LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1264.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v3i2.183
Evaluación de programas, el camino hacia la calidad
educativa
Program Evaluation, the Path to Educational Quality
Patricia Parra Peralta
https://orcid.org/0000-0001-5675-7844
patriciaparra@umecit.edu.pa
papape3@gmail.com
Colombia
Henry Royet Rodríguez
https://orcid.org/0000-0003-4967-018X
henryroyet@umecit.edu.pa
henryroyrt@hotmail.com
Colombia
Yolman Vásquez Cuevas
https://orcid.org/0000-0002-0249-1195
yolmanvasquez@umecit.edu.pa
alexis20.phd@gmail.com
Colombia
Artículo recibido: día 1 de noviembre de 2022. Aceptado para publicación: 01 de diciembre de 2022.
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Como citar: Parra Peralta, P., Royet Rodríguez, H., & Vásquez Cuevas, Y. (2022). Evaluación de
programas, el camino hacia la calidad educativa. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias
Sociales y Humanidades, 3(2), 1264-1278 https://doi.org/10.56712/latam.v3i2.183
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1265.
Resumen
Este documento corresponde a un artículo de reflexión que está pensado en presentar la
evaluación de los programas educativos de instituciones educativas de América Latina y la
región como una herramienta básica para alcanzar la calidad de la educación tan anhelada debdo
a los bajos resultados obtenidos por nuestros sistemas educativos en las pruebas censales
como PISA y Saber, en el caso de Colombia. La era del conocimiento, como se le ha llamado al
movimiento apresurado de los avances tecnológicos, cnicos y científicos que demanda nuestra
sociedad, trae consigo una serie de recursos nunca vistos para la circulación y almacenamiento
de la información, al punto que se necesita una sociedad que sea capaz de administrarlas. Saber
qué, cómo y quién lo hace es lo que atañe a las instituciones educativas; la formación brindada
a la sociedad requiere involucramiento de todos los entes de la sociedad, se necesitan recursos
de todo tipo para saber decidir cómo y qué programas ofrecer a la gente, conocimientos teóricos
adaptados a la civilización, y es la evaluación continua, crítica y detallada la que puede garantizar
las bases de las competencias del futuro ya presente. Este artículo contiene información
relacionada con las distintas perspectivas, que, a través de la historia, dan fundamentación
efectiva y acertada de los tipos y modelos de evaluación de programas de educación.
Palabras clave: gestión escolar, organizaciones, liderazgo, educación
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Abstract
This document corresponds to an article of reflection that is intended to present the evaluation
of educational programs of educational institutions in Latin America and the region as a basic
tool to achieve the quality of education so longed for due to the low results obtained by our
educational systems in census tests such as PISA and Saber, in the case of Colombia. The era of
knowledge, as it has been called the hasty movement of technological, technical and scientific
advances demanded by our society, brings with it a series of resources never seen before for the
circulation and storage of information, to the point that a society capable of managing them is
needed. Knowing what, how and who does it is what involves educational institutions; the training
provided to society requires the involvement of all the entities of society, resources of all kinds
are needed to know how and what to offer people programs, theoretical knowledge adapted to
civilization, and it is the continuous, critical and detailed evaluation that can guarantee the bases
of the competences of the future already present. This article contains information related to the
different perspectives, which, throughout history, give an effective and accurate foundation of the
types and models of evaluation of educational programs.
Keywords: school management, organizations, leadership, education
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INTRODUCCIÓN
La educación ha sido un tema de preocupación mundial donde confluyen los puntos en común
de un país, de una comunidad y de una población que desea educarse y prepararse de forma
progresiva para atender las exigencias de la sociedad, es así, que los responsables de la
educación en distintos niveles han dispuesto una forma de cómo brindar calidad en los centros
y espacios educativos, cualidad que se da a través de la evaluación de acuerdo con (Ochoa &
Moya, 2019). Los mismos autores afirman que la evaluación se ha convertido en una práctica
tanto para el estudiante como para el docente, donde confluyen la equidad, la responsabilidad, el
compromiso y la igualdad. La evaluación es el método que ha responsabilizado de forma
frecuente al profesor para medir las capacidades de sus estudiantes, y estos la utiliza como un
medio para comparar sus habilidades con el resto de sus compañeros de clase, inclusive para
comprender el grado de alcance y valoración del conocimiento impartido y aprendido individual
o colectivamente.
