LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 581.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v3i2.118
Entrevista en profundidad: Una experiencia de
investigación cualitativa a partir de un caso concreto
In-depth Interview: A Qualitative Research Experience Based On a
Specific Case
Omar Augusto Molina Arrieta
Universidad Mayor de San Andrés
omoliarrieta@gmail.com
La Paz Bolivia
Artículo recibido: día 11 de octubre de 2022. Aceptado para publicación: 15 de octubre de 2022.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
Los fundamentos de la investigación cualitativa podrían remontarse incluso a la polémica
sustantivita o formalista de la filosofía griega. Sin embargo, la investigación cualitativa como un
conjunto de técnicas de investigación dirigidas a la recopilación de datos también busca
comprender y profundizar los fenómenos sociales explorándolos desde la perspectiva de los
participantes. El presente artículo pone en consideración una experiencia de investigación
antropológica en ciencias sociales que para el caso, toma en cuenta el testimonio de un
excombatiente afroboliviano de la guerra del Chaco (1932 1935) a través del enfoque de
investigación cualitativa como un método que privilegia el estudio interpretativo de la
subjetividad del relator. La entrevista en profundidad como una técnica de investigación
cualitativa permite el encuentro con el testimonio de sujeto de investigación, muestra que el
conflicto bélico de la guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia no es más que el telón de fondo
de otro tipo de procesos que trascienden el hecho bélico militar, como por ejemplo, el sistema
de castas de la sociedad boliviana reproducido en el frente de batalla. Es decir, que la guerra,
más que trincheras, evacuados, mosquitos y cadáveres pone de manifiesto la manera en que,
cada combatiente, experimentó, asimiló y enfrentó el acontecimiento histórico que, para el caso
tiene que ver con la percepción de la particularidad de su condición étnico cultural del relator.
Palabras clave: investigación cualitativa, testimonio, sistema de castas, percepción
étnico cultural
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Como citar: Molina Arrieta, O. A. (2022). Entrevista en profundidad: Una experiencia de
investigación cualitativa a partir de un caso concreto. LATAM Revista Latinoamericana de
Ciencias Sociales y Humanidades, 3(2), 581-599 https://doi.org/10.56712/latam.v3i2.118
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
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Abstract
The basics of Qualitive investigation could go back even to the controversial subtantivist or
formalist of Greek philosophy. However the qualitive investigation as a set of research techniques
aimed at data also seeks to understand and deepen the social phenomenons exploring them from
the perspective of the participants. This article considers an antrophological research experience
in social sciences that for the case takes into account the testimony of a ex combatant of the
Chaco war 1932-1935 through the qualitive research approach as a method that privileges the
interpretive study of the subjectivity of the narrator. The in-depht interview as a qualitive
investigation technique, allows the meeting with the testimony of the research subject, shows
that the war conflict the Chaco war between Paraguay an Bolivia is just the backround of other
processes that transcends the military war event, for example the caste system of bolivian society
reproduced on the battlefront. This means that the war is more tan trenches, evacuees,
mosquitoes and corpses, this reveals the way in which each ex combatant experienced,
assimilated and faced the historical event, that for the case, this has to do with perception of the
particularity of the narrator ethnic cultural condition.
Keywords: equalitive research, testimony, caste system, ethnic cultural perception
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INTRODUCCIÓN
Bolivia, es una de esas realidades socioculturales étnicas y lingüísticas complejas del continente
latinoamericano y, sin embargo, a pesar de existir una vasta bibliografía de estudios referentes a
su diversidad étnica cultural queda aún mucho por hacer. Es más, se puede constatar que, en el
conocimiento de lo andino, han existido serias omisiones, la prueba está en la poca información
relativa a la realidad afroboliviana en el país.
Tal situación, se manifiesta, no sólo en los estereotipos que se expresan a propósito de la
referencia a la comunidad afroboliviana, sino también, en el análisis de la historiografía nacional
boliviana de la Guerra del Chaco (1932-1935) que, si bien contribuyó a la toma de conciencia de
la identidad nacional convirtiéndose además en el detonante de la transformación social
boliviana. La misma, en su lúcida interpretación respecto a la presencia de distintos sectores
sociales en la contienda bélica, descuida la presencia de efectivos afrobolivianos presentes
también en la contienda bélica del Chaco, tal como se puede constatar a propósito del testimonio
de don Demetrio Medina a quien paradójicamente - la guerra del Chaco, no sólo le proporcionó
consecuencias positivas como conocer el Paraguay, sino que también, le permitió afirmarse, en
su supuesta ventaja étnica y lingüística respecto al resto de sus camaradas de ascendencia
indígena. Para tal propósito en enfoque de investigación cualitativa a través la entrevista en
profundidad como una técnica de investigación cualitativa permitirá el encuentro con el
testimonio de sujeto de investigación
Respecto a los antecedentes etnohistóricos relacionados con la presencia de grupos indígenas
en los Yungas de La Paz, el criterio coincidente es que, mucho antes de la colonización española,
esta región correspondía a un asentamiento mayoritariamente aimara
1
. Con la llegada de los
españoles y el traslado de la población negra desde las minas de Potosí a mediados del siglo XVI
(Portugal 1977: 75-83; Crespo 1995:21-30), se produce una experiencia de relación interétnica
cada vez más compleja. Así, a principios del siglo XIX al crearse el Nuevo Estado boliviano el
proceso de mestizaje en los Yungas de La Paz ya es una realidad con sus propias características
(Bridikhina 1995; Crespo 1995), por lo que se puede llegar a afirmar que la presencia del negro
en la historia de Bolivia forma parte de la sustancia identitaria del país.
Se debe hacer notar que, al hacer una revisión bibliográfica de la contienda bélica del Chaco, se
puede comprobar cómo la historiografía nacional a más de hacer alguna mención, presta poca
atención a la participación de miembros de la comunidad afroboliviana. Es así que ahora, nos
encontramos con el testimonio de Demetrio Medina Peralta quien fuera, excombatiente
afroboliviano en la contienda del Chaco (1932-1935), en quien se puede identificar
particularidades de relaciones interétnicas de los negros con el resto de la tropa combatiente de
ascendencia mayoritariamente indígena quechua aimara: “hasta el comandante nos trataba bien
porque hablábamos castellano
2
”. De manera que en la guerra del Chaco, según don Demetrio, la
expresión lingüística indígena quechua o aimara significaba una desventaja, puesto que el trato
hacia ellos, era totalmente discriminatorio por parte de los propios oficiales del ejército boliviano
a causa del escaso dominio del manejo del idioma castellano.
1
Speding Alison (1994), en su texto Wachu Wachu, comenta que los primeros asentamientos aimaras
que se dieron en la región de los Yungas se ubican aproximadamente por los años 1200 d.c. (Morales
1929, p. 10) Citado en Castro, Chuquimia et. al. (1989, p. 12) sostiene que además esta región estuvo
habitada antes por otros grupos indígenas
2
Transcripción de la entrevista a don Demetrio Medina, 23 de diciembre de 1999, Pág. 5. Según la
reglas de la transcripción fonética se utiliza el signo discrítico (::), indica el alargamiento vocálico.
JIMÉNEZ V. Amalia (1986), Fonética y fonología españolas, Habana, Editorial. Pueblo y Educación.
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Sin embargo, este enfoque de la historiografía boliviana, en su lúcida interpretación respecto al
protagonismo de distintos sectores sociales en la guerra del Chaco menosprecia la presencia de
soldados afrobolivianos en dicha contienda. Ni qué decir de la formación cívica e histórica que
se imparte las unidades educativas del sistema educativo nacional donde el culto a los héroes
se generaliza en todo el país con un acento romántico y bajo el estilo de una narración épica
3
.
