LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2024, Volumen V, Número 4 p 3751.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v5i4.2525
Las autoridades auxiliares o comunitarias y la democracia de
género, un quehacer pendiente
Auxiliary or community authorities and gender democracy, a pending task
Graciela Vélez Bautista
vebag4@yahoo.com.mx
https://orcid.org/0000-0002-5412-2594
Universidad Autónoma del Estado de México
Toluca México
Martha Patricia Zarza Delgado
zardel44@gmail.com
Universidad Autónoma del Estado de México
Toluca México
Artículo recibido: 06 de agosto de 2024. Aceptado para publicación: 21 de agosto de 2024.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
La investigación se dedica a analizar la participación de las mujeres como autoridades auxiliares o
comunitarias (delegadas municipales), considerando que en los municipios mexicanos su
participación es escasa en comparación con la de los hombres; lo cual contradice el principio
democrático de igualdad. En el caso del municipio de Ixtlahuaca, Estado de México del año 2000 al
2022 el porcentaje de mujeres ha sido marginal; de sólo el 8.9% de éllas contra el 90.1% de hombres.
Por lo tanto, el objetivo del estudio consistió en indagar en algunas delegaciones del municipio, las
causas que impiden la plena participación de las mujeres en estos cargos. Lo anterior con base en las
experiencias de las mujeres delegadas y exdelegadas, así como conociendo las creencias y opiniones
de una parte de la población sobre la participación de las mujeres como delegadas. Tal indagación se
realizó con base en una metodología cualitativa a través de dos focus group y una encuesta. Los
resultados dan cuenta de que la parte de la población encuestada indica que es deseable la
participación de las mujeres con igualdad; sin embargo, las experiencias de las delegadas y
exdelegadas señalan que prevalecen trabas patriarcales y factores subjetivos fundamentados en el
machismo y la misoginia, tanto dentro de muchas familias como de parte de la mayoría de las
autoridades. Por lo tanto, el estudio concluye que es necesario implementar estrategias y acciones
afirmativas para que se establezca la paridad de género en las elecciones de autoridades auxiliares o
comunitarias.
Palabras clave: género, democracia, autoridades comunitarias
Abstract
The research is dedicated to analyzing the participation of women as auxiliary or community
authorities (municipal delegates), considering that in Mexican municipalities their participation is
scarce compared to that of men; which contradicts the democratic principle of equality. In the case of
the municipality of Ixtlahuaca, State of Mexico, from 2000 to 2022 the percentage of women has been
marginal; of only 8.9% of them against 90.1% of men. Therefore, the objective of the study was to
investigate in some municipal delegations the causes that prevent the full participation of women in
these positions. The above is based on the experiences of women delegates and former delegates, as
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well as knowing the beliefs and opinions of a part of the population regarding the participation of
women as delegates. This investigation was carried out based on a qualitative methodology through
two focus groups and a survey. The results show that the part of the population surveyed indicates
that the equal participation of women is desirable; However, the experiences of the delegates and
former delegates indicate that patriarchal obstacles and subjective factors based on machismo and
misogyny prevail, both within many families and on the part of the majority of authorities. Therefore,
the study concludes that it is necessary to implement strategies and affirmative actions to establish
gender parity in the elections of auxiliary or community authorities.
Keywords: gender, democracy, community authorities
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Cómo citar: Vélez Bautista, G., & Zarza Delgado, M. P. (2024). Las autoridades auxiliares o comunitarias
y la democracia de género, un quehacer pendiente. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias
Sociales y Humanidades 5 (4), 3751 3771. https://doi.org/10.56712/latam.v5i4.2525
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INTRODUCCIÓN
Las reflexiones que se presentan tienen fundamento en una investigación realizada en el municipio de
Ixtlahuaca, Estado de México a partir de las siguientes cuestiones ¿Se ha planteado la igualdad de
género en el ámbito de las autoridades comunitarias? ¿Existe interés de parte de las mujeres por
participar en el cargo de autoridad comunitaria? ¿Qué opinión tiene la población sobre la participación
de las mujeres como autoridades comunitarias? ¿De qué manera se puede impulsar la participación de
mujeres y hombres respecto a la democracia y paridad de género en las elecciones de autoridades
comunitarias?
Si consideramos que actualmente México tiene en su cargo político más importante a una mujer, los
otros ámbitos de toma de decisiones ya estarían fuera de ser cuestionados en cuanto a la igualdad de
género. Sin embargo, del hecho de tener una mujer presidenta, no se deriva que las mujeres mexicanas,
hayan alcanzado esa igualdad de oportunidades por la que se ha luchado siglos. No hay que olvidar
que la cultura patriarcal, sigue presente, siendo notable en aspectos como la violencia contra las
mujeres; acoso en la comunidad, hostigamiento sexual en las instituciones: universidades, ámbitos
deportivos, políticos, artísticos entre otros. La desigualdad laboral, así como el uso del cuerpo de las
mujeres como objeto de publicidades ajenas al mismo. Ahora bien, si reflexionamos sobre la
participación política de las mujeres y el concepto de igualdad sustantiva, se encuentra que esta última
aún está lejos de ser alcanzada puesto que en los distintos ámbitos del desarrollo pueden observarse
aspectos discriminatorios o de marginación hacia las mujeres.
La realidad es que dicha participación plena se encuentra vinculada a la situación de las mujeres en
otros espacios; es decir, mientras haya desigualdades y se carezca de oportunidades iguales para
mujeres y hombres se refleja del mismo modo en la vida política.
A propósito del ámbito municipal, uno de los espacios poco estudiados es el ámbito comunitario
conformado por delegaciones municipales que forman parte de los gobiernos municipales mexicanos,
también aquí las cifras siguen siendo bajas para las mujeres como delegadas municipales, respecto a
los hombres con el mismo cargo.
Para explorar sobre estas cuestiones se ha realizado un estudio empírico que ha permitido tener un
acercamiento, con la población de algunas comunidades del municipio de Ixtlahuaca. De acuerdo a los
resultados de este estudio se han perfilado algunas pistas y estrategias para ir construyendo un
espacio que propicie oportunidades más igualitarias a mujeres y varones para lograr elecciones más
democráticas en estos espacios. Para comprender y sobre todo explicar la desigualdad de género en
las elecciones de autoridades comunitarias es esencial tratar algunos conceptos teórico
metodológicos que permitan conocer las causas y con ello las estrategias para lograr la igualdad.
DESARROLLO
Democracia de género y política
La democracia de género consiste en enfatizar que en los principios democráticos como la libertad y
la igualdad se reflexione con un enfoque de género, es decir, sobre la inclusión de las mujeres en
espacios que se cerraron para ellas y que no hace mucho se abrieron; por lo que las desigualdades
entre mujeres y hombres aún son notables y/o subyacen en los diversos ámbitos como la familia, el
mundo laboral, la ciencia, la tecnología, el deporte y la política entre otros.
