LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 724.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v3i2.143
Retrato de Marcelo Chiriboga
Portrait of Marcelo Chiriboga
Daniel Lucas Moreira
Universidad Nacional Estatal de Milagro - UNEMI
olucasm2@unemi.edu.ec
https://orcid.org/0000-0001-5132-429X
Artículo recibido: 7 de septiembre de 2022. Aceptado para publicación: 6 de noviembre de 2022.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
Marcelo Chiriboga, el gran mito de la literatura ecuatoriana y latinoamericana, aparece, a lo largo
de 37 años, como personaje ficcional en siete novelas, un cuento y un falso documental, en medio
de apropiaciones y reapropiaciones que los escritores, ecuatorianos y latinoamericanos, han
hecho sobre él. Este trabajo se propone investigar a Chiriboga desde su primera aparición como
personaje ficticio en el año de 1981 en la obra El jardín de al lado, de José Donoso, hasta la última
reapropiación que se hiciera sobre él de la mano del escritor peruano, Jorge Eduardo Benavides,
en su novela El asesinato de Laura Olivos, en 2018. Lo que se busca es encontrar todas las piezas
desagregadas que existen en torno a su personificación fragmentada, sus obras, sus amores,
sus exilios, para consolidar una bioficción que nos ayude a entender quién y cómo es el escritor
más grande que ha tenido el Ecuador, Marcelo Chiriboga.
Palabras clave: Marcelo Chiriboga, literatura ecuatoriana, personaje ficcional,
verosimilitud.
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Como citar: Lucas Moreira, D. (2022). Retrato de Marcelo Chiriboga. LATAM Revista
Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, 3(2), 724-741
https://doi.org/10.56712/latam.v3i2.143
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 725.
Abstract
Marcelo Chiriboga, the great myth of Ecuadorian and Latin American literature, appears, over 37
years, as a fictional character in seven novels, a short story and a false documentary, in the midst
of appropriations and reappropriations that writers, Ecuadorian and Latin American, have done
about him. This work intends to investigate Chiriboga since his first appearance as a fictional
character in 1981 in the work El Jardín de al lado, by José Donoso, until the last reappropriation
made of him by the Peruvian writer, Jorge Eduardo Benavides, in his novel El asesinato de Laura
Olivos, in 2018. What is sought is to find all the disaggregated pieces that exist around his
fragmented personification, his works, his loves, his exiles, to consolidate a biofiction that helps
us to understand who and how is the greatest writer that Ecuador has ever had: Marcelo
Chiriboga.
Keywords: Marcelo Chiriboga, Ecuadorian literature, fictional character, verisimilitude.
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Cuando leas esto estaré muerto.
Marcelo Chiriboga
INTRODUCCIÓN
“Ten cuidado con las personas que inventas porque puede resultar que sí existen", dice Márgara
Amarilis Sáenz Alcedo (1937-1964), personaje de la novela Nunca más Amarilis del escritor
guayaquileño Marcelo Báez Meza (2018). La obra aborda, significativamente, a un personaje
literario que todo el mundo da por hecho que existió, hasta que alguien desmienta el hecho.
Márgara Sáenz es una poeta ecuatoriana inventada/creada por los poetas peruanos Mirko Lauer,
Abelardo Oquendo y Antonio Cisneros con la intención de incluirla en una antología de poesía
erótica en los años setenta. La obra, Poemas del amor erótico, editada por Mosca Azul, de Lima,
recogió en su momento el poema Otra vez Amarilis, atribuido a Márgara Sáenz, pero escrito por
los tres poetas peruanos. Un extracto de su poema dice:
¿Qué otro vientre recibe tu miel mía, peruano? Di
qué frívola puta, qué sórdida hipócrita limeña,
qué casada cuidadosa del cornudo.
Hijo de perra, ¿lo haces? Pero allí no, nunca, con
nadie vuelvas a la habitación 35. Que se te
muera para siempre, que se te pudra si regresas.
Una vez dije allí no ¿Recuerdas?,
y dije después: "Donde quieras".
Tú me observabas igual que un
entomólogo, eras un médico lascivo examinando
una muchacha muerta de amor:
- "No hables, eres
una muñeca, un cuerpo sin voluntad",
Y me tocabas probándome
y fui un durazno de esos
que se abren con la mano. (Sáenz, 1972)
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En la novela, Báez Meza recoge notas sobre Sáenz dejadas por internautas en blogs y páginas
webs para construir la “bioficción definitiva” de la escritora ecuatoriana. “Había una voluntad
inconsciente de ningunear a la literatura ecuatoriana desde el punto de vista del mercado editorial
y del canon”, dice Marcelo ez Meza (2018) en una entrevista, “curiosamente, las bromas que
nos invisibilizan terminan visibilizándonos”, afirma.
Aunque se trataba de una invención irónica de los antologadores, la broma tendría
consecuencias inusitadas. Para la comunidad literaria limeña los rasgos inverosímiles
se insinuaban en la extraña triple coincidencia: poeta mujer, ecuatoriana y buena. Por lo
que no pasó mucho tiempo para que se confirmara los nombres de los autores. Al poco
tiempo, el texto pasó al olvido en la reducida comunidad intelectual de Lima. Sin
embargo, un ejemplar de la pequeña antología llegó a Guayaquil, ciudad consignada
como lugar de nacimiento de Márgara Sáenz, y en contados meses fue reivindicada por
las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres. La ponían como ejemplo
de la potencialidad de la mujer para llegar a producir cultura, sobreponiéndose a las duras
condiciones de explotación que la sociedad machista y patriarcal imponía a la mitad de
la población mundial. (Huamán, 2009)
En este mismo espíritu, algunas décadas antes, aparece la enigmática revista literaria
vanguardista, Motocicleta, editada por el escritor ecuatoriano Hugo Mayo, de la cual, el primer
volumen, circuló en 1927, dicen. Porque de la revista nadie ha visto nunca un ejemplar, sin
embargo, su existencia se da por hecho. Se nombra en la historia literaria del Ecuador, recorre
las aulas universitarias donde se dictan clases de literatura reconociéndola como ese espacio de
circulación artística ícono de la época.
