LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mes-mes, año, Volumen -, Número - p 436.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.261
Inteligencia Emocional e Impulsividad en Estudiantes de
Bachillerato
Emotional Intelligence and Impulsivity in High School Students
Melanie Pinto Castillo
Universidad Técnica de Ambato
mpinto8237@uta.edu.ec
Orcid: https://orcid.org/0000-0002-4984-6627
Ambato Ecuador
Mauricio Núñez Núñez
Universidad Técnica de Ambato
am.nunez@uta.edu.ec
Orcid: https://orcid.org/0000-0002-9692-1642
Grupo de Investigación NUTRIGENX
Ambato Ecuador
Artículo recibido: día 14 de diciembre de 2022. Aceptado para publicación: 18 de enero 2023.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
La presente investigación considera importante el estudio en población adolescente ya que se
encuentran en una etapa de cambios tanto físicos como psicológicos, por lo que, se ha tomado
en cuenta dos variables que pueden explicar y predecir circunstancias por las que dicha
población puede atravesar, como es, la inteligencia emocional, que permite percibir diferentes
sentimientos, ya sea propios o de otras personas, y por otro lado, la impulsividad en la cual la
persona actúa de manera precipitada ante una situación. Es así que, el presente estudio tuvo
como objetivo principal determinar la relación entre inteligencia emocional e impulsividad en
estudiantes de bachillerato. El enfoque de la investigación fue cuantitativo, con un diseño no
experimental y un corte transversal. La muestra estuvo conformada por 111 estudiantes de una
Unidad Educativa pública de la cuidad de Ambato - Ecuador. Para la evaluación se utilizó el
Inventario de Inteligencia Emocional de BarON y la Escala de Impulsividad de Barrat. En cuanto a
los resultados, se evidenció que la mayor parte de la población evaluada presenta un nivel de
inteligencia emocional bien desarrollada; por otra parte, en la evaluación de impulsividad se
encontró que la mayoría de los participantes presentan impulsividad no significativa; finalmente,
se reportó una correlación negativa leve entre las variables de estudio con un tamaño del efecto
pequeño (r=-0.389), p <.001, r2=0.151). Por lo tanto, se concluye que, a mayores niveles de
inteligencia emocional existirán menores niveles de impulsividad en la muestra de estudio.
Palabras clave: adolescentes, impulsividad, inteligencia emocional
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Como citar: Pinto Castillo, M., & Núñez Núñez, M. (2023). Inteligencia Emocional e Impulsividad
en Estudiantes de Bachillerato. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Humanidades 4(1), 436449. https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.261
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ISSN en línea: 2789-3855, mes-mes, año, Volumen -, Número - p 437.
Abstract
This research considers it important to study the adolescent population, since they are in a stage
of both physical and psychological changes, so two variables have been taken into account that
can explain and predict circumstances that this population may go through, such as emotional
intelligence, which allows perceiving different feelings, either their own or other people's, and on
the other hand, impulsivity, in which the person acts hastily in a situation. Thus, the main objective
of this study was to determine the relationship between emotional intelligence and impulsivity in
high school students. The research approach was quantitative, with a non-experimental and
cross-sectional design. The sample consisted of 111 students from a public school in the city of
Ambato, Ecuador. The Barron's Emotional Intelligence Inventory and Barrat's Impulsivity Scale
were used for the evaluation. Regarding the results, it was evidenced that most of the evaluated
population presents a well-developed level of emotional intelligence; on the other hand, in the
impulsivity evaluation it was found that most of the participants present non-significant
impulsivity; finally, a slight negative correlation was reported between the study variables with a
small effect size (r=-0.389), p <.001, r2=0.151). Therefore, it is concluded that the higher the levels
of emotional intelligence, the lower the levels of impulsivity in the study simple.
Keywords: adolescents, impulsivity, emotional intelligence
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INTRODUCCIÓN
La inteligencia emocional (IE) junto a la impulsividad (IM) juegan un papel clave en los
adolescentes para que puedan identificar sus emociones y pensamientos, de esta manera,
pueden resolver problemas sin apresurarse y así, expresar su estado emocional de manera
funcional ante la sociedad (Cejudo, 2017). Según (Sánchez et al., 2017) es importante el estudio
de la IE ya que ha sido relacionada con habilidades de aceptación y toma de decisiones, esto se
debe a que, a mayores niveles de IE el sujeto tendrá un mejor bienestar emocional y afecto
positivo. Anteriormente se pensaba que para la toma de decisiones únicamente se necesitaba
de la inteligencia, pero en la actualidad se sabe que también se necesita de las emociones para
cualquier decisión de la vida diaria (Martín, 2018). El estudio de la IE es fundamental en la
adolescencia porque esta se encuentra en una etapa de cambios, así como diferentes presiones
del diario vivir (Valle et al., 2018).