Los seres humanos en cualquier escenario se evalúan con frecuencia, se califican a sí mismos y
se comparan con otros de tal manera que dicha valoración, determina la una motivación propia
ante el conocimiento. La evaluación está totalmente ligada al centro educativo en el cual la
persona se forme en cualquier modalidad, sea presencial, semipresencial o a distancia, y será
por medio de ésta que se aprueben o reprueben las competencias designadas en cada programa
educativo de acuerdo con el currículo correspondiente, y determina si el estudiante puede ser
promovido de un nivel a otro. Este documento contiene definiciones importantes respecto a la
evaluación desde la visión de diferentes autores, así como la importancia que tiene dentro del
ámbito educativo, las formas en las cuales se dispone ante los estudiantes, la importancia que
tiene la misma para la institución y para el profesor, y finalmente se tendrán las conclusiones e
interpretaciones particulares respecto al rol que tiene la evaluación institucional dentro de la
calidad educativa.
LA ESCUELA COMO INSTITUCIÓN
Se puede considerar la escuela como un sistema integrado de personas que trabajan en favor de
unos objetivos previamente acordados en la misma comunidad, persiguiendo una misión y una
visión de lo que la misma desea con su recurso humano más importante: los estudiantes. Se deja
a un lado la idea que la escuela no es más que un grupo de personas que trabajan para enseñar”
conocimientos y comportamientos a sus estudiantes, los cuales están agrupados por grados
según el nivel de aprendizaje alcanzado, caracterizándolos como objetos o herramienta de
trabajo.
Al ser la institución educativa un sistema, implica que en su estructura no puede dejarse de lado
conceptos como proyectos, equipos, trabajo cooperativo y colaborativo, participación de sus
partes, comunicación asertiva, y otros que requieren un líder que promueva un proceso de gestión
integral, que reconozca la institución como una empresa heterogénea, que se desempeña con
unanimidad frente a una realidad compleja. De acuerdo con Hart y Azzerboni (2008), la escuela
siempre ha funcionado como un sistema integrado para cumplir con la función esencial de
brindar una oferta educativa pertinente a sus miembros, lo cual indica que hace parte del deber
de la institución comprender y eventualmente transformar la forma de lo que pretende ofrecer a
la sociedad; la escuela no sólo enseña desde y en el aula, no es sólo comprender conceptos y
construir nuevos conocimientos, se trata, además de gestionar procesos, de tal forma que se
aprenda no sólo del currículo que el docente comparte, sino de lo que se vea en el proceso de
dirección.
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El proceso de gestión educativa incluye identificar las necesidades sociales de su entorno
inmediato, al punto que lo que le brinde el contexto pueda satisfacer sus requerimientos más
apremiantes, más que los deseos de esta. Es posible que se den situaciones en la que los actores
exigen que se brinden programas impactantes, que tengan renombre o reconocimiento a nivel
nacional o internacional, pero que sus necesidades sean otras, que podrían estar ligadas a
satisfacer su microeconoa, su producción inmediata, es decir, que en realidad lo que se
necesita es una formación más pertinente con lo que ellos conviven, que les resuelva lo más
apremiante. Jacques Delors lo dijo de la siguiente forma:
De la educación y de la formación se espera que resuelvan los problemas de la
competitividad de las empresas, la crisis del empleo, el drama de la exclusión social y de
la marginación, que, en una palabra, ayuden a la sociedad a superar sus dificultades
actuales y, al mismo tiempo, a controlar los profundos cambios que hoy le afectan.
Pero la realidad muestra casos extremos, presentándose, por un lado, situaciones en que
instituciones educativas ofrecen programas con énfasis en campos que no tienen aplicación en
su región, al tiempo que sus necesidades más inmediatas no pueden ser satisfechas por falta de
una formación adecuada, y por otro, algunas que se han estancado en el pasado, sin avanzar,
quedando relegadas a los cambios técnicos y tecnológicos de la sociedad.
Hablando propiamente de la gestión educativa, Mintzberg (1984) asume este concepto como la
capacidad para disponer y organizar los recursos de una institución para obtener los resultados
esperados. Se entiende, entonces, la gestión como el arte de anteponerse al cambio,
involucrándose junto a la comunidad con el propósito de crear estrategias que garanticen un
futuro óptimo para la institución, o el proceso que se esté tratando, tomándose este último de
una manera más integral. La gestión de programas educativos implica coordinar
responsablemente dicha situación, desde su estado inicial al terminal.
Cruzata y Rodríguez (2016), refieren que la gestión educativa es un concepto inherente del
hombre, pues es una actividad consciente, pensada en buscar un beneficio colectivo, que
presupone alcanzar ciertas metas que están estrechamente ligadas a satisfacer necesidades
específicas de todos, la cual se desarrolla en medio de restricciones definidas por el sistema
educativo de cada país.