La revista Motocicleta, fundada por Mayo, empieza a circular en Guayaquil el 10 de enero
de 1927. Su subtítulo dice “Índice de poesía vanguardista. Aparece cada 360 horas” y
llevaba la dirección del domicilio del poeta: Avenida Rocafuerte 507. La revista es un
desplegable de divulgación poética (de 6 a 8 páginas, de 14 x 21 cm). Constituyó el
ombligo del vanguardismo poético. A pesar de que aparecieron solo cuatro números
por circunstancias de orden económico contó con la colaboración de los más altos
poetas de Ecuador, de América y de España. (Rodríguez, 2018)
Para muchos la revista Motocicleta fue un mito, dice Rodríguez, “siempre hubo leyendas [...]
acerca de que se había visto la revista en Nueva York, en Pas, en Tokio, etc.”. Siempre nombrada,
sin embargo, nadie nunca vio un número de la misma
1
. “Aún más, vadeando lo imposible,
publiqué «Motocicleta», revista que proclamó la revuelta”, proclama una estrofa de un poema de
Hugo Mayo de 1976, posicionando a la revista, de esta forma, en el campo de lo poético, de lo
ficcional.
En el campo literario, sin embargo, esto no debe ser una sorpresa. Al final de cuentas la literatura,
en esencia, es mentirosa, dice la crítica literaria Cecilia Ansaldo Briones (2019) en un análisis
sobre la novela de Báez Meza, porque ella, la literatura, es el “territorio de lo posible, permite la
exploración de las imposturas”.
1
En 2009 el crítico y poeta ecuatoriano, Rodrigo Pesántez Rodas, presentó un ejemplar de la revista
Motocicleta para el Anuario del Centro Cultural Benjamín Carrión dedicado a la vida y obra de Hugo
Mayo. “El único mito de la revista Motocicleta es que algunos improvisados tratadistas de nuestra
literatura han querido convertirla en mito”, dijo entonces Pesántez Rodas.
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En este contexto, en el que la literatura ecuatoriana ha creado o se ha dejado crear personajes y
objetos que vacilan entre lo real y lo ficcional, que sobreviven en esa fina línea imaginaria, en esa
frontera que separa la realidad de la ficción, como el caso de Sáenz y Motocicleta, aparece otra
figura mítica, Marcelo Chiriboga, conocido como el único escritor ecuatoriano que representó al
país en el afamado movimiento del boom latinoamericano de los años 60, junto a Carlos Fuentes,
José Donoso, Mario Vargas Llosa, Roa Bastos, Julio Cortázar, entre otros.
La paradoja y relación con los ejemplos aquí expuestos es que Chiriboga nunca existió. El escritor
de La línea imaginaria, Diario de un infiltrado, Galápagos: un verano, El intolerante, El vuelo de los
gallinazos, La caja sin secreto, entre otras obras, fue un invento/creación del escritor chileno
José Donoso y retomado, más tarde, por Carlos Fuentes, a quienes se les atribuye la creación de
Chiriboga como personaje ficcional:
Como no hubo un escritor ecuatoriano del boom entonces José Donoso y yo inventamos
un escritor ecuatoriano que se llama Marcelo Chiriboga. Marcelo Chiriboga aparece en
muchas novelas de José Donoso y mías. A veces enamora señoras, a veces se muere,
otras resucita. Marcelo Chiriboga es un personaje mítico de la literatura ecuatoriana. Por
lo menos ese favor le hicimos a Ecuador: le dimos un miembro del boom. (Fuentes, 2001)
Marcelo Chiriboga aparece por primera vez como personaje en la novela El jardín de al lado del
escritor chileno José Donoso, publicada en 1981. En esta obra, Chiriboga es presentado como el
afamado escritor del boom latinoamericano y es catalogado como un ‘falso dios’ con un éxito
sensacional.
Este se convertiría en el inicio de la historia de Chiriboga que, posteriormente, se transformaría
en el mito del escritor que ‘sacó la cara’ por el Ecuador en el boom latinoamericano. En el campo
de lo ficcional, a través de sus novelas y, en el campo de lo real, a través de una serie de
apropiaciones y resignificaciones del personaje por parte de varios artistas a nivel
latinoamericano y ecuatoriano que encontrarían en Chiriboga el personaje ideal para, sobre todo,
vincularlo a tramas relacionadas con el quehacer artístico de los escritores y su entorno; el
mundo literario; el boom; así como para utilizarlo como excusa para hablar de la historia, política,
sucesos sociales y culturales de un país, en este caso, el Ecuador.
En este recorrido cronológico que servi como evidencia de que Marcelo Chiriboga ha sido
creado, apropiado, mencionado, resignificado, tanto en la literatura como en el cine, ecuatoriano
y latinoamericano, su imagen, de momentos esporádica en la historia artística latinoamericana
del siglo XX e inicios del XXI, resulta un enigma que se necesita rastrear de manera esquemática
para llegar finalmente a entender quién y cómo es Chiriboga.
Todo el imaginario construído por y en torno a Marcelo Chiriboga, afirma Patricio Cuevas (2018),
se siente corporal y, a la vez, como un guiño, y se constituye como una complicidad y una
complejidad intelectual. Probablemente es fruto, afirma Cuevas, de la propia conciencia que
tenían los autores del boom sobre su popularidad, más allá incluso de si eran o no leídos.
“Chiriboga es aquel latinoamericano contemporáneo del boom literario, de las dictaduras de
Sudamérica, de sus villanos y héroes o quizá el único personaje más libre, de los reales y ficticios
en la América Latina del siglo XX” (Martínez, 2017) y del XXI.
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Lo que se busca es, entonces, rastrear la fragmentaria y críptica personificación, así como el
recorrido de Marcelo Chiriboga por la literatura y el cine, para desvelar las razones que llevan a
que su enigmática figura permanezca aún vigente en el imaginario artístico ecuatoriano
contemporáneo. Para esto, se propone indagar en la verosimilitud de su personificación que,
sobre todo, se apuntala en dos variables. Por un lado, su vinculación al boom latinoamericano y
sus figuras emblemáticas, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, José Donoso, Nùria Monclùs (Carmen
Balcells) y, por el otro, su historia personal que se rastrea en las obras a través de sus familiares,
sus amores, amigos, los espacio que visitó o vivió, su militancia política y los hechos históricos
reales de su país de nacimiento, Ecuador, que sirvieron como catalizadores de su producción
literaria.
La concepción de Chiriboga como un personaje verosímil, sin embargo, no pretende relacionarlo
con un supuesto referente real, es decir, con esa concepción “ingenua” como llamó Todorov
(1970, p. 12) a las pretensiones de reducir el significado del término “verosimilitud” a “conforme
a la realidad”— y arcaica del término, sino más bien con la concepción de que lo verosímil, por un
lado, es aquello que la mayoría de la gente cree que es lo real y, por otro, es una ley discursiva,
como una máscara, un sistema de métodos retóricos que tienden a presentar estas leyes como
tantas presentaciones al referente: “hablamos de verosimilitud de una obra en la medida en que
la obra trata de convencernos de que se ajusta a la realidad y no a sus propias leyes. En otras
palabras, la verosimilitud es la máscara que es asumida por las leyes del texto y que debemos
tomar como una relación con la realidad” (Todorov, 1977, p. 83)
2
.
