LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 1550.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v5i5.2723
Actualización en el manejo de la retinopatía diabética:
artículo de revisión
Update on the management of diabetic retinopathy: review article
Steeven Anibal Calderón Salazar
steevencalsa@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0008-2362-7865
Universidad de Guayaquil
Quito Ecuador
Karla Estefanía Chamorro Flores
kalitachf94@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-0240-690X
Universidad Central del Ecuador
Quito Ecuador
Andrea Carolina Panchi Vergara
carolina.panchi@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0002-7601-5076
Universidad de las Américas
Quito Ecuador
Kattya Grace Criollo Montalvo
Dra.kattya.cm@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-7284-2125
Escuela Superior Politécnica de Chimborazo
Quito Ecuador
Juan Daniel Zurita Estrella
juan.danz@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0002-3155-3615
Universidad Central del Ecuador
Quito Ecuador
María Isabel Cando Chávez
ma.isabelacch@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-2393-4906
Universidad Central del Ecuador
Quito Ecuador
Artículo recibido: 17 de septiembre de 2024. Aceptado para publicación: 01 de octubre de 2024.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
La retinopatía diabética (RD) es una complicación ocular de la diabetes que puede causar ceguera
prevenible al dañar los vasos sanguíneos de la retina. Su progresión, impulsada por la hiperglucemia
crónica, requiere diagnóstico y tratamiento temprano para prevenir complicaciones graves. El objetivo
principal es actualizar conocimientos sobre el manejo de la retinopatía diabética. En septiembre del
2024 se realizó un artículo de revisión retinopatía diabética y su manejo, este está basado en estudios
de los últimos 4 años encontrados en base de datos como PubMed, MEDLINE, EMBASE y Google
Académico. Se identificaron 20 estudios que cumplen con los criterios de inclusión e incluyen
definición, factores de riesgo, fisiopatología, manejo y prevención del tema descrito. La retinopatía
diabética puede causar ceguera si no se detecta a tiempo, por lo que es esencial el control metabólico
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 1551.
y exámenes regulares. Los tratamientos han mejorado el pronóstico, pero es crucial gestionar los
factores de riesgo y mantener un estilo de vida saludable para preservar la visión.
Palabras clave: retinopatía diabética, neovascularización, anti-VEGF, factores de riesgo
Abstract
Diabetic retinopathy (DR) is an ocular complication of diabetes that can cause preventable blindness
by damaging the blood vessels in the retina. Its progression, driven by chronic hyperglycemia,
necessitates early diagnosis and treatment to prevent severe complications. The main objective is to
update knowledge on the management of diabetic retinopathy. In September 2024, a review article on
diabetic retinopathy and its management was published, based on studies from the last four years
found in databases such as PubMed, MEDLINE, EMBASE, and Google Scholar. Twenty studies that met
the inclusion criteria were identified, covering definitions, risk factors, pathophysiology, management,
and prevention of the topic described. Diabetic retinopathy can lead to blindness if not detected in
time, making metabolic control and regular examinations essential. Treatments have improved
prognosis, but it is crucial to manage risk factors and maintain a healthy lifestyle to preserve vision.
Keywords: diabetic retinopathy, neovascularization, anti-VEGF, risk factors
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Cómo citar: Calderón Salazar, S. A., Chamorro Flores, K. E., Panchi Vergara, A. C., Criollo Montalvo , K.
G., Zurita Estrella, J. D., & Cando Chávez, M. I. (2024). Actualización en el manejo de la retinopatía
diabética: artículo de revisión. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 5
(5), 1550 1561. https://doi.org/10.56712/latam.v5i5.2723
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 1552.
INTRODUCCIÓN
La retinopatía diabética (RD) es una complicación ocular de la diabetes mellitus que afecta a los vasos
sanguíneos de la retina, el tejido sensible a la luz ubicado en el fondo del ojo. Se considera una de las
principales causas de ceguera prevenible en adultos en edad productiva. A nivel mundial, la prevalencia
ha aumentado significativamente debido al incremento global de la diabetes, especialmente en países
en vías de desarrollo, donde el acceso a la atención médica y al control adecuado de la enfermedad es
más limitado.
