LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2024, Volumen V, Número 4 p 1818.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v5i4.2377
Innovación Educativa: Estrategias efectivas en el aula para
reducir la deshonestidad académica
Educational Innovation: Effective classroom strategies to reduce academic
dishonesty
Cristhian Ricarte Lascano Quispe
lascanocristhian@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-0357-8211
Universidad Estatal Península de Santa Elena
Santa Elena Ecuador
Ormary Egleé Barberi Ruiz
ormary.barberi@unae.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-3628-3677
Universidad Estatal Península de Santa Elena
Santa Elena Ecuador
Artículo recibido: 01 de julio de 2024. Aceptado para publicación: 16 de julio de 2024.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
La deshonestidad académica representa una problemática que no solo afecta la calidad de la
educación, sino que también socava los valores éticos y morales que deben ser pilares en la formación
de los jóvenes. Los docentes se ven constantemente en la obligación de abordar este problema de
manera integral, comprendiendo sus causas y consecuencias dentro del contexto ecuatoriano. Por
esta razón, se decidió llevar a cabo la presente investigación con el fin de proponer estrategias que
permitan disminuir o erradicar la deshonestidad académica que está tan inmerso en el sistema
educativo ecuatoriano. El objetivo no fue sólo descubrir las causas subyacentes de este fenómeno,
sino también encontrar formas efectivas de fomentar una cultura de honestidad y responsabilidad
entre los estudiantes. Para lograrlo, se buscó identificar y analizar las causas, manifestaciones y
efectos de la deshonestidad académica en las aulas, así como de sugerir métodos y soluciones para
prevenir y abordar esta problemática de manera efectiva, eficiente y eficaz. Se planteó desarrollar un
conjunto de estrategias novedosas que puedan implementarse en las aulas de clase, esto con el fin de
reducir la deshonestidad académica y promover una cultura de integridad académica y ética en el
contexto educativo ecuatoriano.
Palabras clave: innovación, educación, estrategias, deshonestidad académica
Abstract
Academic dishonesty represents a problem that not only affects the quality of education, but also
undermines the ethical and moral values that should be pillars in the training of young people. Teachers
are constantly forced to address this problem comprehensively, understanding its causes and
consequences within the Ecuadorian context. For this reason, it was decided to carry out this research
in order to propose strategies that allow reducing or eradicating the academic dishonesty that is so
immersed in the Ecuadorian educational system. The goal was not only to discover the underlying
causes of this phenomenon, but also to find effective ways to foster a culture of honesty and
responsibility among students. To achieve this, we sought to identify and analyze the causes,
manifestations and effects of academic dishonesty in classrooms, as well as to propose methods and
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solutions to prevent and address this problem in an effective, efficient and effective manner. It was
proposed to develop a set of innovative strategies that can be implemented in classrooms, in order to
reduce academic dishonesty and promote a culture of academic integrity and ethics in the Ecuadorian
educational context.
Keywords: innovation, education, strategies, academic dishonesty
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Cómo citar: Lascano Quispe, C. R., & Barberi Ruiz, O. E. (2024). Innovación Educativa: Estrategias
efectivas en el aula para reducir la deshonestidad académica. LATAM Revista Latinoamericana de
Ciencias Sociales y Humanidades 5 (4), 1818 1835. https://doi.org/10.56712/latam.v5i4.2377
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INTRODUCCIÓN
La educación, como pilar fundamental en el progreso de un país, representa un proceso necesario y
obligatorio para el desarrollo integral de las personas y prioritario para el surgimiento de una sociedad
empática, libre y desarrollada. La labor diaria del docente no anuncia un camino fácil, por el contrario,
la ruta exhibe un constante desafío. Saber guiar y fomentar el aprendizaje de los estudiantes procura
no solo impartir conocimientos, sino también inculcar valores que permitan al estudiante tomar
decisiones acertadas y honestas.
Una problemática muy común en las aulas es la deshonestidad académica, la cual no solo afecta la
calidad educativa, sino que también socava los valores éticos y morales que son los cimientos
fundamentales en la formación de los jóvenes. Analizar este problema dentro del contexto educativo
ecuatoriano, de manera integral, abordando primero sus causas y luego las consecuencias permitirá
crear estrategias efectivas que permitan sostener una juventud más íntegra y honesta.
La aceptación de trabajos fraudulentos o plagiados no solo compromete el proceso de aprendizaje del
estudiante; también, genera un ambiente poco propicio para el desarrollo académico genuino de toda
la comunidad educativa. Además, puede tener repercusiones a largo plazo en la vida profesional y
personal del individuo al no haber alcanzado a desarrollar valores fundamentales para su buen
desempeño como adulto dentro de una sociedad que desea y requiere mayor justicia y equidad.
La situación conduce a reflexionar cuáles serían las posibles causas que podrían impulsar a los
estudiantes a actuar con deshonestidad y, sobre todo, invita a pensar en las consecuencias a corto,
mediano o largo plazo si continuamos permitiendo que el estudiantado mantenga un accionar
deshonesto dentro y fuera de las aulas. Ante esta situación vienen las siguientes preguntas: ¿Qué
factores estarían impulsando a los estudiantes a recurrir a prácticas deshonestas?, ¿Cómo afectaría
esta problemática, no solo a su desarrollo individual, sino también al sistema educativo en su conjunto?,
¿Qué medidas podrían implementarse para prevenir y abordar eficazmente este problema?
Entonces, se decide llevar a cabo la presente investigación, tratando de dilucidar causas,
consecuencias, repercusiones y en base a eso obtener posibles soluciones en forma de estrategias
efectivas que puedan utilizarse en el aula y cuyo fin no sea sino el de aportar con mejoras a la calidad
educativa. La intención no solo es descubrir las causas subyacentes de este fenómeno que pueden ser
factores socioeconómicos, culturales y educativos, sino también encontrar formas efectivas de
fomentar una cultura de honestidad y responsabilidad entre los estudiantes, es decir, proponer métodos
útiles que ayuden a reducir o erradicar la deshonestidad educativa.
