LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1671.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v3i2.211
“Los otros”: impresiones y definiciones de policías de
Asunción y Central sobre los compañeros comisionados
en el Departamento de Amambay - Paraguay (2022)
"The Others": Impressions and Definitions of Police Officers from
Asunción and Central on the Colleagues Commissioned In the
Department Of Amambay - Paraguay (2022)
Carlos Anibal Peris Castiglioni
carlosperisc@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-8205-3768
Universidad Nacional de Asunción
Asunción - Paraguay
Artículo recibido: día 30 de noviembre de 2022. Aceptado para publicación: 16 de diciembre de 2022.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
El presente arculo científico estudió a la Policía Nacional paraguaya. El mismo pretendió
demostrar que la policía nacional fue una corporación edificada por: a) las interacciones diarias,
b) internamente disímil por el pensamiento de sus miembros, c) establecida mediante la
coyuntura paraguaya. Se indagó a cuatro oficiales que asistieron a un seminario de formación
llevado a cabo, en la capital del Paraguay, por una organización no gubernamental a inicios del
año 2022. Se les preguntó sobre “el traslado de personal”, más precisamente las ideas previas y
las opiniones en el presente con respecto a los compañeros que se desempeñaron en zonas de
frontera, especialmente los designados en el Departamento de Amambay. Los entrevistados
declararon que sus compañeros en esa zona fueron hombres ambiciosos, sin ética y al servicio
de los narcos y la corrupción de los jefes policiales. Estas afirmaciones, de hecho, confirmaron
que la entidad policial ha sabido ser, o presentarse socialmente, como un cuerpo unificado y
unísono, pero la realidad, sin embargo, mostró que, a partir de una mirada interna, excavando en
las ideas individuales, la corporación de seguridad fue un grupo heterogéneo y en una latente
tensión.
Palabras clave: policía nacional paraguaya, definiciones, narcotráfico, corrupción,
microsociología
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Como citar: Peris Castiglioni, C. A. (2022). “Los otros”: impresiones y definiciones de policías de
Asunción y Central sobre los compañeros comisionados en el Departamento de Amambay -
Paraguay (2022). LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, 3(2),
1671-1681. DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v3i2.211
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1672.
Abstract
This scientific article studied the Paraguayan National Police. It aimed to demonstrate that the
national police was a corporation built by: a) daily interactions, b) internally dissimilar by the
thinking of its members, c) established by the Paraguayan situation. Four officers who attended
a training seminar held in the capital of Paraguay by a non-governmental organization at the
beginning of the year 2022 were interviewed. They were asked about "the transfer of personnel",
more precisely previous ideas and present opinions regarding colleagues who served in border
areas, especially those appointed in the Department of Amambay. The interviewees stated that
their colleagues in that area were ambitious men, unethical and at the service of the narcos and
the corruption of the police chiefs. These statements, in fact, confirmed that the police entity has
known how to be, or to present itself socially, as a unified and unison body, but the reality,
however, showed that, from an internal look, digging into individual ideas, the security corporation
was a heterogeneous group and in a latent tension.
Keywords: paraguayan national police, definitions, drug trafficking, corruption,
microsociology
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1673.
INTRODUCCIÓN
La organización policial, tradicional y conceptualmente, poseyó un fin establecido en la certeza y
en la tranquilidad, por parte de la población, a un conjunto de efectivos que ejecutaron las tareas
de cuidado y prevención, de los delitos y crímenes, en una comunidad cualquiera (Björn, 2012).
En ellos recayó el poder monopólico del Estado, en lo que signifi la administración de la
violencia legal, en un territorio, en lo referente al orden público y a la cohesión de los ciudadanos,
unión que se fundamentó en el objetivo común de conseguir "seguridad" (Sotelo de Andreau,
2004). Así, teóricamente hablando, el agente fue la materialización del contrato social, elemento
de consenso e imagen de confianza.
