LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2023, Volumen IV, Número 3 p 1489.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i3.1177
Factores de aprendizaje: de las bases teóricas a la
perspectiva de investigación empírica
Learning Factors: From the theoretical basis to the perspective of
empirical research
Antonio Abarca Zaquinaula
antonioabarcaz1@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0008-5479-2150
Universidad Internacional Iberoamericana de México – UNINI
Quito – Ecuador
Artículo recibido: 11 de septiembre de 2023. Aceptado para publicación: 26 de septiembre de 2023.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
En todo proceso de enseñanza y aprendizaje, una de las cuestiones básicas es tener claridad
sobre los factores que inciden en el proceso, tanto como las teorías sobre el aprendizaje humano.
En el presente trabajo, tiene como propósito aportar bases teóricas sobre los factores de
aprendizaje y pautas de análisis correlativos entre factores y rendimiento académico. Se revisa
varias fuentes sobre los factores que inciden en el proceso de aprendizaje y rendimiento
académico. El desarrollo conceptual, resultado dela revisión se enfoca a factores internos y
externos: entre los factores internos se analiza, dos grupos; los cognitivos y los no cognitivos, en
el primer grupo: el rol de la inteligencia, la memoria de trabajo y la creatividad, el segundo grupo
de fatores internos: los enfoque, estrategias y estilos de aprendizaje, la motivación, las
emociones, el estado de salud y el sexo; por el lado de los factores externos, se presenta el
entorno educativo, las características favorables del centro educativo, y el rol de los padres de
familia. Además, hacia el final se presenta aspectos de factores contextuales, externos e
internos, que, dadas las condiciones y circunstancias actuales, también podrían estar incidiendo
en el aprendizaje y rendimiento académicos, particularmente, en los estudiantes de nivel medio.
Para ilustrar de mejor manera se ha incorporado de partida un mapa conceptual sobre la
temática.
Palabras clave: factores de aprendizaje, factores cognitivos, factores no cognitivos,
factores internos, factores externos
Abstract
In any teaching and learning process one of the basic issues is to be clear about the factors that
affect the process, as well as theories about human learning. In this work, it aims to provide
theoretical bases on learning factors and correlative analysis patterns between factors and
academic performance. Several sources are reviewed on the factors that affect the learning
process and academic performance. The conceptual development, result of the review focuses
on internal and external factors: among the internal factors is analyzed, two groups; the cognitive
and non-cognitive, in the first group: the role of intelligence, working memory and creativity, the
second group of internal factors: approach, strategies and learning styles, motivation, emotions,
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health status and sex; On the side of external factors, the educational environment, the favorable
characteristics of the educational center, and the role of parents are presented. In addition,
towards the end aspects of contextual, external and internal factors are presented, which, given
the current conditions and circumstances, could also be influencing academic learning and
performance, particularly in middle school students. To better illustrate, a conceptual map on the
subject has been incorporated from the start
Keywords: learning factors, cognitive factors, non-cognitive factors, internal factors, external
factors
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Como citar: Abarca Zaquinaula, A. (2023). Factores de aprendizaje: de las bases teóricas a la
perspectiva de investigación empírica. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades 4(3), 1489–1512. https://doi.org/10.56712/latam.v4i3.1177
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ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2023, Volumen IV, Número 3 p 1491.
INTRODUCCIÓN
La educación y más precisamente los procesos educativos están cambiando permanentemente,
adecuándose a las nuevas circunstancias. En las últimas décadas, los factores de mayor
incidencia son los avances tecnológicos en materia de comunicaciones y la internet, se
promueve el trabajo colaborativo y grupal; por lo general, los modelos educativos persiguen dos
ámbitos de resultados: la construcción de conocimientos y aptitudes acorde con las necesidades
de talento humano para la dinámica económica, y por el otro, los valores, perspectivas de vida y
actitudes apropiadas para un determinado orden social. Principalmente enfocados al primero de
los resultados señalados, los sistemas educativos, con sus políticas y estrategias, tienen como
meta principal lograr los niveles de rendimiento académico más alto posible, analizando,
adecuando e investigando los factores que inciden en los procesos de aprendizaje.
También, desde una perspectiva proactiva y esperanzadora, comprender la dinámica de los
factores que intervienen en el aprendizaje y el rendimiento académico, lleva consigo tener
claridad sobre el rol que desempeña la educación en función de disminuir brechas y
desigualdades sociales. En este orden, Meza Aliaga (2022), ante la cuestión de si la escuela
puede corregir las inequidades sociales, señala: “(…) si bien la escuela no puede por sí sola
corregir todas las inequidades, sí es posible generar cierto nivel de conciencia desde la educación
formal que permita iniciar el camino de la disminución de las brechas sociales” (p. 18).
Se plantea como objetivo central: Establecer una panorámica conceptual básica y de reflexión
sobre factores de aprendizaje; en lo particular se plantea: 1) aportar bases teóricas de los
factores de aprendizaje desde una perspectiva contextual; 2) Incorporar pautas orientadoras
sobre correlaciones entre factores de aprendizaje y rendimiento académico; y 3) exponer algunos
aspectos invisibilizados que podrían estar incidiendo en los procesos de aprendizaje en las
actuales circunstancias del cambio social.
La estructura del trabajo, parte de la exposición conceptual de los factores de aprendizaje,
incorporando algunas referencias de estudios correlativos; y hacia el final, bajo el subtitulado
“otros factores poco observados”, se presenta una breve reflexión de aspectos que podrían estar
incidiendo negativamente en los procesos de aprendizaje, mayormente en los niveles escolares
previos al universitario.
METODOLOGÍA
Se trata de una revisión narrativa de alcance descriptivo, en los términos de (Aguilera Eguía, 2014;
Reyes, 2020 y Rother, 2007), en sus respectivos editoriales sobre la diferenciación entre
revisiones narrativas y sistemáticas
Para la búsqueda en bases de datos como Dialnet, SciELO, Google Académico y ResearchGate,
se utilizó los siguientes descriptores de búsqueda: factores de aprendizaje, factores internos,
factores externos, factores cognitivos, factores no cognitivos, rendimiento académico; se
recurrió al empleo del operador booleano AND, para el caso de la base SciELO, para hacer
combinaciones de búsqueda entre los descriptores seleccionados, se unió ‘factores de
aprendizaje AND rendimiento académico’, ‘factores internos AND rendimiento académico’,
‘factores externos ADN rendimiento académico’, ‘factores cognitivos AND rendimiento
académico’, ‘factores no cognitivos AND rendimiento académico’ ‘entorno educativo AND
rendimiento académico’, ‘familia AND rendimiento académico’, ‘funciones ejecutivas AND
rendimiento académico’ ‘motivación AND rendimiento académico’ y ‘emociones AND
rendimiento académico’.
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Los criterios básicos de selección fueron: artículos y tesis que hayan sido publicadas en los
últimos 5 años en revistas indexadas; sin embargo, se incorporan también algunos estudios con
mayor antigüedad, por considerarse relevantes en sus hallazgos y planteamientos conceptuales.
La técnica básica es el análisis documental, y como instrumentos para el ordenamiento de la
información se utilizó una base simple de datos en formato excel, con categorías clasificatorias
como: tipo de fuente, tipo de investigación, alcance de la investigación, tipo de publicación,
ámbito de la revista y base de datos en donde están indexadas. Para el análisis de contenido se
utilizó una ficha básica en formato Word con elementos como problema, objetivos, metodología,
resultados y conclusiones.