La institución educativa clasifica como empresa en la cual se produce conocimiento, idea que
está inmersa en las postulaciones de Vygotsky (1979) al referirse a la mediación sociocultural,
con la teoría genética de Piaget (1986), y Habermas (1989) con la teoría de la comunicación, por
lo que el trabajo del docente directivo es algo que trasciende a la escuela, implica para su
funcionamiento el apoyo de la sociedad en general, ya que el principal beneficiado es la misma
colectividad. Las instituciones educativas tienen como fin mejorar los procesos necesarios para
formar una sociedad con aptitudes, destrezas y competencias que le sean relevantes en el
campo de formación que emprenda.
Respecto a lo anterior, es necesario reconocer la labor de las Naciones Unidas en favor de la
educación de calidad, y las exigencias que hace a los sistemas educativos de la región, entre las
cuales se cuenta que cada uno de ellos seresponsable de la coordinación, organización e
implementación de programas que propendan por una educación para el desarrollo sostenible
(EDS), teniendo como referencia aspectos relacionados con la transformación de los entornos
de aprendizaje y el fortalecimiento de las capacidades de los educadores, entre otros; es
responsabilidad de las escuelas involucrarse, mediante sus procesos de gestión, con otras que
tengan las mismas metas, los mismos propósito de tal forma que sean de apoyo mutuo para lo
cual, UNESCO (2021), sugiere una red conformada por más de 11.500 instituciones que trabajan
en cooperación con objetivos comunes.
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Por otro lado, autores como Ivancevich (1997), expresa que la gestión educativa es el proceso
emprendido por una persona o empresa que, apoyándose con otras que trabajen el mismo tema,
les permita lograr resultados de calidad para todos. Las metas de calidad que se propongan
estarán acompañadas de un desarrollo estricto de planificación, organización y control, y
deberán incidir en los resultados finales del mismo. Al tiempo, Espelleta (1992), menciona que la
gestión implica la distribución de funciones entre la comunidad que conforma la empresa, al igual
que asignación de procesos que estarán estrictamente relacionados y coordinados. Vista de este
modo, la gestión de instituciones educativas demanda acción constante en manos de directivos
que, en común con toda la empresa trabajan por mejorar sus resultados durante, y al final del
proceso.
Por lo visto hasta aquí, todos los autores al referirse a la Gestión educativa dejan claro que no
más que un proceso que persigue la conducción de ciertas fases pensadas en alcanzar la calidad
de un producto, emprendido por un equipo con una meta en común; dichos procesos involucran
a toda la empresa capaz, inclusive, de motivar la intencionalidad individual, transformando
métodos y estrategias que no les hayan permitido alcanzar los logros propuestos en el pasado,
o sugerir la aplicación de aquellos que se han demostrado efectivos y eficaces. Una gestión logra
resultados positivos siempre que haya sujetos dispuestos a involucrarse en todos los procesos
institucionales, y en la medida que el jefe de ellos tenga la habilidad de coordinar los esfuerzos
individuales y lograr un trabajo cooperativo, previamente concertado en favor de toda la empresa,
dejando a un lado, si es necesario, los intereses particulares.
Vale aclarar en este punto que la gestión no es una actividad de la institución, tampoco de los
directivos docentes ni del cuerpo de profesores; en este proceso se involucran también “agentes
externos como los entes gubernamentales o secretarías de educación, como es el caso de
Colombia, o de los ministerios que regulan los procesos de enseñanza aprendizaje en el país. La
calidad educativa por la que se trabaja en las instituciones educativas, especialmente del sector
público, requiere unir esfuerzos tanto pedagógicos como económicos; las condiciones
socioeconómicas y culturales de muchas regiones, al igual que los recursos destinados a la
inversión en educación están ligadas a los resultados de los procesos educativos, a la creación
de espacios agradables de aprendizaje y al aseguramiento de permanencia en el sistema,
conceptos que pueden afectar o influenciar en el éxito o en el fracaso escolar de los estudiantes.
Pérez-Ruiz (2014) considera que, en relación con la gestión en instituciones educativas las ideas
conceptuales no están terminadas, lo cual implica que se hace necesaria una discusión más
detallada sobre el tema, sus conceptualizaciones, y tratamiento empírico. En Colombia y casi en
toda Latinoamérica los temas de reforma educativa pretenden reordenar todos los componentes
relacionados con el tema; las instituciones educativas en todos sus niveles deben pensar
siempre en las exigencias de una sociedad altamente cambiante y diversificada. La educación
es relevante en el momento que se acrecientan las expectativas de la población en cuanto a
formación y escogencia de programas educativos relevantes.