La realidad paraguaya, sin embargo, mostró lo contrario. La policía de este país se descubrió en
una institución contradictoria y llena de vicios (Albaladalejo, 2018).
Por un lado, diversos estudios históricos, la situaron en los dominios de una entidad relacionada
con autoritarismos, arbitrariedades, violación a los derechos humanos y complicidades con
regímenes no democráticos (Yore, 1995; Rodríguez, 2012; Soler, 2012; Boccia, 2021).
Segundamente, ya en la actualidad y en plena democracia, continuaron los abusos a grupos
vulnerables, y además se sumaron noticias que ubicaron a oficiales en hechos de corrupción,
narcotráfico, contrabando e ilegalidades varias (Palau, 2014; Albaladalejo, 2018). Por último,
según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, publicados en enero de 2022, a nivel
nacional el 50% de los encuestados percibieron a los policías como individuos “no confiables”, y
el 70% mencionaron que no hicieron sus denuncias en las comisarías ya que “no quisieron perder
el tiempo” (BID, 2022).
Ante lo planteado, se pensó en una corporación con un fin noble y fundamental en la sociedad
paraguaya, pero configurada de una manera inversa a lo idealizado: “algunos efectivos
autoritarios, corruptos e ineficientes que provocaron la imagen de una policía sinónimo de
transgresiones e intranquilidades en la ciudadanía”. A la situación contradictoria presentada, así
mismo, emergieron un conjunto de teorías que abordaron dicha problemática, especialmente
desde pensadores latinoamericanos que estudiaron a sus respectivas fuerzas de seguridad
internas con una disposición muy parecida a la del Paraguay.
Mariana Galvani, en su libro “Cómo se construye un policía”, planteó que no solo la institución de
vigilancia fue contradictoria, sino también la sociedad. Los efectivos se hallaron inmersos,
haciendo y ejerciendo su profesión diariamente, en una colectividad que les exigió protección y
respeto, pero cuyos habitantes no asumieron e incorporaron tales conductas demandadas
(2016). Los análisis de la socióloga argentina se radicaron en fundamentales pues se colocó en
la observación dos elementos clave: a) la policía fue un fenómeno que se hizo desde la
cotidianeidad, y b) fue el fiel reflejo de una comunidad determinada, no se halló aislada, irradió al
conjunto: el oficial con los mismos vicios y virtudes que un médico, abogado o cualquier clase
de ciudadano.
Sabina Frederic y otros autores, en el material académico llamado “De armas llevar”, expusieron
que, aunque se tuvo la percepción común de una organización uniforme, ordenada y obediente,
en verdad fue lo contrario ya que existieron opiniones y acciones disidentes en el cleo de la
entidad (2013). Los agentes que compusieron al cuerpo fueron seres humanos con
motivaciones, ideas previas, impresiones, cosmovisiones actuales y preferencias, tanto políticas
e ideológicas. Así, antes de hablar de algo homogéneo, quizás haya sido más conveniente
investigar a la formación como un grupo heterogéneo, uno hasta en disputa y en desacuerdo
interno, manifestado o latente.
Este trabajo científico conside válidos los aportes conceptuales recién explicados. En
definitiva, se buscó demostrar que la policía nacional fue una corporación edificada por: a) las
interacciones diarias, b) internamente disímil por el pensamiento de sus miembros, c)
establecida mediante la coyuntura paraguaya.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1674.
En el punto, se indaa cuatro oficiales que asistieron a un seminario de formación llevado a
cabo, en la capital del Paraguay, por una organización no gubernamental a inicios del año 2022.
Se les preguntó sobre “el traslado de personal”, más precisamente las ideas previas y las
opiniones en el presente con respecto a los compañeros que se desempeñaron en zonas de
frontera, especialmente los designados en el Departamento de Amambay.
Al ser un sitio indicado como de mayor actividad del narcotráfico y de violencia letal en toda la
nación, la definición de los iguales, por aquellos que permanecieron en Asunción y Central, fue
clave en la comprensión microsociológica de una organización policial heterogénea, espejo de
país y construida diariamente.