El análisis de estudios que ya han sido presentados anteriormente permitirá comprender de mejor
manera la problemática planteada. Para lograrlo, se busca identificar y analizar las causas,
manifestaciones y efectos, así como sugerir métodos y soluciones para prevenir y abordar esta
situación de manera efectiva. El principal objetivo de esta investigación es desarrollar un conjunto de
estrategias efectivas que puedan implementarse en el aula para reducir la deshonestidad académica y
así promover la integridad individual y ética en el contexto educativo ecuatoriano. Además, se plantean
tres objetivos específicos que son complementarios y necesarios para poder llevar a cabo este proyecto
investigativo.
Identificar las causas y factores subyacentes que contribuyen a la deshonestidad académica
entre los estudiantes, mediante el análisis de estudios previos, encuestas y entrevistas con
docentes y estudiantes.
Evaluar la efectividad de diversas estrategias educativas en la reducción de la deshonestidad
académica, incluyendo métodos de enseñanza activos, tecnologías educativas y programas de
formación en ética.
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Implementar un conjunto de estrategias adaptadas al contexto educativo específico,
considerando las características y necesidades de los estudiantes, docentes y la institución,
con el objetivo de fomentar una cultura de integridad académica y prevenir la deshonestidad
en el aula.
El producto de esta investigación, estoy seguro que, podrá contribuir al fortalecimiento de la estructura
educativa en cualquier contexto. La redacción de este artículo proporcionará información útil sobre
cómo crear un ambiente de aprendizaje adecuado más ético, inclusivo y enfocado en lograr el éxito
académico. Por lo tanto, se considera importante conceptualizar una variedad de términos clave que
abordan diferentes aspectos del tema, como los siguientes:
Deshonestidad académica: Se entiende como una amplia gama de comportamientos académicos
inapropiados, como plagio, fraude, copia de exámenes y fabricación de datos, según lo menciona (Diez-
Martínez, 2015).
Estrategias educativas: Vienen a representar una serie de enfoques y métodos utilizados en la docencia
con la finalidad de facilitar el aprendizaje y promover el desarrollo de habilidades en los estudiantes
(Vargas-Murillo, 2020).
Innovación educativa: Refiere a la aplicación de nuevas ideas, enfoques y tecnologías para mejorar la
enseñanza y el aprendizaje en el aula. En este caso, se busca identificar estrategias innovadoras para
abordar el problema de la deshonestidad académica.
Prevención de la deshonestidad académica: Según (Montes & Vilchis, 2021), la descripción de este
término dirige su enfoque a las medidas proactivas y preventivas que pueden implementarse para evitar
que actos de deshonestidad académica tomen en las aulas o responder a ellos en caso de que ya haya
ocurrido.
Ética académica: (Ojeda & Quintero, 2007) refiere este término a los principios y normas éticas que
rigen el comportamiento en el ámbito académico, incluyendo el respeto por la propiedad intelectual, la
honestidad en la presentación del trabajo y la atribución adecuada de las fuentes.
El alcance temporal de este estudio está limitado a la revisión de la literatura académica y a las
experiencias prácticas relacionadas con la innovación educativa, pero también a la factibilidad de su
aplicación en el contexto escolar ecuatoriano en los últimos 10 años. Así mismo, el alcance conceptual
se centra específicamente en poder dilucidar causas, aspectos legales, consecuencias, repercusiones
y estrategias que sean efectivas pero que estén enmarcadas en lo pedagógico y didáctico y que éstas,
al mismo tiempo, sean consecuentes y efectivas para poderlas aplicar en el aula y así evitar y/o reducir
la deshonestidad académica. Se excluyen, aquí, otros aspectos relacionados con la gestión educativa
o políticas públicas.
METODOLOGÍA
La exhaustividad y adecuación de la búsqueda de literatura relevante ha sido establecida mediante la
especificidad de criterios que orientaron a la selección de estudios pertinentes para la investigación.
Dentro de los criterios de búsqueda necesarios para consolidar la temática de esta investigación se
especificaron palabras clave que han sujetado aspectos centrales y términos relacionados con la
deshonestidad académica, la integridad académica, la educación ética y estrategias de prevención,
algunas de esas son: "deshonestidad académica", "prevención de deshonestidad académica",
"estrategias educativas", "educación ética", “innovación educativa”, entre otras.
Las bases de datos académicas: Latindex, Redalyc, Scopus, Dialnet, PsycINFO, BASE, Web of Science y
Google Scholar, representan fuentes importantes utilizadas según el requerimiento que esta
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investigación tuvo y proporcionaron acceso a una amplia gama de literatura académica relacionada
con la educación, la psicología, la ética, la pedagogía, la didáctica, la tecnología educativa, los recursos
didácticos, la formación y otros campos pertinentes.
La sustentación de la información entregada se hizo basándose en el análisis de los estudios y artículos
que de una u otra manera abordan específicamente la temática de la investigación, así como se tomó
en cuenta también artículos que proponen y evalúan estrategias efectivas para prevenir o reducir este
fenómeno en el ámbito educativo. Por otro lado, se ha dado preferencia a estudios empíricos, revisiones
sistemáticas y metaanálisis, aunque también se han considerado otros tipos de literatura académica
relevante, como revisiones narrativas y libros especializados. Además, se han seleccionado estudios
disponibles en español o inglés, como idiomas principales de la literatura académica en el ámbito
educativo, lo que posibilitó el ingreso a un amplio volumen de publicaciones.
Para cumplir con estándares de calidad y rigor metodológico, se privilegiaron estudios publicados en
revistas científicas revisadas por pares y se consideraron otros tipos de publicaciones académicas,
como tesis doctorales, informes técnicos y actas de congresos, siempre y cuando éstos hayan
cumplido con criterios de relevancia y calidad establecidos para la legalidad de la investigación. En
contraste, para obtener relevancia y calidad en la literatura seleccionada, se aplicaron los siguientes
criterios de exclusión para artículos o estudios que: no estén relacionados, no hayan presentado datos
empíricos, no estén disponibles en su totalidad y que tengan baja calidad metodológica.
El enfoque mixto “Cualitativo - Cuantitativo” elegido para esta investigación me permitió explorar en
detalle las percepciones, experiencias y opiniones de los participantes en relación con la deshonestidad
académica y las estrategias para abordarla en el aula, esto ayudó a obtener una comprensión más
profunda y científica del fenómeno estudiado, así mismo, me ofreció flexibilidad en el diseño y la
implementación de la investigación, de tal manera que ésta pueda ajustarse a la metodología según las
necesidades y particularidades del contexto específico, algo que es muy relevante en un estudio sobre
un tema tan complejo y multifacético como es la deshonestidad académica. El enfoque investigativo,
además, permitió explorar una amplia gama de perspectivas y experiencias, de actores involucrados
directamente con la educación: estudiantes, docentes y directivos; esto facilitó el análisis de la
problemática mencionada y la identificación de posibles estrategias que puedan dar solución a la
misma.
