LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 596.
Tal situación expuesta convoca ahora a un otro nivel de triangulación, en este caso, se trata de
la triangulación externa ya que efectivamente, se hace, imprescindible confrontar los conceptos
esgrimidos por don Demetrio Medina, a propósito de su experiencia de soldado afroboliviano en
la guerra del Chaco, con algunos otros relatos, de también compañeros excombatientes, y al
mismo tiempo confrontarlos con documentos oficiales de la historiografía nacional.
Para empezar, se recordará que los dos temas en torno al cual gira la presente investigación, se
refiere a la autopercepción de la condición étnica de don Demetrio, complementado con el
problema de la lengua. Entonces la pregunta que surge a propósito sería; ¿cómo contrastar una
investigación que traduzca conceptos análogos a los esgrimidos por el relator?
En efecto, los testimonios recogidos son efectivamente aseveraciones particulares de cada
individuo, de manera que, por ejemplo los testimonios de Don Tiburcio Chambilla, o la de don
Filiberto Lujan excombatientes aimaras, no son necesariamente análogos a los expresados por
don Demetrio, más bien, es la confirmación de que cada individuo cuenta su testimonio de la
guerra a partir de su percepción – para el caso- de la condición étnica de cada relator; puesto
que si bien el relator afirma que aimaras y quechuas eran la peor gente –porque habrían sufrido
más que los negros, por ejemplo- , otros testimonios como por ejemplo; el expresado por don
Tiburcio Chambilla (testimonio expresado en lengua originaria, el aimara.) afirma que,
efectivamente, sufrieron mucho, pero no porque fueran la peor gente, sino, porque se
encontraban en situaciones y condiciones adversas a su lugar de residencia. Recuérdese que el
grueso del ejército boliviano, compuesto mayoritariamente por indígenas de la región andina del
país, tuvieron que recorrer 2000 kilómetros para entrar en la zona de combate en una naturaleza
hostil y llena de alimañas con una temperatura de 40 a 50° (R Arze 1987 p. 48).
Entonces, la expresión de don Demetrio, al referirse al combatientes aimara y quechua incapaz
de establecer una comunicación fluida con los otros efectivos del ejército boliviano no debe
entenderse como un juicio de valor en contra de sus hermanos combatientes, sino como una
forma de manifestar la condición de desventaja en la que efectivamente se encuentra la mayoría
de la tropa del ejército boliviano. Se sostiene tal afirmación, puesto que, al momento de la
entrevista, no se percibió, en el entrevistado, expresiones del lenguaje integral del relator que
manifiesten prejuicios respecto a sus camaradas combatientes.
De hecho, lo manifestado, se puede relacionar, con otra expresión del mismo relator al manifestar
que, unos y otros (aimaras, quechuas, negros, mestizos etc.), se encontraban como hermanos,
lo cual se hace evidentemente manifiesto en el tipo de relación social de la tropa combatiente
con los oficiales de rango superior.
Finalmente, una tercera opción como fuente de información respecto las referencias al contexto
histórico de la guerra del Chaco, son necesariamente, los textos de la historiografía nacional
publicados que contrastan datos, en relación, al testimonio de don Demetrio. Ahora bien, un
primer aspecto que quizá tiene que ver más con la percepción particular del relator y, que no
concuerda necesariamente con algunas publicaciones dedicadas a la participación de la base de
la sociedad boliviana en dicha contienda, es la afirmación de don Demetrio al manifestar que la
mayor parte de los efectivos del ejército en campaña son vecinos del pueblo y no así campesinos
de las comunidades yungueñas, puesto que en la época habrían sido los mismos patrones de las
haciendas quienes velaban por cuidar su mano de obra indígena. Si bien esto último, puede haber
sido efectivamente así. Sin embargo, Arce (1987) y Ticona (1999), entre otros, sostienen, por el
contrario, que fueron gente de las comunidades indígenas quienes se constituyeron en el grueso
del ejército boliviano.
Al respecto debemos recordar que al expresar don Demetrio Medina, su juicio respecto a la
participación de indígenas en la guerra, lo hace considerando el entorno de la comunidad de
Cocayapu, lo llamativo está en la seguridad de nuestro relator al nombrar una a una las
comunidades vecinas y su escaso aporte de combatientes de la zona para el ejército, a pesar
incluso del llamado del ejército.