LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2023, Volumen IV, Número 4 p 1035.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i4.1282
Prevención del cáncer de tiroides en atención primaria en
salud
Thyroid cancer prevention in primary health care
Luis David Morales Lozada
lmorales3548@uta.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-3917-3975
Universidad Técnica de Ambato
Ambato – Ecuador
Roberto Iván Acosta Gavilánez
ri.acostag@uta.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-8162-7600
Universidad Técnica de Ambato
Ambato – Ecuador
Artículo recibido: 11 de octubre de 2023. Aceptado para publicación: 26 de octubre de 2023.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
El cáncer de tiroides es el tipo de cáncer más común del sistema endocrino, por lo que la investigación
proporcionará información actualizada sobre esta enfermedad y buscará desarrollar estrategias para
identificar los factores de riesgo, que puedan ser útiles al momento de su prevención. Diseñar
estrategias de prevención que puedan ser aplicadas en el primer nivel de atención por médicos
generales o especialistas en medicina familiar y comunitaria con el fin de mitigar el riesgo de padecer
cáncer de tiroides. En el presente estudio se realizó bajo una revisión bibliográfica en los últimos 5
años mediante el uso de bases de datos científicas: Google Scholar, Scopus, Scielo, PubMed, además
de páginas web, guías de práctica clínica y otros sitios con información de importancia para el estudio.
Las causas del cáncer de tiroides aun no son totalmente comprendidas, sin embargo, algunos de los
factores que estarían involucrados en su aparición son la obesidad, la exposición a radiación, los
factores ambientales, los patrones nutricionales y los patrones dietéticos que de acuerdo con la
Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) el cáncer se puede prevenir en un 30 al 50% de los
casos si se llegara a implementar estrategias que guíen en la erradicación de dichos factores
predisponentes, por lo que mediante la investigación se creó estrategias preventivas que podrían
reducir el riesgo de padecer cáncer de tiroides. El cáncer de tiroides se puede prevenir en un 30 al 50%
de los casos si se llegara a implementar estrategias o programas que guíen en la identificación y en
la erradicación de los factores predisponentes, no obstante, cabe aclarar que no se garantiza la
ausencia de cáncer, pero sí puede ayudar a reducir el riesgo de padecerlo.
Palabras clave: medicina familiar y comunitaria, factores de riesgo, cáncer de tiroides,
estrategias de prevención
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2023, Volumen IV, Número 4 p 1036.
Abstract
Thyroid cancer is the most common type of cancer of the endocrine system, so research will provide
updated information on this disease and seek to develop strategies to identify risk factors that may be
useful in its prevention. Design prevention strategies that can be applied at the primary care level by
general practitioners or specialists in family and community medicine to mitigate the risk of thyroid
cancer. The present study was carried out under a literature review over the last 5 years using scientific
databases: Google Scholar, Scopus, Scielo, PubMed, in addition to web pages, clinical practice
guidelines and other sites with information of importance to the study. The causes of thyroid cancer
are not yet fully understood, however, some of the factors that would be involved in its appearance are
obesity, exposure to radiation, environmental factors, nutritional patterns and dietary patterns that
according to the Spanish Society of Medical Oncology (SEOM) cancer can be prevented in 30 to 50%
of cases if strategies are implemented to guide the eradication of these predisposing factors, so
through research, preventive strategies were created that could reduce the risk of thyroid cancer.
Thyroid cancer can be prevented in 30 to 50% of cases if strategies, policies or programs are
implemented to guide the identification and eradication of predisposing factors. However, it should be
clarified that the absence of cancer is not guaranteed, but it can help reduce the risk of developing it.
Keywords: family and community medicine, risk factors, thyroid cancer, prevention strategies
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Como citar: Morales Lozada, L. D. & Avosta Gavilánez, R. I. (2023). Prevención del cáncer de tiroides
en atención primaria de salud. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades
4(4), 1035–1051. https://doi.org/10.56712/latam.v4i4.1282
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2023, Volumen IV, Número 4 p 1037.
INTRODUCCIÓN
El cáncer de tiroides se encuentra actualmente como la neoplasia maligna más común del sistema
endocrino por lo que la presente investigación brindará información actualizada sobre la patología y se
buscará crear estrategias que permitan una correcta evaluación inicial acompañada de una derivación
oportuna de los pacientes desde el primer nivel de atención en salud.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el cáncer de tiroides es uno de los cánceres más
comunes a nivel mundial, su incidencia ha aumentado en las últimas décadas, aunque varía según el
país y la región. En general, afecta más a las mujeres que a los hombres.
En América Latina se estima que 9 de cada 100.000 personas por año son diagnosticadas con dicha
patología, afectando en mayor grado a las mujeres, aunque con baja tasa de mortalidad siendo
Ecuador, Brasil, Costa Rica y Colombia los países que presentan tasas más elevadas de la región,
obteniendo las siguientes cifras, en Ecuador un 0,016% por cada 100.000 habitantes, Brasil (0,014%),
Costa Rica (0,012%) y Colombia (0,011%).
En Ecuador, según la Sociedad de Lucha contra el Cáncer (SOLCA), las ciudades con más incidencia
de casos son Quito, Cuenca, Loja, Guayaquil, Manabí y el Oro siendo el tipo de cáncer diferenciado de
tiroides (DTC) que incluye al carcinoma papilar y folicular, con más del 90% de los casos.
