LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2024, Volumen V, Número 4 p 4186.
DISCUSIÓN Y RESULTADOS
La presentación clínica de una duplicación rectal puede variar considerablemente, influenciada por
factores como el tamaño de la duplicación, su localización, el tipo de mucosa presente y las
complicaciones que puedan desarrollarse. (5) El tipo más común de duplicación rectal es la quística
retrorectal no comunicante, una forma que no tiene conexión directa con el recto. Esta condición puede
estar asociada con otros síndromes y anomalías congénitas, como malformaciones anorrectales,
anomalías vertebrales (como agenesia vertebral, hemivértebra o espina bífida), extrofia vesical, y el
síndrome de Currarino.
Los síntomas pueden variar ampliamente, desde la ausencia total de manifestaciones clínicas hasta la
aparición de complicaciones como infecciones recurrentes, obstrucción intestinal, o la formación de
abscesos y fístulas perianales.
Es crucial realizar un examen físico exhaustivo y emplear estudios de imagen prequirúrgicos detallados
para caracterizar adecuadamente la lesión y planificar un abordaje quirúrgico que sea lo menos
invasivo posible. Entre las opciones de imagen, se incluyen la ecografía, el fistulograma, la tomografía
computarizada, la resonancia magnética y la colonoscopia, cada una de las cuales aporta información
valiosa sobre la estructura y extensión de la duplicación.
El diagnóstico diferencial debe considerar otras masas presacras, tales como teratomas, sarcomas,
abscesos, fístulas rectales, mielomeningocele o malformaciones vasculares, ya que estas condiciones
pueden presentar síntomas similares.
El tratamiento definitivo para una duplicación rectal es quirúrgico, con el objetivo de lograr la resección
completa de la lesión sin comprometer la función del esfínter anal.
La elección de la vía de abordaje depende de la localización de la duplicación, pudiendo ser abierto,
laparoscópico, abdominal, transanal, transcoccígeo o sagital posterior, dependiendo de si la
duplicación se encuentra en una posición retrorectal o anterior. Es importante tener en cuenta que
existe un riesgo del 7% de degeneración maligna hacia adenocarcinoma, lo que refuerza la necesidad
de un manejo quirúrgico cuidadoso y oportuno.
CONCLUSIÓN
Las duplicaciones rectales son malformaciones congénitas extremadamente raras que se caracterizan
por la presencia de una estructura tubular o quística anómala en la región rectal, la cual puede estar o
no comunicada con el tracto digestivo. Debido a la variabilidad en su presentación clínica, estas
duplicaciones pueden ser difíciles de diagnosticar.
Debido a la diversidad en los síntomas hace que las duplicaciones rectales puedan ser confundidas
con otras patologías, como quistes, teratomas, o incluso procesos malignos, lo que complica aún más
el diagnóstico. Por lo que es esencial que los médicos mantengan un alto índice de sospecha
diagnóstica ante cualquier lesión perianal en niños que presenten síntomas crónicos, como dolor,
infección o alteraciones en la defecación. Un diagnóstico temprano y preciso permite planificar un
tratamiento adecuado, minimizando las complicaciones y mejorando los resultados a largo plazo. En
la edad pediátrica, donde las presentaciones clínicas pueden ser sutiles, la atención a los detalles y un
enfoque multidisciplinario son claves para el manejo exitoso de esta rara pero potencialmente
compleja condición.