Respecto a la participación indígena y campesina en la guerra del Chaco, los trabajos de Arce R.
(1987), Baptista G. (2002) y de La Coordinadora de Historia (1999) centran fundamentalmente
en combatientes quechuas y aimaras y la compleja realidad que vivieron las sociedades urbana
y rural de Bolivia. En dichas obras, la alusión a la comunidad afroboliviana en la contienda del
Chaco es prácticamente inexistente.
MÉTODO
Entre lostodos cualitativos: Técnica de la entrevista cualitativa en profundidad
Perspectiva teórica
En el ámbito de las ciencias sociales, las formas de concebir la realidad y de abordarlas
estuvieron- al igual que las demás ciencias clásicas- influidas por teorías del contexto histórico
social y cultural al cual corresponde la existencia real y concreta del individuo, así se tiene que el
movimiento cultural europeo del siglo XVIII denominado Ilustración, para el siglo XIX concluye
como resultado, la primacía de dos grandes paradigmas teóricos. El primero denominado
Positivismo y el segundo conocido como la Fenomenología
4
. Cada perspectiva teórica adopta a
su vez métodos particulares en la investigación. Así los Positivistas- en la línea del método
cuantitativo- adoptan para sí, el modelo de investigación de las ciencias naturales, buscando en
ellas, las causas de los problemas mientras que los fenomenólogos, buscaran entender los
fenómenos desde la perspectiva del autor que para el presente caso tiene que ver con el
testimonio de don Demetrio Medina.
3
Los autores clásicos leídos en los textos de colegios son, por ejemplo; Alcides Arguedas, Augusto
Guzmán, José F. Velarde, Alcides Pareja e, incluso, la editorial Santillana, tan de moda en estos tiempos
de la Reforma Educativa, no se percata de la omisión de algunos actores sociales en la guerra del Chaco,
como por ejemplo la comunidad afroboliviana.
4
Para una mejor visión de los exponentes y las características de ambas teorías sociales Cfr. S.J. Taylor y
R. Bodgan (1990), “Introducción a los métodos cualitativos de la investigación” Cap. 1., Argentina,
Editorial Paidos; PÉREZ S. Gloria (1994), “Investigación cualitativa, retos e interrogantes”. I Métodos, Cap
1. Madrid, Editorial La Muralla S.A.
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El fenomenólogo - se dice - busca la comprensión (verstehen) de los motivos, las creencias que
están detrás de las manifestaciones de la gente -a decir de nuestro relator- de las circunstancias
que hacen a la particularidad de su experiencia. El enfoque fenomenológico aporta entonces a la
investigación cualitativa, aspectos que tienen que ver con la comprensión y significación del
testimonio, por cuanto entiende que, la primacía de la experiencia del sujeto, es la base de la
construcción del conocimiento (Pérez 1994, pp. 18-19)
5
. En el caso de la presente investigación
es a partir de los relatos del entrevistado; no solamente expresados mediante su palabra sino
también a través de las formas de su expresión que se pretende ingresar a la comprensión de la
riqueza del lenguaje, verdadera vida de un enunciado. Es a ese universo de conocimiento que se
pretende penetrar a través del método cualitativo, concretamente con la historia oral.
La interdisciplinariedad
Es en el testimonio de don Demetrio Medina que se encuentra al hombre real que relata su
experiencia como soldado afroboliviano en la guerra del Chaco. Historia real de un sujeto que al
expresar su existencia convoca la competencia teórica de disciplinas que, desde su
particularidad, se complementan en el estudio de la presente investigación como: la antropología
y la historia. Así, desde la historia se identifica el contexto histórico como una totalidad concreta
en el que se desenvuelve la experiencia de don Demetrio. La antropología, en lo que atañe a su
instrumental teórico-metodológico es y ha sido siempre una disciplina holística abierta a
distintas técnicas de trabajo de campo, éste es el caso de la entrevista individual en profundidad
concerniente al método biográfico.
Al respecto, en el campo de la ciencia Antropológica, F. Boas a fines del siglo XIX y B. Malinowski
a principios del presente siglo, ya habían introducido este tipo de metodología en sus trabajos de
campo etnográficos y de historia oral
6
, haciendo referencia a la importancia y/o a la manera de
entrevistar a informantes para captar el punto de vista de los nativos.
En cuanto a la historia como disciplina se puede afirmar que la historia oral como todo de
estudio no es un nuevo descubrimiento, puesto que ya Herodoto en el siglo V a.c. recurrió a las
fuentes orales. Para la modernidad, se debe destacar que el redescubrimiento de las fuentes
orales se impulsó fundamentalmente en los EEUU en la segunda mitad del siglo XX así, a
mediados de los años setenta, comienza a hacerse un hueco en las universidades creándose
grupos de investigación en la comunidad científica
7
.
5
Reynoso Carlos (1998), en el capítulo "Las antropologías fenomenológicas" de su obra Corrientes en
antropología contemporánea. Buenos Aires, Editorial Biblos, nos proporciona, una descripción del
desarrollo del enfoque fenomenológico que partiendo de los fundamentos filosóficos de las ciencias
sociales en sus distintas vertientes (primera parte), termina, en una exploración del abandono del marco
fenomenológico explícito con el advenimiento de la antropología postmoderna (novena parte). Para un
acercamiento más preciso al concepto de fenomenología, se pueden también ver; Barfield Thomas
(2000) Diccionario de Antropología, México, Siglo XXI. Michael Payne (2002), Diccionario de teoría crítica
y estudios culturales, Buenos Aires, Paidos.
6
Reynoso Carlos (1998), en el capítulo "Las antropologías fenomenológicas" de su obra Corrientes en
antropología contemporánea. Buenos Aires, Editorial Biblos, nos proporciona, una descripción del
desarrollo del enfoque fenomenológico que partiendo de los fundamentos filosóficos de las ciencias
sociales en sus distintas vertientes (primera parte), termina, en una exploración del abandono del marco
fenomenológico explícito con el advenimiento de la antropología postmoderna (novena parte). Para un
acercamiento más preciso al concepto de fenomenología, se pueden también ver; Barfield Thomas
(2000) Diccionario de Antropología, México, Siglo XXI. Michael Payne (2002), Diccionario de teoría crítica
y estudios culturales, Buenos Aires, Paidos
7
Cfr. Joutard Philippe (1996), “La historia oral: balance de un cuarto de siglo de reflexión metodológica
de trabajos” en Historia Antropología y Fuente Oral,1, 15, pp. 155-169. El artículo mencionado muestra
una riqueza en el recurso del método en Europa y América Latina. Cfr. también Meyer Eugenia (1991),
“Recuperando, recordando cuestionando la memoria del pasado puesto al día: historia oral en
Latinoamérica y el Caribe”, en Historia y fuente oral 1.5., pp. 139-144. Schwarzstein Dora (1995),
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Lo antropológico, un encuentro con el sujeto
El sello particularizador lo ponen por un lado, el enfoque antropológico, que tiene que ver con la
identificación étnica que asume de don Demetrio Medina respecto a sus camaradas
combatientes y por otro, un proceso de investigación en etnografía cualitativa en el contexto
general del desarrollo de la experiencia, la guerra del Chaco, en el que las fronteras interétnicas
no se asume sólo en base a elementos objetivos y visibles -negros e indígenas-, sino también, a
la búsqueda de los elementos subjetivos que hacen a la identidad étnica, ámbito en el que se
aplican las cnicas de investigación de antropología socio-cultural ya que, el comportamiento
social y humano del entrevistado es influido por padrones y definiciones culturales.