Clínicamente la manifestación inicial es la presencia de un nódulo tiroideo, pero solo entre el 5 y 7 %
de los casos es de origen maligno, también suele presentarse acompañado de una linfadenopatía, entre
otros síntomas se encuentran el dolor a nivel del cuello, ronquera o cambios en la voz, disfagia, disnea
y tos sin causa aparente.
Para el diagnóstico es esencial una historia clínica y examen físico completo, dentro de las pruebas de
imagen se puede encontrar la ecografía y la biopsia de la tiroides. El tratamiento puede incluir cirugía
para extirpar la tiroides, terapia con yodo radiactivo, terapia de radiación externa y terapia de supresión
hormonal.
Es de gran importancia tomar en cuenta que las enfermedades de la glándula tiroides requieren de la
atención de especialistas en endocrinología, sin embargo, por lo general la evaluación inicial queda en
manos de los médicos generales o de los especialistas en medicina familiar y comunitaria, los que en
base a la elaboración de la historia clínica, el examen físico más la revisión de exámenes
complementarios establecen un diagnóstico presuntivo, mismo que sirve de base a los endocrinólogos
para dar tratamiento y seguimiento según sea la necesidad del caso. De esta manera se llega a cumplir
unos de los objetivos específicos de la guía de práctica clínica “Nódulo tiroideo y cáncer diferenciado
de tiroides: diagnóstico, tratamiento y seguimiento” el cuál menciona “Establecer la importancia del
diagnóstico y derivación oportuna del cáncer diferenciado de tiroides (CDT) en relación con la correcta
evaluación del nódulo tiroideo (NT) en el primer nivel de salud”.
En general, el pronóstico del cáncer de tiroides suele ser bueno, con altas tasas de supervivencia. Sin
embargo, esto puede variar según el tipo y la etapa del cáncer, así como otros factores individuales.
METODOLOGÍA
En el presente estudio se realizó mediante una revisión bibliográfica a través del uso de bases de datos
científicas: Google Scholar, Scopus, Scielo, PubMed, además de páginas web, guías de práctica clínica
y otros sitios con información de importancia para el estudio. De este modo se recopiló la información
necesaria para el desarrollo de esta investigación.
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Para la búsqueda en Google Académico se utilizó la terminología Booleana: “Cáncer de tiroides and
factores de riesgo”. Se encontraron 29.600 resultados, posteriormente, se añadió un filtro desde enero
del 2018 hasta 2023, arrojando 937 resultados en inglés y en español, se escogieron solo los artículos
de tipo revisión bibliográfica y metaanálisis con acceso gratuito al contenido completo, obteniendo 250
artículos en inglés y en español, se añadió un nuevo término de búsqueda “cáncer de tiroides and
factores de riesgo and prevención” arrojando un total de 65 artículos que luego de una primera revisión
se excluyeron 60 artículos por incluir otras variables de estudio como “tipos de cáncer de tiroides”,
“tratamiento del cáncer de tiroides”, diagnóstico del cáncer de tiroides”, no relacionados con la
presente investigación, además se excluyó artículos que presentaban información incompleta o
resultados inconclusos, obteniendo una muestra final de 3 artículos.
En Scopus se utilizó la terminología Mesh: “thyroid cancer prevention” and risk factors. Se encontraron
14 resultados, posteriormente, se añadió un filtro desde enero del 2018 hasta 2023, arrojando 12
resultados en inglés y en español, se escogieron solo los artículos de tipo revisión bibliográfica y
metaanálisis con acceso gratuito al contenido completo, obteniendo 8 artículos en inglés y en español,
se excluyeron 2 artículos por incluir otras variables de estudio como “tipos de cáncer de tiroides”,
“tratamiento del cáncer de tiroides”, diagnóstico del cáncer de tiroides”, no relacionados con la
presente investigación, además se excluyó artículos que presentaban información incompleta o
resultados inconclusos, obteniendo una muestra final de 5 artículos.
En Scielo se utilizó la terminología Mesh: “Risk factors for thyroid cancer” and “prevention”. Se
encontraron 60 resultados, posteriormente, se añadió un filtro desde enero del 2018 hasta 2023,
arrojando 5 resultados en inglés y en español, se escogieron solo los artículos de tipo revisión
bibliográfica y metaanálisis con acceso gratuito al contenido completo, obteniendo 4 artículos en
inglés y en español, se excluyó 1 artículo por incluir otras variables de estudio como “tipos de cáncer
de tiroides”, “tratamiento del cáncer de tiroides”, diagnóstico del cáncer de tiroides”, no relacionados
con la presente investigación, obteniendo una muestra final de 3 artículos.
Para la búsqueda en PubMed se utilizó la terminología Mesh: “thyroid cancer prevention” and “risk
factors” , además de filtros como el periodo de tiempo comprendido entre enero del 2018 hasta 2023,
revisiones sistemáticas y metaanálisis con acceso al texto completo de manera gratuita, arrojando 20
resultados en idioma inglés, posteriormente a un primer análisis de los artículos se excluyeron 12
artículos por incluir otras variables de estudio como “tipos de cáncer de tiroides”, “tratamiento del
cáncer de tiroides”, diagnóstico del cáncer de tiroides”, no relacionados con la presente investigación,
además se excluyó artículos que presentaban información incompleta o resultados inconclusos,
obteniendo una muestra final de 7 artículos.