El instrumento de investigación utilizado fue “La Encuesta” lo que me permitió recopilar información
relevante sobre la deshonestidad académica en el contexto educativo ecuatoriano. En el instrumento
se incluyeron preguntas abiertas y cerradas que abordaron aspectos relevantes como las percepciones
de los estudiantes sobre la honestidad académica, las razones que llevan a los estudiantes a cometer
actos deshonestos, las estrategias utilizadas por los docentes para evitar esta problemática, lo
desafiante que puede resultar para aplicar estas estrategias, entre otras.
Para la obtención de datos que permitan el análisis del problema planteado, se seleccionó una muestra
representativa de docentes especializados en diferentes áreas y diferentes instituciones educativas,
pero también de estudiantes que estén cursando el nivel de bachillerato en el contexto escolar
ecuatoriano, respetando la diversidad en términos de ubicación geográfica, institución educativa, nivel
socioeconómico y rendimiento académico. Antes de administrar la encuesta, fue importante obtener el
consentimiento de las autoridades respectivas y representantes legales y se administró de manera
presencial o virtual, según las circunstancias y preferencias de los participantes, garantizando en todo
momento la confidencialidad y anonimato de las respuestas para fomentar la sinceridad y la honestidad
en las respuestas.
Una vez recopilados los datos, se procedió al análisis de los datos obtenidos y para eso se utilizaron
técnicas de codificación y categorización para identificar patrones, temas y tendencias emergentes en
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las percepciones y experiencias de docentes y estudiantes respecto a la deshonestidad académica. Se
realizó una interpretación profunda y contextualizada de los hallazgos, considerando el marco teórico
y el contexto socioeducativo ecuatoriano, buscando comprender las razones subyacentes detrás de los
comportamientos deshonestos, así como las implicaciones para el sistema educativo y las posibles
estrategias de intervención.
DESARROLLO
La deshonestidad académica
Los precedentes
En muchas ocasiones encontramos que los estudiantes han perdido el interés por mejorar su
aprendizaje o adquirir nuevos conocimientos, en algunas ocasiones, inclusive piensan que dedicarse a
estudiar carece de importancia en la vida y utilizan la ley del mínimo esfuerzo para aprobar una
asignatura o pasar un curso y esto, a su vez, podría estar desencadenando cierto accionar deshonesto
dentro de las aulas como por ejemplo copiar una tarea o un examen o no colaborar en un trabajo grupal,
entre otras. Ante esto, se dilucidan fenómenos aún más complejos que podrían estar motivando estos
actos deshonestos y antiéticos. La presión por obtener calificaciones altas, la falta de motivación
intrínseca, la escasa supervisión y la ausencia de consecuencias claras ante la transgresión de normas
éticas y otras más pudieran estar contribuyendo a la perpetuación de estas conductas no éticas entre
los estudiantes, tal como lo menciona (Sureda Negre et al., 2009).
(Diez-Martínez, 2015, p. 12) asevera que existe un lema en algunos estudiantes “el fin justifica los
medios” con el afán de excusarse de algún acto que vaya en contra de lo ético y lo honesto y
erróneamente creyendo que actuando de esa manera no estarían lastimando o dañando a nadie ni
tampoco violentando alguna regla importante. Así entonces, una conducta deshonesta estaría
debidamente justificada, porque en última instancia estaría influenciada por circunstancias externas
que personifican la verdadera causa de una actitud indebida. Como resultado, los estudiantes
comparan su accionar con el de los demás, a los que consideran similares o peores que los suyos; es
decir, las posturas deshonestas de nuestros estudiantes irían colindadas a comportamientos
intencionales cuyo fin sería obtener un beneficio académico no corresponsable consigo mismo. Estas
actitudes intencionales toman la forma de fraudes, plagios o copias que en definitiva están en contra
de los principios éticos de las instituciones educativas y en consecuencia de una sociedad más justa y
equilibrada.
La definición
Tanto (Kisamore et al., 2007) como (Sureda Negre et al., 2009) y (Diez-Martínez, 2015) coinciden en
afirmar que la deshonestidad académica representa un constructo que engloba ltiples formas de
desviación ética y falta de principios. Este constructo está condicionado directamente por otros
factores emocionales que están anclados a principios éticos morales, por lo tanto, su aparecimiento
y permanencia en las aulas tendría sus orígenes con la época, la sociedad que la determina y su cultura.
Cabe mencionar que (Antion & Michael, 1983), hace aproximadamente cuatro décadas, ya mencionaron
que la deshonestidad académica podría ser tomada como un fenómeno complejo, de naturaleza
psicológica, situacional y social. La moral y la ética, según (Verdejo, 2008, p. 33) también son aspectos
fundamentales dignos de tomar en cuenta cuando se trata de analizar a la deshonestidad académica.
Apegarse a estos valores le facultará a la persona una mejor adaptación a una sociedad más justa y
equilibrada.
Por otro lado, Pavela encuadra a la deshonestidad académica en una taxonomía que incorpora
comportamientos como:
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Copiar o utilizar de forma deliberada materiales, información o ayuda no autorizada en la realización de
cualquier ejercicio académico; 2) mentir o falsificar cualquier tipo de información en la realización de
ejercicios académicos; 3) plagiar, es decir, el apadrinar o reproducir deliberadamente ideas, palabras o
frases cuya autoría es de otra persona y lo ha hecho sin citar la fuente original, 4) favorecer, ayudar o
intentar asistir a otra persona provocando cualquier conducta que conduzca a cometer fraude
académico.(Pavela, 1978)
En conclusión, comprender los conceptos que definen a la deshonestidad académica como un
constructo liberado en las aulas debido a factores subyacentes impulsados por el mismo desorden
social, económico o cultural permite prever las posibles consecuencias y de esta manera buscar
estrategias educativas efectivas que puedan aplicarse a tiempo y de esta manera prevenir la
problemática.
