LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1190.
Formulación del problema y revisión bibliográfica
Según Andrea, VM y Rosa, RB (2011), el comportamiento del consumidor se fundamenta en
aspectos psicológicos de la sociedad, y propios del individuo al momento de realizar una compra.
Es importante entender cómo funciona la psicología en la persona para interpretar el
comportamiento tan complejo del consumidor, y es que el principal objetivo de la psicología
social es el conocer cómo se desarrolla determinadas acciones en las personas, y estas cómo
las interpretan y valoran; lo que además ayuda a entender de qué manera las actitudes, creencias
y valores influyen en el significado que se les dan a esas situaciones (Quintanilla, 2002). Estos
fenómenos sociales percibidos hacen parte de una interacción dinámica que incluye, un contexto
de una línea de tiempo en la historia, que se va a su vez modificando y adaptándose a nuevas
realidades. Es razonable que se pueda usar este conocimiento e incorporarlo a la psicología del
consumidor para mejorar la comprensión del comportamiento de compra en la comunicación y
productos audiovisuales que utilizan las empresas para promocionar sus productos. Según lo
expresa Cárdenas (2014), existen productos que se compran en diferentes lugares para disfrutar
de ellos en cualquier momento específico (dimensiones comerciales). Estos son bienes que se
adquieren no para venderlos o fabricar otros bienes, sino para darles un uso particular, que tienen
características propias de las necesidades de quienes los adquieren. A estos se les conoce como
bienes o fines particulares. Además, se entiende que estos productos satisfacen una necesidad
en una sociedad. Esto puede verse desde un contexto recíproco y único entre el individuo y la
sociedad a la que pertenece, donde se genera una experiencia que impacta en el proceso de
compra. Así, Abello , Chamorro & Torres, 2005; Garner , 1985; Sandoval, 2006). Entendiendo lo
social variable como la cultura (Páramo, 2004); el etnocentrismo ( Luque - Martínez, Ibáñez -
Zapata & Barrio- García, 2000), el poder percibido ( Rucker & Galinsky ; 2009; Rucker & Galinsky;
2008) y los estereotipos femeninos ( Velandia& Rodríguez, 2009) entre otros fundamentos
retóricos.
En este sentido, se incorpora elementos de relevancia que desde el comportamiento del
consumidor son importantes, que pueden ofrecer a la psicología del consumidor y al marketing
diferentes perspectivas de análisis. Así, por una parte, ciertas variables sociales, como el
etnocentrismo, los estereotipos, la influencia, el estatus y el sexismo, pueden influir en las
decisiones de consumo de las personas; pero, por otra parte, el marketing puede contribuir a
ciertos comportamientos sociales al conocer que existen tendencias comerciales. Estas
tendencias son los productos y servicios que se consumen en un mercado determinado, de
acuerdo a las características antes mencionadas, como el comportamiento de compra del
individuo, esto se fundamentaría en la diferenciación de las tendencias de consumo en un
mercado.
Entonces, el objetivo es determinar cómo la psicología social puede llamar la atención sobre el
comportamiento de compra. El individuo de acuerdo a alguna característica preestablecida y
única se diferencia ante los ojos del marketing, por ejemplo, el género (masculino o femenino).
En el mundo del marketing es interesante conocer las necesidades específicas de cada
segmento para poder desarrollar una comunicación en la publicidad, esto para no equivocarse al
momento de desarrollar contenidos. (Consejo Audiovisual de Andalucía, 2008). Por tal razón es
interesante segmentar a los individuos desde una característica particular que son totalmente
opuestas, el género como fundamento donde los estereotipos permiten percibir a los individuos
como miembros de una categoría, asumiendo que tienen cualidades importantes de esta sin
necesidad de comprobarlos (García - Marquesy Mackie, 1999). Además, pueden constituir una
exageración de la realidad que en algunos casos ayuda a justificar el orden social, por lo que
muchos autores los han identificado como una de las principales causas del prejuicio hacia los
grupos ( Tajfel, 1981; Tajfel & Turner, 1979) .