La democracia de género, es un modelo, un paradigma que se debe ir construyendo, porque representa
un cambio en el modelo de género, pero un cambio profundo, que involucra factores estructurales y
subjetivos que para impulsarlos implican procesos educativos, culturales y políticos.
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La propuesta de la democracia de género intenta sistematizar experiencias, ideas e instrumentos para
poner en práctica un enfoque de género-inclusivo que permita pasar a una nueva fase de avance hacia
la equidad de género. Se trata de integrar las temáticas de los hombres, del trabajo de mujeres y
hombres a nivel familiar y doméstico, laboral y político y de la interacción entre mujeres y hombres (
Meetzin y Gomáriz, 2003: 8).
Este paradigma insiste en aplicar el modelo de Género y desarrollo (GED), el cual destaca un cambio
en las relaciones de género, en las relaciones de poder, por lo tanto, el viraje a la inclusión de los varones
es fundamental, de lo contrario, como se ve en distintas partes las mujeres han pasado de la esfera
reproductiva a la esfera productiva y transitan de una a otra, en tanto los varones se resisten a participar
plenamente en la primera y se identifican mucho más con la segunda.
Se apuesta por lograr un acuerdo, un pacto social que comprometa a mujeres y varones a trabajar en
conjunto, por un mismo fin, la igualdad, no se trata de un enfrentamiento, sino de una convicción, de un
reconocimiento de que habría menos presiones para los varones para llevar el control, y menos
presiones para las mujeres para que acepten sólo una realización parcial como madres y cuidadoras;
puesto que como seres humanos con derechos deben ir más allá y también tener una realización en el
mundo social del reconocimiento. Sin embargo, las convicciones no se dan por decreto, requieren un
proceso educativo y cultural que impacte en las subjetividades.
Dicho de otra forma, es muy complejo lograr convencer a los hombres de conceptualizar a las mujeres
como personas con derechos y por lo tanto social y políticamente iguales; puesto que las costumbres
y las creencias que emanan de un sistema patriarcal, con jaraquìa de género, lo obstaculizan y /o lo
impiden. Sin embargo, es notable que el avance en este sentido se ha dado y cada vez más se está
impulsando, por lo tanto, es importante fortalecerlo para acelerar los procesos. Principalmente quienes
se resisten son los varones, aunque también contamos con mujeres que lo hacen, lo cual indica que
las políticas de género, deben dirigirse a ambos.
Efectivamente apuntar al cambio en los hombres, implica considerar: si los hombres han ido
cambiando, ¿querría decir que están dispuestos al cambio? o bien ellos están deteniendo el cambio
hacia la igualdad de género?
En el primer caso, la disposición de los hombres al cambio es bastante relativa; sin duda ellos han
tenido que cambiar aún sin quererlo; puesto que buena parte de las mujeres han cambiado y de algún
modo muchos han reaccionado siendo más igualitarios, participando un poco más en tareas de
cuidado y apoyo hacia hijos e hijas, pero es muy heterogéneo, depende de grupos de edad y desarrollo.
Lo anterior implica que otra gran parte de los hombres en efecto, detienen el avance, hacia la
democracia de género.
El problema es complejo y de entrada tiene que ver con un sistema machista que difícilmente podría
ceder a través de presiones o únicamente leyes. Desde luego que deben instrumentarse prácticas que
tiendan a impactar las subjetividades de hombres y mujeres, en aras de buscar relaciones de género
más igualitarias
En efecto, la democracia de género, no sólo se trabaja a través de cambios legislativos y prácticas
discursivas de igualdad, sino que alude a un proceso de cambios subjetivos e identitarios. En este
sentido, es obligado recordar que lo femenino y las mujeres y lo masculino y los hombres han sido
construidos respectivamente desde los espacios público y privado cuya explicación Arendt (1998) la
expresa:
La esfera pública: lo común: significa dos fenómenos estrechamente relacionados, si bien, no idénticos
por completo. En primer lugar, significa que todo lo que aparece en público puede verlo y oírlo todo el
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mundo. En segundo lugar, el término público significa el propio mundo, en cuanto es común a todos
nosotros y diferenciado de nuestro lugar poseído privadamente en él.
Al respecto, la distinción entre el espacio privado-doméstico del espacio blico se encuentra en que
este último se caracteriza por la libertad, que pueden mirar todos, en tanto el privado alberga a los
individuos de acuerdo a la satisfacción de sus necesidades, por ello ambos espacios están ligados, tal
como señala Arendt (1998) “Resultaba lógico que el dominio de las necesidades vitales en la familia
fuera la condición para la libertad de la polis”.
En este sentido, es que la identidad de las mujeres, quedó mucho más ligada a lo privado doméstico y
a pesar de los cambios en cuanto a la igualdad de género, todavía cierta parte de la población sigue
asumiendo la idea de lo público para los hombres y lo privado doméstico para las mujeres. En este
sentido, es importante plantear acciones educativas y de sensibilización para impulsar las
potencialidades de las mujeres y la apertura de los varones para que sean más igualitarios.
Igualdad sustantiva y ciudadanía de las mujeres
Sin duda, la ley es la base, la columna vertebral que permite generar una serie de acciones, en este caso
como las acciones afirmativas, llamadas también acciones de discriminación positiva de carácter
temporal, con el fin de igualar a los/as desiguales. Son aplicables a distintos grupos sociales que se
encuentran en desventaja, por alguna razón determinada. En el caso de las mujeres por ejemplo, se
han generado para que puedan participar en los diversos procesos con igualdad de oportunidades; la
ley de paridad de género es una de ellas y sin duda, ha facilitado la participación de más mujeres en
los cargos de elección popular, sin embargo, la ley no es suficiente, hace falta promover la ciudadanía
de las mujeres con el fin de que alcancen los mismos estándares de ciudadanía de los varones, dado
que ellas fueron ciudadanas 100 años después que los hombres.
Algunas explicaciones a este respecto indican como lo afirma Carol Pateman (1989), la construcción
patriarcal ha incluso alcanzado a la teoría de la democracia, la cual se ve reflejada al poner en
disyuntiva a las mujeres en el acceso a su reconocimiento de ciudadanía. Así lo afirma la autora:
Las mujeres siempre han sido incorporadas al orden civil como “mujeres”, como subordinadas u
hombres menores, y los teóricos de la democracia aún no han formulado ninguna alternativa. El dilema
permanece. Lo que está claro es que las mujeres han de ser ciudadanas como mujeres, como seres
autónomos, iguales, y aun así diferentes sexualmente de los hombres, la teoría y la práctica de la
democracia tiene que sufrir una transformación radical (Pateman 1989:14, Citada por Reverter, 2011:
122).
En este sentido la ciudadanía es entendida sólo desde el prototipo del varón; la diferencia sexual de las
mujeres -en un contexto patriarcal les resta la oportunidad de tener derechos y reconocimiento que les
permita el pleno ejercicio de sus derechos como ciudadanas. Es decir, reconocer la diferencia sexual y
de identidad entre hombres y mujeres no debe entenderse o asumirse con desigualdad entre ambos.