En relación con la impulsividad Leonangeli et al. (2021) mencionan que está correlacionada con
la búsqueda de sensaciones, es decir, conductas que sean emocionantes para la persona, falta
de planeación y predisposición a actuar bajo emociones negativas o positivas. Por consiguiente,
es importante del estudio de la impulsividad, más aún en la adolescencia debido a que las
conductas de riesgo aparecen con mayor probabilidad (Mendigutxia-Sorabilla et al., 2020).
En base a lo expuesto, se considera pertinente ahondar en los constructos antes mencionados,
ya que, por una parte, la IE es considerada como la capacidad para reconocer nuestros
sentimientos y poderlos expresar adecuadamente. Salovey & Mayer (1990) consideran que es
una inteligencia social que permite controlar las emociones de cada una de las personas, y con
ello tener pensamientos y conductas apropiadas al contexto.
Aunque existe una gran variedad de definiciones para inteligencia emocional, en la presente
investigación se utiliza la propuesta por BarOn (2000) quien la define como un conjunto de
destrezas emocionales, sociales y personales que ayudan a la adaptación del sujeto a las
exigencias del entorno, así como, a la comprensión de los demás y ver la manera de relacionamos
con otros.
La inteligencia emocional es valorada en cinco dimensiones: (1) intrapersonal (comprender y
expresar las emociones percibidas); (2) interpersonal (empatía y responsabilidad social para
reconocer las emociones de las demás personas); (3)adaptabilidad, (destrezas que tiene la
persona para adaptarse y resolver problemas); (4) manejo del ests (habilidad de autocontrol
de sus emociones ante situaciones de estrés); y , por último, (5) humor general (regulación de las
emociones para elevar la felicidad y la confianza) (Sáez et al., 2020).
La inteligencia ha sido abordada junto con el manejo emocional y la presencia de emociones
positivas como la alegría, satisfacción tranquilidad y seguridad, así mismo, para desarrollar bien
las habilidades de IE es necesario mejorar la autogestión de emociones y el autoconocimiento
(Ávila, 2019). A diferencia de Santoya et al. (2018) quienes la han estudiado junto al autocontrol
como un factor para la regulación de las emociones que es entendida como la capacidad de
reconocer las propias emociones, entenderlas y manejarles.
En cuanto a la impulsividad, Rueda et al. (2016) la definen como un constructo de conductas
motivacionales, emocionales y cognitivas que usualmente tienen consecuencias negativas para
el individuo como para su entorno. Los autores mencionan que, la impulsividad está presente en
mayor proporción en personas violentas, y en aquellas con diagnósticos como el trastorno de
déficit de atención e hiperactividad evidenciado principalmente en niños y adolescentes.
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De acuerdo a la base conceptual de Barratt (1993) la impulsividad puede ser definida como el
instinto a realizar acciones rápidas ante estímulos internos o externos; las acciones no son
planeadas y las personas no examinan las consecuencias que pueden tener con las demás
personas, así como con ellos mismos. La impulsividad tiene tres factores principales: (1) el
actuar sin pensar de las consecuencias negativas o positivas que tenga su conducta, (2) la
velocidad de respuestas ante una situación y (3) la obtención de gratificación (Sánchez-
Sarmiento et al., 2019). Se puede evaluar a la impulsividad en dos factores, por una parte la
impulsividad general donde el sujeto actúa en base a las emociones que tiene en el momento, y
por otra, la impulsividad no planificada, relacionada a tomar decisiones apresuradamente
(Bartolo et al., 2019).
Además, Patton et al. (1995) recomiendan que se pueden identificar tres rasgos de la
impulsividad: (1) el componente motor (indica el actuar sin antes pensar) (Rueda et al, 2016); (2)
el componente atencional (falta de capacidad para prestar atención a un estímulo durante un
periodo largo de tiempo); y (3) el componente de no planificación (en el cual la persona
únicamente vive el momento y no planifica ninguna acción).
