LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2024, Volumen V, Número 4 p 4077.
INTRODUCCIÓN
Este programa busca la armonía entre niños y niñas en la práctica deportiva, tanto individual como
colectiva, jugando en la educación física, convirtiendo la educación física en una experiencia de risa y
aprendizaje. Este enfoque educativo, que incluye juegos y actividades recreativas, está diseñado no
sólo para desarrollar habilidades físicas, sino también para desarrollar un amor profundo y duradero
por la actividad física y el deporte. A través del juego, los niños encuentran un lugar donde sus cuerpos
y mentes pueden florecer, permitiéndoles explorar sus habilidades motoras y emocionales en un
ambiente seguro y estimulante.
Las investigaciones muestran que el juego divertido es esencial para el desarrollo general de los niños,
ya que promueve el desarrollo de las habilidades motoras básicas y la coordinación, al tiempo que
estimula la imaginación y la creatividad. (Cecchini et al., 2019). En el ámbito escolar, este enfoque se
ha demostrado especialmente eficaz para promover actitudes positivas hacia el deporte y la actividad
física, desviándose de enfoques tradicionales que priorizan el rendimiento sobre la inclusión y el
disfrute (Dávila, 2012). La magia del enfoque divertido radica en su capacidad de transformar la
práctica del movimiento en una experiencia inmersiva y significativa. Por ejemplo, en educación
preescolar, las actividades extraescolares permiten que los niños desarrollen habilidades premotoras
y motoras de forma natural y divertida, lo que sienta las bases para una vida activa y saludable (Estrada,
2017). Este enfoque no sólo mejora la salud física de los estudiantes, sino que también fortalece sus
habilidades sociales y emocionales y crea un ambiente donde la empatía, la cooperación y el respeto
mutuo prosperan junto con el cuerpo en crecimiento.
La condición física de niños y niñas de entre 4 y 6 años es un aspecto importante de su desarrollo
integral, afectando tanto a su salud física como a su bienestar emocional y social. Los niños de esta
edad se encuentran en una etapa de rápido crecimiento y desarrollo, y la actividad física juega un papel
vital en la mejora de su capacidad aeróbica, fuerza, flexibilidad y coordinación. La actividad física
regular mejora la capacidad aeróbica de los niños y favorece el desarrollo muscular. El aumento de la
capacidad física no solo mejora la salud cardiovascular, sino que también ayuda a mejorar la densidad
ósea y el desarrollo musculoesquelético, que son factores importantes para el crecimiento saludable
de los niños (Cecchini et al., 2019).
La actividad física también tiene importantes beneficios psicológicos y cognitivos. Las investigaciones
muestran que la actividad física regular puede mejorar el bienestar emocional, la autoestima y las
habilidades sociales de los niños. Además, la actividad física se asocia con la mejora del desarrollo
motor y cognitivo, lo cual es muy importante en la edad preescolar (Dávila, 2012).
Establecer hábitos de actividad física a edades tempranas es fundamental para prevenir problemas de
salud en niños y adolescentes, como el sobrepeso y la obesidad. Los niños y niñas hispanos de 6 a 9
años tienen tasas de sobrepeso y obesidad inferiores al promedio, según un estudio piloto que destaca
la importancia de la actividad física regular para promover un peso saludable y reducir el riesgo de
enfermedades crónicas (Estrada, 2017).
Las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para niños en edad preescolar (3-5 años)
recomiendan al menos 60 minutos de actividad física de moderada a vigorosa al día. Estas actividades
deben ser variadas e interesantes para mantener el interés y la motivación de los niños, promoviendo
así un desarrollo físico y mental equilibrado (UNICEF, 2020).
La condición física de niños y niñas de entre 4 y 6 años es más que una cuestión de salud, es una
celebración de los recuerdos, el movimiento y el descubrimiento de la infancia. Promover la actividad
física en la primera infancia es sembrar las semillas de una vida llena de felicidad y alegría, para que