LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2024, Volumen V, Número 4 p 2776.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v5i4.2454
Enfermería y los estilos de cuidado
Nursing and care styles
Blanca Herlinda Osuna Torres
blancaosuna57@gmail.com
https://orcid.org/0000-0003-4854-4798
Universidad Autónoma de Sinaloa
Mazatlán, Sinaloa – México
Cristina González Rendón
crisgon@uas.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-7223-1698
Universidad Autónoma de Sinaloa
Mazatlán, Sinaloa – México
Rosa Avila Valdez
rosaavila.valdez@uas.edu.mx
https://orcid.org/0000-0003-2912-1108
Universidad Autónoma de Sinaloa
Mazatlán, Sinaloa – México
María de Jesús Pérez Vázquez
maryperez123@ms.uas.edu.mx
https://orcid.org/0000-0003-0137-4592
Universidad Autónoma de Sinaloa
Mazatlán, Sinaloa – México
Artículo recibido: 11 de julio de 2024. Aceptado para publicación: 01 de agosto de 2024.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
Las enfermeras asumen tipos de comportamientos cuando cuidan a sus pacientes, esas formas de
cuidar deberían estar fundamentadas en su formación profesional y en su empatía por las personas,
es decir, en un saber, hacer y ser; organismos internacionales, nacionales y diferentes estudios perfilan
un comportamiento ideal esperado para el profesional de enfermería, sin embargo, ¿Podrían
delinearse diferentes estilos de comportamiento enfermero frente al cuidado? De existir diferencias
en estilos ¿Qué relación guardan éstos con los valores y conocimientos de la profesión y cuánto se
acercan a este comportamiento ideal propuesto? Explorar comportamientos en el personal de
enfermería frente al cuidado del paciente que permitan identificar un estilo de cuidado enfermero.
Estudio cualitativo bajo la reducción fenomenológica de Husserl para captar el “fenómeno de la cosa”,
el flujo de las vivencias intencionales de percepciones, recuerdos e imaginaciones elaboradas por
enfermeras; realizado en el año 2020 en diez enfermeras, cuyos criterios de inclusión fueron que
laboraran en la escuela de enfermería de una universidad pública así como en hospitales de la
localidad y que además tuvieran cinco compañeros(as) de trabajo conocidos durante más de diez
años; al final se obtuvo información sobre el estilo de cuidado de 50 enfermeros. El estudio visibilizó
tres categorías de estilos de cuidado: humanista, laborista y nimportaquista, encontró asimismo que
dentro de las categorías develadas hay enfermeras “ruidosas” y “silenciosas”; además 23 estilos de
cuidado diferentes que emergen de las respuestas obtenidas. La mayoría de las enfermeras
mostraron un estilo laborista.
Palabras clave: enfermera, profesional, estilo de cuidado
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2024, Volumen V, Número 4 p 2777.
Abstract
Nurses assume types of behaviors when they care for their patients. These ways of caring should be
based on their professional training and their empathy for people, that is, on knowledge, doing and
being; International and national organizations and different studies outline an ideal behavior expected
for the nursing professional, however, could different styles of nursing behavior be outlined regarding
care? If there are differences in styles, what relationship do these have with the values and knowledge
of the profession, and how close are they to this proposed ideal behavior? Explore behaviors in nursing
staff, regarding patient care that allow identifying a style of nursing care. Qualitative study under
Husserl's phenomenological reduction to capture the “phenomenon of the thing”, the flow of
intentional experiences of perceptions, memories and imaginations developed by nurses; carried out
in 2020 on ten nurses, whose inclusion criteria were that they work at a nursing school of a public
university, as well as in local hospitals, and that also, they had five co-workers, who had known each
other for more than ten years; In the end, information was obtained about the care style of 50 nurses.
The study revealed three categories of care styles: humanistic, laborist and unimportacist, it also found
that within the categories revealed there are “noisy” and “silent” nurses; In addition, 23 different care
styles that emerge from the responses obtained. The majority of nurses showed a work style.
Keywords: nurse, professional, care style
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Cómo citar: Osuna Torres, B. H., González Rendón, C., Avila Valdez, R., & Pérez Vázquez, M. de J.
