LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1584.
INTRODUCCIÓN
El presente proceso investigativo centra su atención en la importancia de la extensión
universitaria con la sociedad del siglo XXI y su espacio geográfico es la Universidad Politécnica
de Honduras de la ciudad de Danlí, departamento de El Paraíso durante el año 2022.
El propósito de esta investigación es dar a conocer la importancia de la extensión universitaria
en la época contemporánea, cuales son sus beneficios para el desarrollo de las comunidades o
regiones. La sociedad del siglo XXI caracterizada por formar parte de un mundo globalizante,
tecnológico y versátil donde las universidades juegan un rol importante a través de sus funciones
básicas como ser la docencia, investigación y extensión. Esta ultima contribuye a lograr esa
vinculación directa con la sociedad a través de diferentes actividades como: cívico-culturales,
ambientales, sociales y educativas.
La academia tiene como misión interactuar con la sociedad a través de la formación de los
profesionales en diferentes áreas del saber humano, contribuyendo con el desarrollo de las
comunidades y transformando la calidad de vida de sus habitantes.
El objetivo de este artículo es realizar una revisión teórica sobre la función de la extensión en las
universidades tomando en cuenta las siguientes premisas; origen de la extensión universitaria,
importancia de la extensión universitaria en el siglo XXI, antecedentes de extensión universitaria
en América Latina, Retos de la academia en el siglo XXI.
DESARROLLO
Origen de la extensión universitaria
Durante muchos siglos la enseñanza superior estuvo reservada para las clases sociales
privilegiadas. Recién en el siglo XIX aparecen los primeros vestigios de lo que hoy se conoce
como la tercera función sustantiva de la universidad: extensión o vinculación de la universidad.
Es así que aparecen los primeros intentos de acercar el conocimiento a aquellos que, por su
condición económica, se encontraban excluidos. En el año 1790, en Inglaterra, ante las
necesidades planteadas por la Revolución Industrial, se inician programas formativos para
adultos. El primer colegio de clase obrera, orientado a satisfacer las necesidades educativas y
de capacitación de la comunidad, se funda en 1842 en Sheffield, Inglaterra, el cual tenía como
propósito ofrecer educación a jóvenes de la clase trabajadora.
Durante los primeros años del siglo XX continuó el impulso de la aparición de programas o
departamentos de extensión en las universidades. Así, en 1900 la Universidad de Chicago, en
Estados Unidos, crea la facultad de Extensión Universitaria. Un año después, la Universidad de
Zaragoza, reestructura las conferencias de divulgación que venía desarrollando desde 1894 bajo
el régimen de extensión universitaria. En 1902, también en España, en la Universidad de Valencia,
se inauguran los cursos de Extensión Universitaria y en Barcelona, el Ateneo Enciclopédico
Popular, dicta cursos, que funcionaban como una mezcla de Universidad Popular y Extensión,
para obreros, estudiantes y empleados de comercio, intentando la mejora de vivienda, higiene y
defensa de libertades públicas. En 1904 el Ateneo de Madrid, comienza a realizar su extensión
organizando cátedras dominicales dirigidas especialmente a obreros
En 1908 se celebra el Primer Encuentro de Internacional de Estudiantes Americanos en
Montevideo. En sus demandas establece la exigencia de establecer programas de Extensión
Universitaria. Recién en 1918, en Córdoba, Argentina, las universidades latinoamericanas se ven
cuestionadas. El llamado “movimiento o reforma de Córdoba” propició una reflexión académica,
pero surgió como una exigencia de la clase media por acceder a la hasta entonces cerrada
universidad. (Tünnermann B, 2003)