MÉTODOLOGÍA Y PLANTEAMIENTO
La investigación pretendió demostrar que la institución de seguridad pública del Paraguay fue: a)
una organización heterogénea, b) construida desde la cotidianeidad, y c) fiel reflejo de la sociedad
nacional. El tema que se indagó giró en virtud del “traslado de personal”, más precisamente se
ahondó en las perspectivas que tuvieron los agentes, que se desempeñaron en Asunción y en el
Departamento Central, sobre sus compañeros comisionados en el Departamento de Amambay.
Con respecto a las elecciones, primeramente, se inquirió en las opiniones de los efectivos de
Asunción y del Departamento Central, mismos que se hallaron en el eje operativo de la estructura
policial. Considerando al Paraguay como un país centralizado, la capital y sus alrededores se
convirtieron en los puntos en los cuales existla mayor concentración de vigilantes (3.810 de
los 12.924 en servicio) y de jefes (262 de los 690 en el escalafón más alto) (Ministerio del Interior,
2022), y, además, la zona donde se tomaron las decisiones que afectaron a la corporación, pues
en tales circunscripciones se encontraron la Comandancia y la sede del Ministerio del Interior.
Se bus las impresiones, deliberaciones y juicios de valor que se expresaron, por los
interrogados, en lo concerniente a sus colegas que efectuaron sus destrezas en dicha área
fronteriza con el Brasil. Amambay, de hecho, y en segundo orden, fue catalogado en uno de los
principales lugares de ilegalidades, especialmente en el narcotráfico, contrabando y tráfico de
armas (Insight Crime, 2022), y también de violencia letal: homicidios (en 2021, 112 asesinatos de
515) y sicariato (en 2021, 64 de 110), fundamentalmente (Policía Nacional, 2022). Al ser un
territorio extremadamente conflictivo, han sido varios los policías que fueron mencionados en
las transgresiones recién citadas, relatos mostrados a través de las noticias emanadas por los
medios de comunicación.
La indagación se fijó en dos aspectos. El primero se centró en las ideas previas hacia los
compañeros comisionados en Amambay (Dimensión N°1: institución policial como reflejo de la
sociedad). El segundo, en el sentir en la actualidad que tuvieron sobre las destrezas de los
alternos trasladados (Dimensión N°2: construcción desde la cotidianeidad). Ambos aspectos se
orientaron, con la intención demostrativa, que la organización de uniformados fue una
heterogénea.
Los momentos inquisitorios permitieron tener una perspectiva en tiempos diferentes: pasado, y
presente, ostentando la diversidad de pensamientos, pero igualmente la configuración de una
institución, tanto sea esta histórica o de coyuntura. Ver las dinámicas internas, mediante una
visión microsociológica, como un espacio heterogéneo, en definitiva, fue el fin de la pesquisa
desarrollada.
La investigación fue cualitativa. Se aplicaron entrevistas a profundidad, en el mes de marzo de
2022, a cuatro suboficiales que asistieron a un seminario de formación llevado por una
organización no gubernamental paraguaya en la capital. Los mismos han quedado bajo el
anonimato. Los datos, por último, además de procesarse transcribiendo los alegatos más
importantes y significativos, se sintetizaron en tablas de análisis: definiciones sobre los
compañeros en Amambay (Tabla N°1), y en las actividades que ejecutaron aquellos (Tabla N°2).
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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1675.
ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS
Empezando la indagación, en el punto en el cual se solicitó saber sobre las ideas iniciales hacia
los compañeros que se hallaban comisionados en Amambay, los entrevistados reflexionaron en
virtud del tiempo previo a la actividad, más precisamente en la época de formación en la
academia. Los cuatro interrogados coincidieron que las diferencias entre un oficial “ambicioso”
y uno “honesto” se notaron cuando recibieron la primera instrucción.
