LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 713.
En Ecuador los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición del año 2018 ENSANUT
2018 la prevalencia de desnutrición crónica en menores de 5 años es 23% y en menores de 2
años de edad 27,2%. Con respecto al sobrepeso y obesidad la prevalencia es 35,4% a nivel
nacional correspondiendo 36,9% al área urbana y 32,6% al área rural (INEC, 2018). Ecuador es el
segundo país de la región con mayor prevalencia de desnutrición crónica infantil, las provincias
más afectadas están en la Sierra y Amazonía, en especial, en la zona indígena y rural (Ministerio
de Salud Publica, 2022). Las provincias de la Sierra Centro presentan las cifras más altas de
desnutrición infantil en menores de 2 años de edad superando el promedio nacional que es del
27%. Tungurahua tiene la cifra más alta 41,3%, Chimborazo 39,3%, y Cotopaxi el 34,8%. En la
Amazonía en cinco de las seis provincias el porcentaje es mayor al 30% llegando hasta el 34% en
la provincia de Pastaza. En las provincias de la Costa Santa Elena es la provincia con más alto
índice de desnutrición infantil con el 39.31% de prevalencia de desnutrición crónica en menores
de dos años (primicias.ec, 2022).
En la provincia de Los Ríos en un estudio realizado en la ciudad de Vinces en el sector Augusto
Valencia en el periodo abril octubre 2014 se pudo determinar que los principales factores de
riesgo implicados en la malnutrición en niños de 5 a 9 años de edad son el factor socioeconómico
bajo, el nivel educativo de las madres y el poco conocimiento acerca de temas de nutrición, el
horario de trabajo de las madres por el que deben dejar a sus hijos al cuidado de otras personas
y la frecuencia de consumo de legumbres y frutas limitada por factor económico son los
principales factores que afectan a los habitantes de este sector (Ordoñez & Mosquera, 2014). En
un estudio realizado 5.599 niños en la ciudad de Quevedo en el Centro de Salud B IESS Quevedo
en el año 2015 se determinó que el 57 % de los pacientes tenían peso normal, sobrepeso 19%,
obesidad 9%, obesidad grave 2%, desnutrición leve 10%, desnutrición moderada 2% y desnutrición
grave 1% lo que demuestra que la prevalencia de obesidad infantil ha aumentado de manera
considerable en la población infantil en los últimos años (Diaz, Briones, & Matos, Prevalencia de
sobrepeso y obesidad infantil, 2018). Actualmente el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social
IESS Quevedo cuenta con un Plan Estratégico de prevención de sobrepeso y obesidad infantil
multidisciplinario encaminado a prevenir las complicaciones por malnutrición en exceso (Diaz,
Briones, Pascual, & Toala, 2019). El Municipio de Quevedo actualmente ejecuta el programa de
implementación de huertos saludables en 4 centros de salud San Carlos, La Esperanza, 7 de
octubre y La Baldramina con participación de los padres de familia.
El determinar la situación nutricional de los niños nos permitirá ejercer o tomar acciones
encaminadas a la prevención y promoción de estilos de vida saludables encaminados a mejorar
y prevenir enfermedades o complicaciones, es importante conocer el estado nutricional de los
niños no sólo por ser un factor fundamental de la buena calidad de vida de la persona individual,
sino porque es la garantía de la supervivencia de la especie. La valoración del estado nutricional
puede ser definida como la interpretación de la información obtenida a partir de estudios historia
dietética, valoración clínico nutricional estudios antropométricos y exploración física (Marugan,
2015) (Cruz, 2019). La combinación de todos estos parámetros permite definir el estado
nutricional. La determinación con técnicas correctas del peso y la talla reflejan la composición
corporal de manera global por lo que es importante su correcta y estricta medición ya que de
forma indirecta pero precisa permite valorar el estado nutricional de un individuo (Andes, 2009).
Asociado a la valoración de datos antropométricos la historia dietética mediante el estudio de la
alimentación en las etapas de la vida, conducta alimentaria, apetito y de los hábitos de vida,
incluyendo el ejercicio físico nos permitirá determinar la ingesta real del paciente de macro y
micronutrientes, el método más utilizado es la encuesta nutricional prospectiva de consumo de
alimentos (Marugan, 2015) (Cruz, 2019). La exploración física permite buscar signos sugestivos
de enfermedad por déficit o exceso, sumado a los parámetros antropométricos siguiendo los
estándares de referencia de acuerdo a sexo y edad (Marugan, 2015). Se completa la valoración
nutricional con exámenes de laboratorio que incluirán biometría hemática completa, bioquímica
sanguínea, niveles de hierro y de proteínas plasmáticas (Marugan, 2015) (Cruz, 2019).