LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2024, Volumen V, Número 5 p 128.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v5i5.2596
Fundamentación teórico-epistemológica de la estimulación
cognitiva a través de las artes hacia la innovación educativa
Theoretical-epistemological foundation of cognitive stimulation through
the arts towards educational innovation
Hishochy Delgado Mendoza
hishochy.delgado@unae.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-9807-1661
Universidad Nacional de Educación, UNAE
Azogues Ecuador
Yosbany Vidal García
yosvidal@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-4662-0964
ISM North
Quito Ecuador
Marjorie Roxana Andrade Velásquez
avmr@pucesd.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-7853-733X
Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Santo Domingo
Santo Domingo Ecuador
Luis Fernando Agila Díaz
lfagilad@puce.edu.ec
https://orcid.org/0009-0001-2159-5977
Pontificia Universidad Católica del Ecuador
Quito Ecuador
Artículo recibido: 21 de agosto de 2024. Aceptado para publicación: 04 de septiembre de 2024.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
El estudio se centra en la intersección entre la estimulación cognitiva, la inclusión educativa y las artes
como herramienta innovadora en la formación integral de niños y niñas en la comunidad de Peripa. Se
busca entender cómo estas prácticas contribuyen al desarrollo intelectual y moral de los niños. La
investigación se basa en un enfoque cualitativo y construccionista, utilizando técnicas como
observación participante, entrevistas y focus group, con el objetivo de identificar el contexto inicial y
el estado del arte en relación con la estimulación cognitiva y la inclusión educativa. Los hallazgos
revelan que la integración temprana del arte en la educación puede potenciar la estimulación cognitiva
de manera efectiva, fomentando interacciones sociales y promoviendo un proceso educativo inclusivo
y empático que reconozca la diversidad de cada individuo.
Palabras clave: aprendizaje, conocimiento, cultura, desarrollo humano, educación, etnografía
Abstract
The study focuses on the intersection between cognitive stimulation, educational inclusion, and the
arts as an innovative tool in the comprehensive education of children in the Peripa community. It seeks
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ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2024, Volumen V, Número 5 p 129.
to understand how these practices contribute to the intellectual and moral development of children.
The research is based on a qualitative and constructivist approach, using techniques such as
participant observation, interviews, and focus groups, aiming to identify the initial context and state of
the art regarding cognitive stimulation and educational inclusion. Findings reveal that early integration
of art in education can effectively enhance cognitive stimulation, fostering social interactions and
promoting an inclusive and empathetic educational process that acknowledges the diversity of each
individual.
Keywords: culture, education, ethnography, human development, knowledge, learning
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Cómo citar: Delgado Mendoza, H., Vidal García, Y., Andrade Velásquez, M. R., & Agila Díaz, L. F.
(2024). Fundamentación teórico-epistemológica de la estimulación cognitiva a través de las artes
hacia la innovación educativa. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 5
(5), 128 146. https://doi.org/10.56712/latam.v5i5.2596
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ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2024, Volumen V, Número 5 p 130.
INTRODUCCIÓN
La pandemia de COVID-19 ha provocado cambios significativos en los procesos de enseñanza y
aprendizaje, con la manifestación de emociones negativas que pueden obstaculizar el acceso y la
retención de contenidos en la memoria de niños y niñas. Esta situación resalta la necesidad creciente
de investigar y proponer estrategias para la estimulación cognitiva. En este contexto, se considera que
la mediación de las artes podría ser apropiada. Sin embargo, surge la pregunta fundamental: ¿Cómo
contribuyen la estimulación cognitiva y la inclusión educativa a la formación integral, tanto intelectual
como moral, de los niños y niñas? Además, es crucial indagar sobre qué expresiones artísticas pueden
gestionar eficazmente las emociones, facilitando la retención en la memoria y, por consiguiente,
mejorando el aprendizaje. Asimismo, se plantea explorar qué actividades específicas promueven la
estimulación cognitiva dentro del marco de la inclusión educativa.
Coon y Mitterer (2016) afirman que la cognición constituye el “procesamiento mental de la información
(…) [que] toma muchas formas, incluyendo la resolución de problemas, el razonamiento e incluso el
soñar despierto” (p. 276). De ahí que resulta inevitable hablar del pensamiento cuando abordamos
cuestiones cognitivas. “El pensamiento es una representación interna (expresión mental) de un
problema o situación” (Coon y Mitterer, 2016, p. 276).
Múltiples han sido los estudios que advierten los beneficios de las artes. Dierssen (2019), en su libro
titulado El cerebro del artista. La creatividad vista desde la neurociencia, aborda contenidos vinculados
con el proyecto que se piensa desarrollar; entre los que se destacan, el sentido biológico del arte, la
percepción y las artes visuales, la música y la creatividad humana. Según Moreno González (2017), “las
artes constituyen una herramienta valiosísima para intervenir en contextos problemáticos por lo que la
mediación artística se está evidenciando como una nueva forma de dar respuesta a las necesidades
sociales” (p.15). La misma autora, en el texto La mediación artística. Arte para la transformación social,
la inclusión social y el desarrollo comunitario, responde a la interrogante: “¿Por qué las actividades y
los talleres artísticos son una herramienta para la inclusión social y el desarrollo comunitario?” (p. 15).
Una de las expresiones más acabadas y complejas del conocimiento y de la representación de valores
del ser humano es el cine, y este, a su vez, se ha convertido en una posibilidad de análisis en los diversos
y complicados contextos en el que se desarrolla el aprendizaje (Delgado, Torres y Vidal, 2020, p. 151).
Desde que a mediados del siglo XX se extendieron las prácticas arte terapéuticas en los contextos
sanitario y educativo, no han parado de diversificarse y ampliarse sus ámbitos de aplicación. Hoy
encontramos un uso flexible y adaptado a los múltiples requerimientos de una sociedad que demanda,
cada vez más, aprender a canalizar personalizada y constructivamente su vida emocional (Domínguez,
2012, p. 6).
Los procesos cognoscitivo y afectivo forman una unidad indisoluble en la consciencia y los separamos
únicamente aquí para estudiarlos en su esencia. El proceso cognoscitivo está constituido por la
sensopercepción y el pensamiento. Es fundamento y garantía de la primera característica de la
conciencia: la capacidad de conocer el mundo. Además, permite el reflejo en la conciencia de las
cualidades de los objetos y fenómenos de la realidad objetiva, y su resultado es el conocimiento (Núñez
de Villavicencio, 2001, p. 12).
