LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2021, Volumen 2, Número 1 p 71.
bienestar de los adultos mayores, como fue demostrado por el proyecto Established Populations for
Epidemiologic Studies of the Elderly (EPESE) que, además, sugirió que los adultos mayores no
involucrados socialmentetienen una más alta probabilidad de presentar síntomas depresivos
(Vozikaki et al., 2017).
El mayor deterioro en el bienestar parece producirlo la soledad, más que ninguna otra circunstancia.
La soledad representa una vivencia penosa por la ausencia de algo o de alguien, así como también
como el estado de melancolía por añorar situaciones del pasado (Bazo, 1990). El sentimiento de
soledad interfiere negativamente, de forma tanto directa como indirecta, en los diversos aspectos
que contribuyen al bienestar de los adultos mayores; se asocia con conductas de tipo solitario, es
decir, ausencia total o parcial de visitas de familiares y amigos, mayor introspección y aislamiento.
Asimismo, parece influir también en las emociones, encontrándose sentimientos de menor felicidad,
mayor depresión, sensación de derrota en su vida y una autopercepción de viejo, mayor deseo
expresado de vivir a solas y, en algunos casos, deseos de no vivir más (Bazo, 1990) (Carmona, 2015).
Con el aislamiento social/soledad, no sólo aumenta el riesgo de muerte prematura, sino que ambos
están en íntima relación con sufrir estrés y angustia. Por consiguiente, patologías como la demencia,
están directamente relacionadas con el hecho de sentirse solo, independientemente de factores
confluentes en cada paciente. Se ha establecido, además, una relación entre la depresión y sus
síntomas con haber tenido experiencias de soledad y aislamiento social. Esto determina que el riesgo
de suicidios en la población masculina aumente con la edad (Martínez, 2019).
El afecto a través de las relaciones sociales en las personas mayores
El mundo del anciano está cargado de aspectos afectivos, - que inciden constantemente en su
actuación y en su modo - de vida cotidiano. Tales aspectos, profundamente analizados, pueden
encaminarnos a posibles soluciones en los conflictos propios de esta edad, ayudándole a una mejor
superación de todos ellos (Ortiz, 2015).
En este sentido, la actividad social en el adulto mayor aparece como una necesidad social básica en
los individuos, la cual aporta un punto de referencia y de continuidad, así como también brinda un
reconocimiento y una aceptación de uno mismo por parte de los demás (Laforest, 1991). Así lo
sostiene la Organización Mundial de la Salud: la vida social en adultos mayores es fundamental, ya
que permite la integración y la pertenencia a un grupo, generada por “la autoconciencia de ser
socialmente aceptado a partir de la experiencia de sentirse incluidos en la corriente de la vida” (OMS,
1989). (Carmona, 2015)
En cualquier caso, para las personas mayores, la familia —en particular el cónyuge y los hijos
adultos— es la fuente central de apoyo (Waite y Gallagher, 2000), teniendo el matrimonio (y el hecho
de vivir en pareja) un efecto protector tanto en la salud física (Waite y Gallagher, 2000) como en el
bienestar psicológico (Schwarzbach et al., 2014). En el envejecimiento, los amigos siguen jugando un
papel fundamental. A través de estudios longitudinales (Cable et al., 2013), se ha comprobado que el
tamaño de la red de amigos (tener más amigos) se relaciona con una mejor salud psicológica. Se
puede afirmar que, cuanto más variada es la red social, más felices y sanas son las personas en la
vejez. En otras palabras, las amistades son esenciales para los mayores, especialmente en ausencia
de familia (cuestión que, vista la demografía, será cada vez más común) (Yanguas et al., 2020).
La participación en actividades sociales, productivas y de tiempo libre al igual que las relaciones
sociales y familiares respaldan el autoconcepto y mantienen el bienestar personal. Luna (1999)
sostiene que los adultos mayores que tienen una vida social activa mediante las relaciones sociales
(familiares, vecinales o comunales) o mediante su participan en actividades como deporte, arte,
cultura, turismo y recreación, a través de las cuales se proporcionan una buena salud física y mental y