Ahora bien, lo específico de la antropología radica en su objeto de estudio. Geertz (1987) sostiene
que, el lugar de estudio no es el objeto de estudio. Se debe aclarar, que en antropología, el objeto
de estudio está constituido por el conjunto de preguntas formuladas que se consideran
significativas, en éste caso; la percepción que don Demetrio Medina tiene respecto a sus
camaradas combatientes. El antropólogo no graba sus entrevistas en busca de hechos históricos
sino para comprender - como en el caso de la presente investigación - la particularidad de la
experiencia de don Demetrio Medina en cuanto excombatiente afroboliviano en la guerra del
Chaco, su visión respecto a la estructura y diversidad de la sociedad y las culturas en el país, es
decir, ofrece un conocimiento del individuo en tanto portador de una cultura, quien al encontrarse
en permanente relación interétnica, con aimaras, quechuas e incluso guaranís, permite la
afirmación de su identidad afroboliviana, supuesto básico de la investigación cualitativa.
Al respecto, Taylor-Bodgan (1990) entienden a la entrevista en profundidad, como los “reiterados
encuentros cara a cara entre el investigador y el informante, encuentros éstos dirigidos hacia la
comprensión de las perspectivas que tiene el informante respecto a su vida, experiencia o
situaciones tal como lo expresa con sus propias palabras” (p.101). Aen la experiencia de
investigación cualitativa, los criterios epistemológicos que se empleen no están ligados a una
sola teoría o paradigma en particular y las respuestas que se obtienen varían dependiendo de la
perspectiva metodológica que se adopte en cada caso, es decir; el conocimiento, producto de la
actividad humana, no se descubre, se produce (Pérez 1994, p.28).
El camino que conducirá a identificar el conjunto de postulados, procedimientos generales,
específicos, y técnicas que guían el presente trabajo, tiene que ver con la investigación cualitativa
cuyo principio es, la valoración de la experiencia del sujeto de investigación. Así, el método
biográfico va a hacer posible la recolección de información a través de cnicas como; la
entrevista, la observación y la documentación. En el primer caso, es importante destacar que la
entrevista al surgir de la conversación usual como entrevista informal ha hecho posible formular
la presente investigación. En adelante, y con el propósito identificar temas concretos de
investigación se aplica la entrevista no estructurada y cuando los temas requieren explicaciones
se aplica la técnica de la entrevista en profundidad.
Precisando los marcos metodológicos en los que se enmarca la investigación y en cuanto a la
delimitación terminológica de la historia de vida y el relato de vida; Pujadas J. (1992, p. 13)
establece además una distinción, puesto que la historia de vida la entiende como el estudio de
caso de persona, que comprende además de su relato de vida, cualquier otro tipo de
documentación o información adicional, mientras que el relato de vida, responde a la historia de
una vida tal como la persona que la ha vivido la cuenta.
“Historia oral en América Latina” en Historia y fuente oral 1.14. pp. 39-50. Grele Ronald (1991), “La
historia y sus lenguajes en la entrevista de historia oral: Quién contesta a las preguntas de quién y
porqué” en Historia y fuente oral, Barcelona, p.112
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Es más, para el caso concreto, es posible n establecer una distinción entre el relato de vida y
el testimonio. Para ello, se vale de la distinción que para el caso sugiere TAHIPAMU (1996, p. 13).
Los relatos en general, son testimonios de fragmentos de la realidad individual; son
descripciones de situaciones, acontecimientos y emociones de circunstancias particulares y
específicas, en cambio el Testimonio, tiene una cobertura más amplia y libre. Así mismo, un relato
suele ser una descripción de un hecho o acontecimiento donde lo que prima es su devenir en
mismo. En Cambio el testimonio, pone en primer lugar la subjetividad de la persona, donde no
solamente interesa lo ocurrido, sino cómo el protagonista vivió ese acontecimiento.
Asumir tal perspectiva epistemológica, significa, a decir de Gilberto Giménez (1994), elaborar un
nuevo discurso científico, en el que la actitud del analista no se conforme, a discernir pautas de
significado, distinguir matices en la experiencia de don Demetrio, sino que además, partiendo
del testimonio, se identifique los fenómenos de poder y conflicto social, en los que se encontró
el entrevistado, de manera que se pueda también esclarecer el contexto social en el cual estuvo
involucrado don Demetrio. Para tal propósito, las cnicas de la entrevista y el testimonio se
convierten en columna vertebral de la investigación; la cual tiene que ver con el conjunto de
procedimientos que responden a ámbitos concretos de ciencias como la antropología y la
historia. Para el primer caso, la entrevista en profundidad es el momento fundamental para la
recolección de datos. Aquí el entrevistado, recurre a su vez a la técnica de la rememoración que
permite penetrar en las sutilezas de la memoria, como proceso terapéutico de liberación de la
memoria y del sujeto que al hacer historia expresa la manifestación diversa de las
potencialidades del ser humano.
RESULTADOS
Consideraciones preliminares
Lo central de este tipo de enfoque, radica en el encuentro con el sujeto de la investigación; con
sus expresiones y su conducta, es decir que la investigación cualitativa va al encuentro del sujeto
inmerso una realidad social concreta compleja en la que se encuentra el individuo. Una realidad
holística global y polifacética, dirá Gloria Pérez (1994), que además, comporta significados
símbolos e interpretaciones que Don Demetrio hace de su situación vivida. A propósito la técnica
de la entrevista en profundidad permite rescatar la percepción de la experiencia de relación
interétnica vivida por don Demetrio respecto a la inmensa mayoría indígena de la tropa
combatiente.
Lo expuesto, demuestra que lo central del testimonio es el significado que tiene para el relator la
condición de soldado negro. Al respecto, Roberto Castro (1996) recuerda justamente que el
supuesto ontológico del método cualitativo privilegia el estudio interpretativo de la subjetividad
de los individuos. Interpretación de una interpretación, dirán Tylor y Bodgan (1990). Además, en
el caso del entrevistado, el recurso a la técnica de la rememoración permite penetrar en las
sutilezas de un proceso terapéutico de la liberación de la memoria del sujeto, en la cual la historia
se convierte en manifestación diversa de las potencialidades humanas.
Es el relator que comparte aspectos específicos de su experiencia, como ser, la autopercepción
que él tiene de su condición étnica, así como también, la valoración que él hace de su supuesta
ventaja del manejo de la lengua castellana respecto al resto de sus camaradas combatiente de
extracción y lengua indígena originaria, la cual se fue manifestando de manera recurrente a lo
largo del testimonio del relator. En ese sentido, el testimonio expuesto, manifiesta formas
susceptibles de falsificación, engaño, exageraciones y distorsiones que al final de cuentas,
caracterizan al ser humano.
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Respecto al método cualitativo, Roberto Castro (1996) sostiene que la profundidad de este tipo
de estudio, está en la posibilidad de apertura que le brinda al relator en reconocerse como sujeto
de investigación a tiempo de fortalecer su autoestima, objeto de estudio de la antropología.
Considerar en lo más que se pueda la forma de expresión íntegra del entrevistado es lo que
primó como principio en la tarea de transcripción, de manera que, se tuvo el cuidado de respetar
la expresión idiosincrática del relator en el entendido de que la palabra hablada puede ser
mutilada al ser transcrita y verse mermada en su fuerza expresiva, es más, con el afán de ser
fieles al testimonio se ve la necesidad de valerse de recursos simbólicos prosódicos a fin de
transmitir el carácter integral del habla.
