Influencia de indicadores de resiliencia post
COVID-19 en el diagnóstico urbano sostenible
INFLUENCE OF
POST-COVID-19 RESILIENCE INDICATORS ON THE SUSTAINABLE URBAN DIAGNOSIS
Morales Robalino Carolina, Dueñas
Barberán Ma. Eugenia, Luna Cabrera Jacqueline
Facultad de Ingeniería, Industria y
Construcción de la Universidad Laica Vicente Rocafuerte de Guayaquil, EC090150,
Guayaquil, Ecuador, lmoralesr@ulvr.edu.ec
Facultad de Ingeniería, Industria y
Construcción de la Universidad Laica Vicente Rocafuerte de Guayaquil, EC090150,
Guayaquil, Ecuador, mduenasb@ulvr.edu.ec
Departamento de Investigación, Desarrollo
e Innovación de la Empresa Statim Ipsum.SA, EC090150,
Guayaquil, Ecuador, jacquelinelc@statim-ipsum.com
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A R T I C L E I N F O |
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A B S T R A C T |
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Recibido: octubre 2020 Aceptado: marzo 2021 Palabras clave: Indicadores,
Sostenibilidad, Desarrollo, Resiliencia, COVID Keywords: Indicators, Sustainability, Development, Resilience, COVID. ISSN 2789-3855 Volumen 1 Número 3, pp. 1-9 Septiembre-diciembre 2021 © 2021 All rights reserved |
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Resumen en
inglés. This paper presents a study on urban
resilience indicators in the context of the COVID-19 pandemic. The study
centers its efforts around aspects such as proximity to services and public
spaces in “La Garzota” area in Guayaquil, Ecuador.
The inclusion of indicators as part of the urban diagnosis processes allows
the determination of a baseline for monitoring the emergency responses to
very uncertain situations such as a pandemic. This implies the control over
the objectives traced during the decision making phase. In that context, this
work analyzes data using a quantitative methodology to establish on site
diagnosis capable of strengthening local development through social cohesion,
identity and equitable access. The result of this work is a mapping of the analyzed
data to intervention proposals in order to provide solutions to the
identified human necessities. Resumen en español o portugués. Este trabajo presenta el estudio de indicadores urbanos de
resiliencia en el contexto de la pandemia COVID-19. El estudio se concentra
en aspectos tales como proximidad a servicios y espacios públicos en el
sector “La Garzota” de la ciudad de Guayaquil en Ecuador. La inclusión de
indicadores dentro de los diagnósticos urbanos permite la construcción de una
línea base para el monitoreo de respuestas emergentes frente a situaciones
inciertas como una pandemia. Esto supone el control sobre el flujo de los
objetivos trazados en la toma de decisiones. En este sentido, el trabajo
analiza datos usando una metodología cuantitativa para establecer un
diagnóstico territorial capaz de potenciar el bienestar de las localidades
por medio de respuestas que generen cohesión social, identidad y acceso
equitativo. Como resultado, el trabajo logra mapear los datos analizados con
propuestas de intervención a nivel de criterios con el fin de brindar
soluciones a las necesidades humanas identificadas. |
I. INTRODUCCIÓN
Los indicadores de “resiliencia urbana” (Hábitat III,
2015), constituyen uno de los elementos de estudio más importantes dentro del
contexto de la pandemia del COVID 2019, para asegurar un proceso eficiente de
recuperación económica y social. Según Hamby,
S., et. al (2017, p.1), el término resiliencia
se asocia a un proceso de tres factores: el primero, inicia con la aparición de un
suceso estresante, el segundo, con la identificación de un espacio con
funcionamiento saludable luego del suceso, y por último con la dotación de un
mecanismo de acceso para la recuperación de las personas afectadas.
En este sentido, la inclusión de indicadores dentro de los
diagnósticos urbanos sostenibles, da paso a la
construcción de una línea base para el monitoreo de respuestas emergentes
frente a situaciones inciertas; a saber, Tumini, I.
(2016) refleja en su estudio que “entre la sostenibilidad y la resiliencia
existen solapes y similitudes que pueden favorablemente aprovecharse como sinergias
para el desarrollo de las ciudades” (p.15). De esta manera, se obtiene un
control sobre el flujo de las acciones que se llevan cabo para mejorar las
condiciones de habitabilidad.