Al respecto, el "Policía N°1", suboficial de 40 años que se desempeñó en el Departamento Central,
concisamente en la ciudad de San Lorenzo, mencionaba:
En el instituto, en el mismo día que conoces a tus colegas, ya ves a quienes están con la
intención de hacer la vista gorda y sacar provecho. Son los que después aparecen en lo
turbio, los que piden ser trasladados donde el dinero sucio abunda. Ellos entienden que
ser polia implica combatir el crimen, pero también se puede ser cómplice de él, en el
caso que seas uno con hábitos de ladrón. En la época de formación son los que te roban
tus cosas del armario, los que desaprueban un examen y llaman a alguien para pasar.
Los malos comportamientos se observan en el comienzo. (Entrevista N°1: Policía N°1
Asunción, Paraguay: marzo de 2022)
El "Policía N°2", que ejerció sus funciones en Asunción, con 41 años, concordó con las
declaraciones anteriores, sumando a ellas una mayor complejidad en torno a la moralidad del
vigilante:
Es simple: no hay vocación, únicamente gozan de hambre por la plata. Se creen más
vivos que el resto. En los cursos son los que hacen alarde de tener algún contacto.
Vivimos en el país de los amigos. Ellos tienen personas que les cubren sus fechorías, que
al comienzo es saltar una prueba, luego, cuando están en las calles, es dejar pasar una
mercadería. Nunca uno honesto va a ir a un territorio fronterizo como Amambay, ni
siquiera lo va a pedir. Uno decente valora dormir tranquilo por la noche, sabiendo que
obró bien, con la conciencia limpia. Es algo de principios y motivaciones auténticas.
(Entrevista N°2: Policía N°2 Asunción, Paraguay: marzo de 2022)
Los testimonios exhibidos diferenciaron claramente a dos grupos antagónicos de agentes. Los
primeros, los llamados como “los buenos”, fueron aquellos que tuvieron la aptitud por el servicio
y se mantuvieron bajo el régimen legal y esperado de comportamiento. En la alterna vereda, el
segundo conjunto, “los deshonestos”, fueron los individuos sin ética y moral, fuera de toda
disposición a ser auténticos policías, mismos que únicamente pensaron en clave del beneficio
económico espurio. En este punto, incluso, emergieron las primeras definiciones, pero además
tales conceptos han partido al cuerpo de efectivos en los unos y los otros, clasificación hasta
fundacional del “hacerse” y del “ser” policía en el Paraguay.
Un hecho llamativo, sumando a lo complejizado hasta el momento, fue que para los entrevistados
la razón explicativa se encontró en un hábito traído desde un inicio, uno hasta predispuesto. En
la lógica de los indagados elmal policía” no se hizo por el camino, no se formó, pues la persona
con predisposición a la transgresión fue siempre así. El “Policía N°1” lo afirmaba con diferentes
palabras: “no es un policía ladrón, es un ladrón que se convirtió en policía” (Entrevista N°1: Policía
N°1 Asunción, Paraguay: marzo de 2022).
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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1676.
El Policía N°3”, de 40 años, cuyas destrezas se encontraron en la localidad de San Lorenzo,
profundizó en la relación “vocación policial-amiguismo”, mismas que en sus impresiones se
radicaron en incompatibles:
En la academia se ven tres clases de compañeros: el que quiere ser policía porque nació
para ello, el que está por necesidad ya que no tiene otra oportunidad y el que quiere ganar
dinero. El último es el que entra por contacto, el que tiene un padrino o amigo que le
protege. Ese padrino, por lo general, es un político o patrón que controla una zona del
país y necesita de personal que le haga el trabajo sucio. ¿Podes ver lo que pasa? Ya
entran contaminados y se hacen policías para responder al jefe que les da el dinero fácil.