Varias investigaciones se han llevado a cabo a partir del estudio de las variables antes
mencionadas, de esta manera investigaciones previas han hallado que la impulsividad está
directamente relacionada con el consumo de alcohol en jóvenes, pero están mediadas por la
inteligencia emocional, por ende, aquellas personas que desarrollen habilidades para una
adecuada inteligencia emocional podrían adquirir destrezas para el control del consumo de
alcohol (Merchán-Clavellino et al., 2020). Asimismo, Bresin, (2019) en su estudio de la
impulsividad y la agresión con una muestra de 345 participantes ha concluido que las dos
variables de estudio tienen una correlación indirecta entre cada una. Los resultados arrojaron
que las facetas de impulsividad que se encuentran asociadas más significativamente con la
agresión son la falta de reflexión y la urgencia negativa, por otra parte, la falta de perseverancia
y la búsqueda de sensaciones no están muy relacionadas a la agresión.
Además, se han reportado estudios como el García & García (2019) quienes evaluaron IE e IM en
cadetes de policía. Los resultados refieren que, la muestra evaluada tiende a actuar de forma
precipitada y tomar decisiones poco meditadas, atribuyendo como posible relación los altos
niveles de impulsividad reportados con la agresividad de los participantes.
Por otro lado, Jakubczyk et al. (2018) encontraron que la impulsividad no está relacionada con el
consumo de alcohol a través del mal control de las emociones a pesar que existe una correlación
entre IM e IE ya que al existir una IM elevada los evaluados han tenido un control de emociones
bajas.
En esta línea, se han llevado a cabo investigaciones que incluyen al bienestar emocional, la
felicidad y la inteligencia emocional, así, Guerra-Bustamante et al. (2019) demostraron que estas
variables se encuentran relacionadas con la IE, ya que los sujetos que tienen niveles bajos de
inteligencia emocional tendrán un nivel bajo de felicidad, debido a que no tienen una buena
regulación y reparación emocional. Por otra parte, García et al. (2018) hizo un estudio entre el
consumo de alcohol, conducta antisocial e impulsividad en adolescentes, concluyendo que
aquellos que tienen conductas antisociales tiene rasgos de impulsividad y consumen mayor
cantidad de alcohol. Esto se debe a que los adolescentes se encuentran en una etapa de
transición que le permite configurar sus propios comportamientos, es así, que el consumo de
sustancias podría ser un factor que explica la impulsividad.
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Como se observa, aunque el marco conceptual es amplio, se considera pertinente el estudio en
población adolescente, ya que se encuentran en una etapa con diferentes cambios que van a
influir en sus pensamientos, emociones, y forma de actuar; lo cual es importante generar
habilidades para el reconocimiento de sus emociones y autocontrol de las conductas. Por tanto,
la hipótesis que se plantea en el estudio es determinar la relación entre la inteligencia emocional
e impulsividad. Para lo cual lo objetivos del estudio son: (1) identificar el nivel de inteligencia
emocional; (2) evaluar el nivel de impulsividad; y (3) comparar las puntuaciones de inteligencia
emocional según la identificación de sexo de los participantes (hombre, mujer).
MÉTODO
Diseño: El enfoque de la investigación es cuantitativo porque se recolectan datos para poder
comprobar hipótesis en base a la medición de las variables inteligencia emocional e
impulsividad. En cuanto al diseño se trata de un estudio no experimental, porque no existió
ninguna manipulación de variables, ni control de estas. Con respecto al corte es de tipo
transversal, ya que los instrumentos se aplicaron en una sola ocasión.
Participantes: La muestra estuvo compuesta por 111 estudiantes de bachillerato de una Unidad
Educativa pública de la ciudad de Ambato con una media de edad de 16.8 (0.75). El muestreo
utilizado fue a través de una técnica no probabilística por conveniencia. Asimismo, los criterios
de selección fueron tanto de inclusión como exclusión. Los principales criterios de inclusión
fueron: (1) estar legalmente matriculado en el periodo académico septiembre 2022-agosto2023;
(2) firma de asentimiento por parte del representante legal para la participación en el estudio de
su representado; (3) estudiantes que han aceptado participar en el estudio a través del
consentimiento informado; (4) encontrarse en un rango de edad entre 16 a 19 años. Por el
contrario, el único criterio de exclusión fue presentar algún diagnóstico de déficit/discapacidad
física, psicológica o social, que dificulte el desarrollo de los instrumentos.