Ahora bien, la restricción de movilidad provocada por la
pandemia (Decreto Ejecutivo N.º 1019 de 2020,
Ecuador), dejó en evidencia algunos problemas originados
por la escasa planificación urbana con respecto a equipamientos; esto, dio paso
a que los habitantes de varios sectores generen largos recorridos para tener
acceso a servicios terciarios de uso cotidiano y a espacios verdes que les brinden
un contacto con “espacios medioambientalmente saludables” (Merayo
et.al, 2016, p. 5).
Por tal motivo, el argumento de este artículo se concentra en
la aplicación de indicadores tales como la proximidad a los servicios y espacios
públicos (Rueda, S. et. al, 2010; The Rockefeller Foundation & ARUP, 2015; Huang, C. et.al., 2017), con el objetivo, de analizar datos cuantitativos
que brinden un diagnóstico territorial capaz de potenciar el bienestar de las
localidades por medio de la cohesión social, identidad y acceso equitativo.
Bajo este escenario, De Sena, A. (2012) refleja que la
identificación de estos indicadores es subjetiva al contexto y requiere de un
sustento teórico que lo avale; es decir, que las dinámicas de interacción de la
población son diferentes de acuerdo a muchos factores como la región, el
entorno económico, social y ambiental, la caracterización del usuario y sus
actividades. Por esta razón, se ha hecho énfasis en el análisis a escala
barrial de un quintil intermedio, para determinar los datos de estas dos variables.
II. MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL
El sector La Garzota, se
encuentra ubicado al norte de la ciudad de Guayaquil en Ecuador, con una
extensión territorial de 120 hectáreas y una población estimada de 7.208
habitantes, de la cual el 57% es económicamente activa. (Barros, C., 2013 &
INEC, 2010). Desde su
creación en la década de los 80, se configura como un sector residencial cuyos
espacios comerciales representan un apoyo en equipamientos para las zonas
aledañas; por tal motivo, se identifica que la unidad tipológica habitacional corresponde a
viviendas unifamiliares de 1 a 2 pisos y multifamiliares de 2 a 4 pisos
dispuestas en una trama regular con vías abiertas de acceso principal y
secundario.
A nivel climático, la zona posee una temperatura promedio en
temporada calurosa de 24°C y en temporada fresca de 29°C, con una humedad que
varía considerablemente entre el 60% y 47%, con diferentes promedios en la
velocidad del viento que va desde el 9,9 km/h más calmado hasta el 15,4 km/h lo
más ventoso
Resiliencia en el contexto de la pandemia
Desde este punto de vista Canosa Acosta, V. E., &
Gutiérrez Rodríguez, S. O. (2020) mencionan las experiencias en las emociones y
el comportamiento de los seres humanos en sus etapas de crecimiento. Optar por
una psicología positiva para tener calidad de vida se refleja en las
manifestaciones sentimentales como producto de situaciones vividas en el
tiempo.
Lo que antecede y lo
que precede en el entorno familiar, social, económico y cultural estimulan esa
capacidad para soportar adversidades frente a sucesos traumáticos y en su lucha
se fortalece para conseguir felicidad y bienestar que se reflejan en la salud
física y mental, con una resistencia psicológica llena de metas y acciones
positivas para afrontar con el carácter suficiente y aprender de las fatalidades.
Se reconoce a la resiliencia de la ciudad como “la capacidad
de una ciudad o región para resistir, absorber, adaptarse y recuperarse de
choques agudos y tensiones crónicas para mantener en funcionamiento los
servicios críticos, y monitorear y aprender de los procesos en curso a través
de la ciudad y los colaboración regional, para aumentar las habilidades de
adaptación y fortalecer la preparación anticipando y respondiendo adecuadamente
a los desafíos futuros” (Smart Mature Resilience, 2016, como se citó en Marana,
P. et.al., 2018, p.1)
Indicadores de resiliencia en las
ciudades
La resiliencia de las ciudades puede influir positiva o
negativamente, de acuerdo a los procesos de densificación; es decir, mientras
más gente y activos se concentran en las ciudades, hay una gama cada vez más
compleja de los choques y tensiones, en función de los ámbitos naturales tales
como efecto de pandemias y cambio climático, tecnológicos, crisis socio-económicas
y político-culturales. (Habitat III, 2015).
