LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 464.
INTRODUCCIÓN
Desde décadas pasadas la sociedad ha aprendido que las emociones y las relaciones sociales
influyen en los procesos de enseñanza-aprendizaje y encarga a las instituciones educativas,
además de los objetivos cognoscitivos e instrumentales, también los aspectos del desarrollo
socio afectivo se conviertan en objetivos educativos, (Camacho, 2019). Los desafíos en las
relaciones familiares tienen un papel fundamental ante la sociedad, ya que trascienden en la
enseñanza del educando en su capacidad de aprendizaje evitando que este de lo mejor de sí
mismo porque no tiene la debida motivación y la predisposición para enfrentar el mundo
exterior (Carvajal, & Jiménez, 2019).
La disfuncionalidad familiar representa uno de los factores para que los niños, y adolescentes
presenten problemas de aprendizaje y comportamiento, teniendo en cuenta que la familia es la
primera y más importante escuela donde el comportamiento del estudiante debe ser inculcados
(Cerda, et al., 2019). La carencia de un atmosfera emocional y actitud cariñosa por parte de los
padres se tomará en experiencias negativas que actuaran desfavorablemente sobre el
desarrollo de la personalidad infantil. Los problemas que enfrenta nuestra sociedad hoy en día
son diversos, unos más graves que otros, pero que de igual modo está llevando a sus
integrantes a un deterioro y autodestrucción (Fajardo, et al., 2017). Estos conflictos cada vez
superan a las distintas opciones que podrían dar una supuesta a un echo transcendental que
podría mejorar el comportamiento del educando. Entre los principales problemas sociales que
afectan en la actualidad se pueden enumerar los siguientes: suicidios, bajo rendimiento de
aprendizaje, desempleo, delincuencia, migración, prostitución, drogadicción, alcoholismo,
maternidad precoz, divorcios, violencia intrafamiliar, pandillas, entre otros, (Guzmán, 2019).
Los niños o adolescentes deberían tener una formación normal, deberían crecer libres, llenos de
afecto, de seguridad en su entorno familiar, eso les brindará seguridad, deseos de superación,
elevado grado de afectividad hacia sus padres, (Mendoza, 2019). Lamentablemente la mayoría
de estos problemas son originados por el alto índice de disfuncionalidad familiar y que
desencadenan en desordenes de conducta como las antes mencionados (Ministerio de
Educación, 2019). En las familias de los estudiantes de grados básicos, se producen estas
dificultades, por ello es prioritario trabajar el comportamiento de los educando con los padres y
madres de familia, mediante talleres para poder generar un clima de confianza, armonía,
respeto y tolerancia que permita al estudiante tener su espacio para poder crecer y
desarrollarse física, intelectual y emocionalmente considerando que en la formación de los más
pequeños estará los grandes resultados del mañana, pues ellos serán los guiadores y
formadores de una sociedad más justa, completa, equilibrada al inculcárseles valores en sus
hogares ya que los niños de hogares disfuncionales hoy, se convertirán en adultos
problemáticos el día de mañana, (Ministerio de Educación, 2020). La motivación en la presente
investigación surgió al considerar que en la mencionada institución los estudiantes pueden
estar presentando problemas socioemocionales que obedecen a distintas causas y que afectan
a las capacidades de aprendizaje y a los comportamientos. La investigación pretendió
demostrar los motivos que originan la desintegración familiar y las consecuencias que podrían
tener, (Ministerio de Educación, 2020) .
La investigación sirvió para los estudiantes de la Unidad Educativa Tía Jessi, sino como un
ejemplo de cómo la desorganización familiar influye en el desenvolvimiento del aprendizaje,
basándose en la responsabilidad y compromiso de los maestros/as de brindar comprensión a
los estudiantes, a fin de que el educando no afecte y no perjudiqué su rendimiento escolar,
(Murillo, 2019). Los niños o adolescentes deben tener una formación normal, deberían crecer
libres, llenos de afecto, de seguridad en su entorno familiar, eso les brindará seguridad, deseos
de superación, elevado grado de afectividad hacia sus padres.