Además de las bases de datos mencionadas se utilizó 10 revistas médicas, 1 página web, 2 guías de
práctica clínica y 1 tópico selecto que incluían información sobre los factores de riesgo predisponentes
para la aparición de cáncer de tiroides, además de estrategias preventivas útiles al momento de
contribuir a la disminución de la incidencia de dicha patología.
La muestra final entre todas las bases de datos revisadas, además de revistas médicas, página web,
guías de práctica clínica y tópicos selectos fue de 32 artículos, tanto en inglés como en español. Los
criterios de inclusión en el presente estudio fueron: artículos publicados desde el 2018 hasta el 2023,
artículos relacionados de manera directa con las variables de estudio, artículos que pertenezcan a los
buscadores escogidos para la presente investigación, artículos de tipo revisión sistemática y
metaanálisis con acceso gratuito al texto completo. Se excluyeron los artículos que se encontraban
fuera del periodo de tiempo mencionado, los que incluían variables tales como “tipos de cáncer de
tiroides”, “tratamiento del cáncer de tiroides”, “diagnóstico del cáncer de tiroides”, no relacionadas con
esta investigación, además de artículos que presentaban resultados inconclusos.
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RESULTADOS
La glándula tiroides, es una glándula endocrina que se encuentra ubicada por delante del eje
laringotraqueal a la altura de la quinta vértebra cervical y la primera vértebra torácica, tiene forma de
mariposa conformada por dos lóbulos unidos por un istmo en el centro. La glándula tiroides produce y
secreta hormonas como la tiroxina o T4 y la triyodotironina o T3 que son esenciales para el
metabolismo, además interactúan con otras glándulas endocrinas, como la glándula pituitaria, para
regular la producción de hormonas en todo el cuerpo. Dentro de las enfermedades que puede causar
la desregularización en la producción de hormonas se encuentran:
Hipotiroidismo
Es la disminución de la producción de hormonas tiroideas, lo que puede resultar en una variedad de
síntomas, como fatiga, aumento de peso, sensibilidad al frío y depresión.
Hipertiroidismo
Es la producción excesiva de hormonas tiroideas, lo que puede causar síntomas como pérdida de peso,
aumento de la frecuencia cardíaca, irritabilidad y nerviosismo.
Bocio
Es el agrandamiento anormal de la glándula tiroides, que puede ser causado por deficiencia o exceso
de yodo en la dieta.
Cáncer de tiroides
El cáncer puede desarrollarse en las células de la glándula tiroides.
De acuerdo con un estudio realizado en el Hospital Oncológico Dr. Julio Enrique Paredes de la ciudad
de Ambato se concluyó que dentro de las provincias que se encuentran en la zona centro o zona 3 de
planificación del Ecuador la provincia de Tungurahua y Cotopaxi presenta el 90% de los casos con
cáncer de tiroides y el 10% restante se encuentra distribuido en las provincias de Chimborazo y
Pastaza. En Tungurahua, la ciudad de Ambato es la ciudad con una mayor prevalencia de cáncer de
tiroides, presentando el 76 % de los casos, existe una incidencia que se centra en el sexo femenino y
en el grupo etario de 30 a 59 años, con una mayor prevalencia en el grupo de 40 a 49 años, además el
14 % de los pacientes tuvo como antecedente patológico familiar el diagnóstico de neoplasias de la
glándula de tiroides que si bien no son cifras significativas, pueden ser tomadas como base para la
identificación de los factores de riesgo para el cáncer de tiroides (9).
Cáncer de Tiroides
Se origina a partir de células epiteliales foliculares o células C parafoliculares, los cuales se pueden
desarrollar de 4 tipos histológicos:
● Carcinoma papilar: representa del 80 al 85 % de los casos.
● Carcinoma folicular: Representa del 10 al 15 % de los casos.
● Carcinoma medular de tiroides: Representa < 2 % de los casos.
● Carcinoma anaplásico: Es el tipo más raro y agresivo representa < 2 % de los casos.
Por ende, los tipos de cáncer que representan la mayoría de los casos son los de tipo papilar y de tipo
folicular, estos a su vez se caracterizan por ser bien diferenciados.
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En los últimos 30 años se ha buscado esclarecer las causas que desencadenan el cáncer de tiroides,
no obstante, únicamente se ha conseguido determinar que posibles mutaciones genómicas están
presentes en el 90 % de los casos de cáncer de tiroides y serían las responsables de su patogenia.
El carcinoma papilar se encuentra asociado a mutaciones activadoras en el reordenamiento de los
genes responsables en la proliferación de células tiroideas, por lo que se presentará una proliferación
desregulada de dichas células, mientras que el carcinoma de células foliculares se relaciona con
mutaciones de los grupos más frecuentes de oncogenes (NRAS, HRAS y KRAS) impulsores de la
formación del cáncer.
Por otra parte, el carcinoma medular de tiroides está relacionado a las mutaciones del promotor TERT
en el 20 al 50 % y las mutaciones TP53 en el 10 al 35 % de los casos, adicionalmente en el 20 al 50 %
de los casos coexisten las mutaciones RAS y en el 35% de los casos las mutaciones BRAF. Por último,
el carcinoma anaplásico de tiroides presenta una prevalencia del 1,7 %, sin embargo, al poseer
alteraciones genéticas adicionales a la mutación BRAF, TP53 y TERT son más agresivos y presentan
altas tasas de mortalidad.