Se desarrolla como resultado de la hiperglucemia crónica, que daña los capilares y venas de la retina,
provocando microaneurismas, hemorragias, exudados grasos y eventualmente, el crecimiento anormal
de vasos sanguíneos, denominado neovascularización. Esta nueva vascularización es propensa a
romperse y sangrar, lo que puede llevar a graves complicaciones, como el edema macular y el
desprendimiento de retina.
Puede permanecer asintomática en las etapas iniciales, su progresión puede conducir a una pérdida
visual significativa si no se detecta y trata a tiempo. Por este motivo, el diagnóstico precoz y el manejo
oportuno son esenciales para prevenir la ceguera irreversible. Afortunadamente, los avances en la
detección y tratamiento, como el uso de láseres y fármacos antiangiogénicos, han mejorado
drásticamente el pronóstico de muchos pacientes.
Su manejo integral incluye el control estricto de los niveles de glucosa en sangre, la presión arterial y
los lípidos, lo cual es clave para reducir la progresión de la enfermedad. Además, las intervenciones
terapéuticas, como la fotocoagulación con láser y las inyecciones intravítreas, han demostrado ser
efectivas en la prevención de complicaciones más graves. Sin embargo, la retinopatía sigue siendo una
enfermedad que representa un desafío tanto para los pacientes como para los profesionales de la
salud, especialmente en aquellos que no logran un control metabólico adecuado.
METODOLOGÍA
En septiembre del 2024 realizamos un artículo de revisión sobre manejo de retinopatía diabética, la
búsqueda se realizó en las bases de datos de PubMed, MEDLINE, EMBASE y Google Académico de los
últimos 4 años, en su mayoría trabajos a partir del o 2021. Se identificaron estudios relacionados
con la definición, etiología, fisiopatología, factores de riesgo, manejo y prevención del tema descrito.
Entre 2020 y 2024 se encontró un total de veinte artículos que cumplían con los criterios de inclusión,
básicamente que sean basadas en pacientes con diagnóstico de diabetes mellitus y desarrollo de
retinopatía diabética y actualizaciones en el tratamiento, nuevos avances, recomendaciones y
prevención. Se excluyeron los estudios que no cumplieron con los criterios anteriores.
REVISIÓN DE LA LITERATURA
Retinopatía Diabética
La retinopatía diabética (RD) es una complicación microvascular de la diabetes mellitus que afecta la
retina, el tejido sensible a la luz en la parte posterior del ojo. Se caracteriza por alteraciones en los
vasos sanguíneos de la retina debido a los efectos dañinos de la hiperglucemia prolongada.
Estas alteraciones incluyen microaneurismas, exudados, hemorragias y, en fases avanzadas, la
proliferación de nuevos vasos sanguíneos anómalos (neovascularización), lo que puede causar
pérdida visual grave o ceguera. Perjudica a 3 de cada 4 personas con diagnóstico de diabetes y aparece
alrededor de 15 años después. Su prevalencia es de 34.6% y su porcentaje es mayor en personas
afroamericanas, en cambio en asiáticos fue menor.
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ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 1553.
Los estudios realizados en Taiwán concluyeron que en mujeres con diabetes tipo 2 tenían un mayor
riesgo de desarrollar retinopatía diabética que en hombres, al contrario, los hombres tenían una
progresión a fases más graves de RD, mala visión o ceguera. Otro estudio encontró que el
aparecimiento de la retinopatía diabética está asociado con un intervalo QT prolongado, y por ende un
riesgo de padecer una arritmia cardiaca.
Fisiopatología
La fisiopatología está vinculada principalmente a los efectos tóxicos de la glucosa elevada en los vasos
sanguíneos de la retina. La hiperglucemia crónica y las vías metabólicas alteradas conducen a un
estrés oxidativo produciendo daño endotelial, lo que genera un aumento en la permeabilidad capilar y
la formación de microaneurismas. La interrupción de la barrera hematorretiniana induce a la formación
de exudados producidos por citocinas inflamatorias y proteínas plasmáticas. A medida que avanza la
enfermedad, en los vasos retinianos existe una vasoconstricción y oclusión, lo que provoca isquemia
tisular e hipoxia y, en respuesta, se estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos. Sin embargo,
estos vasos son frágiles y propensos a la ruptura, lo que lleva a hemorragias y cicatrices que pueden
causar desprendimiento de retina.
