LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2023, Volumen IV, Número 4 p 708.

DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i4.1252

Automedicación: un enfoque de revisión sobre sus
riesgos, consecuencias y una práctica responsable

Self-medication: a review on its risks, consequences, and responsible
practice


Ana Gabriela Pacha Jara

agpachaj@uta.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-5227-5562

Universidad Técnica de Ambato
Ambato – Ecuador


Ana Verónica De la Torre Fiallos

anavdelatorre@uta.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-8668-1518

Universidad Técnica de Ambato
Ambato – Ecuador


Víctor Hernán Guangasig Toapanta

victorhguangasig@uta.edu.ec
https://orcid.org/0000-0001-6469-8661

Universidad Técnica de Ambato
Ambato – Ecuador


Kattyta Patricia Hidalgo Morales

kp.hidalgo@uta.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-0589-9700

Universidad Técnica de Ambato (UTA) / NUTRIGENX
Ambato – Ecuador


Artículo recibido: 02 de octubre de 2023. Aceptado para publicación: 16 de octubre de 2023.

Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.


Resumen

La automedicación es un fenómeno común en la sociedad actual, donde las personas buscan
aliviar sus síntomas o tratar enfermedades menores sin consultar a un profesional de la salud.
Aunque puede parecer una solución rápida y conveniente, la automedicación conlleva riesgos
significativos para la salud y puede tener consecuencias graves. Este artículo de revisión se
enfoca en analizar los diferentes aspectos relacionados con la automedicación, como los
factores asociados a esta práctica, los medicamentos más comúnmente automedicados, así
como los riesgos y las consecuencias asociadas. Además, se explorarán las estrategias
educativas y reguladoras que podrían contribuir a reducir la práctica irresponsable de la
automedicación y promover un uso seguro y adecuado de los medicamentos. El objetivo final
es proporcionar una visión general integral sobre este tema relevante en el ámbito de la salud, a
fin de aumentar la conciencia y promover decisiones informadas en relación con el consumo
responsable de medicamentos.

Palabras clave: automedicación, autocuidado, otc



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2023, Volumen IV, Número 4 p 709.

Abstract
Self-medication is a common phenomenon in today's society, where people seek to relieve their
symptoms or treat minor illnesses without consulting a healthcare professional. Although it may
seem like a quick and convenient solution, self-medication carries significant health risks and
can have serious consequences. This review article focuses on analyzing various aspects
related to self-medication, such as the factors associated with this practice, the most commonly
self-medicated medications, as well as the risks and consequences involved. Additionally,
educational and regulatory strategies that could contribute to reducing irresponsible self-
medication practices and promoting safe and appropriate use of medications will be explored.
The ultimate goal is to provide a comprehensive overview of this relevant topic in the field of
health, in order to increase awareness and promote informed decision-making regarding
responsible medication consumption.

Keywords: self-medication, self-care, otc



















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Como citar: Pacha Jara, A. G., De la Torre Fiallos, A. V., Guangasig Toapanta, V. H. & Hidalgo
Morales, K. P. (2023). Automedicación: un enfoque de revisión sobre sus riesgos, consecuencias
y una práctica responsable. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades
4(4), 708 – 721. https://doi.org/10.56712/latam.v4i4.1252


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2023, Volumen IV, Número 4 p 710.

INTRODUCCIÓN

La automedicación es el acto de tomar medicamentos sin la supervisión o prescripción de un
profesional de la salud. Es una práctica común en muchas partes del mundo, ya sea por conveniencia,
acceso limitado a servicios médicos o falta de conciencia sobre los riesgos asociados.

Si bien la automedicación puede proporcionar alivio temporal de síntomas menores, también conlleva
peligros significativos para la salud. El uso incorrecto de medicamentos, dosis inapropiadas e
interacciones farmacológicas pueden dar lugar a reacciones adversas, alérgicas, autodiagnósticos
erróneos, enmascaramiento de enfermedades, intoxicaciones e incluso complicaciones graves.
(Castro–Cataño et al., 2022)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha destacado los riesgos de la automedicación y ha
desarrollado directrices para promover un uso seguro y responsable de los medicamentos sin receta
médica. Estas directrices incluyen educar a la población sobre los peligros de automedicarse, fomentar
la consulta con profesionales de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento y promover la regulación
de la venta de medicamentos sin receta.