En cuanto al procedimiento, el proceso se desarrolló en 3 momentos:
● Selección y clasificación de las fuentes, terminando con la elaboración de la base de
datos Excel.
● Análisis, con la ayuda de la ficha de contenido. Se trató de identificar las temáticas en
relación al esquema de clasificación de los factores de aprendizaje: internos, externos.
● Para la elaboración del esquema expositivo como resultados de la revisión, la
información se clasificó partiendo de un mapa conceptual, que orienta la perspectiva
narrativa de los factores de aprendizaje expuestos.
Con los criterios señalados, el estudio se basó en 60 fuentes, de ellas, 45 son artículos, que, a su
vez, se clasifican en: 24 de investigación empírica y 21 de revisión, mayormente narrativas; el
resto de fuentes constituyen: 6 ensayos académicos, 5 tesis de máster y de grado, y 2 capítulos
de libro. Por el lado del ámbito temático, en relación al esquema categorial clasificatorio de
factores de aprendizaje propuesto: 24 fuentes corresponden a factores internos, 26 a factores
externos, y 4 a los denominados en este trabajo “otros factores”.
RESULTADOS
La consecución de los objetivos planteados se expresa en el siguiente desarrollo conceptual y
reflexivo, producto de la revisión:
La literatura disponible, presenta diversos esquemas de ordenamiento y clasificación de los
factores de aprendizaje. Losada (2014), se refiere a 3 ámbitos de factores: 1) las características
del estudiante, 2) las características de la escuela y 3) las características organizacionales y
políticas; Cornejo Chávez & Redondo Rojo (2007), se refiere a variables y factores, y clasifica en
3 ámbitos: escuela, familia y comunidad; Ramos (2010), se refiere como “factores de éxito
académico”, y clasifica entre factores ambientales y factores externos; y, Mediavilla Bordalejo &
Calero Martínez (2009) se refieren a 5 categorías de factores: “la del propio individuo, de sus
padres, del hogar donde reside, de la escuela donde asiste y del entorno global que lo rodea”
(p.2). En este trabajo con un enfoque más integrador y perspectiva contextual, se presenta un
esquema de 3 ámbitos de fatores: factores internos, factores externos y otros factores,
particularmente, contextuales, como se aprecia en la siguiente figura:
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Figura 1
Factores internos y externos que inciden en el proceso de aprendizaje, ubicados en contexto
Fuente: elaboración propia.
Factores internos
Sobre la base del esquema expositivo de estudios como: (Armenteros López, 2010; De Manrique
& Raquel, 2018; Mediavilla Bordalejo & Calero Martínez,2009 y Fundación Universitaria
Iberoamericana - FUNIBER, s.f), en este trabajo, al interior de los factores internos se diferencia
dos grupos: cognitivos y no cognitivos.
Factores cognitivos
Los factores cognitivos forman parte de las estructuras cognitivas de la persona, entre ellos
están la inteligencia personal en sus diferentes dimensiones (o simplemente la inteligencia), la
memoria, particularmente, la memoria de trabajo, y la creatividad.
En cuanto a la inteligencia, Cabas (2018), respeto de la inteligencia señala:
Normalmente la inteligencia es conocida como un proceso mental, la capacidad del individuo
para resolver problemas, adaptarse y competir socialmente. Puede expresar lo que piensa y
siente, y es medida a través de test que deben ser confiables y válidos (p.76).
Pero, la inteligencia como factor de rendimiento académico tendría que analizarse en conjunto
de otros factores como la edad, el sexo, el contexto y entorno educativo, el rol de los padres y el
rol del docente, entre los principales factores de interacción.
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Luego, están las diferentes dimensiones y enfoques de analizar la inteligencia personal:
inteligencias múltiples e inteligencia emocional, que aportan a la capacidad de autogestionar las
propias emociones y el desarrollo de la autoconciencia.
Ferrando, Prieto, Ferrándiz, y Sánchez, (2005) refiriéndose al concepto de inteligencias múltiples
de Gardner señalan:
Para este autor la inteligencia es la capacidad de resolver problemas o de crear productos que
sean valiosos en uno o más ambientes culturales. El punto crítico de su teoría consiste en
reconocer la existencia de ocho inteligencias diferentes e independientes, que pueden interactuar
y potenciarse recíprocamente (…) (p.28)
En cuanto a correlaciones, resulta práctico para la actividad pedagógica tener claridad
conceptual para identificar las particularidades de las inteligencias de los estudiantes de un
determinado grupo, grado o curso en relación a las asignaturas, como insumo básico para la
planificación y aplicación de metodologías de enseñanza y selección de contenidos curriculares
específicos.
En este orden de correlaciones, Ferrando, Prieto, Ferrándiz, y Sánchez, (2005), refiriéndose a
autores como Weisberg y Alba (1981) y Weisberg (1988), quienes conciben a la inteligencia y la
creatividad de forma equivalente, señalan:
En definitiva, los defensores de esta postura piensan que tanto la inteligencia como la creatividad
forman parte de una realidad integrada; es decir, argumentan que son en realidad dos facetas de
una misma función singular y única que se origina en la capacidad mental: creatividad e
inteligencia son expresiones de la capacidad mental, pero cada una tiene una finalidad distinta y
exige unos recursos diferentes (…) (p.27)
Las funciones cognitivas ejecutivas como parte de la estructura cognitiva se ocupan de procesar
la información hasta generar la respuesta ante un determinado estímulo, resultando como
producto de tal proceso el aprendizaje. Este proceso generalmente implica la percepción, la
atención, el rozamiento y la memoria.
Respecto de la memoria, es necesario diferenciar varios tipos: memoria de corto plazo, memoria
de trabajo, memoria a largo plazo, y otros tipos que, además, guardan correspondencia con los
diferentes tipos de inteligencia. La memoria de trabajo, hace uso de la memoria corto plazo, para
desarrollar los procesos cognitivos (Ballesteros,1999). Algunos estudios señalan que a mayor
memoria de trabajo y de corto plazo, mayores son las posibilidades de aprender y de rendimiento
académico alto.
Respecto de la atención, Cabas (2018, p.74), señala: “Sin embargo, pueden distinguirse
funcionalmente, diversos tipos de atención, en líneas generales podemos considerar tres etapas
progresivas de atención: contacto visual, fijación visual y seguimiento visual”.
Por el lado de la creatividad, Barrón, (1968, citado en Cabas, 2018, p. 72) define a la creatividad
como “(…) la capacidad de producir respuestas adaptadas e inusuales. (…)”. Luego, ¿son las
personas altamente inteligentes también altamente creativas?; ¿los estudiantes altamente
creativos alcanzan rendimiento académico alto?; varios estudios hacen referencia a una relación
directamente proporcional; pero, es una correlación que inevitablemente se expresa en el marco
de otras variables o factores internos y externos (Cabas, 2018).
Factores no cognitivos
Son los aspectos que inciden en los procesos de aprendizaje operando a manera de estímulos
externos que activan las estructuras cognitivas. En este trabajo se ha considerado 5 factores: los
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enfoques, estrategias y estilos de aprendizaje, la motivación, las emociones, el estado de salud
y la variable sexo.
