LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 788.
Las herramientas virtuales en pandemia permitieron continuar el proceso de enseñanza y
aprendizaje, dándose de manera ventajosa por su didáctica, dinámica e interactiva, dejando de
lado aprendizaje clásico que incluía copias, recortes, papelotes que poco contribuían en
fortalecer y formar nuevos conocimientos en estudiantes (Ambuludí-Marín & Cabrera-
Berrezueta., 2021). Igualmente, se puede corroborar esa ventaja más allá de las dificultades en
competencias virtuales o brechas, las TIC permitieron la continuidad educativa en pandemia
(Camacho-Marín et al., 2020).
Otra ventaja de las TIC aparte de proveer contenidos, recursos digitales, incentivan los procesos
de interacción, innovación pedagógica, genera influencia adecuada en el aprendizaje ya que por
la globalización los contenidos de los entornos virtuales se dan en tiempo real más veloz que el
aprendizaje tradicional. (Varguillas & Bravo, 2020). Sin embargo, genera una limitación en
población con condiciones geográficas, culturales y económicas escasas o precarias,
propiciando en ellas limitaciones digitales, que van contra una educación de calidad, equitativa e
inclusiva (UNESCO, 2020b).
Otro de los beneficios de las TIC fue acceder a la información de manera inmediata, propicia la
capacidad de análisis e iniciativa, fortalece habilidades individuales, respeta ritmos de
aprendizaje, evitar barreras geográficas, favoreciendo la calidad educativa haciendo del
aprendizaje dinámico (Quiroga et al., 2019). Sin embargo, también evidencian dificultades, como
dependencias o adicciones, aislamiento, ansiedad y trastornos de comportamiento que afectan
seriamente la salud mental, evidenciando seria carencia en competencias digitales (Organización
Mundial de la Salud, 2020)
Docentes y el manejo de las herramientas tecnológicas
El rol del maestro fue trascendente en la educación virtual, incidiendo en sus actitudes, grado
académico y utilización de contenidos virtuales, sin embargo, antes de la pandemia la utilización
de las TIC ya desnudaba las escasas competencias digitales, en contenidos y aplicación de
entornos virtuales en maestros, requiriendo de apoyo constante en su aplicación (Parra-
Sarmiento et al., 2015). También, para una utilización adecuad de las TIC en maestros se requiere
del apoyo colaborativo y permanente entre ellos, así como el uso recurrente de los entornos
virtuales para su familiarización y apoyo institucional (Said-Hung et al., 2017).
Cambiar de forma abrupta de la presencialidad a la virtualidad en docente de nivel regular y
superior, estuvo condicionado a que algunas instituciones de educación ya utilizaban entornos
virtuales antes de pandemia, este cambio de modalidad no presento mayor consecuencia, por
otro los docentes que no utilizaban medios virtuales les resulta un problema en la actualidad
(Miguel-Román, 2020). Asimismo, identificar diversas capacidades digitales en docentes
permitirá analizar y fortalecer sus competencias digitales a futuro ya que la pandemia continua
en la actualidad, por ende, los procesos de capacitación tienen que ser permanentes (Martínez-
Garcés & Garcés-Fuenmayor, 2020).
Otra particularidad en la actualidad fue que los docentes fortalecieron sus capacidades virtuales
como las TIC en el proceso educativo virtual, propiciando nuevos procesos formativos mediante
experiencias significativas que adquirieron durante el inicio de la pandemia, asimismo sugieren
que, a partir de esta experiencia, en las directivas se tiene que incluir la educación virtual de forma
permanente (Sandoval, 2020). Por otra parte, en función a competencias digitales en docentes,
estas deberían ser inculcadas desde sus procesos de formación pedagógica o universitaria, ya
que a futuro el docente propiciaría espacios virtuales funcionales en el aprendizaje frente a
cualquier demanda pedagógica (Barráez, 2020).
Por último, las TIC como herramientas digitales, en docentes fueron impuestas de forma abrupta
por la pandemia, evidenciado que el docente tenía escaso conocimiento de ellas en la práctica
pedagógica, lo que propicio una escaza destreza o pericia en el uso de la tecnología, generando
bajo rendimiento y desmotivación de los alumnos en pleno aislamiento (Ortega-Sánchez, 2021).