Según Chantal Mouffe (1996) el falso dilema de la igualdad versus la diferencia se derrumba desde el
momento en que ya no tenemos una entidad homogénea ‘mujer’ enfrentada con otra entidad
homogénea ‘varón’, sino una multiplicidad de relaciones sociales en las cuales la diferencia sexual est
construida siempre de muy diversos modos, y donde la lucha en contra de la subordinación tiene que
plantearse de formas específicas y diferenciales.
Ejercer la ciudadanía no lo significa votar y ser votadas; considerar que las mujeres ejercen así su
derecho a la ciudadanía y con ello, su acceso al espacio de lo público, cerrando la brecha de la
desigualdad, es una idea muy simplista. El acceso de las mujeres al medio público y de toma de
decisiones es cuestionable puesto que “entre los obstáculos más importantes se encuentra la
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existencia de un orden simbólico que propicia la desigualdad genérica, específicamente en la relación
a lo público-privado, como lo manifiesta la postura de Lipovetski” (Citado por Vélez, 2008: 87)
Diferentes corrientes feministas tratan de explicar el reconocimiento de la ciudadanía plena de las
mujeres y las contradicciones a las que se debe enfrentar ante un mundo jurídico hecho por y para los
hombres. La construcción social del sujeto político femenino ha estado intrínsecamente relacionada
con la construcción de paradigmas sobre la identidad y subjetividad femenina subordinada a la
estructura androcéntrica de las instituciones. La subjetividad según Lagarde (1997) es “La particular
concepción del mundo y de la vida del sujeto; está constituida por el conjunto de normas, valores,
creencias, lenguajes y formas de aprehender el mundo, conscientes e inconscientes, físicas,
intelectuales, afectivas y eróticas” (Citado por Vélez, 2008, 56).
Autoras como Butler (2001), Amorós (2001) coinciden en señalar que la ciudadanía plena de las
mujeres es un proceso que requiere ser atendido, tanto desde factores estructurales como subjetivos.
Sabemos que la subordinación histórica de las mujeres ha dejado huellas que es imprescindible ir
borrando; por tanto, existen diferentes acciones por realizar, en el caso de los hombres se trata
deconstruir “la naturalización” de sus ejercicios de poder y control, mientras que en el caso de las
mujeres se trata de avanzar en la construcción de su autonomía, que al decir de Fernández (1997):
Implica la capacidad de instituir proyectos propios, bajo acciones deliberadas para lograrlos, es decir,
subjetivarse como sujetos, con capacidad de discernir sus deseos y sus intereses y de elegir las
acciones para concretarlas. En el caso de autonomía de género para las mujeres, nos referimos a la
libertad que una mujer tiene para poder actuar de acuerdo con su elección y no a la de otros: (6).
Al respecto, la autonomía es uno de los valores de la ciudadanía que se tienen que fomentar sobre todo
en las mujeres por las restricciones de libertad con las que se les ha socializado y aún se les sigue
socializando en algunos lugares más que en otros. Sin embargo, también se requiere del fomento de
valores como la autoestima y el autorreconocimiento, ambos se desarrollan en cada persona de
acuerdo con el contexto, de acuerdo a la educación recibida y a factores identitarios. El
autorreconocimiento es la valoración que cada persona realiza de sí misma en tanto la autoestima es
la concientización del propio valor.
Dentro del ejercicio de la ciudadanía se encuentra el ejercicio de los derechos políticos por lo que la
participación de las mujeres en política depende de que ellas puedan ejercer una ciudadanía plena.
Dicha ciudadanía plena es básica igualmente para el logro de la igualdad sustantiva puesto que:
La idea central de la “Igualdad Sustantiva” entre mujeres y hombres, aspira a establecer los valores
básicos de una convivencia sana entre los sexos, así como un análisis objetivo de la construcción
social del papel “masculino” y “femenino” en los complejos procesos de participación y
empoderamiento de las mujeres en la esfera de lo público (Mosri, 2018:10).
Para este estudio, es importante enfatizar que la paridad de género y la ciudadanía plena sin duda son
los ingredientes indispensables para el logro de la igualdad sustantiva, por lo que se requiere diseñar e
implementar políticas de igualdad que establezcan estrategias efectivas para corregir la
representación insuficiente de las mujeres, así como la redistribución de los recursos y del poder entre
mujeres y hombres. Para concretar este proceso es fundamental eliminar la influencia negativa de los
estereotipos en la interacción cotidiana. Aunque es preciso estar conscientes de que los resultados
serán lentos, también serán seguros, pues lo que sucede en el caso mexicano es que cada vez se
observa una mayor participación de las mujeres para lograr cargos públicos de alto poder. Sin embargo,
es necesario destacar que la sola Ley no implica el cambio real, sino representa la plataforma que
permite llevar a cabo tanto la eliminación de los estereotipos como la socialización de mujeres y
hombres en la igualdad, lo cual significa estimular el liderazgo de las mujeres, su representación
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insuficiente en política, pero también promover la participación de los varones en el ámbito familiar
doméstico, y lograr la redistribución de los recursos y del poder entre mujeres y varones. En el caso de
estos, es manifiesto que muy poco se ha hecho, para convencerlos y socializarlos con el principio de
igualdad entre mujeres y varones y aún se observa su resistencia y hasta oposición para aceptar que
ellas tienen la capacidad y el derecho de asumir cargos altos en el poder político.
Hegemonía masculina, machismo y resistencia a la igualdad de género
Dentro de los estudios de género, la masculinidad ocupa uno de los más recientes campos de saber,
pese a que es un concepto muy cuestionado y de que existen diversas masculinidades, es posible
encontrar un fundamento, una base común en todas; el poder. Si partimos de que el género es una
construcción social basada en la diferencia sexual en la que hay relaciones de poder desiguales,
encontramos que la génesis de lo masculino en el sistema patriarcal reside en el poder sobre lo
femenino. Como lo determina Amorós (1991) cuando señala que el patriarcado, en realidad, es una
suerte de pacto entre varones, interclasista, en el que estos se apropian del cuerpo de las mujeres
como propiedad privada; lo que resulta en privilegios y concesiones para la conducta masculina. Sin
embargo, pese a dichos privilegios también se dan una serie de desventajas, límites y prohibiciones
que provocan malestar en los varones. En este aspecto, autores como Connel (1995), Kimel (1998),
aluden a la construcción de la masculinidad hegemónica que propicia el desprecio y discriminación de
lo femenino, así como la violencia contra las mujeres, contra otros hombres y contra sí mismos.
Desde una perspectiva de género, puede afirmarse que la masculinidad se conforma por un conjunto
de valores, funciones, atributos y conductas cuya base es el poder. Este modelo de masculinidad
hegemónico en América Latina presenta al varón como principalmente dominante y una de sus
funciones es discriminar y subordinar a las mujeres, también a otros hombres que por sus
características específicas de clase, etnia o raza son susceptibles de dominio y discriminación.
