LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1343.
Uno de los más altos tribunales de la corona española fue la Real Audiencia y Cancillería de Quito
dentro del Virreinato del Perú, quienes posteriormente conformaron el Virreinato de Nueva
Granada. Y pese a no ser un Virreinato lo que hoy forma parte del Ecuador, dentro de las sacristías
de los monasterios, se han encontrado obras musicales compuestas por sacerdotes o por
quiteños que dedicaban villancicos, romances o canzonetas.
Pero ya adentrándonos al teatro en Hispanoamérica, se puede mencionar una destacada
composición que pasó a convertirse en el primer ejemplo y también el último de la ópera barroca
española en América, me refiero a la obra compuesta por Tomás de Torrejón y Velasco “La
púrpura de la rosa” con texto de Pedro de la Barca en 1701. (Rodríguez, 2008)
Luego de una década, el mulato mexicano Manuel de Zumaya pone la música a un libreto de
Stampiglia -el mismo texto usado por Händel- Así La Parténope constituye la primera ópera
escrita en México. (Claro-Valdés, 1981)
En la mitad del siglo XVIII, el fraile agustino Esteban Ponce de León presenta en 1749 con estilo
de una cantata la ópera – serenata “Venid, venid deidades” dedicada al obispo de la ciudad como
una ofrenda. Cuyo texto fue elaborado por un poeta local.
De esta manera surgen algunos ejemplos de la música de escena ya que como plantea Samuel
Claro-Valdés:
Con la excepción de las tres óperas mencionadas, el concepto de música teatral durante
el barroco musical de Hispanoamérica debe aplicarse, más bien, a la música incidental
para dramas moralizantes, comedias, sainetes y piezas de entretención, así como a la
música interpretada durante festejos oficiales, ceremonias cortesanas y juramentos o
lutos reales. (Claro-Valdés, 1981, pág. 4)
Rasgos aborígenes en el Ecuador
Dentro de las primeras etapas de la Historia del Ecuador, hasta la presencia europea en el
territorio, se han encontrado diversas maneras de organización social, desarrollo de complejos
sistemas, centros ceremoniales, etc.
Como manifiesta Juan Mullo: “El arte popular y las técnicas de producción ancestral también se
comunican por otros medios: música, danzas, canciones, costumbres y grupos artesanales…”
(Mullo, 2009, pág. 24). Entre las antiguas manifestaciones indígenas quiteñas, con los
instrumentos musicales idiófonos, membranófonos, aerófonos, aportaban a su cultura en varios
rituales o días festivos. Con el inicio de la Conquista, es muy probable que no se haya dispersado
el mismo esfuerzo etnográfico como ocurrió en el Perú.
En Quito, una de las pocas ocasiones en las que se percibe visible interacción cultural del Inca,
es al celebrar la presencia de “don Alfonso Florentino Inca, corregidor de Ibarra, quien llegaría del
Perú a posesionarse de su cargo, llevando bajo el brazo pruebas de su filiación inca” (Troya, 1996,
pág. 147) Así se daría paso a nuevos protagonismos, cerrando una época.
La Colonia y la presencia musical
Sin duda alguna existe una variedad de música que denota las diversidades coexistentes, de ahí
que se podría referir a una identidad sonora para cada grupo socialmente diverso, en el cual
resalta lo étnico, y es que, en la Real Audiencia de Quito, hoy Ecuador, es necesario que se
incorporen conceptos ligados a lo multicultural, multiétnico, intercultural, toda vez que
constituyen los mismos grupos sociales los que promueven la distinción de esquemas respecto
a estas manifestaciones culturales. Y no se puede negar aquellas actitudes frente al poder y a
los procesos de dominación.