LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 354.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.249
Aportes de la Escuela Nacional de Danzas a la sociedad y
cultura panameña: 1948-1974
Contributions of the National School of Dance to the Panamanian
Society and Culture. 1948-1974
Ana Acela Smith C.
Universidad de Panamá
ana-a.smith@up.ac.pa
Artículo recibido: día mes 2022. Aceptado para publicación: 19 de enero de 2023.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
Como exalumna, profesora y directora de la Escuela Nacional de Danzas por muchos años, sentí
el compromiso de dar a conocer más acerca del nacimiento y evolución de dicho plantel: cómo
inició, cuál ha sido su trascendencia en el tiempo, cuál es su aporte al desarrollo cultural y social
de Panamá. Era importante develar algunas interrogantes, pero principalmente, determinar la
importancia histórica, política, social, económica que permitió su desarrollo dentro del contexto
histórico de las políticas públicas y filosóficas que dieron paso a su creación y continuidad. Me
propuse iniciar el registro del aporte de algunos de los muchos artistas que apoyaron con su
esfuerzo y dedicación al desarrollo de la cultura y danza panameña, por lo que revisé la literatura
existente, analicé información de los diarios, los programas de mano, recortes de revistas, pero
fueron las entrevistas, las que ayudaron a descifrar las acciones que surgieron de la interacción
de las ideas que prevalecieron durante la década de los 50, 60, y 70. Dichas ideas fueron parte
importante del desarrollo histórico y artístico de nuestro plantel y quiero incentivar a las nuevas
generaciones a que se interesen en continuar la búsqueda de nuestra historia y danza panameña
en todas sus facetas: bailarines, coreógrafos, vestuaristas, diseñadores, técnicos y maestros que
han trazado las huellas de este presente que vivimos, gracias al pasado que ellos reformaron. Es
responsabilidad del estado y de la sociedad civil, apoyar la educación del arte para lograr un
desarrollo más equilibrado de nuestra sociedad.
Palabras clave: danza panameña, escuela nacional de danzas, ballet nacional de Panamá,
ballet en Panamá
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Como citar: Smith C., A. A. (2023). Aportes de la Escuela Nacional de Danzas a la sociedad y
cultura panameña: 1948-1974. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades 4(1), 354365. https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.249
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 355.
Abstract
As a former student, teacher and director of the National School of Dance for many years, I felt
the commitment to make known more about the birth and evolution of said school: how it started,
what has been its significance over time, what is its contribution to the cultural and social
development of Panama. It was important to reveal some questions, but mainly to determine the
historical, political, social, and economic importance that allowed its development within the
historical context of the public and philosophical policies that gave way to its creation and
continuity. I decided to record the contribution of some of the many artists who supported the
development of Panamanian culture and dance with their effort and dedication, so I reviewed the
existing literature, analyzed information from newspapers, playbills, clippings from magazines,
but it was the interviews that helped to decipher the actions that arose from the interaction of the
ideas that prevailed during the decade of the 50s, 60s, and 70s. These ideas were an important
part of our historical and artistic development and I encourage the new generations to be
interested in continuing the search for our Panamanian history and dance in all its facets: dancers,
choreographers, costume designers, technicians and teachers. that have traced the present that
we live in, thanks to the past that they reformed. It is the responsibility of the state and civil society
to support art education in order to achieve a more balanced development of our society
Keywords: Panamanian dance, national school of dance, national ballet of Panama, ballet
in Panama
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APORTES DE LA ESCUELA NACIONAL DE DANZAS A LA SOCIEDAD Y CULTURA PANAMEÑA.
1948-1974
Por el año 1948, la Escuela Nacional de Danzas era el único centro educativo oficial dedicado a
la enseñanza de la danza. A sus aulas asistían, principalmente niñas y ocasionalmente varones,
a estudiar ballet, danzas españolas o folclore, y estaba ubicada diagonal al antiguo Departamento
Nacional de Investigaciones (DENI) en Avenida “B”, en San Felipe. Este era el lugar ideal a donde
las madres de familia que vivían en barrios aledaños llevaban a sus hijas en busca de una buena
educación en la danza, pero principalmente de un mejor ambiente que s tarde les
proporcionara un mejor futuro a sus vidas.