Todo pasa por ahí, menos por la honestidad y la vocación. (Entrevista N°3: Policía N°3
Asunción, Paraguay: marzo de 2022)
No fue de extrañar lo recién manifestado. En noticias locales se ha podido apreciar a policías y
políticos trabajando en sintonía en los dominios de sucesos de corrupción y/o poco legales (ABC
Color, 2022; Hoy, 2022). De hecho, se citó en varias de las crónicas consultadas, primordialmente,
que, a pesar de las denuncias que implicaron a oficiales metidos en sucesos de “gatillo fácil”,
“narcotráfico”, “robo” y “contrabando”, todos ellos han sido sobreseídos o se les dieron penas
muy leves (La Nación, 2022). En la jerga tal fenómeno se conoció como el “blanqueamiento”: se
blanqueó o limp el mal historial de un agente gracias a sus contactos, fundamentalmente
políticos o personas con mucho poder económico. Aquí, el “Policía N°2”, aseveró:
Por culpa de ellos es que todos creen que somos unos ladrones. En verdad no es así.
Ellos no son policías, son corruptos, son bandidos disfrazados con uniforme, siempre lo
fueron, como los que hay tantos en este país. Acá al corrupto nunca se le castiga ya que
tiene un amigo. Bueno, lo mismo pasa en nuestra institución, si posees a un padrino no
importa lo que hagas, quedas siempre impune. (Entrevista N°2: Policía N°2 Asunción,
Paraguay: marzo de 2022)
En símil sintonía discursiva, el “Policía N°4”, de 38 años, aquel con actividades en Asunción,
comentaba:
Ya se ve en la academia al mal compañero, eso es algo innegable. Te diría hasta en
pequeños comportamientos de todos los días, de la convivencia. Ya vas observando
quien está por el contacto que le metió y con las intenciones, tanto en el presente y en el
futuro, de sacar provecho. Te diría que la razón de esto se debe a un mal sistema
educativo, el ingreso y los criterios de este que hacen que cualquiera entre. También por
culpa de los políticos que nos tienen como una herramienta para sus negociados.
(Entrevista N°4: Policía N°4 Asunción, Paraguay: marzo de 2022)
Sistematizando el primer estadio de indagación, el compañero que solicitó ser trasladado a
Amambay fue, en los cuatro entrevistados, una persona que desde la época de la formación se
visualizó como uno sin vocación, con malos hábitos, que buscó única y especialmente el
provecho económico. Fue el mismo que aprovechó la profesión en virtud del beneficio personal,
constituyéndose en el brazo sucio de algún jefe político o zonal para ejecutar las ilegalidades.
Aquí, además, se apreció claramente la unión de políticos y policías, unnculo fundado no en la
seguridad pública, sino en los provechos ilícitos de un patrón con caudal electoral o de un sujeto
con control territorial. En definitiva, el efectivo como un agente de servicio particular,
promoviendo, controlando e incentivando sospechosas transacciones, fueron estas las
definiciones para los uniformados de Amambay. Todo ello, por la realidad expuesta, como un fiel
reflejo de una sociedad corrupta, una entidad contaminada por la política eleccionaria, con un
mal sistema educativo e imperante en la falta de castigo hacia los malos comportamientos (Ver
Tabla N°1).
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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1677.
Tabla 1
Definiciones previas hacia los policías en el Departamento de Amambay
Definición N°1
Definición N°2
Definición N°3
Definición N°4
Definición N°5
Compañeros con
vicios desde la
instrucción.
No son policías,
son ladrones con
uniforme de
policías.
Sujetos con amigos
en el ámbito político
o patrones zonales
que le dan
protección.
Son la herramienta
de los negociados
ilícitos.
Solo les motiva el
dinero, no la
vocación de ser
agentes de
seguridad.