La estimulación cognitiva se aplica a cualquier individuo, pues todos pueden mejorar para ser más
hábiles. Los objetos de este tipo de intervención van dirigidos a desarrollar las capacidades mentales
y a mejorar y optimizar su funcionamiento (Martínez, 2017, p. 21). Este apartado justificativo se
abordará desde diversas razones que hacen del evento una experiencia necesaria e importante para la
comunidad:
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Primera razón: Esta investigación permitió una vinculación educativa y afectiva entre quienes
conformamos la PUCESD y la comunidad. Los proyectos son considerados como estrategias para la
toma de decisiones de organismos gubernamentales y sociales, que, a su vez, en el proceso forman
lazos entre las personas que conforman el equipo de investigación; todos estos exploran las mejores
opciones para llegar a los objetivos y metas planteados. Como menciona Boisier (2005), se trata,
entonces, de revertir situaciones desfavorables que obstaculizan el desarrollo local; el cual se
interpreta como una capacidad endógena para generar bienestar económico y social.
Segunda razón: La estimulación cognitiva y la inclusión son pilares esenciales en el desarrollo de las
distintas habilidades, inteligencias múltiples e inteligencia colectiva que necesita el ser humano para
el desarrollo de su entorno (tanto en el ámbito mental como en el sico). Por lo cual, según Top Doctors
(2020), es el “conjunto de actividades a mantener o a perfeccionar el funcionamiento cognitivo en
general, a través de ejercicios de memoria, percepción, atención, concentración y lenguaje” (párr. 1)
Por lo tanto, a través de las distintas actividades cognitivas se puede llegar a la estimulación y
desarrollo de las necesidades educativas que requieren los alumnos.
Tercera razón: El abordaje cognitivo mediante las prácticas artísticas edifican experiencias educativas
integrales, dinámicas y creativas.
Cuando la educación se encuentra con el arte y la cultura, se abre una vía que brinda a niños, niñas y
jóvenes la posibilidad de desarrollar todo su potencial. Una educación artística y cultural rica, con
sentido, bien pensada y ejecutada, no lo ayuda a los y las estudiantes a enriquecer sus proyectos
artísticos, motivándolos a utilizar de manera creativa todos los recursos locales a su alcance, sino
también a formular propuestas que van en beneficio de su desarrollo. (Consejo Nacional de la Cultura
y las Artes, 2016, p. 10)
Asimismo, algunas personas se manifiestan peyorativamente respecto a las artes y sus funciones a
través de expresiones como: “vivir del cuento”, “no es ciencia, por tanto, no importa”, “¡ah, eso no cura!”,
o simplemente apelan a la indiferencia; o cuando los gobernantes dejan de ocuparse o se descuidan
de la sensibilización por las artes a la sociedad es entre tantas razones desconocimiento.
Quienes miramos las artes conscientemente descubrimos un mundo complejo de logos (razón,
conocimiento), pathos (pasión), ethos (ética, credibilidad) y tekné (producción y acción efectiva); una
aproximación al areté (excelencia) y a la psique creativa, cósmica, que convida al estoicismo: un
movimiento filosófico de inspiración y espiración en tanto espiritualidad que conduce a la felicidad del
alma. Hay momentos de vida sombría que requieren de la naturaleza simbólica de las artes; amor y
psique van de la mano con el deseo de convertir los objetos en algo bello, en estímulo dinámico que
mueve el cuerpo y relaja las tensiones.
La mediación, aplicación e intervención de diversas manifestaciones artísticas, a través de un
dinamismo participativo con perspectiva integral, favorece el desarrollo cognitivo, emocional y la
inclusión educativa en niños y niñas de la comuna Peripa; donde el arte es muy importante para la vida
personal y se puede aplicar en diversas formas, para que tenga un interés absoluto en lo que al niño/a,
y así se podrá evidenciar la inclusión en las aulas y en su entorno. De tal forma, el objetivo general es
estimular las capacidades cognitivas y la inclusión educativa con mediación artística para favorecer la
formación integral (intelectual y moral) del desarrollo de los niños y niñas de la comuna Peripa,
cumpliendo con los siguientes objetivos específicos:
Identificar cuál será el contexto inicial empírico que estará estrechamente vinculado a las
características generales de la comuna Peripa, con el propósito principal de lograr la formación
integral sobre los niños y niñas, al momento de implementar las diferentes metodologías en el
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ámbito educativo de los habitantes de la comuna; acompañados de los docentes, los cuales
estarán capacitados para la aceptación de dicho método incrementado.
Determinar cómo se llevará a cabo la socialización, al intervenir en el estado del arte con la
estimulación cognitiva, y cómo la implementación de la inclusión educativa en la comuna
Peripa ayudando a que las personas vinculadas conozcan, se informen y se desarrollen en
diferentes ambientes; los cuales serán de gran apoyo a la vinculación educativa en la
escolaridad.
METODOLOGÍA
Esta investigación es coherente con el enfoque cualitativo y las maneras construccionistas,
constructivistas y sistémicas de abordaje. Pasar de un sistema educativo, entendido
fundamentalmente como una fábrica de conocimiento o un sistema de entrenamiento meritocrático
para servir al mercado laboral, a un sistema más avanzado y creativo donde se integra el conocimiento,
las emociones, los conceptos y los mitos; donde no haya confinamiento disciplinario y donde se
aprovechen las nuevas tecnologías de forma innovadora, requiere una metodología diferente que
entienda la educación como una aventura imprevisible que no se puede programar.
La presente investigación adopta el enfoque de Investigación-Acción, diseñado para abordar diversas
problemáticas cotidianas con el propósito de alcanzar soluciones concretas. Según lo indicado por
Murillo Torrecilla et al. (2011), el término “investigación-acción” tiene sus fundamentos en la obra de
Kurt Lewis y fue acuñado inicialmente en 1994. Este diseño conceptualiza una metodología capaz de
amalgamar el enfoque experimental propio de la ciencia social con programas orientados a la acción
social (p. 3).