A la edad de cinco años, mi madre me matriculó en ballet y danzas españolas, y junto a otras
niñas aprendimos a bailar de la mano de maestros excepcionales, con la rigurosidad de la
disciplina como guía para lograr objetivos concretos, y fortalecimos nuestra formación con los
valores que traíamos de casa, los cuales nos identifican como Escuela Nacional de Danzas. Allí
aprendimos a bailar, a amar la danza, a resolver en el escenario, que es la vida misma y a
enfocarnos en llegar a bailar en el Ballet Nacional de Panamá.
¿Cómo nace la Escuela Nacional de Danzas de Panamá? ¿Cómo llega la enseñanza de la danza
académica a nuestro país? ¿Qué buscaban los padres y acudientes al matricular a sus hijos en
este centro educativo: danza y educación o sólo entretenimiento? ¿Quiénes han sido sus
maestros, bailarines y egresados?
Desde pequeña, la danza era mi manera de expresarme y comunicarme, y poco a poco descubrí,
como diría el Prof. de Metodología de la Investigación en Danza, James Moreno
1
que la danza
era, “la búsqueda de respuestas a nuestras preguntas, pero principalmente, el resultado de
nuestro amor y dedicación hacia la pregunta”.
Estas y otras interrogantes motivaron mi investigación, y a pesar de saber que encontraría poca
literatura que hablara al respecto, era mi responsabilidad y compromiso, recopilar, documentar,
organizar y registrar la información de los antecedentes históricos y culturales de la Escuela de
Danzas: el conocer nuestro pasado nos ayuda a mirar hacia el futuro.
En ese sentido, encontramos el libro del Arq. Erick Wolfschoon, (1983), Manifestaciones
Artísticas en Panamá, estudio introductorio y antología; la tesis de pregrado de Ramón Villamil,
(2001), quien recopiló datos y documentos dejados por su padre, el profesor Armando Villamil,
una de las figuras más representativas de la danza en nuestro país, El Ballet Clásico Profesional
en Panamá; y el libro, Mujeres en las artes de Panamá en el siglo XX, (2011), editado por Mónica
E. Kupfer quien a través de ensayos escritos por Julieta de Diego de Fábrega, Priscilla Filós,
Carmen Linares, Ángela de Picardi, Isis Tejeira, Consuelo Tomás, Maida Watson y ella misma,
presenta capítulos acerca de las mujeres en la Danza, las Artes Plásticas, la Fotografía, el Cine,
la Literatura, la Música y el Teatro del siglo XX, donde refleja las circunstancias sociopolíticas
del siglo pasado y documenta para futuras generaciones las valiosas contribuciones de las
mujeres a las artes plásticas, escénicas y literarias en el país” (Kupfer & De Diego de bega,
2011).
1
James Moreno. PhD en Performance Studies de Northwestern University, Profesor Asociado de Teatro
y Danza en la Universidad de Kansas
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Sin embargo, considero que la información más valiosa la obtuve de las vivencias y experiencias
de los grandes maestros y bailarines, algunos de ellos ya fallecidos, pero el resto continúa con
sus legados en la danza. Fue así como pude documentar y validar por medio de entrevistas gran
parte de esta investigación, la cual aborda el rol desempeñado por la Escuela Nacional de Danzas
de Panamá en el desarrollo de las expresiones artísticas, educativas y dancísticas, durante el
período comprendido desde los inicios de la danza en Panamá, entre 1935 hasta 1974, fecha de
la creación del Instituto Nacional de Cultura. Los objetivos propuestos son estos:
Objetivos Generales
Determinar la importancia histórica, social, política y económica de la Escuela Nacional
de Danzas de Panamá desde 1948 hasta 1974 estableciendo el aporte de la Escuela
Nacional de Danzas a la cultura y sociedad panameña, desde mi perspectiva auto
etnográfica.