Es, justamente, producto de esa forma de expresión integral del lenguaje oral que surgen los
temas de análisis e interpretación que, desde distintas perspectivas se propone desarrollar más
adelante situando, metodológicamente la evidencia en un contexto amplio lo cual permitirá
penetrar en el análisis y la interpretación tomando en cuenta distintas disciplinas, todos y
perspectivas epistemológicas, tal como lo sostiene Gloa Pérez (1994 ), el conocimiento en tanto
que producto de la actividad humana, no se descubre, se produce.
Temáticas emergentes del testimonio.
El conflicto bélico de la Guerra del Chaco (1932-1935) encuentra a Bolivia en un proceso histórico
que la historiografía la denomina como un periodo de transición en el que el Estado boliviano.
Así, se puede sostener que la guerra del Chaco como hecho bélico militar, no es más que el telón
de fondo de otro tipo de procesos que involucran ámbitos políticos, económicos, sociales,
ideológicos y culturales que trascienden el hecho de la guerra pero que a su vez se reproducen
también en el escenario bélico, como por ejemplo, el sistema de castas de la sociedad boliviana
que también se veía reproducido en el frente de batalla. Es decir, que la guerra, a decir de la
Coordinadora de Historia (1999) fue - más que trincheras, evacuados, mosquitos y cadáveres - la
manera en que, cada uno de los bolivianos vivió, experimentó, asimi y enfrentó un
acontecimiento histórico. Es en este contexto de experiencia social compleja, que se encuentra
el testimonio del relator excombatiente afroboliviano que al igual que miles de anónimos y
desconocidos excombatientes indígenas del país, no cuenta con un testimonio escrito de su
participación en el Chaco y, sin embargo, tienen mucho que decir y contar.
El propósito de este trabajo es evidente, se quiere dar la palabra a un sujeto histórico quien, al
decir su vida, exista en el pleno sentido de la palabra, puesto que al objetivarse él en el mundo se
reencuentra, encontrándose con los otros y en los otros. En otras palabras, es el reencuentro con
el protagonismo de un hombre anónimo y desconocido para la historiografía oficial.
Los temas que se propone analizar, surgen a consecuencia de la referencia a situaciones
recurrentes expresadas del relator, de manera que el texto que surge de tal entrevista es
ciertamente susceptible de ser rebatida a fin de acercar, en lo más que se pueda, a una realidad
del relator envuelta en significados, símbolos e interpretaciones que caracterizan a la
investigación cualitativa, es decir; a aquellos aspectos que el relator hace de su experiencia al
participar como soldado voluntario en la guerra del Chaco.
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Auto percepción de la condición étnica
Este resulta ser uno de los aspectos, que una y otra vez, se viene manifestando y de manera
explícita en casi gran parte del testimonio del entrevistado. Por lo tanto, urge esclarecer el sentido
de lo que se entiende por autopercepción de la condición étnica.
Para empezar, es necesario aclarar que la identidad étnica responde fundamentalmente al
ámbito de las relaciones sociales, y no sólo, a la identificación de rasgos culturales, como
generalmente suele hacerse cuando se habla de las caractesticas que identifican a tal o cual
grupo, a tal o cual individuo, sino cómo se perciben los actores en cuestión. Así, al hablar del
relato testimonial, se puede decir que la identidad étnica se define como la capacidad de
reconocerse como miembro de la comunidad afroboliviana, con un origen común, el cual se
manifiesta en la asunción de un cierto status social en las relaciones sociales manifiestas y
expresadas en sus relatos como combatiente del Chaco. De manera que la autopercepción de la
condición étnica del relator, convoca a entender, la expresión de identidad personal que don
Demetrio asume para sí respecto al resto de sus camaradas combatientes quechuas y aimaras.
Recordemos, una primera manifestación a la asunción de una identidad particular, que si bien no
corresponde estrictamente al tema de investigación pero que se manifiesta como un indicador
de identidad, se encuentra al relatar su desencuentro con la madrastra, cuando aún él era niño.
<< ... mi madre no era negra...ja ja ja, mi madre era zamba, zamba era la familia Peralta.
Si bien el relator hace aquí una sutil diferencia entre lo que pueda ser la diversidad de los
miembros de la comunidad afroboliviana, sin embargo, más adelante es el mismo quien asume
su condición negra y lo hace al compartir facetas de su vida en la región de los Yungas de La Paz,
años antes de iniciarse el conflicto del Chaco
8
.
Entonces, él recuerda que cuando aún era muy joven tiene desencuentros con la madrastra, y
producto de ello, toma la decisión de abandonar la casa del padre para dirigirse hacia otra región
de los Yungas paceños, concretamente a la localidad de Chulumani, en busca de un miembro de
su familia nuclear.
Respecto al contexto regional/nacional de principios de los años 30 se puede inferir que la
convivencia en las localidades de provincia de aquellos os no es abiertamente compleja e
impersonal como el de las ciudades capitales y que quizá por ello apenas él arriba a Chulumani
encuentra inmediatamente referencias respecto al paradero de su hermana y esto a través de
una tal señora Francisca comunaria de Cocayapu, lo mejor que podría hacer, es que el joven
fuera al encuentro de la hermana que se encuentra en Cocayapu, dicho y hecho es ella misma,
quien traslada a don Demetrio al encuentro de su hermana.
<< ...y con esa señora mey veniu de Chulumani, a pie hemos llegau hasta aquí, eso de las
siete. ¡Ya me ha presentau mi hermana!, una alegríaps >>.
Lo cierto, es que entre el año de su llegada a la comunidad de Cocayapu (1930) y, el inicio del
conflicto de la Guerra del Chaco 1932, don Demetrio llega a frecuentar, otras comunidades del
entorno e incluso percatarse de la particularidad de las formas organizativas de cada comunidad.
De manera que cuando en Junio de 1932 se inicia la guerra del Chaco se puede decir que él ya
había logrado asentarse como un lugareño más de la región.
8
Una nomenclatura respecto a las castas en la Charcas colonial es la trazada por Hilito Unanue quien
da el siguiente cuadro. 1 Blanco e indio, mestizo. 2 Blanco y mestiza, criollo. 3 Blanco y negra, mulato. 4
Blanco y mulata, cuarterón. 5 Blanca y cuarterón, quinterno. 6 Blanca y quinterno, blanco. 7 Negro e
india, chino. Negro y mulata, zambo. 9 Negra y zambo, zambo prieto. 10 Negro y zamba prieta, negro.
11 negro y china, zambo. En CRESPO R. Alberto (1995) Pág. 36.
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Como se podrá notar, la llegada de don Demetrio a la comunidad de Cocayapu, marca una nueva
etapa en su vida, una nueva etapa en la que ahora, aun en la plenitud de su juventud el bando del
ejército boliviano lo convoca a escuchar el llamado de la patria para enrolar sus filas y marchar
hacia el Chaco en defensa de la heredad nacional.
Es en ese marco ante el cual el Poder Ejecutivo y Estado Mayor General (EMG), luego de haber
convocado a las categorías de reserva militar de los años 1929, 1930, 1931 se ve en la necesidad
de estructurar más adelante, otras estrategias de reclutamiento como por ejemplo, el sistema de
cupos, en el entendido de que contemporáneamente a la necesidad de contar con combatientes
en el terreno de conflicto, no se podía descuidar la actividad agrícola del país.
Al respecto, es necesario hacer notar que la labor del E.M.G. al convocar a la población boliviana
para la guerra, enfrenta una serie de contratiempos; por un lado, están quienes por cuestiones
político ideológicas se oponen a la empresa bélica, por otro lado, está también, la reacción de
lucha de redes indígenas que marcan la continuidad de la lucha agraria en el país. Pero además,
a ello se suma la acción de los mismos señores hacendados que de una y otra manera boicotean
la labor del E.M.G. (Coord. de Historia, 1999; René Arce, 1987) tal como lo confirma el testimonio
del relator.