Históricamente, se ha asociado la automedicación con el concepto de autocuidado, pero las diferentes
investigaciones sugieren que es un comportamiento más complejo y está influenciado por numerosos
factores, como el nivel de educación médica de la población, las influencias culturales y las prácticas
tradicionales. Además, las empresas farmacéuticas desempeñan un papel importante en la promoción
y comercialización de medicamentos, lo que influye en las decisiones de automedicación. (Ramos et
al., 2023; Ras Vidal & Moya Ortiz, 2005)

En muchos países de América del Sur, la automedicación es un problema importante: esto se debe a
que es fácil conseguir medicamentos sin necesidad de receta médica, lo que lleva a que las personas
se mediquen por su cuenta sin asesoramiento profesional. Además, se debe considerar que algunos
de los factores que contribuyen a esta práctica son: las desigualdades en el sistema de salud, el
limitado acceso a servicios de salud, la calidad de atención y que gran parte de la población no tiene
acceso a servicios de salud adecuados. (Ramos et al., 2023)

La OMS recomienda varias medidas para prevenir la automedicación: promoción de la educación en
salud, mejorando el acceso a la atención médica, fortaleciendo la regulación de medicamentos,
promoviendo la prescripción adecuada y creando conciencia sobre los riesgos., considerando lo
mencionado anteriormente El objetivo de este artículo de revisión sobre automedicación sería
proporcionar una visión general actualizada y completa de este fenómeno, con el fin de informar y
concienciar a todos aquellos que trabajan en el campo de la salud, como médicos, farmacéuticos y
otros profesionales de la salud, sobre sus implicaciones y riesgos para la salud.

MÉTODO

Se realizó una exhaustiva búsqueda de literatura relacionada con el tema de automedicación, con el
objetivo de recopilar estudios relevantes y verificables. Los artículos recopilados se organizaron según
las bases de datos de donde fueron obtenidos, y se excluyeron aquellos que no eran relevantes para la
revisión, aquellos que no estaban en inglés o español, así como los artículos restringidos y se
incluyeron estudios obtenidos de diversas bases de datos electrónicas, como; PubMed, SciELO,
MEDLINE, Elsevier, ScienceDirect y Google Académico, y se consideraron los artículos científicos
publicados desde el año 2005 en adelante.


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DESARROLLO

Automedicación

La automedicación se describe como el acto de consumir medicamentos sin una prescripción médica,
con el objetivo de mantener la salud, tratar síntomas, curar y prevenir enfermedades; basándose en un
autodiagnóstico, por lo tanto, se considera una práctica muy insegura e irresponsable. La
automedicación también implica: el uso inadecuado de una prescripción médica, la adquisición
inapropiada de medicamentos, la prolongación o interrupción de un tratamiento y la toma de dosis
diferentes de la prescrita. (Castro–Cataño et al., 2022; González-Muñoz et al., 2021; Molina-Aguilar,
2021)

La automedicación es una práctica muy extendida a nivel mundial, que puede implicar riesgos para la
salud tanto a nivel individual como comunitario, según la Organización Mundial de la Salud, más de la
mitad de los medicamentos son prescritos y distribuidos de manera incorrecta, aproximadamente la
mitad de las personas los consumen de manera inapropiada y un tercio de la población mundial no
tiene acceso a los medicamentos esenciales. (Castro–Cataño et al., 2022; Molina-Aguilar, 2021;
Quincho-López et al., 2021) Se ha determinado que la prevalencia de automedicación alcanza casi el
60% (Sáiz et al., 2010) y que siete de cada diez pacientes utilizan medidas terapéuticas en los quince
días previos a la consulta médica; siendo el 75% de ellos quienes toman medicamentos por iniciativa
propia. (Veliz-Rojas et al., 2017)

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud en España en el año 2011-2012; se determinó que el 20%
de la población practica la automedicación. En Brasil, el estudio más grande realizado sobre
automedicación en adultos reveló que el porcentaje de personas que se automedican es del 35%. En
Perú, basado en un estudio realizado en el año 2014, se encontró que el 80% de la población estudiada
recurre a la automedicación. En Colombia, un estudio realizado por la Universidad de Antioquia sobre
automedicación en familias mostró que el 42% de las familias investigadas eligen utilizar
medicamentos sin prescripción médica, debido a la influencia de los medios de comunicación.
(González-Muñoz et al., 2021)

Diferentes investigaciones han determinado que un nivel socioeconómico más bajo podría ser una de
las causas principales que contribuyen a la práctica de la automedicación. Esta práctica es menor en
países desarrollados que en países en vías de desarrollo. Esta diferencia podría ser porque las
personas de los países desarrollados tienen conocimientos más actualizados sobre las consecuencias
de la automedicación, así como el asesoramiento sanitario por parte de los profesionales de la salud y
un acceso más fácil a la atención sanitaria. (Behzadifar et al., 2020)

Existen dos clases distintas de automedicación; la primera se refiere al uso de medicamentos que
pueden adquirirse sin receta médica y que son considerados seguros cuando se usan siguiendo las
indicaciones adecuadas y la segunda clase implica la auto prescripción y el uso de medicamentos sin
la correspondiente prescripción o supervisión médica. (Ramos et al., 2023) Además de las dos
categorías mencionadas, es importante destacar que la automedicación controlada involucra el uso
de medicamentos seguros y de venta libre para tratar síntomas comunes y leves, que puede ser una
opción válida siempre y cuando se sigan las indicaciones y se respeten las dosis recomendadas, sin
embargo, la auto prescripción es una práctica riesgosa, ya que implica tomar decisiones sobre la salud
sin el adecuado conocimiento médico. (Segura & Calvo, 2008)