Objetivos Específicos
Ubicar el nacimiento y desarrollo de la Escuela de Danzas, dentro del contexto histórico
de las políticas económicas, públicas y filosóficas que dieron paso a su creación y
crecimiento.
Registrar el aporte de los artistas que contribuyeron al desarrollo de la cultura y el arte
de la danza académica, a través de la Escuela Nacional de Danzas de Panamá.
Para ello enmarcamos esta investigación en tres períodos:
1935 1953. Procedente de Costa Rica, llega Doña Gladys Pontón de Arce y funda la primera
escuela de bailes en el istmo; la creación oficial del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) por
Doña Cecilia Pinel de Remón en 1948, el cual es legitimado por la Asamblea de Diputados por
decreto Ley N°39 del 8 de septiembre de 1953; las fiestas del Cincuentenario de la República.
Históricamente, el mundo entero estaba saliendo de una gran depresión y se avecinaba una
guerra de gran magnitud, en la cual nosotros, por tener un canal manejado entonces por los
Estados Unidos, estábamos en una situación de peligro, no sólo en el área de la Zona del Canal,
sino a nivel nacional.
1954 1964. Época de inestabilidad política por la muerte del presidente José Remón Cantera
(1955) cuya esposa, Cecilia Pinel de Remón, fue la primera directora de la Escuela Nacional de
Danzas; por las luchas que condujeron a la gesta patriótica llamada Operación Soberanía y la
Siembra de Banderas en la Zona del Canal (1958-1959); y en enero de 1964, por la defensa de
nuestra soberanía en la Zona del Canal de Panamá.
Políticamente en este período nos tocó vivir enfrentamientos entre partidos políticos. y el
despertar del pueblo reflejado en los estudiantes universitarios.
1965 1974. Las disputas entre los partidos políticos no fue razón para detener el crecimiento
cultural y artístico de la Escuela Nacional de Danzas, ya que se reunieron los artistas de la danza
en un intento por profesionalizar la carrera de bailarín, dando por resultado la creación del Ballet
Concierto (1968), Ballet Concierto Universitario (1970) y el Ballet Nacional de Panamá (1972).
Después del 58´, las gestas patrióticas continuaron, dando como resultado el golpe de estado
(1968) que inicia el período de la dictadura militar y consecuentemente los cambios sociales que
causan la creación en 1974 del Instituto Nacional de Cultura (INAC) por el Gobierno
Revolucionario del General Omar Torrijos Herrera, mediante Decreto Ley N 63 del 6 de junio. De
esta manera, el Instituto Nacional de Bellas Artes con las Escuelas Nacionales de Teatro, Artes
Plásticas y Danzas y el Instituto Nacional de Música pasan a formar parte de ella, (Capítulo IV de
la Constitución Nacional de 1972).
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MÉTODO
Como no contábamos con información específica que hablara de los antecedentes y evolución
de la Escuela Nacional de Danzas, asumí la responsabilidad y el compromiso de escribir la
historia de la danza desde mi perspectiva y punto de vista, tomando en cuenta la información
obtenida de mis maestros y de mis compañeros de la Escuela y del Ballet Nacional, los cuales
aportaron con sus vivencias y experiencias, y me concedieron entrevistas que grabé y transcri
para transformar los datos y hacer mi análisis posterior. Todos aceptaron con gusto, ser parte
de esta búsqueda.
Digo esto porque de pequeña me inicié y me formé en la Escuela Nacional de Danzas, me
desarrollé como bailarina profesional, maestra-ensayadora y Directora del Ballet Nacional de
Panamá; ayudé a crear los primeros planes y programas de la Facultad de Bellas Artes de la
Universidad de Panamá (UP); fui la primera Directora del Departamento de Danza (UP); soy
profesora de Ballet en la Facultad de Bellas Artes (UP); hasta abril de 2022, laboré en la Escuela
de Danzas del ahora Ministerio de Cultura, antes Instituto Nacional de Cultura (INAC) y estuve
encargada de la Dirección de la Escuela Nacional de Danzas desde 1996 hasta el 2016. Por todo
lo anterior sostengo que al ser producto de este centro educativo al igual que mis maestros,
compañeros, amigos y alumnos, formo parte de ella.
