LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1206.
Estos aspectos denotan la necesidad de que los estudiantes incorporen además de
conocimientos propios de la investigación, habilidades que les permitan poner en marcha la
investigación formativa, pues como todo proceso metodológico ésta no puede ser aplicada a la
ligera sin fundamento teórico ni práctico. En este sentido (Viteri et al., 2020), al referirse a las
habilidades de investigación formativa considera que éstas se estructuran a partir de:
dimensiones del pensamiento comprensivo, pensamiento crítico, pensamiento creativo,
habilidades para solucionar problemas en lo académico y desde ahí en lo social-profesional-
científico, habilidades para adquirir una operacionalización educativa-estratégica de los recursos
cognitivos (p. 75).
Para (Maldonado, L., 2007), las competencias investigativas implican que estén racionadas con
el proceso de formación profesional, afianzando habilidades para observar, preguntar, registrar
notas de campo, experimentar, interpretar información y escribir acerca de su práctica
profesional (p. 48). Así la investigación formativa requiere por parte del estudiante aquellos
conocimientos, habilidades y actitudes que le permitan involucrarse en las diferentes esferas de
este proceso, competencias que en su mayoría han sido fortalecidas desde los contenidos
curriculares, pero, que sin duda serán acompañadas por otras habilidades que les permitan tener
una actitud positiva, una buena disposición para aprender y la autogestión del tiempo o también
conocidas como habilidades blandas.
Habilidades blandas (soft skills)
Según Rao (2014) citado por (Hernández, C. y Neri, J. , 2020), las habilidades blandas son
conocidas como habilidades para la vida, habilidades interpersonales, habilidades de
empleabilidad y de inteligencia emocional; se trata de habilidades que contribuyen al éxito en la
vida y en el mundo laboral.
Para (Magano et al, 2020), las principales habilidades blandas son:
Los atributos personales, la comunicación, el liderazgo, las negociaciones, la
profesionalidad y las habilidades sociales, y las competencias de gestión de proyectos.
El desarrollo y la mejora de estas habilidades se consideran partes importantes para
mejorar el desarrollo profesional y la adaptabilidad (p. 6).
Para alcanzar el éxito en el aprendizaje es importante que el estudiante pueda involucrar
estrategias personales, motivacionales y emocionales, que muchas de las veces están implícitas
en el desarrollo profesional, pero que son importantes para promover acciones que son
decisorias durante el proceso formativo, por ello es imprescindible dar relevancia a estas
habilidades interpersonales que sin duda contribuyen al logro de los aprendizajes en y durante la
investigación formativa, puesto que ésta involucra un proceso planificado, metódico,
sistemático, analítico y reflexivo.
Por su parte (Camarinha-Matos et al., 2020), al referirse a las habilidades blandas denota la
importancia que éstas tienen en diferentes procesos, pero sobre todo si las relacionamos con la
investigación formativa, ya que éstas incluyen: la escritura y la comunicación, la creación de
redes y el trabajo en equipo, la gestión del tiempo, el liderazgo, la gestión de recursos, la
negociación, la resolución de problemas, la escucha, la planificación, el espíritu empresarial, el
dominio de la conciencia ética (p. 1).
Dado que la investigación formativa como estrategia de enseñanza-aprendizaje involucra el
aprender a aprender, se espera que el estudiante sea proactivo con su propio conocimiento
fomentando y gestionado su aprendizaje según las necesidades educativas y del entorno. “En el
contexto universitario, las habilidades blandas son necesarias, puesto que los estudiantes
necesitan ser formados como entes activos frente a las exigencias laborales de las que formarán
parte, se necesitan altos niveles de proactividad, adaptabilidad, resiliencia y responsabilidad”
(Rodríguez, J., Rodríguez, R., y Fuerte, L., 2021).