LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2024, Volumen V, Número 5 p 1727.
generan en la empresa y para la empresa. Se llega así a una situación en la que el trabajo no sólo está
económicamente sometido al capital, a través del salario que percibe y de los incentivos que recibe por
los conocimientos y servicios generados, es decir, que los trabajadores no se ven asimismo como
sujetos obligados a vender su fuerza de trabajo como mercancía, sino que, con la incorporación de los
principios de la administración científica, el trabajador entrega su mente y cuerpo al servicio de la
institución (Hurtado, 2023).
Desde la óptica de la OCT, para avanzar o evolucionar en la autonomía, las universidades requieren
flexibilizarse para ser capaces de cumplir y competir en los diversos mercados del capitalismo del
conocimiento, e innovar y adaptarse a los nuevos tiempos, en que los programas educativos deben
flexibilizarse y permitir perfiles menos disciplinares y más profesionales. Otra actualización e
innovación, de acuerdo con Romero Hicks (2009), es globalizarse a través de las redes de colaboración
y de gestión del conocimiento. A esta argumentación se le suma la propuesta de Hurtado (2023), para
quien, si en algún momento de la historia el aislamiento no perjudicaba a las universidades, en la
actualidad todas buscan incorporarse o vincularse a redes de colaboración, a partir de alianzas
estratégicas que les permitan compartir recursos, intercambiar alumnos y profesores, generar
conocimiento y desarrollar proyectos de investigación, así como organizar eventos académicos
conjuntamente. En consecuencia, en la era del capitalismo del conocimiento, las IES que no
implementen estos procesos de la OCT quedarán condenadas a la obsolescencia y a la marginación.
Otro programa e interés de las universidades es integrarse a sectores empresariales y de generación
de empleos, de los cuales procuran captar sus necesidades presentes y futuras de profesionistas, de
modo que ajustan su oferta educativa y de servicios profesionales a las necesidades de estos agentes.
Suscriben acuerdos de colaboración para la ejecución de proyectos de investigación de común interés,
como las estancias y prácticas profesionales de los estudiantes y de profesores pasantes en empresas
y universidades nacionales y extranjeras. Así, las instituciones de educación superior, en especial las
universidades públicas, han incrementado su relación con instituciones multilaterales y se ajustan cada
vez más a acuerdos interinstitucionales nacionales e internacionales (Porter, 2003).
No obstante, Luis Porter en su publicación del 2003, titulada “La universidad de papel: ensayos sobre
la educación superior en México”, plantea que el ideal de la autonomía universitaria está en cuestión y
en riesgo, puesto que las IES tienen que ajustar la OCT a las demandas del mercado y del Estado, lo
que representa un reto para la autonomía de las IES, para la administración y gestión del trabajo. Las
opciones pueden ser limitadas para que las IES den respuestas críticas y propositivas a las
circunstancias actuales o bien para adecuar la política gubernamental a la normatividad interna.
Paradójicamente, aunque el trabajo intelectual y administrativo en los contextos académicos de nivel
superior tradicionalmente era concebido como un trabajo con condiciones laborales favorables de
libertad y autonomía intelectual (Llomovatte y Wischnevsky, 1998; Portes, 2003; Hurtado, 2021 y 2023),
actualmente se enfrenta a reformas educativas generadas con el impulso del neoliberalismo (Rockwell,
2018), donde el profesorado y los administrativos se enfrentan de manera permanente a situaciones
de riesgos psicosociales y al estrés laboral, dado que, en el caso de los docentes, no solo deben cumplir
con una cuota de horas-aula, realizar labores de investigación y de producción de conocimiento. En el
reciente modelo de la OCT igualmente los docentes de planta tienen que ser autogestivos y
polivalentes, desarrollar labores administrativas, de atención a estudiantes, de dirección y coordinación
de los programas, entre otras tareas que incrementan la carga de trabajo, el estrés y la fatiga mental;
dinámica que rompe con el ideal de trabajo universitario liberador e impone una nueva realidad, que en
algunos entornos universitarios lleva a la insatisfacción laboral y a las malas condiciones de empleo.
Como exigencias adicionales, se enfrentan a los proceso de certificación y acreditación institucional,
de la calidad de los programas y del trabajo académico para el otorgamiento de los presupuestos para
su desenvolvimiento y para la generación de conocimiento a través de las investigaciones, sumando a