(2024). Enfermería y los estilos de cuidado. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades 5 (4), 2776 – 2787. https://doi.org/10.56712/latam.v5i4.2454
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2024, Volumen V, Número 4 p 2778.
INTRODUCCIÓN
La enfermería comprende el cuidado autónomo y en colaboración a personas o familias sanas o
enfermas o grupos específicos que estén bajo cualquier circunstancia que altere su salud y su
bienestar. Estos cuidados abarcan aquellos de promoción a la salud, prevención de enfermedad, el
cuidado a pacientes hospitalizados, discapacitados o personas en situación terminal, así como los
cuidados post-mortum (Organización Panamericana de la Salud [OPS], Organización Mundial de la
Salud [OMS], 2023).
Durante la formación enfermera el estudiante adquiere conocimientos relacionados con el cuidado que
no se reducen solo a saberes teóricos y procedimientos técnicos, también los hay metodológicos,
actitudinales y axiológicos; estos conocimientos son circunscritos a un determinado modelo curricular
y enfoque pedagógico que guía al docente en el desarrollo de estrategias que permitan al estudiante
la construcción de un saber conocer, un saber hacer y un saber ser.
Los contenidos y sus prácticas son acercamientos gnoseológicos al saber enfermero, pero estos son
exponencialmente dimensionados cuando los adquieren estudiantes con verdadera vocación de
servicio ya que les resultan inspiradores lo que implica que desde el inicio se asuman como cuidadores
extraordinarios de la vida humana, pueden distinguirse fácilmente del resto de sus compañeros por su
nivel de empatía y por el reconocimiento de sus colegas ya como trabajadores; por vocación de servicio
entiéndase a aquella actitud profesional encaminada a satisfacer las necesidades ajenas, el
fundamento de su motivación es la satisfacción de las personas al restablecer su salud o cuando
controlan sus factores de riesgo para evitar perderla; la enfermera con vocación de servicio de manera
natural atiende amorosa y honestamente con criterios profesionales y éticos (Navarro, 2016).
Cuando el estudiante de enfermería entrega su ser al llamado natural de servir por vocación asume
también un compromiso consigo mismo que puede durar toda la vida, este compromiso es visible en
cada uno de sus comportamientos frente al paciente y reforzado con cada práctica de cuidado; durante
su educación y posteriormente en el ejercicio como profesional enfermero va conformando un estilo
de ser que lo va caracterizando, lo va distinguiendo del resto de los profesionales, paulatinamente su
actitud frente al cuidado le va construyendo un sello personal en el cuidar, un estilo propio, que debería
en lo general, en algunos aspectos, irradiarse a otros o emularse.
Estilo de cuidado enfermero (ECE) es el conjunto de rasgos característicos de un modo particular de
actuación de la enfermera(o) frente al paciente mientras está otorgando el cuidado. El ECE, debería
denotar a un ser profesional, pero también empático, humanista y debe ser fácilmente visible en su
comportamiento, sin embargo, cuando la vocación de servicio se plantea como dilema ético entre la
responsabilidad laboral (cuido porque tengo un salario) y responsabilidad moral (cuido porque es mi
deber profesional) la segunda es la motivación intrínseca del profesional que no cuida por obligación
sino por vocación y además recibe un salario, cuando esto es así no representa un trabajo real sino un
llamado, un apostolado, un camino, el camino de cuidar personas; cuando se trata solo de la
responsabilidad laboral pueden suceder un sinfín de actuaciones que pueden ir desde las profesionales
empáticas hasta las no empáticas.