Previo a analizar enfoques, estrategias y estilos de aprendizaje, es preciso partir diferenciando
dos modelos de enseñanza: enseñanza centrada en el profesor, que se corresponde mayormente
al modelo de escuela tradicional, con métodos de enseñanza tradicionales, por otro lado, y de
forma más reciente, la enseñanza centrada en el estudiante, con aplicación de metodologías
activas.
Ya sea en la enseñanza tradicional o las metodologías activas, se requiere partir de la pregunta
básica: ¿cómo aprenden las personas?, a partir de esta interrogante resulta básico identificar la
forma como aprenden los estudiantes, para ello, se requiere diferenciar los enfoques, las
estrategias y los estilos de aprendizaje.
Valle Arias et al. (2000) se refiere a los enfoques de aprendizaje como: “(…) los procesos de
aprendizaje que surgen de las percepciones de los estudiantes de las tareas académicas,
influenciadas por sus características personales” (p. 368). En otros términos, la aplicación de un
determinado enfoque de aprendizaje estará condicionada implícitamente y de manera
relativamente inconsciente por las características cognitivas (inteligencia, memoria, atención)
conjugado con su perfil de personalidad.
Valle Arias et al. (2000), diferencia 3 enfoques en estudiantes universitarios: enfoque del mínimo
esfuerzo, también denominado enfoque superficial, los estudiantes, se limitan a los niveles de
acción mínimamente necesarios; enfoque profundo, aplicado por los estudiantes con alto nivel
de motivación intrínseca por aprender, este perfil de estudiantes, generalmente van más allá de
la explicación del docente, se lo denomina también enfoque de excelencia; y, enfoque
planificador, lo aplican los estudiantes metódicos, que generalmente prevén y planifican todo
ciclo de aprendizaje, ponen previamente en perspectiva lo que tratan de aprender. Esta
perspectiva, podría servir de punto de partida para investigaciones en niveles no universitarios.
En cuanto a las estrategias de aprendizaje, Vivas López, (2010), en su revisión de literatura se
refiere: “(...) la noción de ‘estrategias de aprendizaje’ concebidas como ‘acciones generadas por
quien aprende para aprender y controlar su aprendizaje’ tiene su génesis en la Psicología
Cognitivista” (p. 30).
Gargallo, Suárez y Ferraras (2007, citado en Lugo, Hernández, Ponce de León & Montijo, 2016, p.
271), en relación a estrategias de aprendizaje, señalan: “son el conjunto organizado, consciente
e intencional de lo que hace el estudiante para cumplir con eficacia un objetivo de aprendizaje en
un contexto social dado”, diferenciar 4 grupos de estrategias: de adquisición, de codificación, de
recuperación y de apoyo; a su vez, las características de cada grupo de estrategias, estos autores
las presentan en la siguiente forma:
Tabla 1
Estrategias de aprendizaje, características
De adquisición De codificación De recuperación De apoyo
Exploración
Subrayados
Memorización
(mecánica –
comprensiva)
Acrónimos
Metáforas
Aplicaciones
Metáforas
Parafraseo
Resumen
Mapas
Diagramas
Nemotecnias
Mapas
Diagramas
Respuesta
(oral – escrita)
Planificación
Regulación
Evaluación
Autocontrol
Contradistractoras
Interacción social
Motivación
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Fuente: Lugo, Hernández, Ponce de León & Montijo, (2016, p. 272).
Las estrategias de aprendizaje se pueden concebir también como la forma como se entiende,
relaciona, aplica y evalúa lo que se pretende aprender, son, por tanto, las formas creativas que
los estudiantes eligen para su aprendizaje.
Tomando como punto de partida a (Valle Arias, Barca Lozano, González Cabanach y Núñez Pérez,
1999), las estrategias de aprendizaje se pueden agrupar en: estrategias de ensayo – error, basado
generalmente en la repetición de procesos, se relacionan principalmente con el aprendizaje
asociativo; estrategias de elaboración., encaminadas a elaborar conceptos nuevos y
significativos, se relaciona principalmente al aprendizaje conceptual; estrategias de
organización, se basan en organizar, clasificar y ponderar sus conceptos, se relaciona al
aprendizaje sistematizador; estrategias de control, encaminadas a la autorregulación y
autoevaluación durante el proceso de aprendizaje; y, estrategias afectivas, relacionadas a la auto
retroalimentación necesaria ante los obstáculos durante el proceso de aprendizaje.
Por el lado de los estilos de aprendizaje, entendidos como los rasgos característicos y
específicos que los alumnos emplean en cada una de las estrategias que seleccionan, y como
también, en orden al enfoque de aprendizaje que los caracteriza. Además, estas características
permiten identificar diferencias entre estudiantes.
Siguiendo a (Lugo, Hernández, Ponce de León & Montijo, 2016 y Acevedo Pierart & Pavés, 2011),
se puede diferenciar 4 estilos de aprendizaje como los más recurrentes: estilo activo, alineado al
enfoque de aprendizaje profundo, toman la iniciativa, intentan cosas nuevas; estilo reflexivo,
alienado al enfoque de aprendizaje profundo y aplicado en la mayoría de estrategias de
aprendizaje; aprendizaje teórico, también alineado al enfoque de aprendizaje profundo y a la
mayoría de estrategias, es más conceptual, pone énfasis en el método; y, aprendizaje pragmático,
que se alinea al enfoque de aprendizaje superficial, pero, también hacia el enfoque planificador;
la característica básica en los estudiantes que aplican este estilo es que tienden a encontrar la
aplicación práctica de lo que aprenden, es decir, buscar utilidad y aplicación en problemas
cotidianos concretos.
Asu vez, al interior de cada estilo de aprendizaje, conforme a (Lugo, Hernández, Ponce de León &
Montijo, 2016), concordante con Honey y Mumford (1986, citado por Acevedo Pierart & Pavés,
2011), se puede identificar matices o rasgos aún más específicos, como se visualiza en la
siguiente tabla.
Tabla 2
Características de los estilos de aprendizaje
Activo Reflexivo Teórico Pragmático
Animador
Improvisador
Descubridor
Arriesgado
Espontáneo
Ponderado
Concienzudo
Receptivo
Analítico
Exhaustivo
Metódico
Lógico
Objetivo
Crítico
Estructurado
Experimentador
Práctico
Directo
Eficaz
Realista
Fuente: Lugo, Hernández, Ponce de León & Montijo, (2016, p. 271).
En cuanto a la correlación entre estilos de aprendizaje y rendimiento académico, de una variedad
de estudios, se puede inferir que dependerá de otras variables como la edad, el contexto social,
las características del centro escolar, el rol del profesor, el clima del aula, entre los principales;
Acevedo Pierart & Pavés, (2011), al respecto señalan: “Los resultados reportados en este estudio
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muestran que los estilos predominantes de aprendizaje en los estudiantes de la carrera de
Ingeniería Civil son el Teórico y el Pragmático” (p. 80), lo cual no significa que sean los estilos de
aprendizaje predominantes en otros contextos.
La motivación, en cada una de sus dimensiones: intrínseca y extrínseca, derivan de factores
específicos. Entre los factores para la motivación intrínseca se tiene: capacidad para
entusiasmarse, capacidad de resiliencia, capacidad para autorregular las emociones y
proactividad (como la capacidad de autogestión interna o personal). Por el lado de la motivación
extrínseca tenemos factores como: clima del aula, rol del profesor, ambiente educativo, recursos
educativos, ambiente familiar y la influencia del entorno cultural.