Por otra parte, la investigación se sustenta en la perspectiva de las Artes en la Educación (IBA), que
aboga por la integración del arte en el ámbito educativo con el propósito de promover entornos
creativos que engloben todas las habilidades de los estudiantes. Al considerar las reflexiones de
Barone y Eisner (2012): “La investigación basada en artes fue, y continúa siendo, un intento de emplear
las formas de pensamiento y representación proporcionadas por las artes como medio para
comprender mejor el mundo” (p. 11).
Además, asegura la relación del arte con los contextos educativos, logrando así conectar las artes con
la educación mediante los procesos de investigación que involucran el desarrollo de la creatividad en
todo su sentido. Hernández (2008) reafirma lo dicho, al hacer referencia en su texto a las
características de la IBA, en la que señala: “Utiliza elementos artísticos y estéticos, busca otras
maneras de mirar y representar la experiencia y trata de develar aquello de lo que no se habla” (p. 94).
Incluso, “Reducir la educación a una poiesis (fabricación) sería tratar al sujeto educado como una
“cosa” de la que podría decirse, antes de empezar a educarla, qué debe ser y de qué modo exacto podrá
verificarse si se corresponde con lo proyectado” (Chamorro Hernández, 2009, p. 46). Por lo que, según
Aristóteles y Meirieu, cualquier acción educativa está marcada por el equilibrio entre poiesis
(instrucción: actividad delimitada en el tiempo) y praxis (educación: acción interminable).
Teniendo en cuenta este contexto, el proyecto utilizará los procesos, principios y cnicas de los
enfoques de Art Thinking. Según criterios de Acaso y Megías (2017), “Art Thinking nos propone un
nuevo punto de vista desde el que enfocar la educación y hacer que los alumnos vuelvan a conectar
con aquellas clases que se convirtieron en un tedio alejado de su realidad” (p. 2); dándonos a conocer
que mediante diferentes modalidades de enseñanza uno puede llegar a aprender. Por tanto, las
grandes fases metodológicas serán:
Contextualización del problema (entender el contexto y las necesidades).
Investigación exploratoria (cartografiar el terreno, enmarcar el problema, ver la imagen global).
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Investigación interpretativa (visualizar el “sistema” con sus elementos e interrelaciones).
Investigación generativa (formalizar ideas y conceptos, pensar en términos de metáforas).
Diseñar (integrar las ideas, conceptos e insights en modelos y prototipos).
Investigación evaluativa (contrastar el modelo con la realidad).
Innovar, aprender y mejorar (organizar el conocimiento y el aprendizaje obtenido para su
transmisión a otros entornos).
Comunicar los resultados mediante historias multimedia.
Entre las técnicas que se pretenden utilizar están la observación, la entrevista, brainstorming, mind
mapping, mapas de partes interesadas, mapas de empatía, el autorreporte y el focus group. Cabe
destacar que los instrumentos de dichas cnicas estarán pensados desde la virtualidad y la hibridez
que exigen estos tiempos. Por lo tanto, las reuniones a través de una aplicación de videoconferencia,
será la vía predilecta para las actividades que se han de proponer. La cnica de la observación se
aplicará de forma presencial, mientras que la entrevista, brainstorming y focus group serán virtuales.
El proceso para sistematizar los datos será el siguiente:
Identificación de las fuentes de información.
Recopilación de datos (en diferentes fuentes: texto, audio, vídeo).
Organización, clasificación y etiquetado de datos.
Procesamiento de la información.
Presentación visual de la información.
El análisis cualitativo se realizó mediante el paquete de software MAXQDA, versión 2022, que permite
analizar y codificar todo tipo de datos: textos, imágenes, audios o archivos de videos, páginas web,
tweet, discursos, grupos focales, encuestas y muchos más. Para el uso del programa se debe trabajar,
primero, en el documento a ser analizado; luego, se carga el documento al programa MAXQDA para
poder encontrar la frecuencia de palabras. Al utilizar esta función se obtiene un conjunto de palabras
las cuales se deben filtrar de acuerdo con el número de incidencia en el documento. Finalmente, el
programa nos facilita la creación de figuras o gráficas, permitiendo así tener una visualización más
interactiva de los datos.
Cabe mencionar que los actores involucrados dentro de la investigación presente son los niños y niñas,
cuidadores de los mismos o representantes legales, maestros de las comunas Peripa, docentes-
investigadores del grupo ETHOPUS y estudiantes de Educación Básica de la PUCESD, quienes son
importantes para que se lleve a cabo este proyecto adelante, pues a través de ellos se pudo recopilar
los datos de forma directa con las distintas actividades realizadas por medio de la danza, la pintura y
el teatro.
El proceso de investigación supone un compartir con empatía, simpatía y altruismo; valores que nos
permiten el logro del desarrollo humano desde los nuevos materialismos relacionados con diversas
manifestaciones artísticas para la formación integral de los niños y niñas, y así podremos observar
cómo ellos van desarrollando su comportamiento en su vida. Esto da paso a los valores que son
importantes para su crecimiento tanto personal como escolar (conocimientos y valores éticos).
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RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Desplazamientos teóricos y ontoepistemológicos vinculados con la estimulación cognitiva, la
educación inclusiva y la mediación artística
Estimulación cognitiva y Mediación artística
El proceso formativo del ser humano desde temprana edad debe enfocarse en dos concepciones
contemporáneas de singular significación: “saber ser” y “saber hacer”; que se traduce en un
crecimiento intelectual y emocional con carácter crítico, reflexivo y creativo en contexto. Por lo que la
enseñanza y el aprendizaje del Individuo en conexión con ámbitos especializados como el Arte no debe
quedarse solo en el plano de lo académico, sino traspasar las fronteras hacia la sociedad (familiar y
comunitaria); lo que conlleva a una relación armónica entre la Estimulación cognitiva y la Mediación
artística.
Desde los primeros estudios del arte que un niño recibe en la escuela, el docente se enfoca y se
preocupa por el desarrollo de la atención, la concentración, la apreciación literal y luego inferencial e
interpretativa, el lenguaje, la memoria y el razonamiento; es decir, recurre a una activación de la
estimulación cognitiva, entendida como “Un conjunto de técnicas y estrategias que tienen como
objetivo la mejora del rendimiento y eficacia en el funcionamiento de capacidades cognitivas” (Bitbrain,
2018, párr. 2). Por lo que el docente parte de la emoción, el descubrimiento y el contacto directo con
obras icónicas para luego contextualizar al alumno y convidarlo a crear, interpretar y transpensar; es
decir, convidarlo a saber-aprender, saber-vivir y saber-convivir.