MARCELO CHIRIBOGA, UN ESCRITOR POSIBLE
“Talentoso, inquietante y a la vez sobredimensionado escritor ecuatoriano”, dice sobre Marcelo
Chiriboga el editor (MM, 1996) de Nueve novelas breves de José Donoso. En este libro, publicado
en Chile en noviembre de 1996, un mes antes de que muriera Donoso, aparece Chiriboga
reseñando, brevemente, el libro de su creador en la contraportada:
Para José Donoso el rostro es la máscara que oculta el vacío… que es también una máscara. Los
espejismos de la identidad, del origen, de la tribu que mentirosamente nos concede un lugar
visible en el mundo, aparecen como fogonazos aquí y allá, como la respiración misma del
novelista, o el parpadeo de sus ojos lúcidos y lúdicos, en estos nueve relatos. De soslayo unas
veces, obsesivamente otras, reconocemos en esos espejismos la misma mirada perturbadora e
irónica con que este malicioso y desencantado fabulador chileno ha construido sus célebres
novelas mayores. (Chiriboga, 1996)
Marcelo Chiriboga logra sobrepasar esa línea imaginaria que separa la ficción para entrar en la
realidad y escribir, tal como lo habría podido hacer en su vida ficticia de personaje/escritor, la
contraportada del libro de su creador.
Este juego literario en el que un personajes sale de la ficción y escribe la reseña del último libro
que, en vida, publicara su creador, en este caso José Donoso, es un ejemplo de la potencia de la
literatura como espacio de posibilidades. De igual manera, describe la potencialidad de Chiriboga
como personaje que, luego de su primera aparición en El jardín de al lado en 1981, tuvo un efecto
catalizador que lo llevó a recorrer varios escenarios ficticios de la literatura latinoamericana:
Cristóbal Nonato (1987) y Diana o la cazadora solitaria (1994) del mexicano Carlos Fuentes,
Donde van a morir los elefantes (1995) del chileno José Donoso, Las segundas criaturas (2010)
del ecuatoriano Diego Cornejo Menacho, Balas perdidas (2010) de la también ecuatoriana
Solange Rodríguez Pappe, Sudor (2016) del chileno Alberto Fuguet, Un secreto en la caja (2016)
del ecuatoriano Javier Izquierdo y El asesinato de Laura Olivos (2018) del peruano Jorge Eduardo
Benavides.
2
Mi traducción.
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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 730.
La historia de Chiriboga, sin embargo, ha variado en cuanto a su enfoque. Los escritores
latinoamericanos que lo recogen en sus obras, desde Donoso en 1981 hasta Benavides en 2018,
incluyendo a la ecuatoriana Rodríguez Pappe en 2010, vinculan su historia al movimiento del
boom y con las figuras más representativos del movimiento latinoamericano, además de hacer
mención de sus obras emblemáticas, La Línea imaginaria y La caja sin secreto, pero obvian, casi
por completo, la historia personal de Chiriboga antes de convertirse en ese afamado novelista.
En Ecuador, por otro lado, Cornejo Menacho e Izquierdo construyen la figura de Chiriboga
escarbando en la historia de su parentesco familiar, sus afectos, es decir, sus amores, los
espacios donde pudo haber vivido, los amigos que pudo haber tenido y, con la intención de
entender sus obras literarias, buscan en los hechos históricos de su país y las consecuencias
políticas de sus decisiones, entre ellas el exilio, el trasfondo político, social y cultural, que pudo
haber inspirado sus novelas emblemáticas.
Lo que se busca al comparar o relacionar al personaje con hechos, espacios y personas con
referentes reales es proponer que Chiriboga se parece bastante a lo verdadero sin realmente
serlo. Esto se logra a través de la recursividad del discurso artístico que permite que la verdad no
se articule directamente sobre la verdad de la vida, sino que pasa por la mediación de
comparaciones que son propias del campo artístico. Así, “La elección de una base ‘histórica’, un
discurso formalizado, constituye una garantía de autenticidad” (Genette, 1970, p. 34).
De ahí que, esta relación que han escogido hacer los artistas, la de vincular espacios específicos
y hechos históricos reales que se pueden verificar, así como de personalidades de la cultura,
nacional e internacional, que se relacionan con Chiriboga en las tramas García Márquez, Vargas
Llosa, Fuentes, Cortázar, brindan al personaje un estatus de verosimilitud al vincularlo con
referentes que la mayoría de las personas en Ecuador y el mundo mantiene en su imaginario, lo
que hace de Chiriboga un personaje posible ya que, a final de cuentas, lo verosímil es algo que
no es verdadero, pero que no es demasiado diferente, dirá Christian Metz (1970, pp. 27-28).
En la reseña que Chiriboga (1996) escribe sobre Nueve novelas breves de Donoso, éste dice que
“Para José Donoso el rostro es la máscara que oculta el vacío… que es también una máscara”.
Esta referencia al rostro como una máscara que oculta el vacío pareciera ser una alegoría hecha
por el propio Chiriboga a través de la cual estuviera describiendo o criticando su condición de
personaje/escritor ficticio que no tiene rostro y que oculta un vacío, tal vez el vacío que dejó la
literatura ecuatoriana en el boom. Por otro lado, esta imagen de la máscara bien podría significar
el disfraz del texto, o de los textos y película, que recoge la figura del escritor ecuatoriano, que
intenta hacer creer que él y su historia están vinculadas a lo real, ya que, según Todorov (1970, p.
13), “se hablará de la verosimilitud de una obra en la medida en que ésta trate de hacernos creer
que se conforma a lo real y no a sus propias leyes; dicho de otro modo, lo verosímil es la máscara
con que se disfrazan las leyes del texto, y que nosotros debemos tomar por una relación con la
realidad”.