Factores asociados a la automedicación

La automedicación es considerada como una práctica cultural que trasciende los grupos y
comunidades, es utilizada, incluso, por las mujeres en período gestacional. La necesidad humana de


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solucionar los problemas de salud de manera rápida y directa promueve y refuerza la tendencia de
automedicación y autoatención. (Molina-Aguilar, 2021) El consumo de medicamentos sin prescripción
por parte de un agente sanitario está motivado por una compleja red de factores que están asociados
al contexto económico, sociocultural y a los valores predominantes en la sociedad moderna.
(Fernández et al., 2021; Vacas Rodilla et al., 2009)

Algunos de los factores asociados a la automedicación, los enlistamos, a continuación:

Desconocimiento sobre los medicamentos y relación usuario – equipo de salud

La automedicación surge como consecuencia de un sistema defectuoso que se evidencia en las
dificultades relacionadas con la disponibilidad y el acceso a los medicamentos, la falta de comprensión
sobre su correcta utilización, empaque, almacenamiento, escasos hábitos de información sanitaria en
general, la búsqueda del medicamento, los factores socioeconómicos, la calidad de la atención
recibida por parte del personal sanitario, la falta de confianza en el equipo médico y administrativo en
el ámbito de la salud, así como una serie de prejuicios y conductas que las personas desarrollan frente
a la enfermedad, el equipo médico y los medicamentos. (Molina-Aguilar, 2021; Sáiz et al., 2010; Veliz-
Rojas et al., 2017)

Comercialización de los medicamentos

Algunos de los factores relacionados con el proceso de automedicación son la disponibilidad y
apariencia de los medicamentos, el análisis de las actitudes de los consumidores, el impacto del gasto
familiar en temas de salud, los programas de fidelización en las farmacias, los servicios adicionales
ofrecidos, la expansión en áreas urbanas y rurales, la participación de gobiernos en la venta de
productos farmacéuticos, así como la presencia de comerciantes mayoristas y minoristas que
establecen cadenas de farmacias en muchos casos. (Molina-Aguilar, 2021; Tesfamariam et al., 2019)

En ciertos países de América Latina, se pueden adquirir medicamentos en las farmacias sin necesidad
de una receta médica, lo cual implica una accesibilidad del fármaco sin la exigencia de una prescripción
por parte de un profesional de la salud. Además, es común que el personal de las farmacias brinde
consejos inadecuados a las personas que optan por automedicarse. (Fernández et al., 2021; Molina-
Aguilar, 2021)

Falta de tiempo

Variables como la falta de tiempo, lejanía a un centro médico, no tener disponibilidad para recursos de
salud, la demora y la baja calidad de la atención en los servicios de salud, son algunas de las razones
por las cuales la población decide automedicarse. En mayor proporción consideran que no siempre es
necesario consultar al médico debido a la levedad de los síntomas, información que coincide con otros
estudios (Arrais et al., 2016; Castro–Cataño et al., 2022; Veliz-Rojas et al., 2017)

Inequidades sanitarias

En los países desarrollados, la automedicación es menos común que en los países en vías de
desarrollo. Esto puede atribuirse a que las personas de un nivel socioeconómico más bajo pueden
recurrir a la automedicación debido a la falta de recursos para consultar a un médico. Actualmente,
muchas personas tienen un acceso más fácil a los medicamentos que en el pasado, lo cual puede ser
riesgoso para la salud, especialmente si se utilizan medicamentos inapropiados o de baja
calidad.(Behzadifar et al., 2020) En países en desarrollo se ha observado que el uso incorrecto de los
medicamentos es un problema frecuente, debido al desconocimiento sobre los fármacos, escasa
exposición a información médica, infraestructura deficiente y leyes y regulaciones poco sólidas.
(Tesfamariam et al., 2019)


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El acceso a los servicios de salud se ve limitado para una gran parte de la población debido a un
sistema de salud excluyente y con una cobertura limitada. Este sistema se caracteriza por la
segmentación, bajo gasto público en salud y altos costos directos para los pacientes. Además, existen
desigualdades en términos de disponibilidad y calidad de atención médica. (Molina-Aguilar, 2021;
Ramos et al., 2023)

Se debe considerar, también que, la automedicación puede estar influenciada por el tipo de enfermedad
que se padece, ya sea física o psicológica, así como el nivel socioeconómico y cultural de los pacientes.
Además, las leyes nacionales que rigen el uso y la venta de medicamentos también pueden
desempeñar un papel importante en esta práctica. Es importante destacar que la venta ilegal de
medicamentos es otro factor determinante. (Behzadifar et al., 2020)