El cáncer de tiroides en la mayoría de los casos no presenta signos ni síntomas tempranos. Por lo
general es encontrado en el chequeo médico general durante un examen físico de rutina. Los signos o
síntomas se suelen presentar a medida que crece el tumor, los principales síntomas que se deben tener
en cuenta son:
● Nódulo o bulto en el cuello.
● Dificultad para tragar o respirar.
● Cambios en la voz.
● Dolor en el cuello o garganta.
● Hinchazón de los ganglios linfáticos del cuello.
El diagnóstico se realiza mediante pruebas de imagen, como ecografía, biopsia de tiroides y análisis
de sangre. El tratamiento varía según el tipo y la etapa del cáncer e incluye cirugía para extirpar la
glándula tiroides, terapia con yodo radiactivo, terapia de radiación y terapia de supresión hormonal. Es
importante recordar que cada caso de cáncer de tiroides es único, y el pronóstico y tratamiento pueden
variar.
Aunque en la actualidad exista aún la dificultad para la identificación de la causa específica
responsable del cáncer de tiroides, múltiples estudios se han centrado en la identificación de los
factores de riesgo desencadenantes de dicha patología como el punto de partida para la prevención
de este.
Factores de riesgo
La aparición de cáncer de tiroides, al igual que su patogenia aún no se encuentra totalmente clara, no
obstante, dentro de los factores de riesgo documentados que predisponen a su aparición se
encuentran el sexo femenino, la obesidad, la historia familiar de antecedentes de enfermedades
relacionadas a la tiroides, la exposición a radiación, los factores ambientales, los factores genéticos,
los patrones nutricionales y los patrones dietéticos. Crnčić TB, Tomaš MI, Girotto N, Ivanković SG en
su artículo “Risk factors for thyroid cancer. 2020” clasifican a los factores de riesgo en tres grupos, alto
riesgo, bajo riesgo y riesgo poco claro (tabla 1).
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Tabla 1
Factores de riesgo asociados a cáncer de tiroides
Alto riesgo
Exposición a la radiación en las regiones de cabeza y cuello.
Alteraciones cromosómicas.
Condiciones hereditarias.
Bajo riesgo
Imágenes diagnósticas de tiroides con yodo.
Deficiencia de yodo.
Elevación de la hormona TSH.
Autoinmunidad.
Contaminantes ambientales.
Sexo y estilo de vida.
Índice de masa corporal (IMC) alto.
Riesgo poco claro
Estrógenos.
Tabaquismo.
Fuente: Crnčić TB, Tomaš MI, Girotto N, Ivanković SG. Risk factors for thyroid cancer. 2020.
Prevención
La prevención de la patología estaría encaminada a la modificación o mitigación de los factores
predisponentes ya mencionados, no obstante, dentro de esta lista los podemos subclasificar como
modificables y no modificables, siendo estos últimos poco útiles al hablar de prevención, sin embargo,
pueden ser de guía para el diagnóstico y tratamiento oportuno. La edad, el sexo, las alteraciones
cromosómicas, la autoinmunidad y los antecedentes hereditarios se consideran como factores no
modificables, mientras que la exposición a la radiación, factores nutricionales, contaminantes
ambientales, estilo de vida, el índice de masa corporal y ciertos hábitos como el alcohol y el tabaco se
consideran factores modificables, por lo que la mitigación y control de cada uno de ellos podría llegar
a contribuir a la prevención del cáncer de tiroides, a pesar de ello, cabe aclarar que no se garantiza la
ausencia de cáncer, pero sí puede ayudar a reducir el riesgo de padecerlo.
Exposición a la radiación
El principal factor de riesgo de predisposición al cáncer de tiroides es la exposición de los pacientes a
la radiación ionizante en cabeza, cuello o mediastino superior, especialmente si la exposición se da
dentro de las primeras décadas de la vida. Actualmente existen estudios que demuestran que
aproximadamente del 11 al 37% de los pacientes con diagnóstico de nódulos tiroideos tienen como
antecedentes tratamientos mediante irradiación para crecimiento del timo, hipertrofia amigdalar o
adenoide, además de una amplia utilización de exámenes complementarios relacionados con los rayos
x. Por ende, la utilización de radiación ionizante se deberá realizar con las protecciones necesarias y
siempre que sea posible, se deberá limitar la exposición a radiaciones innecesarias sobre todo en
niños, como la radioterapia en la cabeza o el cuello.
Factores nutricionales
Yodo
El yodo corresponde a un oligoelemento esencial para el buen funcionamiento y la síntesis de
hormonas tiroideas, su ingesta juega un papel fundamental en la prevención de patologías tiroideas,
tanto benignas como malignas, en estudios recientes se ha comprobado un aumento de la incidencia
de cáncer de tiroides en poblaciones que vivían en áreas con deficiencia de yodo en comparación con
las áreas con yodo suficiente, de igual manera la suplementación con yodo ha cambiado la distribución
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de los diferentes tipos histológicos de cáncer de tiroides hacia los menos agresivos. Así mismo en
ciertos ensayos clínicos se concluyó que en poblaciones donde consumían alimentos ricos en yodo
tales como pescado, mariscos, algas marinas y productos lácteos, pero sin suplementación de yodo
de igual manera hay menos incidencia de patologías tiroideas, por tanto que, como medida preventiva
se aconseja suplementación de yodo en poblaciones que no tengan acceso a los alimentos ricos en
este oligoelemento de acuerdo con la necesidad diaria de la edad y el sexo (tabla 2) (16), de igual
manera la reducción del consumo del mismo cuando tengan ingesta suficiente de yodo, debido a que
su exceso también ha sido reportado como perjudicial para la salud de la glándula tiroides (17,18).