La dirección institucional implica cuatro aspectos estrechamente vinculados: La primera es la
Gestión escolar, definida como el ámbito que está relacionado con la parte directiva de la
institución, el equipo docente, las normas institucionales y todos los demás aspectos
relacionados con la manera el ser de la escuela. Se puede definir también como un proceso que
enfatiza la responsabilidad del trabajo en equipo para la evaluación, diseño y construcción de
todo el quehacer educativo. La gestión escolar permite que las instituciones educativas sean
flexibles y permeables a los cambios, dispuestas a asimilar todas las teorías o conceptos que
apoyen el desarrollo para su constante mejora. Flórez (2012), considera que ésta se encuentra
relacionada con el esfuerzo realizado por la institución para lograr el cumplimiento de las metas
establecidas. Esta gestión involucra los conocimientos, habilidades y destrezas de los
estudiantes del medio en el cual se opera y, sobre todo, de los mecanismos y prácticas
empleadas en la tarea educativa.
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Por otra parte, la gestión pedagógica, relacionada en la forma cómo el docente desarrolla el
mecanismo de enseñanza aprendizaje, y cómo asume el currículo, su planeación, y la didáctica
aplicada para llegar al educando de tal modo que los conocimientos que trasmita le sean
atractivos y pertinentes al estudiante; igualmente, este tema tiene que ver cómo evalúa los
contenidos y habilidades, su relación con el medio que adapta para el aprendizaje y la manera
cómo interactúa con los padres o acudientes para que también ellos puedan involucrarse en la
tarea.
Figura 1
Niveles de gestn. Fuente, MEN Colombia, Anexo 34
La gestión administrativa consiste en el conjunto de procesos en manos del directivo docente
necesarios para garantizar las condiciones de organización, coordinación, control y monitoreo
de los programas educativos, financieros y otros aspectos escolares de los estudiantes (Iniciarte
et al., 2009).
De acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional de Colombia, esta gestión vela porque se
estén dando las siguientes situaciones en el plantel educativo:
Se tengan una misión, visión y principios definidos en el marco de una institución
integrada
Metas institucionales reales y relevantes para la sociedad
Conocimiento y apropiación del direccionamiento
Desarrollo de políticas de inclusión de personas de diferentes grupos poblacionales o
diversidad cultural
Articulación de planes, proyectos y acciones.
Gestión comunitaria es el espacio creado para que la comunidad educativa se involucre en los
temas de calidad de la educación impartida a los educandos; son ese conjunto de
representaciones en lo estructural, comunicacional y físico, en donde los individuos se relacionan
de manera permanente con la institución, compartiendo sus narrativas, sus necesidades y
deseos para con la misma. Sierra, Serna y Pérez (2002) definen esta gestión como la
construcción progresiva de autonomía en los miembros de la comunidad educativa en un
proceso complejo y permanente que se constituye en un medio y en un fin de la educación”.
Gestión escolar o
institucional
Gestión pedagógica
Gestión Comunitaria
Gestión Administrativa
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LA EVALUACIÓN, FUNDAMENTAL DE LA CALIDAD EDUCATICA. DEFINICIONES SEGÚN
AUTORES
La evaluación es un método utilizado para comprobar el conocimiento adquirido por el estudiante
y para evaluar el proceso de enseñanza del maestro, se considera qué en la evaluación existen
dos protagonistas tanto el estudiante como el docente y a su vez repercute en la organización
constituida de la institución educativa. También se puede considerar como un instrumento de
gran valor y poder qué mejora la calidad educativa e incentiva a obtener un alcance de
conocimiento y capacidades tanto individuales como colectivas, la misma se utiliza para detectar
las fallas o deficiencias y darle una posible solución.
Según Sánchez, (2018) la evaluación es una herramienta en el desarrollo educativo, la misma
relaciona el conocimiento y las habilidades para ponerlos en práctica, es un término utilizado
para medir la formación educativa en una organización escolar, explica que está conformada por
los métodos de evaluación a los cuales se somete el estudiante por cuenta del profesor a fin de
obtener una visión profunda del proceso de enseñanza aprendizaje.
De acuerdo con Mejías, (2021) la evaluación ha de considerarse un campo disciplinar, es una
forma de monitorear los procesos, avances, falencias, logros, de las competencias educativas
establecidas, aun cuando se considere cil el desarrollo de una prueba, debe rsele la
valoración y rigurosidad correspondiente, porque tiene un propósito una orientación y unas
acciones dirigidas luego de ser implementada.
También es considerada un mecanismo para controlar y evidenciar las faltas de conocimiento y
habilidades en las cuales debe enfocarse el docente a fin de implementar nuevos todos de
enseñanza para que el estudiante domine completamente la formación que se desea impartir, es
una herramienta de aprendizaje de Gran importancia qué permite juzgar con equilibrio a través
de los instrumentos de evaluación si se alcanzó un proceso establecido de aprendizaje (Arévalo
2018).