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MARCELO CHIRIBOGA, UN PERSONAJE FRAGMENTADO
“Tal vez y nos sobrevive” profetizaba Carlos Fuentes en el año 2001 cuando, en una entrevista en
Quito, hablaba de Marcelo Chiriboga y se arrogaba para créditos de su invención/creación junto
a José Donoso. Su profecía parece haberse cumplido. Chiriboga les sobrevivió. Siete novelas, un
cuento y un falso documental recogen, a lo largo de 37 años, la ficticia figura de un escritor
ecuatoriano exiliado en Europa que logra plasmar en sus novelas temas tan locales como
universales, al mejor estilo de los narradores del boom latinoamericano, movimiento del cual, él,
Chiriboga, es cabeza y centro. Pero, ¿cómo sobrevive Marcelo Chiriboga, por qué su figura
permanece vigente en el imaginario artístico ecuatoriano contemporáneo?
Chiriboga sobrevive debido a su personificación fragmentaria que se construye paulatinamente
en cada obra que retoma su figura. En una entrevista, el director de Un secreto en la caja, Javier
Izquierdo (2016), afirma que, si bien José Donoso es el creador de Chiriboga, éste no ahondó en
la historia personal, ni dio muchos detalles sobre el escritor ecuatoriano, “entonces, eso me dio
mucha libertad para inventar la versión de este tipo”, afirmó. Desde su primera aparición en El
Jardín de al lado de Donoso, la historia de Chiriboga se ha ido completando con cada
reapropiación, a veces de manera contradictoria, a veces negando o corrigiendo algún dato
importante como dónde nació, cuáles habían sido sus novelas emblemáticas, cuáles eran las
tramas de sus obras, con quién se casó, cómo finalmente murió, por qué exactamente había
salido del país hacia Europa, por ejemplo. De momentos pareciera que se tratara de personajes
distintos, o de un solo personaje con vidas diferentes. En una obra, Chiriboga nace en 1933
mientras que en la otra lo hace en 1938; en una ciudad de los andes, se dice en una, en Riobamba,
especifica la otra. En un texto, Chiriboga tiene una hermana y un hermano mayor a quien
admiraba y quien muere en la primera guerra con el Perú en 1941 este hecho será recogido por
el escritor ecuatoriano, más tarde en el exilio, en su novela La línea imaginaria en la que narra que
Ecuador pierde la guerra del 41, desaparece como país y su territorio es absorbido por el Perú,
en el otro, Chiriboga tiene un hermano mellizo que muere antes de nacer y otro hermano menor,
Gabriel. Chiriboga se mudó a Quito, capital del Ecuador, para iniciar su labor como periodista en
El Comercio, diario de la capital donde escribe artículos que incomodan al Presidente de la época,
José María Velasco Ibarra, dice una obra, mientras en otra, inicia sus estudios de Agronomía. En
una propuesta, Chiriboga se une a la guerrilla del Toachi que, al igual que en Cuba, buscaba una
revolución para Ecuador este hecho sela historia que le sirva de base para su novela, Diario
de un infiltrado, en la otra, se unia los movimientos de izquierda en su universidad, pero sobre
todo participaen el movimiento artístico de la época, los Tzántzicos. En una, gana el Premio
Casa de las Aricas de Cuba; en la otra, gana el Premio Cervantes y el Premio Montjuic. Marcelo
Chiriboga muere en 1990, aislado en la hacienda de la familia en Ecuador, propone una; en la otra,
muere en el año 2000 de un tiro en la cabeza en París, como el mejor de los poetas malditos
ecuatorianos y franceses. En todos los casos, es esta cualidad de “ser incompleto” lo que brinda
posibilidades ficcionales al personaje/escritor.
Chiriboga es así un personaje con posibilidades de ficción por su condición de mosaico que se
completa con cada pieza que colocan las obras/escritores a su personificación ficcional, por
todo aquello que aún no se ha escrito sobre él, en definitiva, porque su mítica figura puede seguir
siendo retomada y su historia construida, completada, corregida.
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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 732.
Sonia Mauricio Subirana (2015), en un estudio sobre la fragmentación como categoría estética y
artística de la contemporaneidad, afirma que, en contraposición a las propuestas totalizantes, la
fragmentación se impone en los relatos porque la palabra es inasible, porque la verdad que la
porta siempre se escabulle; la verdad sólo puede decirse a medias porque es imposible decir
toda la verdad” (p. 12). Esta imposibilidad para aprehender toda la verdad que impide construir
un saber totalizador, un único discurso veraz, y este carácter mosaico, con el que su
personificación ha sido construida, son las cualidades que le brinda la potencialidad a Marcelo
Chiriboga como personaje, lo que permite que su figura siga vigente. Y es que, contia Mauricio
Subirana, a partir del desprendimiento de la comprensión de verdad y totalidad, “surge la rerica
de lo aleatorio, rizomático y heterogéneo, junto con el desplazamiento de los grandes relatos por
los múltiples juegos del lenguaje artístico” (p. 13).
MARCELO CHIRIBOGA, UN MITO QUE DUELE
“Escriban como si no tuvieran un país”, dice Marcelo Chiriboga al final del falso documental, Un
secreto en la caja, del director ecuatoriano Javier Izquierdo (2016, min. 67), porque, pareciera
proponer Chiriboga, todo aquello relacionado con el país, la nación y la patria son simples
mentiras que pretenden hacernos creer que pertenecemos a algún lugar determinado, con un
grupo de sujetos vagamente similares, en el marco de una historia nacional: “Los espejismos de
la identidad, del origen, de la tribu que mentirosamente nos concede un lugar visible en el
mundo” (Chiriboga, 1996).
Estos postulados dejados por el mismo personaje bien podrían constituir una crítica a la literatura
ecuatoriana que en los años sesenta no tuvo un novelista relevante que, como dirá Donoso (1999,
pp. 25-26), desconociera, en su literatura, la tradición hispanoamericana, en cuanto hispana y
americana, es decir, que negara a sus padres literarios, los criollistas, costumbristas,
regionalistas, indigenistas, social-realistas.
Sin embargo, la referencia de Chiriboga parece ser sobre el mismo Chiriboga. Un personaje que,
hasta el año 2001 cuando Fuentes llegó a Quito y habló brevemente sobre él en una entrevista,
había pasado desapercibido por la crítica ecuatoriana porque, dirá Carlos Arcos Cabrera (2016),
Chiriboga es un personaje que está cargado de ironía y burla, y bien podría reavivar esa sensación
de fracaso nacional al hacer evidente ese vacío real de la narrativa ecuatoriana en el momento
en que el boom despegaba.
Chiriboga sobrevive precisamente ahí, en la ausencia de un referente con la realidad. Es decir,
Ecuador, en los años sesenta, no tuvo un escritor real que haya sido vinculado al boom, lo que
dio pie a una de las más sabrosas, irónicas y despiadadas historias de la literatura
latinoamericana, la de Marcelo Chiriboga (Arcos, 2006, p. 188); ya que, al haber existido un
escritor ecuatoriano que haya sido reconocido dentro del movimiento latinoamericano, el
personaje no habría calado tan profundo en la historia de la literatura del país suramericano.