De acuerdo a diversos autores, entre los que se sugieren a Ebru, A., (2017) y The
Rockefeller Foundation & ARUP, (2015), la
información de estos indicadores debe llevarse sobre líneas de acción que
permitan un enfoque centrado en los grupos vulnerables. Dentro de las variables
de salud y bienestar, se incluye un análisis de acceso inclusivo a servicios
básicos, partiendo de la cercanía que se tenga a los equipamientos; mientras
que, con relación a la economía y sociedad, se menciona el apoyo a la comunidad
local a través de la cohesión social e identidad local.
De la misma manera, para Infraestructura y ecosistemas, se menciona
el riesgo integral junto al mapeo de exposición, la administración efectiva de
los ecosistemas, la infraestructura flexible y redes de transporte diversas y
eficientes. Finalmente, se alude al liderazgo y estrategias, a través de procesos
consultivos de planificación y uso de suelo apropiado.
Indicadores urbanos de sostenibilidad
aplicados al diagnóstico de situación actual
Huang, C. et.al., (2017) y Rueda, S. et. al. (2010), por su parte referencian
entre las variables a la calidad del espacio público, donde analiza
el acceso del viario peatonal, la percepción del verde urbano y el índice de habitabilidad
en el espacio público. Luego, se realiza una transición a una variable de
espacios verdes y movilidad para manejar la permeabilidad del suelo, la superficie
verde por habitante, la proximidad a espacios verdes, la densidad y diversidad
de árboles por cada tramo de calle, donde también se toma en cuenta el
modo de desplazamiento de la población y la proximidad a redes.
Así mismo, referencia la complejidad urbana, con respecto al
equilibrio entre actividad y residencia, las actividades de proximidad y el
consumo de servicios básicos originados por el metabolismo
urbano. Además, se hace alusión a la cohesión social para establecer la dotación
de equipamientos y proximidad a los mismo. Es evidente entonces, tal como lo
indica Serebrisky, T.et.al. (2020), que se requiere
de una infraestructura sostenible próxima, para
poder brindar espacios de interacción entre la comunidad con su entorno.
III. MARCO TEÓRICO METODOLÓGICO
Para el diagnóstico de La Garzota se toma como base los
indicadores de sostenibilidad que se encuentran vinculados a los aspectos de
resiliencia. Esto, sumado a la
caracterización del usuario ante la pandemia, da inicio al estudio con dos
indicadores: proximidad a equipamientos y proximidad a espacios públicos, cuyo
detalle se especifica en el siguiente apartado.
Posterior, mediante de una investigación descriptiva obtenida
desde las fórmulas publicadas por Rueda, S. et. al. (2010), se obtiene como
resultado los datos mapeados de los indicadores con el fin de brindar soluciones a las necesidades humanas identificadas.
Indicadores de proximidad a servicios
La proximidad en el espacio urbano es una expresión de la
vecindad de la ciudad, afectando tanto a la generación de movilidad como a la
cohesión social de los ciudadanos. (Tumini, I., 2016).
En este contexto, se identifican los equipamientos de servicio existentes y su
radio de influencia a 300m o 5 minutos para valorar la cobertura que tiene la
población en función del acceso a servicios variados no repetitivos. Por ello,
se emplea la fórmula de cobertura simultánea a 4 equipamientos, la cual debe
cumplir un porcentaje mínimo de 75% y un óptimo del 100%.
Fórmula
1.
Población con cobertura
simultánea a 4 equipamientos Población total Pserv = X100
Indicadores de Acceso a espacios públicos
El análisis de los espacios públicos existentes se realiza con
respecto a vías y espacios verdes, no se consideran las plazas puesto que todas
ellas se encuentran bajo la categoría comercial y han sido analizadas en el
apartado anterior. Para las vías se toma como base dos indicadores: el primero
se relaciona con la accesibilidad del viario, cuyo criterio deseable es que su
cobertura sea >90% con aceras que contemplen una pendiente <5% y una
dimensión >2.5m mientras que el valor mínimo se configura en una acera
>0.9m y los mismos valores de cobertura y pendiente que el óptimo. En este
caso, se toma la fórmula detallada a continuación:
Fórmula
2.
Tramo de calle con accesibilidad superior al
mínimo deseable Superficie del viario total Aviario =
El segundo indicador de vías, se basa en la percepción del
espacio verde urbano; es decir, el porcentaje de campo visual con vegetación en
que el público tiene registro. Este análisis toma como volumen a la vegetación
arbustiva mediana y alta, donde se plantea una cobertura mínima >50% y
deseable del 75%, con la siguiente fórmula:
Fórmula
3.