La investigación cualitativa y auto etnográfica me permite hablar de la época histórica que recorrí
y que me posibilita escribir, mediando en este contexto social inmediato con los grupos que lo
conforman, por consiguiente, la codificación y el análisis de la información recolectada a través
de diarios, entrevistas, programas de mano, recortes de revistas, grabaciones, videos y
transcripciones, me permitieron interpretar los femenos socioculturales que surgieron de la
interacción de sus elementos.
La recolección de datos se hizo a través de cuestionarios, entrevistas abiertas, revisión de la
bibliografía, y de la búsqueda de información de las ideas políticas, económicas y públicas
prevalecientes en las décadas del 30 al 70, las cuales dieron pie al golpe de estado de 1968 y
posteriormente, a la creación del INAC en 1974. Por ello, enmarco mi investigación dentro de este
período tan importante para la danza y el arte panameños: del inicio de la Escuela Nacional de
Danzas hasta la creación del INAC. El tema de mi investigación es: Aportes de la Escuela Nacional
de Danzas a la sociedad y cultura panameña, 1948 a 1974.
Al presentar la información referente a las leyes que la amparan, su desarrollo, sostenibilidad,
permanencia, e identidad en la sociedad panameña, las nuevas generaciones, contarán con
nuevos puntos de referencia que les fortalezcan y orienten hacia la formación de un estilo de
danza que nos identifique y que reafirme los valores cívicos, éticos y morales, logrados a través
de la educación artística que realiza la Escuela Nacional de Danzas.
Haciendo un análisis de nuestra sociedad en términos etnográficos, describo e interpreto la
cultura existente basada en las memorias del pasado, porque la cultura es un estilo de vida que
contempla el modo de sentir, de hablar y de actuar de un pueblo que vive en “una sociedad y una
tierra convertida en uno de los más importantes puntos geográficos de tránsito humano y
comercial, pero también de interacciones sociales y culturales” (Tapia, 2009).
En Panamá, debemos vivir con las influencias culturales, sociales e ideológicas generadas de
nuestra posición geográfica, las cuales hemos recibido a través de los procesos de enseñanza y
aprendizaje de la danza, que estimulan y orientan los comportamientos que definen nuestra
manera de ser, nuestra manera de actuar, de gobernar y de bailar.
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RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La llegada al istmo de Doña Gladys Pontón de Arce en 1935 para contraer nupcias con el
empresario panameño, Don Julio Heurtematte sienta un precedente en la historia de la danza
panameña, porque por su capacidad de trabajo y contactos personales que le ayudaron social,
cultural y políticamente, abre en 1936 el Estudio de Baile de Gladys Pontón de Heurtematte junto
a la maestra Lona Sears que enseñaba bailes norteamericanos.
A este Estudio acudían jóvenes de la sociedad para aprender la danza como actividad
extracurricular, para desarrollar la figura y adquirir buenos modales, pero también asistían
jóvenes de escasos recursos becados por la Sra. Heurtematte quienes se encargaron de darle
seguimiento al desarrollo de la danza panameña como carrera o profesión. Es innegable el
desarrollo artístico y cultural que trajo consigo la Sra. Gladys Pontón al crear en Panamá, la
primera escuela de baile: de ahí salieron los primeros bailarines y maestros, pioneros de la danza
panameña: la Prof. Nitzia Cucalón de Martín llegó a ser, profesora de ballet en la Escuela Nacional
de Danzas, bailarina del Ballet Concierto Universitario y directora del Ballet Nacional de Panamá.
En 1941, el gobierno del Dr. Arnulfo Arias Madrid, creó la Escuela Nacional de Baile, por Decreto
Ley N°124 del Ministerio de Educación, y fue la Sra. Heurtematte, su primera directora, pero al
ocurrir el golpe de estado, la Escuela Nacional fue eliminada por el gobierno siguiente y ella sigue
con su propia academia. Cuando nombran a su esposo embajador de Panamá en Estados
Unidos, continúa apoyando por sus nexos con la fundadora del Washington Ballet, la Sra. Mary
Day
2
.