Es posible afirmar que nuestros países en Latinoamérica siguen socializando a los varones con los
rasgos característicos de la masculinidad hegemónica: tener poder, controlar su entorno, en especial
a las mujeres, ser competitivo, buscar ser el mejor y ejercer su sexualidad de forma amplia y casi
instintiva. Estos rasgos de la identidad masculina son una mera abstracción, en tanto no sean
vinculados a varones concretos atravesados por factores como la clase, la etnia, y el contexto pero que
sirve siempre de referente, aunque se trate de socialización alternativa o marginal. En el proceso de
socialización se encuentran distintas ventajas para los varones, sin embargo, a veces estas pueden
alcanzar costos muy altos para su salud y equilibrio emocional, así como perjudicar a otros hombres y
a las mujeres por el afán de dominarlas a través de conductas discriminatorias despreciativas y
violentas.
Por ello, en la vida cotidiana de los varones se encuentran continuamente acciones temerarias, ya sea
en el mundo del trabajo, de la diversión o de la sexualidad, que terminan dañando el cuerpo y la salud
emocional, sobre todo porque a los hombres no se les permite o se les limita la expresión abierta de
sus sentimientos, afectos y emociones, en especial cuando los hacen parecer débiles, porque esto va
contra su identidad basada en el poder y la fortaleza. Así que muchos acuden a distintos medios que
les permiten manifestar esos sentimientos como ingerir alcohol, sustancias tóxicas y otras para poder
expresar sus sentimientos que así afloran fácilmente, lo cual los coloca en riesgos constantes. En
muchos casos los hombres como indica Bonino (2000) padecen problemas personales, emocionales
y de relación: aislamiento, depresiones, obsesiones por no dar la talla, o alcanzarla dentro del modelo
masculino impuesto; les provoca dolor, angustia y sobre todo un sentimiento de ambigüedad, dudas
de si son o no hombres.
Al respecto la violencia que los hombres ejercen contra mismos, como el hecho de ocultar
sentimientos, emociones que los hagan ver como débiles o exigirse a sí mismos más de lo que pueden
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hacer; genera que entre las principales causas de su muerte se encuentren el infarto, las riñas, los
accidentes y hasta el suicidio.
Así mismo, la insistencia y demanda de las mujeres sobre la búsqueda de la igualdad de trato y
oportunidades, como es su participación en política en los cargos de poder, genera en muchos varones
rechazo, molestia, y no pocas veces violencia; porque ven su identidad profanada, vulnerada, en tanto
la política por tradición era un ámbito masculino.
Para explicar y comprender esta conducta masculina es importante deconstruirla y en este sentido
aludió a dos aspectos clave: la misoginia y la homofobia.
Para referirse a la misoginia es importante conocer su origen para después aludir a sus alcances y
lugar en el tejido social.
La misoginia es una construcción social que encarnan los varones en el marco de una sociedad
patriarcal, una cultura con lógicas heterosexuales, y comienza a instalarse en la subjetividad masculina
al final de la fase edípica de los niños, en el vínculo con su madre y padre (o referentes adultos) Ibarra
(2013; 78).
La misoginia es el recurso subjetivo de los varones para disminuir y despreciar lo femenino y tratar de
ejercer control y dominio sobre las mujeres en las sociedades patriarcales, que naturalizan dichas
conductas masculinas de dominio, también las legitiman en perjuicio de esa otra mitad de la población
que queda interiorizada, del mismo modo que las actividades y acciones que derivan de lo femenino.
A lo largo de la historia, debido a la misoginia se puede notar que se ha inferiorizado e invisibilizado a
las mujeres, en los distintos campos del saber, así como se ha limitado su presencia en los cargos de
dirigencia tanto públicos como privados y sus derechos sexuales y reproductivos se han puesto en la
mesa de debate para impedir su ejercicio, limitarlo o cooptar. Asimismo, se propicia el sexismo que
impone a las mujeres las actividades menos valoradas y no remuneradas como las tareas domésticas
y de cuidado. Lo que también ocurre con las carreras profesionales en función del sexo; las ciencias
exactas y tecnológicas para los varones y las humanidades para las mujeres (Vélez, 2011). O bien
rechazo y resistencia a aceptar la participación igualitaria de las mujeres en política.
Ibarra lo explica que, diversos formatos de relacionamiento entre varones y mujeres se despliegan
como claros indicadores misóginos, en tanto desprecio directo hacia las mujeres y devaluación
indirecta y sutil de las mujeres como ser: idealización de las mujeres, fetichización del cuerpo de las
mujeres y violencia simbólica hacia las mujeres (2013; 90).
Dentro del sistema social y político existe un mandato que, aunque no escrito, impele a muchos
hombres a usar el maltrato, el desprecio y la burla hacia las mujeres, con tal de afirmar su masculinidad
cotidianamente.
Por lo tanto. en la cultura patriarcal, se encuentra entretejida la resistencia masculina que tiene como
fundamento sobrevalorar al varón, por el sólo hecho de haber nacido hombre y ha propiciado el llamado
“machismo” que consiste en "la actitud del hombre que considera que el sexo masculino es
naturalmente superior al femenino, y la manifiesta con prepotencia, a la vez que, con paternalismo
hacia las mujeres, así como mediante demostraciones de fuerza y virilidad", (Machillot, 2013: 149).
Dichas actitudes de muchos hombres sirven precisamente para confirmar su masculinidad, cuando
sienten que no les es posible alcanzar los mandatos sociales de la misma; entonces tienden a ejercer
violencia contra lo que consideran inferior y lo hacen de forma verbal, psicológica, económica, política,
física y finalmente feminicida.
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Además de las violencias explicitas (feminicidios, violencia familiar, de pareja, institucional, patrimonial,
económica y demás ya tipificadas jurídicamente), existe otra nombrada “violencia sutil” que se esconde
bajo el mecanismo masculino de “protección a las mujeres” como el control del tiempo y los espacios,
el sexismo en el trabajo bajo el pretexto de que que hay trabajos sólo para hombres, así como
exclusivos de mujeres. A veces estas acciones no se interpretan como violencia, debido a su
naturalización.
Al respecto, se destaca que las mujeres políticas lesionan la identidad masculina hegemónica, que
considera el poder y la política como ámbitos propios que le corresponden, por tanto, muchos hombres,
desechan de la política a las mujeres o solo en el discurso las aceptan.
En ese sentido, la resistencia a la paridad de género se traduce en burlas, desprecio, discriminación,
maltrato verbal y escrito tanto en la prensa como en especial en redes sociales donde se manifiestan
frases, caricaturas y comentarios referidos al físico, a la profesión y otras que insultan y ofenden sobre
todo a las mujeres contendientes.