Botiquines en casa

La acumulación excesiva de medicamentos en los hogares y la presencia de fármacos caducados
fortalecen la práctica de la automedicación. Aunque es importante impulsar la participación ciudadana
en cuestiones de salud, es crucial ofrecer el adecuado asesoramiento terapéutico para prevenir
posibles perjuicios al paciente. La automedicación es una realidad que debemos reconocer, por lo
tanto, es imprescindible proporcionar información y educación sanitaria para promoverla de forma
responsable. (Ras Vidal & Moya Ortiz, 2005; Vacas Rodilla et al., 2009)

Los medicamentos que se pueden almacenar en el hogar son los OTC, ya que su uso no sería negativo,
sino más bien implicaría a los ciudadanos en su propio cuidado o el de su familia frente a
enfermedades comunes y menores que no requieren la evaluación de un médico. Sin embargo, el
problema reside en que no son precisamente estos medicamentos los que se consumen con este
propósito, sino que son más frecuentemente utilizados los medicamentos que requieren una receta
médica para automedicarse. (Segura & Calvo, 2008)

Automedicación familiar

Diversas investigaciones señalan que un factor de riesgo relacionado con la automedicación es tener
padres que practican esta forma de autotratamiento, la costumbre personal de prestar y recomendar
el uso de medicamentos, la creencia que los síntomas no son graves y que los fármacos resuelven
todos los problemas de salud, así como la creencia de que la automedicación es una práctica efectiva
y sin riesgos para la salud. (Arrais et al., 2016; Jiménez-Núñez et al., 2016; Vacas Rodilla et al., 2009)

Los participantes en los distintos estudios indicaron que buscan información o consejo de sus
familiares, amigos, internet, aplicaciones móviles, farmacéuticos y si la automedicación no es efectiva,
entonces acuden a un médico para obtener un diagnóstico y tratamiento, sin embargo, se encontró
que, si tienen una receta médica, por decisión propia: toman el doble de la dosis normal, cambian a
medicamentos de venta libre más potentes, esperan hasta que los síntomas desaparezcan, repiten el
mismo medicamento si es necesario y utilizan remedios caseros. (Tesfamariam et al., 2019)

Grupo poblacional

Los estudios demuestran una prevalencia del 70,1% de automedicación en estudiantes universitarios,
y esto se debe posiblemente a su nivel de educación superior y su habilidad para acceder a información
sobre medicamentos a través de Internet. La actitud y la comprensión que los estudiantes tienen sobre
las drogas juegan un papel importante en la forma en que buscan atención médica. (Behzadifar et al.,
2020) La alta frecuencia de estudiantes que se automedican nos lleva a considerar la necesidad de
implementar una educación efectiva durante su formación académica para crear conciencia en este
tipo de alumnos. (González-Muñoz et al., 2021)


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Además, se ha determinado que la automedicación es más común en mujeres que en hombres. Esta
diferencia puede deberse a que las mujeres tienden a usar medicamentos como medida preventiva
antes de enfermarse. Además, las mujeres consumen más drogas debido a la menstruación y a
problemas ginecológicos, y suelen buscar información sobre sus enfermedades. (Behzadifar et al.,
2020)

Factores negativos de la automedicación

El uso inapropiado de los medicamentos puede generar efectos negativos que resultan en
consecuencias serias para las personas que se automedican, a continuación, enlistamos algunas de
estos efectos:

Falta de seguimiento médico

Generalmente los pacientes no proporcionan información sobre los medicamentos que han tomado al
personal médico, lo que resulta en un retraso en el diagnóstico y tratamiento de diversas
enfermedades. Además, esto dificulta la planificación del tratamiento y control de enfermedades
crónicas. (Fernández et al., 2021)

Interacciones medicamentosas por el uso incorrecto de indicaciones inapropiadas, dosis inadecuadas
y combinaciones inapropiadas de medicamentos. Estas interacciones pueden ser especialmente
peligrosas en grupos de riesgo como: ancianos, niños, embarazadas y ciertos grupos vulnerables.
(Fernández et al., 2021; Segura & Calvo, 2008)

Enmascaramiento de los síntomas de enfermedades subyacentes que resultarían en el retraso de la
búsqueda de atención médica o un diagnóstico incorrecto. (Fernández et al., 2021; Noone & Blanchette,
2018)

Fracasos terapéuticos, lo que resulta en tratamientos más largos y una recuperación prolongada.
(Ramos et al., 2023)

Desarrollo de patologías como; enfermedades renales, úlceras pépticas, enfermedades hepáticas y
resistencia bacteriana a la terapia antimicrobiana. (Ramos et al., 2023)

Sobredosis, eventos adversos, intoxicaciones, riesgo de dependencia: que agravaría el problema de
salud de los pacientes. (Noone & Blanchette, 2018; Veliz-Rojas et al., 2017) Según investigaciones
recientes, se ha comprobado que aquellos individuos que optan por la automedicación tienden a tomar
una cantidad mayor a la dosis recomendada con el fin de aumentar la efectividad del medicamento, o
bien, pueden llegar a excederse por error en la dosificación. (Tesfamariam et al., 2019)