FORMAS Y TIPOS DE EVALUACIÓN
Cuando se habla de la forma de evaluación se hace referencia a las herramientas que utiliza el
profesor para valorar al estudiante, es decir, se puede hablar de pruebas escritas, como por
ejemplo un ensayo, un cuestionario, donde el estudiante debe responder preguntas abiertas o de
selección; existen también evaluaciones de manera práctica donde el estudiante debe manifestar
de forma oral o mediante alguna maniobra física alguna habilidad. Existen también algunas
evaluaciones de desempeño es decir donde el estudiante lleva una secuencia de algunos
procedimientos. Se puede hablar también de lo que es la autoevaluación llegando a hacer una
acción es donde la persona se autoevalúa y un compañero. Cada uno de estos métodos puede
tener una ventaja o una desventaja, sin embargo, siempre va a existir un contenido como eje
central de la evaluación, una estructura, un mecanismo de respuesta, una relación entre variables
y finalmente una consecuencia que será la calificación o puntuación obtenida a través del
método establecido por el profesor (Sánchez 2018).
Del mismo modo, al considerar la evaluación de programas educativos, también existen
diferentes formas como entrevistas, encuestas en físico, o en formularios realizados en la web,
observaciones, comparaciones y gran variedad de herramientas que usan los expertos para
obtener información veraz que pueda determinar la eficiencia, eficacia, pertinencia, relevancia y
alcance de estos.
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La evaluación puede ser integral cuándo involucra a otros participantes los cuales pueden estar
integrados por personas del mismo nivel educativo o de otros niveles. Así también se puede
hablar de una evaluación cualitativa, este tipo de evaluación es más crítico y se emplea con
frecuencia a nivel grupal. así mismo, se encuentra la evaluación continua es aquella que está
constituida por un proceso donde de acuerdo con un período puede ser semanal mensual
trimestral anual se realiza a fin de sumar finalmente la calificación total del estudiante. Asimismo,
se tiene que la evaluación diagnóstica la cual permite iniciar el juicio establecido entre enseñanza
y el aprendizaje, al principio de la implementación de la didáctica o de los métodos de enseñanza
establecidos para transferir o despertar el conocimiento del estudiante.
La evaluación formativa se utiliza para medir procesos de manera frecuente por lo cual se
somete el estudiante de una forma adecuada para a fin de verificar el progreso de su aprendizaje.
Por último, se tiene lo que es la evaluación sumativa está evaluación al igual que las antes
mencionadas se utiliza con frecuencia a fin de medir los logros, se caracteriza por ser
cuantitativa y está destinada para el conocer el alcance de logro con una calificación nurica
(Arévalo 2018).
La evaluación es uno de los temas más hablados dentro de los centros educativos es decir tiene
un punto central la educación y su relación con la evaluación, pues bien, de la misma depende la
calidad educativa que se imparte, importante mencionar que la evaluación debido a su gran
importancia debe estar en manos de personas calificadas, las cuales bajo la mirada de la calidad
e imparcialidad, realizan análisis de los resultados que son de gran valor para todos los
involucrados personal directivo estudiantes profesores, padres y representantes de la
comunidad en general.
Institucionalmente la evaluación conlleva un proceso reflexivo tanto del estudiante como del
profesor debido a los altos medianos o bajos porcentajes que califican al aprendiz, el profesor
tiene una gran tarea de preparar, evaluar, examinar, y reflexionar sobre los resultados obtenidos,
porque, no existe calidad educativa con alumnos que reprueban las evaluaciones a las cuales se
someten con frecuencia.
Pues bien, la ausencia de conocimiento por la falta de desarrollo de capacidades solo da
entender la incapacidad o del estudiante o del profesor frente a la evaluación educativa, el
reconocimiento institucional también se encuentra ligado a las calificaciones que puede obtener
el estudiante y a la repercusión que los mismos tienen al egresar de los centros educativos, es
por este motivo que la importancia de la evaluación está ligada con la calidad que se alcanza
dentro de una institución determinada (Arévalo 2018).
Es importante señalar que el evaluación en el ámbito educativo será el control de la práctica
docente, es decir tiene una gran importancia y relevancia en los resultados obtenidos a nivel
individual y colectivo del grupo de maestros que forme parte de una institución educativa sea
pública o sea privada, pues bien, la evaluación puede tener beneficios o perjuicios en la vida de
un estudiante así como también en la reputación de un profesor, toda evaluación debe estar
diseñada de manera tal que no exista cabida a la duda y a la efectividad del recurso como un
medio justo de evaluación.