En la revisión de algunos autores tales como: Secretaría de Salud en México (2018); Santana de Freitas
et al. (2014); Lemos et al. (2010); Mijangos-Fuentes (2014); Loncharich-Vera (2010); Juárez-Rodríguez
y García-Campos (2009); Abaunza de González et al. (2008); Watson (1985); y Martin-Caro (2001),
entre muchos otros, puede observarse una tendencia social hacia un modelo de actuación enfermera,
ellos esperan que las enfermeras sean competentes, lo que en México equivale a tener conocimientos
y dominio de las taxonomías diagnósticas de enfermería representadas a nivel internacional por sus
siglas en inglés como NANDA-I (International Classification of Nursing Diagnoses), NOC (Nursing
Outcomes Classification) y NIC (Classification of Nursing Interventions), con aplicación en el PAE
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(Proceso Atención Enfermería), además de los planes de cuidado estandarizados en México (PLACE)
y las guías de práctica clínica de enfermería (GPCE); asimismo, que sean eficientes, comprometidas,
que ofrezcan un cuidado humano, amoroso y holístico; es decir, la sociedad actual demanda
enfermeras(os) competentes, eficientes, comprometidas(os), humanas(os), amorosas(os) y
holísticas(os); esto supone un reto mayúsculo para la práctica enfermera, pero, no imposible, como
también en esta heurística se perfila una visión sobre la forma de actuar de frente al cuidado de las
personas (un estilo de cuidado). Pero, ¿Cuánto se acerca a este perfil la actuación de las enfermeras
en su práctica diaria? ¿Puede evidenciarse algún estilo de cuidado en su atención al paciente?
Este trabajo nace de la intención de explorar, primero, ¿Existen estilos de cuidado que puedan
evidenciarse en enfermeras que atienden pacientes en su práctica diaria?, segundo, determinar si el
estilo de cuidado mantiene alguna relación con la vocación de la enfermera o no; y, tercero, identificar
en los estilos de cuidado algunas tendencias presentes en la literatura y que se sintetizan en:
enfermeras competentes, eficientes, comprometidas, humanitarias, amorosas y holísticas.
El trabajo tuvo el propósito de explorar si existen estilos de cuidado enfermeros durante el cuidado de
pacientes. Los datos servirán para visualizar e identificar estilos enfermeros en la experiencia del
cuidado, encontrarles significado, mejorar la práctica y reconocer un área de oportunidad para la
investigación porque hasta el momento no existen investigaciones que lo aborden, este es la primera
de su género por lo que resultó relevante explorar; los datos encontrados abonan al conocimiento
enfermero.
METODOLOGÍA
Se trató de un estudio fenomenológico, realizado en 2020; se decidió explorar las representaciones
mentales que poseían enfermeras, seleccionadas ex profeso por su trayectoria académica y
profesional, sobre compañeras o compañeros de trabajo con las que tenían más de diez años de
laborar en una institución de salud. La investigación indaga sobre cómo representaron las enfermeras
el cuidado que otorgaron sus compañeras(os) de trabajo, utilizando el mecanismo de evocaciones
subjetivas del sujeto conocido, a partir de su caracterización se obtuvo una aproximación al fenómeno
estudiado.
Los sujetos en estudio lo constituyeron 15 enfermeras, entre los criterios de inclusión estuvieron:
supervisoras clínicas de una escuela de enfermería que además trabajan en hospitales en Mazatlán,
Sinaloa, México, que tuvieran compañeras(os) de trabajo conocidas(os) por más de diez años y,
finalmente, que aceptaran participar previo consentimiento informado digital; la muestra estuvo
constituida por diez enfermeras que cumplieron los requisitos de inclusión; a cada integrante de la
muestra se le pidió que evocaran al menos a cinco compañeras o compañeros de trabajo atendiendo
pacientes y que de una lista dada eligieron uno o más indicadores que definieron la conducta de sus
compañeros frente al paciente atendido, en este ejercicio se obtuvieron datos de cincuenta personas
caracterizadas, se guardó la confidencialidad de los datos al no solicitar los nombres de las
participantes ni el de las enfermeras evocadas indicando que para su señalamiento se utilizara en su
lugar una letra: ABCDE.
Debido a la pandemia por COVID-19 fue necesario contactar a las personas en línea, vía internet y
correo electrónico y porque además había desconocimiento de plataformas para entrevistas directas
en línea; los datos se obtuvieron a partir de un cuestionario de elaboración propia, el cual constó de
cuatro secciones, en la primera se detallan los aspectos generales de las personas (se utilizó como
dimensión filtro para verificar los criterios de inclusión), entre ellos, la institución a la que pertenece,
último grado de estudios y si tenía compañeras o compañeros de trabajo que conociera desde hacía
más de diez años (mencionar al menos cinco); en la segunda se incluyeron los aspectos generales de
las enfermeras evocadas para determinar el sexo y la escolaridad; la tercera sección incluyó el
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comportamiento evocado de la enfermera frente al cuidado del paciente, estuvo constituida por trece
valores y antivalores, entre ellos: despreocupado, amable, grosero, comprometido, eficiente,
indiferente, descuidado, insensible, competente, ruidoso, silencioso, amoroso e incompetente, y un
rubro abierto para “otros”, se indicó que podían escoger uno o más indicadores que representaran la
conducta ejercida por su compañera de trabajo; estos valores se obtuvieron de aquellos propuestos
por organismos internacionales y nacionales así como de la literatura revisada sobre las tendencias
sociales de lo que esperan sea la actuación enfermera, para diferenciar y validar la caracterización de
las enfermeras se incluyeron indicadores opuestos a la conducta modelo esperada; la cuarta sección
estuvo representada por dos preguntas abiertas.