Algunos estudios evidencian una asociación entre la automedicación y el no control de las
enfermedades crónicas no transmisibles, con situaciones que favorecen la descompensación y que
por tanto dificultan el control, tales como los síntomas de hipoglucemia u hospitalizaciones, lo que
implicaría altos costos al sistema de salud. (Ramos et al., 2023; Veliz-Rojas et al., 2017) Además, se
deben considerar que algunos estudios demuestran ingresos hospitalarios causados por efectos
indeseables a medicamentos (González-Muñoz et al., 2021)

El problema de la automedicación se centra en el hecho de que no solo se involucra el uso de
medicamentos de venta libre (OTC), sino también el consumo de medicamentos recetados, los cuales
requieren ser prescritos por un médico después de un diagnóstico adecuado de la enfermedad que
debe tratarse, tanto desde una perspectiva legal como clínico-terapéutica. (Segura & Calvo, 2008)Por
lo tanto, es importante tener en cuenta que la fácil accesibilidad y disponibilidad de medicamentos de
venta libre es una causa principal de su uso inapropiado, lo cual puede tener consecuencias graves,


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incluyendo muertes; especialmente en ciertas poblaciones vulnerables como; niños, personas
mayores, mujeres embarazadas y lactantes, y pacientes con condiciones médicas adicionales.
(Tesfamariam et al., 2019)

La falta de responsabilidad en la automedicación dificulta la planificación del tratamiento y el control
de enfermedades crónicas, ya que puede haber interacciones entre los medicamentos
autoadministrados y los prescritos. Todo lo mencionado anteriormente subraya la importancia de
desarrollar estrategias que promuevan una relación basada en la comunicación y confianza entre los
usuarios y el personal sanitario. (Veliz-Rojas et al., 2017)

Automedicación responsable

La World Self-Medication Industry (WSMY), la define como cierto tipo de asistencia en la que la persona
asume un mayor grado de responsabilidad frente a una dolencia menor y utiliza un producto
farmacéutico que está disponible sin fórmula médica. Es fundamental que las personas practican la
automedicación de manera responsable, evitando convertirla en un hábito rutinario cuando se
enfrentan a alguna dolencia. La automedicación responsable implica que las personas tengan la
voluntad y capacidad de participar de forma informada y consciente en la toma de decisiones y en la
gestión de medidas preventivas, diagnósticas y terapéuticas relacionadas con su salud. (Castro–
Cataño et al., 2022)

La automedicación responsable forma parte de las acciones de cuidado personal de la salud, junto con
aspectos como la higiene, alimentación y estilo de vida. Esta práctica es común a nivel global, con
cifras cercanas al 60% en países tanto desarrollados como en vías de desarrollo. Aunque puede ser
una respuesta frecuente ante la enfermedad, también representa un problema creciente que puede
llevar al abuso y los riesgos asociados. (Cecilia et al., 2018)

La automedicación, aunque se considera una forma de cuidado personal que puede ayudar a reducir
los costos de atención médica, también tiene efectos negativos en la salud de las personas. Aunque el
autocuidado es importante para promover la salud, es crucial que la automedicación se realice de
manera responsable y consciente. (Castro–Cataño et al., 2022) Se debe considerar que los
medicamentos adecuados para la automedicación responsable son aquellos que no requieren de una
receta médica, también conocidos como medicamentos de venta libre (OTC) o especialidades
farmacéuticas publicitarias. Por lo tanto, la política de salud pública debe considerar la automedicación
y buscar formas de mejorar el uso de esta práctica importante. (Segura & Calvo, 2008)

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, define como medicamentos de venta
libre aquellos destinados a condiciones médicas que no requieren un diagnóstico preciso y cuyos datos
de evaluación clínica, toxicológica, de uso y de administración no demandan una prescripción médica.
Esto permite su dispensación en farmacias por parte de los farmacéuticos, quienes deben brindar
información, consejos y orientación sobre su correcto uso para el autocuidado de la salud. (Segura &
Calvo, 2008)

Algunos estudios realizados con jóvenes, determinaron que un gran número de estudiantes
universitarios reciben recomendaciones familiares de automedicarse, lo cual resalta la importancia de
promover una automedicación responsable desde el ámbito familiar. Por lo tanto, es necesario iniciar
intervenciones de sensibilización sobre este tema, tal como lo sugiere la Organización Mundial de la
Salud (OMS), centradas en la familia. Además, es fundamental llevar a cabo campañas educativas de
sensibilización para tratar de disminuir este fenómeno social y de salud pública. Estas campañas
deben incluir tanto a los farmacéuticos como a los empleados de las farmacias, dado que, diversas
investigaciones, determinaron que las personas que practican la automedicación, acuden a ellos para
recibir recomendaciones sobre automedicación. (Castro–Cataño et al., 2022)