Aun cuando la evaluación ha ido cambiando con el tiempo y ha ido aumentando en interpretación
y en forma de aplicación, con los años se ha flexibilizado y adaptado a diversas áreas del
conocimiento a fin de favorecer y potencializar las capacidades de los estudiantes y a su vez ser
un mecanismo unilateral del cual depende la calidad educativa institucional. En este sentido se
puede decir que la evaluación y la calidad educativa son dos variables netamente dependientes
una de la otra debido a que no existe una calidad educativa sin evaluación (Mejías 2021).
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Es importante mencionar que el docente tiene gran responsabilidad en conocer
metodológicamente y desarrollar técnicamente formas de evaluación que vayan dirigidas de
forma intencional hacia el mejoramiento continuo tanto del aprendizaje del estudiante, como de
la calidad educativa que puede depender de su práctica diaria impartida dentro de la institución.
En la calidad educativa se encuentran inmersas entidades responsables de manera interna y
también otras que rigen la educación externamente ellas se encuentran representados por entes
del gobierno, y figuras a nivel pedagógico que rigen el mejoramiento educativo de cada
institución, es por este motivo que el docente debe conocer las acciones necesarias ante el
desarrollo de una evaluación; pues bien, existen criterios que describen una evaluación de
calidad en la dinámica de la globalización que se desarrolla a nivel de la institución.
Toda evaluación debe estar elaborada con claridad y con un propósito establecido, aun cuando
parezca un proceso bastante complejo, se ha de realizar con bastante responsabilidad. Con los
avances que han ocurrido a través de los años la evaluación no es un asunto solamente del
profesor, la evaluación involucra al estudiante inclusive dispone de formas flexibles a las cuales
el educando puede adaptarse a fin de ser evaluados de distintas maneras. De ahí, que no es un
secreto para nadie que, en los resultados de las pruebas estandarizadas, también cuenta la
preparación de los alumnos para contestar los diferentes tipos de preguntas.
Según Pavié et al. (2022), lo que se denomina avaluación basada en competencias, supone que
es un modelo que pasó la gina de una enseñanza tradicional a un modelo de aprendizaje
activo. Su objetivo es dar respuesta a una amplia gama de requisitos en la educación superior,
especialmente en procesos de enseñanza-aprendizaje. Además de lo anterior, la investigación
en mención presenta hallazgos claves y consideraciones relacionadas con las percepciones y la
aceptación de los docentes sobre el desempeño de los modelos de evaluación basados en
competencias y su impacto en la habilidad para el proceso del desarrollo de la evaluación. De
igual forma, el autor en mención se permitió abordar cuatro categorías las cuales son: 1. El
proceso de evaluación basada en competencias, 2. Las practicas evaluativas, 3. Lineamientos
institucionales, y 4. Precepciones. Con estas categorías, se puede inferir que la evaluación es un
proceso de diagnóstico para establecer, cuáles son las posibles no conformidades que se
presentan tanto en un proceso escolar de aula, como en un proceso de gestión institucional.
Según lo previsto, la evaluación se promueve como una herramienta esencial para desarrollar un
proceso colectivo que comunique no solo las decisiones de estudiantes y docentes, sino la de
todos los participantes del proceso educativo. En otras palabras, es la observación del
comportamiento y las reacciones de los alumnos frente a la iniciativa y brinda amplia oportunidad
para lograr los más altos resultados en las diversas pruebas. Por otro lado, lleva al profesorado
a realizar una variedad de análisis y reflexiones sobre sus prácticas de aula, adaptando
potencialmente el diseño y las estrategias de seguimiento para alcanzar los resultados de
aprendizajes previstos.
La educación superior pública como privada debe generar propuestas innovadoras dentro de sus
claustros, donde los educandos bajo la orientación de los docentes y la gestión universitaria
pueda ofrecer soporte en la calidad educativa para que se generen resultados positivos en el
adelanto de sus planes y programas abordados. En este sentido Prats et al. (2021) manifiestan
la importancia de la labor que se genera desde la dirección de la institución educativa y hasta las
mismas aulas para que la mejora sea continua para llegar a alcanzar esos logros educativos
propuestos hacia los estudiantes. Por tal motivo, se requiere de un estudio, enfocado en
identificar los principales aspectos que inciden en el clima organizacional, los cuales se ven
reflejados en el incumplimiento de las metas y requisitos del sistema de gestión de calidad
implementado, ya que afecta entre otras, la productividad, motivación, desarrollo del trabajo de
los integrantes que conforman las instituciones de educación.
