despersonalización del saber. Todo saber considerado ‘sustancia naciente’ está vinculado a su productor y se
encarna en él, pero compartirlo al interior de la comunidad académica supone un cierto grado de
despersonalización, requisito para que el saber sea publicado y discutido. El autor menciona que este proceso se
desarrolla completamente durante el momento de enseñanza, pero indudablemente tiene su origen en la
comunidad académica, donde asume modalidades y funciones diferentes. Chevallard explica:
Según las condiciones de exposición del saber, este proceso debe dar lugar primero a la difusión y a partir de allí,
a la producción social del conocimiento. Más tarde, además, en la intimidad del funcionamiento didáctico,
cumplirá una función enteramente diferente: de reproducción y de representación del saber, sin estar sometido a
las mismas exigencias de productividad. (Chevallard, 1997, p.25).
Para Chevallard (1997) no basta con plantear que existe transposición didáctica, sino que debemos preguntarnos:
¿Por qué existe la transposición didáctica? Pues, el funcionamiento didáctico del saber es distinto del
funcionamiento académico, porque hay dos regímenes del saber interrelacionados, pero no superponibles. De
modo que hay transposición cuando pasan al saber enseñado, elementos del saber sabio. El didacta, por lo tanto,
no solo posee un saber disciplinar sino también un saber de la enseñanza, un saber de cómo hacerla posible. No
obstante, frente a la transposición, Chevallard aclara que el saber enseñado debe aparecer conforme al saber a
enseñar, en otras palabras, la cuestión de su adecuación no debe ser formulada.
También es importante mencionar los postulados de Grossman, Wilson y Shulman (2005) quienes resaltan el
papel del conocimiento de la materia en la formación del profesorado. Definen y exploran cuatro dimensiones de
dicho conocimiento: 1) conocimiento del contenido, 2) conocimiento sustantivo, 3) conocimiento sintáctico y 4)
creencias acerca de la materia. El primer tipo de conocimiento, hace referencia a la “materia” de una disciplina:
información objetiva, organización de principios y conceptos centrales. El conocimiento, o la falta de
conocimiento, pueden afectar el estilo de instrucción. Al sentirse inseguros en la enseñanza de algún tema, los
profesores pueden elegir hablar más que solicitar cuestionamientos de los estudiantes, que los llevarían a un
terreno desconocido, o refugiarse en los libros de texto, que pueden convertirse en su fuente principal de
conocimiento del contenido. (Grossman, et al., 2005).
De esta manera, Grossman, Wilson y Shulman explican que el grado en que las cuestiones del conocimiento del
contenido permiten la instrucción, conlleva un número de implicaciones para la formación del profesorado.
Quienes se forman para ser profesores deben comprender la importancia del conocimiento del contenido para la
enseñanza y las consecuencias de no tenerlo. Sin embargo, como la mayoría de los futuros profesores comienzan
a enseñar antes de conocer todo acerca de sus materias –durante sus prácticas universitarias–, también necesitan
ser conscientes de su responsabilidad para adquirir nuevo conocimiento. Así, pues, en vez de pensar el aprender
a enseñar como un proceso a través del cual uno solo aprende sobre la acción didáctica, aprender a enseñar debe
entenderse también como aprender más acerca de la materia y aprender cómo comunicar ese conocimiento a los
estudiantes. Adquirir nuevos conocimientos, sean sobre la didáctica o sobre la materia, requiere la habilidad para
reflexionar y aprender sobre y desde la experiencia (Grossman, et al., 2005).
Además, para los autores “lo que los profesores conocen y cómo adquieren nuevo conocimiento del contenido
puede estar relacionado con otros tipos de conocimiento de la materia que ellos poseen” (Grossman, et al., 2005,
p.13). El conocimiento del contenido es inherente a las estructuras de su disciplina, pues surge de un proceso de
análisis crítico guiado tanto por las estructuras sustantivas como por las sintácticas. Las estructuras sustantivas
son los paradigmas y marcos exploratorios que guían la investigación en el campo. En algunas disciplinas puede
prevalecer durante mucho tiempo una estructura dominante, mientras que en otras pueden existir múltiples
estructuras sustantivas en competición al mismo tiempo. Este tipo de conocimiento influye directamente sobre
qué y cómo enseñar.
Por otro lado, las estructuras sintácticas “constan de los instrumentos de indagación en una disciplina, los cánones
de evidencia y las pruebas a través de las cuales un nuevo conocimiento es admitido en un campo (…)” (Grossman,
et al., 2005, p.14). Comprende los métodos que tiene cada disciplina para validar e integrar un nuevo
conocimiento. La falta de conocimiento sintáctico por parte del profesor puede llevar a desnaturalizar la materia
que enseña. Los estudiantes deben entender entonces que las matemáticas son algo más que algoritmos, que la