Las Cifras
La encuesta realizada en esta investigación revela datos sorprendentes, por ejemplo: el 70% de
estudiantes indica que en algún momento han estado inmersos en casos de deshonestidad académica
dentro de su respectivo entorno educativo, esto a pesar de que un 54% de estudiantes indica que no ha
presenciado casos de deshonestidad por parte de sus compañeros. Los resultados suministrados,
también nos permiten constatar, que un 90% de estudiantes sienten presión por obtener buenas
calificaciones y que esto podría motivarlos a cometer actos de deshonestidad académica. Así mismo,
un 62% de ellos consideran que la competencia excesiva podría ser un factor contribuyente a la
problemática planteada y sobre las otras razones que podrían conllevar a la práctica deshonesta están:
falta de tiempo para completar las tareas y deberes en un 60% y la influencia negativa de los
compañeros en un 52%. Por otro lado, los datos indican que sólo un 30 % de los estudiantes consideran
que el temor al fracaso y la repercusión en la autoestima son motivos para incurrir en deshonestidad
académica.
Ahora bien, los datos obtenidos en la encuesta a los docentes, nos permite observar que el 89,9% de
los docentes ha tenido conocimiento de casos de deshonestidad académica entre los estudiantes en
los últimos dos años y que entre las principales causas que, los docentes consideran que motivan a
algunos estudiantes a recurrir a la deshonestidad académica están: la falta de interés o relevancia
percibida en algunas asignaturas con un 48,1% y la presión por obtener calificaciones altas y mantener
un promedio académico competitivo con un 40,7%, en contraste con la falta de supervisión adecuada
durante los exámenes y tareas y, la falta de interés o relevancia percibida en algunas asignaturas con
un porcentaje bastante bajo de 3,7%, en ambos casos.
Con respecto a los desafíos que podría enfrentar el docente, al tratar de reducir la deshonestidad
académica, los resultados arrojan lo siguiente: la falta de conciencia sobre la gravedad de la
deshonestidad académica por parte de algunos estudiantes con un 48,1% y el hecho de que no ha sido
fácil tratar de cambiar una cultura escolar que ha normalizado la deshonestidad en donde se han
requerido esfuerzos continuos y consistentes con un 40,7%. Concerniente a tener que enfrentar
dificultades para detectar casos de deshonestidad académica de manera oportuna, sólo un 7,4% de
docentes coinciden.
Alusivo a las estrategias efectivas que podrían implementarse en el aula para abordar y prevenir la
deshonestidad académica, el 44,4% de los docentes encuestados manifiestan que realizar sesiones
educativas sobre integridad académica al comienzo del año escolar para sensibilizar a los estudiantes
sobre las consecuencias de la deshonestidad académica y las expectativas de comportamiento ético
en el aula, sería una muy buena técnica a utilizarse. Asimismo, el 44, 4% de los docentes coinciden que
diseñar tareas y evaluaciones que fomenten la creatividad y la reflexión individual podría reducir la
tentación de copiar o plagiar.
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En lo referente a la adaptación de estrategias efectivas en el aula para reducir la deshonestidad
académica el 40,7% de los docentes están de acuerdo que las mismas podrán brindar pericia para
fomentar una cultura de honestidad e integridad en sus clases; el mismo porcentaje de docentes
(40,7%) piensa que los docentes capacitados en estrategías podrían contribuir de mejor manera a la
formación de estudiantes con valores éticos sólidos y un sentido de responsabilidad personal.
Las consideraciones legales
El ente regulador del Sistema Educativo en el Ecuador recibe el nombre de Ley Orgánica de Educación
Intercultural y comúnmente es denominado según sus siglas “LOEI”. Este Estatuto Legal, en la sección
DEL ÁMBITO, PRINCIPIOS Y FINES, Artículo (2.3) que trata sobre los Principios del Sistema Nacional de
Educación, hace mención en el Literal (c) que la educación debe fundamentarse en la difusión y
habituación de valores que incentiven:
La libertad personal, la democracia, el respeto a los derechos, la responsabilidad, la solidaridad, la
tolerancia, el respeto a la diversidad de género, generacional, étnica, social, por identidad de género,
condición de migración y creencia religiosa, la equidad, la igualdad y la justicia y la eliminación de toda
forma de discriminación.(LOEI, 2024)
El detalle en esta parte de la ley es que no se hace mención, a la honestidad, como valor fundamental
rigente en los procesos educativos; sin embargo, cabe mencionar que en el Artículo 8 Literal (c), que
trata sobre las responsabilidades de los estudiantes, sí se señala que debe haber esfuerzo por parte del
estudiantado para lograr alcanzar en todo momento la excelencia educativa y que principalmente
deberá demostrar integridad y honestidad académica al cumplir con todas las tareas y obligaciones
académicas asignadas.
Dentro de la misma Ley, el artículo 134 Literal (a) Del Régimen Disciplinario de las y los Estudiantes
indica que cometer fraude o deshonestidad académica representa un conflicto escolar que no puede
ser resuelto mediante mecanismos alternativos de resolución de conflictos y que por el contrario, según
el Literal (c) del Artículo 134.1, inclusive, podrán ser sancionados con la separación definitiva de la
institución educativa.
La ley enfoca, claramente, que cometer actos deshonestos en el ámbito escolar tendrá consecuencias
negativas que derivan, incluso, en la separación definitiva de un plantel educativo. Por lo tanto, para
evitar que el estudiantado se sienta motivado a realizar acciones en contra de la ética académica, se
requiere adoptar o implementar estrategias didáctico-pedagógicas efectivas para generar motivación
y autodisciplina capaz de producir jóvenes con capacidad de autorregulación y que puedan actuar con
honestidad en todo ámbito de su vida.
Las consecuencias
Acerca de las consecuencias que desborda la deshonestidad en las escuelas y colegios (Cuadrado
González, 2018), asegura que cuando el estudiante copia la tarea en forma deshonesta, no está
adquiriendo el conocimiento que se supone que podía obtenerlo a través de la elaboración de dicho
trabajo y a su vez podría contribuir a que el docente no realice una retroalimentación efectiva, precisa y
ajustada a los objetivos académicos trazados con antelación ya que el estudiante estaría siendo
evaluado con una calificación superior a la que en realidad corresponde a su nivel de competencia y
por lo tanto, las métricas o estadísticas serían falsas.