Se solicitaron los permisos correspondientes y obtuvieron los correos electrónicos en la coordinación
académica, a partir de los cuales se envió por internet el instrumento que fue contestado y devuelto en
línea, los sujetos en estudio fueron elegidos por su trayectoria ética y académica. Para la
caracterización del estilo de cuidado (sección 3) se utilizó la reducción fenomenológica de Husserl:
poner entre paréntesis la existencia objetiva del mundo, mantener distancia del objeto, para captar el
“fenómeno de la cosa”, el flujo de las vivencias intencionales: percepciones, recuerdos, imaginaciones,
es decir, las vivencias o fenómenos de la conciencia cuya estructura intencional presenta dos aspectos
el contenido de la conciencia o nóema y el acto con que se expresa este contenido o noesis (Husserl,
1997).
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En relación con la pregunta inicial, planteada a las 15 personas iniciales, que indica si conoce a cinco
enfermeras o compañeros de trabajo que tenga más de diez años de conocerlas solo 10 contestaron
que sí, mismas que integraron el grupo en estudio; de éstas seis laboran en instituciones de la
secretaría de salud (SS), dos en instituciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y dos
más en el Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE); con
respecto al sexo, las 10 participantes eran mujeres; sobre el grado de estudios cuatro contaban con
Licenciatura, tres con Maestría y tres con Doctorado. Las compañeras(os) de trabajo que representaron
en sus evocaciones fueron identificadas con sexo, grado y para diferenciarlas con las letras ABCDE,
(en lugar del nombre de sus cinco compañeras de trabajo dando un total de 50 personas). El 88.0%
(44) pertenecían al sexo femenino y 12.0% (6) al masculino; 22.0% (11) eran enfermeras generales,
50.0% (25) licenciados en enfermería, 22.0% (11) maestras en enfermería y 6.0% (3) contaban con nivel
de doctorado.
En el comportamiento asumido por las enfermeras frente al cuidado del paciente se identificaron 23
estilos diferentes por lo que se agruparon en tres grandes estilos de cuidado: el humanista que reúne
las cualidades de “Amables, comprometidas, competentes, eficientes y amorosas” (ACCEA), laborista
fueron distinguidas por ser “Amables, comprometidas, competentes y eficientes” (ACCE) y
nimportaquista caracterizado por “despreocupadas, groseras, descuidadas, indiferentes e
incompetentes” (DGDII).
Se concibe por estilo humanista a la actitud de las enfermeras o los enfermeros que al cuidar adoptan
un estilo donde el sentido de su actuación se interpreta como personas empáticas, que tratan a sus
pacientes como si fueran de su familia, es decir, de forma cariñosa o amorosa, y que además son
expertas en el cuidado; se incorporaron en este estilo todas las actitudes y cualidades que indican que
es una persona ACCEA, fueron representados por una minoría.
La idea del estilo laborista es para aquellas enfermeras(os) que actúan de manera experta en el
cuidado, que son amables, pero que no llegan a ser empáticas y que tienden a ser trabajadores
competentes, pero no afectuosos, en este estilo se incorporó a los que denominaron con
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características y tipologías equiparables a ACCE representados por más de la mitad de las
evocaciones.
Para el tercer caso, el constructo nimportaquista devela a las enfermeras o los enfermeros que no
tienen nada o muy poco de expertez en el cuidado y no demuestran con sus actitudes frente al paciente
que esté comprometido con su cuidado, en este estilo se incluyeron a los que describieron como
enfermeras(os) DGDII, representado por una tercera parte de las evocaciones.