Es justo aclarar, que no todos los varones tienen esta postura, muchos especialmente de las nuevas
generaciones han manifestado su apoyo y están de acuerdo en que las mujeres luchen por sus
derechos. Sin embargo, tanto la misoginia como la violencia política no es privativa de los varones,
también se observa en algunas mujeres. Porque ambos son efecto de un sistema androcéntrico y
patriarcal.
Por lo tanto, si reflexionamos en qué momento nos encontramos en cuanto a la igualdad política,
podríamos decir que se ha dado un paso primordial con la ley de paridad, a pesar de la resistencia
masculina, la oposición y los obstáculos. Sin embargo, se requieren medidas, más allá de la paridad
político-electoral, tendremos que buscar una paridad de género integral que en el plano de lo político
establezca las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres.
De otra manera, las condiciones en que las mujeres ejercen la representación política están
atravesadas por situaciones de violencia que se sustentan en la idea de la inferioridad femenina, que
da por hecho que las mujeres son objetos disponibles y moldeables a la jerarquía masculina. Asimismo,
en el ámbito social, político y mediático se dan representaciones denotativas de las mujeres que en
diferentes casos las dañan; afectan su integridad emocional y las discriminan tal como lo afirma Hevia
(2012).
METODOLOGÍA
La investigación empírica se fundamenta en el método cualitativo con perspectiva de género en razón
de que el objetivo consistió en tener un acercamiento con las mujeres delegadas y ex delegadas del
municipio de Ixtlahuaca para conocer de su propia voz las experiencias y situaciones por las que habían
pasado en su camino a la elección de su cargo, con el fin de encontrar explicaciones y causas de la
escasa presencia de mujeres en este tipo de puestos de dirigencia.
Se utilizó la técnica del focus group, que permitió establecer interacción entre ellas y las investigadoras
buscando coincidencias y factores comunes que permitieran obtener resultados fidedignos sobre la
problemática que viven las mujeres para ser electas a estos cargos y después conocer si encuentran
obstáculos para ejercerlos. De la población de delegadas y ex delegadas se consideró a quienes
aceptaron la invitación a participar siendo un total de 10, con ellas se llevaron a cabo dos focus group.
Asimismo, se aplicó una encuesta para conocer las creencias y opiniones de una parte de la población,
incluyendo a hombres y mujeres que aceptaron participar a través de la invitación que las propias
delegadas hicieron a la comunidad, con un total de 38 personas 21 mujeres y 17 hombres, de distintas
edades y niveles de estudio.
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La investigación se cataloga como estudio explicativo, puesto que se buscó indagar de la voz de las y
los participantes las causas de tipo estructural del contexto y los factores identitarios subjetivos de
mujeres y hombres de la población que dieron cuenta de sus creencias y opiniones sobre las mujeres
como delegadas municipales.
El análisis de la información se llevó a cabo por un proceso interpretativo con perspectiva de género,
que permitió decodificar las respuestas de las y los participantes tanto en los focus group como en la
encuesta de acuerdo a las categorías del enfoque de género.
Panorama sobre el contexto de Ixtlahuaca, estado de México
Se consideró el municipio de Ixtlahuaca, estado de México para indagar sobre la representación política
de las mujeres como Delgadas en algunas comunidades que forman parte del mismo, considerando
que es uno de los 125 municipios del Estado de México, ubicado geográficamente en la parte
noroccidental de la entidad, colindando al norte con Jocotitlán, al oriente con Jiquipilco y Temoaya, al
sur con Almoloya de Juárez y, al poniente con San Felipe del Progreso y Villa Victoria. Se ubica a 36
kilómetros de la ciudad de Toluca y a 105 kilómetros de la ciudad de México. Tiene una extensión
territorial de 336.49 kilómetros cuadrados, que representa el 1.51% de territorio estatal (PLADEMUN,
2022).
Población
De acuerdo con el INEGI (2020), el registro de la población de Ixtlahuaca en 2020 fue de 160 mil 139
habitantes (47.9% hombres y 52.1% mujeres). En comparación con 2010, la población creció un 13.2%.
Actualmente, su densidad de población es de 420.5 habitantes por km2 y su índice de masculinidad es
de 92.09 hombres por cada 100 mujeres
Tabla 1
Comportamiento demográfico 2000-2020, Ixtlahuaca, México
Año
Población
Hombres
Mujeres
2000
115,165
55,328
59,837
2010
141,482
68,388
73,094
2015
153,184
73,286
79,898
2020
160,139
76,775
83,364
Fuente: Plan de Desarrollo Municipal, Ixtlahuaca 2022-2024.
Pobreza y rezago social
El Informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social 2022 (Secretaría de Bienestar, 2022),
señala que en el municipio existen 26,877 personas en rezago educativo; 55,730 en carencia de acceso
a los servicios de salud y 125,683 habitantes sin acceso a la seguridad social. En cuanto a la situación
de viviendas, existen 67,996 personas con carencias en servicios básicos y, respecto a la ingesta
alimenticia, 53,169 habitantes presentan carencias en acceso a una alimentación nutritiva y de calidad.
Educación
En 2020, el nivel de escolaridad de la población registrado fue de Preescolar o kínder 0.09%; Primaria
28.8%; Estudios técnicos o comerciales con primaria terminada 0.13%; Secundaria 37.1%; Estudios
técnicos o comerciales con secundaria terminada 0.58%; Normal con primario o secundaria terminada
0.12%; Preparatoria o Bachillerato General 20.7%; Bachillerato Tecnológico o Normal 1.25%; Estudios
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técnicos o comerciales con preparatoria terminada 0.73%; Licenciatura 9.58%; Normal de licenciatura
0.58%; Especialidad 0.9%; Maestría 0.23%; Doctorado 0.07% (data México, 2022).
La tasa de analfabetismo de Ixtlahuaca en 2020 fue 7.15%. Del total de población analfabeta, 24.6%
correspondió a hombres y 75.4% a mujeres, esto significa que tres de cada cuatro analfabetas son
mujeres y el resto son hombres.
Economía
Con base en INEGI (2020), la población económicamente activa (PEA) la conforman 73,804 personas,
donde la mayor parte está incorporada al sector servicios (35,395 personas), seguida del sector
industria (24,738 personas) y, finalmente, el sector agropecuario (12,310 personas).
En cuanto a la relación de género, la mayoría de la Población Económicamente Activa (PEA) la
representan los hombres con 71%, en tanto que las mujeres representan el resto, por lo que la mayor
parte de la población económicamente no activa recae en las mujeres, quienes se dedican a las labores
del hogar, lo cual las coloca en una posición discriminatoria ; puesto que el trabajo del hogar y la familia
es abrumador, sin horario e impago y además les impide trabajar en el exterior donde podrían gozar de
un salario.
