LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2024, Volumen V, Número 5 p 1331.
Teratoma maduro (dermoide): La mayoría de los teratomas son quísticos, conocidos como teratomas
quísticos maduros o quistes dermoides, que contienen elementos diferenciados de las tres capas
germinales (ectodérmico, mesodérmico y endodérmico). Estos quistes son el tipo más común de
teratoma ovárico, especialmente en mujeres de 20 a 30 años, y generalmente son asintomáticos. Si
presentan síntomas, estos dependen del tamaño de la masa. Aunque es raro, los teratomas pueden
experimentar torsión o rotura, lo que puede causar shock, hemorragia y peritonitis química con
adherencias. Los teratomas sólidos maduros suelen ser unilaterales, pero pueden ser bilaterales en un
10 al 17% de los casos y también se han observado implantes peritoneales asociados.
Transformación maligna: El desarrollo de neoplasias malignas en teratomas quísticos maduros ocurre
en un rango del 0,2 al 2% de los casos, representando aproximadamente el 2,9% de todos los tumores
de células germinales ováricos malignos. Aunque cualquier componente de un teratoma quístico
maduro puede evolucionar hacia una neoplasia maligna, el carcinoma de células escamosas, que se
origina del tejido ectodérmico, es la forma secundaria más común de malignidad asociada.
Teratoma inmaduro: También conocidos como teratoma maligno, teratoblastoma o teratoma
embrionario, estos tumores comprenden menos del 1% de los teratomas ováricos y son más comunes
en las primeras dos décadas de vida. Representan el 35,6% de todos los tumores de células germinales
ováricos malignos. Los teratomas inmaduros están formados por tejido de las tres capas germinales
(ectodermo, mesodermo y endodermo) dispuestos de manera aleatoria. Histológicamente, presentan
cantidades variables de tejido inmaduro, a menudo con diferenciación neural, aunque también pueden
incluir elementos estromales inmaduros.
Estos tumores son los únicos tipos de tumores del saco vitelino que se clasifican histológicamente
según el grado de diferenciación, que varía desde I (bien diferenciado) hasta III (poco diferenciado), se
basa en la proporción de tejido en secciones histológicas que contienen elementos neurales
inmaduros. El grado de diferenciación es un importante indicador del riesgo de propagación
extraovárica.
Teratomas monodérmicos altamente especializados: Este subconjunto raro y notable de teratomas
está compuesto predominantemente por un tipo de célula histológicamente madura, los más comunes
en esta categoría son la estruma ovárica y el carcinoide, una neoplasia neuroendocrina bien
diferenciada. Estos teratomas suelen ser unilaterales, aunque también puede encontrarse un teratoma
contralateral.
Tratamiento
Los teratomas ováricos maduros, aunque benignos, pueden crecer y complicarse con el tiempo. La
cirugía es la opción recomendada para teratomas de 5 a 6 cm en mujeres premenopáusicas, pero en
mujeres posmenopáusicas, incluso los teratomas más pequeños pueden necesitar resección debido
al riesgo de torsión y malignidad. Para mujeres premenopáusicas que desean preservar la fertilidad, se
puede considerar una cistectomía, mientras que la ooforectomía es el tratamiento estándar en adultos.
El tratamiento de los teratomas inmaduros varía según el grado: los de bajo grado solo requieren
cirugía, mientras que los de mayor grado pueden necesitar cirugía y quimioterapia.
La tasa de supervivencia a 5 años es en promedio del 91,2%, pero varía según el estadio del tumor
(99,7% para estadio I frente a 71,8% para estadio IV).
En los niños, el pronóstico es más favorable y no depende del grado del tumor. La supervivencia a largo
plazo para teratomas monodérmicos depende del subtipo: los teratomas estruma ovárico malignos
tienen una tasa de supervivencia a 10 años del 89%, mientras que los teratomas carcinoides tienen una
tasa de supervivencia a 5 años de solo 27,6%.