Instrumentos: A través de cuestionarios de papel y lápiz, se apli una encuesta
sociodemográfica e instrumentos psicológicos para evaluar las variables de estudio. Con
respecto a la encuesta se recopiló información relacionada con el sexo, sector de la vivienda, la
religión, el nivel socioeconómico que tiene, la especialidad a la que pertenece, con quien vive, si
ha consumido algún tipo de droga, tabaco o ingerido alcohol, y si realiza o no actividad física.
Para medir la inteligencia emocional se aplicó el inventario de Inteligencia Emocional de BarOn
(Ugarriza, 2001), las preguntas han sido anteriormente validadas y las respuestas utilizan el
método de escalamiento de Likert que van de 1 (muy rara vez) a 4 (muy a menudo). Está formada
con 60 preguntas que evalúa cinco factores (alfa de Cronbach = 0,85) (Dueñas, 2021): (1)
intrapersonal; (2) interpersonal; (3) manejo del estrés; (4) adaptabilidad; (5) estado de ánimo
general. Al final el instrumento proporciona un puntaje global, mismo que puede determinar si
presenta o no la característica de inteligencia emocional, siendo así que: de 80 a 89 tiene una
capacidad emocional mal desarrollada; de 90 a 109 será promedio; de 110 a 119 es bien
desarrollada; de 120 a 129 va a ser muy bien desarrollada y de 130 tend una capacidad
emocional excelentemente desarrollada.
Para evaluar la impulsividad se aplila Escala de Impulsividad de Barratt (Salvo G & Castro S,
2013) las preguntas han sido previamente validadas y las respuestas son en escala Likert que
van de 0 (raramente o nunca) a 4 (siempre o casi siempre). El instrumento está formado por 30
ítems (alfa de Cronbach = 0,79) que evalúa tres factores: (1) impulsividad cognitiva (alfa de
Cronbach =,641), (2) impulsividad motora (alfa de Cronbach= 0,659) e (3) impulsividad no
planificada (alfa de Cronbach= 0,727) (Chahín Pinzón et al., 2019). Con respecto a los tres
factores, la puntuación en cuanto a la impulsividad cognitiva puede ser no significativa (0 a 16)
o significativa (17 a 32); por su parte la impulsividad motora puede ser no significativa (0 a 20) o
significativa (21 a 40); finalmente la impulsividad no planificada puede ser no significativa (0 a
24) y significativa (25 a 48).
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Procedimiento: El cuestionario sociodemográfico y los inventarios antes descritos se realizaron
de manera presencial. Posteriormente, los datos fueron traspasados a un formato Excel versión
2021 para su tabulación. Una vez compilada la información sociodemográfica, así como los
resultados de cada participante, se utilizó el programa Jamovi versión 2.3.18 (software
estadístico con licencia gratuita) para realizar el análisis correlacional entre las variables. Antes
de la evaluación se entre a cada participante una carta de asentimiento y consentimiento
informado tanto a los padres de familia como a los estudiantes para dar a conocer los objetivos
de la investigación, la confidencialidad en el estudio y la importancia de su participación.
RESULTADOS
A continuación, se realiza el análisis de los resultados obtenidos de la aplicación del Inventario
de Inteligencia Emocional de BarOn y la escala de Impulsividad de Barratt. Inicialmente se
describen las características demográficas de la muestra de la población. Posteriormente, se
presentan los resultados obtenidos de la evaluación del nivel de estrés académico, la ansiedad,
y la comparación de medias de estrés académico por carreras. Finalmente, se realiza un análisis
correlacional entre el estrés académico y la ansiedad.
Análisis de datos sociodemográficos
En la tabla 1 se describen los resultados obtenidos de la aplicación de la encuesta
sociodemográfica en cuanto al sexo, sector de la vivienda, la religión, el nivel socioeconómico
que tiene, la especialidad a la que pertenece, con quien vive, si ha consumido algún tipo de droga,
tabaco o ingerido alcohol, y si realiza o no actividad física.