(Whitley Jr & Keith-Spiegel, 2001) especifica que existen ocho zonas que se ven afectadas como
consecuencia de que los estudiantes inciden en prácticas deshonestas en el ámbito educativo:
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Deterioro de la credibilidad del sistema educativo: al permitir que los estudiantes incurran en
deshonestidad y no hacer nada, no solo se lastima la imagen de uno de los pilares elementales de la
sociedad, esto también puede provocar incredulidad hacia el organismo institucional.
El estado de ánimo de los estudiantes se deteriora: en determinado momento, los estudiantes honestos
se sentirán afectados por la negligencia de las autoridades y docentes quienes, a pesar de saber que
hay estudiantes que usan métodos fraudulentos, los recompensan igual o con mayor puntaje que
aquellos que realmente se han esforzado por cumplir a tiempo con una determinada tarea o actividad.
Situación que termina generando emociones negativas como ira, frustración o decepción en los demás
estudiantes.
Deterioro del estado de ánimo de los maestros: acciones de deshonestidad académica podría traer
consigo emociones negativas en los docentes, en donde el estrés y la impotencia traerán la sensación
de que su trabajo ha sido inútil, lo que inclusive, podría provocar distanciamiento entre docente y
estudiantes.
La misión de transferencia del conocimiento sufre un impacto negativo: todo educador desea transmitir
conocimiento a sus estudiantes y así contribuir al aumento del capital intelectual de una sociedad,
indispensable para el desarrollo y progreso de una sociedad, pero si ese objetivo no se cumple, todo el
sistema se vería afectado.
Influencia en el desarrollo moral y ético del estudiante: si las actuaciones de deshonestidad académica,
en un estudiante, son consentidas y olvidadas por la comunidad educativa, se estaría violentando a los
derechos de los demás estudiantes quienes tienen el derecho de recibir una educación que promulgue
la ética y la integridad en todas sus etapas y ámbitos.
Influencia en el comportamiento de los estudiantes en el futuro: existe la posibilidad de que las
personas que han incurrido en conductas deshonestas en su etapa escolar, a futuro, podrían ser s
propensas a cometer actos fraudulentos en su vida adulta.
Whitley et al ofrecer un análisis profundo de las consecuencias de la deshonestidad académica,
abarcando desde el impacto en el aprendizaje individual hasta el deterioro de la sociedad en su
conjunto. En contexto, se destaca que la problemática planteada es uno de los factores que impediría
que los estudiantes adquieran las competencias esperadas. Por otro lado, se destaca que la tolerancia
a la deshonestidad académica, por parte de los docentes, estará contribuyendo de alguna manera a la
malformación de valores ético - morales y esto podría erosionar la confianza hacia las instituciones
educativas.
El mismo hecho de que estudiantes deshonestos obtengan ventajas representa injusticia y desmoraliza
el buen accionar de otros que actúan con integridad, esto genera un ambiente de inequidad y
desinterés. De igual manera, cuando un docente detecta casos de deshonestidad académica
experimenta, muchas veces, emociones de estrés y frustración lo que podría afectar negativamente en
su desempeño y bienestar laboral. La permisividad y negligencia ante casos de deshonestidad
académica crean entornos injustos, mucho más si se benefician de manera desleal a algunos en
detrimento de otros que sí actúan con ética y honestidad.
Las estrategias efectivas en el aula para reducir la deshonestidad académica
La Autodisciplina
La modificación o perfeccionamiento de conductas o maneras de proceder en el ser humano viene de
mucho tiempo atrás; en el camino han ido apareciendo diferentes teorías, normativas, leyes, dogmas,
etc., que han planteado múltiples formas o maneras de rectificar comportamientos no deseados en las
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personas. La autodisciplina bien aplicada a la educación, por ejemplo, puede ayudar a rectificar, a
tiempo, comportamientos inadecuados en los estudiantes y esto, además, les ayudaría a planificar y
organizar bien sus tareas, estar pendientes de sus resultados y, considerar en todo momento las
limitaciones que tienen en su accionar. Su adecuada aplicación convierte a la autodisciplina en un
recurso fundamental, que puede permitir a los estudiantes diferir o controlar sus impulsos personales
y hacer juicios de valor sobre situaciones como el ritmo, la calidad de su trabajo, su posición en el grupo
y la atmósfera en el grupo. La autodisciplina es un constructo que se desarrolla de manera particular
en cada persona y debido eso (Knapczyk, D, 2008) sugiere, a los docentes, que para detectar a tiempo
situaciones improcedentes, deben estar pendientes del accionar del estudiante en los patios o
cafeterías pues es allí, con poco control docente, en donde ellos muestran sus propios procederes
conductuales. Otra recomendación es que se promueva, desde un principio, una atmósfera de clase
con orientación de comunidad que impulse la autodisciplina para así, poder aprovechar los beneficios
del empleo colectivo de habilidades, talentos, autocontrol, asistencia y contribución mutua de tal
manera que el docente sea menos indispensable.
La planificación
A la hora de llevar a la práctica cualquier idea o proyecto, el proceso más significativo y que,
probablemente será concluyente para alcanzar o no el éxito, es la planificación. Según (Diaz et al.,
2020), el fin de la planificación educativa es delimitar objetivos, metodologías de enseñanza,
estrategias evaluativas, procesos y recursos en cada uno de los niveles educativos según el entorno
escolar que rige en el estudiantado. La planificación adecuada permite definir qué hacer, cómo hacerlo
y, sobre todo, qué recursos y estrategias se pueden o deben utilizar para lograrlo.
Si el objetivo es llegar al estudiante de manera eficiente y se desea bajar el índice de deshonestidad,
entonces, es necesario establecer y trabajar bajo una adecuada planificación estratégica en donde el
estudiantado pueda sentirse a gusto de comprender, practicar y aplicar lo aprendido. La planificación
educativa abarca dimensiones de interés legal, pedagógico y didáctico de tal manera que todos los
miembros de la comunidad educativa tienen que intervenir en una serie de procesos y estrategias que
consientan desarrollar el acto educativo de manera eficaz.
Para estructurar una buena planificación, (Sánchez, 2020) sugiere manejar tres etapas fundamentales:
la estrategia, la táctica y la operatividad.