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Las campañas de concienciación sobre la automedicación deberían enfocarse en transmitir el mensaje
de que todos los medicamentos tienen tanto beneficios como riesgos, al igual que los procedimientos
diagnósticos y terapéuticos, por lo tanto, es importante buscar siempre el consejo de un profesional de
la salud. Específicamente, es fundamental reforzar este mensaje para aquellos individuos que, sin ser
profesionales sanitarios, recomiendan medicamentos a otros. En general, las propuestas para mejorar
la automedicación se deben centrar en la educación sobre la salud y en brindar información adecuada
a los pacientes. (Segura & Calvo, 2008)

En 1986, la Oficina Regional Europea de la OMS presentó una serie de directrices que resumía de
manera breve y práctica las características esenciales que un medicamento debe tener para su uso en
automedicación:

● Deben ser eficaces sobre los síntomas de naturaleza autolimitada que motivan su empleo.
● Deben ser fiables para que sus efectos beneficiosos puedan ser percibidos de forma

consistente y rápida.
● Deben ser de fácil empleo para que su administración no requiera precauciones complejas.
● De amplio margen terapéutico, es decir, que los errores en la dosificación no tengan

repercusiones graves, y de cómoda posología, con objeto de facilitar el cumplimiento
terapéutico.

● El prospecto debe ser claro y sencillo y especificar las situaciones en las que se deberá
consultar al médico (Segura & Calvo, 2008)

Considerando lo anterior, respecto de la práctica de la automedicación responsable, impulsada por la
Organización Mundial de la Salud, la inversión gubernamental debe destinarse en gran medida a
promover el uso sensato de los medicamentos e incluir estrategias para su uso en la formación de los
futuros profesionales de la salud. (Arrais et al., 2016)

Para mejorar la automedicación en medicamentos de venta libre, es fundamental crear conciencia
tanto en el público en general como en los farmacéuticos. Es necesario educar a la población sobre la
importancia de buscar el consejo de un farmacéutico antes de tomar cualquier medicamento.
Asimismo, es crucial sensibilizar a los farmacéuticos de realizar preguntas al paciente y poder ofrecer
el consejo apropiado. En cuanto a mejorar la automedicación en medicamentos que requieren receta,
es necesario dirigir propuestas a diversos actores. Se sugiere llevar a cabo campañas de
sensibilización y educación enfocadas en grupos de medicamentos que son conocidos por tener un
alto grado de automedicación, como los antibióticos y analgésicos. Para pacientes crónicos, es
importante proporcionar consejos de uso personalizados según las necesidades individuales de cada
paciente. Además, las farmacias deben seguir las regulaciones para no proveer medicamentos sin
prescripción médica válida. (Segura & Calvo, 2008)

En los últimos años, se ha reconocido que la automedicación puede tener aspectos positivos,
formando parte de los autocuidados sanitarios. Implica una responsabilidad individual sobre la salud,
donde el paciente puede decidir libremente un tratamiento basado en su propio conocimiento. (Segura
& Calvo, 2008)

Entre las ventajas de la automedicación se resaltan la facilidad de acceso, la comodidad y el menor
costo en el tratamiento de ciertos síntomas. Además, las buenas prácticas de automedicación ayudan
a aliviar la carga del sistema sanitario, reducen la pérdida de productividad laboral y escolar, mayor
acceso a tratamientos eficaces, reducción en el número de visitas a los médicos, mayor autonomía de
los pacientes, reducción el desperdicio de recursos médicos en afecciones menores, evitan que las
personas busquen métodos de autocuidado menos confiables y complicados y control de
enfermedades crónicas porque permiten desarrollar estrategias orientadas a disminuir las


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complicaciones o efectos negativos de la automedicación. (Noone & Blanchette, 2018; Segura & Calvo,
2008; Tesfamariam et al., 2019; Veliz-Rojas et al., 2017)

Los ahorros económicos que alivian la carga del sistema sanitario, están relacionados con el
autocuidado que benefician tanto al paciente como al sistema de salud y a la economía en general. A
medida que la población mundial envejece, los sistemas de salud se preocupan cada vez más por
controlar los gastos. El autocuidado disminuye la necesidad de consultas médicas, lo que permite que
los médicos dispongan de más tiempo para casos urgentes o graves. En los sistemas de atención
médica que tienen listas de espera, el autocuidado permite controlar muchas afecciones comunes sin
tener que esperar en un entorno médico formal. (Noone & Blanchette, 2018)

