LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 1703.
INTRODUCCIÓN
A finales del siglo XX e inicios del XXI, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Cultura y la Ciencia - UNESCO – alertó sobre una crisis mundial en la educación superior ante
el aumento de alumnado y la disminución de la financiación pública, lo cual aumentaba la brecha
entre países desarrollados y en vías de desarrollo en cuanto a la calidad de la enseñanza e
investigación, lo que a su vez, se reflejaba en el funcionamiento institucional de distintos
sectores, incluyendo los sistemas de salud. Este decreto evidenció la necesidad de reconstruir la
educación superior a través de una mirada multidimensional y un sistema de profesionalización
docente con competencias de investigación y enseñanza orientadas a la relevancia, la calidad y
la internacionalización. El énfasis de la recomendación se centró en la investigación como factor
fundamental para la sustentabilidad de las Instituciones de Educación Superior – IES -, para el
desarrollo de las capacidades de los estudiantes y el impacto social (Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 1995).
Lo anterior modificó los esquemas de otorgamiento de subsidios gubernamentales, por lo que
los sistemas e instituciones de educación debían atender las recomendaciones de la UNESCO y
el Banco Mundial, hacia la promoción de una educación superior acorde a la agenda global. Ante
este paradigma, se realizó un análisis del sistema de educación superior en México, encontrando
que gran proporción de los docentes de este nivel no contaban con la formación académica
necesaria para los nuevos requerimientos. De esta manera, en 1996 surge el Programa para el
Desarrollo Profesional Docente – PRODEP y antes PROMEP - diseñado para otorgar apoyos para
mejorar el nivel de habilitación de los docentes y ser una fuente de ingresos extraordinarios para
las IES, a través de la conformación de cuerpos académicos – CA - (Negrete Urbano et al., 2021).
Los CA’s son grupos de profesores de tiempo completo que, además de compartir una o varias
Líneas de Generación y Aplicación del Conocimiento – LGAC – de impacto regional y nacional,
para beneficio del alumnado y la sociedad, así como de tener objetivos y/o metas académicas
comunes, deben de contar con cierto nivel de habilitación evaluado a través del nivel académico,
experiencia en investigación, generación y difusión del conocimiento, vinculación nacional e
internacional, entre otras (Secretaría de Gobernación, 2020). Se reconocen tres niveles de CA’s:
• En formación. Se otorga al CA que evidencia que sus integrantes tienen definidas sus
LGAC, que desarrollan en conjunto proyectos de investigación y tienen identificados
otros CA o grupos de investigación afines, tanto a nivel nacional como internacional, con
los que se puede establecer contacto;
• En consolidación. Se otorga al CA que cuenta con productos académicos de calidad
derivados del desarrollo de las LGAC. La tercera parte de sus integrantes cuentan con un
reconocimiento oficial como el denominado Perfil Deseable, otorgado por PRODEP, y/o
pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores – SNI -. Asimismo, se cuenta con
evidencias del trabajo colegiado y acciones académicas colaborativas entre sus
integrantes, así como con otros CA o grupos de investigación;
• Consolidado. Se otorga al CA cuya totalidad de integrantes cuentan con el Perfil
Deseable y la pertenencia al SNI, así como evidencian la fortaleza de sus LGAC a partir
de la calidad y reconocimiento de su producción y de la vinculación nacional e
internacional con otros CA y grupos de investigación.
Como se señaló previamente, uno de los sectores afectados por la crisis mundial de educación
superior fue el sanitario, particularmente en los sistemas basados en Atención Primaria de Salud
– APS -, la cual se define como “un enfoque de la salud que incluye a toda la sociedad y que tiene
por objeto garantizar el mayor nivel posible de salud y bienestar, tan próximo como sea posible
del entorno cotidiano de las personas” (World Health Organization & United Nations Children’s
Fund, 2021, p2).