Percepción del espacio verde urbano.
Superficie de viario
público con volumen verde superior al 10% Longitud del viario
total PEverde = X100
Por otro lado, para los espacios verdes, se analiza tomando
como referencia los parques y jardines que se encuentran dentro del sector, sin
la influencia de las áreas verdes aledañas de las otras urbanizaciones. Para
ello, se analiza el índice verde urbano del sector, cual debe cumplir con dos
requisitos mínimos, primero que obtenga un valor >10m2/hab a pesar de que la Organización Mundial de la salud (OMS,
2016) recomiende como mínimo 9m2/hab. Y segundo, que su proximidad
sea a 200m de los usos residenciales. El análisis se lo realiza bajo la
siguiente fórmula:
Fórmula
4.
Superficie verde Número de habitantes Sverde =
Bajo este orden, se menciona que el estudio hace énfasis en
la presencia de zonas verdes, puesto que éstas se relacionan con mejores
niveles de salud mental en la población, al actuar como reguladores de estrés,
ansiedad y depresión, siempre que influyan en
un radio menor a tres kilómetros dependiendo de su escala urbana y los
servicios eco sistémicos que brinde (Merayo
et.al, 2016)
III. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La Garzota posee una densidad poblacional bruta de 60.6 hab/ha y una estructura urbana
consolidada, lo cual permite que las dinámicas poblacionales de movilidad y
acceso, sean flexibles y adaptables. El diagnóstico muestra los siguientes
resultados:
Del indicador de
proximidad a los servicios, se obtiene que el 76.9% de la población
posee una cobertura simultánea de 4 equipamientos; es decir, se identifica un
incremento del 1.9% sobre la ponderación mínima, que se atribuye a los usos de
suelo comerciales y mixtos que se desarrollan a lo largo de las vías primarias
que delimitan La Garzota y que a su vez comparten su radio de influencia sobre
las ciudadelas aledañas a este sector.
A pesar de que en el estudio se evidencia un 23.1%
faltante, no significa que la zona carezca de cobertura, sino que las áreas
residenciales tienen acceso a 2 o 3 servicios dependiendo de su ubicación; esto
se visualiza principalmente en las zonas céntricas, tal como lo indica la
imagen 1.
Imagen 1.
Con respecto a la accesibilidad del viario, se obtiene que el
sector posee 90.3% de aceras con dimensiones mayores a 0.90m. Esto, se evidencia
principalmente en vías primarias y secundarias, sin embargo, es preciso
reconocer que la morfología de las aceras del viario, responde a una franja de servicios
ocupada por jardinería, estacionamientos o mobiliario para infraestructura de
redes que dificulta el recorrido peatonal.
En concordancia al resultado obtenido, se estima que
aproximadamente el 11% de este valor, cumple con las dimensiones deseables para
la franja de circulación sin barreras arquitectónicas; no obstante, su
configuración como espacio público, requiere de adecuaciones para que las
personas desarrollen un sentido de apropiación y obtengan ambientes saludables.
Por otro lado, se manifiesta que el 9.7% faltante, no poseen
las dimensiones necesarias de accesibilidad (Ver imagen 2), lo cual conlleva a
que los peatones hagan uso de la vía vehicular para movilizarse y mantener el
distanciamiento físico.
Imagen 2.
En el diagnóstico de la percepción verde urbano, se
identifica que el 1.5% de vías, cumple con las condiciones óptimas de brindar a
los transeúntes, un registro visual con vegetación mediana y alta dentro
del espacio público; es decir, que este indicador presenta un déficit de 48.5%
para llegar al valor mínimo. Este resultado se obtiene por la configuración de
las aceras, ya que su tipología plantea vegetación baja junto a las zonas
residenciales ubicadas en vías secundarias.
En la imagen 3, se evidencia que a pesar de que las vías
delimitantes, cumplen una función de vialidad principal, éstas no logran plasmar
el mínimo requerido; esto se debe a que las vías poseen dimensiones mayores,
pero no contemplan dentro de su zona de servicios, la dotación de vegetación
media-alta que permita brindar a los transeúntes un espacio de descanso y
confort. En el caso de las vías señaladas en rojo, no se registra ningún tipo
de vegetación, debido a que el ancho de las vías solo contempla una zona de
circulación peatonal con una franja de servicios destinada a la colocación de
postes eléctricos.
Imagen 3.