Existe también el aparecimiento de biomarcadores sistémicos, entre los que encontramos la proteína
C reactiva y homocisteína, conocidos como marcadores de inflamación. La proteína de unión al retinol
1 (RBP1), la difosfoinositol polifosfohidrolasa 3 alfa, la neuroglobina (NGB), la subunidad gamma 2 de
la hemoglobina (HBG2) y el antígeno CD 160 que están asociados con el proceso patológico y
desarrollo de esta patología. Entre las cinco proteínas mencionadas anteriormente, el principal de ellos
es la neuroglobina, debido a estudios realizados donde se concluye que hay una diferencia en los
niveles plasmáticos entre ambos grupos, control y el grupo de retinopatía diabética.
Además de biomarcadores existe una elevación de factores angiogénicos: factor de crecimiento
endotelial vascular (VEGF) y factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGF), acompañado de
disminución de factores antiangiogénicos entre ellos: factor derivado del epitelio pigmentario (PEDF).
Sin embargo, la mayoría de los nuevos biomarcadores aún son objetos de investigación y no se han
aplicado en la práctica clínica. Por otro lado, el estrés oxidativo que se genera ayuda en el desarrollo
del la RD. La acumulación de especies reactivas de oxígeno (ROS) lesiona los tejidos del vaso retiniano.
Otro cambio fisiopatológico es la alteración glial, existen células ganglionares de la retina (RGC) son
neuronas que se encuentran en la superficie interna de la retina, y sus largos axones conectan la retina
con el cerebro y proyectan información visual al cerebro. Las RGC tienen por función la comunicación
entre vasos y neuronas de la retina, se dividen en macroglia y microglia. En la RD, la macroglia tiene un
aumento en la población de células de Müller y disminución de la población astrocítica, que puede estar
asociada con el aumento de la permeabilidad vascular, en consecuencia, se desarrollan diferentes
alteraciones morfológicas y funcionales.
Tipos de Retinopatía Diabética
La retinopatía diabética se clasifica en dos tipos principales:
Retinopatía Diabética No Proliferativa (RDNP)
Es la fase inicial de la enfermedad y puede ser leve, moderada o severa, dependiendo de la extensión
de los daños en los vasos sanguíneos. En esta etapa, los vasos presentan microaneurismas y pequeñas
hemorragias. A medida que progresa, las áreas de la retina comienzan a carecer de flujo sanguíneo,
también llamada isquemia). Sin embargo, en esta fase aún no hay crecimiento de vasos anormales.
Retinopatía Diabética Proliferativa (RDP)
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Es la fase más avanzada de la enfermedad, caracterizada por la formación de nuevos vasos
sanguíneos anormales en la superficie de la retina y el vítreo. Estos vasos frágiles pueden romperse y
sangrar, provocando hemorragias vítreas que interfieren con la visión. Además, pueden generar
cicatrices que pueden causar tracción y desprendimiento de la retina.
Factores de Riesgo
El principal factor de riesgo para desarrollar RD es la duración y el mal control de la diabetes. Otros
factores que incrementan el riesgo incluyen:
Hiperglucemia crónica: Niveles elevados de glucosa en sangre durante largos periodos de tiempo.
Hipertensión arterial: El mal control de la presión arterial aumenta el daño a los vasos sanguíneos.
Dislipidemia: Niveles elevados de colesterol y triglicéridos contribuyen al daño microvascular.
Embarazo: Las mujeres con diabetes, especialmente tipo 1, corren mayor riesgo de desarrollar
retinopatía durante el embarazo.
Nefropatía diabética: La presencia de enfermedad renal crónica se asocia con un mayor riesgo de
complicaciones retinianas.
Tabaquismo: El hábito de fumar incrementa el daño microvascular.
Sintomatología
En las primeras fases de la RD, los pacientes suelen estar asintomáticos, lo que subraya la importancia
de realizar exámenes oftalmológicos regulares en personas con diabetes. A medida que la enfermedad
avanza, pueden aparecer síntomas como visión borrosa o fluctuante, aparición de manchas o moscas
volantes (denominadas miodesopsias), pérdida súbita de la visión (generalmente en el caso de
hemorragias vítreas o desprendimiento de retina) y dificultad para ver en la oscuridad o adaptarse a
cambios de luz.
Diagnóstico
El diagnóstico de la retinopatía diabética se realiza mediante un examen de fondo de ojo con dilatación
pupilar.
