LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2024, Volumen V, Número 5 p 637.
realiza el trabajo. Como tal la productividad es un concepto amplio el cual es un indicador clave para
evaluar el desempeño y eficiencia en el uso de recursos, por ello la importancia de que las
organizaciones promuevan ambientes laborales saludables para así reducir las tensiones y los
conflictos en el entorno laboral, lo que a su vez favorece la retención del personal y mejora tanto el
rendimiento como la productividad en el trabajo (Organización Mundial de la Salud, 2022a).
La salud mental de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (2022b) es un estado de bienestar
mental en donde las personas tienen la capacidad de afrontar situaciones diarias de estrés así como
para desarrollar sus habilidades para aprender, trabajar correctamente y aportar algo a la sociedad,
también representa una ausencia de trastornos mentales. Hablar de un trastorno mental implica una
alteración clínica notable en la cognición, la regulación emocional o el comportamiento de una persona,
este tipo de trastorno suele estar acompañado de angustia o de una discapacidad funcional que afecta
áreas clave de la vida, algunos ejemplos de trastornos son: ansiedad, depresión, bipolaridad, estrés
postraumático, esquizofrenia, comportamiento alimentario, comportamiento disruptivo y disocial y
neurodesarrollo (Organización Mundial de la Salud, 2022c).
Estrés, depresión y ansiedad en el ámbito laboral
El estrés es el estado psicológico y físico que resulta cuando los recursos de un individuo son
insuficientes para hacer frente a las demandas y presiones de una situación (Michie, 2002). La
sintomatología que caracteriza a este trastorno es dificultad para relajarse y concentrarse, irritabilidad,
ira, cólera, preocupación, dolor de cabeza u otras zonas del cuerpo, gastritis, alteraciones de sueño y
apetito, ingesta de tabaco, bebidas alcohólicas y drogas (Organización Mundial de la Salud, 2023;
Espinoza Ortíz et al., 2018; Moscoso, 2009).
La depresión es un trastorno psiquiátrico que afecta el estado de ánimo, el comportamiento y la salud
general, provocando sentimientos prolongados de tristeza, vacío o desesperanza y una pérdida de
interés en actividades que antes se disfrutaban (Koo, 2018; Fancher & Kravitz, 2010). La sintomatología
que se puede tener por este trastorno es tristeza, vacío, desesperanza, pesimismo, frustración,
intranquilidad, pérdida de interés en actividades, dificultad para concentrarse cambios en el apetito,
dolores y molestias, pensamientos suicidas, aislamiento, consumo de alcohol y drogas (National
Institute of Mental Health, 2024; Cerecero-García et al., 2020; Pérez-Padilla et al., 2017).
La ansiedad es un sentimiento normal que surge cuando una persona cree que está en peligro, lo que
provoca alerta, excitación y atención exploratoria (Gouveia, 2022; Poppleton et al., 2019). Los síntomas
de la ansiedad son temblores, sudoración, dificultad para respirar, taquicardia, nerviosismo constante,
incapacidad para relajarse, miedo, terror, preocupación excesiva, inquietud, fatiga y tensión muscular
(Figueirêdo Coelho et al., 2022; Tahmazov et al., 2021; Terlizzi et al., 2020).
Se ha identificado que los trastornos mentales más prevalentes en el entorno laboral son el estrés,
depresión y ansiedad (Fabrellas, 2023; Allande Cussó et al., 2022). Para Atalayar (2022) en México
aproximadamente el 60% de los trabajadores sufren de altos niveles de estrés, lo que sitúa al país como
el líder mundial en este trastorno; la Secretaría de Salud, (2023) mediante el diagnóstico operativo de
salud mental y adicciones determinó que alrededor de 3.6 millones de adultos padece depresión severa
y en relación con la ansiedad la Secretaría de Salud (2024) informó que según la Comisión Nacional
de Salud Mental y Adicciones, las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía
revelaron que el 19.3% de la población adulta en México presentó síntomas severos de este trastorno
mientras que más del 30% experimentó niveles leves o moderados.
Considerando las estadísticas mencionadas, resulta relevante, que las organizaciones implementen
monitoreos ágiles de salud mental los cuales permitan una detección temprana de los trastornos de
sus colaboradores para llevar a cabo las intervenciones pertinentes, no sólo para mejorar el bienestar