Tabla 1
Datos sociodemográficos
Frecuencia
Porcentaje
Sexo
Mujer
57
51.4 %
Hombre
54
48.6 %
Con quien vive
Padres
99
89.2 %
Otros
12
10.8 %
Nivel
socioeconómico
Mala
2
1.8 %
Regular
61
55.0 %
Buena
46
41.4 %
Muy buena
2
1.8 %
Consumo de
sustancias
Alcohol
61
55.0 %
Tabaco
16
14.4 %
Droga
6
5.4 %
Especialidad
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Ciencias
74
66.7%
Informática
37
33.3%
Se observa que del total de participantes, el 51.4 % se identifica como mujer y el 48.6 % como
hombre; en cuanto a la convivencia, se obtuvo que el 89.2 % de los evaluados viven con sus
padres y el 10.8 % con otras personas como son: sus parejas, abuelos, tíos; acerca del nivel
socioeconómico el 1.8 % de los participantes indicaron un nivel malo, el 55.0 % regular, el 41.4 %
como buena y el 1.8 % muy buena; referente al consumo de alcohol el 55.0 % han ingerido alcohol,
un 14.4 % tabaco y el 5.4 % han consumido algún tipo de droga; finalmente, en cuanto a la
especialidad que cursan los estudiantes, el 66.7 % pertenecen a ciencias, mientras que el 33.3 %,
siguen informática.
Descripción cualitativa del nivel de inteligencia emocional
Se describen los niveles de inteligencia emocional identificados en la población de estudio, como
se muestra en la tabla 2.
Tabla 2
Niveles de Inteligencia Emocional
Niveles
Frecuencias
Porcentaje
Mal desarrollada
3
2.7 %
Promedio
22
19.8 %
Bien desarrollada
36
32.4 %
Muy bien desarrollada
20
18.0 %
Excelentemente desarrollada
30
27.0 %
Como se observa del 100 % de los evaluados, el 32.4 % presenta un nivel de inteligencia bien
desarrollada, seguida de un 27.0 % presenta un nivel de inteligencia excelentemente desarrollada,
para continuar con un 19.8 % el cual presenta un nivel promedio de inteligencia emocional, así
pues, el 18.0 % nivel muy bien desarrollado, y un 2.7 % de la población presenta un nivel muy mal
desarrollado de la inteligencia emocional.
Descripción cualitativa del nivel de impulsividad
En la tabla 3 se describen los resultados de la evaluación de los niveles de impulsividad, que han
sido identificadas en la muestra.
Tabla 3
Niveles de Impulsividad
Niveles
Porcentaje
Impulsividad no significativa
78.4 %
Impulsividad significativa
21.6 %
Se puede observar que un 78.4 % de los evaluados presentan un nivel de impulsividad no
significativa, por el contrario, un 21.6 % presentan un nivel de impulsividad significativa.
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Comparación de medias de puntuación de Inteligencia emocional según el sexo
Para determinar si existen diferencias significativas en las medias de puntuación entre hombres
y mujeres (tabla 4), posterior al cumplimiento de los supuestos para aplicar una Prueba T para
muestras independientes se corrobora que cumple el supuesto de normalidad (p>0.05) y
homocedasticidad (p>0.05), por tanto, se procede a aplicar la Prueba T de Student (tabla 5)
Tabla 4
Medias de puntuación según el sexo
Total
N
57
54
Media
119
121
Mediana
117
119
Desviación
estándar
13.2
14.5
Mínimo
89
89
Máximo
144
149
Tabla 5
Contraste de dos medias independientes
Estadístico
gL
p
Total
T de Student
-0.724
109
0.471
A partir de los resultados obtenidos, se puede inferir que con un 95 % de confianza la media de
puntuación de inteligencia emocional en hombres (54) no fue significativamente distinta a las
mujeres (57) t (109 = -0.724 p>0.05).
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Correlación entre Inteligencia emocional e impulsividad
Para aplicar el contraste de correlación de Pearson al ser una prueba paramétrica, se comprobó
los supuestos: (1) no presencia de valores atípicos, (2) independencia de las puntuaciones, (3)
distribución normal de las puntuaciones y (4) homocedasticidad. En cuanto al supuesto de
normalidad y homocedasticidad, tras aplicar la prueba de Shapiro -Wilk y el test de Levene,
respectivamente, se observó que en el puntaje total de inteligencia emocional e impulsividad
cumplieron con los supuestos antes mencionados. A continuación, se presenta la matriz de
correlación de Pearson en la tabla 6
Tabla 6
Correlacn entre Inteligencia emocional e Impulsividad
Inteligencia
Emocional
Impulsividad
Pearson’s r
-0.389
p-value
<.001
Con un 95 % de confianza se puede concluir que existe una correlación negativa leve entre
inteligencia emocional e impulsividad con un tamaño del efecto pequeño (r=-0.389), p <.001,
r2=0.151).