A mayor capacidad en los estudiantes de gestionar su automotivación, mayor posibilidad de
generar emociones positivas, a la vez, mayores posibilidades de armonizar con su entorno social
- sus pares, o sus amigos -. Así mismo, en base a trabajos como los de (Camacho Miñano &
Campo Campos,2015 y Barca-Lozano, Almeida, Porto-Rioboo, Peralbo-Uzquiano, & Brenlla-
Blanco, 2012), la automotivación o motivación intrínseca, resulta también de haber definido
metas académicas, es decir, auto desafíos de querer dominar determinados contenidos,
conceptos, y de querer alcanzar notas o calificaciones altas.
Conforme a (Valdés, 2011), desde la perspectiva de la neurociencia, no existe aprendizaje sin
motivación y emociones positivas; en este sentido, la motivación de los estudiantes, va a
depender además de su contingente del rol del profesor, quien, para lograrlo, requiere hacer uso
de recursos educativos, metodología de enseñanza, pero, también aspectos de forma, como: la
presencia física, forma de vestir, forma de hablar, timbre de voz, mirada, estado de ánimo, etc.,
pues, los estudiantes , y más en los niveles de básica superior y bachillerato ( entre 12 y 17 años,
en Ecuador), tienden a observar con mucho detenimiento a su docente y construyen conceptos
personales de él, contribuyendo favorablemente o negativamente a su motivación.
Por otro lado, la motivación es prerrequisito para el aprendizaje en todos los niveles, aun cuando
los factores que la propician no sean los mismos según edades, contextos y asignaturas.
Manzanares Triquet, & Guijarro Ojeda (2023), refieren varias investigaciones, en las que enfatizan
el rol que cumplen la motivación, las emociones y el autoconcepto en el rendimiento académico
de estudiantes universitarios.
En cuanto a las emociones, en Pulido Acosta & Herrera Clavero (2017), encontramos el siguiente
acercamiento al concepto de emoción: “Al considerar el concepto de emoción, se toman como
partida teorías centradas en tres componentes cruciales: componente experiencial cognitivo,
componente fisiológico y reacción conductual, de carácter adaptativo (…)” (p.29); y, en Balda
Pérez (2019): “La palabra emoción proviene del latín, movere (mover) y el prefijo e (hacia fuera),
lo que relaciona las emociones con una determinada predisposición a la acción” (p.6).
Existe cierta tendencia a concebir que, en el orden de secuencia, la motivación antecede a las
emociones y estas a la capacidad de mantener la atención, pero, en conjunto, son prerrequisitos
para el aprendizaje. Luego, ¿Cómo identificar las emociones que están experimentado los
estudiantes?, el indicador visible que tendrían a su alcance los docentes es la atención, en los
términos señalados por (Cabas, 2018, p.74); entonces, si la atención es sostenida, se puede decir,
que los estudiantes están motivados, y en caso contrario, cuando pierden la atención, es preciso
volver a aplicar estrategias que generen interés por el tema de clase.
En cuanto a las formas de clasificar las emociones, se tiene propuestas generales como la
señalada en (Cantillo & Yáñez-Canal, 2020), diferenciando entre emociones básicas y complejas,
asignando un carácter más íntimo a las emociones básicas. En línea con la propuesta de
clasificación de (Balda Pérez, 2019), y en un plano más acorde con el ámbito escolar, las
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emociones se pueden diferenciar entre positivas y negativas. Por el lado de las positivas se tiene:
el placer, las esperanza, el orgullo, la alegría, la euforia; mientras que por el lado de las emociones
negativas: la ira, la ansiedad, la vergüenza, el aburrimiento, la depresión, el miedo y la tristeza.
La necesidad de controlar las emociones, tienen propuestas innovadoras como el “mindfulness”
a desarrollar en los estudiantes, entendida como la capacidad adquirida para darse cuenta de las
emociones que están sintiendo o experimentando en un determinado momento para
gestionarlas en dirección de volver a una estabilidad emocional, y lograr el nivel de atención y
concentración adecuado; o en términos de Mercader Rovira (2020) “El Mindfulness propone
centrarse en el momento presente y vivir cada momento de una forma activa, aceptando aquello
que sucede sin juicios (...)” (p.5).
Por otro lado, el docente capacitado en temas pedagógicos estará en posibilidad de cambiar el
estado emocional negativo que traen los estudiantes en algunos casos desde sus hogares o
relaciones con sus pares, y volverlas positivas para bien del clima del aula, y proceso de
aprendizaje; pero, también para el estado de ánimo del profesor, ya que, el docente se motiva
también ante la presencia de estudiantes interesados por el tema de clase, es decir, se trata de
una dinámica dialéctica de motivación entre alumnos y profesor.
Además, se requiere considerar que las emociones se producen en interacción con otros factores
como: el contexto y entorno cultural, en este caso, la influencia de la tecnología, el rol del docente,
el sexo, la edad y el nivel socioeconómico de los estudiantes.
Con estado de salud, se hace referencia particularmente al estado de salud corporal, pues, por lo
general la incomodidad derivada de molestias físicas, cuya principal sensación es el dolor, es
factor determinante en el proceso de aprendizaje. Se pueden diferenciar condiciones básicas –
mínimas - y hábitos básicos para garantizar tales condiciones. Por el lado de las condiciones se
tiene: la nutrición adecuada, el peso ideal y la condición física, medida en términos de resistencia;
por el lado de los hábitos: la dieta adecuada, el sueño suficiente, el tiempo de exposiciones a
pantallas y ejercicio físico en términos adecuados.
Especial atención requiere la nutrición en edad de preescolar y escolar, es decir, en niños de hasta
los doce años, por poner un margen de edad aproximado. Al respecto, en Urquiaga Alva & Gorritti
Siappo (2012), se señala:
(…) Asimismo, es una etapa en que está más entregado al juego, descuidando muchas veces la
alimentación. También este grupo dedica más tiempo al aprendizaje, ocasionando un mayor
desgaste de energía, necesitando una mejor nutrición de acuerdo a sus requerimientos
nutricionales, que muchas veces no son satisfechas (p.124).
En esta misma línea de relevancia de nutrición en los primeros años de vida como factor
determinante para el desarrollo neuronal, cognitivo y en relación directa con el rendimiento
académico, Carrero, Oróstegui, Escorcia, & Arrieta (2018), en una de sus conclusiones señalan:
Un apropiado neurodesarrollo en la infancia depende principalmente de tres aspectos básicos:
la genética, el estado nutricional y el ambiente de estimulación en el que se desenvuelve el niño,
los cuales, en conjunto, inciden en los procesos de producción de sinapsis neuronal, que permite
la integración de las funciones cerebrales (p. 427).
En cuanto correlaciones, está ampliamente aceptado que la actividad física en términos
moderados mejora la atención, la memoria, el razonamiento y la automotivación, es decir,
contribuye al buen funcionamiento de las funciones ejecutivas cognitivas.
Respecto de la correlación entre calidad de la dieta (principal elemento para un buen estado de
salud) y el rendimiento académico, en términos pormenorizados, Carrillo-López (2023, p.194), en
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su primera, conclusión señala: “una mayor calidad de la dieta en escolares de primaria se
relaciona con puntuaciones más altas en todas las asignaturas académicas(...)”.