Examen de Fondo de Ojo
El examen de fondo de ojo es la prueba más común y efectiva para detectar la RD en sus fases
tempranas. Su principal objetivo es detectar casos de RD que necesiten un examen oftalmológico
completo para disminuir el riesgo de pérdida visual. A través de la dilatación pupilar, el oftalmólogo
puede visualizar los vasos sanguíneos de la retina y detectar signos como microaneurismas,
hemorragias o exudados, que son indicativos de daño vascular en la retina.
Retinografía: Permite visualizar directamente las lesiones en la retina y obtener imágenes detalladas
del fondo de ojo. Esta técnica es ampliamente utilizada en programas de tamizaje y permite la
detección de cambios retinianos característicos de la RD, como la presencia de neovascularización y
edema macular.
Angiografía con fluoresceína: Utilizada para detectar la presencia de neovascularización y el grado de
isquemia retinal. En esta técnica, se inyecta un tinte especial en el torrente sanguíneo para resaltar los
vasos sanguíneos de la retina. Es especialmente útil para evaluar la integridad de los vasos y detectar
fugas o áreas de isquemia, falta de flujo sanguíneo.
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Tomografía de coherencia óptica (OCT): Evalúa el grosor de la retina y detecta el edema macular
diabético. Es una técnica de imagen avanzada que proporciona secciones transversales de alta
resolución de la retina. Es útil para detectar el edema macular diabético, una complicación común de
la RD, y para monitorear su progresión.
Tratamiento
Depende de la etapa de la enfermedad y la gravedad de las lesiones retinianas. Las principales
opciones de tratamiento incluyen las siguientes:
Fotocoagulación con ser: Es el tratamiento más común en RDP, la fase avanzada de la RD. El láser
se utiliza para sellar o destruir los vasos sanguíneos anormales que crecen en la retina. Existen dos
tipos principales de fotocoagulación que incluyen a la panretiniana (PRP) y la fotocoagulación focal o
macular. La PRP se utiliza en la RDP y consiste en realizar múltiples disparos de láser en áreas
periféricas de la retina para evitar el crecimiento de nuevos vasos anormales. La fotocoagulación focal
o macular: Se emplea en pacientes con edema macular diabético (EMD) para sellar las fugas de vasos
sanguíneos y reducir la hinchazón.
Inyecciones Intravítreas de Inhibidores de VEGF: Estas inyecciones, que incluyen medicamentos como
ranibizumab, aflibercept y bevacizumab, inhiben el VEGF, una proteína que promueve el crecimiento de
vasos sanguíneos anormales en la retina. Se ha demostrado que estos fármacos son eficaces en el
tratamiento del EMD y en la RDP, ya que reducen la formación de nuevos vasos y disminuyen el riesgo
de hemorragias y desprendimientos de retina.
En pacientes con EMD con peor agudeza visual inicial, 20/50 o menos, se ha demostrado que el uso
de aflibercept se obtiene una mejor respuesta en cuanto a agudeza visual que con el uso de
bevacizumab a los 2 años. Los avances en la terapia anti-VEGF, se continúan estudiando en cuanto a
la frecuencia óptima de las inyecciones y la duración del tratamiento, un campo aún desconocido.
Un anticuerpo monoclonal bi-específico llamado faricimab, es uno de los nuevos tratamientos que
pueden tener un mejor impacto clínico debido a que proporciona una doble inhibición tanto del VEGF
como de las vías de la angiopoyetina (Ang) y la tirosina quinasa con dominios de homología del factor
de crecimiento epidérmico (Tie) y similares a inmunoglobulina. Al inhibir el Ang y VEGF reduce la fuga
vascular y ejercen un efecto sinérgico sobre la estabilidad del mismo, además, por su mayor efecto se
puede administrar cada 12-16 semanas, diferencia significativa en comparación con otros
tratamientos anti-VEGF.
Vitrectomía: Es una cirugía que se realiza cuando hay sangrado extenso en el humor vítreo, conocido
como hemovitreo o en casos de desprendimiento de retina debido a la RD. Durante la vitrectomía, se
extrae el humor vítreo dañado y se reemplaza con una solución salina, permitiendo al cirujano eliminar
los vasos anormales y reparar las lesiones.