Cabe hacer notar, además, que otras categorías dignas de ser descritas en este trabajo es que de los
50 enfermeros evocados 8.0% fueron designados como enfermeros silenciosos (ES) y 14.0% como
ruidosos” (ER), ambos están incluidos en alguna de las categorías expuestas.
También se muestran resultados que trascienden al estilo de cuidado y que fueron develados a partir
de preguntar a las diez enfermeras del estudio si el cuidado de la enfermera evocada era el mismo
siendo el paciente hombre o mujer ocho respondieron que SÍ este dato evidencia que 40 enfermeros
asumen un estilo de cuidado que puede estar arraigado en un modelo de atención en el que no es
determinante el sexo del paciente; dos contestaron que NO, a partir de ello, puede inferirse que el estilo
de diez enfermeros puede encajar en: uno, adaptan su cuidado según el sexo del paciente; dos, tienen
algún tipo de discriminación, el caso de las preferencias sexuales, ideologías, religión; y tres, el paciente
no permite que lo cuide alguien de sexo contrario, ideas arraigadas en el pudor, machismo (Consejo
Internacional de Enfermería [CIE], 2024; Soldevilla-Cantueso et al. 2008).
Asimismo, cuatro de las enfermeras encuestadas interpretan que sus compañeras (20 enfermeras)
son iguales con sus pacientes desde que entran hasta que salen de su actividad laboral, esto hace
suponer que, en el lado positivo, existe compromiso y profesionalismo en ellos para que
independientemente de las vicisitudes que surjan durante la jornada de trabajo se mantengan con la
misma actitud frente a su cuidado y representarán a quien integra la vocación en su estilo de cuidar
como pudieran ser las enfermeras humanistas; en el negativo, podría tratarse de los o las enfermeras
nimportaquistas que les da lo mismo atender pacientes o no, su actitud es la misma, quizá, con el paso
de los años, podrían haber adquirido el síndrome de Burnout y no haberse dado cuenta, o bien, una
combinación de ambos; esta es un área de oportunidad para continuar con la investigación. La mayoría,
refieren que sus compañeras (30 enfermeras) van modificando su actitud conforme transcurre la
jornada laboral, adaptan su ritmo de trabajo a sus niveles de energía lo que refuerza el hecho de que
tienen un estilo más laboral que empático.
La mayoría de las enfermeras (40) se comportan igual desde que las conocen, esta valoración es
consistente con un estilo de cuidado adoptado al menos durante los diez años (evocados) que se
involucran en este trabajo; la imagen constante de una enfermera con una misma manera de ser frente
al cuidado que otorga al paciente permite al sujeto del estudio la aprehensión de un retrato mental
concebido en el devenir del trabajo cotidiano de ambas y que se visibiliza en el momento justo en el
que se interpela por él como objeto de investigación, cuando se le pregunta a la enfermera por el trabajo
de otras enfermeras ésta interpreta los actos diarios con una serie de significados que evocan una
imagen percibida y da lugar a los enunciados que la representan.
Este proceso inconsciente desarrollado por la enfermera en la búsqueda de la respuesta que le es
solicitada es, sin duda, subjetivo/objetivo pues busca representaciones sociales inconscientes, a su
vez, la construcción de comportamientos en el imaginario y de ahí a la identificación de un estilo
particular de comportamientos verbales y no verbales (Machteld y Moscovici, 2008), es decir, las
participantes, distinguen una forma de ser en sus evocaciones, que se vuelve tangible cuando se
selecciona cómo es la enfermera: “Amable, comprometida, eficiente, competente y amorosa”, “Amable,
comprometida, eficiente, competente y silenciosa”, “Amable, comprometida, eficiente, competente y
ruidosa”, como puede apreciarse estos son tres estilos muy similares pero el término amorosa,
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silenciosa o ruidosa difiere. Sin embargo, las cualidades de amable, comprometida, eficiente y
competente confiere a estas categorías un sello particular, una imagen de enfermera distinta, es decir,
un estilo de cuidado que da por hecho el ser “amable” y envuelve al ser enfermero en un
comportamiento cuyo cuidado es otorgado por convicción de servir sin que en su representación
afecte el ser “silenciosa” o ser “ruidosa”.