<<... ha si, los patrones no dejaban pues, se lo guardaban a su gente para que se los estea
trabajando. En esos tiempos de la guerra con guardia trabajan... si para ver reclutas que
venía a reclutar, atenían su lugar vistoso, hay ponían wardia, y si venían, todito al chumi
se escapaban ja ja ja...>>
Es el caso del relator, quien relata su testimonio de soldado afroboliviano en la guerra del Chaco,
ya que tal presencia no parece ser motivada por su clara conciencia vica para defender el
territorio boliviano, sino, paradójicamente, por el propósito de conocer la ciudad de La Paz, sin
tal vez imaginar que aquella decisión le llevaría posteriormente a conocer el país y otras tierras
en su condición de prisionero de guerra, tal como se podrá confirmar más adelante.
<<... entonces los jóvenes de Ocobaya me han animau, vamos diciendo. Vamos a conocer
La Paz ja, ja, ja, no conocíamos jay La Paz ...>>.
Es así entonces que, don Demetrio llega a formar parte componente del destacamento Tellería,
situación que permite ahora volver a retomar en el relato la autopercepción de su condición
étnica.
<<... cara hartos negritos hemos siu, de Coripata había más negritos era: Gregorio
Andavéres, Felipe Andavéres, Celestino Andavéris. Después mi o Felipe Peralta,
Mamerto Peralta mi primo, después Valentín Angola, Angola Medina. Después Claudio
Flores, Nicolás Flores, Evaristo Guadama, Paulino Guadama, Celestino Salinas Gregorio
Silvestre Flores, esos han sido los que han agregado de Coripata.
En el presente trabajo entrevista en profundidad; una experiencia de investigación cualitativa, es
el mismo actor, don Demetrio Medina Peralta quien comparte su testimonio y su percepción de
la condición étnica de la mayoría del resto de sus camaradas.
Así es ahora que se permite establecer una distinción en la descripción respecto a la gente
habitante del campo, puesto que para él los vecinos son identificados genéricamente como gente
del pueblo. En cambio, los comunarios vienen a ser para él, la indiada.
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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 591.
Lo expresado por el relator, puede dar pie a una variedad de interpretaciones. Sin embargo, por
la forma en cómo don Demetrio relata su experiencia con una espontánea naturalidad - más
parece ser el reclamo de una identidad individual y no, la manifestación característica del
discurso elitista de principios de siglo, discurso que además, en aquel tiempo, era también
compartido por mestizos poderosos, educados y con prestigio tal como lo sostiene Sinclair
Thomsom a propósito de la cuestión india en Bolivia
9
.
De hecho, es el mismo don Demetrio que ahora presenta más elementos de percepción del tema
al referirse a los otros habitantes yungueños de aquella época.
<<... todos cara blanca eran raza indígena nomás pues... Esos caballeros habían de
poncho, de wiscu ji ji ji, unos que no podían hablar el castellano, sabían leer un poco ya
se han hecho caballeros nomás.
Y abundando más aún, ahora lo hace respecto a la idiosincrasia del habitante del campo con
tendencia a ascender socialmente. Es el anecdótico caso concreto de don Esteban Ato, quien a
fin de conseguir una mejor educación para su hijo decide trasladarlo a la ciudad sede de gobierno,
optando para ello cambiar el apellido del hijo, de manera que en adelante, Esteban Ato hijo, se
apellidará Otich
10
.
Una vez que se trasladó desde la región de los Yungas a la ciudad de La Paz, recuerda que en
una de sus primeras salidas de visita la ciudad, sale de su centro de reclutamiento, de la Zona de
San Pedro - hoy la penitenciaría para constatar en su paso por las calles paceñas, cómo
casualmente, su condición étnica racial le trae ventajas.
<< ... al menos a los negritos nos querían bien, hu:: nos invitaban cosas pues, así grupo
de negritos andábamos.
Ahora bien, esa atención particular que dice haber recibido don Demetrio y sus compañeros
afrobolivianos, puede quizá atribuirse más bien a la reacción normal de cualquier grupo social al
confrontarse con un o unos- otros “distintos” para el entorno, no otra cosa es la expresión del
ciudadano común, n hoy en nuestro medio, al identificar “en el negrito” un sujeto portador de
capital simbólico en el sentido bourdiano. Pero claro, la convivencia social de los individuos
en cualquier sociedad es mucho más compleja, en cuanto que la posición objetiva de estos,
expresa nomás un hábitus de exclusión social del cual no se libra el carácter del actual Estado
nacional moderno. Es más, esta situación se ve también reproducida en el frente de batalla
respecto a soldados de extracción originaria, situación que el mismo relator rememora.
<<Ese aimara y ése quechua hay /mamita esa gente era fregau, a ese era de matar a
patada a punta pie noma también. ¡¡ se no nos entendíamos!!!, no entendíamos...han
sufriu /esos pobres quechuas esos aimaras desde en la guerra, en su vida de prisión.
Era la peor gente pues que ha sufriu en la guerra (b, 9-10. c, 3) >>.
Otro aspecto de la experiencia de don Demetrio, tiene que ver con su experiencia de prisionero
de guerra en territorio paraguayo donde, aparentemente, el ser negro aún le trae ventajas puesto
que, como se verá, incluso llega a recibir una atención particular de parte de su captor-benefactor,
el capitán paraguayo Juan V. Ayala.
9
Thomsom Sinclair (1988), “La cuestión india en Bolivia a principios de siglo: El caso de Rigoberto
Paredes”, en Autodeterminación, Nº 4, diciembre 1987-abril, La Paz-Bolivia.
10
A ello incluye el caso de familias notables de vecinos de Coripata. A propósito, confrontar Félix Patzi
(2000), Etnofagía estatal modernas formas de violencia simbólica (Análisis de la Reforma Educativa en
Bolivia) La Paz Bolivia.
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Aquel episodio tiene que ver con el momento inmediato en que don Demetrio cae
prisionero junto a sus compañeros en la picada 27 de noviembre en diciembre de 1934
11
.
Una vez en manos del ejército enemigo, es confundido comobdito extranjero, a lo que
él reivindica inmediatamente su condición de soldado boliviano negro.
<<... de ése cercado me ha gritau un hombre. Ay ése brasilero venga!!!. Hey ido yo, ordene
mi jefe, ley dicho.
- Yuté porque viene de la Brasil a pelear con lo parawayo?, me dice.
- Yo no soy brasilero mi jefe, le digo.
- A la Bolivia no hay negros, me dice.
- Habemos negros en Bolivia, le digo >>.
En eso, el factor suerte tiene también su parte, ya que, por orden de sus captores, le toca a don
Demetrio escoger, entre el grupo de los caídos, 18 prisioneros para ser orientados con otro
destino, concretamente a trabajar en una fábrica de ladrillos del paraguayo que se hace cargo de
aquel grupo de cautivos bolivianos.
<<... y bueno bolis, los he traiu como un soldado también de la guerra del Chaco. Yo soy
héroe de Toledo, yo también he estau en la guerra, así que conozco el sufrimiento moral
que ha tenido un soldado en la guerra del Chaco. Así que los voy a tratar bien, los voy a
tratar bien con tal de que ustedes los bolis trabajen, bien van a estar conmigo. Aquí quien
les habla son el Capitán Juan V. Ayala.
Situación que concluye, paradójicamente, en un trato benigno hasta que él y sus compañeros se
encuentren en condiciones óptimas para el trabajo.
<<... Haber hasta la altura de la bota, haber /una carrera mar::. Hemos tirau la carrera hu::,
yo hey siu el primero en llegar.
