LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2024, Volumen V, Número 4 p 3952.
Ética Médica y Deontología Profesional
La autonomía como el primer principio médico por medio del cual se prioriza el derecho de los
pacientes a tomar decisiones informadas sobre su propio estado de salud, por lo que los médicos
deben respetar las decisiones tomadas plenamente por ellos, proporcionando toda la información
necesaria sobre diagnósticos, tratamientos, pronósticos, y asegurándose de que los pacientes
comprendan las opciones disponibles y las consecuencias de sus elecciones, dado que en este Estado
como lo es el Ecuador contiene elementos normativos como lo son los de interculturalidad de
reconocimiento de medicinas y tratamientos ancestrales e indígenas estipulado en el que reza:
“El sistema nacional de salud tendrá por finalidad el desarrollo, protección y recuperación de las
capacidades y potencialidades para una vida saludable e integral, tanto individual como colectiva, y
reconocerá la diversidad social y cultural. El sistema se guiará por los principios generales del sistema
nacional de inclusión y equidad social, y por los de bioética, suficiencia e interculturalidad, con enfoque
de género y generacional”. (Constitución de la República del Ecuador, 2008, Art. 358)
La Beneficencia es un principio que obliga a los médicos a actuar en el mejor interés del paciente,
promoviendo su bienestar y tomando medidas para maximizar los beneficios de cualquier intervención
médica; de la misma manera la no maleficencia como siguiente principio que se basa en la máxima
hipocrática "primum non nocere" (primero, no hacer daño). Los médicos deben evitar cualquier acción
que pueda causar daño innecesario o sufrimiento al paciente. Esto incluye no solo el daño físico, sino
también el daño psicológico y emocional.
La Justicia, como siguiente principio ético en la práctica médica trata a la ecuanimidad al mismo
tiempo que la imparcialidad en la distribución de los recursos y la prestación de servicios de salud. Los
médicos deben tratar a todos los pacientes por igual, sin discriminación, y garantizar que todos tengan
acceso a una atención de calidad, independientemente de su condición socioeconómica, raza, género
u otros factores, como la complementariedad que manifiesta la Constitución: “El sistema garantizará,
a través de las instituciones que lo conforman, la promoción de la salud, prevención y atención integral,
familiar y comunitaria, con base en la atención primaria de salud; articulará los diferentes niveles de
atención; y promoverá la complementariedad con las medicinas ancestrales y alternativas”.
(Constitución de la República del Ecuador, 2008, Art. 360).
La aplicación de estos principios éticos en la práctica médica debe considerar varios factores como el
contexto cultural y social, siendo estos derechos colectivos en donde los médicos deben ser
plenamente conscientes de la pluriculturalidad que existe en nuestro país y que esta ha sido
consagrada en la actual Constitución en la que señala: “Las comunidades, pueblos, y nacionalidades
indígenas, el pueblo afroecuatoriano, el pueblo montubio y las comunas forman parte del Estado
ecuatoriano, único e indivisible” (Constitución de la República del Ecuador, 2008, Art. 56), la cual puede
influir en las percepciones y decisiones propias de los mismos pacientes. La sensibilidad cultural es
crucial para respetar la autonomía y promover la beneficencia; así también en situaciones de
emergencia concurre la aplicación de los principios éticos los cuales pueden requerir un equilibrio
cuidadoso entre la autonomía del paciente y la necesidad de intervenir rápidamente para salvar vidas.
En estos casos, la beneficencia y la no maleficencia suelen tomar prioridad; por subsiguiente la
evaluación de la mala práctica médica a menudo se basa en la medida en que los principios éticos han
sido respetados o violados.
El Juramento Hipocrático y su relevancia actual es uno de los documentos más antiguos y
significativos en la historia de la medicina, atribuido a Hipócrates, el "Padre de la Medicina", quien
habitó en lo que hoy conocemos como la antigua Grecia, allá por el siglo V a.C. Este juramento
constituye una declaración ética que tradicionalmente han pronunciado los médicos al iniciar su