Tabla 2
Cantidades promedio diarias recomendadas de yodo según edad y sexo
Etapa de vida Cantidad recomendada
Adolescentes varones de 14 a 18 años 150 microgramos
Adolescentes mujeres de 14 a 18 años 150 microgramos
Hombres adultos 150 microgramos
Mujeres adultas 150 microgramos
Fuente: NIH. Datos sobre el yodo. 2022
Selenio
Las glándulas tiroideas se caracterizan por el mayor contenido de selenio en comparación con otros
órganos del cuerpo humano, esto se debe a que los tirocitos contienen varias selenoproteínas
esenciales para el buen funcionamiento de dicha glándula. El selenio bajo da como resultado una
actividad antioxidante reducida, lo que favorece al daño celular y la inflamación, por lo que se asocia a
una mayor autoinmunidad tiroidea, hipotiroidismo, la enfermedad de Graves, el bocio y ciertos tipos de
nódulos tiroideos. Por lo que como medida preventiva se recomienda un consumo diario de 55
microgramos de selenio, pudiendo obtenerlo de alimentos como las hortalizas, los marisco, los huevos,
el atún, los ajos, los champiñones, el grano o los cereales y otros de sus derivados.
Vitamina A
La deficiencia de vitamina A está estrechamente relacionada con el deterioro estructural y funcional
de la glándula tiroides y, a menudo, se asocia con la deficiencia de yodo, parece desempeñar un papel
especialmente importante debido a su capacidad para modular la homeostasis tiroidea sola o en
interacción con otros micronutrientes. Varios estudios en animales que utilizan modelos de ratón han
demostrado que la vitamina A está relacionada con la reducción de la captación de yodo, el deterioro
del acoplamiento de las yodotironinas y la reducción de la síntesis de tiroglobulina, lo que puede
provocar hipertrofia tiroidea y bocio y una disminución de la reserva intratiroidea de T3 y T4. Con
respecto al cáncer de tiroides, los retinoides están involucrados en la modulación de la expresión
génica por su interacción con los receptores nucleares y actúan como cofactores en el crecimiento y
la diferenciación celular. Un estudio reciente publicado por la Revista Europea de Nutrición Clínica en
el año 2022 demostró que los niveles séricos elevados o la ingesta oral de vitamina A y vitamina E se
asociaron con una presentación clínica menos agresiva y un mejor pronóstico en pacientes con
carcinoma papilar de tiroides. Estos autores también sugieren que la ingesta adecuada de vitamina A
podría prevenir la extensión extratiroidea y la metástasis en los ganglios linfáticos.
El consumo diario de vitamina A recomendado (tabla 3) para mantener el buen funcionamiento de la
glándula tiroides se obtiene de ciertos alimentos como pescado, salmón, hígado de res y otras vísceras,
hortalizas de hojas verdes y otras verduras de color verde, anaranjado y amarillo, como espinacas,
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batatas, zanahorias, brócoli, frutas, como melón, mangos y albaricoques, productos lácteos, como
leche y queso, además de cereales y huevos.
Tabla 3
Cantidades promedio diarias recomendadas de vitamina A según edad y sexo
Etapa de vida Cantidad recomendada
Adolescentes varones de 14 a 18 años 900 microgramos
Adolescentes mujeres de 14 a 18 años 700 microgramos
Hombres adultos 900 microgramos
Mujeres adultas 700 microgramos
Fuente: NIH. ¿Qué son la vitamina A y los carotenoides y para qué sirven? 2022.
Vitamina D
La vitamina D actúa como un regulador del sistema inmunitario y altera la diferenciación y proliferación
celular, participa en mecanismos de regulación de comportamientos celulares como la proliferación,
la diferenciación, la apoptosis, la autofagia y la transición epitelial-mesenquimatosa, y la modulación
de las interacciones entre la célula y el microambiente, como la angiogénesis, los antioxidantes, la
inflamación y el sistema inmunitario, por lo tanto, la deficiencia de vitamina D parece ser una excelente
candidata como contribuyente ambiental a diversas enfermedades autoinmunes, inflamatorias y
neoplásicas. Actualmente se ha confirmado una relación inversa entre la concentración de vitamina D
y el riesgo del cáncer de colon, mama, próstata, gástrico y otros tipos de cáncer, incluyendo el de
tiroides. Además, existen indicios de una relación causal entre la disminución del nivel de vitamina D y
el mal pronóstico del cáncer. La suplementación diaria de vitamina D al igual que la de vitamina A es
de acuerdo con la edad y el sexo (tabla 4), ésta se obtiene de alimentos como lácteos, cereales,
pescados grasos, como la trucha, el salmón, el atún, aceites de hígado de pescado, hígado de res, yema
de huevo, queso y hongos.
Tabla 4
Cantidades promedio diarias recomendadas de vitamina D según edad y sexo
Etapa de vida Cantidad recomendada
Adolescentes de 14 a 18 años 15 microgramos (600 UI)
Adultos de 19 a 70 años 15 microgramos (600 UI)
Adultos mayores de 71 años 20 microgramos (800 UI)
Fuente: Bobroff LB, Valentin-Oquendo I. Datos sobre la Vitamina D 2022.