Criterio en el que converge el valor que la educación artística le impregna al desarrollo humano, según
postulados del neuropsicólogo norteamericano Howard Gardner (1999): Se considera que las artes
visuales proporcionan las oportunidades a los niños para explorar su entorno, para investigar sus
propias formas y para expresar las ideas, sensaciones y sentimientos que consideran importantes” (p.
13). De ahí que el docente recurre a técnicas o ejercicios en y fuera del aula que garanticen una efectiva
estimulación cognitiva; sobre todo, cuando se considera la motivación como recurso esencial del
aprendizaje.
En el caso del arte, algunas de las técnicas o ejercicios que pueden implementarse constituyen la
elaboración de cuentos ilustrados, la descripción de imágenes, collage de fotografías, la interpretación
de lecturas con emoticones, la creación de mapas o croquis, Exposiciones, Visual Thinking, el
Aprendizaje basado en Proyectos (ABP) de Artes plásticas, el Aprendizaje basado en la Creación (ABC),
Pensamiento Visual (Visual Thinking) visita a museos, centros culturales o comunidades diversas,
entre otros.
Si bien el docente debe motivar a la imaginación y a la creatividad, su praxis debe enfocarse también a
la percepción del entorno y al vínculo formativo con la familia; pues el aprendizaje en contexto es el
que garantiza que el niño pase de ser un sujeto que aprende a un sujeto que analiza y produce
conocimiento. Es decir, un sujeto activo en su propio aprendizaje; según los postulados
constructivistas del ruso Lev Vygotsky y del norteamericano David Ausubel, así como del enfoque de
“Educación transformadora” del pedagogo brasileño Paulo Freire.
En el acto de creación, el individuo altera el espacio en el que interviene y, a medida que lo hace, infunde
emociones y significados en sus creaciones. Este proceso creativo desencadena la manifestación de
nuestra identidad y comportamiento, involucrando la memoria, el conocimiento, la percepción, la
experiencia, lo consciente y lo inconsciente. La obra de arte se convierte en una representación
simbólica del mundo, donde las imágenes representan algo que ya ha sido presentado, pero que se
actualiza en el momento presente. Implica una reflexión sobre el pasado y un ajuste a la realidad actual.
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Es tanto una repetición de las primeras imágenes como una creación nueva, lo que posibilita la
expresión de lo mismo pero de una manera diferente, permitiendo la reestructuración del “yo” (Moreno
González, 2017).
Una vez más, se concibe al arte como una herramienta de expresión y comunicación que favorece la
praxis artístico-educativa en el aula y fuera de ella; sobre todo, al fungir como mediadora de la
intervención social que realice el niño como actividad prescrita o por interés personal (i. e. aprendizaje
como servicio), pues le permite el acceso a la cultura, a ser parte de ella desde lo identitario, a re-crear
procesos de simbolización según criterios del cognitivista suizo Jean Piaget y a autogestionar su
conocimiento inter-, trans- y disciplinar en sí. Esto último en concomitancia con la visión que profesa
el filósofo norteamericano Nelson Goodman, al relacionar el arte con el conocimiento:
Para él, el mundo es una construcción simbólica y nos plantea cómo a partir del arte el sujeto puede
revisar su representación del mundo y cambiar su realidad. Para él, el arte permite una relación
dialéctica entre lo que sabemos y lo que percibimos, entre lo aprendido y lo experimentado, entre el
objeto y el sujeto, entre lo real y lo imaginario, entre lo sentido y lo vivido, entre la forma y los símbolos.
(Moreno González, 2010, p. 3)
Lo que no conduce a reconocer la existencia de una Mediación artística y el valor que esta posee para
el proceso formativo del alumno de enseñanza primaria, tanto a nivel interpersonal como grupal y
comunitario. No obstante, es válido señalar la existencia de dos enfoques de la Mediación artística, en
la que el niño puede tener cierta implicancia:
El arte deviene estrategia que crea un pensamiento crítico y potencia las emociones, al vincular las
experiencias artístico-culturales con los diversos colectivos (Acaso, citado por Kolb, 2016). Aquí se
crea un diálogo entre el creador, la obra y el público, del que emanan experiencias y nuevos
aprendizajes artísticos.
El arte es una herramienta que fomenta la inclusión social e influye en la comunidad hacia una cultura
de paz (Moreno González, 2017). Aquí se crea una transformación socioeducativa a partir del contexto
de los individuos “vulnerables” con los actuantes de la mediación artística, en un aprendizaje-servicio.
Si bien ambos enfoques pueden materializarse en la participación activa del niño en la Sociedad a
través del arte, su praxis debe concebirse previamente en el pleno entendimiento del infante de lo que
hace o aprende, del por qué lo realiza y cómo este aprendizaje experiencial se corresponde, influye y
hasta transforma su ámbito vital. Lo que conlleva a corroborar que la mediación artística se sustenta
en una confluencia disciplinar entre Arte, Psicología y Pedagogía (v. Figura 1).
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Figura 1
Confluencias disciplinares de la Mediación artística
Fuente: Criado Pérez, citado por Moreno González, 2017.
Por consiguientes, la Mediación artística no es solo “una herramienta para generar y atraer
comunidades o nuevas audiencias, es, sobre todo, un dispositivo crítico que busca proyectar, pensar y
transformar los modos de pensar, el espacio común en y con el arte” (Peters, 2019, pp. 11-12). A la vez,
que no debe confundirse con la educación artística y la animación sociocultural, aun cuando la
participación y el aprendizaje se ponga en práctica a través de talleres (v. Figura 2); en los que el
discente se expresa y desarrolla su pensamiento, emociones y sus propias acciones, las cuales se
concretan en un carácter lúdico, cooperativo, empático y con un lenguaje artístico. Según Moreno
González (2017): “En los talleres el sujeto se emociona a la vez que piensa y actúa. En algunos
momentos prevalece la actividad, en otros el pensamiento, en otros se entrega a la acción y a la
producción sin pensar, llevado por su energía creadora” (p. 63).