“¿Dónde se escondía el Vargas Llosa chileno; cómo era posible que un país como el nuestro no
tuviera un representante en el vilipendiado boom?”, se cuestiona Julio Méndez, personaje de la
novela, El jardín de al lado, del escritor chileno José Donoso (1981, p. 35). Marcelo Chiriboga
sobrevive como personaje/escritor precisamente en esa ausencia que estipula Méndez sobre
Chile, la de un representante del país latinoamericano en el boom. Esa pregunta que se hace Julio
Méndez es tal vez la que cualquier ecuatoriano, de la época y posterior a los sesenta, se hubiera
hecho: ¿dónde se escondía el José Donoso ecuatoriano?
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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 733.
En una crítica al boom, del que siempre huyó, Roa Bastos en 1985 decía que el boom impidió el
surgimiento de nuevos narradores (Bastos en Handelsman, 1987, p. 169). Así, el movimiento
invisibilizó sobre todo novelas de artistas de varios países de Latinoamérica, entre ellos el
Ecuador, en los que las propuestas artísticas existían en el marco de las transformaciones
sociales, ese choque de fuerzas socioculturales disímiles que ocurrían en América Latina en los
años sesenta y que, en Ecuador, increpaban al compromiso de los artistas a las luchas sociales
de la época.
El mayor exponente de este ideal, en el campo artístico, lo constituyeron los Tzántzicos de
tzantza o cabeza reducida, una práctica del pueblo indígena Shuar para conservar como trofeo
de guerra las cabezas reducidas de sus enemigos. El movimiento ícono de la época, afincado
en la poesía, fue fundado en 1962, en Quito, bajo el lema del parricidio cultural: “los jóvenes
intelectuales de la generación actual hemos asumido una actitud (...) parricida. Heredamos una
cultura que reconocemos inauténtica, no podemos menos que volvernos contra nuestro pasado
para negar su validez. Volvernos contra nuestro pasado significa asesinar a nuestros
predecesores y asesinarlos sin piedad” (Tinajero, 1967, pp. 164-165).
Los Tzántzicos, integrado por Ulises Estrella, Alfonso Murriagui, Euler Granda, Rafael Larrea, Raúl
Arias, Humberto Vinueza, entre otros, arremetían contra las élites cultas que encerraban las
expresiones artísticas a pequeños espacios de las grandes ciudades del país y limitaban su
influencia a la pura expresión estética, el arte por el arte. Los Tzántzicos, dice Arcos Cabrera
(2006, p. 193), el grupo de poetas que lideró aquel momento, no sólo recurrió a la poesía, sino a
una forma de expresión pública distinta, espontánea, provocadora, retadora de la “buena
conciencia” de la cultura oficial, para lograr aquello los integrantes del movimiento llevaron el
arte a los espacios públicos, ahí donde estaba el pueblo, para a través de recitales, puestas en
escenas, happenings, de cierto modo, democratizar el acceso a la cultura, sus poemas, incluso,
eran impresos de manera rudimentaria, además, destaca la publicación por parte de este
movimiento de la revista Pucuna.
En definitiva, no es que no hubo escritores o producción literaria en Ecuador en los años sesenta,
sino que, fue la poesía y, de momentos, el teatro y no la novela los que se convirtieron en los
medios de producción y experimentación artística de la época. Esto acompañado con que los
narradores de la época entre algunos de ellos: Miguel Donoso Pareja, Nelson Estupiñán Bass,
Jorge Enrique Adoum, Fernando Tinajero, Alejandro Carrión, César Dávila Andrade no lograron
hacerse con el espíritu de la experimentación con el género de la novela que se hacía en otras
latitudes: “en la cada de los sesenta, no hubo esa gran experimentación que otros escritores
de la región hicieron sobre la novela contemporánea (Chávez, 2016), ni contaron, parece
completar Álvaro Alemán (2016), con esa maquinaria publicitaria, de ciertas editoriales, que
tuvieron los escritores del boom.
En este contexto artístico, Ecuador no puso un nombre en la palestra de escritores del boom
latinoamericano en los años sesenta. Pero tal vez no se necesitaba, porque, dice Leonardo
Valencia (2016), ya había suficiente con el resto de escritores de América Latina y con lo que
estaba ocurriendo con la novela a nivel mundial, además, ya teníamos a un escritor en el boom,
Marcelo Chiriboga, un estupendo motivo de ficción.
Chiriboga se convierte así en parte de la historia de la literatura ecuatoriana, bien para hacer
memoria de que ningún escritor del país suramericano estuvo vinculado al boom o para mostrar
que la literatura tiene la capacidad incluso de poner en el mapa literario a toda una nación a través
de un escritor, aunque éste sea ficticio, ya que al final de cuentas, la literatura tiene la capacidad
de “hacer” historia (Bertens, 2001, p. 177).
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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 734.
Así, este personaje que nac como una pequeña mención en una novela en 1981, se ha
transformado en un juego intertextual, en un experimento riquísimo (Báez Meza, 2018), en un
estupendo motivo de ficción (Valencia, 2016), en el representante ecuatoriano por excelencia del
boom latinoamericano. En un país cuya historia, dice Alfredo Espinoza (2016), se ha construido
esencialmente sobre mitos, Marcelo Chiriboga es el estandarte por excelencia de esa supuesta
realidad.
Con una personificación cuya verdad ficcional se construye en relación al boom y a la historia de
su país, temas que vuelca en su literatura; con una historia personal que se construye por
fragmentos en la que, a cada reescritura, le aparecen nuevos familiares, amores, estancias y
nuevas obras como aquellas de Bolaño, Cortázar, Ocampo; con un país que lo reclama como
su escritor, aunque sea ficticio, porque no tuvo un referente real que haya representado de tal
forma al país en el mundo literario, más allá de lo que hizo Jorge Icaza con Huasipungo; en ese
contexto, Marcelo Chiriboga sobrevive. Su figura continuará, seguramente, atravesando la línea
imaginaria de la ficción hacia la realidad, para seguir acentuando el hecho de que Ecuador es un
país de mitos, de verdades que no son ciertas; para seguir hurgando en la herida de no haber
tenido un escritor en el boom; o, para saldar las cuentas de su “bioficción” que aún están y quedan
pendientes.
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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 735.