- a media vuelta una carrera mar::!!
Yo también je je je e siu primero en llegar>>.
El problema de la lengua; una percepción negativa de la diversidad lingüística según don Demetrio
Si bien es cierto que el habla no es más que una expresión del lenguaje humano es, así mismo,
más que uno de los muchos componentes de la expresión cultural de los hombres en su relación
social, la importancia que adquiere el tema en el presente trabajo, responde a la actitud recurrente
que, sobre el tema, hace don Demetrio en su testimonio.
Ése resulta ser otro de los elementos, que hace particular el testimonio que se aborda en este
estudio, el cual se manifiesta, por ejemplo, en el caso de vivencias descritas por el relator; los
elementos fundamentales de las situaciones problemáticas vividas en la guerra, ya sea en el
despliegue de la acción táctica en la línea de fuego, como también en la experiencia de
interacción social entre soldados en el frente de batalla.
Si se retrocede en el relato del testimonio del entrevistado, se encontrará que, algunas
manifestaciones al respecto, ya los mencionó don Demetrio, a propósito de su descripción étnico
cultural de las características socioculturales de los denominados “caballeros” en los Yungas al
manifestar que; “sabían hablar un poquito el castellano ya se han hecho caballeros nomás”.
Ahora bien, manteniendo el mismo esquema de desarrollo del testimonio, se retorna, al periodo
antes de su llegada al Chaco boliviano.
11
Don Demetrio recuerda que aquello fue luego del triunfo del ejército boliviano en Cañada Estrongest,
ocurrido efectivamente en mayo de 1934.
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Un contingente de soldados que, trasladándose de la zona de los Yungas llega a la ciudad de La
Paz listos para dirigirse a la zona de conflicto bélico.
En eso, en relator vuelve a compartir otro aspecto de su experiencia de soldado afroboliviano,
pero esta vez con el ingrediente particular del manejo del habla.
<<... hemos saliu un día de Todos Santos, una maravilla!! . Están yendo a la guerra decían.
Hu:: al menos a los negritos nos querían bien... Más queriu hemos siu los negritos en
cualquier lugar porque sabíamos hablar el castellano.
Ata con el comandante nos hemos llevau bien porque entendíamos el castellano, los
comandantes también eran castellano, raro el aimara, quechua. Además de los soldados, sean
del altiplano, sea de aquí de los Yungas eran puro aimara. Los que eran del lau de Cochabamba,
Potosí, Sucre también eran puro quechua. Así que esa pobre gente a sufriu grave, e:: , en las
instrucciones a punta de piu e e a patada nomás le manejaban. Lo que no entendían, pues para
hacerle entender un giro a la derecha, a la izquierda je je je a patada no...- ja ja ja era de enseñar.
Igual era en el Chaco, hu:: / por este quechua aimara se ha tenido mucha derrota en el Chaco
pues>>.
Por lo expresado, se puede notar que el elemento del lenguaje hablado cobra ahora una
importancia particular, lo que manifiesta nada más el predominio de una lengua de alto prestigio
en una sociedad, paradójicamente multilingüe.
<<Todos cara blanca, eran raza indígena nomás pues.... Esos caballeros habían de
poncho, de wuiscu ji ji ji , unos que no podían hablar en castellano, sabían leer un poquito,
/ ya se han hecho caballeros nomás>>.
La expresión que don Demetrio viene manifestando hasta este momento, demuestra
innegablemente, que a juicio del relator, el contexto de la población yungueña de los años 30,
consta fundamentalmente de gente de extracción indígena de la que, algunos favorecidos
gracias supuesto manejo defectuoso de la lengua castellana y de la igualmente adquisición de
la lecto - escritura, logran sin embargo un ascenso social. Lo que permite ahora pensar, para el
caso, en tres estratos de la sociedad yungueña, a decir; los llamados caballeros, los indios y los
negros.
Así bajo esos mismos aspectos la vida social organizada de la sociedad boliviana, se hacen
también presentes en el frente de batalla, de manera que la barrera del idioma ocasiona
conflictos internos, no sólo, de exclusión social entre los tres estratos descritos anteriormente,
sino también al interior de la tropa combatiente con sus propias consecuencias; es el caso
concreto descrito por el relator respecto a la comunicación entre castellano hablantes, quechuas
y aimaras en el momento del despliegue de las acciones tácticas en la línea de fuego.
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Así, tal como lo manifiesta el testimonio, la tropa del ejército boliviano compuesto generalmente
por gente indígena tiene que enfrentar un enemigo interno. El problema de la expresión
lingüística, puesto que a juicio de Don Demetrio, es justamente la falta de comunicación oral entre
quechuas, aimaras y castellano hablantes, una de las causas que puede explicar la derrota de
algunas batallas en el combate frente al enemigo.
<< he caído yo prisionero después de muchas derrotas,... después de la derrota de Campo
Jurado....hemos vuelto a entrar en el lugar que se llama “27 de noviembre”. Hay hemos
estau combatiendo y pues los pilas estaban atacando. Bueno, entonces había pasau del
lado de la izquierda la voz de mando diciendo ¡que se replieguen!! a la izquierda, porque
este lau iba a la derecha. Que se desplieguen porque los pilas nos estaban atacando, así
habia pasau la voz de mando, y se han encontrau un quichua y un aimara. No se han
entediu pues ji ji ji, el uno qué lo diría, el otro que que lo hayga dicho, no se han entediu
ninguno, al último nos hemos deplegau a la derecha. Hemos desplegau a la derecha a
que a la izquierda se ha ido habriendose un claro, han sentido los pilas. Chan chan!!, se
han metiu los pilas y nos han cercau>>.
Es entonces, que el grupo de combatientes cae prisionero y son trasladados, al Fortín paraguayo
Camacho para de allí ser conducidos en dirección a Puerto Casado, para luego, entre uno y otro
puesto de combate, ser internados finalmente con dirección a la capital paraguaya Asunción.
Muy adentro del territorio paraguayo, es que se tiene otro de los pasajes interesantes de la
experiencia del relator, en la que, como se recordará, él es tipificado por sus captores como
bdito extranjero de nacionalidad brasileña, ante lo cual, se encarga de aclarar su identidad
nacional y la condición étnica de la Bolivia multicultural y plurilingüe a la cual pertenece.
De ahí en adelante, la personalidad social del relator como prisionero de guerra se desarrolla en
distintos roles que le toca desempeñar ya sea como cocinero, así como en su inserción en el
medio paraguayo. La anécdota de la enamorada paraguaya, puede demostrar el cuadro social de
referencia en el que, gracias al manejo del castellano don Demetrio comparte modos de vida de
sus captores.
Entonces surge la pregunta, ¿cómo que él se relacionaba con las personas a quienes aún no
conoce?, la respuesta rescatada de las entrevistas no se deja esperar.
<< hablaba guaraní, guaraní hu:: hasta el perro hablaps en guaraní. Allá no esps como en
aquí en Bolivia, que hayque hablar castellano…, aimara dice, quechua dice. Alel mejor
piji habla guaraní. El castellano hablan pero el castellano mal hablado, otra clase hablan
los pilas>>.
Por lo expuesto se puede deducir que para don Demetrio la característica de la diversidad
lingüística del país, no parece ser uno de los aspectos positivos. Es más, él manifiesta su
desacuerdo total incluso a los últimos desafíos del fortalecimiento de lo intercultural bilingüe en
el país, esto probablemente se deba a que el idioma materno asumido por él sea el castellano,
idioma en el que mejor logra comunicarse con el entorno.