Era común ver al hijo del expresidente Harmodio Arias y al director de la Orquesta Sinfónica
Nacional, Herbert de Castro como invitados en sus galas artísticas. Para entonces, Harmodio hijo
y Roberto (Tito) Arias
3
habían estudiado en Inglaterra y conocían a personalidades del mundo de
la danza, como Sir Frederick Ashton y a músicos, bailarines y coreógrafos que fundaron el Royal
Ballet de Londres.
El ambiente era propicio, social y culturalmente hablando y de estos nexos nacen las relaciones
que posteriormente se dan con Dame Fonteyn en 1972, quien baila con nuestro Ballet Nacional
de Panamá en una gala para recaudar fondos a beneficio de la compañía.
La Escuela Nacional de Danzas creada en 1948 por el Gobierno Nacional como dependencia del
Ministerio de Educación bajo la presidencia de Don Enrique A. Jiménez, nace dentro de un
contexto económico, político y social que sentó las pautas para su nacimiento, desarrollo y
permanencia en nuestra sociedad.
2
Mary Day (1910-2006). Profesora de ballet, fundadora del Washington Ballet y su asesora artística
hasta 1996.
3
Roberto (Tito) Arias. Se casó con Dame Margot Fonteyn en 1955 y en 1999 fue Embajador de Panamá
en Londres.
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Su primera directora, la Sra. Cecilia Pinel de Remón
4
, quería crear un Ballet Nacional nutrido con
bailarines egresados de la Escuela Nacional de Danzas, y que sus mejores alumnos recibieran
las becas para continuar estudios superiores de ballet en el extranjero, y en efecto, la danza
académica estuvo al alcance de los estudiantes de bajos recursos: a) Ginela Vásquez
5
, que
estudió en Londres con el apoyo de Dame Margot Fonteyn; b) Julio Araúz, estudió en Londres,
España, fue primer bailan de la ópera de Zúrich, profesor en la Escuela de Danzas, director del
Ballet Nacional; c) Ileana De Sola, creó el Estudio de Danzas De Sola-Nicoletti; Teresa Mann,
también bailarina y fundadora de la Escuela que lleva su nombre; d) Joyce Vives estudió en
México y fue una de las coreógrafas del Ballet Nacional; e) Armando Villamil, primer bailarín que
estudió en Chile y creó el Ballet de República Dominicana y fue director del Ballet Nacional; Raisa
Gutiérrez, egresada de la Escuela de Danzas fue primera bailarina, profesora en la Escuela de
Danzas y directora del Ballet Nacional, y muchos otros más.
Desde 1948 la Escuela Nacional de Danzas contribuye al enriquecimiento cultural y espiritual de
la población panameña, siendo el medio eficaz para difundir, “además de las danzas, otras artes
como la música, la literatura, la pintura, la pintura, la escultura, el canto, indudablemente ligadas
a los espectáculos coreográficos” (Evaluación, 1968).
Notamos entonces, que los conceptos imperantes de la escuela nueva de John Dewey,
permitieron que la clase popular y media tuvieran acceso a la educación especializada y con
estas nuevas ideas, filosofías educativas y teorías del aprendizaje, muchos tuvimos la
oportunidad de desarrollar nuestras habilidades fortalecidos por las ideas filosóficas de los
primeros maestros.
Aunado a esto, nuestra nación con su excelente posición geográfica fue país fértil para el
desarrollo de la danza con visión internacional. Y es en función de la memoria colectiva, según
Octavio Tapia (2009)
6
, que los hombres y los pueblos fundan su propia identidad, consolidan su
sentido de pertenencia social, conservan el conjunto de sus expresiones culturales y construyen
el futuro.
A la mayoría de los que acudimos a la Escuela Nacional de Danzas en busca del conocimiento
que el estado panameño ofrecía a jóvenes de bajos recursos, nos gustaba la danza. Nuestros
padres rompieron paradigmas y respaldaron nuestras decisiones. No fue la misma situación
igual para todos, pero fueron nuestras madres con su amor y sacrificio quienes nos apoyaron,
porque tal vez a tras de nuestros sueños, ellas también realizaban los suyos.