La estrategia
Se debe, primero, afianzar los objetivos generales y específicos, y los principios inspiradores de la
actividad para luego generar las directrices para la estructuración, funcionamiento y adaptación de los
objetivos en el aula de clase y de esa manera delimitar los tiempos y plazos que se requieren para la
coordinación y el control de las actividades.
La táctica
Dentro de las líneas de acción y programas operativos para lograr los objetivos establecidos están: (a)
determinar los medios y recursos necesarios; (b) establecer los procedimientos, estructuras y tiempos
para llevar a cabo las acciones previstas y, (c) determinar los instrumentos, estrategias y técnicas de
evaluación y control.
La operatividad
Programar, con anticipación, los trabajos individuales y grupales permite prever los tiempos de
ejecución de las diferentes actividades a realizar, así lo indica (Pérez, 2008). Si la actividad es grupal,
se requiere de una adecuada planeación que tome en cuenta que cada equipo se desenvuelve como
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una estructura independiente que necesita de tiempo y espacios propios según el contexto cultural o
social de sus integrantes.
Los objetivos
Un objetivo puede ser interpretado como un fin o un resultado conseguido que partió de un deseo
individual o grupal y logró concretarse a través del cumplimiento de ciertas acciones o deseos de un
individuo o de un determinado grupo de individuos. El ser humano se plantea objetivos en cualquier
momento de su vida como parte de un hábito estructural de crecimiento, para alentarse a mismo y
también para sentirse autorrealizado y pleno. Pero, la sistematización del proceso que permita llegar al
objetivo planteado requiere primero del dominio que tenga el docente para organizar las diversas
acciones, dinámicas y/o técnicas que vaya a implementar. Estos objetivos planteados deberán ser
medibles, alcanzables, relevantes, temporales y específicos. El docente fijará los objetivos
consensuando cada uno de ellos con el estudiantado, ajustándose a su realidad, entorno o medio y
verificará, constantemente, la factibilidad de cada objetivo, considerando todas las variables que
intervienen en él. La misión del profesor, a manera de guía, es trazar la ruta adecuada para que al
finalizar la clase se consigan alcanzar los objetivos trazados. (Bandura & Evans, 2006)
Los objetivos, además, deberán estar estructurados de manera clara y comprensible y el compromiso
de cumplimiento debe ser perdurable en tiempo y espacio. No obstante, es necesario contemplar cierta
flexibilidad, ya que podría ocurrir que los objetivos lleguen a modificarse levemente dependiendo de la
temática interpuesta y del entorno educativo del estudiante. Para definir los objetivos, se sugieren cinco
fases: (a) formulación del objetivo en forma positiva; (b) descripción concreta del objetivo basada en lo
sensorial; (c) responsabilidad personal de alcanzar el objetivo; (d) supervisar en todo momento el
objetivo planteado en plazo y amplitud; y (e) analizar los recursos y limitaciones.
La motivación
En su teoría motivacional (McClelland, 1989) afirma que las personas reaccionan o se sienten
motivadas a actuar por impulso para suplir tres necesidades específicas:
Necesidades de logro que se refieren al esfuerzo que hacen las personas por sobresalir.
Necesidades de poder en donde el individuo siente la necesidad de lograr que los demás se
comporten de una manera que, inicialmente, no lo harían.
Necesidades de afiliación, es decir, el deseo de relacionarse con otras personas, estableciendo
relaciones interpersonales amistosas y cercanas con el resto de integrantes de la organización
y sentir que se forma parte del grupo.
El buen criterio del docente permitiría observar analíticamente las necesidades individuales y utilizarlas
en función del beneficio del grupo que lidera, de manera que pueda conseguir fácilmente los objetivos
académicos planteados.
Muchas veces es desgastante y complicado motivar a los estudiantes. Debido a eso (Pink, 2009)
plantea trabajar bajo tres parámetros o pilares fundamentales:
La autonomía: en donde cada estudiante pueda dirigir su propio comportamiento y se sienta totalmente
responsable del trabajo que realiza.
La maestría: en donde cada estudiante sienta el deseo de ser cada vez mejor en aquello que les importa
y se encuentren plenamente satisfechos con su trabajo.
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El propósito: en donde cada estudiante descubra un motivo que le impulse a llevar a cabo un trabajo o
proyecto y que ese motivo represente el verdadero propósito por el que tengan que cumplir una tarea
de manera honesta y responsable.
La voluntad de actuar o hacer algo guiado por ciertas causas personales es lo que determina el grado
de motivación que un estudiante ha adquirido. La motivación, puede funcionar de diferente manera
cuando el individuo forma parte de un equipo de trabajo, en donde el espíritu de unión tiende a ser
preponderante y manifiesto; si el grupo logra establecer una razón que motive el accionar de cada
individuo en función de lograr un beneficio para todo el equipo, los diversos procederes de sus
integrantes se estabilizarán en función de conseguir ese objetivo planteado.
La cultura de originalidad
Fomentar la cultura de originalidad en el ámbito educativo implica promover el desarrollo de habilidades
cognitivas, creativas y críticas en los estudiantes, así como inculcar valores éticos que resaltan la
importancia del trabajo honesto y la atribución adecuada de las ideas. Esta estrategia no solo busca
prevenir el plagio y la copia, sino también cultivar un ambiente de aprendizaje en el que se valoren y
celebren las contribuciones únicas de cada individuo. Para fomentar la cultura de originalidad, los
docentes podrían implementar diversas prácticas y actividades en el aula.
Promover la creatividad: (López Martínez, 2008) indica que podrían proporcionarse oportunidades para
que los estudiantes exploren y desarrollen su creatividad a través de proyectos de investigación,
actividades artísticas, debates y resolución de problemas. Estas actividades permitirían a los
estudiantes expresar sus ideas de manera única y desarrollar habilidades para la generación de
conocimiento propio.
Enseñar sobre la importancia de la originalidad: sobre este recurso (Badillo Molina, 2021) sustenta que
la creación intelectual implica necesariamente originalidad e individualidad. En el campo educativo,
instruido adecuadamente, el valor de la originalidad en el proceso de aprendizaje ha permitido realizar
innovaciones y descubrimientos históricos y contemporáneos, los cuales han surgido a partir de ideas
originales y creativas, destacando su impacto positivo en el mundo.
