LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2024, Volumen V, Número 4 p 4029.
INTRODUCCIÓN
La etnografía, como método de investigación social, ha evolucionado significativamente desde sus
primeras manifestaciones en la antigüedad. Sus raíces se encuentran en la obra de Heródoto,
"Historias", donde se describen las costumbres y tradiciones de diversos pueblos del Mediterráneo y
Egipto. Este enfoque inicial sentó las bases para la observación y documentación de culturas distintas.
Sin embargo, fue a principios del siglo XX cuando la etnografía se consolidó como un método
sistemático, gracias a las contribuciones de figuras pioneras como Bronislaw Malinowski, Franz Boas
y Margaret Mead. Malinowski, con su enfoque en la observación participante, y Boas, con su énfasis
en la inmersión en el campo y el relativismo cultural, transformaron la etnografía en una herramienta
esencial para comprender la lógica interna de las sociedades. Mead, por su parte, desafió las normas
sociales de su época al explorar el género y la socialización en diversas culturas.
El método etnográfico ha trascendido los límites de la antropología, ampliándose a la investigación de
poblaciones urbanas y temas emergentes como la educación. En el ámbito educativo, la etnografía se
ha convertido en una metodología invaluable para comprender a profundidad los procesos, dinámicas
y contextos del quehacer educativo. Esta metodología permite a los docentes actuar como
investigadores de su propio contexto, analizando críticamente sus prácticas, entornos y procesos
pedagógicos para mejorar las interacciones en el aula. A través de la observación participante,
entrevistas en profundidad y análisis de documentos, la etnografía proporciona una visión holística y
matizada de la cultura educativa.
ORÍGENES
La etnografía, como método de investigación social, tiene sus raíces en la antigüedad. Un ejemplo
notable es la obra de Heródoto, "Historias" (siglo V a.C.), donde describe las costumbres y tradiciones
de diversos pueblos del Mediterráneo y Egipto, sentando las bases para la observación y
documentación de culturas distintas.
No obstante, la etnografía se consolidó como un método sistemático a principios del siglo XX, gracias
a las contribuciones de figuras pioneras como:
Bronislaw Malinowski (1884-1948), considerado el padre de la antropología funcionalista, enfatizó la
importancia de la observación participante y la documentación detallada de las prácticas culturales
para comprender la lógica interna de las sociedades. Su trabajo en las Islas Trobriand sentó las bases
para el método etnográfico moderno.
Malinowski, introdujo la observación participante como técnica central del trabajo de campo
etnográfico, donde el investigador se sumerge en la vida cotidiana de la comunidad que estudia para
comprender sus prácticas y significados desde adentro. (Apud, 2013)
Franz Boas (1858-1942), antropólogo estadounidense-alemán, reconocido como el padre de la
antropología estadounidense; propuso un método etnográfico basado en la inmersión del investigador
en el campo de estudio, enfatizando la observación participante, la recolección exhaustiva de datos, un
enfoque holístico y el relativismo cultural.
Margaret Mead (1901-1978), antropóloga cultural estadounidense, destacada por sus estudios sobre
género, sexualidad y socialización en diversas culturas, su trabajo desafió las normas sociales y
culturales de su época. Mead es considerada “una de las pioneras en la conceptualización de género
como una construcción social, desligando los roles de género del sexo biológico. Su trabajo de campo
en Samoa y Nueva Guinea demostró que los roles de género difieren de una sociedad a otra, y que la
crianza y la transmisión cultural son las que incitan a la existencia de las diferencias sociales"
(Hernando, 2021, p. 648).