BIOGRAFÍA DE MARCELO CHIRIBOGA
3
Marcelo Chiriboga nac en 1938
4
en Riobamba
5
, ciudad de la sierra centro de Ecuador. Su
nombre original era Cristo Jesús Chiriboga Dávalos, pero a la edad de 18 años decidió cambiarse
el nombre a Marcelo Renan Chiriboga Dávalos
6
. Su familia la constituían Lucrecia Dávalos
7
, su
madre; Julio E. Chiriboga
8
, su padre; tuvo un hermano mellizo que murió antes de nacer; además
de un hermano mayor, Antonio
9
, que murió en la guerra con el Perú de 1941; su hermana mayor,
Eloísa; y Gabriel, su hermano menor.
De joven militó en el Partido Comunista Ecuatoriano, se vinculó a la Unión Revolucionaria de las
Juventudes Ecuatorianas
10
y formó parte de la guerrilla de Toachi
11
. Aunque él mismo nunca se
consideró político
12
, ya que él creía más bien en la militancia poética a través de la palabra
13
. De
ahí que se vinculara al movimiento literario de los Tzántzicos
14
.
3
La biografía de Marcelo Chiriboga construída en este espacio recoge los datos del autor de manera
cronológica según el año de publicación de las novelas, cuento y película aquí tratados. Las otras
versiones de sus datos biográficos se recogen en las notas al pie de página.
4
O en el año de 1933 (Izquierdo, 2016, min. 4).
5
Si bien en la novela Donde van a morir los elefantes (Donoso, 1995, p. 21) se lo nombra como “el
ilustre hijo de Cuenca”, en esta obra no se afirma que Chiriboga haya nacido necesariamente en Azuay.
La referencias común a su lugar de nacimiento es: una ciudad de los andes de Ecuador. En tal caso,
para el caso de esta biografía se usa como referencia de su ciudad de origen a Riobamba, provincia de
Chimborazo, según lo recoge Diego Cornejo Menacho en su novela, Las segundas criaturas.
6
“No obstante, a veces tengo la extraña certidumbre de que en verdad yo no escogí llamarme Marcelo.
Me ocurre con frecuencia que siento que Fuentes y Donoso fueron quienes lo eligieron para mí”,
(Cornejo Menacho, 2012, p. 109).
7
En la película de Izquierdo (2016, min. 6) se dice que su madre se llamaba Beatriz Lalama.
8
bid. se dice que su padre se llamaba Bartolomeo Chiriboga y que era un militar retirado.
9
“No tenía armamento ni mucho menos, para enfrentar una invasión así, que fue demoledora. Y para
nosotros doble tragedia con la muerte de mi hermano”, (Izquierdo, 2016, min. 8).
10
“Sí, así creía que se llamaba aquel movimiento, que surgió apenas un par de años después de que
Castro llevara la revolución a Cuba, y que se asentó a orillas del río Toachi”, (Benavides, 2018, p. 248).
11
“Ciertamente no fue como la guerrilla cubana, o como lo que hoy ocurre en Centroamérica. No tuvo
trascendencia”, (Izquierdo, 2016, min. 14-15).
12
“Rechazado por los partidos políticos de izquierda y de derecha, se encontró a la intemperie, pues
jamás transó con los extremos, que en los alborotados países de Latinoamérica albergan a los únicos
partidos políticos que por esas tierras merecen consideración. La izquierda lo acusaba de un centrismo
que le abriría el camino a la reacción. La derecha lo tildaba de traidor a su clase, recordando su paso por
el PC; también, de escollo para el progreso, entendido como la privatización de las empresas”, (Donoso,
1995, p. 266).
13
“Prefiero la experiencia poética, que siempre incluirá la crítica, la memoria, la imagen, la historia.. el
lenguaje mismo, que descompone, como si fuera un prisma, las luces de la "realidad". Soy mal político.
No me seduce el compromiso que empieza por negar todos los demás compromisos”, (Donoso, 1995, p.
251).
14
“Lo más importante del manifiesto es que plantea el compromiso de los artistas y de los intelectuales
con la lucha social y su obligación de trabajar por crear una cultura nacional y popular, lo cual espera
este país desde hace más de doscientos años. (...) Ecuador no podía ignorar las luchas de liberación
anticolonial y antiimperialistas que se libraban en el mundo. (...) Y, dirigiéndose a Chiriboga, Humberto
advirtió: no soy adivino, camaradas, pero ustedes tendrán que enfrentar el dilema de su compromiso
político, tarde o temprano. Yo estaré comprometido a través de la literatura, dijo Chiriboga. Eso decían
los viejos y no consiguieron escribir más que de indios que se comportan como marionetas en sus
novelas, para terminar de funcionarios de los Gobiernos de turno(Cornejo Menacho, 2012, pp. 166,
169, 171).
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Chiriboga era un hombre buen mozo, como un galán de cine. Pequeño y flaco; delicado y fuerte.
Comparable a esas figuras de los orfebres renacentistas
15
. Era tímido, escasamente sociable,
hipocondaco e irritable
16
. Era temperamental y sentido, se ofendía por cualquier cosa. Pero era
noble y generoso
17
.
En Ecuador vivió en Riobamba, Latacunga, Quito
18
y Montañita. En el exilio, o autoexilio, vivió
primero en México donde se desempeñó como asistente del entonces embajador de Ecuador en
ese país, Benjamín Carrión; más tarde se vinculó a trabajar en una universidad, por un tiempo
19
.
De México fue expulsado hacia Perú
20
por decreto presidencial luego de querer renombrar
algunos espacios emblemáticos de México D.F. a un español “más suramericano”
21
. De México
el autor ecuatoriano se mudó a París, donde fue embajador y desde donde, al final de su vida,
viajaba a otros países para dictar conferencias
22
, presentar obras o visitar amigos
23
. Allí se casó
con Adèle de Lusignan
24
, de quien terminaría divorciándose, con quien tuvo una hija o hijastra,
Christine de Lusignan. Vivió también en Roma
25
, donde fue embajador, en Berlín
26
y Cataluña.
15
“Tan ‘bien hecho, como una de esas figuras creadas por orfebres renacentistas (...) su cuidado cabello
entrecano es tan reconocible como la figura de un galán de cine (...) delicado y fuerte”, (Donoso, 1981,
pp. 132-133).