Dado que la ley exige que los medicamentos de venta libre tengan un prospecto que indique la dosis,
instrucciones de uso y precauciones, se asume que es responsabilidad del consumidor seguir estas
instrucciones, como ocurre con otros productos. El problema es que los pacientes no siempre leen
estos prospectos y prefieren el uso mediante prueba y error, lo que conlleva riesgos evidentes. Sin
embargo, se considera que los medicamentos de venta libre son generalmente seguros y han estado
en el mercado durante muchos años sin asociarse con problemas significativos, resulta suficiente
asegurarse de no exceder las dosis recomendadas y tener en cuenta las contraindicaciones. Esto
facilita el acceso a los medicamentos, promueve la participación individual en el cuidado de la salud,
reduce los costos y ahorra tiempo al evitar consultas médicas innecesarias. Si bien ningún fármaco es
completamente inocuo, algo similar puede decirse de ciertos alimentos, cosméticos, pesticidas,
alcohol y otros productos que no requieren autorización individual para su uso. (Lifshitz et al., 2020)

Aunque es inevitable que existan diferencias políticas y regionales, y se requieren más pruebas para
respaldar la importancia del autocuidado, está claro que mejorar el acceso a productos sanitarios que
permitan a las personas manejar su propia salud puede tener beneficios económicos significativos
para los sistemas de salud sobrecargados en todo el mundo, por lo tanto, la automedicación y la
autoprescripción que son prácticas cotidianas, deberían ser reguladas desalentando las segundas y
fomentando las primeras bajo ciertas reglas y basándose en la educación para la salud. En la medida
en que el público aprenda a manejar productos OTC, se podrán aprovechar sus beneficios y reducir sus
inconvenientes. (Lifshitz et al., 2020; Noone & Blanchette, 2018)

No se puede eludir la responsabilidad de los médicos y autoridades sanitarias, pero los pacientes
tienen que asumir la suya en la preservación de la salud y la atención de las enfermedades, en última
instancia el paciente es el principal responsable. La automedicación no excluye la participación del
médico, pero si la pospone cuando no es necesaria, sin embargo, esto podría ser una desventaja, ya
que al evolucionar los padecimientos se puede perder un tiempo valioso para una intervención
oportuna. En estos casos el médico puede actuar como asesor y educador del paciente que se
automedica. (Lifshitz et al., 2020)

Grupos farmacológicos más utilizados

Diferentes estudios demuestran que los medicamentos más utilizados son: los analgésicos no
opioides, los antiinflamatorios no esteroideos y los antibióticos, seguidos de los antiácidos, laxantes,
antigripales, ansiolíticos y antihistamínicos. Además, es importante tener en cuenta el uso incorrecto
de remedios caseros y hierbas medicinales que se consideran seguros en la sociedad, con supuestos
beneficios y sin efectos adversos o interacciones con medicamentos. (Fernández et al., 2021; Segura
& Calvo, 2008; Vacas Rodilla et al., 2009; Veliz-Rojas et al., 2017)

Un estudio realizado en la Universidad de Santiago de Cali realizado con 234 estudiantes de pregrado
de enfermería, determinó que el 58% de los estudiantes se automedico con acetaminofén seguido por
el 32% que uso los AINES, ante la persistencia de los síntomas el 81% manifestó asistir al médico, el


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10,2% cambio de medicamento, el 5% manifestó que aumentan la dosis del medicamento y 3,8%
manifestó recurrir a remedios caseros. Con respecto a la fuente de recomendación para
automedicarse, encontraron que la mayor fuente son sus familiares seguido del farmaceuta,
profesionales que no son médicos, amigos, a través de medios publicitarios y otras fuentes. (Castro–
Cataño et al., 2022)

En un estudio realizado a 250 jefes de hogares peruanos determinó que durante la pandemia COVID-
19, el 48,6 % había consumido Ivermectina, seguido de un 45,9% de dióxido de cloro y el 27 % refiere
haber consumido Azitromicina independientemente de si estuvo acompañado de Ivermectina o no. Los
fármacos utilizados en la automedicación fueron adquiridos en farmacias, boticas y a través de
vendedores informales, además se determinó que en los hogares se almacenaba ivermectina,
azitromicina y paracetamol. (Cano-Gómez et al., 2022)

En España se realizó un estudio sobre automedicación, se visitó 58 grupos familiares se determinó que
la automedicación se produjo de la siguiente manera: el 50% uso antibióticos, el 44,7% uso
antiinflamatorios orales, el 54,6% uso analgésicos, el 36,8% usó antieméticos, el 62,7% usó antiácidos,
el 68,7% usó antidiarreicos, el 60,1% usó antigripales, el 31,2% usó ansiolíticos, el 70% usó fármacos
para el estreñimiento, el 48,6% usó antihistamínicos, el 94,4% utilizo productos para el proceso bucal,
el 80% uso antibiótico tópico, el 55,5% uso corticoides tópicos, el 82% antiinflamatorios tópicos y 46,6%
uso colirios. (Ras Vidal & Moya Ortiz, 2005)

Una investigación realizada en España, sobre la automedicación en estudiantes del Grado en Farmacia,
determinó que los analgésicos fueron el grupo de fármacos más usado, consumidos por el 97,7% de
los automedicados. El segundo grupo de fármacos más utilizado fueron los antihistamínicos por el
35,6%, seguidos de los antigripales por el 32,6% y los antiácidos y digestivos por el 25%. De igual forma
se estableció que la mayoría de población muestral empleaba más de un tipo de medicamento para
automedicarse. (Cecilia et al., 2018)