DISCUSIÓN
Para poder determinar la correlación entre inteligencia emocional (IE) e impulsividad (IM) se
evaluó la IE y se determique la mayor parte de la población evaluada presenta un nivel de
inteligencia emocional bien desarrollado, mientras que, un porcentaje minoritario presentan un
nivel emocional mal desarrollado. Por otra parte, en la evaluación de impulsividad se encontró
que la mayoría de los participantes presentan impulsividad no significativa, por el contrario, una
menor cantidad de evaluados presentan un nivel de impulsividad significativa. En cuanto a la
comparación de niveles de puntuación de inteligencia emocional según el sexo no se encontró
una diferencia significativa entre hombres y mujeres. Finalmente, se determique existe una
correlación negativa leve entre inteligencia emocional e impulsividad.
En base a los resultados obtenidos se determinó que los participantes presentan un buen nivel
de IE. Resultados similares han sido obtenidos por pez-Angulo et al. (2022), quienes, aunque
no evaluaron a adolescentes, lo hicieron en el área educativa a docentes, así, encontraron que,
los docentes presentan niveles de IE emocional altos y medios. Esto supondría que, al estar en
un ambiente controlado (como es la escuela o colegio) el manejo de las emociones puede verse
más o menos influenciado por el contexto.
En contraposición a estos resultados, Aranda et al. (2022) reportaron que un bajo nivel de IE
podría relacionarse con el abuso de los celulares en adultos jóvenes, estos resultados han sido
diferentes a los de este estudio ya que la población es diferente y para la evaluación de IE se
utilizó la Escala de Inteligencia Emocional de Wong y Law, mientras que en la presente
investigación se utilizó el Inventario de Inteligencia Emocional de BarOn. Así mismo, Bonilla-
Yucailla et al. (2022) también encontraron que jóvenes universitarios mostraron niveles de
inteligencia emocional bajos, principalmente, en la escala de adaptación y estado de ánimo.
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Una posible explicación a la diferencia de resultados que se presenta, puede ser la edad
cronológica de los evaluados y las actividades a las que evolutivamente se enfrentan, es decir,
según Tamayo-Alzate et al. (2019) la capacidad de reconocer las emociones se vería influenciado
por la edad, asumiendo que, a mayor edad, mayor capacidad de metacognición en el manejo de
las emociones. Por tanto, es posible que los adolescentes evaluados en este estudio, aunque
presentan un nivel adecuado de IE, este se deba a un proceso metacognitivo que está en
desarrollo, a diferencia de los universitarios, quienes estarían en la edad necesaria de reconocer
lo que están sintiendo de manera más objetiva.
Otro hallazgo importante fue realizado por Quiliano-Navarro et al. (2020) quienes reportaron
niveles bajos de IE y de IM en otra muestra formada por universitarios. Estos resultados llaman
la atención, porque a diferencia de las antes mencionadas, el instrumento de evaluación fue el
mismo al de este estudio (inventario de BarOn), aunque el número de participantes es mayor
(n=320) habrá que analizar si los puntajes bajos se deben a la hipótesis de la edad cronológica,
o tiene relación con el momento en el que fueron evaluados (antes, durante o después de la
pandemia).
Con respecto a los resultados de impulsividad, es conveniente mencionar el estudio de Castillo-
Rodríguez et al. (2018) que, tras realizar una evaluación a los jugadores de futsal, obtuvieron
niveles bajos de impulsividad. Pese a que los resultados van en consonancia a los de este
estudio, se debe considerar que los participantes evaluados son deportistas, esto supondría que,
como refiere Calleja-Reina et al. (2021) el deporte es un factor protector en los niveles de
impulsividad.
Por el contrario, Lanesman et al. (2019) encontraron en su estudio niveles altos de IM, estos
resultados no son comparables con los de este estudio, pero deben ser tomados en cuenta,
porque se determinó que los adultos que consumían metanfetamina tenían un nivel mayor de
impulsividad que aquellas personas que no consumían. Es decir, el consumo de una sustancia
psicotrópica interfiere en el funcionamiento de la corteza prefrontal generando conductas
impulsivas (Guadalupe et al., 2021). Otro estudio que analiza impulsividad en población con
características adictiva es el de Tristán et al. (2018) quienes hallaron una relación entre IM y
adicción a las redes sociales, esto se debe a que los universitarios tienen altos niveles en los
factores de impulsividad como son: urgencia negativa y premeditación. Esta investigación halló
que no hay una diferencia significativa entre ambos sexos en cuanto a la inteligencia emocional.