Fomentar la autonomía y el pensamiento crítico: Tal como lo sugiere (Maya & Gómez, 2008), se puede
estimular la independencia intelectual de los estudiantes alentándolos a cuestionar, investigar y formar
sus propias opiniones sobre diversos temas. Con la facilitación de recursos y una guía adecuada, los
estudiantes podrían explorar diferentes perspectivas y generar sus propias conclusiones basadas en
evidencia y análisis crítico.
Enseñar habilidades de citación y atribución: Es importante capacitar a los estudiantes en cómo citar
correctamente las fuentes de información y atribuir adecuadamente las ideas de otros en sus trabajos
académicos. Esto les ayudaría a comprender la importancia del reconocimiento del trabajo ajeno y a
evitar el plagio involuntario.
Modelar la originalidad y la ética académica: Los docentes pueden servir como modelos a seguir al
demostrar prácticas académicas honestas y originales en su propio trabajo y al fomentar la discusión
abierta sobre la importancia de la integridad académica en el aula.
Tecnología antiplagio: El uso de herramientas tecnológicas que ayuden a identificar el plagio en
trabajos escritos. La conciencia de que existe la posibilidad de ser detectado puede disuadir a los
estudiantes de incurrir en prácticas deshonestas.
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La retroalimentación
Retroalimentar a tiempo no solo sirve para realizar correcciones en la metodología, métodos, técnicas,
análisis, procedimientos o procesos, sino también para indicar que se ha trabajado bien y que, por ende,
se merece un elogio o una felicitación. El feedback accionado coherentemente en tiempo y lugar podría
ser bien visto por el estudiantado, pero será mejor aceptado si es breve, concreto, claro y en el instante
adecuado, por consiguiente se puede clasificar a la retroalimentación usando dos argumentos: (a) el
elogio que representa un refuerzo positivo, por ejemplo: “Lo has hecho genial, gracias por el esfuerzo”
y (b) la crítica constructiva en la cual se indica de qué manera podría hacerse mejor para superar el
obstáculo, por ejemplo: “Creo que podrías llegar a la solución de ese problema si hicieras “A” en lugar
de “B”, ¿qué opinas?
Impartir una adecuada retroalimentación también amerita fortalecer ciertas habilidades, por ejemplo:
ser empáticos y humildes, sin imposiciones; presentar una actitud de mejora y gran honestidad; realizar
una amplia explicación de los motivos; reconocer y enaltecer los aspectos acertados o válidos;
fomentar mejoras concretas y ejemplos claros y de asequible comprensión; y rehuir a las palabras "no",
"problema", “pero” y utilizar otros vocablos que permitan ser oportunos tanto para el emisor como para
el receptor.
El arte de delegar
Cuando involucramos a otros individuos en la responsabilidad de la obtención de resultados, implica
que le estamos dando a alguien más la libertad para tomar decisiones sobre cómo alcanzar esos
objetivos. Generalmente delegamos cuando estamos trabajando con grupos a quienes se les
encomienda tareas difíciles o complejas de resolver y necesitamos de alguien para que los guíe o dirija.
En los equipos de trabajo, cada individuo aporta al grupo de alguna manera y esto permite alcanzar las
metas deseadas de manera más sencilla y con menos esfuerzo. Esto siempre y cuando el docente
disponga de alguien que sepa transmitir la información original y las estrategias a seguir por cada uno
y que además sea capaz de asumir con responsabilidad el cumplimiento de las tareas encomendadas
a todo el equipo. Utilizar esta técnica no solo le permite al estudiante líder formarse en valores e
integridad, ya que asume deberes y compromisos personales y grupales, sino que también lo ayuda a
adquirir elementos cognitivos para poder superarse académicamente.
Por otro lado el docente que delega cuenta con ventajas, por ejemplo: incrementa la capacidad de
dirección, exime al docente de la rutina y las tareas menos críticas, posibilita abordar temas más
interesantes o complejos, minimiza el retraso en la toma de decisiones, contribuye con ideas y enfoques
nuevos, desarrolla a cada elemento del equipo perfeccionando su capacidad para tomar decisiones,
crea un clima positivo en el equipo de trabajo y aumenta el compromiso.(Jaume & Roca, 2020)
La evaluación
La deshonestidad académica, representa un grave problema en todos los niveles educativos lo cual
afecta negativamente al aprendizaje individual, a la integridad académica y a la credibilidad en todo el
sistema educativo en conjunto. Ante esto, una herramienta poderosa para prevenir y combatir acciones
de deshonestidad es la evaluación, la cual, en primera instancia es un proceso necesario para valorar
el aprendizaje de los estudiantes, pero estudios e investigaciones recientes (Díaz et al., 2020) también
avalan la idea de que una evaluación bien diseñada e implementada correctamente constituye ser una
estrategia efectiva para prevenir la deshonestidad académica y ¿cómo lograr esto?:
Diseña evaluaciones que sean desafiantes y que requieran un trabajo original y significativo, los
estudiantes se verán menos tentados a recurrir a métodos deshonestos para obtener buenas
calificaciones. (Marzo Navarro & Ramírez Alesón, 2023)
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Las evaluaciones deberán enfocarse en la comprensión conceptual y en la aplicación de habilidades en
lugar de la memorización superficial ya que son menos susceptibles a la deshonestidad académica
(Bay & García, 2020)
Se debe proporcionar retroalimentación constructiva y clara a los estudiantes, esto les ayudará a
comprender sus fortalezas y debilidades, lo que puede motivarlos a trabajar honestamente para mejorar
su aprendizaje (García, 2022).
Estar pendiente de posibles casos de deshonestidad mediante el análisis de patrones en las respuestas
de los estudiantes y la comparación de trabajos se pueden identificar posibles casos de deshonestidad
académica que requieren investigación adicional (Medina-Díaz & Verdejo-Carrión, 2012).
¿Qué estrategias podrían ser útiles a la hora de producir una evaluación?
Que sean auténticas: las tareas que realicen los estudiantes deberán reflejar el trabajo que aplicarán
en el mundo real, como proyectos, presentaciones o investigaciones.
Que sean diversificadas: puedes utilizar una variedad de métodos de evaluación, como exámenes
escritos, ensayos, proyectos y presentaciones. Esto para dificultar que los estudiantes copian o plagian
material (Monereo, 2003).
