 50% de las víctimas no se comunica con nadie o lo hace
raramente, lo que supone un mayor riesgo de sufrir nuevamente ciberbullying (García et al.,
2011).
En otro trabajo similar, una revisión sistemática internacional de la medición del ciberacoso,
analizaron 64 estudios internacionales, que encontraron que en Asia, el 60% de los estudiantes
chinos y el 67% de los estudiantes japoneses experimentaron ciberacoso en 2010; muchos
investigadores han implementado sus propias escalas de medición y creado sus propios
cuestionarios para reflejar con precisión el acoso cibernético, lo que demuestra la necesidad de
una definición consistente y estandarizada de acoso cibernético que se utilice en todo el mundo
(Chun et al., 2020). Por otro lado, en un estudio de meta análisis encontraron que los jóvenes de
Bélgica, Gran Bretaña, España, Portugal, Chipre, Estados Unidos, Colombia, Corea del Sur y China
tenían más probabilidades de ser víctimas de ciberacoso debido a su falta de experiencia,
estabilidad familiar, esto difiere de Australia y Nueva Zelanda cuando implementan
intervenciones en los centros educativos con estudiantes, docentes y familias (Lozano et al.,
2020).
MEDIACIÓN EDUCATIVA: CONTRASTANDO EL CYBERBULLYING
El surgimiento de la violencia depende de configuraciones sociales, de lo visible a lo invisible,
de lo presencial a lo viral, de lo directo a lo mediado, de lo real a lo virtual, de lo físico a lo
psicológico, de lo negativo a lo activo; las mutaciones muestran que a medida que la Violencia
física se vuelve anónima, la violencia sistemática y no subjetiva ha desaparecido y se oculta
como un reflejo de la propia sociedad; sin embargo, sigue siendo lo mismo, sólo que moverse
hacia adentro, volverse más psíquico y, por lo tanto, invisible, separarse de la negatividad de los
demás y apuntar al sujeto mismo, crea energías destructivas que se profundizan
psicológicamente, no se exteriorizan.
La violencia directa se caracteriza por el uso del poder y la dominación (visible y abierta),
mientras que la viralidad priva a la violencia de publicidad y visibilidad (violencia pasiva). Se
establece una relación directa entre violencia y poder, a mayor violencia, mayor poder; el
propósito de la violencia es apaciguar a la víctima (sustituto de la violencia social), la víctima
apoya toda violencia social, se sacrifica para prevenir la violencia social, restaurando así la
armonía y la solidaridad social (Ferrel et. al., 2015). Por tanto, la violencia que se produce en el
entorno escolar debe estudiarse en estudios evolutivos en paralelo a los cambios sociales que
incluyen niveles de integración, violencia invisible, presión de los pares, presencia de los medios
de comunicación y el uso de nuevas tecnologías.
Es claro que la violencia escolar se desarrolla según categorías y valores sociales, así como el
contexto de las políticas públicas; por tanto, es un fenómeno complejo con raíces psicosociales
directamente relacionadas con la dinámica implícita de los roles sociales que desempeña, y es
un fenómeno cultural. Se pierde la naturaleza biológica del comportamiento agresivo, no como
un fenómeno natural. Introduce un componente subjetivo e intersubjetivo basado en la
experiencia del agresor y de la víctima en relación con el contexto y la violencia, incide
directamente en las dimensiones morales de sus personajes, incide en las normas sociales,
deberes y derechos fundamentales y crea un clima social-escolar desfavorable que hace difícil
lograrlo (Lozano et. al., 2020).
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García et. al. (2016) argumentó que la violencia surge de un desequilibrio entre deseos y
oportunidades, aparentes dificultades económicas, sistemas escolares ineficaces, políticas de
castigo deshumanizantes y la existencia de familias disfuncionales. Los niños y la presencia de
valores culturales que promueven la resolución positiva de conflictos entre individuos, crean un
caudal de circunstancias sugestionables en la conducta cívica de los infantes.
Fernández (2015) coincide con Rojas pero añade otra semilla de abuso que “destruye el espíritu
del niño y distorsiona su carácter mediante métodos violentos” (p. 22). Los autores abordan las
causas de la violencia en tres contextos principales: familia, institución y sociedad; el ambiente
escolar es un espacio donde los niños muestran conductas agresivas, deliberadas y reiteradas,
lo que se denomina bullying o cyberbullying. Garmendia (2016) demostró que la conducta
agresiva/violenta se caracteriza por un trastorno de conducta que trasciende al individuo y la
intención relacionada (la misma intención no siempre está bajo el control del perpetrador).