Sin embargo, la relación acción-reflexión se mantiene en todo momento en los talleres; por lo que una
vez más se produce una Estimulación cognitiva del niño desde la puesta en práctica del conocimiento
aprendido o que aprende, la experiencia y la metacognición, que acentúa el valor de la mediación
artística.
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Figura 2
Trascendencia del Taller de mediación artística
Fuente: Paczkowski, 2020, p. 131.
La escuela y la sociedad en su conjunto deben prestar especial atención a las nuevas exigencias que
las condiciones sociales le imponen al mundo. Los avances acelerados que se han visto en las últimas
décadas, la irrupción de las nuevas tecnologías en el campo de la comunicación, el empleo cada vez
más recurrente de la tecnología en la industria, en el campo de la medicina, de la inteligencia artificial,
no le deja a cualquier Estado otra salida que no sea preparar a la generación que tendrá la
responsabilidad de mantener los logros de estos avances en aquellos lugares donde esto ha ocurrido,
y los que aspiren a alcanzarlo, tendrán la obligación de preparar a sus niños y niñas para que sean
capaces de enfrentar tales retos.
Por ello, la educación deberá estar enfocada en la formación permanente de las generaciones que les
tocará construir la sociedad del conocimiento; pues el objetivo de la escuela debe ser formar una
sociedad de aprendizaje en la que todas las personas alcancen a lo largo de la vida competencias
suficientes y necesarias para comprender lo que se les dice, para expresarse, relacionarse con los otros
y con su medio. Además de obtener conocimiento de este medio físico, social y cultural; resolver
conflictos que se le puedan presentar, interaccionar con ellos y tener independencia, decisión,
creatividad. Urge que la comunidad de cualquier institución educativa comprenda y admita que si se
alcanzan estas competencias los niños y niñas desde edades tempranas estarán mejor capacitados
para aprender a aprender y llevar a cabo sus proyectos vitales.
¿Cómo podemos enseñar a niños desde temprana edad a desarrollar la creatividad y el pensamiento
crítico? Esta pregunta plantea diversas respuestas que, en su mayoría, generan nuevas interrogantes.
¿Es esencial preparar a los jóvenes para un mundo donde la creatividad y el pensamiento crítico son
fundamentales? ¿Cuáles son las estrategias efectivas para fomentar el desarrollo del pensamiento
crítico? ¿Puede el Arte ser una herramienta eficaz en este proceso? Estos son algunos de los
cuestionamientos que investigadores sobre el valor del Arte como mediador en los procesos cognitivos
podrían plantearse. Considerar al arte como un mediador en el desarrollo del pensamiento crítico, la
creatividad, la imaginación y el pensamiento flexible implica reconocer y aprovechar todas las
potencialidades que ofrece, y debe ser tomado en cuenta en los procesos educativos formales.
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Es oportuno recordar que los acontecimientos dados en el mundo en el campo de la ciencia, en
cualquier rama de la vida social, han provenido de personas arriesgadas, críticas, “obstinadas” que
pudieron y pueden ver lo que otros no vieron ni han visto. Estas personas se han dedicado a formular
preguntas, a dudar, a indagar y a cuestionarse lo que el propio ser humano ha hecho, y se han planteado
nuevas interrogantes para resolver los problemas de manera innovadora.
Las personas que pueden ver el mundo de esta manera, es decir, cuestionándoselo, indagando,
enfrentando lo que saben con lo que pudiera ser, y de actuar en él como se ha descrito, tienen un modo
diferente de verlo; capaz de reconocer que hay diversos caminos para llegar a la resolución de un
problema y que hay modos diversos de entender el mundo y de actuar en él. Por lo que se baten en
sistemas abiertos de respuestas diversas; pero la realidad actual atrapada en métodos cerrados, busca
respuestas únicas a problemas complejos que la propia vida y su cotidianidad imponen. Por tanto, es
necesario dirigirse hacia la realidad, provocando un tipo de educación que forme a seres capaces de
romper estas contradicciones y ambivalencias. Al respecto, Benítez Sánchez (2014) plantea:
Existe la idea compartida de que una formación más completa facilitará la solución de los problemas
que presenta una sociedad en continuo proceso de cambio. También se comparte la idea de que la
educación basada en la información, en asimilar contenidos y adquirir destrezas y hábitos que se ha
venido arrastrando desde la Ilustración no es válida en este momento. Hay que poner en práctica,
pues, una educación que no se limite a atender contenidos intelectuales, sino que tenga en cuenta los
aspectos emocionales, sociales, la tecnología, el arte..., porque la educación para el siglo XXI debe ser
integral. (p. 21)
En este sentido, Marín (1980) insiste en “la necesidad de que la escuela se dedique a proporcionar
instrumentos que faciliten las respuestas personales y el aprendizaje para solucionar problemas”
(citado por Benítez Sánchez, 2014, p. 105). Es decir, se pondera el arte y la necesidad de tenerla en
cuenta para la educación del siglo XXI; aspecto con lo que se coincide, pues el arte permite que se
despierte la sensibilidad, la creatividad, la posibilidad de ejercer la crítica y el desarrollo y
enriquecimiento de los elementos cognitivos desde la niñez. Por eso, la escuela debe apostar porque
la educación artística sea parte del currículo, una asignatura transversal que ofrezca las posibilidades
de análisis, de competencias básicas y que les a los estudiantes herramientas para entender y
actuar en el mundo.
Al respecto, Benítez Sánchez (2014) plantea: “Como las materias artísticas son, además, atractivas y
gratificantes se revelan como una herramienta extraordinaria para adquirir múltiples destrezas desde
edades tempranas” (p. 110). Cabe recordar que la sensación es un proceso cognitivo básico, es el
punto de partida para poder llegar a la abstracción. Primero se siente, luego se percibe, se representa
y se abstrae; eso ocurre, por lo general, de esa manera y el arte propicia y permite que estos procesos
cognitivos se desarrollen.
