LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2024, Volumen V, Número 5 p 1277.
INTRODUCCIÓN
El bajo peso, muy bajo peso y extremadamente bajo peso al nacer está definido por la Organización
Mundial de la Salud (OMS) y la Clasificación Internacional de Enfermedades, como recién nacidos que
nacen con un peso menor de 2.500 gramos, 1.500 gramos y 1000 gramos respectivamente. Esto
representa solo un porcentaje reducido del total de nacidos vivos (1 - 1,5 %), sin embargo, contribuyen
de manera significativa a la morbilidad y mortalidad neonatal.
En la actualidad la prevalencia de bajo peso al nacer es de alrededor del 15%, lo que equivale a 20
millones de neonatos, estas cifras varían en función a cada una de las regiones e incluso dentro de un
mismo país. No obstante, en su mayoría esta problemática afecta a naciones con reducidos recursos
económicos, lo cual los torna más vulnerables. Las frecuencias estimadas de bajo peso al nacer en
Asia meridional son de 28%, África subsahariana el 13% y en Latinoamérica un 9%. Cabe mencionar,
además, la falta de registro o subregistro en ciertas zonas del globo terráqueo, lo cual se traduce con
resultados limitados o poco fiables, que subestiman la verdadera prevalencia del bajo peso al nacer.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) menciona que algunas cifras avalan que aún quedan
retos por superar. Muestra de ello es que en el año 2019, la tasa de mortalidad neonatal en las Américas
fue de 7,7 por cada 1.000 nacidos vivos (es decir, más de 110.000 muertes neonatales) y osciló entre
2,3 y más de 3 entre países de la región. Además, menciona, que existe una disminución del número
mundial de muertes de recién nacidos, desde 5 millones en el año 1990 hasta 2,4 millones en el año
2019, siendo los niños, los que tienen un mayor riesgo de morir en sus primeros 28 días de vida. En el
año 2019, el 47% de todas las muertes de menores de 5 años ocurrieron durante el periodo neonatal,
de estos aproximadamente un tercio fallecieron el mismo día de su nacimiento y alrededor de las tres
cuartas partes fallecieron en la primera semana de vida.
Las elevadas cifras de morbilidad, mortalidad y alteraciones del desarrollo, atribuidas al bajo peso al
nacer, denotan que este es un problema de salud pública con gran impacto, no solo durante el período
neonatal, sino que también en la infancia, edad escolar, adolescencia e inclusive hasta la vida adulta.
En este contexto, la influencia de los recién nacidos de muy bajo peso al nacer y extremadamente bajo
peso al nacer en la morbilidad y mortalidad se basa en sus características fisiológicas y anatómicas,
influyendo de gran manera la inmadurez especialmente pulmonar, los requerimientos especiales de
líquidos y electrolitos, una deficiente termorregulación, control metabólico deficiente y mayor riesgo
de infecciones.
Por tanto, la neonatología dirige sus esfuerzos a la atención tanto a los recién nacidos pretérminos
como a los de muy bajo peso al nacer. Los primeros hacen referencia que la prematuridad constituye
el problema principal en perinatología contemporánea, representando una incidencia mundial de 11,1%
con diferencias geográficas importantes que varían entre 5 % en países desarrollados y 18 % en los
más pobres; mientras que los nacidos de muy bajo peso al nacer representan entre 1 y 1,5 % del total
de nacimientos a nivel mundial.
A pesar que el bajo peso representa porcentajes bajos en relación con el total de nacidos, la presencia
de muy bajo peso al nacer contribuye significativamente a la mortalidad neonatal (50-70%) e infantil
(25-40%), en los países en vías de desarrollo. Aquellos con bajo peso tienen 40 veces más riesgo de
morir en el período neonatal, lo cual aumenta a 200 veces en aquellos niños con menos de 1.500
gramos al nacer, por tal motivo requieren una atención especial y en la mayoría de los casos un ingreso
hospitalario prolongado. En consecuencia, la prematuridad y el bajo peso al nacer son los factores
predictivos más fuertemente asociados con la mortalidad perinatal.
El progreso exponencial en las unidades de cuidados intensivos neonatales, han permitido la
disminución del límite de viabilidad hasta valores nunca antes alcanzados, esto ha condicionado a la