En nuestra sociedad existían reglas de comportamiento para las mujeres que se hicieron
populares: les decían cómo ser unas perfectas amas de casa y seguramente, (no puedo afirmar
o negar lo contrario), algunas de ellas matricularon a sus hijas en la Escuela de Baile teniendo en
cuenta que debían formarse dentro de estos parámetros.
Existía una actitud del hombre hacia la vida, hacia el trabajo, hacia la forma de pensar, de ser, de
comprender su participación en la sociedad, y de su concepción del trabajo y del tiempo libre
(Tapia, 2009). Pero el rol de la mujer estaba cambiando y se comenzó a pensar con visión de
futuro, lo que orientó a nuestras madres a apoyarnos; querían que fuésemos felices, que
viviéramos en un mejor ambiente y tuviéramos un mejor futuro en la vida, distinto quizás, al que
algunas de ellas tuvieron.
4
Cecilia Pinel de Remón. Creadora y 1ra. Directora de la Escuela Nacional de Danzas. Esposa del
presidente de la república, José Remón Cantera que fue asesinado el 2 de enero de 1955.
5
Ginela Vásquez. Egresada de la Escuela Nacional de Danzas. Estudió en el London Royal Academy of
Dance y fue una de las fundadoras del Ballet Concierto Universitario, después, Ballet Nacional.
6
Octavio Tapia Fue director del Instituto de Estudios del Canal y Profesor de Sociología en la Universidad
de Panamá.
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Tener que rebelarse a los parámetros establecidos en la sociedad al favorecer nuestro ingreso al
estudio de la danza, fue difícil porque era algo casi cultural, y nosotros hicimos la diferencia con
la ayuda de ellas: nuestras madres fueron ejemplos y sus semillas están nosotros.
Entre los alumnos de la Escuela de Danzas nació un sentido de unidad, de amistad, de familia,
que solo la danza nos pudo dar y que aún hoy persiste. Sentíamos que allí pertenecíamos, que
era el lugar ideal para aprender a expresarnos, desarrollar nuestras capacidades y encontrarnos
a gusto sin importar las largas horas de ensayos, dolores, fatigas, alegrías y tristezas que nos
ocasionaba el saber o no, que poco a poco íbamos adquiriendo más dominio y comunicando
nuestros sentimientos por medio del cuerpo.
“La danza sin mediar palabra, tiene un lenguaje que nos sitúa en un ambiente que nos identifica
y proporciona un sentido de pertenencia” (Hanna, 1987); es esto lo que nos impulsa a fortalecer
una identidad que nos representa culturalmente dentro de las sociedades y culturas universales
sin aislarnos del entorno que, por nuestra situación geográfica, favoreció el crecimiento de la
educación de la danza dentro del ámbito nacional.
Poco a poco la escuela termisiendo lo que Dewey propondría, “el lugar donde el individuo
debía realizar su proceso educativo de acuerdo a las necesidades de la sociedad colectiva para
que, a su vez, fuera un ciudadano socialmente eficiente” (Brubacher, 1996). Cuando le pregunté
a algunos de mis amigos bailarines y maestros, “Qué hizo la Escuela de Danzas por Usted”,
obtuve casi la misma respuesta:
a) María Rebeca de Vivar: “más que un alma mater, reunlos valores que necesitábamos para
llegar a donde hemos llegado”; b) Noris Nieto, la Escuela de Avenida “B” era un lugar mágico,
tenía un ambiente de fantasía que nos hacía sentir bien”; c) Nadina Raboteaux, “el amor a la danza
fue el sentimiento que despertó en nosotros el sentido de unidad, el sentido de pertenencia, la
Escuela Nacional de Danzas fue como una madre, que nos acogió; d) Alberto González: “de no
haber existido la Escuela de Danzas no habría bailado y tendría ahora un vacío, un faltante”; e)
Ana Simpson, “es a la Escuela de Danzas y a mis maestros a quienes les debo lo que soy ahora;
f) Elizabeth Jiménez y Zuleyka Cedeño: los maestros trabajaban por vocación y ellos nos
enseñaron a amar el ballet; g) la Prof. Josefina Nicoletti
7
: fue su maestra Irma Wise
8
quien le
enseñó el amor por la danza.