La variable sexo se refiere a si se trata de hombre o de mujer, en conjugación con otros factores
como: los estados emocionales (particularmente con el “autoconcepto” y la autoestima), la edad,
el nivel socioeconómico, el rol de los padres de familia, el rol de los departamentos de orientación
estudiantil - DECE (caso Ecuador) y el rol del docente. Otros factores asociados al rendimiento
académico en su relación con el sexo de los estudiantes son la personalidad, motivación y perfil
de asignaturas
En relación al autoconcepto, definido en Urquijo (2002), como: “la forma en que cada persona se
valora y evalúa a sí misma” (p. 212); y en correlación con otros factores, Urquijo concluye en su
trabajo:
Los resultados permiten confirmar la hipótesis de este trabajo, es decir que “los niveles de
diferentes formas de autoconcepto en adolescentes se asocian con los niveles del rendimiento
académico en lengua y matemáticas, variando de acuerdo al sexo, el curso y el tipo de escuela a
la que asisten” (p.215).
Factores externos
Los factores de aprendizaje externos o ambientales de mayor incidencia en el proceso de
aprendizaje que en este trabajo se propone son: el entorno educativo, el centro educativo y el rol
de la familia. El orden expositivo toma como base a: (Armenteros López ,2010; De Manrique &
Raquel, 2018 y Mediavilla Bordalejo & Calero Martínez, 2009).
El entorno educativo
Las políticas educativas dependen del modelo de educación, de la importancia que se asigne a
los procesos de formación, selección de docentes, pero también de los perfiles del proceso
pedagógico: planificar, aplicación de metodologías de enseñanza, metodologías de evaluación y
retroalimentación. La mayoría de políticas relacionadas con la educación pública implican
asignación de recursos, que debe ser asumida como inversión con criterios de priorización. Al
respecto, estudios como el de Pineda & Rupérez (2022); refiriéndose a la necesidad de
optimización de las asignaciones para la educación en España, señalan:
(…) Surge, por tanto, la necesidad de priorizar las decisiones sobre el gasto educativo, no en forma
de aumento indiscriminado, sino en cuanto a su correcta asignación. En esa tarea de priorización
del gasto, nuestros resultados sobre la magnitud del impacto de diferentes variables de control
deberían ser tomados, asimismo, en consideración (p. 27).
En un orden más específico, las políticas y estrategias de evaluación, resultan tan importantes
como lo es el proceso metodológico de construcción de reconocimientos. Al respecto, Gil
Álvarez, Morales Cruz & Meza Salvatierra (2017), en su última conclusión señalan:
Las políticas de evaluación encaminadas al mejoramiento de los sistemas educativos, deben
incluir nuevos compromisos donde el sistema tiene que perfeccionarse y cuyo significado debe
estudiar las indagaciones externas confrontándolas con las evaluaciones de las propias
instituciones. En cualquier caso, lograr un equilibrio de evaluación requiere el análisis de la
diversidad de opiniones (p. 166).
Por otro lado, no es lo mismo el entorno educativo de los centros escolares de sectores
socioeconómicos altos que de sectores periféricos y populares. Las características que resultan
positivas para influir positivamente en los niveles de rendimiento académico son la cohesión
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social del entorno y la consolidación de su tejido social: implicando las relaciones sociales fluidas
y sin obstáculos en un determinado ambiente comunitario.
Están también las características de la comunidad educativa, como el tipo de relaciones sociales
que se establecen al interior de los centros educativos y entre sus principales elementos
constitutivos: el centro educativo y los padres de familia (Cermeño, 2011). Estas relaciones en
términos de micro sociedades, pueden influir positivamente o negativamente en la interacción
grupal y el rendimiento académico de los estudiantes. En este mismo orden, está la forma como
perciben los estudiantes las relaciones entre docentes y estudiantes, y entre docentes, padres de
familia y autoridades (rector, vicerrector e inspector - caso ecuatoriano); esta forma de percibir
de los estudiantes llega a convertirse en factores de motivación extrínseca; en este sentido, un
ambiente de tensión producto de relaciones tensas influirá negativamente en el rendimiento
académico de los estudiantes, y sobre todo, en aquellos con menores habilidades sociales. En
este orden, siguiendo a Ansong, Okunu, Bowen, Walker y Eseusmith, (2017, citados por FUNIBER,
s.f), los centros educativos deben promover un clima social y entorno social equilibrado que
induzca a la concentración, la calma, al disfrute e interés por el conocimiento.
En cuanto a las relaciones entre pares, sobre la base de las sociologías accionalistas, los
estudios sobre capital simbólico, como el de Bourdieu y Passeron, y la teoría sociocultural de
Vigotsky (Chaves Salas, 2001), sugieren que, por lo general, los estudiantes de menor
rendimiento académico se sienten atraídos a querer mantener amistades con estudiantes de
rendimiento alto, es decir, actúa el poder de la referencia y el símbolo. En este mismo sentido, la
teoría de la socialización grupal de J. Harris (Harris, 2000) y el enfoque de aprendizaje social,
enfatizan la influencia del entorno social en el proceso de “aprendizaje social” en las diferentes
etapas de vida del ser humano. Así; Yubero (2005), en su capítulo de libro “socialización y
aprendizaje social”, señala:
(…) Así, y aunque la familia siga siendo el centro del mundo social del niño, éste empieza pronto
a interesarse por personas diferentes a las de su hogar, siendo especialmente importante el
grupo de iguales, el cual alcanzará su máxima relevancia en el período de la adolescencia (…)
(p.1).
Finalmente, en cuanto al entorno educativo, se puede mencionar las comunidades de aprendizaje
como conjuntos estructurados a priori con criterios pedagógicos y metodológicos, cuyo principal
objetivo es aprender y enseñar de forma mutua y complementaria, pueden darse comunidades
de aprendizaje entre docentes, y entre estudiantes con la guía del docente, este tipo de
estrategias colaborativas, resultan oportunas y válidas, más en la actualidad, que reúne a dos
generaciones con habilidades diferentes: por un lado, docentes jóvenes y docentes que
corresponden a la generación “predigital”, y por otro, más corriente, estudiantes y la mayoría de
docentes. Al respecto, Faicán, Cuenca, Piedra, & Ullauri (2017), señala:
Los niños y jóvenes habitan gran parte de su tiempo en entornos digitales, sin embargo, en las
aulas y otros espacios de aprendizaje formal no pueden usar las competencias y saberes del
mundo digital, debido principalmente a que los docentes no están familiarizados con los
entornos virtuales. (p. 13).
El centro educativo
El centro educativo se refiere a las características infraestructurales, logísticas y los agentes
directos que participan en el proceso educativo; en el caso del Ecuador: las unidades educativas,
ya sean de nivel primario, medio o integrales. Los centros educativos pueden ser analizados en
su incidencia con el aprendizaje de los alumnos, considerando aspectos como: los recursos
educativos, el rol del profesor y el clima del aula.
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Como recursos educativos, estarían las instalaciones del centro educativo, destacándose
aspectos específicos como: el mobiliario, material audiovisual, material bibliográfico, y las
estrategias metodológicas que aplican los docentes, tanto para el desarrollo de la clase como
para la evaluación (Díaz Gandasegui y Caballero Méndez, 2014; Boix Tomàs & Bustos Jiménez,
2014). Estos aspectos se pueden clasificar por su función en dos ámbitos: aspectos
administrativos y recursos facilitadores de la función pedagógica. Dentro los aspectos
administrativos: las instalaciones propias del centro educativo: aulas, canchas, biblioteca, bar,
laboratorios; aspectos organizativos y presupuestarios; instalaciones comunitarias, como vías
de acceso al centro, cerramiento del perímetro escolar, puertas y vigilancia; y, otros recursos
disponibles, como vehículos para transporte de estudiantes. coliseos, canchas deportivas, etc.;
mientras que, por el lado de las funciones pedagógicas, todos los recursos al interior del aula de
clase (Lucas,2015; Vargas Murillo, 2017).