En esta selección que la enfermera hace de los atributos que desde su percepción caracterizan a sus
compañeras o compañeros de trabajo puede observarse un reconocimiento a la calidad del cuidado
que proveen al paciente ya que las identifican como competentes, eficientes, comprometidas y
amables, estos datos se legitiman cuando las enfermeras son capaces de evidenciar también al
“descuidado e incompetente”, o “despreocupado, indiferente, insensible e incompetente”, es decir,
cuando distingue entre el cuidado de calidad del que no lo es.
La fuerza de la cotidianidad deja una impronta entre las personas que interrelacionan, la acción de
cuidar contiene un sello particular que puede ser observado y que tiene que ver con la calidad humana
de la enfermera, es decir, el estilo de cuidado representa una combinación entre el ser persona y ser
profesional, ¿Cuánto de lo que se es como persona, está en lo que se es como enfermera?, era
“amorosa”, “silenciosa” o “ruidosa” antes de llegar a ser enfermera, ¿Es amorosa porque impregna su
persona la vocación de servicio o porque aprendió en el camino durante la formación enfermera cómo
cuidar personas amorosamente? si esto último fuera así porqué solo una minoría de las enfermeras
son amorosas o afectivas?, ¿Únicamente estas enfermeras tienen vocación de servicio o son
empáticas?; este dato resulta demostrativo en estos tiempos porque la mayoría del personal estudiado
se ha quejado de que ante la pandemia del covid-19 más de la mitad de sus compañeras de trabajo
solicitaron licencia con goce de sueldo o pidieron ausentarse de sus labores por tener factores de
riesgo (diabetes, hipertensión, sobrepeso, obesidad), sin embargo, existen otras que teniendo los
mismos factores de riesgo decidieron quedarse, esto último ¿Es el llamado de la vocación? Este dato
requiere profundizar en estos aspectos.
El estilo de cuidado de la enfermera emerge del imaginario colectivo como una interpretación del
DASEIN, del modo de existir (Heidegger, 1994-a), del modo de ser enfermera que muestra lo alcanzado
en las aulas universitarias, es decir, conocimientos teórico-prácticos aprendidos: eficientes,
competentes, o lo que no ha aprendido: descuidados, incompetentes; asimismo, una carga axiológica:
comprometidos, amables, amorosos o ausencia de valores: insensibles, despreocupados, indiferentes.
Finalmente, se constatan tres grupos de estilo de cuidado enfermero que muestran un “saber”, “un
hacer” y un “ser” como un todo: “amable, comprometida, competente, eficiente y amorosa-ACCEA”
(14.0%) coincidente con un estilo humanista; “amable, comprometida, competente, eficiente-ACCE”
(64%) que concurre con un estilo laborista y “despreocupadas, groseras, descuidadas, indiferentes e
incompetentes-DGDII (22%) denominado “nimportaquista”. Además, inmersas en estas se derivan
estilos como: “amable, comprometida, eficiente, competente y silenciosa-ES” (8.0%) y amable,
comprometida, eficiente, competente y ruidosa-ER” (14.0%), entre muchas otras combinaciones que
resultaron del análisis de los datos.
Con respecto a las preguntas centrales de esta investigación, a la pregunta ¿Existen estilos de cuidado
que puedan evidenciarse en enfermeras que atienden pacientes en su trabajo diario? La respuesta es
sí, las enfermeras señalaron 23 estilos de cuidado enfermero diferentes. Asimismo, ¿El estilo de
cuidado mantiene alguna relación con la vocación de la enfermera o no? Se demuestra que la empatía
y trato afectuoso juegan un papel importante en la vocación entonces puede decirse que, en el estilo
de cuidado enfermero, es visible la relación con la vocación, aunque parece que es un término en
desuso ya que solo 14.0% tienen el estilo que lo incluye: amable, comprometido, competente, eficiente,
y amoroso.
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A la pregunta ¿Pueden identificarse en los estilos de cuidado algunas tendencias presentes en la
literatura y que se sintetizan en: enfermeras competentes, eficientes, comprometidas, humanitarias,
amorosas y holísticas?, la respuesta es sí: eficientes 76.0%, competentes 80.0%, comprometidas
70.0%, amables 78.0% y amorosas 14.0%, el holismo apareció una sola vez en una de las respuestas
abiertas, en el estilo humanista se incluyeron las amorosas y holística, esto puede significar que las
escuelas de enfermería de las que son egresadas las personas evocadas, en general responde al
llamado del profesional que la sociedad demanda.