Delegaciones seleccionadas en el proyecto de investigación
Colonia Francisco I. Madero
Colonia Francisco de Asís
El Rincón de los Perales
La Estación del Ferrocarril
San Bartolo del Llano
San Jerónimo la Cañada
San Lorenzo Toxico
Barrio San Pedro, la Cabecera
De las 8 delegaciones de la zona de estudio, sólo dos de ellas se consideran localidades urbanas, entre
ellas está la delegación de San Bartolo del Llano y Barrio San Pedro, la Cabecera, ya que cuentan con
la infraestructura de acceso que permite llegar de manera rápida, en comparación con las 6
delegaciones restantes que en su mayoría cuentan con calles de terracería, lo cual dificulta la
comunicación con las demás zonas de tipo urbano.
Acercamiento a las mujeres Exdelegadas y delegadas para conocer sus motivaciones, experiencias y
expectativas como delegadas
Se llevaron a cabo dos Focus group con ex Delegadas periodo 2019-2021 y delegadas en funciones
(2022-2024) del municipio de Ixtlahuaca, Estado de México.
Grupos focales
Con el fin de explorar y conocer bajo qué condiciones se da o no la participación política de las mujeres
a nivel comunitario se realizaron ejercicios en campo bajo la dinámica de grupo focal los días 6 y 7 de
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septiembre con delegadas y ex delegadas municipales ixtlahuaquenses y actoras sociales directas en
los procesos de elección política comunitaria.
Perfil de las participantes
Tabla 2
Ex delegadas (Periodo de 2019-2021) Grupo focal 6 de septiembre.
Delegadas en funciones (Periodo de gestión 2022-2024)
Grupos focales
Tabla 3
Grupo focal 7 de septiembre
Participante/Nombre
Comunidad
Actividad Actual
Estado Civil.
Hijas/
Hijos
Magdalena Santiago
Reyes
Colonia Francisco I.
Madero**
Ama de casa
Casada
Tres
Florina Valdez
Portocarrero*
Colonia San
Francisco de Asís
Comerciante
Soltera
(Divorciada)
Dos
María De Jesús Cardoso
Martínez
La Estación del
Ferrocarril**
Ama de casa
Casada
Cuatro
Sandra González González
San Bartolo del
Llano*
Cría animales
borregos.
Carrera trunca en
psicología.
Casada
Tres
Alberta Julián Trujillo
San Jerónimo La
Cañada
Ama de casa
Casada
Dos
Yasmín Estrada Barrera
San Lorenzo Toxico
Medica Veterinaria
Casada
Tres
Se estableció como hilo conductor del diálogo determinar las resistencias y/o facilidades que
encontraron las participantes para ser electas como autoridades auxiliares y lo que significa ejercer el
liderazgo político en sus comunidades y las experiencias que sacan de ello.
Dado que el ayuntamiento actual inició en enero de 2022 y la elección para autoridades auxiliares se
celebra en abril de este mismo año, durante la intervención que realizamos pudimos contactar tanto a
las delegadas salientes (periodo 2019-2021) y las que llegaron recientemente al cargo. Una de las
actividades de campo se realizó con estas actoras sociales para obtener información de primera mano
sobre su experiencia como delegadas, mediante la aplicación de grupos focales.
Comunidad
Actividad Actual
Estado Civil.
Hijas/
Hijos
El Rincón De Los
Perales
Ama de casa
Casada
La Estación Del
Ferrocarril
Transporte
escolar
Soltera
No tiene
San Pedro La
Cabecera
Ama de casa
Casada
Col. San Francisco De
Asís
Comerciante
Divorciada
Dos
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Se plantearon varias preguntas detonadoras para iniciar, las cuales se exponen a continuación, así
como algunos testimonios que nos resultaron muy interesantes e ilustrativos.
RESULTADOS
¿Cuál fue el motivo que las animó a ser delegadas?
A mí lo que me llevó a querer participar fue un amor y un respeto a mi comunidad Estela, ex delegada,
comunidad La Estación del Ferrocarril.
Descríbanos lo que recuerdas del a de la elección. (¿Hubo apoyo, desaprobación, agresiones,
motivación?)
Yo ya había sido delegada en el periodo anterior. Hay un chico que siempre ha querido ser delegado,
se llama Efraín, le dije “Únete a nosotros; mira la gente quiere que yo quede nuevamente como
delegada, participa conmigo”, y él contestó: no, yo no participo con mujeres, yo quiero ir a la cabeza”-.
Florina, delegada en funciones de la comunidad de Colonia San Francisco de Asis.
¿Cómo recibieron su triunfo los hombres de su comunidad?
Mi tio me dijo: “por ahí me rumoran que también quieres debatir para delegada”, y yo, sí, y me dijo
“déjate de tonterías, sabes qué, te voy a decir mejor, cuánto quieres, arrímame a la gente, no vas a
llegar, no figuras, no tienes fin político”, así me lo dijo. Yo voy a debatir, le dije, así sea que tenga un solo
voto, pero voy a debatir, aque no me diga eso. “Ya te dije que estás loca”, sentenció él- Yazmín,
delegada en funciones de la comunidad de San Lorenzo Toxico.
¿Existe alguna diferencia entre que llegue un delegado (hombre) y que gane el puesto una delegada
(mujer) como lo recibe la comunidad?
No hay diferencias, bueno tenemos las mismas capacidades para realizar el trabajo, pero lo que sí veo
es que nos ponen más trabas a nosotras. Yo por ejemplo recibí una agresión directa del presidente (…)
habló mal de mí, me desprestigió en redes sociales porque sabía que yo no había votado por el- Florina,
delegada en funciones de la Colonia San Francisco de Asis.
¿Cómo es (o fue en el caso de las ex delegadas) su relación con el ayuntamiento en términos de obras,
actividades, recursos?
Nuestras comunidades son de las más pequeñas, como que a esas no les preocupa tanto que las dirija
una mujer o un hombre, pero son las que nos dejan porque no hay muchos recursos, así que lo que
llegue es bienvenido. En cambio, cuando la comunidad es grande, ni el ayuntamiento ni los hombres
de la comunidad la quieren perder por una mujer- Ma. de Jesús, delegada de la Estación del Ferrocarril.
¿Qué hace falta para que participen más mujeres como autoridades auxiliares: de parte de la
comunidad, de parte de los hombres, de parte de las mujeres, ¿de parte de las autoridades?
Mi hijo el más grande tiene 10 años, me dijo: “oye ma, es que ese señor dijo que eras una pinche vieja”,
y tú que dijiste, “que también es un pinche viejo”, le digo, ¿por qué mi amor?, y dice “es que nos ves
a nosotros y sigues trabajando y ahora también eres la delegada”, le digo y tú qué piensas, “pues que
nosotros tenemos qué hacer más cosas en la casa”. Es con ejemplo que se educa- Jazmín, delegada
de la comunidad de San Lorenzo Toxico.
A mí me encantaría que ustedes pudieran, no sé, brindarnos su apoyo para dar una conferencia a
jóvenes mujeres, señoras, no sé, a mí me encantaría- Florina, delegada de la Colonia San Francisco de
Asís.
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Yo creo que lo principal sería el nosotras valorarnos, el que yo diga, o sea yo mujer diga se puede,
puedo cambiar, puedo mejorar mi comunidad, y no dejar que nadie me haga sentir menos- María de
Jesús, delegada de la comunidad de La Estación del Ferrocarril.