Dada la caracterización del estudiante actual, la existencia de dispositivos tecnológicos o la
permisividad de dispositivos tecnológicos dentro del aula , se convierten en factores de
motivación extrínseca (diferente a los estudiantes de hace décadas, que se desenvolvieron en
condiciones y circunstancias diferentes), que pueden mejorar el rendimiento académico; de allí
que, sea recurso válido las estrategias gamificadas en los procesos de enseñanza- aprendizaje
de los estudiantes de todos los niveles escolares.
Por el lado del rol del profesor, se parte señalando que evidentemente la docencia es una
profesión con ambivalencia como se señala en (Esteve, 2009), algunas veces deviene en
tensiones y hasta frustraciones, pero, también está la satisfacción de percibir que se contribuye
a que gran parte de los estudiantes afianzan valores, aquilatar su personalidad y definan su
carácter para los retos que enfrentarán en el futuro. Esta complejidad, adquiere nuevos matices
en la actualidad con el surgimiento de los nuevos factores y condiciones del cambio social.
El rol del profesor estaría fluctuando entre un aprendizaje memorístico, mayormente tradicional
y enseñanza centrada en el profesor, y aprendizaje autorregulado, con metodologías activas, en
el marco de una enseñanza centrada en el estudiante. Lo importante en sentido pedagógico es
la percepción, idea, concepto que los estudiantes individualmente y en grupo logren formarse de
la actuación del profesor dentro del aula, esto ayudará o dificultará el aprendizaje por el tipo de
vínculo que logre establecerse entre el profesor y sus estudiantes, dando como resultado el clima
del aula. Al respecto, Froment, Bohórquez, y García González, (2021), señalan:
Uno de los elementos más importantes en la relación docente-discente es la credibilidad docente
(Teven, 2007), definida como la percepción del estudiante acerca de si el/la docente es creíble o
no (McCroskey, 1992). De acuerdo con McCroskey y Teven (1999), está compuesta por tres
dimensiones: (1) competencia, que hace referencia a la percepción de su conocimiento o
dominio de la asignatura que imparte; (2) buena voluntad, que consiste en el nivel en el que el
alumnado percibe que muestra interés por su bienestar; y (3) confianza, que se refiere a la
percepción de su fiabilidad y bondad. (p. 415).
El perfil del docente puede describirse, mediante cuatro aspectos: actitud positiva y de alegría,
entonación de la voz, vestimenta y la capacidad para el manejo del grupo. La actitud, las
emociones, el estado de ánimo de los docentes estimularán los estados emocionales favorables
o desfavorables al proceso de aprendizaje de sus estudiantes; por ello, el rol del profesor, resulta
particularmente importante en la retroalimentación (luego de la evaluación), mecanismo que si
es bien realizado trasciende el rol típicamente académico.
Entonces, en términos prácticos, el docente ha de ser consciente de que sus estudiantes
inevitablemente se forman una idea y concepto de él, y, además, por lo general, tal idea y
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concepto la formarán en las primeras sesiones y en el transcurso del año escolar la
retroalimentarían.
Se entiende por clima del aula a las relaciones que se establecen dentro del aula entre el docente
y sus alumnos. Murillo, & Martínez-Garrido, (2018), al respecto señalan:
(…) las aulas donde los niños y niñas aprenden son aquellas donde se sienten queridos y
valorados por parte de sus docentes, hay ausencia de violencia física y verbal, así como de
situaciones de discriminación y marginación, definido por un ambiente ordenado y centrado en
el trabajo (p.182).
Así, se podría considerar aula óptima cuando reúne características para un ambiente
alfabetizador; en tal sentido, para un clima óptimo del aula intervienen al menos 3 aspectos
básicos: el ambiente físico, el ambiente social y los aspectos académicos. El ambiente físico,
expresado en: las características arquitectónicas, el tamaño del aula, el orden y la organización
de las aulas al interior del centro, y en relación a la estructura de grados y cursos. El ambiente
social, comprendido en: la relación entre docentes de grado con los estudiantes de dicho grado
y en la forma de relacionarse entre los docentes de grado según asignaturas; Por el lado de los
aspectos académicos, se tiene: la calidad de la instrucción que imparten los docentes, el rol
formativo en la orientación y la tutoría, y la participación de los docentes en el seguimiento e
intercomunicación con los padres de familia.
Pero, otros factores que pueden contribuir tanto al clima del aula como a la motivación y las
emociones de los estudiantes a nivel grupal serían las metodologías de enseñanza
predominantes y recurrentes que aplica el profesor, pues, la misma metodología de forma
permanente, tenderá por monótona al aburrimiento, pérdida de interés en los estudiantes; esta
línea, Sánchez-San-José, Enguídanos, Iglesias-Soilán, Ariza, Aroztegui, & Fernández, (2023), se
refieren a: “(…) Así, parece que la metodología de enseñanza y aprendizaje empleada en el aula
está relacionada con la aparición del aburrimiento y, por lo tanto, su estudio como factor clave
en la reducción de éste es crucial” (p.104).
Para finalizar los aspectos relacionados con el centro educativo, en tanto que organizaciones
con fines educativos, tienen la necesidad de innovar enfoques, modelos y estrategias
administrativas y de gestión acorde con los cambios sociales; al respecto, Bolívar (2001), señala:
Una organización aprende cuando, por haber optimizado el potencial formativo de los procesos
que tienen lugar en su seno, adquiere una función cualificadora para los que trabajan en ella, al
tiempo que está atenta para responder a las demandas y cambios externos (p.3).
La familia – el hogar
La familia o el hogar, ha sido considerada tradicionalmente como el primer espacio formativo e
instruccional de los niños, situación que en la actualidad evidentemente ya no se corresponde a
este enfoque, como lo señala García Caneiro (2003):
Tradicionalmente la familia ha sido la encargada de educar y socializar a los hijos, las
habilidades, destrezas, valores y conocimientos eran adquiridos en este contexto, pero a medida
que la escolarización se fue generalizando a toda la población, las circunstancias han ido
cambiando, y actualmente se considera que familia y escuela tienen influencias superpuestas y
responsabilidades compartidas. (p.342).
Una primera forma de caracterizar el rol de la familia en los procesos educativos, la presentan
Romagnoli & Cortese (2015), señalando 3 aspectos: “1) Actitud y conductas de los padres frente
al aprendizaje; 2) Recursos relacionados con el aprendizaje y clima familiar y 3) Estilos de
crianza” (p.1). En este trabajo se propone: los estilos parentales y de crianza que aplican los
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padres, las característica socioeconómicas y culturales del marco familiar, y la participación de
los padres en los procesos educativos:
Por el lado de los estilos parentales, Vega Ojeda (2020, p.91), señala: “Los estilos de crianza
engloban maneras, actitudes, y comportamientos, que generalmente utilizan los padres de
familia en la tarea de educar a los hijos”. Por su parte, Padrós Blázquez, Cervantes Hurtado, &
Cervantes Pacheco (2020), define a los estilos parentales como:
(…) la manera en que los padres comunican, actúa sus creencias y establecen reglas de
comportamiento hacia sus hijos e hijas adolescentes, con el nivel de logro que es capaz de
alcanzar como estudiante en un ambiente escolar (p.44).