Corticosteroides Intravítreos: Se utilizan en algunos casos de EMD en pacientes que no responden
bien a los inhibidores de VEGF. Los corticosteroides, como dexametasona, implantes de liberación
lenta, ayudan a reducir la inflamación y el edema en la retina. Sin embargo, su uso a largo plazo puede
tener efectos secundarios como aumento de la presión intraocular o cataratas.
Nuevos Tratamientos en Investigación: Existen nuevos tratamientos en desarrollo para la RD que
buscan abordar la enfermedad de manera más efectiva. Un ejemplo es el uso de anticuerpos
monoclonales que inhiben la proteína Nogo-A, que ha demostrado ser prometedora en la
revascularización de la retina y en la reducción de la neovascularización patológica.
Impacto Psicológico
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El daño psicológico en pacientes con RD es un aspecto crítico que, a menudo, se pasa por alto en el
tratamiento de la enfermedad. La pérdida progresiva de la visión, los cambios en la calidad de vida y la
incertidumbre sobre el futuro pueden generar una carga emocional significativa.
La RD está estrechamente relacionada con la aparición de trastornos de ansiedad y depresión. El
deterioro visual afecta la autonomía y puede generar sentimientos de impotencia, miedo y
desesperanza. Los pacientes que pierden la visión de forma parcial o total a menudo experimentan
dificultades para adaptarse a las actividades diarias, lo que puede derivar en aislamiento social y, a su
vez, en una mayor susceptibilidad a la depresión.
El diagnóstico de RD puede generar altos niveles de estrés debido al miedo de perder la vista
permanentemente. Los pacientes con RD moderada o severa suelen enfrentarse a la incertidumbre
sobre la progresión de la enfermedad, lo que les genera una preocupación constante por su calidad de
vida futura. La ceguera es una de las discapacidades más temidas, lo que añade una carga emocional
adicional.
La pérdida de la visión no solo afecta la independencia física, sino que también influye negativamente
en la autoestima y la percepción del propio valor. Los pacientes pueden sentir que ya no son capaces
de realizar actividades que antes disfrutaban, como leer o conducir, lo que impacta negativamente en
su bienestar emocional. Además, el estigma asociado a la discapacidad visual puede aumentar el
riesgo de autoaislamiento.
La retinopatía diabética puede alterar la percepción que los pacientes tienen de mismos. La
necesidad de adaptarse a nuevas formas de realizar tareas cotidianas y la dependencia de otras
personas pueden afectar profundamente la autoestima. En algunos casos, la sensación de no ser
capaz de contribuir o funcionar como antes puede generar un sentimiento de inutilidad.
La disminución visual tiende a generar un distanciamiento social, ya que los pacientes pueden sentirse
menos capaces de participar en actividades comunitarias o laborales. Esta pérdida de interacción
social puede alimentar sentimientos de soledad, lo que contribuye al deterioro emocional. Además, la
necesidad de apoyo constante de familiares o cuidadores puede generar una sensación de ser una
carga para los demás.
Seguimiento
El seguimiento en pacientes con esta patología es esencial para prevenir la progresión de la
enfermedad y mitigar complicaciones visuales severas, como EMD o la ceguera. La importancia del
seguimiento radica en varios factores clave.
La RD suele ser asintomática en sus primeras etapas, lo que significa que muchos pacientes no son
conscientes del daño hasta que la visión ya ha sido afectada significativamente. Las revisiones
oftalmológicas regulares permiten la detección temprana de signos de progresión, como
microaneurismas, exudados duros y neovascularización. Identificar estos cambios a tiempo permite
intervenir de manera más efectiva con tratamientos como la fotocoagulación con láser o inyecciones
de anti-VEGF, que pueden detener o ralentizar la progresión.
En pacientes que ya han recibido tratamientos, como inyecciones de inhibidores de VEGF o cirugía de
vitrectomía, es esencial evaluar regularmente si el tratamiento está siendo eficaz. La evaluación
continua del edema macular, la neovascularización y otros indicadores retinianos ayuda a ajustar o
cambiar el enfoque terapéutico según sea necesario. Sin este seguimiento, los tratamientos podrían
no proporcionar los resultados deseados, o podrían necesitar modificaciones.