Obesidad
El aumento del índice de masa corporal se asocia a una disminución de vitamina D debido a que existe
una mayor cantidad de adipocitos y con esto una reducción de la 25 hidroxivitamina D sérica circulante,
misma que predispone a la deficiencia de vitamina D, responsable de mecanismos de regulación de
comportamientos celulares ya indicados anteriormente, de igual manera la obesidad se encuentra
asociada a una vida sedentaria, estilo de vida y actividades al aire libre reducidas, lo que conlleva a una
reducción a la exposición del sol y por ende a un aumento del déficit de síntesis de vitamina D
predisponiendo así a patologías autoinmunes, inflamatorias y neoplásicas, como el cáncer de tiroides.
Mediante un análisis combinado de medio millón de hombres y mujeres en el consorcio de cohortes
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de Asia en el año 2022, se verificó la relación que existe entre un IMC elevado y el riesgo de desarrollar
cáncer de tiroides, teniendo como resultados que existe un riesgo elevado de cáncer de tiroides para
los grupos con un IMC entre 25 y 29,9 kg/m2. Con respecto a los hombres que presentaban un IMC
mayor o igual a 30 kg/m2 y a las mujeres con IMC entre 23 y 24,9 kg/m2 el riesgo de desarrollar cáncer
de tiroides de tipos histológicos más complejos con metástasis fue a un mayor. Por lo tanto, mantener
un IMC entre 18.5 y 24.9 kg/m2 deberá evitar complicaciones metabólicas y la aparición de patologías
relacionadas al cáncer. Para la prevención y tratamiento de la obesidad deben integrar la consecución
y mantenimiento de un estilo de vida saludable que incluye reducir raciones, aporte energético y variar
el consumo de diferentes nutrientes, además de 30 minutos diarios de ejercicio físico de intensidad
moderada o alta, 5 o más días a la semana. En el primer nivel de atención el objetivo será identificar a
los usuarios con obesidad para que concienticen su diagnóstico y sean referidos a un especialista en
nutrición, con la finalidad de que le sea prescrito un tratamiento nutricional individualizado.
Alcohol
El alcohol ha sido clasificado por La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC)
como un carcinógeno del grupo 1, siendo la categoría más alta de carcinógenos. Una vez el alcohol es
ingerido se transforma en acetaldehído, mismo que dificulta la reparación del ADN y por ende aumenta
el riesgo de cáncer, incluido el de hígado, mama e intestino, respecto al cáncer de tiroides existen
estudios inconsistentes con resultados no concluyentes de la relación entre el alcohol y ésta patología,
debido a que no se tiene los datos suficientes para comprobar el tipo de bebida alcohólica al igual el
porcentaje de gramos de alcohol que consumen los pacientes con cáncer de tiroides, no obstante en
el año 2018 en el estudio Investigación Prospectiva Europea en Cáncer y Nutrición por Zamora-Ros los
resultados mostraron que los consumidores de 15 o más gramos diarios de alcohol tenían un 24%
menos de riesgo de cáncer de tiroides en comparación con los consumidores de 0.1 a 4.9 gramos
diarios.
Estrategias de prevención
De acuerdo con la Sociedad Americana del Cáncer, el cáncer de tiroides debido a que la mayoría de la
población no está al tanto de los factores predisponentes de dicha patología no se puede prevenir, no
obstante, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Española de Oncología
Médica (SEOM) el cáncer se puede prevenir en un 30 al 50% de los casos si se llegara a implementar
estrategias, políticas o programas que guíen en la identificación y en la erradicación de los factores
predisponentes, por tal motivo el propósito fundamental de la investigación es el diseño de estrategias
de prevención para el cáncer de tiroides, basadas en la identificación de los factores predisponentes
para posteriormente realizar recomendaciones en el primer nivel de atención médica con el fin de
mitigar el riesgo de padecer dicha patología (tabla 5).
Tabla 5
Estrategias de prevención para el cáncer de tiroides de acuerdo con los factores de riesgo identificados
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ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2023, Volumen IV, Número 4 p 1045.
Factores de riesgo Estrategias de prevención
Exposición a la radiación
Se recomienda la utilización de radiación ionizante con las
protecciones necesarias y siempre que sea posible se deberá limitar
la exposición a radiaciones innecesarias sobre todo en niños, como la
radioterapia en la cabeza o el cuello.
Factores
nutricionales
Yodo
Se aconseja suplementación de yodo en poblaciones que no tengan
acceso a los alimentos ricos en este oligoelemento y reducción del
consumo de este cuando tengan ingesta suficiente de yodo. La
suplementación será de acuerdo con la necesidad de la edad y sexo
(tabla 2).
Selenio
Se recomienda un consumo diario de 55 microgramos de selenio,
pudiendo obtenerlo de alimentos como las hortalizas, los mariscos,
los huevos, el atún, los ajos, los champiñones, el grano o los cereales.
Vitamina A
Se recomienda la suplementación de vitamina A de acuerdo con la
edad y el sexo (tabla 3) mediante alimentos como pescado, salmón,
hígado de res y otras vísceras, hortalizas de hojas verdes y otras
verduras de color verde, anaranjado y amarillo.
Vitamina D
La suplementación de vitamina D es de acuerdo con la edad y el sexo
(tabla 4) mediante lácteos, cereales, pescados grasos, como la
trucha, el salmón, el atún, aceites de hígado de pescado, queso y
hongos.