Casarín & Infante (2006), refiriéndose a los aspectos a considerar para clasificar los estilos
parentales señala:
Las dimensiones a partir de las cuales se determinan los estilos son: el involucramiento o
aceptación que implica el grado de atención y conocimiento que los padres tienen de las
necesidades de sus hijas (os), y la exigencia y supervisión que indica en qué medida los padres
establecen a las hijas (os) reglas claras de comportamiento y supervisan las conductas de sus
hijas (os) (p.56).
En cuanto a las formas de clasificar y caracterizar los estilos parentales, Vega Ojeda (2020)
diferencia entre estilo democrático, estilo permisivo y estilo autoritario; Casarín & Infante (2006),
clasifica entre estilo autoritario, estilo permisivo y estilo negligente; una tercera propuesta la
presentan Murillo-Casas, Priegue-Caamaño & Cambeiro-Lourido (2015): “estilo autoritativo o
democrático, estilo negligente, estilo indulgente y estilo autoritario”. (p.2). Otra forma de
clasificar sería: estilo autoritario, estilo pasivo (permisivo), estilo de expectativas altas de los
padres, y un estilo caracterizado por el seguimiento permanente en el proceso educativo de sus
hijos.
En el campo de las correlaciones, el estilo parental recurrente, es de suponer que dependerá de
los ámbitos geográficos y nivel escolar de los hijos; así, el estudio de Vega Ojeda (2020), señala:
(…) se comprueba que un número significante de padres de familia refieren tener un estilo de
crianza democrático, el mismo que da lugar a una comunicación de calidad entre padres e hijos,
seguido por un estilo autoritario en el que las normas se imponen sin consenso y una disciplina
demasiado estricta, y por último el estilo parental permisivo que hace referencia a las escasas
reglas y exigencia al momento de establecerlas y hacerlas cumplir (p.104)
Así también en la correlación estilo parental y rendimiento académico, los resultados dependen
de varios factores y circunstancias de contexto. Padrós Blázquez, Cervantes Hurtado, &
Cervantes Pacheco (2020), señalan en los resultados de su investigación en el contexto de la
educación secundaria mexicana: “(…) sorprendió la ausencia de relación entre el estilo parental
autoritativo (democrático) y el rendimiento académico, lo cual no coincide con la mayoría de
estudios previos” (p.51).
Otros estudios correlativos refieren que el rendimiento académico alto se relaciona con padres
con estilo autoritario, que tienen expectativas altas sobre el logro académico de sus hijos y que
ejercen seguimiento permanente.
El nivel socioeconómico de los integrantes del marco familiar, puede estar fluctuando entre alto,
medio y bajo (tipología más aplicable al caso ecuatoriano); mientras que, por el lado del nivel
cultural, se puede diferenciar un nivel de capital cultural alto y bajo.
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En cuanto a correlaciones, por lo general, el rendimiento académico alto estaría directamente
relacionado con las clases sociales económicamente altas y medias, además, que coexisten, por
la misma lógica, con progenitores con capital cultural alto, como docentes, médicos y más
profesionales.
Sin embargo, de un contexto familiar y padres con nivel socioeconómico bajo, con nivel cultural
bajo, surgen estudiantes con rendimiento académico alto; tales resultados estarían relacionados
con al rol que cumplen en este perfil de estudiantes, las funciones cognitivas ejecutivas, como la
memoria corto plazo, la memoria de trabajo, la capacidad de autorregulación y la motivación
intrínseca, en términos de metas desafiantes (de querer demostrar que se puede vencer y
alcanzar puntajes altos). En este sentido, estudios como el de Ramírez, Quiñones, & León Salazar
(2011), en la asociación entre pobreza y alto rendimiento académico en adolescentes argentinos,
señalan:
(…) se encontró que un elevado nivel de motivación en las estudiantes en situación de pobreza,
repercute favorablemente en el buen desarrollo de sus vidas. Confrontando la necesidad de
comprender su proceso de formación y el medio donde le tocó vivir, impulsando sus capacidades
y talentos, como herramienta para superar las adversidades (p.670).
La participación de los padres en los procesos educativos, se la puede definir como el grado de
involucramiento de los padres de familia en el proceso educativo de sus hijos, lo que deriva en la
interacción e intercomunicación entre padres de familia, docentes, autoridades y técnicos de los
departamentos de orientación estudiantil - DECE (caso Ecuador). Por su parte, Casarín & Infante
(2006), caracteriza al involucramiento de los padres de la siguiente manera:
(…) el intercambio verbal entre la madre y los hijos, las expectativas familiares acerca del
desempeño académico, las relaciones positivas entre padres e hijos, las creencias de los padres
acerca de sus hijos, así como las atribuciones que hacen al comportamiento de los mismos y las
estrategias de control y disciplina (p.56).
Sánchez Oñate, Reyes Reyes & Villarroel Henríquez (2016), se refieren a dos formas separadas
de tipificar el involucramiento de los padres en los procesos educativos formales: participación
de los padres y las expectativas que tienen los padres sobre la educación. Por el lado de la
participación de los padres en la educación de sus hijos, se refieren a tres perspectivas de cómo
estudiar este factor:
● Una visión de participación entendida como comunicación con la escuela y apoyo de los
aprendizajes del aula (…)
● Una perspectiva que añade a la visión anterior la dimensión de provisión de recursos
educativos (…)
● Una perspectiva que abordaría la participación en un sentido democrático, ligado al
grado en que los padres, madres y apoderados participan en la toma de decisiones
dentro de un establecimiento (…) (p. 349)
Mientras que, por el lado de las expectativas, a: “(…) la expectativa se refiere a la esperanza de
alcanzar cierto logro en la medida que se proporcionen las oportunidades deseadas para ello, o
la creencia de lo que probablemente ocurrirá en el futuro” (p. 351).
Mayorquín Reyes & Zaldívar Colado (2018), sobre la base de su revisión bibliográfica, refiere dos
ámbitos de involucramientos de los padres: en la escuela y en el hogar, caracterizando las
acciones de la siguiente manera:
En la escuela
● Pláticas con el docente.
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● Pláticas con director y otros administrativos.
● Asistencia a juntas de padres.
● Asistencia informal al aula de clase.
En el hogar
● Restricción de televisión, videojuegos, tabletas, teléfonos y otros dispositivos
electrónicos.
● Supervisión de tareas escolares a realizar en el hogar.
● Actividades de lectura durante el ocio.
● Asistencia a museos.
● Motivación y estímulo sobre logros académicos y aprendizaje.
● Pláticas sobre experiencia en la escuela (p.5)
Con más especificidad, estaría el involucramiento de los padres en el acompañamiento,
vigilancia y control del desarrollo de tareas o deberes en casa; pero, la forma como perciben los
estudiantes tal acompañamiento sería variable según la edad, y así también el nivel de incidencia
en el rendimiento académico; Valle, Regueiro, Núñez, Suárez, Freire & Ferradás (2016), señalan:
(…) en los cursos más bajos, la implicación parental es efectiva de cara al rendimiento porque los
padres tienen más control de las asignaturas que cursan sus hijos (Cooper, 2001) y los
estudiantes tienen menos desarrollados los hábitos de estudio, por lo que necesitan en mayor
medida esa implicación parental. En la adolescencia, sin embargo, los jóvenes buscan la mayor
independencia posible de sus padres (p.484).