¿Hubo apoyo de su pareja y/o familia para llegar a ser delegada o tuvieron alguna dificultad con su
propia familia para poder realizar su trabajo como delegada?
Yo siempre quise saber que se sentía ser delegada, aprender cosas nuevas. Entonces me decidí a
participar. Hablé con mi familia, le dije a mi marido y a mis hijos y ellos me apoyaron en todo y eso fue
mi motivación- Alicia ex delegada de la comunidad de San Pedro la Cabecera.
Análisis de resultado de grupos focales
Se evidencia que a nivel comunitario se reconoce la participación de las mujeres en asuntos de interés
público a través de su voto para elegir autoridades auxiliares y en actividades que realizan como
habitantes de la comunidad (faenas, reuniones, cooperaciones, apoyo en especie, etc.), sin embargo,
cuando se trata de elegir representantes (autoridades auxiliares) la participación de las mujeres es
limitada (en algunas comunidades nunca han tenido a una mujer delegada).
De acuerdo con sus testimonios la misoginia tanto de hombres como de muchas mujeres sigue siendo
un obstáculo que inhibe la participación de mujeres en espacios de elección popular comunitaria,
puesto que la exposición al desprestigio y el escrutinio público que tienen las mujeres es más agresivo
que hacia los hombres, porque el espacio local sigue siendo patriarcal y misógino por lo que es muy
difícil vivir bajo el estigma del desprestigio que la propia comunidad promueve. Es por ello que en estos
cargos de decisión las mujeres participan menos, así lo evidencia el número de mujeres que han sido
electas en comparación con el número de hombres que han asumido el cargo en el municipio, del año
2000 al 2022, el porcentaje de mujeres es apenas del 8.9% mientras que el de hombres es del 90.1%
en dichos cargos.
Se detectó que poco se ha hecho desde la administración municipal para incentivar procesos de
elección que impulsen una mayor participación de mujeres en las planillas para elegir delegados y
delegadas municipales. De acuerdo a lo que reportan las entrevistadas, con frecuencia las planillas ya
llegan pre-armadas el a de la elección por personas que perfilan previamente las mismas autoridades
municipales.
En esta última elección, las participantes reconocieron que de parte del ayuntamiento se insistió
mucho en la participación de las mujeres. Se puso énfasis en que las planillas debían haber
representación de las mujeres, aunque en los resultados la mayoría iba en segundo puesto y solo en 8
de 53 comunidades se logró colocar a una mujer como cabeza de la delegación.
El proceso de invitación, promoción e incentivos se hace a través pública a través de la convocatoria.
Con frecuencia, algunas planillas se conforman el mismo día en que se realiza la elección.
En algunas ocasiones, según el testimonio de las participantes, se sabe que se realiza un trabajo previo
de invitación a ciertas personas de la comunidad para encabezar las planillas, pero es una labor que se
realiza en secrecía; es decir, que no hay pluralidad sino ciertos sesgos de preferencia a algunos grupos.
Por lo demás no se ha encontrado evidencia que permita documentar alguna acción afirmativa para
provocar el acceso a un mayor número de mujeres a los espacios de toma de decisión comunitaria,
como delegadas municipales sino sólo la declaración en la convocatoria en la que se invita a conformar
la misma considerando a 50% de mujeres y a 50% de hombres, sin embargo no hay reglas que
determinen que no sean solo para ocupar los puestos de segundas o terceras posiciones para las
mujeres o que no siempre sean los hombres quienes ocupen el primer puesto.
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Se ha identificado como una condición determinante para impulsar el desarrollo personal y colectivo
de las mujeres, el apoyo que reciben de las redes familiares y comunales (de acuerdo con sus propios
testimonios). El apoyo que reciben de la familia nuclear que las impulsa a participar en asuntos del
orden público es la primera barrera que superan y el primer aliciente para realizar su función.
Las mujeres que son representantes de su comunidad además de asumir el cargo, las funciones y
gestiones que les corresponde como delegadas, han reconocido que participar en ello ha influido en
su interés, autoestima y autodeterminación para continuar participando en otras áreas de desarrollo
comunitario y/o de política.
Sobre las comunidades que han elegido mujeres para ocupar el cargo de delegadas concluimos que
son comunidades pequeñas, con bajo índice de población y pocas posibilidades recaudatorias propias.
Las comunidades más grandes en las cuales cuentan con la posibilidad de administrar recursos
propios como la recaudación de ingresos en la plaza, la feria, la organización de festividades religiosas
etcétera son comunidades representadas por los hombres.
El factor más relevante que debilita el acceso de las mujeres a ocupar cargos de elección y participar
en procesos de toma de decisión en sus comunidades sigue siendo un acendrado machismo que
persiste tanto al interior de la familia como en la sociedad. Existen casos en donde la comunidad se
resiste a apoyar y colaborar con las mujeres como delegadas municipales.
La voluntad política de las autoridades municipales que son las responsables de organizar y ejecutar
la elección para autoridades auxiliares es sin duda un elemento que favorece la participación de las
mujeres para encabezar las delegaciones. Cuando el ayuntamiento asume el compromiso de respaldar
la igualdad de género, lo debe hacer a través de acciones que promuevan la perspectiva de género
desde la convocatoria y a través de procesos incluyentes desde el principio, perfilando en cada lugar
más liderazgos femeninos que sus antecesores.
De acuerdo con la información recogida en campo mediante la realización de los grupos focales nos
percatamos de que a pesar de que las mujeres tienen interés de participar persisten muchos prejuicios
para enfrentar la crítica a la que son sometidas cuando ocupan un puesto público.
Se puede concluir que sigue siendo necesario generar mecanismos alternos para incorporar
gradualmente a más mujeres a espacios de toma de decisión, a fin de que, tanto la comunidad como
ellas mismas, se vayan identificando con la imagen femenina frente a actividades y responsabilidades
públicas en su comunidad, a través de procesos que les permitan ejercer de manera efectiva su
ciudadanía para elegir y ser elegidas.
Encuesta a pobladores mujeres y hombres de las comunidades de Ixtlahuaca, estado de México.
Se llevaron a cabo 38 encuestas realizadas a mujeres y hombres de las comunidades estudiadas, con
la finalidad de explorar sus creencias e intereses sobre la representación de las mujeres como
autoridades comunitarias para identificar algunos factores que impulsen la igualdad sustantiva en el
espacio comunitario.
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Resultados de 38 encuestas a pobladores de las comunidades de Ixtlahuaca, Estado de México
Gráfico 1
¿Considera que debería haber más mujeres electas como delegadas municipales en el municipio?
Actualmente solo hay 8 de 53
Fuente: elaboración propia.
Gráfico 2
¿Cree que la participación de más mujeres en espacios de toma de decisión política en el comunitario es
importante? Elige tu respuesta
Fuente: elaboración propia.
