LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2024, Volumen V, Número 5 p 141.
donde el lenguaje, las historias, el conocimiento, el aprendizaje y el ser están en una continua
interacción y recreación.
Sería un error preestablecer fórmulas o recetas rígidas para lograr una formación integral de las
personas/niños. Se proponen vías/rutas, principios que apunten hacia la libertad, el progreso y el
engrandecimiento encaminados por la gestión de las virtudes; lo que no significa que no se les enseñen
a darles la bienvenida al fracaso y al error. Todo aprendizaje implica explorar y conectar. La exploración
de territorios nuevos lleva asociado un coste: el error y la equivocación como fuente de aprendizaje. La
conexión consiste en enlazar, tejer, mezclar, fusionar, relacionar y subsumir ideas que aparentemente
están desconectadas en sistemas conceptuales más amplios y más significativos.
Somos seres narrativos: organizamos y explicamos el mundo a través de relatos. Los seres humanos
habitan en mundos interpretativos. Para dar sentido al mundo creamos historias, relatos, narraciones.
Los relatos estructuran nuestra manera de percibir y entender el mundo. Reclamamos historias y
vivimos enredados en busca de historias (cuentos, novelas, películas…). Un relato es una información
empaquetada de tal forma que todo el mundo la entiende fácilmente; pues une datos y emociones. La
formación integral de los niños se reedifica con recursos, ideas y acciones vinculados a la narratividad
que sustenta las historias de vida. No se debe perder de vista la plasticidad cerebral ni los
circuitos/áreas/módulos/redes especializadas en la estética, el amor, el apego que no serían posibles
sin las relaciones interpersonales y sus relatos, correlatos y metarrelatos. Todo dato sobre la realidad
concreta nos llega a través de la idea de un relato, incluida la ciencia.
Por lo tanto, una de las vías para formar al ser-persona-integral tiene que ver con el compartir historias,
cuentos, fábulas, novelas; con esa experiencia narrativa que no exige exámenes de comprobación ni
retórica, deconstruye la evaluación tradicional y aboga por los momentos de satisfacción, desvelos,
conexión, crítica, vuelo y cierta resiliencia que emerge de la aceptación, de la tolerancia y de la empatía.
Para ello, se proponen prácticas lectivas vinculadas a la literatura ergódica y un despertar de la
curiosidad. La palabra ergódica “surge de la unión de dos palabras griegas: ἔργον (trabajo) y ὁδός
(recorrido), que define, según el estudioso Espen J. Aarsethse, a las obras que requieren un esfuerzo
relevante por parte del lector para atravesar el texto” (Biblioteca de la Universidad de Navarra, 2018,
párr. 1). Para despertar el deseo de creer que es necesario, en primer lugar, encender una pasión y para
que estos sentimientos estallen, es necesario despertar la curiosidad.
El homo sapiens se convirtió en sapiens cuando empezó a contar historias. De manera que el ser
humano empieza a caminar contando cuentos, pues estos preparan la mente del niño para entender el
doble sentido que casi todo tiene en la vida. Los cuentos configuran el imaginario colectivo, permiten
abrir más el campo experiencial y favorece a las capacidades exploratorias de las criaturas. Contar
cuentos es una especie de danza entrelazada entre hablar y escuchar (oír más interpretar), pero
también una danza epistemológica (científica) y ontológica (artística). Por una parte, describe, explica
o comunica ideas y conceptos, y por otra parte, metáforas, emociones y nuevas formas de
comprensión. Se podría definir la narración como el arte interactivo de utilizar palabras y acciones para
revelar los elementos e imágenes de una historia fomentando al mismo tiempo la imaginación del
escucharte.
Con la literatura iniciamos este recorrido de mediación artística. No obstante, otras manifestaciones
como la pintura, la escultura, la música y la danza tienen potenciales que permiten una estimulación
integral en los niños. Se pretende aplicar el principio de la integralidad desde el mismo proceso de
mediación artística. No tienen que ir separadas las manifestaciones artísticas, sino que se puede
advertir musicalidad en la literatura, narrativas visuales en las pinturas, ritmo en las esculturas y
plasticidad en la danza. Este se convertirá en otro de los principios que sustentan el presente trabajo
investigativo. ¿Cómo lograrlo?