En el segundo punto de indagación, ya en el ejercicio de las actividades, se buscó las definiciones
en cuanto a las destrezas que hicieron los comisionados, en lo diario, dentro del departamento
de Amambay. Para el “Policía N°4”, las mismas tuvieron una relación directa con el mundo de los
narcóticos:
Esa es la zona en la cual circula la droga. El agente que está ahí cumple un papel
importante, ya que controla las rutas, conoce a las personas y sabe de los caminos que
se usan. El policía siempre sabe todo. El saber te permite formar parte de una manera
directa, liberando ciertas cuestiones, o indirecta, haciendo caso omiso o justo faltar un
día en el cual algo se está moviendo, por ejemplo. (Entrevista N°4: Policía 4 Asunción,
Paraguay: marzo de 2022)
Aquí, efectivamente, se vislumbró una complicidad manifiesta con el tráfico de estupefacientes.
Así mismo, profundizando, el “Policía N°3”, declaró en símil sintonía, y, además, denominó a sus
colegas como “los principales promotores del negocio”, ya que sin ellos en dicha geografía del
país no se podría dar con tanta facilidad este ilícito oficio:
En Amambay el tema es la droga, el compañero que está ahí sabe que de una manera u
otra tiene que participar. Es muy difícil que este metido en otra cuestión. La marihuana
esta por todas partes, al igual que los narcotraficantes y los cómplices de ellos. Uno no
va a ciegas, sabe que va a ese lugar para formar parte de la actividad. (Entrevista N°3:
Policía N°3 Asunción, Paraguay: marzo de 2022)
El “Policía N°2” concordó con lo dicho, y aseguró que el compañero, en tales zonas, formó parte
de un sistema de recaudación en cadena:
Como el tema está en todas partes, no es que depende únicamente del narcotraficante
de la zona. Hay veces que los compañeros de ahí ni conocen al jefe que mueve todo.
Ellos en verdad son soldados, una especie de peones, que hacen la primera recaudación.
Es la recaudación institucional, la que empieza con ellos, cobrando el dinero, que luego
empieza a repartirse según como la cadena de mando va avanzando. Algunos dicen que
llega hasta lo más alto. (Entrevista N°2: Policía N°2 Asunción, Paraguay: marzo de
2022)
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1678.
En el punto, uniendo los testimonios expresados, el agente de tal zona tuvo un rol corrupto, el de
recaudador, pero el mismo fue fijado institucionalmente. En ellos, primeramente, se ejecutó el
control mplice de las rutas o los terrenos ligados al narcotráfico. Luego, segundamente, se
constituyeron en los que recibieron la paga, misma que posteriormente se reparten una cadena
de correspondencia.
Desde las definiciones emergidas, el rol del policía en Amambay fue uno corrupto, cómplice y de
recaudación, conductas y predisposiciones de estos a partir de una lógica institucional
descompuesta, pues fueron los jefes, y las estructuras más altas, los que terminaron cobrando
el dinero. De hecho, ahondando, el “Policía 2” continuaba hablando de la cultura institucional, una
que reflejó una realidad típica y característica de aquella zona fronteriza con el Brasil:
El que va a Amambay conoce que ahí se cocina todo el negocio de la droga, que se mueve
mucha cantidad de marihuana y cocaína y eso da plata. No es que el colega solamente
es corrupto, también el jefe y los superiores a él. Incluso hay una especie de celo con los
agentes especiales antidrogas, pero eso no se da por quien va a encontrar e incautar
primero el cargamento, es por quien llega primero y se apodera del botín. Todos saben
lo que pasa, nadie es tonto. Es la historia de ladrones que se repite desde hace décadas.
(N°2: Policía N°2 Asunción, Paraguay: marzo de 2022)
Sumando a lo dicho, el Policía N°4” habló de unas “actividades paralelas”. En su discurso,
diferenc al policía que recaudó por orden, que lo hizo de una manera institucional por la
demanda de sus superiores, pero sumó a ello diligencias personales, que no estuvieron
controladas por nadie, sino promovidas por los propios efectivos para ganar más dinero extra al
ya obtenido:
Lo que cobran tienen que entregar, ellos se quedan con un porcentaje muy pequeño.