Obesidad
Se recomienda integrar la consecución y mantenimiento de un estilo
de vida saludable que incluye reducir raciones, aporte energético y
variar el consumo de diferentes nutrientes, además de 30 minutos
diarios de ejercicio físico de intensidad moderada o alta, 5 o más días
a la semana.
Alcohol
Se aconseja la disminución del consumo de cualquier bebida que
contenga alcohol, su exceso está relacionado a procesos
cancerígenos, especialmente en cabeza, cuello, hígado, mama e
intestino.
Fuente: Sonzini Astudillo C. Cáncer de tiroides; Bobroff LB, Valentin-Oquendo I. Datos sobre la Vitamina
D 2022; NIH. Datos sobre el yodo. 2022; Rayman MP. Symposium 2: Nutrient interactions and their role
in protection from chronic diseases. 2019; NIH. ¿Qué son la vitamina A y los carotenoides y para qué
sirven?2022; Shin A, Cho S, Jang D, Abe SK, Saito E, Rahman MS, et al. Body Mass Index and Thyroid
Cancer Risk. 2022; Instituto Nacional del Cáncer. Alcohol y el riesgo de cáncer 2018.
Además de las estrategias de prevención mencionadas en la tabla 5 se deberá enseñar a la población
cómo palpar su tiroides y revisar periódicamente si hay protuberancias o cambios en su tamaño
orientándose que, si en su autoexamen de la tiroides encuentran algo inusual, como un bulto o nódulo
deben acudir para una revisión médica, de igual manera se recomendará realizar chequeos regulares
anualmente.
DISCUSIÓN
Una vez descritos los resultados, el presente estudio engloba las estrategias de prevención para la
evitar la aparición de cáncer de tiroides, las mismas que se han creado en base a los principales
factores de riesgo identificados. Con respecto a los factores de riesgo que se pueden mitigar, erradicar
o controlar son la exposición a la irradiación, los factores nutricionales, la obesidad y los hábitos
nocivos como el alcohol. Mientras que los factores no modificables como la edad, el sexo, las
alteraciones cromosómicas, la autoinmunidad y los antecedentes hereditarios no son directamente
útiles en la prevención. De acuerdo a la Guía de Práctica Clínica Nódulo tiroideo y cáncer diferenciado
de tiroides: diagnóstico, tratamiento y seguimiento, los pacientes que necesitan del tamizaje para
cáncer de tiroides son las mujeres de 40 a 59 años y los hombres de 60 a 79 años que tengan
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ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2023, Volumen IV, Número 4 p 1046.
antecedentes personales de enfermedad tiroidea, antecedentes de irradiación de cabeza y cuello,
clínica de hiper o hipotiroidismo, uso de suplementos o fármacos con yodo o litio y antecedentes de
familiares con cáncer medular de tiroides.
Con respecto a la exposición a irradiación de cabeza y cuello, alrededor del 11 al 37% de los pacientes
con diagnóstico de nódulos tiroideos tienen como antecedente personal la exposición a la irradiación
entre los 10 a 15 años de edad, por lo que la correcta utilización de los métodos diagnósticos basado
en la irradiación y radiación o la limitación de estos podría llegar a ser útil para la prevención de
patologías tiroideas como nódulos o enfermedades neoplásicas.
De acuerdo con los factores nutricionales, la alimentación o suplementación con yodo, selenio,
vitamina A y vitamina D es la más importante para la prevención de enfermedades tiroideas, la
deficiencia del yodo de acuerdo con estudios actuales ha aumentado la incidencia de cáncer de
tiroides, además de alterar la distribución de los diferentes tipos histológicos hacia los más agresivos,
de igual manera; se ha visto una reducción de las cifras de patología tiroidea en poblaciones que
consumen pescado, mariscos, y algas marinas, en comparación a un aumento de su incidencia en
zonas donde el alimento rico en yodo es escaso, debido a esto como estrategia preventiva se aconseja
la suplementación con aproximadamente 150 microgramos de yodo diario mediante alimentos como
mariscos, huevos, leche y productos lácteos. La deficiencia de selenio impulsa a una actividad
antioxidante reducida, lo que favorece al daño celular y la inflamación, por lo que se asocia a una mayor
autoinmunidad tiroidea, hipotiroidismo, enfermedad de Graves, el bocio y ciertos tipos de nódulos
tiroideos, por lo que, como estrategia preventiva se aconseja el consumo de 55 microgramos diarios
de selenio mediante alimentos como hortalizas, mariscos, huevos, atún, ajo, champiñones, granos o
cereales. La deficiencia de vitamina A está estrechamente relacionada con el deterioro estructural y
funcional de la glándula tiroides y, a menudo, se asocia con la captación de yodo, es decir que a menor
cantidad de vitamina A es menor la cantidad de yodo, su función junto con otros micronutrientes es
mantener la homeostasis de la glándula tiroides, además, con respecto al cáncer de tiroides, los
retinoides están involucrados en la modulación de la expresión génica por su interacción con los
receptores nucleares y actúan como cofactores en el crecimiento y la diferenciación celular. Un estudio
reciente publicado por la Revista Europea de Nutrición Clínica en el año 2022 encontró que los niveles
séricos elevados de vitamina A se asociaron con una presentación clínica menos agresiva y un mejor
pronóstico en pacientes con carcinoma papilar de tiroides, por lo que como medida de prevención se
aconseja consumir entre 700 – 900 microgramos de vitamina A diarios en alimentos como pescado,
salmón, hígado de res, hortalizas como espinacas, batatas, zanahorias, brócoli, frutas, como melón,
mangos y albaricoques, productos lácteos, además de cereales y huevos. La deficiencia de vitamina
D contribuye a diversas enfermedades autoinmunes, inflamatorias y neoplásicas debido a que participa
en mecanismos de regulación de comportamientos celulares como la proliferación, la diferenciación,
la apoptosis, la autofagia y la transición epitelial-mesenquimatosa. Actualmente se ha confirmado una
relación inversa entre la concentración de vitamina D y el riesgo de diferentes tipos de cáncer, de igual
manera se ha comprobado que la disminución de vitamina D empeora el pronóstico de los pacientes
ya diagnosticados con cáncer de colon, mama, próstata, gástrico y de tiroides, como estrategia de
prevención se recomienda el consumo de 15 a 20 microgramos diarios de vitamina D en alimentos
como lácteos, cereales, pescados grasos, como la trucha, el salmón, el atún, aceites de hígado de
pescado, queso y hongos. El aumento del índice de masa corporal en hombres sobre 30 kg/m2 y en
mujeres entre 23 y 24,9 kg/m2 se asocia a una disminución de vitamina D misma que predispone a la
alteración de la proliferación, la diferenciación, la apoptosis, la autofagia y la transición epitelial-
mesenquimatosa. Como medida preventiva se recomienda mantener un IMC entre 18.5 y 24.9 kg/m2
mediante consecución y mantenimiento de un estilo de vida saludable.
