LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2024, Volumen V, Número 5 p 588.
problemas psicológicos en ellos, tales como, ansiedad, tristeza y baja autoestima. El mal
comportamiento de los estudiantes no se da por la falta de interés en cumplir los deberes, sino por un
desorden conductual evolutivo, característico de los jóvenes, quienes suelen agredir ya sea física,
emocional o psicológicamente a las personas u objetos, demostrando enojo, frustración o desacuerdo
hacia alguna situación.
Al respecto, Conde et al. (2023) indican que ese mal comportamiento físico o verbal en el aula, no
necesariamente se da por la cantidad de tareas que se envía a sus hogares, más bien, es por la realidad
social y familiar que enfrenta diariamente el alumno. Esto repercute en falta de tiempo, dificultad al
realizar los deberes, falta de motivación y desidia de los padres de familia, con réplica directa en el
salón de clases. Ante esto, Masmuta y Rosero (2022) afirman que la motivación que los docentes
puedan otorgar incide en la manera de pensar y por ende, sobre el rendimiento. Un estudiante que está
intrínsecamente motivado tiende a aplicar un esfuerzo mental considerable al realizar sus tareas
escolares y se muestra dispuesto a involucrarse en procesos de aprendizaje más profundos y
elaborados, utilizando estrategias de aprendizaje más efectivas. Desde este enfoque, se puede inferir
que las distintas orientaciones motivacionales pueden tener efectos variados en el aprendizaje
después de la clase, favoreciendo un desarrollo adecuado de los deberes. Por lo tanto, es probable que
un estudiante motivado elija y realice actividades impulsado por el interés, la curiosidad y el desafío
que estas le generan, lo que prepara el terreno para la adquisición de nuevos conocimientos.
Una situación compleja dentro de la educación a nivel mundial, es la incidencia directa de muchos
factores en el rendimiento de los estudiantes, siendo éstos: escolaridad baja, analfabetismo perdurable
de los padres, infraestructura educativa deficiente, carencia de materiales didácticos y repetición
exagerada.
En el Ecuador, muchos padres de familia laboran gran cantidad de horas al día, por lo que no disponen
del tiempo necesario para dedicarlo a los hijos que deben permanecer solos en su hogar o pasan
mucho tiempo frente a un televisor, ante los juegos electrónicos o redes sociales, perjudicando su
mente, su personalidad y su aprendizaje. Esta falta de supervisión está ligada al pensamiento erróneo,
que sólo los docentes son los culpables del fracaso escolar de sus hijos. Otros factores sociales que
repercuten en el correcto desarrollo de las tareas pueden ser: desnutrición marcada, falta de salubridad
en las comunidades, bajos recursos económicos, trabajo infantil, influencia de medios de
comunicación y falta de oportunidades para los adultos.
Es claro que, los hogares organizados y con aceptables condiciones de vida, son el lugar propicio para
que exista el interés y ayuda suficiente para cumplir con los deberes. Esto no sucede en el caso
contrario, donde la falta de comprensión, tiempo y respeto dificulta el desarrollo de la actividad
estudiantil, lo que es muy visible en las familias disfuncionales o afectadas por la migración, donde la
tarea de los progenitores la deben desempeñar otros familiares, sin el mismo interés o conocimiento.
Si el padre del escolar es alcohólico o vive en un ambiente donde proliferan los vicios, no aportará lo
necesario para el sustento del hogar, se portará mal con su familia, provocará desmanes que el joven
asimila, sintiendo soledad, timidez y desprecio, repercutiendo en el interés hacia el estudio o la
necesidad de abandonarlo para trabajar en la consecución de recursos que permitan solventar alguno
de los gastos que su progenitor ya no realiza.
Así mismo, en el seno de una familia con buena educación y excelente cultura, el adolescente se siente
en un ambiente adecuado y puede obtener las respuestas que requieren en la realización de sus tareas,
logrando adquirir cada vez más conocimientos. En cambio, en un hogar con bajo nivel cultural, donde
prevalece el analfabetismo y la despreocupación, el joven se siente solo y desorientado, incapaz de
cumplir con sus deberes al no tener la ayuda apropiada, tiende a desvelarse en el intento de realizarlos,
pero pierde el interés al no lograrlo, desperdiciando grandes oportunidades de seguir mejorando su
aprendizaje. La buena educación o la falta de ella en una familia, en muchos casos, está ligada con la