100 %
Si No
87%
11%
3%
a) Se necesita que más mujeres sean delegadas y participen en la toma de decisiones
b) Es igual, en realidad no hay cambio entre que sea un hombre o una mujer quien dirige mi
comunidad
c) No, creo que los hombres son mejores tomando decisones sobre los temas que añaden a la
comunidad
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Gráfico 3
¿Cuál considera que es la mayor dificultad a la que se enfrenta una mujer que quiere ser delegada? Elije
una o las respuestas que consideres importantes
Fuente: elaboración propia.
La problemática aquí reflejada es precisamente, la resistencia masculina para respaldar el trabajo de
las mujeres como delegadas, por lo que uno de los factores que se deben enfocar en el impulso a la
igualdad sustantiva es precisamente el enfoque hacia los hombres a través de distintas estrategias.
Incluso las opciones b y c se resolverán; puesto que el atender casa y familia, también es asunto que
les concierne desde un enfoque de igualdad.
Gráfico 4
¿Cree que los ayuntamientos han avanzado con el tiempo en promover la participación política de las
mujeres como autoridades auxiliares?
Fuente: elaboración propia.
55 %
21 %
24 %
a) Que los hombres apoyen su trabajo y decisiones
b) la falta de tiempo ya que deben atender la casa y los hijos
c) A que hablen mal de ella y se desprestigie su persona
53 %
47 %
a) Si b) No
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En efecto, el proceso de alcanzar igualdad entre mujeres y hombres avanza lento, sobre todo entre las
autoridades municipales que, hasta hoy, en pocos casos están convencidas de la importancia de
fomentar dicha igualdad; sin duda, haría falta llevar a cabo un proceso de capacitación permanente.
Gráfico 5
¿Qué recomendación considera que es más importante atender para que se dé una mayor participación
femenina como delegadas municipales?
Fuente: elaboración propia.
El resultado de esta gráfica, indica que el conocimiento de la perspectiva de género en todos los
ámbitos es indispensable. En el caso de las mujeres, se requiere que desde los primeros niveles
educativos se les inculque que tienen derecho a desarrollarse en cualquier ámbito que les interese, y
que el sexismo que prevalece en las distintas actividades ya no corresponde a las necesidades de
nuestro contexto. En el caso de los hombres, se requiere un proceso de sensibilización que les haga
comprender que las mujeres también deben ejercer todos los derechos que les corresponden como
personas, en este caso específicamente los políticos.
CONCLUSIONES
Se reconoce la participación de las mujeres en asuntos de interés público mediante su voto para elegir
autoridades auxiliares, así como en actividades que realizan como habitantes de la comunidad; sin
embargo, pocas veces son electas, en algunas comunidades nunca han tenido a una mujer delegada.
Por los comentarios que hicieron se destaca que estas mujeres tienen la capacidad de
autoreconocerse como aptas para llevar a cabo su cargo y han tenido determinación y valentía para
llegar al mismo.
Respecto a sus creencias, de acuerdo con sus testimonios la misoginia principalmente de hombres,
pero también de mujeres, sigue siendo una limitante que inhibe la participación de ellas en espacios
de elección popular comunitaria; así lo evidencia el número de mujeres que han sido electas en
comparación con el número de hombres. Del año 2000 al 2022, el porcentaje sigue siendo marginal,
apenas alcanza el 8.9% de mujeres contra el 90.1 % de hombres.
29%
39%
11 %
21%
a) Cursos de capacitación para la gestión y el liderazgo de las mujeres
b) Actividades para sensibilizar a los hombres de la comunidad para que apoyen la participación de
las mujeres
c) Que sea por ley como en las elecciones oficiales. Paridad en la participación
d) Que el ayuntamiento motive a las mujeres a participar como primeras delegadas (no solo
suplentes o segundas y terceras delegadas para justificar las cuotas)
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Poco se ha hecho desde la administración municipal para incentivar una mayor participación de
mujeres en las planillas para elegir delegados y delegadas municipales.
En esta última elección, la mayoría de las mujeres iba en segundo puesto y solo en 8 de 53
comunidades se logró colocar a una mujer a la cabeza de la delegación.
No hay evidencia que permita documentar alguna acción afirmativa para propiciar el acceso a un mayor
número de mujeres en espacios de toma de decisión comunitaria como delegadas.
Sobre las comunidades que han elegido mujeres para ocupar el cargo de delegadas concluimos que
son comunidades pequeñas, con bajo índice de población y pocas posibilidades recaudatorias. Las
comunidades grandes que tienen una mayor recaudación económica son las dirigidas por hombres.
El factor más relevante que debilita el acceso de las mujeres a ocupar cargos de elección en sus
comunidades sigue siendo el machismo que persiste tanto al interior de la familia como en la sociedad.
Sigue siendo necesario generar mecanismos alternos para incorporar gradualmente a más mujeres a
espacios de toma de decisiones, a fin de que, tanto la comunidad como ellas mismas, se vayan
identificando con la representación de las mujeres frente a actividades y responsabilidades públicas
en su comunidad, a través de procesos que les permitan ejercer de manera efectiva su ciudadanía para
votar y ser votadas.
La población considera que el mayor obstáculo para que las mujeres participen en política es el
machismo y por consiguiente la falta de apoyo de los hombres.
Es indispensable capacitar permanentemente a las autoridades municipales sobre aspectos de género,
política y ciudadanía.
Es necesario llevar a cabo actividades para sensibilizar a los hombres sobre la participación política de
las mujeres con igualdad. Lograr que la Ley establezca la paridad de género en la elección de
autoridades comunitarias.
Que se impulse la participación de las mujeres mediante cursos de liderazgo político a través de la
educación y desde sus primeros años de estudio.
Finalmente consideramos que la experiencia de esta investigación ha sido aleccionadora y motivadora,
en el sentido de conocer de cerca a las mujeres delegadas y exdelegadas porque tienen en común el
interés de mejorar las condiciones de su comunidad y mejor aún se caracterizan por estar convencidas
de que ellas son capaces, trabajadoras, emprendedoras y han tenido la voluntad de poder conciliar
trabajo familiar y trabajo político. Están conscientes de que muchos hombres se resisten a aceptar su
participación como delegadas y eso no las detiene. La mayoría de sus cónyuges las han apoyado y es
destacable que sus hijos e hijas están de acuerdo con las aspiraciones de ellas y esto es muy
interesante porque significa que las generaciones que vienen, ya son más igualitarias. Por otro lado, si
consideramos que actualmente la Presidenta de México es una mujer, sin duda para las niñas significa
un símbolo de igualdad que inspirará la participación de muchas más mujeres. Sin embargo, es
necesario seguir trabajando como lo indica la democracia de género; desde el ámbito sociocultural
para ir penetrando en las subjetividades e identidades no sólo de mujeres sino de los hombres, que si
bien forman parte del problema también deben serlo de su solución.
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ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2024, Volumen V, Número 4 p 3770.
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