En relación con los hábitos nocivos, el alcohol es un carcinógeno del grupo 1, en el cuerpo se
transforma en acetaldehído y dificulta la reparación del ADN, por lo que aumenta el riesgo de cáncer,
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incluido el de hígado, mama e intestino, respecto al cáncer de tiroides existen estudios inconsistentes
con resultados no concluyentes, sin embargo, se recomienda la disminución del consumo de cualquier
bebida que contenga alcohol.
CONCLUSIÓN
El cáncer se puede prevenir en un 30 al 50% de los casos si se llegara a implementar estrategias,
políticas o programas que guíen en la identificación y en la erradicación de los factores predisponentes.
Los factores de riesgo que predisponen a la aparición del cáncer de tiroides pueden ser clasificados
en modificables y no modificables, los modificables como la exposición a la radiación, factores
nutricionales, contaminantes ambientales, estilo de vida, el índice de masa corporal y ciertos hábitos
como el alcohol y el tabaco pueden ser mitigados, erradicados o controlados, lo que podría contribuir
a la prevención del cáncer de tiroides, mientras que los no modificables como la edad, el sexo, las
alteraciones cromosómicas, la autoinmunidad y los antecedentes hereditarios aunque no son
directamente útiles en la prevención, nos dan una guía al momento de la identificación de los pacientes
que podrían necesitar del tamizaje para patologías tiroideas, tanto benignas como malignas.
La limitación a la exposición, como el correcto uso de la radiación diagnóstica y terapéutica en niños y
adolescentes entre 10 a 15 años podría disminuir el riesgo de padecer cáncer de tiroides.
La alimentación a base de mariscos, frutas, hortalizas, lácteos, cereales, carnes rojas y vísceras
contribuye a la suplementación de yodo, selenio, vitamina A y vitamina D lo que conlleva a un correcto
funcionamiento de la glándula tiroides, mantiene su homeostasis y previene la aparición de patologías
tiroideas tanto benignas como malignas.
La obesidad se asocia a una vida sedentaria, estilo de vida y actividades al aire libre reducidas, lo que
conlleva a una reducción a la exposición del sol y por ende a un aumento del déficit de síntesis de
vitamina D lo que predispone a patologías autoinmunes, inflamatorias y neoplásicas, como el cáncer
de tiroides. Un estilo de vida saludable con reducción de raciones alimenticias, además de 30 minutos
diarios de ejercicio físico de intensidad moderada a alta 5 días o más a la semana podría mantener un
IMC entre 18.5 y 24.9 kg/m2 y con ello evitar la aparición de enfermedades neoplásicas de la tiroides.
La disminución del consumo de cualquier bebida que contenga alcohol podría contribuir a la
prevención de cáncer de cabeza, cuello, hígado, mama e intestino. El control o erradicación de
cualquiera de los factores de riesgo podría contribuir a la prevención del cáncer de tiroides, a pesar de
ello, cabe aclarar que no se garantiza la ausencia de cáncer, pero sí puede ayudar a reducir el riesgo de
padecerlo.
RECOMENDACIONES
Aplicar las estrategias sugeridas en la presente investigación para la prevención del cáncer de tiroides
en la atención primaria de salud y evaluar la funcionalidad de cada una de ellas con el fin de disminuir
la incidencia del cáncer de tiroides a nivel territorial.
Capacitar a los profesionales del primer nivel de atención en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento
de pacientes con nódulo tiroideo y cáncer diferenciado de tiroides.
Educar a la población sobre los signos de alarma de las patologías tiroideas, así como la palpación de
la glándula para que si se evidencia protuberancias o cambios en su tamaño puedan acudir
oportunamente al médico.
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Aconsejar a la población que la realización de chequeos médicos debe ser de forma regular cada año,
además que deben llevar un control estricto de su alimentación y su función tiroidea mediante pruebas
de laboratorio en caso de ser necesarias.
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