LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2 - p 914.
Los Programas Educativos son estudios en los que se establecen los objetivos, diseños de
estudios, orientaciones para la planeación y criterios de evaluación, y expresan, además de los
contenidos que se abordarán, los aprendizajes que se espera los estudiantes obtengan (SEP,
2009). También se les conoce como programas de asignatura, los cuales de acuerdo con Sáez
(2010) “deben beneficiar el desarrollo de conocimientos, habilidades y actitudes que le permitan
al estudiante, una vez egresado, desarrollar las competencias en el ámbito profesional” (p. 2).
Programas de estudio y equidad de género
De acuerdo con Bolaños (2002) un currículo universitario de género sensitivo e inclusivo será
aquel que propicie la reflexión crítica en el alumnado, con la finalidad de generar procesos
transformadores de dichas relaciones y con ello la construcción de una sociedad equitativa, justa
y pacífica. En la construcción de un currículo, todos los integrantes de una unidad académica,
juegan un papel central al aportar sus propias visiones de mundo, sus creencias. Por lo anterior,
es primordial la construcción de un marco socio-histórico de la profesión y de un marco
epistemológico de la disciplina. (Bolaños, 2002, pág. 72 como se citó en Camarena, M, Saavedra,
M. 2018).
Es importante incluir la perspectiva de género en el currículo ya que representa un gran reto para
la elaboración de planes y programas de estudios de las IES, dado que se deben incluir prácticas
y contenidos encaminados a erradicar la inequidad entre los sexos en la vida escolar. A este
respecto sugiere que utilizar la transversalización no siempre es garantía de la inclusión de la
perspectiva de género en el currículo, pues resulta insuficiente para modificar de fondo la
inequidad entre los sexos y asegurar la igualdad de oportunidades a hombres y mujeres.
(Camarena, M, Saavedra, M. 2018).
De acuerdo con Martha Ruiz, Mónica Espinosa y Adolfo Maceda (2018) las universidades son
espacios a los que hombres y mujeres acuden para adquirir una formación en diversos campos
del conocimiento. Para lograr este objetivo de manera óptima, las IES deben atender aspectos
pedagógicos, académicos y administrativos. Además, deben evaluar las relaciones entre
hombres y mujeres, con el fin de garantizar que todo este proceso se desarrolle en un ambiente
equitativo que le dé las mismas oportunidades a cada individuo.
Es importante destacar que las IES son solamente otro espacio en el que se hacen patentes las
costumbres, valores, creencias y actitudes que es posible encontrar en los demás ámbitos
científicos, culturales, artísticos y de convivencia que hay en cualquier sociedad, Por lo tanto, se
puede prever que, si entre los integrantes de una sociedad se presentan situaciones
discriminatorias hacia las mujeres, en las universidades también estarían presentes estas
actitudes. (Ruiz, M. Espinosa, M. Maceda, A. 2018).
En el Instituto Campechano se considera relevante realizar diagnósticos de la situación de
mujeres y hombres sobre componentes de género, para la propuesta de un eje transversal de
género en los programas de estudios de las diez licenciaturas de la institución. En las encuestas
aplicadas a docentes y alumnado se ha manifestado la necesidad e importancia de implementar
la materia de equidad de género, ya que se requiere abrir espacios de inclusión que permitan un
desarrollo integral para una mejor resolución de problemas, así como también tener una
diversidad de alternativas para lograr una mejor evaluación de resultados.
Competencias en materia de género. Hablar de competencias es un bagaje de información en
donde se señala el carácter social de las construcciones de aprendizaje, tanto individual como
colectiva; es por ello que se debe incluir en un programa de equidad de género tanto las
competencias sociales, interactivas y actitudinales, relativas a la gestión y a las diversas
participaciones de los equipos de trabajo.
Las competencias de igualdad de género nos permitirán crear un mapa de indicadores para su
aplicación de cara a reconocer actitudes y aptitudes de quienes colaboran en las organizaciones
en relación al cambio de la cultura de género. (Mimbrero, C. Pallarés, S. Cantera, L. 2017).