Entonces, y ya que desean más de lo que ven y no pueden tener, se vuelven en
recaudadores de los jefes, pero en brazos de fuerza de los narcos. Se sabe que son los
que aprietan por orden de los narcos, incluso los que ejecutan ciertas actividades de
control de carga y sicariato. Esto ya lo hacen sin el uniforme. En verdad que responden a
dos patrones, no tienen ni dios ni patria estos tipos (Entrevista N°4: Policía N°4
Asunción, Paraguay: marzo de 2022)
Lo interesante de la última declaración fue la ubicación del agente como un ser que jugó a dos
puntas. El primero, al cumplir con un rol institucional, recaudar para sus superiores, pero, y en
segundo orden, fue el personal de los jefes narcos que necesitaron de “apriete”, “control de
cargas” y “asesinatos por encargo”. En lo declarado, por el último entrevistado citado, aquello fue
promovido y llevado por los compañeros policías, pero en este caso como un trabajo fuera de la
actividad, ya sin uniforme (ver Tabla N°2).
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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1679.
Tabla 2
Definiciones de las actividades de los policías en el Departamento de Amambay
Actividad N°1
Actividad N°2
Actividad N°3
Narcotráfico:
control de rutas y
terrenos.
Recaudar el
dinero de la
corrupción para
sus superiores
Herramientas de
apriete de los jefes
narcos: apriete,
control de carga y
sicariato
Finalmente, vale también citar lo asegurado por el “Policía N°1”, que, al hablar de las ganancias
percibidas, situó a estos agentes como aquellos que obtuvieron una alta rentabilidad, una muy
superior al resto:
Sacan muchísimo dinero. Pero no viven tranquilos. Por lo general se terminan metiendo
en problemas, ya que se atragantan con el dinero, se guardan un poco para ellos y
después le terminan cobrando con la vida, si se estafó a un jefe, o si fue a un superior se
le manda a Asunción. En Asunción se deprimen, ya no ganan más nada. Antes sacaban
más de 10 millones de guaraníes al mes, ahora el mismo sueldo que el resto. Quizás ese
sea el principal castigo: de ganar mucho a nada. (Entrevista N°1: Policía N°1 Asunción,
Paraguay: marzo de 2022)
REFLEXIONES FINALES
Las declaraciones ostentadas, por los cuatro policías entrevistados, ubicaron a sus compañeros,
aquellos comisionados en la zona de Amambay, como unas personas poco honestas, sin
vocación al oficio y que solo se guiaron por la ambición económica. Además, cuando se refirieron
a las actividades desarrolladas, mencionaron que fueron piezas clave en la cadena de corrupción
institucional e, incluso, los que actuaron al servicio de los narcos llevando a cabo aprietes, control
de cargas y sicariato.
Que hayan existido este tipo de pensamientos e impresiones, ni por más que tales estuvieran
errados o en lo cierto, fue una clara muestra de disputas entre los pares. La entidad policial ha
sabido ser, o presentarse socialmente, como un cuerpo unificado y unísono, pero la realidad, sin
embargo, mostró que, a partir de una mirada interna, excavando en las ideas individuales, la
corporación de seguridad fue un grupo heterogéneo y en una latente tensión. De hecho, por lo
manifestado, se pudo observar que los malos colegas, y el disgusto que estos provocaron, ya
emergió en los primeros años de formación.
En lo último dicho, justamente, se radicó la principal labor a investigar en el futuro, por otros
trabajos académicos: las medidas que se tomaron con aquellos que se desempeñaron en
Amambay y volvieron a Asunción o Central. Indagar en este punto podría verificar que las
tensiones entre los diversos miembros, los “unosy los “otros” o los “buenos” y los “malos”, no
quedarían solo en concepciones o ideas, sino en medidas de reprimenda tangibles en el
transcurso de la cotidianidad en la ejecución del oficio.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1680.
La importancia de este tratado, por último, fue abrir una línea de investigación. Misma que indagó
a la institución desde lo interno y con nuevos paradigmas conceptuales: la policía como un
cuerpo reflejo de sociedad, hecho desde lo diario y en disputa constante.
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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1681.
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