Indudablemente que las vetas para la interpretación del testimonio de don Demetrio son grandes,
mucho más si se coincide en que el material, para el trabajo de interpretación, no está libre de
percepciones que manifiestan fortalezas y debilidades humanas
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DISCUSIÓN
Hacia una perspectiva de reflexión metodológica
Finalmente se llega una situación en la que, la lógica de lostodos y recursos asumidos en la
ejecución de la investigación cualitativa procuran, un criterio cabal de la experiencia de la
aplicación de la técnica de la entrevista en profundidad. Es decir, lo que se busca es entender, en
qué medida, los aspectos teóricos y prácticos empleados, se han complementado, a fin de
alcanzar una cabal comprensión de la investigación a través de fundamentalmente la valoración
de la experiencia de don Demetrio Medina, en cuanto excombatiente afroboliviano, y su
percepción particular de su relación étnica y lingüística con sus camaradas combatientes.
De manera que ahora, se pasa a ver en qué medida; el método, la perspectiva analítica y el
enfoque teórico empleados, pueden servir, para validar el testimonio de un excombatiente
afroboliviano en la guerra del Chaco. Con tal propósito, se desarrollan a continuación tres
ámbitos de trabajo que escudriñan la objetividad de los relatos en un contexto histórico
determinado, principio básico para la precisión del testimonio de don Demetrio.
La cuestión de la triangulación
Los datos que se obtienen a través de esta operación, se pueden ordenar, a su vez, en dos niveles
o ámbitos. Uno que quizá aparece como central en la investigación, es la triangulación interna, la
cual, para tener una representación cabal del hecho testificado será complementado con su
correspondiente triangulación externa a propósito del contexto.
Se entiende por triangulación interna, la correspondiente relación de ideas y / o pensamientos
expresados por don Demetrio Medina en el curso del relato de su testimonio.
Es justamente producto de aquella acción recurrente en la exposición de sus ideas y / o
expresiones en la que se constatan aspectos que se hacen significativos para la consideración
de los temas emergentes del relato del testimonio, los cuales son: la autopercepción de la
condición étnica en don Demetrio Medina y, la problemática de la lengua; una percepción
negativa de la diversidad lingüística la que, a decir del relator, habrían sido cruciales en su
experiencia de relación interétnica en el frente de batalla que además se hacen explícitos en las
acciones cticas del ejército boliviano, ya sea en la marcha y en combate, recuérdese lo
expresado: “por culpa de ese aimara ése quechua perdemos la guerra”.
La afirmación expresada puede remitir a una obvia interrogante, comprobar si aquello, es o no,
verdad. Ante una primera interrogante de carácter epistemológico se plantea entonces la
siguiente pregunta, ¿qué es lo que realmente se puede conocer?, ¿cómo distinguir conocimiento
genuino de verdadero?, vuelco paradigmático de la investigación social cualitativa, alternativo al
positivista, y fortaleza de la ciencia antropológica, ya que de lo que se trata es encontrarse con
la percepción de la realidad a partir del sujeto.
Es decir, escuchar a don Demetrio Medina, es encontrarse ante el discurso de un sujeto que
piensa y se imagina a sí mismo en fin ante la condición propia del ser humano, el cual,
efectivamente, puede también a ratos exagerar y hasta mentir, ¿mentir? ¿Es lícito que el relator
mienta? Pero, en la investigación, ¿se va en busca de la verdad? Se podría incluso preguntar, ¿qué
es la verdad?
Al respecto, recordar, nada más, que la investigación cualitativa, en cuanto experiencia de
investigación, no está interesada en la verdad per se (Tylor y Bodgan 1990, p. 125; cf. F. Ferrarotti
1991, p.148; Martínez, 1996 pp. 57-83 ) ya que la historia de vida, como método de investigación,
no permite ocultarse en pretensiones “científicas” y neutralidades supuestamente objetivas,
puesto que la ciencia social no busca establecer leyes en el proceso de investigación, puesto
que se encuentra en un ámbito marcado por situaciones contingentes.
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Tal situación expuesta convoca ahora a un otro nivel de triangulación, en este caso, se trata de
la triangulación externa ya que efectivamente, se hace, imprescindible confrontar los conceptos
esgrimidos por don Demetrio Medina, a propósito de su experiencia de soldado afroboliviano en
la guerra del Chaco, con algunos otros relatos, de también compañeros excombatientes, y al
mismo tiempo confrontarlos con documentos oficiales de la historiografía nacional.
Para empezar, se recordará que los dos temas en torno al cual gira la presente investigación, se
refiere a la autopercepción de la condición étnica de don Demetrio, complementado con el
problema de la lengua. Entonces la pregunta que surge a propósito sería; ¿cómo contrastar una
investigación que traduzca conceptos análogos a los esgrimidos por el relator?
En efecto, los testimonios recogidos son efectivamente aseveraciones particulares de cada
individuo, de manera que, por ejemplo los testimonios de Don Tiburcio Chambilla, o la de don
Filiberto Lujan excombatientes aimaras, no son necesariamente análogos a los expresados por
don Demetrio, más bien, es la confirmación de que cada individuo cuenta su testimonio de la
guerra a partir de su percepción para el caso- de la condición étnica de cada relator; puesto
que si bien el relator afirma que aimaras y quechuas eran la peor gente porque habrían sufrido
más que los negros, por ejemplo- , otros testimonios como por ejemplo; el expresado por don
Tiburcio Chambilla (testimonio expresado en lengua originaria, el aimara.) afirma que,
efectivamente, sufrieron mucho, pero no porque fueran la peor gente, sino, porque se
encontraban en situaciones y condiciones adversas a su lugar de residencia. Recuérdese que el
grueso del ejército boliviano, compuesto mayoritariamente por indígenas de la región andina del
país, tuvieron que recorrer 2000 kilómetros para entrar en la zona de combate en una naturaleza
hostil y llena de alimañas con una temperatura de 40 a 5(R Arze 1987 p. 48).
Entonces, la expresión de don Demetrio, al referirse al combatientes aimara y quechua incapaz
de establecer una comunicación fluida con los otros efectivos del ejército boliviano no debe
entenderse como un juicio de valor en contra de sus hermanos combatientes, sino como una
forma de manifestar la condición de desventaja en la que efectivamente se encuentra la mayoría
de la tropa del ejército boliviano. Se sostiene tal afirmación, puesto que, al momento de la
entrevista, no se percibió, en el entrevistado, expresiones del lenguaje integral del relator que
manifiesten prejuicios respecto a sus camaradas combatientes.
De hecho, lo manifestado, se puede relacionar, con otra expresión del mismo relator al manifestar
que, unos y otros (aimaras, quechuas, negros, mestizos etc.), se encontraban como hermanos,
lo cual se hace evidentemente manifiesto en el tipo de relación social de la tropa combatiente
con los oficiales de rango superior.
Finalmente, una tercera opción como fuente de información respecto las referencias al contexto
histórico de la guerra del Chaco, son necesariamente, los textos de la historiografía nacional
publicados que contrastan datos, en relación, al testimonio de don Demetrio. Ahora bien, un
primer aspecto que quizá tiene que ver más con la percepción particular del relator y, que no
concuerda necesariamente con algunas publicaciones dedicadas a la participación de la base de
la sociedad boliviana en dicha contienda, es la afirmación de don Demetrio al manifestar que la
mayor parte de los efectivos del ejército en campaña son vecinos del pueblo y no así campesinos
de las comunidades yungueñas, puesto que en la época habrían sido los mismos patrones de las
haciendas quienes velaban por cuidar su mano de obra indígena. Si bien esto último, puede haber
sido efectivamente así. Sin embargo, Arce (1987) y Ticona (1999), entre otros, sostienen, por el
contrario, que fueron gente de las comunidades indígenas quienes se constituyeron en el grueso
del ejército boliviano.