Que sean individuales y en algunos casos tiempos no esperados: a veces se requiere que los
estudiantes demuestren su propio desempeño o avance individual en sus procesos cognitivos y
también si la evaluación es en un tiempo no esperado podría disuadir a los estudiantes de planear con
anticipación cómo hacer trampa.
Que se utilice de manera s frecuente software de detección de plagio: esto con el afán de identificar
recurrentes casos de plagio (Surahman & Wang, 2022).
Si la evaluación está bien diseñada, implementada y aplicada, puede ser una herramienta poderosa para
promover el aprendizaje profundo y fomentar la autoevaluación, pero también puede ser utilizada para
prevenir situaciones de deshonestidad académica. Al disuadir comportamientos deshonestos la
evaluación contribuye a crear un ambiente de aprendizaje más honesto e íntegro.
Autoridad, Permisividad y Autonomía
“Afortunadamente, la mayor parte de la conducta humana se aprende por observación, mediante
modelado”. (Bandura & Evans, 2006)
Según (Martínez & Sanz, 2007), el mejor estilo para enfrentar con ciertas fianzas de éxito la formación
del estudiantado es aquel que posibilite acoplar de manera equilibrada:
El afecto y el respeto propios de la relación estudiante-maestro.
El asentamiento de normas y límites claros.
La comunicación fluida, honesta y real.
El abordaje positivo de los problemas.
Según (Mestre et al., 2004), los pilares básicos de una vida social plena, son la afectividad, las normas
y la comunicación. Se deben establecer normas y límites claros, compartir responsabilidades y
organizar jerárquicamente los roles dentro del aula. El objetivo es desempeñar la autoridad desde el
afecto y el respeto y alcanzar la interiorización de normas, sin caer en la sobreprotección o en la
exigencia extrema o autoritarismo. Desde este panorama no es prudente asumir el papel de “amigos”
o “colegas”, sino de maestros dialogantes que han adquirido la obligación de formar e instruir a sus
estudiantes mediante la transmisión de valores a través el ejemplo, además de enseñarles a tomar
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buenas decisiones y guiarlos para que puedan manejarse con humildad y empatía ante otros, por eso
es importante:
Desempeñar una autoridad dialogante, con preceptos claros, ajustados a la edad del
adolescente, pero sin dejar a un lado la firmeza en su aplicación, el fin es dejar la disciplina
punitiva por una disciplina positiva.
Actuar con unidad de criterios, coherentemente, con uno mismo mostrando ejemplaridad,
coherencia y concordancia.
Adquirir una comunicación constante con los representantes o profesores, acerca del accionar
del estudiante sin caer en la intromisión.
Ante las adversidades o equivocaciones que aparezcan en el proceso educativo, el pedir perdón
legitima y fortalece. El sentimiento de culpabilidad podría inhabilitar el poder del docente o el estudiante
para tomar decisiones acertadas, equilibradas y justas.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
La falta de honestidad académica siempre será un factor negativo en la formación integral de los
estudiantes. La presión por obtener buenas calificaciones, la falta de valores éticos y la inadecuada
formación en integridad académica podrían ser factores contribuyentes a la prevalencia de estas
conductas. Se debe abordar a la deshonestidad académica desde un enfoque más integral
involucrando directamente a toda la comunidad educativa especialmente a docentes, estudiantes y
padres de familia.
Las resoluciones ministeriales representan un avance positivo para abordar situaciones de
deshonestidad académica, sin embargo se requiere de un enfoque más preventivo y comprometido por
parte de las instituciones educativas con el fin de fomentar una cultura de integridad académica en
todos los ámbitos, por ejemplo se deberían implementar medidas preventivas para afianzar la cultura
de honestidad académica como talleres de ética, campañas de sensibilización o la incorporación de
temáticas referentes a la honestidad en el currículo escolar, así mismo, podrían contarse con protocolos
más claros y consistentes para la detección, investigación y resolución de casos de deshonestidad
académica.
La configuración de estrategias didácticas, en favor de la eliminación o disminución de la
deshonestidad académica pueden ser muy variadas en pedagogía y didáctica, sin embargo, para su
aplicación hay que tomar en cuenta que muchas veces estará limitada al ámbito escolar en el que se
desenvuelven los estudiantes. Es por eso que la educación contemporánea deberá presentar mayor
competitividad y globalización en donde los valores fundamentales, el conocimiento, competencias y
el desarrollo de las habilidades propias sean ejes fundamentales en la formación de niños y
adolescentes.
La formación integral de un estudiante no es sino el resultado de la adquisición de recursos cognitivos
que le han permitido resolver problemas cotidianos, tomar buenas decisiones, ser empáticos con la
sociedad y con el medio ambiente, entre otros. Pero los parámetros sistemáticos y sociales y, muchas
veces la falta de acciones disuasivas (pedagógicamente hablando) por parte de los docentes han
provocado conductas deshonestas en las aulas de clase. La falta de integridad en las aulas, tiende a
ser un problema que se presenta de manera más recurrente entre los estudiantes de todos los niveles,
lo que da a lugar, en muchas ocasiones, que se desencadenan otros más profundos y difíciles de
erradicar y, que al final terminan debilitando todo el sistema educativo en su conjunto. El impacto
negativo en el aprendizaje y en el rendimiento académico es trascendental y para combatirlo se
requiere, primero, saber identificar las causas que pueden provocar este fenómeno educativo para así
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poder desarrollar estrategias que ayuden a los docentes a intervenir con anticipación en la búsqueda
de soluciones efectivas y eficientes.
Es imprescindible entender que, para obtener el éxito en la vida, hace falta tener disciplina, enfoque,
habilidades de gestión del tiempo y una mayor productividad, sin embargo, también se necesitaría de
una evolución en sus hábitos, buenas costumbres y estilo de vida. La deshonestidad y la falta de
integridad de una persona genera comportamientos inadecuados en una sociedad que urge de seres
humanos más íntegros, honestos y disciplinados.
“Estoy convencido que la inmensa mayoría de las personas desean trabajar bien y ser
productivos, lógicamente lo harán si se les ofrece un ambiente adecuado, dentro del marco de la
consideración y el respeto; así como reconociendo su esfuerzo y resultados, alentandolos también
sobre sus errores”. (Peters & Waterman Jr, 2017)
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