Los estudios correlativos señalan que, a mayor involucramiento de los padres de familia en los
procesos de enseñanza y aprendizaje de sus hijos, las posibilidades de rendimiento académico
alto son mayores. Sánchez Oñate, Reyes Reyes & Villarroel Henríquez (2016), refieren en
conclusiones:
Los hallazgos de este estudio permiten sostener que tanto la participación de los apoderados en
la educación escolar de sus hijos como las expectativas que tienen acerca del nivel de educación
que estos alcanzarán se relacionan positivamente con el rendimiento académico de los niños (p.
363).
Si se analiza la participación de los padres en interacción con otros factores externos como el
entorno educativo, las condiciones del centro escolar, el perfil de los padres y su incidencia en el
rendimiento académico de los hijos, según materias, edad y sexo, las posibilidades de hallazgos
serian aún más variadas; así, el fracaso y abandono escolar, tendría relación de correspondencia
causal con la condición de familias desestructuradas, con bajo nivel de capital cultural, con
pobreza y falta de recursos, y con el poco seguimiento y acompañamiento de los padres; por lo
general, este conjunto de características desfavorables suele coexistir en estratos sociales
económicamente bajos.
Otros factores: “poco observados”
En base a (Entrena Durán, 2001), transitamos por un cambio social que a diferencia de los
anteriores momentos de cambio en la historia trae consigo variables nuevas como la
globalización de la tecnología de comunicaciones, principalmente el surgimiento de la internet;
este paso de lo analógico a lo digital ha sido acelerado últimamente con las eventualidades
derivadas de la Pandemia del Covid. Pero, también en este orden de cambio social, en el ámbito
regional latinoamericano estarían las migraciones frecuentes y desigualdad marcada, lo cual
incrementa la complejidad contextual.
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Por ello, en las últimas décadas a manera de contexto más amplio aún sobre los factores
externos, incidiendo en los procesos de aprendizaje se ubicaría el contexto socioeconómico y
cultural, que por vía de los mecanismos de reproducción social (Passeron y Bourdieu, 2005),
viene configurando en las personas una determinada idea de hombre y mujer exitosa, relacionado
mayormente con tener la mayor cantidad de cosas y dinero posible, sin mostrar las herramientas
y el camino para lograrlo de forma ordenada, derivando muchas veces en la inclinación hacia los
atajos ilícitos (delincuencia, narcotráficos); en este orden, las nuevas generaciones - los
estudiantes actuales -, afectadas también obviamente por vía de la socialización primaria, son
cada vez más renuentes y desinteresadas por los contenidos que ofrecen los sistemas
educativos.
En este contexto, los modelos, políticas y estrategias educativas, deben atender la diversidad, las
necesidades tecnológicas-digitales y la necesidad de metodologías centradas en el estudiante
actual.
En el orden de factores internos cognitivos hace falta describir a profundidad el perfil de sujeto
de aprendizaje, que estaría emergiendo desde aproximadamente 3 décadas atrás, entre una de
las características, es que es “nativo digital”, que se motiva mayormente por imágenes, su
estructura cognitiva estaría significativamente modificada, así, el tiempo promedio de atención
sostenida de los niños y adolescentes estaría siendo menor en comparación a niños y
adolescentes de sus mismas edades, anteriores a la “era digital” (antes de 1990); entre otras de
sus características observables, sería que toleran mayores niveles de ruido, tienden a estresarse
cuando se les restringe por tiempos prolongados el teléfono móvil, etc.
En cuanto a factores internos no cognitivos, estaría el estado de salud y nutrición de los
estudiantes, cada vez es más evidente que no existen los conocimientos necesarios en
autoridades y departamentos de orientación estudiantil, para ejercer control sobre la
implementación de bares escolares y los contenidos alimenticios que ofrecen. Por lo general,
son alimentos procesados sobresaturados de carbohidratos, grasas inadecuadas, edulcorantes
y saborizantes artificiales , que en lugar de nutrir para la actividad intelectual, estarían
sobrecargando la función digestiva, de manera que, es posible que sean responsables de dos
expresiones típicas en gran parte de los estudiantes de nivel medio, por lo general también,
observables después de los recesos: por un lado, hiperactividad y dificultad de concentración y
atención, y en otros casos, tendencia a la somnolencia.
Pero, el problema es de complejidad creciente y amerita cambios de los patrones de
comportamiento social en los hogares y entornos comunitarios de los centros escolares.
supermercados, tiendas y más lugares de expendio de productos alimenticios procesados, que
al parecer desconocían el efecto que tiene en la población estudiantil la denominada “comida
chatarra”; se constata con asidua frecuencia que los niños y adolescentes prefieren los
productos industrializados y desnaturalizados a los naturales y tradicionales, que desde varios
sentidos de análisis son más convenientes para la salud en general; en este sentido, Montes de
Oca Barrera (2019), describiendo la realidad mexicana, señala:
(…) la transformación de hábitos alimenticios y estilos de vida ha propiciado un sobreconsumo
de comida extremadamente industrializada con alto contenido calórico. Éstos, en suma, se
configuran como algunos de los factores que dan forma a una epidemia que cobra anualmente
la vida de millones de individuos: la obesidad y el sobrepeso (…) (p.13).
SANTOS MACÍAS, (2013), en su estudio en el ámbito educativo ecuatoriano, en dos de sus
conclusiones señala: “Los estudiantes del sexto año de educación básica de la Escuela José
Manuel Jijón Caamaño y Flores, evidencian un consumo del 68% de comidas grasas; Un 63% de
los estudiantes investigados consumen casi siempre productos con contenidos de azúcares”.
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CONCLUSIONES
Donde quiera que se produzcan y desde los diferentes enfoques teóricos, los procesos de
aprendizaje implican la intervención de varios factores. La literatura disponible clasifica a los
factores de diversas maneras. El presente trabajo hace diferencia entre factores internos,
externos y contextuales con un carácter más integrador.
Los factores internos relacionados a la persona y sus capacidades cognitivas y de autogestión
emocional; los factores externos, relacionados con el entorno social del proceso de aprendizaje,
que, desde varios enfoques, resulta cada vez más influyente dado la complejidad de dicho
entorno en las circunstancias actuales; mientras que, en los factores contextuales, también
externos, se propone algunos aspectos a considerar con perspectiva de investigación empírica.
El discurso corriente hasta hace pocas décadas acerca del estudio de los factores de aprendizaje
a estado centrado en los factores internos, principalmente la inteligencia y la motivación; gracias
al incremento de estudios correlativos y en diferentes contextos geográficos, se ha comenzado
a asignar más atención a los factores externos; en la actualidad, con el aporte de ciencias
sociales como la sociología, la antropología y la sicología social, cobran importancia las teorías
de aprendizaje social.
En concordancia con lo precedente, en este trabajo se ha incorporado una breve descripción de
aspectos del contexto cultural que podrían estar incidiendo aún sobre los factores externos.
El presente trabajo puede servir como punto de partida para revisiones enfocadas a algún grupo
específico de factores, como también, proporcionar base teórica para estudios empíricos que
midan la incidencia de factores de aprendizaje en el rendimiento académico o de forma más
amplia la incidencia en la calidad educativa.
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