16
“Marcelo Chiriboga, considerado por sus pares como el mejor de ellos, autor de Lanea imaginaria,
una novela imprescindible al decir de Carlos Fuentes, nunca había traspasado el primer círculo de ese
delicado infierno que es el mundo literario: el círculo de los escritores. Tímido como Julio Ramón
Ribeyro, escasamente sociable como Cortázar, hipocondríaco como José Donoso, irritable como Roa
Bastos, Chiriboga nunca tuvo suficiente tirón como para dejar de ser, como dijo de él Vargas Llosa, el
secreto mejor guardado de la literatura hispanoamericana”, (Benavides, 2018, p. 280).
17
“Algo temperamental y sentido, como decimos los chilenos, es decir, se ofendía por cualquier cosa.
Atormentado. Sobre todo en los últimos tiempos, cuando coincidió la muerte de su madre, de quien no
pudo despedirse, con que se le cerraran muchas puertas editoriales. Pero era un tipo noble como pocos
he conocido. Y generoso. Y era, qué duda cabe, un gran escritor. Quizá el más completo de nosotros y,
junto a Julio Corzar, els lúdico, els audaz técnicamente. Parecía escribir con absoluta sencillez
pero tenía una disciplina que hacía palidecer de envidia a Mario. ¿A Vargas Llosa? El mismo”,
(Benavides, 2018, pp. 246-247).
18
“Yo llegué a Quito a causa del impacto del terremoto de Ambato” (Izquierdo, 2016, min. 10).
19
Rodriguez Pappe no hace mención de la institución en la que trabajó Chiriboga ni los años que trabajó
ni el momento que salió, desapareció o se mudó de México (Rodríguez Pappe, 2010).
20
“Fue expulsado por decreto presidencial rumbo a Lima la Horrible” (Fuentes, 2001, p. 106).
21
Quiso renombrar Ixquitécatl en Iquitos, Ixcateopan en Inquique, Cuitláhuac en Cundinamarca,
Santiago Tlatelolco en Santiago del Estero, Chalco en Chaco y Texcoco en Titicaca, Colonia Cuauhtémoc
en Colonia Entre Ríos, para el vulgo, y Mesopotamia Mexicana, para los iniciados, según narra Fuentes
en Cristobal Nonato (2001, p. 106).
22
“¡Quién iba a creer que iba a conocer a don Marcelo Chiriboga en San José!: ¿qué diablos anda
haciendo por aquí? --Unas conferencias en ese hoyo que es Chicago, pues, en qué iba a andar”, (Donoso,
1995, p. 92).
23
En Donde van a morir los elefantes encontramos a Chiriboga visitando la ciudad de Chicago donde
dicta algunas conferencias y visita a su amigo, el chileno Gustavo Zuleta (Donoso, 1995, p. 63).
24
En el cuento de Rodríguez Pappe (2010, p. 104) se dice que Chiriboga está casado con una mujer a
quien se la conoce simplemente como Anette y que vive en París. Javier Izquierod (2016), por su parte,
afirma que Chiriboga se casó en Berlín con Remi Lowenberg, con quien tiene una hija, Sofía Chiriboga-
Lowenberg. Benavides (2016) afirma que Chiriboga, luego de divorciarse de Adéle, se volvió a casar
ahora con Pepita Lamadrid.
25
“Marcelo Chiriboga, ex embajador de su país en Roma y en París, Premio Cervantes, Chevalier des Arts
et des Lettres, Gran Cruz de la Orden del Rey don Alfonso el Sabio, célebre novelista traducido a todos
los idiomas cultos del mundo”, (Donoso, 1995, pp. 265-266).
26
“Estaba absolutamente obsesionado con la guerra, con las guerras en general, y no hay mejor país en
el mundo para estudiar las guerras que Alemania” (Izquierdo, 2016, min. 19).
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Chriboga fue un escritor de un éxito sensacional
27
. Su novela emblemática, La caja sin secreto
28
,
hizo que él así como el Ecuador hayan sido reconocidos a nivel mundial
29
. Su fama, sin embargo,
no lo libraría de las críticas. De ahí que, en su momento, haya sido considerado como un falso
dios
30
. Él mismo, incluso, pensaba que el reconocimiento que trajo consigo la publicación y fama
de su novela
31
sería un problema cuando presentase sus siguientes obras
32
. Su reconocimiento
llegó a tal punto que, sus novelas eran estudiadas en todos los programas doctorales de Estados
Unidos
33
y que, él mismo, haya sido considerado como una celebridad
34
, a tal punto que habla de
igual a igual con el Papa, Fidel Castro, Carolina de Mónaco o Gabriel García Márquez y, además,
que sus pronunciamientos sobre política, cine y moda causaran revuelos.
Su obra artística, considerada como original, seductora y envolvente
35
, está compuesta por: El
cisne negro, Jardín de piedra, La línea imaginaria, Diario de un infiltrado, El intolerante, El color del
agua regia, Las fronteras interiores, La caja sin secreto, El vuelo de los gallinazos, Polvo de levadura,
Galápagos: un verano
36
, Historia personal del Boom
37
, Huesos de vidrio, Crónicas de Berlín y, su
novela póstuma
38
, Las segundas criaturas.
Su trabajo artístico, denominado “diálogo sin interlocutor” y “novelas del lenguaje”
39
, lo llevó a
ganar el Premio Casa de las Américas de Cuba, el Premio Cervantes, la Chevalier des Arts et des
27
“Marcelo Chiriboga, els insolentemente célebre de todos los integrantes del dudoso boom”,
(Donoso, 1981, p. 132).
28
“Su novela, La caja sin secreto, es como la Biblia, como el Quijote, sus ediciones alcanzan millones en
todas las lenguas, incluso en armenio, ruso y japonés, figura blica casi pop, entre potica y
cinematográfica, pero la calidad literaria de su obra sobresale, para mi gusto y el de Gloria, casi sola en
medio de los pretenciosos novelistas latinoamericanos de su generación: pertenece al, y como centro
del, boom, pero en su caso no se trata de una trapisonda editorial manejada por la capomafia, sino la
simple y emocionante aclamación universal”, (Donoso, 1981, p. 132).
29
“Este ecuatoriano ha hecho más por dar a conocer su país con La caja sin secreto, que todos los textos
y las noticias publicadas sobre Ecuador”, (Donoso, 1981, p. 133).
30
Un “falso dios”, esa es la primera mención que se hace de Marcelo Chiriboga en la voz de Julio
Méndez (Donoso, 1981, p. 13). “Yo estaba seguro de poder transformar en una obra maestra superior a
esa literatura de consumo, hoy tan de moda, que ha encumbrado a falsos dioses como García Márquez,
Marcelo Chiriboga y Carlos Fuentes”.
