LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1269.
Por otro lado, autores como Ivancevich (1997), expresa que la gestión educativa es el proceso
emprendido por una persona o empresa que, apoyándose con otras que trabajen el mismo tema,
les permita lograr resultados de calidad para todos. Las metas de calidad que se propongan
estarán acompañadas de un desarrollo estricto de planificación, organización y control, y
deberán incidir en los resultados finales del mismo. Al tiempo, Espelleta (1992), menciona que la
gestión implica la distribución de funciones entre la comunidad que conforma la empresa, al igual
que asignación de procesos que estarán estrictamente relacionados y coordinados. Vista de este
modo, la gestión de instituciones educativas demanda acción constante en manos de directivos
que, en común con toda la empresa trabajan por mejorar sus resultados durante, y al final del
proceso.
Por lo visto hasta aquí, todos los autores al referirse a la Gestión educativa dejan claro que no
más que un proceso que persigue la conducción de ciertas fases pensadas en alcanzar la calidad
de un producto, emprendido por un equipo con una meta en común; dichos procesos involucran
a toda la empresa capaz, inclusive, de motivar la intencionalidad individual, transformando
métodos y estrategias que no les hayan permitido alcanzar los logros propuestos en el pasado,
o sugerir la aplicación de aquellos que se han demostrado efectivos y eficaces. Una gestión logra
resultados positivos siempre que haya sujetos dispuestos a involucrarse en todos los procesos
institucionales, y en la medida que el jefe de ellos tenga la habilidad de coordinar los esfuerzos
individuales y lograr un trabajo cooperativo, previamente concertado en favor de toda la empresa,
dejando a un lado, si es necesario, los intereses particulares.
Vale aclarar en este punto que la gestión no es una actividad de la institución, tampoco de los
directivos docentes ni del cuerpo de profesores; en este proceso se involucran también “agentes
externos” como los entes gubernamentales o secretarías de educación, como es el caso de
Colombia, o de los ministerios que regulan los procesos de enseñanza aprendizaje en el país. La
calidad educativa por la que se trabaja en las instituciones educativas, especialmente del sector
público, requiere unir esfuerzos tanto pedagógicos como económicos; las condiciones
socioeconómicas y culturales de muchas regiones, al igual que los recursos destinados a la
inversión en educación están ligadas a los resultados de los procesos educativos, a la creación
de espacios agradables de aprendizaje y al aseguramiento de permanencia en el sistema,
conceptos que pueden afectar o influenciar en el éxito o en el fracaso escolar de los estudiantes.
Pérez-Ruiz (2014) considera que, en relación con la gestión en instituciones educativas las ideas
conceptuales no están terminadas, lo cual implica que se hace necesaria una discusión más
detallada sobre el tema, sus conceptualizaciones, y tratamiento empírico. En Colombia y casi en
toda Latinoamérica los temas de reforma educativa pretenden reordenar todos los componentes
relacionados con el tema; las instituciones educativas en todos sus niveles deben pensar
siempre en las exigencias de una sociedad altamente cambiante y diversificada. La educación
es relevante en el momento que se acrecientan las expectativas de la población en cuanto a
formación y escogencia de programas educativos relevantes.
La dirección institucional implica cuatro aspectos estrechamente vinculados: La primera es la
Gestión escolar, definida como el ámbito que está relacionado con la parte directiva de la
institución, el equipo docente, las normas institucionales y todos los demás aspectos
relacionados con la manera el ser de la escuela. Se puede definir también como un proceso que
enfatiza la responsabilidad del trabajo en equipo para la evaluación, diseño y construcción de
todo el quehacer educativo. La gestión escolar permite que las instituciones educativas sean
flexibles y permeables a los cambios, dispuestas a asimilar todas las teorías o conceptos que
apoyen el desarrollo para su constante mejora. Flórez (2012), considera que ésta se encuentra
relacionada con el esfuerzo realizado por la institución para lograr el cumplimiento de las metas
establecidas. Esta gestión involucra los conocimientos, habilidades y destrezas de los
estudiantes del medio en el cual se opera y, sobre todo, de los mecanismos y prácticas
empleadas en la tarea educativa.