Por tanto, la agresión puede tener diferentes propósitos, tales como: herir, dañar, coerción,
obtener y mantener poder y dominio, manejo de la imagen (controlar cómo lo perciben los
demás) y el deseo de logros financieros. Garmendia coincide con Fernández en que la agresión
es un acto que causa daño o perjuicio a otra persona, que adopta muchas formas: física, verbal,
indirecta, directa, instrumental, hostil, antisocial, encubierta, relacional, social, proactiva y
reactiva.
De esta manera, la violencia escolar refleja diferentes niveles y formas de violencia social
relacionados con la raza y los estereotipos tradicionales de mujeres y hombres. Los estudiantes
que exhiben un comportamiento violento seguramente tendrán dificultades en el ámbito social
debido a su enfoque en la agresión. Es importante considerar la influencia del contexto
ambiental en el comportamiento del sujeto, luego los estudiantes aprenden a utilizar y mantener
conductas agresivas basadas en el refuerzo ambiental. El poder es una forma particular de
interacción con los demás que se da en el ámbito escolar, donde la educación juega un papel
central en los patrones sociales, el sentido de pertenencia y la evaluación social, que se refleja
en el valor y el respeto de los demás.
En efecto, la acción del docente es clave para atenuar dicha realidad, sea cual sea la
manifestación del acoso físico o cyberbullying, la mediación educativa, evita la trascendencia
del agresor y víctima, permitiendo, crear un escenario ameno de relaciones armónicas, donde
los escolares aprendan a convivir y coexistir en un contexto que se extrapole en la cotidianidad
sociofamiliar.
CONCLUSIÓN
Partiendo del hecho que el acoso escolar ha conminado nuevos escenarios, transgrediendo y
abriendo espacios donde el recinto de clase se vuelve poco motivador, incidiendo en los
conexos online, donde, las víctimas ya no se encuentran a salvo, por ello, al analizar el
cyberbullying como una realidad latente en instituciones educativas postmodernas de ecuador,
se establecieron las implicaciones y acciones del Ministerio de Educación en relación al
cyberbullying, así como, determinar las causas y consecuencias escolares de este problema
desde un arbóreo documental. A partir de esta examinación, se generan una serie de
posibilidades para abordar esta situación, promoviendo el civismo escolar, la tolerancia y el
respeto.
En primer lugar, es importante reconocer que el cyberbullying es una forma de violencia que se
produce a través de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, como las redes
sociales, los mensajes de texto o los correos electrónicos. Este tipo de acoso puede tener graves
consecuencias para los estudiantes, tanto a nivel emocional como académico. Por lo tanto, es
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fundamental que las instituciones educativas y entes gubernamentales tomen medidas para
prevenir y abordar esta problemática.
En Ecuador, desde el Ministerio de Educación se han implementado diversas acciones para
combatir el cyberbullying en las escuelas. Por ejemplo, se han desarrollado programas de
concientización y prevención dirigidos a estudiantes, padres y docentes, buscando educar sobre
los riesgos y consecuencias, así como promover valores como el respeto y la empatía. Además,
ha establecido mecanismos de denuncia y atención para aquellos casos de cyberbullying que
se presenten en las instituciones educativas. Estos mecanismos permiten a los estudiantes
afectados reportar los casos de acoso y recibir el apoyo necesario para superar esta situación.
Asimismo, se han implementado protocolos de actuación para que los docentes y directivos
puedan intervenir de manera efectiva ante dichos casos.
Es importante destacar que el cyberbullying no solo afecta a las víctimas directas, sino también
al clima escolar en general. Un ambiente escolar marcado por la violencia y la falta de respeto,
dificulta el proceso de enseñanza-aprendizaje y puede tener consecuencias negativas a largo
plazo en el desarrollo cognitivo de los escolares. Por lo tanto, es fundamental promover el
civismo escolar, fomentando una relación socio-escolar dirigida por una condición axiológica.
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REFERENCIAS
Arteaga, K. (2015). Uso de las redes sociales como elemento transformador de la conducta de
los estudiantes universitarios. [Documento en línea]. Disponible en:
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