31
“Sí, eran los tiempos gloriosos en que no se hablaba de otra cosa que de Cien años de soledad, de
Aura, de Conversación en La Catedral, de La caja sin secreto, (Donoso, 1981, p. 35).
32
“Sabes que voy a necesitar un antídoto contra la cizaña cuando aparezca mi nuevo libro. Van a escribir
que después de la Caja no me queda nada que decir”, (Donoso, 1981, p. 133).
33
La caja sin secreto está en todos los programas de doctorado de las universidades de este país. ¡Jamás
en su perra vida ha tenido Saint Jo un huésped tan ilustre! -La caja sin secreto es una obra maestra de
nuestra literatura- ironizó Josefina, sin agregar nada”, (Donoso, 1995, p. 108).
34
“Estoy a punto de decírselo cuando súbitamente mi vista se desplaza de la figura de Núria Monclús a
la de su caballero, y, con un vuelco del corazón herido, no puedo dejar de reconocerlo: Marcelo
Chiriboga, el más insolentemente célebre de todos los integrantes del dudoso boom”, (Donoso, 1981, p.
132).
35
Capaz de producir reacciones instantáneas, subliminales y hasta cómicas. (Donoso, 1981, p. 142).
36
Novela autobiográfica de Chiriboga (Fuguet, 2016, p. 71).
37
En la novela Sudor (Fuguet, 2016, p. 71) el escritor chileno es el primer autor que en la ficción le quita
un título a José Donoso, Historia personal del “boom”, y otorga su autoría a Chiriboga.
38
“Estaba entusiasmado porque creía que era realmente grande, que era la novela. Como si se hubiera
estado preparando para acometerla todo ese largo, confuso y oscuro tiempo que había vivido antes”
(Benavides, 2018, p. 278).
39
“Sus historias sucedían en ambientes urbanos, muchas veces comunes, en las que el pasado era,
sobre todo, metáfora. Libros con una denuncia social más poética que militante, pero antiburgueses y
antimilitaristas, mordazmente alegóricos. Una narrativa desconocida, en que el lenguaje parecía como
un organismo vivo y autosuficiente, donde las cosas maravillosas eran tratadas como ordinarias, y las
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Lettres, el Premio Montjuic, la Gran Cruz de la Orden del Rey don Alfonso el Sabio, el Premio
Eugenio Espejo, el Rumiñahui de Oro, entre otras condecoraciones.
Al final de su vida, Chiriboga quien fuera en su momento el secreto mejor guardado de
hispanoamérica
40
, cabeza de su generación
41
o escoba del boom
42
se transformó en una figura
olvidada
43
, vilipendiada
44
, como un desgastado astro
45
, al que alguien difícilmente leía
46
porque
sus últimas obras fueron de menor calidad
47
. Terminará sus días en París, fascinado por la vida
de prestigio que aún conservaba gracias a la fama conseguida por sus novelas emblemáticas y
satisfecho por las amistades de renombre que mantenía
48
. Finalmente, muere
49
de un cáncer de
hígado en una clínica a las afueras de París.
comunes, como extraordinarias. La literatura chiriboguiana embelesaba a Gustavo Zuleta porque había
inaugurado el diálogo sin interlocutor, ensayaba una nueva concepción del tiempo y del espacio,
proponía un uso distinto del monólogo interior. (...) Así, la narrativa de Chiriboga se situaba entre lo
mejor de lo que Emir Rodríguez llamaa novela del lenguaje, una definición que no puede contener un
elogio mayor, ni ser mejor”, (Cornejo Menacho, 2012, p. 252).
40
“El secreto mejor guardado de la literatura hispanoamericana”, (Benavides, 2018, p. 280).
41
“Sino porque ungía a Marcelo Chiriboga como cabeza de su generación, algo que nadie hasta ahora se
había aventurado a hacer”, (Donoso, 1995, p.22).
42
“Porque él vino a barrer todas nuestras preconcepciones y tirarlas al tacho de basura”, (Izquierdo,
2016, min. 2-3).
43
“Yo había ido a visitar a mi amiga y agente literaria, Carmen Balcells, con un propósito caritativo.
Quería pedirle que apoyara al novelista ecuatoriano Marcelo Chiriboga, injustamente olvidado por todos
salvo por José Donoso y por mí (...) ¿Qué podíamos hacer por él?”, (Fuentes, 1994, p. 221).
44
“‘lo cierto era que su tiempo, su fugaz y luminoso tiempo, había pasado’. Ya nadie hacía referencia a
sus novelas y sus contemporáneos e incluso los escritores más jóvenes reclamaban la atención de
editores, agentes y prensa cultural para sus obras que, con desigual suerte, iban copando el interés de
los nuevos lectores”, (Benavides, 2018, p. 270, 280).
45
“Desgastado astro de la novela latinoamericana”, (Fuentes, 2001, p. 105).
46
“Sí, Mme. Trépat se debe haber muerto en un auditorio casi vacío, despedida por su único deudo, un
tal Marcelo Chiriboga, novelista ecuatoriano tan poco conocido como ella. Porque por desgracia ya
nadie lee a Julio Cortázar. Y muy pocos a Marcelo Chiriboga, al que dentro de cinco años absolutamente
nadie leerá”, (Donoso, 1995, p. 94).
47
“Pero pensó que Chiriboga, gran escritor como era -aunque sus últimas novelas eran de menor
calidad-, tenía algo tremendamente conmovedor, efímero, sustituible. ¿Sabía tal vez que estaba a punto
de tener que cederle su lugar a otro?”, (Donoso, 1995, p. 99).
48
“Su fascinación por los oropeles parisinos; su vanidad ante el deslumbramiento de sus pares literarios
al verlo llegar a ciertas cenas muy escogidas en La Coupole; su satisfacción por contar con la
amistad de Cortázar, de Fuentes, de Vargas Llosa… y de Nùria Monclùs, la Ninfa Egeria del boom; sus
maneras señoriales, sus apariciones en Apostrophes, su elegancia de ex embajador que viene de vuelta
de casi todo…”, (Donoso, 1995, pp. 183-184).
49
De la muerte de Chiriboga hay varias versiones: muere de un cancer de higado en una clínica a las
afueras de París (Donoso, 1995, pp. 265-266); de un balazo en la cabeza, en un suicidio, en París a sus
sesenta y dos años (Cornejo Menacho, 2012, p. 18); en un accidente automovilístico, en Barcelona
(Benavides, 2018, p. 279); o abandonado en su casa familiar de Riobamba, en Ecuador, a sus 57 años
(Izquierdo, 2016, min. 62).
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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 739.
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