Los datos que dan respuesta al objetivo central de explorar comportamientos en el personal de
enfermería frente al cuidado, que permitan identificar estilos de cuidado enfermero en la práctica
clínica indican que existen 23 estilos, pero por un proceso de reducción se agruparon en tres categorías
de estilos de cuidado distintos: estilo humanista o ACCEA (14.0%), laborista o ACCE (64.0%) y
nimportaquista o DGDII (22.0%).
Para responder la pregunta ¿Cómo representó la enfermera, sujeto del estudio, el estilo de cuidado de
las compañeras(os) de trabajo?, en virtud de que se solicitó caracterizar a su compañera de labores
según su interpretación, y por ello se apeló a la subjetividad, es decir, el sujeto en estudio debía
desentrañar una imagen que permanecía oculta en su inconsciente, latente, y que se hizo visible cuando
se le preguntó por ella, apelamos a Heidegger para validar su interpretación ya que ésta como proceso
mental “[…] no consiste en tomar conocimiento de lo comprendido, sino en la elaboración de las
posibilidades proyectadas en el comprender” (Heidegger, 1994-b). Por ello, es posible que al interpretar
haya elaborado las imágenes que le presenta la enfermera en el acto de cuidar, aquellas factibles de
ser verbalizadas o identificadas en conceptos previamente establecidos para su selección porque no
eligió aquello que no iba, no checaba, no caracteriza la imagen mental proyectada en su comprensión
de la actuación de su compañera de jornada; se trató, al final de cuentas, de visualizar la posibilidad
del “ser ahí”, el ser enfermera mientras ésta está siendo en el mundo del cuidado y frente a la persona
cuidada en su cotidianidad, en ese espacio y tiempo se objetiva, se proyecta, se hace evidente el estilo
de cuidado enfermero, su forma de ser y hacer el cuidado cotidianamente, la forma de ser cotidiano
parafraseando a Heidegger es cuando el “ser ahí” se mantiene siendo inmediata y regularmente de
alguna forma (Heidegger, p. 359-b); la idea del constructo estilo de cuidado como tal se materializa en
el acto mismo de cuidar; ver este acto repetidamente a lo largo de diez años hace concebir y proyectar
una imagen tangible y confiable, es tan posible su construcción de acuerdo con Kant citado por
Heidegger, por cuanto que: lo que “es” pasa a ser objeto del representar que ocurre en la autoconciencia
del yo (Heidegger, 1994-a) por lo que al emitir una selección de características de la persona evocada
materializa la idea del estilo de cuidado y evidencia el proceso de interpretar lo comprendido.
En virtud de no encontrar ningún artículo relacionado acudimos a la literatura existente para explicar
de alguna forma los hallazgos.
De acuerdo con y parafraseando a Heidegger (Heidegger, p. 9-b). en su disertación sobre la “cosa”, la
enfermera es una enfermera en la medida que hace cuidados, a partir de hacer cuidados enfermeros y
solo a partir de esto surge un modo propio de hacer el cuidado y establece en el cuidar el tipo de
enfermera que es. Los datos en este trabajo indican que hay un estilo enfermero al hacer el cuidado
que es evidente cuando se pregunta por él como objeto de conocimiento, existe, es real, está ahí, no
obstante saber que esa realidad sea relativa porque proviene del mundo cognitivo y subjetivo de la
enfermera a quien se pregunta, ya que ésta proyecta una interpretación de la imagen comprendida de
su compañera mientras ésta está siendo enfermera en su cotidianidad.
Morse y col., citado en González Escobar 2015, refieren que el cuidado de enfermería tiene cinco
perspectivas o dimensiones diferentes: como una característica humana, calidad del cuidado,
afectividad de la interacción, relación interpersonal e intervención terapéutica, de acuerdo con los
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resultados de este trabajo se perfila una sexta perspectiva que tiene que ver con un estilo de cuidar o
estilo de cuidado el cual puede incorporarse como una dimensión más.