Finalmente, el análisis de la superficie verde, en la imagen
4, indica que La Garzota posee 14.77 m2 por habitante, lo cual representa un 39%
superior al valor recomendado por la OMS y un 32% superior al valor mínimo del
indicador. Este resultado se refleja por la morfología urbana de la ciudadela, la
cual dispone de ejes centrales verdes entre las zonas residenciales que
facilitan el acceso de los habitantes a zonas de recreación sin realizar largos
recorridos.
La configuración de esta zona se encuentra estratégicamente
diseñada, de manera que los habitantes del sector tienen acceso peatonal en
menos de 5 minutos; sin embargo, el estudio refleja que aproximadamente un 40%
de estos parques necesita de intervenciones que dinamicen las actividades de
recreación y que a su vez generen cohesión social entre sus moradores. Para
concluir, es preciso exaltar, que estas áreas verdes poseen vegetación alta que
regula la sensación térmica del clima húmedo guayaquileño y que la eliminación
de defensas permite su acceso de manera independiente y libre.
Imagen 4.
IV. CONCLUSIONES
Ante la llegada del COVID-19, el mundo paralizó sus
actividades por efecto de la cuarentena; durante estos meses, familias enteras
tuvieron que buscar la manera de abastecerse y cubrir necesidades básicas, de
salud y financieras. Justamente, esta situación permitió conocer las nuevas
dinámicas de interacción de la población, especialmente por la necesidad de
acceso a equipamientos y servicios.
Luego del aislamiento, la ciudad empezó a reactivarse con
ciertas condicionantes fuera de lo habitual, tales como el distanciamiento
físico y la movilidad controlada; éstas acciones han permitido evidenciar que,
con relación al indicador de acceso a los servicios, se requiere de propuestas
urbanas que permitan la planificación de actividades terciarias con menor recorrido.
El diagnóstico de la Garzota manifiesta como la dotación de equipamientos
permite cubrir las necesidades en radios de 300m, sin embargo, época de
pandemia, es pertinente disminuir la influencia entre 100m y 200m de acceso
peatonal.
La permeabilidad morfológica dentro de los contextos urbanos permite
que el acceso a los servicios se dinamice, estableciendo una relación entre las
necesidades humanas y la resiliencia urbana. Por ello, la proximidad es uno de
los indicadores compatibles entre la sostenibilidad y resiliencia que se
requieren dentro de los diagnósticos urbanos para mejorar las condiciones de
habitabilidad.
Dinamizar las actividades urbanas en función de los factores
ambientales que brinda el espacio público a nivel de diseño urbano, es otro de
los indicadores de resiliencia que influyen positivamente dentro del diagnóstico
local. La accesibilidad del viario, la percepción del verde urbano y el índice
de áreas recreativas verdes, permiten contemplar los beneficios de los
servicios ecosistémicos, especialmente en épocas de pandemia, puesto que se
requiere de espacios saludables que brinden las condiciones necesarias de
confort tales como oxigenación del espacio, reducción de las islas de calor,
atracción de avifauna, la mejora de la imagen urbana, y la apropiación del
espacio público con el distanciamiento físico requerido sin llegar a la
privatización de las instancias.
En este sentido, la variable de la percepción de seguridad
del barrio por parte de los ciudadanos en aceras y parques, podría mejorar a
través de la dotación de árboles de copa ancha para el confort térmico e
implementar elementos de descanso, de tal forma que el espacio público y el
recorrido ofrezcan al peatón un programa más rico de actividades posibles para
una estancia en las aceras y mayores recorridos peatonales dentro del sector.
En conclusión, realizar un diagnóstico urbano con indicadores
relacionados a la resiliencia en pro de un urbanismo sostenible permite
evidenciar problemas que muchas veces no han sido tomados en cuenta pero que se
hacen más evidentes cuando ocurren circunstancias de mucha inestabilidad
emocional en la ciudad. La resiliencia es la clave para transformar la ciudad
luego de haber atravesado una pandemia y la mejor manera de empezar es
identificando los puntos menos favorables dentro de los indicadores de
sostenibilidad urbana.
AGRADECIMIENTOS
Este artículo reconoce la participación de Andrea Rosero,
Alexander Burgos y Valeria Alarcón. Alumnos de la Universidad Laica Vicente
Rocafuerte de Guayaquil en la materia de Diseño Urbano Ambiental, por su
destacada participación en el mapeo territorial de los indicadores tratados.
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