LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2024, Volumen V, Número 5 p 260.
Como lo que hace notar Argudín (2016), “la educación es una acción práctica que tiene dos resultados:
la capacitación y la formación”. Con la capacitación el educando recibe conceptos, procedimientos,
informaciones, en cambio la formación implica desarrollo de actitudes, normas, valores y código de
ética que conlleva finalmente a la adquisición de la actitud (p. 25).
Los pilares de la educación media, se encuentran estructurados con base a los cuatro pilares de la
educación, establecidos por la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI, UNESCO.
La Educación Media Paraguaya, además de adoptar los cuatro pilares citados, establece un quinto
pilar, el “Aprender a Emprender” que se halla estrechamente vinculado a los ya analizados, y más
específicamente con el “aprender a hacer”.
Según Argudín (2016, p. 11) la palabra competencia se deriva del griego agon, y agonistes, que
identifica aquel que se ha preparado para ganar en las competencias olímpicas, con la obligación de
salir victorioso y por tanto aparecer en la historia. Mulder et. al. ( 2008, p. 2) refiere que a platón se le
concede como el primera en usar del concepto de “competencia”. Zabala & Arnau, (2017), mencionan
que a principios de la década de los setenta y en el ámbito de las empresas surge el término de
“competencias” para designar a aquello que caracteriza a una persona capaz de realizar una tarea
concreta de forma eficiente.
Jacques Delors (1993-1996), preparó un informe titulado: La educación encierra un tesoro. Este
informe recordó la importancia de un enfoque humanista de la educación y definió los “cuatro pilares”
de la educación: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser
(UNESCO, 2020). En la Conferencia Mundial (1998) sobre la educación celebrada en la sede de la
UNESCO, se expresó que es necesario propiciar el aprendizaje permanente y la construcción de las
competencias adecuadas para contribuir al desarrollo cultural, social y económico de la sociedad de
la información.
En tan importante encuentro, se remarcó que la educación seguirá en la misma línea, es decir, por
medio de las competencias, ligadas a cuatro de sus funciones principales, la primera, apunta a una
generación con nuevos conocimientos, es decir la función investigativa. La segunda apunta a la
capacitación de personas altamente capacitadas, que pasa a ser la función esencial de la educación.
La tercera es la función social que implica prestar servicio a la sociedad y la cuarta es la función ética,
abarca la criticidad social (Argudín, 2016).
Así como prácticamente en todos los países de la región, Paraguay que comenzaba a transitar la
democracia, debió ajustar el currículum del sistema educativo nacional acorde a las nuevas exigencias,
que implicó un verdadero desafío considerando después de tres décadas de gobierno autoritario, se
debía consensuar y hacer un estudio exhaustivo sobre las principales debilidades y fortalezas que se
tenía para recrear un nuevo modelo de educación para la república del Paraguay.
La educación basada en competencias, se fundamenta en un currículum apoyado en las competencias
de manera integral y en la resolución de problemas, Utiliza recursos que simulan la vida real, análisis y
resolución de problemas, que aborda de manera integral; trabajo cooperativo o por equipo, favorecido
por tutorías (Argudín, 2016, p. 13).
Pasar de un paradigma conductista a enseñar de forma cooperativa y participativa no fue tarea fácil.
Se fue trabajando por ese “cambio” de manera escalonada, partiendo de los primeros grados de la
Educación Escolar Básica y más adelante en el año 2000 se implementó la “Reforma Joven” y la
educación basada en competencias, con el objetivo de poder enfrentar los retos que la realidad social
les exige, planteando la integración de conocimientos, aptitudes, destrezas, actitudes y valores.