En su estudio sobre el impacto del arte en el proceso educativo, Palacios (2006) afirma, respaldado por
Arnheim:
[…] los sentidos desempeñan un papel crucial en nuestra vida cognitiva. El sistema sensorial es uno de
sus principales recursos, por lo que señala que aprender a usarlos inteligentemente debería ser un
importante compromiso de la agenda educativa. Arnheim concibe a las artes como los medios
privilegiados para proporcionar estímulos sensitivos, las considera materias centrales para el
desarrollo de las sensibilidades y para la imaginación. (p.7)
La experiencia acumulada demuestra que el arte y sus manifestaciones son resultado de formas
complejas de pensamiento y que, si se aprovecha bien desde las edades tempranas, se podría estar
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asegurando un individuo capaz de enfrentarse a los obstáculos de la vida personal, social y laboral en
beneficios de sí mismo y de todos.
En los últimos años del siglo XX, la educación hereda un sinfín de transformaciones ideológicas,
estructurales y disciplinares, asumiendo el desafío de ajustarse a las demandas de la postmodernidad
(Lyotard, 1989; Apple, 1993; Bauman, 2000). En este contexto, gran parte de las naciones y Estados
concluyen sobre la urgente necesidad de gestionar e instalar sistemas educativos cada vez más
igualitarios, inclusivos, oportunos y pertinentes (Gibbons, 1998; Lahire, 2008).
¿Cómo definir entonces la Inclusión educativa que responda a estas demandas? El término inclusión
educativa inicialmente estuvo muy relacionado con las necesidades educativas especiales de algunos
alumnos y alumnas, pero posteriormente pasó a abarcar a la educación en general, promovió la idea
de que la escuela debe ser para todos y todas los niños y niñas, con independencia de sus
características y deficiencias. Es decir, que todos los niños pueden aprender en la vida normal de una
escuela en la que la diversidad se entiende como un valor añadido (Stainback y Stainback, 1999). Como
apuntan Corbett y Slee (2000): “La educación inclusiva es una proclama desenfadada, una invitación
pública y política a la celebración de la diferencia. Para ello, se requiere un continuo interés proactivo
que permita promover una cultura educativa inclusiva” (p. 134).
En la inclusión educativa existen experiencias que comparten la utilización de las artes para lograr
metas que no tienen necesariamente relación directa con el producto artístico. El arte como actividad
en la que el hombre recrea, con una finalidad estética, un aspecto de la realidad o un sentimiento en
formas bellas valiéndose de la materia, la imagen o el sonido. El arte ante toda su premisa plural, sin
duda, se perfila a mismo como una perspectiva de promoción de significados, mediante la
realización del proceso de desarrollo humano desde la subjetividad de cada sujeto. Se trata, por tanto,
de una excelente herramienta en el proceso de aprendizaje y fomento de las interacciones sociales,
que a su vez prevé un proceso de inclusión educativa social más dinámica y empático en la
particularidad de cada persona.
En la medida que nos permite reflexionar en torno a conceptos como la expresión metafórica (la
expresión de la situación traumática” de forma metafórica permite que el sujeto se desplace de la
primera persona a la tercera), la función simbólica (cuando se representa una idea artísticamente, la
comprendemos mejor y la revisamos), o la interdisciplinariedad (favorece el desarrollo integral, conecta
conocimientos y fomenta el pensamiento crítico y creativo); todos ellos elementos esenciales para
desarrollar nuestra praxis con saberes y rigurosidad. En el proceso de inclusión social se propone al
arte como una estrategia para la transformación social e inclusión educativa, es decir, se busca
garantizar el derecho a una educación de calidad para todos, que se adapte a las diversas necesidades
y favorezca la participación de las personas vulnerables.
La UNESCO (2020) define la educación inclusiva como el proceso de identificar y responder a la
diversidad de las necesidades de todos los estudiantes a través de la mayor participación en el
aprendizaje, las culturas y las comunidades, y reduce la exclusión en la educación y favorece la
inclusión social; cuyo objetivo es mejorar de manera integral las condiciones de vida de los individuos,
para ofrecerles las mismas oportunidades educativas, laborales y económicas de las que disfruta el
resto de la sociedad. Al tenerse en cuenta que, cuando nace una persona con o sin discapacidad, su
primer círculo es la familia, pues en la infancia se inicia la primera fase la inclusión social y el primer
sentido de pertenencia que experimenta toda persona.
Subirats et al. (2009) reconoce que los vínculos y las conexiones sociales como condición básica de
la inclusión de toda persona o grupo social, ya sean de carácter afectivo, familiar, vecinal, comunitario
o de otro tipo, es parte de los ejes básicos de inclusión social de cualquier persona. Es importante que
como educadores concibamos la inclusión como estrategia que pretende la transformación y
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actualización de todos los campos de la pedagogía, especialmente la didáctica, el currículo y la
evaluación, los cuales son la base de la constitución de los saberes pedagógicos de cada educador y
la forma de apoyar el aprendizaje de los estudiantes, sus logros y su participación total en la vida de la
institución tiene que ver con la calidad de la experiencia. Por lo tanto, involucra a los docentes a
propiciar cambios y modificaciones en contenidos, estructuras, adaptables y adecuadas; así mismo, a
descubrir y valorar que las artes son recursos, herramientas totalmente adaptables y adecuadas para
incluir a todos en los procesos de construcción del aprendizaje, para generar experiencias y fomentar
la inclusión universal que se adapte a todas las necesidades, eliminando las barreras que limitan el
aprendizaje.
Educar ya no es sólo transmitir conocimientos, también consiste en transmitir actitudes, valores,
intereses o sentimientos y el arte es un recurso positivo para trabajar con personas con necesidades
especiales, ya que facilita y acorta los problemas que pueden presentarse en áreas como el lenguaje
destrezas lógico-matemáticas, motricidad, problemas de comportamiento, entre otros. “En el arte
todos somos iguales, es por esto que se vuelve un medio tan valioso para que los niños encuentren en
él un espacio de expresión, libertad y confianza” (Gómez, 2014, p. 29).
La versatilidad de las artes como apoyo y recurso valioso para los procesos de enseñanza-aprendizaje
se ha constituido en la mayor fortaleza que tiene esta maravillosa herramienta, que no solo es capaz
de adaptarse a cualquier temática y aborda cualquier área, como nos menciona Gómez (2014): “El arte
permite respetar el ritmo de cada estudiante, trabajando la acción pedagógica como una guía y no
como una imposición” (p. 23); sino que, entre muchas de sus cualidades, da cabida a que las
experiencias de inclusión sean muchísimo más efectivas y contundentes.