La impulsividad también se ha estudiado con variables clínicas como es la depresión en
población adolescente. De esta manera, Osorio et al. (2020) pudieron evidenciar que
adolescentes con depresión y pensamientos suicidas, presentan altos niveles de impulsividad.
Los resultados coinciden con los de Broc - Cavero (2019), en los que luego de un estudio a
alumnos de secundaria se observó que no existe una diferencia entre hombres y mujeres a pesar
que las mujeres puntuaron más bajo en estado de ánimo y adaptabilidad que los hombres. No
obstante, Ruiz & Esteban (2018), tras la evaluación en adolescentes peruanos determinaron que
existe una diferencia significativa en cuanto al sexo, debido a que las mujeres tienen niveles altos
de IE que los hombres, por consiguiente, se encontró una relación entre IE y el clima familiar, es
decir, aquellos participantes que tienen un nivel alto de IE también lo tendrán en el clima familiar.
El estudio realizado por Salavera et al. (2019) analizó la relación de los problemas de
interiorización con la IE y las habilidades sociales en estudiantes de secundaria, los resultados
establecen que existe relación entre estas tres variables, pero va a variar según el sexo, ya que
las mujeres obtuvieron puntajes mayores en IE y habilidades sociales. Además, Çizel (2018), tras
un análisis se determinó que aquellos estudiantes universitarios que tienen una IE alta tendrá una
mejor adaptabilidad profesional, los resultados obtenidos fueron que las mujeres tienen altos
niveles de IE en comparación a los hombres, por lo tanto, las mujeres tienen mejor adaptabilidad
profesional.
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Sobre la correlación encontrada entre Inteligencia Emocional e Impulsividad la investigación de
Lanciano et al. (2018) evidenció que a mayor IE, las personas puntuaban bajos niveles de IM y
agresión, ya que tenían una buena capacidad para gestionar y comprender sus propias
emociones y la de los demás.
Por otro lado, Jakubczyk et al. (2018) determinó que participantes diagnosticados con consumo
de alcohol presentaban niveles de IE baja por lo que no reportaban una buena regulación de
emociones, por consiguiente, tenían niveles de IM altos, a diferencia de las personas que no
fueron diagnosticadas por consumo de alcohol.
Son interesantes los resultados obtenidos por Merchán-Clavellino et al. (2019) quienes
reportaron una relación positiva entre la IM y la IE en universitarios, así mismo, refirieron que
existe una diferencia entre hombres y mujeres. Aparentemente, una explicación para estos datos
sea que los universitarios que han sido evaluados tienen niveles altos en cuanto a la búsqueda
de sensaciones.
Finalmente, es importante considerar las limitaciones a las que se enfreneste estudio: (1) no
se encontraron suficientes artículos publicados en adolescentes, por tanto, se recomienda mayor
investigación en esta población que es proclive a poder desarrollar algún tipo de factores que
afecten a su desarrollo como persona, como estudiante o miembro de la sociedad; (2) el tamaño
de la muestra fue pequeño, por tanto, sería interesante que próximos estudios puedan aumentar
la cantidad de evaluados, pero también hacer un estudio en adolescentes del sector privado, ya
que posiblemente las condiciones socioeconómicas pueden influir en la capacidad de
inteligencia emocional o impulsividad.
CONCLUSIONES
En cuanto al objetivo general se concluye que existe correlación negativa leve entre inteligencia
emocional e impulsividad, es decir, a mayores niveles de inteligencia emocional existirá menores
niveles de impulsividad.
Con respecto a la evaluación de inteligencia emocional, un grupo mayoritario de estudiantes
presenta un nivel bien desarrollado y una minoa un nivel muy mal desarrollado.
Sobre la impulsividad, se determinó que existe predominancia en cuanto al nivel de impulsividad
no significativa.
Finalmente, el presente estudio determinó que las puntuaciones de inteligencia emocional no
fueron significativamente distintas entre ambos sexos. Es decir, independientemente una
persona se identifique como hombre o mujer, en la muestra de estudio seleccionada no se
evidenciaron diferencias en IE.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mes-mes, año, Volumen -, Número - p 447.
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