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Es favorable que el clima organizacional permita conservar los valores y actitudes de las
personas basadas en el respeto, en el beneplácito de todos y a la vez en el reconocimiento de su
competencia individual, fortaleciendo así la unidad de cada organización; los centros de
educativos, inciden directamente en la calidad de su educación y en este contexto mejorar
constantemente los programas educativos que se imparten en ellos. En aras de que la evaluación
sea una herramienta esencial, se deduce que a través de la investigación se explorarán
oportunidades para demostrar habilidades que proporcionen un nivel de retos para los docentes
universitarios generando aumento del intes en los desafíos de los estudiantes de educación
superior. Concluyendo el extracto de la anterior biografía, este sistema que se ejecute
beneficiaría especialmente a nuestros educandos y en especial a toda la comunidad educativa
del claustro universitario. No hay que olvidar que los clientes son los estudiantes y, por lo tanto,
la calidad basada en la satisfacción del educando es beneficioso, evaluando sus variables y su
impacto significativo en la formación de ellos mismos, de modo que se generen
recomendaciones de trabajo que satisfagan necesidades muy importantes de alumnos.
La labor docente dentro como fuera del aula y en todos sus ámbitos educacionales debe ser con
muy buen desempeño, enfocado en potenciar los presaberes de los educandos, así como el
desarrollo de nuevas habilidades. Basados en lo anterior, Esquerre et al. (2021), refleja que con
el cambio de siglo XXI, identificando enormes desafíos que hacen repensar la práctica de aula,
es necesario aclarar qué implica una enseñanza eficaz y cómo afecta el rendimiento y, por ende,
la calidad de los estudiantes. La medida de esto no es solo de capacidad física instalada y los
pocos recursos económicos disponibles, sino el trabajar con vocación para mejorar el proceso
de enseñanza-aprendizaje de acuerdo con los requerimientos del entorno y con una prospectiva
institucional definida. Lo que se quiere es, ofrecer un panorama de la enseñanza en este siglo a
través de un conocimiento claro y profundo sobre las competencias a desarrollar en el diario vivir.
Cabe resaltar que se han realizado muchas investigaciones sobre los resultados del aprendizaje,
estos procesos se incluyen en este estudio debido a las diferentes perspectivas y estándares que
brindan, es necesario comenzar con un enfoque constructivo que vaya de la mano con la
legislación nacional como internacional para respaldar la política educativa y brindar una visión
general, o como se denomina en proyecto Tuning, unas competencias genéricas y que en general,
los programas sean convalidables en diversos países. Desde la perspectiva anterior, se
vislumbran cuatro enfoques de tipo global de la profesión docente: 1. Aprendizaje enfocado, lo
que significa convertir el no esencial en participación activa de los estudiantes como creadores
de su propia interacción de aprendizaje; 2. Aprendizaje centrado en el aprendiz, como persona
única y valiosa que puede construir su propio aprendizaje, por lo que debe ser valorado por su
diversidad cultural; 3. Aprendizaje centrado en oportunidades, desarrollado fuera del aula más
allá de las paredes del aula, espacios al aire libre que sean productivos para el rendimiento de
los estudiantes y, 4. El enfocado en la pedagogía, donde se requiere una transición de la
educación oral básica al uso de una variedad de oportunidades de comunicación. Ultimando este
apartado, no importa cuál sea el enfoque que se considere oportuno, los esfuerzos de instrucción
se centran en los alumnos y en las formas que benefician su aprendizaje y desarrollo de
competencias.
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Para Rodera y Walker (2021) después del año 2010, se ha reflejado más el tratado sobre le
investigación educativa, buscando la excelencia entre las instituciones de Argentina, centrado en
el aspecto subjetivo de la experiencia laboral del profesorado universitario. Esta mirada
epistemológica hacia los tópicos y la cotidianidad se produjo por primera vez en investigación
estudiantil desde una perspectiva centrada en el análisis estadístico de trayectorias o la
composición social de los grupos de estudiantes para comprender cómo viven, cómo se sienten
y que piensan los aprendices cuando estaban en la universidad. Cabe recalcar que el artículo en
referencia fue publicado en momentos de pandemia, lo cual hizo que el trabajo académico se
tornara en continuo ajuste con un modelo virtual para sobrellevar el acompañamiento
académico. Por lo tanto, así como se tuvo que ajustar el modelo de acompañamiento académico,
también se tuvo que realizar evaluación institucional a nivel de gestión y de seguimiento a los
programas académicos dentro como fuera de las aulas. Debido a esta nueva situación que está
cambiando la vida de las universidades y el trabajo de los docentes, surgen las preguntas: ¿Qué
procedimientos adoptará la Universidad? ¿Qué actores se involucrarán y qué rutas se
establecerán de acuerdo con los incentivos institucionales para implementar o no en los nuevos
procedimientos? Estas preguntas nos llevan a examinar la dimica cambiante de las
instituciones terciarias y el importante papel de las dimensiones de espacio y tiempo en el
análisis.
