LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2024, Volumen V, Número 5 p 1100.
INTRODUCCIÓN
Cuando surgen casos de necesidades educativas especiales en las instituciones, especialmente la
discapacidad auditiva, el interés de muchas investigaciones está en abordar un tema como es la
diversidad con su afrontamiento a las barreras de aprendizaje, dentro del concepto de inclusión que
subsume por su determinismo actual en el área de la pedagogía social. Un concepto que ha logrado
alcanzar relevancia en la investigación educativa y social durante las últimas décadas.
En este panorama, es importante aclarar dos conceptos: inclusión y equidad, que están directamente
relacionados con la atención a la diversidad y asertividad, han evolucionado a partir de la respuesta de
la educación a la variedad de complejidades que caracterizan al ser humano. En este orden de ideas,
la inclusión educativa tiene como objetivo descartar circunstancias que conduzcan a la exclusión en la
institución, promoviendo la integración de estrategias y prácticas docentes que fomenten la
participación activa de los estudiantes, en un ambiente escolar sin discriminación, fundamentando
estas acciones en un respeto por el otro, con una mirada que devele la diversidad de necesidades y
capacidades, en un contexto educativo igualitario, con equidad en su máxima expresión.
Desde esta perspectiva, es útil refrendar lo planteado por Pesántez (2020), en consonancia con las
necesidades y capacidades de una persona con discapacidad auditiva, especialmente un estudiante
en su ambiente áulico; este autor expresa que para desarrollar la habilidad de comunicarse, es
necesario recurrir a la lectura de labios, esto es un complemento que mejora la comprensión
ayudándolo a interpretar el mensaje de la otra persona. Cabe señalar que, el uso de la lectura labio
facial incluye movimientos de articulación, expresión facial, expresión corporal y situación. Es
importante recordar que estas personas con pérdida auditiva no desarrollan el lenguaje de forma
espontánea; necesitan intervención, evitando con ello el sentirse excluido.
El sistema educativo ecuatoriano garantiza un entorno con una calidad educativa independiente de
cualquier patrón de exclusión social especialmente en factores socioeconómicos, étnicos y culturales
(Lima y Tobar, 2021; Murudumbay, 2020). En Ecuador existe un 14,12% de discapacidad auditiva en
general y 9,83% de estudiantes de educación básica, media y bachillerato (Consejo Nacional para la
Igualdad de Discapacidades [CONADIS], 2021) que crean brechas sociales impidiendo su desarrollo
integral.
Asimismo, diversos estudios tanto nacionales como internacionales han demostrado que las personas
con discapacidad presentan mayor vulnerabilidad social debido a las barreras a las que se enfrentan,
entre ellas los espacios de recreación inaccesible, barrera de comunicación, falta de formación de
profesionales y algunas barreras económicas (Gutiérrez, 2021; Cruz, 2019; Ramírez, 2020; De la Cruz y
Guerrero, 2022; Riquelme y Gutiérrez, 2020; Pazmiño et al., 2023). En esta línea, Morales (2021) esboza
que esta vulnerabilidad se refiere a actitudes y comportamientos que limitan o ignoran los derechos y
necesidades de personas o grupos particulares en situaciones determinadas. Se refiere a la presencia
de una discapacidad. Al respecto, Sabogal (2020), plantea que los sentidos hacen parte del
acercamiento que tiene la persona a su entorno, son las primeras conexiones exploratorias que ayudan
a apreciar y a descubrir el mundo que le rodea; esto es objeto de la pedagogía social, a veces
desconocida otras incomprendidas.
En la institución educativa tomada como objeto de estudio, se reveló por medio de la observación
previa realizada que, la estudiante con discapacidad auditiva mostró dificultades para seguir las
instrucciones verbales del docente, lo cual indica que existe dificultad para comunicarse, aunado a que
no domina la lengua de señas; además su impresión fue de motivación tranquilidad e inquietud por
aprender. Al respecto, Fontana (2019) indica que las barreras de aprendizaje que enfrentan los
estudiantes con discapacidad auditiva son las condiciones personales, situaciones emocionales