Para Loncharich-Vera, el cuidado es el centro del discurso de la profesión enfermera y la concepción
del cuidado constituye un modo de ser, este “modo de ser” es el estilo de cuidado que emerge en este
trabajo en el que pueden apreciarse tres estilos claramente definidos: el estilo humanista, el laborista
y el nimportaquista; el modo enfermero, es decir, esta “forma de ser” enfermera se visualiza en las
conductas que asume durante su práctica diaria del cuidado.
Asimismo, de acuerdo con Loncharich-Vera, existen dos elementos que son inseparables del cuidado
enfermero los afectivos y los técnicos y tecnológicos, ambos fueron evidenciados en esta
investigación, por un lado está el estilo humanista, por el otro el laborista, en el primero se evidencia
que son amorosas y competentes, el segundo demuestra amabilidad y competencia, si se suman
ambos estilos daría un 78.0% de enfermeras que son amables, comprometidas, competentes,
eficientes más las amorosas, es decir, dos elementos que son inseparables: la empatía y lo
instrumental de acuerdo con este autor.
Parafraseando a Machteld y Moscovicci, la representación social del cuidado se encuentra formada a
partir de un cuerpo organizado de conocimientos y de actividades psíquicas, mediante las cuales el
profesional de enfermería hace inteligible la realidad física y social del estilo de cuidado, integrándose
éste a una imagen mental durante la relación de intercambios cotidianos entre compañeros: la persona
(enfermera) que observó durante diez largos años y la enfermera que cuidó pacientes el mismo periodo
de tiempo. Los datos indican que efectivamente las enfermeras participantes de este estudio poseen
un cuerpo de conocimientos y destrezas psíquicas que al internarse son capaces de hacer visible una
realidad que subyace en la cotidianidad del cuidado y que los intercambios de información no verbal
significativa no sólo están presentes entre el paciente y la enfermera que cuida sino también entre
compañeras como es el caso de esta investigación, puede visualizarse también una más de las aristas
del cuidado en las que hay que profundizar, es decir, los estilos de cuidado enfermero.
Este trabajo y ante la posibilidad de construir un concepto nuevo llamado estilos de cuidado enfermero
trató de, como refiere Kant, “[...] hacer sensible un concepto abstracto, vale decir, demostrar en la
intuición un objeto que le corresponda pues, sin esto, el concepto no tendría ningún sentido” (Kant,
1997), es decir, parafraseando a Kant, se trató de traer a la conciencia de la enfermera, objeto del
estudio, las evocaciones sobre la figura enfermera otorgando cuidados para constituirse como un
“fenómeno presente a los sentidos”, dejándole la posible “representación de la sustancia, la
representación lógica del sujeto”, para encarnarlo de tal forma que pudiera visualizarse, objetivarse,
sacarlo de la mente como producto de una experiencia prolongada de quien observa al sujeto y su
cuidado, ya que, como se evidencia, el objeto de estudio es conocido sólo por la forma en la que éste
emerge, aparece (Heidegger, pp.10-13-c).
La principal fortaleza de este trabajo, aunque su naturaleza haya sido exploratoria, es que los estilos
de cuidado enfermero representan un área nueva de investigación sobre el cuidado, por lo mismo, sus
limitaciones giran en entorno a la profundización de los conceptos centrales y a mejorar sus
metodologías o concebir nuevos instrumentos.
CONCLUSIÓN
Existen una variedad amplia de estilos de cuidado enfermero, pero estos pueden clasificarse en tres
grandes grupos el estilo humanista o ACCEA incluye enfermeras(os) amables, comprometidas,
competentes, eficientes y amorosas; el laborista o ACCE, que incluye enfermeras(os) amables,
comprometidas, competentes y eficientes, el nimportaquista o DGDII que incluye enfermeras(os)
despreocupados, groseros, descuidados, indiferentes e incompetentes; quienes suelen ser no
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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2024, Volumen V, Número 4 p 2785.
empáticos, poco les importa el cuidado, entre otras valoraciones que reflejaron su escasa vocación y
valor de servir al otro. Reconocer su existencia significan áreas de oportunidad para que puedan
implementarse acciones que permitan mejorar la práctica del cuidado frente al paciente; el estilo que
predomina es el laborista. Los estilos de cuidado son susceptibles de constituirse como objeto de
estudio por lo que representan un área de investigación enfermera.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
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