LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2024, Volumen V, Número 5 p 42.
entre el equipo sanitario, cansancio, síndrome de desgaste profesional, sesgos cognitivos y factores
relacionados con el paciente, poca o nula cultura sanitaria, falta de implicación e incumplimiento
terapéutico, ausencia de políticas, incoherencia normativa, presiones económicas y financieras, entre
otros.
No obstante, en este incidente, aunque no resultó en un daño permanente para la paciente, nos plantea
diversas cuestiones éticas:
Principio de no maleficencia: el extravío de un objeto en el campo quirúrgico representa un riesgo
potencial para el paciente, violando el principio primordial de "primum non nocere".
Responsabilidad profesional: anestesiología tiene la obligación de mantener la integridad de su equipo
y estar alerta a cualquier anomalía durante el procedimiento.
Transparencia y comunicación: el manejo del error, incluyendo la comunicación con el equipo
quirúrgico y posteriormente con el paciente, refleja el compromiso con la honestidad y la transparencia
en la práctica médica.
Cultura de seguridad: el incidente subraya la importancia de fomentar una cultura donde la seguridad
del paciente sea la prioridad absoluta y donde los errores se vean como oportunidades de aprendizaje
y mejora.
Protocolos y checklists: la efectividad del recuento final en detectar el error resalta la importancia de
adherirse estrictamente a los protocolos de seguridad establecidos.
Sin duda, el caso lleva a reflexionar en muchos aspectos, ¿la anestesióloga notó la presencia de la oliva
previo a utilizarla, notó su ausencia al final de sus procedimientos? Los errores médicos son una
realidad, pero su manejo ético es crucial para mantener la confianza con el paciente, así como la
integridad profesional. De acuerdo con la literatura, la transparencia en la comunicación y el admitir
errores o incidentes, podrían evitar e incluso ser “atenuantes” legales en la relación médico-paciente.
Desde el punto de vista ético y normativo, la anestesiología debe informar sobre su acontecimiento
durante la aspiración con la cánula y no el cirujano, en primera instancia, quien informará a la paciente
sobre lo sucedido durante el evento quirúrgico. (García, E., 2018).
La mala praxis médica, es la actuación incorrecta o negligente del profesional de la salud que al prestar
un servicio, causa daño, físico, psicológico o, incluso, la muerte, y se produce cuando no se cumplen
lex artis, por lo que sigue siendo un tema de preocupación mundial, ya que según la Organización
Mundial de la Salud, los errores médicos afectan a 1 de cada 10 pacientes en todo el mundo
(Organización Mundial de la Salud, 2023).
En nuestro país (México), la mala praxis está regulada por diversas leyes y normas, tanto a nivel estatal
como federal, en ésta última instancia, el código penal federal establece los principios generales de la
responsabilidad civil, incluyendo la responsabilidad médica, contempla los delitos relacionados con la
salud, como el homicidio culposo (por negligencia médica); la ley general de salud establece los
derechos de los pacientes y regula la prestación de servicios (Código Penal Federal, 2024).
Para que se pueda considerar un suceso como mala práctica médica es necesario probar: la
concurrencia de la relación médico-paciente; obligación de cuidado conforme a los estándares; el
inclumplimiento de la obligación por acción u omisión; daño consecuente y negociación causal, es
decir, relación causa y efecto entre el incumplimiento médico y el daño sufrido al paciente. Las
consecuencias, de ser probatorio, pueden ser diversas, desde la responsabilidad civil (el personal
sanitario debe indemnizar al paciente por los daños y perjuicios causados), responsabilidad penal (en