LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 603.
INTRODUCCIÓN
La historia del desarrollo del ser humano es la historia de cosechar prosperidad y bienestar a
partir de la agricultura. Existe una gran cantidad de evidencia histórica que ratifica la importancia
del desarrollo agrícola en la historia de la humanidad. Sin lugar a duda, la agricultura desempeña
un papel fundamental en el desarrollo económico de los países, esto es más notorio en los países
subdesarrollados porque la mayoría de su población depende de ella para su subsistencia.
Para Andrade F. (2016, pp. 14-16) la difusión de la agricultura por el planeta tierra se genera
desde hace unos 10.000 años y se ve favorecida por la migración humana, esta migración
difundió los cultivos de: trigo, cebada, centeno desde el medio Oriente a Europa, hacia la misma
época, se propagaron los cultivos de mijo y arroz en el este de Asia, luego se difunden los cultivos
de papa, quinoa y maíz en América, favorecidos por las migraciones de aborígenes americanos.
La revolución industrial que se originó en Inglaterra desde mediados del siglo XVIII consistió en
el paso de una economía agraria y artesanal a otra industrial y mecanizada con el uso de nuevas
formas de energía como el carbón, de la máquina de vapor y de nuevos materiales como el acero.
Esto también dio paso a una revolución agrícola en Europa en los siglos XVIII y XIX, caracterizada
por un rápido y masivo incremento en la producción y por un amplio mejoramiento de la
tecnología utilizada para cultivar las tierras. Esto se dio fundamentalmente por la
implementación de nuevas herramientas, nuevos abonos, rotaciones y el incremento de la
superficie arable. Como complemento, se puede decir que en el siglo XIX se avanzó sobre el
conocimiento relacionado con la nutrición mineral de las plantas y la genética vegetal, esto
determino las bases para el uso de fertilizantes en los cultivos. (Andrade, 2016, pp. 24-26).
El Ecuador está ubicado en América del Sur, posee una extensión de 283561 km2, cuenta con
cuatro regiones geográficas y esto contribuye con la gran biodiversidad presente en el país. En
cuanto a la estructura agraria ecuatoriana se tiene una división entre la agricultura empresarial y
la agricultura familiar campesina, la agricultura empresarial concentra un 80% de la tierra en un
15% de las unidades de producción agrícola, utiliza el 63% del agua para riego y hace un uso
indiscriminado de agroquímicos y energías para la agroexportación. La agricultura familiar
representa un 84,5% de las unidades de producción agrícola, cuentan con un 37% del agua para
el riego y se dedican principalmente a la producción para la satisfacción de las necesidades
básicas. Mas del 64% de la producción agrícola está en manos de pequeños productores,
también se puede decir que la agricultura familiar campesina también contribuye con la oferta
de productos de exportación. (FAO, 2016)
La provincia de Manabí tiene más de un millón de hectáreas cultivables, esto la convierte en la
provincia as productiva del país, entre sus principales productos agrícolas tenemos: banano,
caco, arroz, palma africana, maíz. Sin embargo, el 41% de su población carece de vivienda
adecuada o cuenta con los servicios básicos necesarios para que sus ciudadanos tengan un
desarrollo pleno (Lucero, 2016, págs. 18-20)
El principal problema de la producción agrícola de Manabí es la falta de insumos y recursos de
calidad, además el riego es escaso en algunas regiones y sobre todo no se usa la tecnología
como elemento de apoyo al proceso productivo agrícola. Debido a esta problemática, se ha
podido notar un descenso en el nivel de producción agrícola. Para solventar la problemática
descrita se plantea el presente trabajo investigativo cuyo objetivo fundamental es: Diseñar un
plan de actividades que incorpore la tecnología 4.0 para el mejoramiento de los procesos
productivos en la provincia de Manabí.
La cuarta revolución industrial, también conocida como Industria 4.0, se puso en marcha en 2011
en Alemania bajo la dirección de líderes empresariales, políticos y académicos que la
describieron como un medio para aumentar la competitividad de la industria manufacturera
alemana a través de la creciente integración de los sistemas ciber físicos en los procesos de
fabricación. (Joyanes, 2017, pp. 41-43)