LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2024, Volumen V, Número 4 p 4243.
Suprema Corte de Justicia de la Nación en el año 2017, sobre la acción de inconstitucionalidad 15/2017
y sus acumuladas 16/2017, 18/2017 y 19/2017 (Acción de inconstitucionalidad, 2018).
Como ya se mencionó en párrafos anteriores, la Ley General de Salud prohíbe la eutanasia y el suicidio
asistido, y se castiga con sanciones penales equivalentes al homicidio por compasión, por ello, como
afirma el profesor Jorge Alberto Álvarez Díaz (2019), México necesita legislar sobre la eutanasia,
considerando la bioética, el derecho fundamental a la salud, la atención primaria y los cuidados
paliativos, a fin de tipificar acciones que sean acordes a un modelo universal de compatibilidad que
ofrezca una praxis posible, dado a que, uno de los grandes desacuerdos que enfrenta la eutanasia, es
la prohibición de dicho procedimiento como sinónimo de regulación, y por el contrario, tal negativa abre
paso a la ilegalidad del acto en condiciones inadecuadas, ya que cuando una persona tiene la firme
intención de quitarse la vida, adelantando su muerte, si no lo consigue al primer intento, seguirán
tratando hasta alcanzar su objetivo, buscando un método más efectivo que los cuidados paliativos;
porque en tantos debates en los que no se ha logrado concretar nada, se ha perdido de vista que, el
interés crítico de la persona que se encuentra en fase terminal, consiste en no estar sometido a un
procedimiento médico molesto o doloroso, por ejemplo, la intubación.
Ante esta situación, el 02 de octubre del año 2023, legisladores del partido político Morena, Movimiento
Ciudadano, PRI, PVEM y PRD, presentaron ante la Cámara de Diputados, una propuesta para derogar el
artículo 166 Bis 21 de la Ley General de Salud, con el propósito de normar el derecho de las personas
para elegir adelantar su muerte ante el padecimiento de una enfermedad incurable (Cámara de
Diputados, 2023). La iniciativa en comento, señala que el paciente deberá contar con la mayoría de
edad, estar en pleno uso de sus facultades mentales y no ser coaccionado en ningún sentido; además,
puntualiza que, los casos en los que podría aplicarse la eutanasia son: padecimiento de una terminal,
y/o sufrir una condición médica irreversible, y/o sobrellevar una agonía con pronóstico de vida de dos
a tres días. Sin embargo, a la fecha en la que se presenta esta colaboración, continúa sin ser aprobada.
Como parte de las discusiones abiertas que se han generado en torno a los derechos que deben
respetarse al final de la vida, se ha contado con la participación de los comités de bioética, médicos,
integrantes de la sociedad civil, académicos, así como, pacientes y familiares que viven de cerca o
experimentaron este tipo de situación; de acuerdo con esto, entre el 14 y 20 de agosto del año 2020, el
Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México, aplicó un sondeo a 800 personas
integrantes de un panel en línea diseñado para tal fin, con el propósito de conocer cuál es su postura
sobre las decisiones médicas al final de su vida, en el que se advierte que la mayoría de los
participantes están a favor de que las personas que se encuentren en un estado crítico de salud, tengan
la libertad para decidir adelantar su muerte (Universidad del Valle de México, 2020):
72% de los mexicanos piensa que la eutanasia debería legalizarse en el país, 14% considera que esto
no debería ocurrir y 14% prefirió no tomar una posición al respecto. En cambio, sobre el suicidio
medicamente asistido, el 52% piensa que debería contemplarse en la ley.
Aunque un porcentaje elevado respalda el derecho de los enfermos terminales a solicitar la muerte
voluntaria, el apoyo disminuye cuando se involucran terceras personas en el proceso que vician el valor
intrínseco de la voluntad del paciente.
Ahora, con relación con la Ley de Voluntad Anticipada, aprobada en 2008 en la Ciudad de México, el
50% desconoce su existencia y sólo un 11% está familiarizado con sus disposiciones. A pesar de ello,
el 77% considera que esta ley, que respalda cuidados paliativos y la decisión sobre tratamientos para
prolongar la vida, contribuiría a una muerte digna (Universidad del Valle de México, 2020).
En el mismo tenor, el sondeo también muestra la diferencia que existe en las opiniones sobre quién
debe tener la última palabra en las decisiones sobre la muerte de un enfermo terminal; aunque la