Favorecer a las personas en situaciones vulnerables a través de talleres de mediación artística como
espacios lúdicos de reflexión y desarrollo de las capacidades para que los grupos de estudiantes
regulares con o sin necesidades educativas especiales asociadas a una discapacidad puedan
expresarse y desarrollarse. Así, a través de esta experiencia vivida por mediación del arte, las personas
pueden salir de su realidad cotidiana carencial y acceder a la cultura, con lo que eso implica de poder
imaginar, crear, acceder al mundo simbólico, recrear la propia realidad, inventar, jugar, etc.
Formación integral y Mediación artística
Abordar la formación integral en ambientes educativos constituye un proceso dinámico del intelecto y
de la ética del ser humano que piensa en complejidad; supone multiplicidad de sistemas en constantes
cambios, metainclusión de la diversidad óntica y maneras en tanto verdades de pensamientos-
acciones desde una perspectiva dialéctica. No se trata de un “se vale todo o vale todo” sino de la forja
del carácter y de las capacidades creativas, imaginativas con areté. Esto último exige aprender a soñar,
a proyectarse con consciencia y fuerza moral. La búsqueda de la excelencia en los procesos educativos
tanto escolares como no escolares (comunitarios) sigue siendo una de las utopías más maravillosas
de la filosofía para el buen vivir.
La enseñanza basada en el enfoque de areté pasa de ser una enseñanza estable, fija, repetitiva,
dogmática, procedimental, de currículo y recorridos cerrados a una enseñanza flexible, ubicua,
significativa, líquida, de currículo abierto, adaptativa y de recorridos flexibles. Transforma al
aprendiente de lector de información a explorador de conocimiento. Desde la perspectiva de areté, el
papel de la enseñanza es formar personas creativas con pensamiento crítico que se transformen a
mismo y al mundo.
La educación basada en areté es rizomática, donde su crecimiento no obedece a una lógica
centralizada, crece de forma no lineal, no jerárquica y descentralizada. Es una educación basada en la
experimentación, en las inteligencias múltiples, en el conocimiento transdisciplinar y en la cooperación,
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donde el lenguaje, las historias, el conocimiento, el aprendizaje y el ser están en una continua
interacción y recreación.
Sería un error preestablecer fórmulas o recetas rígidas para lograr una formación integral de las
personas/niños. Se proponen vías/rutas, principios que apunten hacia la libertad, el progreso y el
engrandecimiento encaminados por la gestión de las virtudes; lo que no significa que no se les enseñen
a darles la bienvenida al fracaso y al error. Todo aprendizaje implica explorar y conectar. La exploración
de territorios nuevos lleva asociado un coste: el error y la equivocación como fuente de aprendizaje. La
conexión consiste en enlazar, tejer, mezclar, fusionar, relacionar y subsumir ideas que aparentemente
están desconectadas en sistemas conceptuales más amplios y más significativos.
Somos seres narrativos: organizamos y explicamos el mundo a través de relatos. Los seres humanos
habitan en mundos interpretativos. Para dar sentido al mundo creamos historias, relatos, narraciones.
Los relatos estructuran nuestra manera de percibir y entender el mundo. Reclamamos historias y
vivimos enredados en busca de historias (cuentos, novelas, películas…). Un relato es una información
empaquetada de tal forma que todo el mundo la entiende fácilmente; pues une datos y emociones. La
formación integral de los niños se reedifica con recursos, ideas y acciones vinculados a la narratividad
que sustenta las historias de vida. No se debe perder de vista la plasticidad cerebral ni los
circuitos/áreas/módulos/redes especializadas en la estética, el amor, el apego que no serían posibles
sin las relaciones interpersonales y sus relatos, correlatos y metarrelatos. Todo dato sobre la realidad
concreta nos llega a través de la idea de un relato, incluida la ciencia.
Por lo tanto, una de las vías para formar al ser-persona-integral tiene que ver con el compartir historias,
cuentos, fábulas, novelas; con esa experiencia narrativa que no exige exámenes de comprobación ni
retórica, deconstruye la evaluación tradicional y aboga por los momentos de satisfacción, desvelos,
conexión, crítica, vuelo y cierta resiliencia que emerge de la aceptación, de la tolerancia y de la empatía.
Para ello, se proponen prácticas lectivas vinculadas a la literatura ergódica y un despertar de la
curiosidad. La palabra ergódica “surge de la unión de dos palabras griegas: ργον (trabajo) y δός
(recorrido), que define, según el estudioso Espen J. Aarsethse, a las obras que requieren un esfuerzo
relevante por parte del lector para atravesar el texto” (Biblioteca de la Universidad de Navarra, 2018,
párr. 1). Para despertar el deseo de creer que es necesario, en primer lugar, encender una pasión y para
que estos sentimientos estallen, es necesario despertar la curiosidad.
El homo sapiens se convirtió en sapiens cuando empezó a contar historias. De manera que el ser
humano empieza a caminar contando cuentos, pues estos preparan la mente del niño para entender el
doble sentido que casi todo tiene en la vida. Los cuentos configuran el imaginario colectivo, permiten
abrir más el campo experiencial y favorece a las capacidades exploratorias de las criaturas. Contar
cuentos es una especie de danza entrelazada entre hablar y escuchar (oír más interpretar), pero
también una danza epistemológica (científica) y ontológica (artística). Por una parte, describe, explica
o comunica ideas y conceptos, y por otra parte, metáforas, emociones y nuevas formas de
comprensión. Se podría definir la narración como el arte interactivo de utilizar palabras y acciones para
revelar los elementos e imágenes de una historia fomentando al mismo tiempo la imaginación del
escucharte.
Con la literatura iniciamos este recorrido de mediación artística. No obstante, otras manifestaciones
como la pintura, la escultura, la música y la danza tienen potenciales que permiten una estimulación
integral en los niños. Se pretende aplicar el principio de la integralidad desde el mismo proceso de
mediación artística. No tienen que ir separadas las manifestaciones artísticas, sino que se puede
advertir musicalidad en la literatura, narrativas visuales en las pinturas, ritmo en las esculturas y
plasticidad en la danza. Este se convertirá en otro de los principios que sustentan el presente trabajo
investigativo. ¿Cómo lograrlo?
