LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 206.
RESULTADOS
En Perú, la educación es un derecho amparado en la Constitución Política del Estado de 1993, la
que se ve radicalmente diferenciada entre la educación que se encuentra a cargo del Estado y la
privada, esto por razones presupuestales, preponderantemente, pues el Estado administra un
presupuesto de S/. 35,228 millones para este sector de tanta importancia para el desarrollo del
país (MINEDU, 2021), que a pesar de ser una política de Estado, no se le da la importancia debida,
aunque en los discursos se indique lo contrario, es así que, desde el siglo pasado, se tiene una
formación educativa no acorde con los tiempos, ingresando la tecnología tímidamente en el siglo
pasado, misma que empieza a fortalecerse en el siglo XXI (Sucari León et al., 2022), entendemos
que se da a consecuencia de la pandemia, que obliga a la educación virtual, relacionándose con
el uso de la Tecnología de Información y Comunicación (TIC), así mismo, se hace fuerte el
problema social en la educación integral, en un país convulsionado por fuerzas sociales,
económicas y políticas que tienen como denominador común la enseñanza y formación integral
del estudiante universitario, tornándose a una educación innovadora, crítica y reflexiva; sin
embargo, es imposible no observar las desigualdades existentes en las universidades nacionales,
cuyos ingresos familiares de los estudiantes, no alcanzan para la adquisición de computadoras
o Internet con un ancho de banda adecuado para recibir las sesiones síncronas (Huanca-
Arohuanca et al., 2020), por lo que ha originado un mayor esfuerzo de los docentes para que se
capaciten en herramientas tecnológicas, al igual que los estudiantes, posibilitando el
descubrimiento y desarrollo de la educación virtual e integral a través de la enseñanza
gamificada, lo mismo sucede en la universidad privada, con la diferencia del status económico
de los estudiantes; que, si bien es cierto, no todos son de una economía que les permita acceder
a costos elevados por la accesibilidad al ancho de banda o a una computadora, es más
homogénea la situación y permite que la gran mayoría tenga acceso a la tecnología, por lo que
se empieza a determinar una brecha en la enseñanza de pregrado, aunado a las inadecuadas
didácticas que se utilizan en aula, por ello, la formación integral debe iniciarse desde los primeros
años escolares, de forma que cuando se llegue a pre grado, el estudiante tenga las herramientas
para enfrentar los diferentes escenarios y ser disruptivo en su actuar, al igual que los
catedráticos, que no sólo deben preocuparse por impartir conocimientos, sino que deben
continuar con la formación de la persona, básicamente en la investigación, de forma que el
egresado tenga los valores que demanda la sociedad (Silva-Díaz & Cajandilay-Díaz, 2018).
En las universidades a las que nos referimos, en sus carreras profesionales que se imparten, al
tener una diferencia entre los estudiantes, así como de docentes, se puede ver la desigualdad
entre las habilidades blandas desarrolladas, por ejemplo, en ambas, se evidencia la existencia de
docentes como estudiantes, que tienen un buen manejo de estas habilidades, como otros que
les falta desarrollarlas, lo que nos hace concluir que los egresados, tanto del colegio como del
nivel universitario, son el cúmulo de todo lo aprendido de sus profesores y maestros durante el
transcurso de su vida, siendo la familia, un factor importantísimo en la formación de la persona,
contribuyendo en la misma (Bellei C., n.d.).
De igual forma, se denota una disimilitud en el manejo del léxico, lo que ya hace que se diferencie
en los modos y constructos, escribiendo igual como hablan, en desmedro de una formación
integral en las universidades mencionadas, refiriéndonos a su forma de insertarse en la población
económicamente activa y ser competitivos a nivel nacional e internacional, no fomentando su
creatividad por no existir homogeneidad en la formación por parte de los docentes, siendo
algunos muy permisivos y otros muy rígidos, no mostrando un equilibrio entre ambos, lo que
perjudica al estudiante, así como la resistencia al cambio por parte del catedrático que no utiliza
la Tecnología de la Información y la Comunicación, de modo que vaya al mismo ritmo que el
estudiante, en la medida que las TIC´s ofrecen nuevas oportunidades de aprendizaje en una
sociedad que ya incrementó su conectividad y abarató la accesibilidad al internet para contribuir
a satisfacer las necesidades surgidas a consecuencia del covid-19 (Cuetos Revuelta et al., 2020).