Por otra parte, se sabe que la educación superior es una percepción de apoyo que tienen los
gobiernos con el tratado de ciertas temáticas como lo son: la misma política, la economía, el
sector salud, el agro entre otras disciplinas. Por lo tanto, se tiene que orientar en la calidad de
sus programas, investigaciones y diversos convenios de cooperación que puedan tener los
claustros educativos de estudios superior con el gobierno nacional. De ahí se despliega la
necesidad de buscar el mejoramiento continuo de la calidad educativa. Sobre el respecto,
Labraña y Mariñez (2021) revelan la preocupación por la calidad de la educación superior, que ha
sido en los últimos años la formación de un sistema de expertos externos encargados de la
evaluación de estas universidades, cuyo sistema de aseguramiento es sobre la calidad en este
tipo de educación.
Por lo general, estas organizaciones crean regulaciones que aseguran la transparencia de las
universidades y definen estándares para su correcta práctica en el acompamiento académico
de su comunidad institucional. Tras un extenso debate legislativo, en 2006 se aprobó en Chile la
creación de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) (Labraña y Mariñez 2021). Para el caso
de Colombia, el Consejo Nacional de Acreditación CNA fue creado bajo la ley 30 del 28 de
diciembre de 1992, la cual tiene como objetivo, garantizar que las Instituciones de educación
superior y sus programas se acrediten cumpliendo los más altos niveles de calidad.
Uno de los procesos que se toma como participativo, reflexivo y un cambio cultural es la
autoevaluación como lo precisa Flórez y Hoyos (2020), porque se enruta a la calidad educativa
universitaria. Se retoma la autoevaluación considerándola como un proceso realizado por los
propios actores o miembros de la institución que se evalúa. En consideración con lo anterior, se
deduce que el nivel de integración que se lea en la comunidad universitaria, la implementación
de sus rubricas, que deben ser parte del todo, donde todas sus variables deben estar ligadas al
funcionamiento universitario. Los resultados obtenidos, permitirán desarrollar planes de mejora,
que sirven como documentos de referencia procesuales disponibles para revisiones externas.
Desde esta perspectiva, la autoevaluación se convierte en un proceso de compromiso y
colaboración de todos los participantes que forman parte del centro universitario, desde la
planificación hasta la ejecución y control de esta.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1276.
Continuando con el desarrollo y análisis de las ideas propuestas por los autores inmediatamente
relacionados, se deduce que es concebible que el lenguaje instructivo reflexivo, la cultura y los
procesos cíclicos deban ser perpetuamente victoriosos en el proceso de evaluación, como es el
caso de la autoevaluación; de esta última, finalmente se pueden dar críticas positivas, aviva
intereses que muchas personas desprecian en la escuela, convirtiéndose en un plus para la
formación de docentes como directos representantes y expectantes de apoyo a las instituciones
educativas para innovar y redefinir la práctica.
CONCLUSIONES
Aun cuando la evaluación de calidad tiene grandes retos siempre será necesario valorar al
estudiante, será un hecho en el aprendizaje qué tiene y tendrá gran importancia de acuerdo con
el propósito de la investigación. Asimismo, tenduna dependencia la calidad educativa con el
tipo de método e instrumento con el cual se evalúa, la validez y la confiabilidad para la cual se
someta la evaluación antes, durante o después de ser aplicada.
La validez y la confiabilidad del instrumento permitirá tener una mejor justicia y equidad ante la
calificación que pueda tener un estudiante, así mismo cuando un instrumento es evaluado es
más factible ante la práctica, es decir se adapta mejor a los requerimientos y a las competencias
que debe responder el estudiante. Pues bien, la calidad educativa viene siendo un efecto
catalítico de la evaluación (Sánchez 2018).
Evaluar realmente es una acción bastante compleja dónde en muchos casos el malentendido
suele jugar un papel incluso más importante que la misma evaluación. Crear evaluación qué
fortalezca la calidad educativa e institucionalidad es más que una simple planificación, debe
considerarse un liderazgo, una calidad, una asertividad, un trabajo individual y también colectivo
a fin de adaptar la evaluación a los requerimientos institucionales que responderán tanto al
conocimiento como a las habilidades en las cuales el estudiante tiene una obligación consigo
mismo y con la sociedad que le rodea.
Por otra parte, la evaluación va de la mano con los cambios permanentes que se hacen en las
instituciones educativas de América Latina, porque para hablar de calidad educativa, quien más
que la evaluación de programas académicos para realizar planes de mejora y garantizar el
cubrimiento de las necesidades de una sociedad tan cambiante.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1277.
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