LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2024, Volumen V, Número 5 p 1170.
En cuanto a las relaciones de los urus con los incas, las investigaciones arqueológicas en curso
brindarán las pautas para comprender cuál fue el carácter de las interacciones entre el incario con el
remanente uru que permaneció en el sitio luego de la desintegración de la política de Tiwanaku. No
obstante, existen referencias en las crónicas que, de modo evidente, demuestran la relación cultural
asimétrica entre el Inca y los urus del lago Titicaca y el río Desaguadero. En 1646 Marcos Salmerón
señalaba: «Tan pobres y bárbaros eran estos indios, llamados Uros, Urus, Uroquillas o Urinsayas, que
en señal de vasallaje pechaban a los Inca cañas de piojos (…) tributo repugnante que obligaba a estos
desgraciados a la actividad y a la higiene; probando hasta donde iba, al exigírselo, el paternal gobierno
de sus reyes (Incas)». (Salmerón, 1646, citado en Polo, 1957, p. 67).
En el mismo sentido, Anello Oliva en 1895 añadía lo siguiente: «Fue Sinchi Roca quien impuso ese
tributo a los Urus, gente zafia e inútil: y que cada uno debía dar de tasa al mes un cañuto de piojos»
(Oliva, 1895, citado en Polo, 1957, p.67).
Aunque algunos autores posteriores (p.ej. A. Posnansky, 1934) consideran estas afirmaciones
tempranas como falacias de los cronistas primitivos, no se puede negar que los incas claramente
identificaron a los urus como un grupo étnico distinto y culturalmente «inferior» a los aymaras.
Como los incas, los españoles durante la colonia los consideraban seres inferiores respecto a sus
vecinos aymaras y que, por esa fuerte afiliación étnica, los europeos no pudieron implementar con
facilidad sus políticas de colonización con los urus, de modo que, igual que antes, fueron señalados
como bestias incapaces de incorporarse al nuevo orden colonial (Velasco, 2005). Aparentemente, en
esta época los urus atacaron las localidades españolas y aymaras como defensa de su identidad y de
su propia supervivencia debido a que los aymaras, presionados por los españoles, se extendían a los
territorios uru empujando a éstos, a espacios cada vez más reducidos (Barragán, 1996, p. 96). La
misma autora refiere:
“…hacia el 1632, el Kuraka de Chucuito les ordenó a los Ochosumas (urus) que obedezcan a las
autoridades españolas, los Ochosumas respondieron que no querían obedecer al rey español y que no
eran cristianos (…) Como los urus estaban acostumbrados a vivir independientemente y sin tener que
obedecer a otras autoridades, respondieron que ellos no querían someterse sino pelear. Los aymaras
fueron a los lugares donde vivían los Ochosumas, quemaron sus casas y les quitaron 700 chanchitos
y 30 llamas. Después, el curaca de Chucuito entró al río Desaguadero en 20 balsas con 200 hombres.
Pero nadie podía ganar a los Urus en el río… lograron vencer a gran parte de los que les perseguían.
Frente a esta victoria de los Ochosumas, el corregidor español de Pacajes junto con 70 hombres volvió
para apresarlos. Los Ochosumas, les tendieron una emboscada y varios españoles murieron (…) Como
los Urus conocían el río y el agua más que nadie, hacían también diques y se ocultaban en medio de
los totorales que eran como sus fortalezas. Pero en 1677 los corregidores de Chucuito y Pacajes se
unieron para luchar contra los Iru Itus. Algunos Urus fueron entonces apresados, otros colgados…”
(Barragán, 1996, citada en Fundación Machaqa Amawt’a, 2009, p.13).
Posteriormente, y de forma paulatina, se produjo el proceso de «aymarización» de los urus en general,
que ya había comenzado de manera incipiente en tiempo de los incas. Los urus de Iruhito no fueron la
excepción, sin embargo, este grupo étnico del Desaguadero no experimentó dicho proceso de manera
significativa hasta los primeros años del siglo XX (Palavecino, 1949).
En suma, los urus de Iruhito se constituyen en un grupo étnico que va desapareciendo paulatinamente
por varios factores importantes. La aculturación, la constante y creciente emigración de la población
joven hacia centros urbanos por falta de recursos básicos de subsistencia determinan la pérdida de
los saberes ancestrales y la lengua vernácula. La identidad uru está en franco proceso de desaparición,
y con esto se perdería para siempre una parte importante del patrimonio ancestral.