En esa nea, vemos que Margareth Doubler (1983), reafirma una relación directa entre el
maestro y el estudiante de danza, estableciendo la aplicación de este arte en los patrones
culturales que, de acuerdo a las necesidades individuales, cambian y modifican la forma de
expresar y de aprender del individuo, poniendo la danza al alcance de todos.
La situación social de nuestros países latinoamericanos en cuanto al machismo y al estereotipo
de carreras definidas de acuerdo al género femenino o masculino que las ejerza, hace que sea
común en nuestros pueblos latinos, rechazar o aceptar, que, carreras como la danza clásica
pueda ser ejercida por varones, sin que ello ponga en duda su masculinidad. Bailarines como
Iván Montes tuvieron que cambiarse el nombre por temor a que sus padres y amigos se dieran
cuenta de que bailaba, pero al final su amor por la danza fue tan grande que no le importó las
críticas de la gente (Montes, 2017).
7
Josefina Nicoletti. Alumna de Irma Wise. Estudió en la escuela de Vilzak-Schollar, en SMU con Nikita
Talin y fue quien abrió el camino a muchos bailarines para estudiar en Dallas Texas con el programa de
la fundación Rebeka Harkness de Nueva York.
8
Irma Wise Arias (1927-1968). Alumna de Gladys de Heurtematte, fue la primera panameña que bailó
con el American Ballet Theatre. Regresó a Panamá en 1950 y laboró en la Escuela Nacional de Danzas
como profesora de ballet.
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Los prejuicios siempre han existido, pero el momento social era correcto y las fuerzas del cambio
y el progreso para las mujeres y para la independencia física, fueron reconfiguradas de tal manera
que lo que anteriormente había sido imposible, se hizo posible tanto en el mundo académico
como en el mundo de la danza (Ross, 2002).
Si se considera a la danza como una actividad común de todo ser humano, entonces todos
deberíamos accesar y disfrutar de sus beneficios y de su educación; y fue este precisamente, el
objetivo principal con que se crea la Escuela Nacional de Danzas, por lo que debemos ver la danza
de manera científica y artística, para establecer su importancia dentro del sistema regular de
educación.
Teóricos como Margareth H´Doubler piensan que cuando se reformula el sistema educativo que
promueve el desarrollo de habilidades sicas, cognitivas y emocionales, se logra la formación de
un mejor individuo para la sociedad (Hanna, 1987), y este es uno de los objetivos por la cual se
crea la Escuela Nacional de Danzas: coadyuvar al desarrollo integral de los estudiantes que
asisten a este centro educativo.
Siento que la misma carrera nos preparaba para la vida, sabíamos que no iba a ser fácil, pero
nuestro destino era bailar, y como bien dijo Gloria Barrios
9
, “yo influí en el medio porque estaba
convencida de que del ballet podía vivir y mi familia aprendió a respetar mi decisión de bailar
pues no iba a ser fácil convencerme de lo contrario.
Por otro lado, Noris Nieto opinó que, no obstante, la sociedad no veía mal que la danza fuera
considerada una carrera, tampoco veía correcto que a los bailarines se les pagara un salario por
“bailar”. Antes de que el Instituto Nacional de Cultura (INAC) se oficializara, se bailaba por amor
y eran los bailarines quienes llevaban el arte al público, con sus propios recursos. Fue una época
muy difícil para los bailarines -hombres y mujeres- porque se enfrentaron a una sociedad radical,
al bullying, y al acoso personal, a ser víctimas de descalificaciones y burlas. Hoy en día esto ha
cambiado.