Un estudio realizado para determinar la prevalencia de prácticas de riesgo de la automedicación con
medicamentos de venta libre y sus factores asociados, en farmacias de Asmara, Eritrea. Se encontró
que el ibuprofeno era la principal causa de problemas relacionados con medicamentos, siendo el
malestar gástrico el síntoma más comúnmente reportado. Sin embargo, sorprendentemente, el 44,7%
de los participantes continuó tomando los medicamentos a pesar de haber experimentado problemas.
Por otro lado, aproximadamente el 18% decidió dejar de tomar los medicamentos sospechosos.
(Tesfamariam et al., 2019)

Finalmente, en una investigación realizada sobre la Prevalencia de la automedicación en Brasil y
factores asociados se determinó que los fármacos consumidos con mayor frecuencia por
automedicación fueron: dipirona, dosis única de cafeína – orfenadrina - dipirona y paracetamol. El
65,5% se clasificaron en general como medicamentos sin receta, seguido del 24,4% de medicamentos
con receta y 0,5% de medicamentos de control especial. (Arrais et al., 2016)

Las personas tienden a automedicarse principalmente para tratar enfermedades agudas autolimitadas
como gripe y dolor de cabeza, y en algunos casos, la gripe está relacionada con la fiebre. Además de
los síntomas gripales, algunos estudios también muestran la acidez y alergias como síntomas
relevantes, estas afecciones no requieren de asistencia inmediata especializada en salud. Una
motivación central de la automedicación es el dolor, lo que coincide con el elevado consumo de
analgésicos no opioides y va de acuerdo con la OMS que afirma que los analgésicos son los fármacos
más utilizados. (Noone & Blanchette, 2018; Veliz-Rojas et al., 2017)

Es importante destacar que algunos medicamentos se pueden adquirir sin receta médica, sin embargo,
es necesario tener en cuenta que estos medicamentos pueden tener efectos no deseados en el cuerpo,


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causar daño a órganos vitales y enmascarar alguna enfermedad subyacente. Por lo tanto, es crucial
contar con una regulación adecuada para su uso. (Arrais et al., 2016; Castro–Cataño et al., 2022; Veliz-
Rojas et al., 2017)

Se sabe que el uso de analgésicos y medicamentos antiinflamatorios puede acarrear graves
consecuencias hepáticas, así como afectar la función renal y el aparato digestivo en el caso de los
medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINEs), que pueden provocar gastritis y hemorragias
digestivas. Además, también es importante tener en cuenta las posibles interacciones entre diferentes
medicamentos, ya que algunos no deben ser combinados con otros. (Ramos et al., 2023; Sáiz et al.,
2010)

Según la Clasificación Anatómica Terapéutica Química (ATC) de la Organización Mundial de la Salud
(OMS) los medicamentos de venta libre se clasifican en diez categorías: analgésicos, laxantes, agentes
antitrombóticos, antiácidos, preparados para la tos y el resfriado, antihistamínicos, dermatológicos,
preparados para la garganta, preparados nasales y antidiarreicos. Estos medicamentos se pueden
adquirir sin receta médica y pueden ser utilizados adecuadamente en la práctica de automedicación
responsable. (Cecilia et al., 2018)

CONCLUSIÓN

La automedicación es una práctica común pero arriesgada que debe abordarse con responsabilidad.
Si bien puede brindar alivio inmediato de los síntomas, también conlleva riesgos significativos para la
salud y puede tener consecuencias graves. Los factores asociados con la automedicación incluyen;
desconocimiento sobre los medicamentos y relación usuario – equipo de salud, comercialización de
los medicamentos, falta de tiempo, inequidades sanitarias, botiquines en casa, automedicación
familiar y el grupo poblacional. Los medicamentos más comúnmente automedicados incluyen los
analgésicos no opioides, los antiinflamatorios no esteroideos y los antibióticos, seguidos de los
antiácidos, laxantes, antigripales, ansiolíticos y antihistamínicos. Entre los riesgos y consecuencias de
la automedicación se encuentran: falta de seguimiento médico, interacciones medicamentosas,
enmascaramiento de los síntomas de enfermedades, fracasos terapéuticos¸ desarrollo de patologías,
sobredosis, eventos adversos, intoxicaciones y riesgo de dependencia. Para promover una práctica
responsable de la automedicación, es fundamental fomentar la educación y conciencia sobre el tema,
mejorar el acceso a servicios de atención médica y establecer regulaciones efectivas para la venta y
publicidad de medicamentos sin receta. Al tomar decisiones informadas y buscar asesoramiento
médico cuando sea necesario, podemos garantizar un uso seguro y adecuado de los medicamentos.


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