Al respecto debemos recordar que al expresar don Demetrio Medina, su juicio respecto a la
participación de indígenas en la guerra, lo hace considerando el entorno de la comunidad de
Cocayapu, lo llamativo está en la seguridad de nuestro relator al nombrar una a una las
comunidades vecinas y su escaso aporte de combatientes de la zona para el ejército, a pesar
incluso del llamado del ercito.
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Es de valorar la lucidez mental con la cual don Demetrio relata el itinerario del destacamento
Tellería, del cual él forma parte, como por ejemplo al referirse a la emboscada que su fracción
del ejército sufre en el destacamento en Campo Jurado, concretamente en la Picada 27 de
noviembre, en la que luego de un combate, nuestro relator cae prisionero.
Posteriormente, el recorrido de los prisioneros del ejército boliviano en territorio paraguayo como;
el fortín Camacho, Puerto Casado centro neurálgico del territorio enemigo- es un dato que
también concuerda con otros testimonios recogidos esta vez por investigadores del conflicto
bélico con el Paraguay.
Pero bien, más allá de las coincidencias en cuanto a espacios recorridos por los prisioneros de
guerra, lo que interesa es reconocer la calidad del relato del entrevistado, calidad manifiesta en
cuanto a lucidez mental, expresión anímica, pero fundamentalmente; porque es encontrarse ante
al discurso de un sujeto que piensa y se imagina así mismo frente al entrevistador ya que
pareciera que, al relatar, él está reconstruyendo una imagen de su propia identidad étnica
afroboliviana, cuando se concurre a la memoria. La rememoración, puede ser un importante
recurso para el anciano, es una terapia para quien se encuentra al final de sus días.
Una objetividad subjetiva
Si lo subjetivo, es aquello perteneciente o relativo al sujeto, considerado en oposición al mundo
externo, es decir, que la constitución de la subjetividad corresponde al mundo interior del sujeto.
Entonces, el testimonio que don Demetrio comparte es la manifestación de la forma en que él
vivió aquel acontecimiento. En consecuencia, al antropólogo, le corresponde comprender el
modo en el que, el relator, don Demetrio, expresa su experiencia vivida en cuanto combatiente
afroboliviano en la guerra del Chaco.
Lo que don Demetrio conoce no es efectivamente el espejo de las cosas o del mundo exterior.
Todas las percepciones son a la vez traducciones y reconstrucciones cerebrales, a partir de
estímulos o signos captados y codificados por los sentidos e aquí que la investigación permite
encontrarse ante la real condición humana del relator, es decir, ante situaciones contingentes
que finalmente son la expresión de lo que el relator captó de aquello que vio en cuanto soldado
afroboliviano en la guerra del Chaco.
Y aquello que sobre lo cual el relator hizo énfasis en su testimonio, tiene que ver con la
autopercepción de su condición étnica y la valoración que él hace de su supuesta ventaja del
manejo de la lengua castellana respecto al resto de sus camaradas quechuas y aimaras, y aquí
efectivamente los relatos permiten encontrarse con expresiones subjetivas pero que se hacen
objetivas en cuanto son expresadas por un sujeto histórico real, don Demetrio Medina Peralta
excombatiente afroboliviano de la comunidad de Cocayapu de la provincia sud Yungas del
departamento de La Paz.
La triangulación interna y la triangulación externa a la cual se refiere el acápite anterior pueden
manifestar fortalezas y debilidades del presente trabajo: entrevista en profundidad; una
experiencia de investigación cualitativa. Una de las fortalezas es que; como no ocurrió a lo largo
de la historiografía nacional, permite contar con el relato vivo del último excombatiente
afroboliviano en la guerra del Chaco. La lucidez mental con la cual el relator comparte su
experiencia es impresionante, basta revisar la coherencia de su relato al describir su experiencia
y los temas que, al ser recurrentes, sugieren en la investigación cualitativa a propósito del relator.
Finalmente, al confrontar los datos de los relatos del testimonio de don Demetrio con lo que la
historiografía nacional presenta, se encuentra que efectivamente los acontecimientos y nombre
se relacionan entre sí.
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Respecto a las debilidades, se encuentra que las temáticas surgidas a propósito de los relatos
del testimonio de don Demetrio, son efectivamente percepciones personales que se hacen
difíciles de triangular con relatos de otros excombatientes de la guerra del Chaco, sin el riesgo
de forzar los relatos a los temas de nuestra investigación, desconociendo los riegos de error y de
ilusión que conlleva todo conocimiento, incluso cuando uno se propone eliminar el riesgo de error
rechazando cualquier afectividad en la construcción del testimonio. Ahora bien, se pude afirmar
de perogrullo que el testimonio de don Demetrio, corresponde efectivamente a un contexto
histórico concreto. Es justamente, ése el ámbito al cual se busca responder en el siguiente
apartado.
El contexto de un texto
Texto y contexto, son los conceptos que permitirán hacer un doble ejercicio, el de situar e
interpelar el testimonio de don Demetrio en un tiempo histórico concreto y determinado, para que
aquello ocurra, se hace necesario establecer algunas precisiones respecto al empleo de los
conceptos.
Generalmente, quienes saben leer y escribir al referirse al enunciado texto, lo hacen por analogía
a la escritura. Sin embargo, a decir de Walter Ong (1987), el concepto texto al estar fundado en
el habla, es claramente más compatible con la expresión oral que con la escritura ya que la
escritura encierra al texto tiránicamente para siempre en un campo visual.
Ciertamente, una persona que ha aprendido a leer y escribir, no puede recuperar plenamente el
sentido de lo que la palabra significa para la gente que sólo se comunica de manera oral.
Efectivamente, la historia oral rompe, en la práctica, con las pretensiones científicas y
neutralidades instrumentales, mostrando al antropólogo en su condición real de investigador al
cual hace referencia Geertz (1994) a propósito de su diario de campo en Melanesia de
Malinowski, de manera que el antropólogo va a la entrevista a aprender, manifestando así un
proceso de colaboración con el entrevistado, ubicando, de uno y otro lado, el contexto de la
expresión de la palabra.
Solamente, al discernir el testimonio que don Demetrio comparte, es posible explicar la relación
entre el sistema de castas de la estructura social boliviana y la experiencia personal del relator
en cuanto combatiente afroboliviano en la guerra del Chaco. En la guerra del Chaco el ejército
mismo se había organizado según las castas. Al respecto, Klein (1988) recuerda que los blancos
eran los oficiales; los cholos los suboficiales y los campesinos indios y negros la tropa , de
manera que en el frente seguía funcionando el sistema de castas.
Concretamente, buscar conocer la experiencia del relator, exige situarse históricamente, ya que
el testimonio que él comparte no es algo abstracto, atemporal, corresponde a la historia de un
hombre real y concreto, síntesis de múltiples determinaciones que cruzan el arco de su
existencia, existencia, en cuanto miembro de una cultura con un conjunto de procesos
significativos, que el relator ve, siente, interpreta y actúa sobre la realidad histórica y social en la
que se encuentra, en la que están también incluidas las simbolizaciones, los valores y las normas
subyacentes en cuanto combatiente afroboliviano en la guerra del Chaco.
Finalmente, se puede concluir, poniendo en consideración un concepto de cultura que rescate la
experiencia que don Demetrio Medina Peralta compart en el desarrollo de la presente
investigación; Cultura es el conjunto de procesos significativos desde el cual don Demetrio ve,
siente y comprende la realidad social que vivió y que aún le toca vivir.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 599.
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