LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2024, Volumen V, Número 5 p 6.
controlado desde los países más desarrollados del Norte global, aunque con intervención creciente
del capital chino; en cuanto al capital regional empresas argentinas tienen presencia en el sector
semillas mientras las brasileñas operan básicamente como redistribuidoras. Solo cinco
corporaciones Syngenta, Dow, Basf, DuPont y Bayer-Monsanto controlan el 75% del mercado global
(Wesz, 2022). Diversos son los mecanismos utilizados por el capital para el control de la producción
directa y apropiación de recursos naturales, entre ellos el paquete tecnológico con semillas
transgénicas, agroquímicos y la tecnología misma.
El capital regional también interviene en la cadena productiva; en la fase inicial del proceso los silos
fueron operados por agentes del capital brasileño, que operaban como intermediarios entre
productores y las corporaciones, que luego adquirieren silos y pasan a operar en el territorio a través
de subsidiarias. En el proceso de acopio del grano, se utilizan silos de capital brasileño, mientras que
el capital uruguayo participa principalmente a través de pools de siembra, donde la agricultura bajo
contrato proporciona los insumos y las máquinas necesarias.
Los llamados gremios de la producción ejercen la intermediación entre los sojeros brasileños, las
grandes corporaciones y el Estado, básicamente a través de una alianza con el partido colorado;
estas organizaciones son la Unión de Gremios de la Producción (UGP), la Federación de la
Producción, la Industria y el Comercio (FEPRINCO), la Unión Industrial del Paraguay (UIP) y la
Asociación Rural del Paraguay (ARP).
La discusión sobre el Estado, un actor relevante del extractivismo en cuestión, remite al aspecto
político del enclave sojero, como lo señala Cáceres (2015), la dinámica extractiva neoliberal tiene al
Estado como sus pilares, que crea las condiciones de producción para la acumulación de grandes
corporaciones biotecnológicas protegidas por el Departamento de Estado norteamericano y para el
acaparamiento de tierras por parte de sojeros brasileños, que a su vez tienen la protección
diplomática del gobierno brasileño, esto marca otra diferencia con el extractivismo de otros países de
la región.
El Estado paraguayo es cautivo de las grandes corporaciones amparadas por el imperio americano,
con la mediación de sojeros brasileños que cuentan con el respaldo de su gobierno que funge de
subimperio (Vuyk, 2014); de hecho, el partido colorado que gobierna el país desde 1947, con una
breve interrupción, tiene una alianza con los sojeros brasileños.
Esta alianza se manifestó claramente en el golpe de estado parlamentario que llevó a la destitución
del presidente Fernando Lugo en 2012, cuando intentó recuperar tierras públicas que habían sido
apropiadas ilegalmente por sojeros brasileños. (Ezquerro-Cañete y Fogel, 2018). La situación no se
debió a un ataque parlamentario adicional, sino a un conflicto entre productores de soja respaldados
por las grandes corporaciones y el gobierno.
El examen de la dimensión política del enclave que involucra al Estado paraguayo debe considerar
otras aristas, además de su sometimiento a actores globales, que remiten a la creación de las
condiciones para la reproducción del enclave, entre ellas el acceso a tierra cultivable y recursos
naturales Debido a que las relaciones de mercado no son esenciales para la adquisición de la tierra,
se requiere coerción física mediante el uso de la fuerza pública y matones o policías particulares que
regresan, tal como se dio históricamente en los obrajes del primer enclave; guardias privados con
carta blanca para matar, lejos de un capitalismo maduro. (O’Connor, 1991).
En los procesos de desalojo violento de comunidades campesinas e indígenas, los matones o
guardias privados colaboran activamente con la policía y los fiscales (Fogel 2013), lo que distingue
aún más el extractivismo en la zona. La expansión del agronegocio expulsando a población
campesina en un proceso violento de “acumulación por desposesión” reconfigura el territorio y el