La danza fue más que entretenimiento porque comenzó a considerarse como acción
indispensable para mantener el equilibrio entre la mente, el alma, y el cuerpo, en tanto descubre
y redescubre lo que hay dentro de nosotros. Esto responde, según Margareth H’Doubler, al
“todavía dominante modelo cartesiano de inteligencia, que veía el pensamiento humano
independiente del cuerpo. Con la danza como medio para descubrirse uno mismo, la mecánica
del cuerpo (el movimiento) y la relación entre estas y las emociones, despejó parte del misterio
del arte de la danza” (Ross, 2002).
Para Gloria Barrios, la Escuela de Danzas ha sido el hogar estable de generaciones de bailarines
que luego se han integrado al elenco del Ballet Nacional y siempre les ha permitido a estudiantes
de bajos recursos cumplir sus sueños de "estar en ballet" o llegar a "ser bailarines de ballet" e
indiscutiblemente, ha sido el hilo conductor de este desarrollo. Observamos que no solo
interviene la técnica aprendida y enseñada, sino también la mística que conlleva un sentido de
pertenencia que identifica a todos sus egresados, y que de una u otra forma es heredada de
generación en generación.
H'Doubler creía que a través de la danza aprendíamos cosas importantes, y al sostener que “la
educación es para vivir”, defiende la nueva concepción de la danza como una forma de preparar
a los estudiantes para vivir una vida creativa y productiva en la sociedad, una sociedad que ellos
(nosotros) podríamos contribuir a cambiar algún día (Ross, 2002). Y en efecto, vemos que la
Escuela Nacional de Danzas ha sido el eje conductor de la enseñanza de la danza en nuestro
país.
9
Gloria Barrios. 1ra. Bailarina y actual directora ejecutiva del Ballet Nacional de Panamá.
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El recurso económico fue la razón principal por la que muchos asistimos a la Escuela Nacional
para aprender a bailar porque la mayoría de nosotros venimos de clase media y popular, y con
ella se nos abrió las puertas para un mejor futuro tanto laboral como personal. Pero también
debo añadir al igual que HaydMéndez, que el estado panameño nos proveyó de magníficos
profesores que depositaron su confianza, esfuerzo y conocimientos en el recurso humano que
tenían en sus manos.
Es innegable el aporte de la Escuela Nacional de Danzas en el bagaje cultural y artístico de la
época. Su creación dio paso al inicio del Ballet Concierto, del Ballet Concierto Universitario, y del
Ballet Nacional, única compañía de Danza, subvencionada por el estado.
Cuando se creó el INAC, surgió una época con la cual inició el reconocimiento económico a
nuestros esfuerzos, que nos permitió ayudar a cambiar y modificar las actitudes de la sociedad,
que pensaba (y aún hoy, algunos piensan), que del arte no se puede vivir.
Otro de los logros alcanzados cuando se crea el INAC y se oficializa el Ballet Nacional de Panamá,
fue que con la llegada de los maestros rusos Nikolai y Ludmilla Morozov a Panamá, se revisaron
los planes y programas de estudios y comenzó una nueva era para el desarrollo de nuestro ballet
nacional.
Se preparó a técnicos en la confección de vestuarios y zapatillas de ballet, como la Sra. Elda
Espino quien aprenda hacer zapatillas de ballet y a coser tutús y ropa de ballet. Más tarde es
ella quien le enseña este arte y oficio a quienes hoy día se dedican a estas labores dentro y fuera
del Ballet Nacional: Octavio Lay+, Edwin Espinosa, Saturnina Tenorio, Susan León, Orlando Busby,
entre otros.
De la escuela madre, han salido los mejores bailarines, los mejores coreógrafos, los grandes
maestros, que han creado escuelas y academias de danza. Todas ellas tienen sus raíces en la
Escuela Nacional de Danzas. Es así como se ve la labor realizada por los maestros, estudiantes
y bailarines, y es este, el legado de aquellos pioneros, que hicieron suya esta labor: Gladys Pontón
y Cecilia Pinel, darnos a todos la posibilidad de crecer y desarrollarnos como profesionales de la
danza.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2022, Volumen 3, Número 2, p. 364.
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