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El Art Thinking (pensamiento basado en diseño) puede transformar la educación en una práctica
emocionante y cuestionadora. El desafío de cualquier compromiso educativo significativo hoy en a
es proporcionarnos algo para reflexionar. Frente al consumo masivo de información, al desarrollo de
habilidades y competencias para el mercado, a la formación pensante de la industria mediática, al
consumo serio de la cultura del entretenimiento, y, frente a todo esto, el gran desafío hoy es darse un
espacio y tiempo para pensar.
Es importante entender que al representar el pensamiento no se refuerza con ellos una actitud
contemplativa ni se basa en una nueva mentalidad. Todo lo contrario, significa aprender a dejarse
afectar, superando la relación de indiferencia que se forma como consumidores-audiencias de la
realidad. Se empieza a pensar cuando lo que se sabe (o no se sabe) afecta las relaciones con las cosas,
con el mundo y con los demás. Esto requiere valentía, y la valentía se nutre de las relaciones afectivas
con los demás. Es una experiencia fundamental que hoy puede cambiar radicalmente nuestra relación
con el mundo y sus formas de dominación cada vez más personales y subjetivas. A partir de ahí, la
educación se convierte en un desafío a las estructuras existentes y en un campo de pruebas (Garcés,
2013).
Dado que la naturaleza, la vida, el mundo no están divididos en asignaturas, las artes pueden ser la
amalgama para establecer conexiones y vínculos entre las diferentes asignaturas. Para aprender a leer
y a escribir, para la historia, para las matemáticas, para la geografía, el Art Thinking se configura como
una metadisciplina que atraviesa cualquier conocimiento. El eje vertebrador para la generación de
conocimiento que den forma a los procesos educativos actuales. Al igual que la función de las artes
visuales es transformar al que mira, la principal función del Art Thinking es transformar al que aprende.
Creando una gran sinergia entre arte y educación. De esta manera, el arte puede verse desde una triple
perspectiva: como forma de pensar, educar y de crear.
Este marco de referencia basado en areté, el pensamiento rizomático, el Art Thinking, el pensamiento
visual y las narraciones propone que una de las tareas que debemos afrontar en la construcción de la
educación es trabajar desde las multiplicidades, la conexión, la heterogeneidad a través de proyectos
colaborativos y desde un currículo abierto, dinámico, reticular y líquido que genere conocimientos
dinámicos, colectivos, creativos y efectivos.
Para llevar este marco de referencia a la práctica tenemos que abordar las formas simples de manera
compleja, abandonando la idea de que existen recetas en educación con objeto de generar
conocimiento a través del lenguaje audiovisual y las artes contemporáneas. Desde esta perspectiva, el
docente es un artista y los alumnos también, artistas de la creación de conocimiento. Las artes nos
ofrecen un tipo de conocimiento abierto, divergente y basado en las subjetividades en lugar de uno
cerrado, convergente y basado en certezas. En lugar de partir de objetivo, el tipo de pensamiento que
facilitan las artes trabaja desde y hacia lo subjetivo, a través de lo narrativo y el lenguaje audiovisual y
no desde la evidencia.
Si las actividades consisten principalmente en realizar una prueba sobre un tema normativo que no
interesa y con el que no se puede establecer contacto personal, si no llama la atención y alguna
pregunta sin sentido o irrelevante, en círculos les permitirán aprobar; pero no debe aprender, ya que la
información desaparece automáticamente una vez que haya terminado la prueba (Acaso y Megías,
2017).
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Figura 3
Enfoques de la educación rizomática
CONCLUSIÓN
La estimulación cognitiva es un proceso en donde el ser humano va adquiriendo conocimiento,
mediante el aprendizaje y las experiencias obtenidas en el desarrollo de ciertas actividades en las que
se puede reflejar la inclusión educativa y, por supuesto, que tanto niños como niñas, con o sin
discapacidad, sean tratadas como iguales. Estos dos temas son importantes, ya que han acontecido
objetos de estudio esenciales en diversos ambientes donde han ayudado al ser humano al
enriquecimiento de sus conocimientos. Por tanto, es necesario la continuidad de las propuestas
innovadoras, vinculadas con el arte.
Asimismo, resulta importante que estas actividades, desarrolladas con la finalidad de observar cómo
se vincula la estimulación cognitiva en la educación, sean realizadas con más frecuencia; ya que, si
solo se procede a hacer cuando se desea saber en dicho momento la información, no se verá cómo se
trabaja en diferentes ámbitos. Se sabe, además, que este tema es vital para el desenvolvimiento del
estudiante desde un área que no se conoce a profundidad, de manera que se realiza esta sugerencia
que facilita las investigaciones a futuro.
Como consecuencia de lo expuesto, se comentó que, debido a la pandemia COVID-2019, no existe un
cambio en los procesos de enseñanza y aprendizaje de los niños y niñas dentro del proceso formativo,
lo cual involucra la expresión negativa de emociones que impiden el acceso y la fijación de la memoria
en los niños y niñas, y que debería ser, al contrario. En esta situación exige cada vez más un estudio y
propuesta para la estimulación cognitiva, ya que el niño o niña aprende mediante esta. Por
consiguiente, se recomienda realizar más talleres, convenciones, charlas, entre otras diferentes
maneras de comunicación, con la finalidad de hacer conocer sobre el tema de la estimulación cognitiva;
ya que este abarca abundante información, la cual es destacable para todas las áreas educativas, pues
al momento de informarse, provoca que la calidad de educación que impartirá el encargado de cada
salón sea mejor, con la finalidad de ver resultados valiosos gracias a la implementación de esta técnica.
En síntesis, los procesos cognoscitivo y afectivo van formando una unidad resistente en la consciencia,
en la educación y se separa únicamente para estudiarlos. El proceso cognoscitivo está constituido por
la sensopercepción, lo cual es un proceso evaluativo. La estimulación cognitiva puede ser aplicada a
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todo individuo sin exclusión alguna, pues todos pueden mejorar para ser más hábiles y diestros en
cualquier aspecto. Asimismo, los objetos de este tipo de intervención se dirigen al desarrollo de las
capacidades mentales de los niños y niñas.
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