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El seguimiento regular con el oftalmólogo ayuda a prevenir la pérdida irreversible de la visión,
especialmente en pacientes con RD proliferativa. Estudios han demostrado que un diagnóstico precoz
y un tratamiento oportuno pueden reducir el riesgo de ceguera en más del 90% de los casos. Sin un
seguimiento adecuado, los pacientes pueden experimentar hemorragias vítreas, desprendimientos de
retina o isquemia macular, lo que puede llevar a la ceguera irreversible.
Los niveles de control de la glucosa, presión arterial y lípidos son determinantes en la progresión de la
RD. El seguimiento oftalmológico permite correlacionar estos factores con el estado de la retina y
ajustar el tratamiento de la diabetes en función de los hallazgos oftalmológicos. La coordinación entre
los médicos que tratan la diabetes y los oftalmólogos es crucial para asegurar un control sistémico
que influya positivamente en la salud ocular del paciente.
Prevención
La prevención de la retinopatía diabética (RD) es clave para evitar la pérdida visual significativa que
puede derivar en ceguera. La RD es una de las principales causas de discapacidad visual en personas
con diabetes, pero su progresión puede prevenirse o retrasarse con un control adecuado de los factores
de riesgo y la realización de exámenes oftalmológicos regulares.
Control Glucémico: El control adecuado de los niveles de glucosa en sangre es uno de los principales
pilares para prevenir la RD. Estudios han demostrado que mantener los niveles de hemoglobina
glicosilada (HbA1c) por debajo del 7% puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar o
progresar la RD. Un buen control glucémico reduce la hiperglucemia crónica, que daña los vasos
sanguíneos de la retina.
Control de la Presión Arterial: El manejo adecuado de la hipertensión arterial es crucial, ya que la
presión arterial elevada es un factor de riesgo independiente para la progresión de la retinopatía. El
control de la presión arterial por debajo de 140/90 mmHg en pacientes diabéticos puede disminuir la
probabilidad de complicaciones microvasculares, incluida la RD.
Control de Lípidos: Los niveles elevados de lípidos en sangre, como el colesterol y los triglicéridos,
están asociados con un mayor riesgo de edema macular diabético y la progresión de la retinopatía.
Mantener los niveles de colesterol en rangos saludables mediante cambios en la dieta o con el uso de
estatinas puede contribuir a reducir el daño a los vasos sanguíneos de la retina.
Visitas Oftalmológicas: Las evaluaciones con el especialista en oftalmología en intervalos regulares
regulares son esenciales para la detección temprana de la RD. La primera evaluación debe ser en el
instante que se diagnostique diabetes mellitus a los pacientes y proseguir con controles al menos una
vez al año. En estos exámenes, la detección temprana de cambios como microaneurismas,
hemorragias y exudados duros permite intervenir antes de que ocurra un daño significativo en la visión.
Modificaciones en el Estilo de Vida: Los cambios en el estilo de vida, como la adopción de una dieta
balanceada, la reducción del consumo de tabaco y alcohol, y la práctica de ejercicio regular, son
fundamentales para la prevención de complicaciones relacionadas con la diabetes, incluida la
retinopatía. Mantener un peso saludable y reducir el estrés también contribuyen a controlar la diabetes
y, por lo tanto, disminuir el riesgo de RD.
Educación e información al paciente: Es crucial que los pacientes diabéticos estén bien informados
sobre el riesgo de desarrollar retinopatía. La educación sobre la importancia de mantener un control
óptimo de la glucosa, la presión arterial y los lípidos puede mejorar la adherencia a los tratamientos y
medidas preventivas. Los programas educativos específicos pueden ser efectivos en la prevención de
la RD al empoderar a los pacientes a tomar decisiones informadas sobre su salud.
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RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La retinopatía diabética representa una de las complicaciones más comunes y devastadoras de la
diabetes mellitus, afectando a un porcentaje alarmante de pacientes diabéticos. La fisiopatología de la
RD se centra en los efectos nocivos de la hiperglucemia crónica, que provoca un daño endotelial en los
vasos sanguíneos de la retina. Este año se traduce en un aumento de la permeabilidad capilar, la
formación de microaneurismas y, en etapas avanzadas, la neovascularización. Estos nuevos vasos
sanguíneos son frágiles y propensos a romperse, lo que puede resultar en hemorragias vítreas y, en
última instancia, en la pérdida de visión.
La retinopatía diabética afecta aproximadamente al 34.6% de las personas con diabetes, lo que
representa una carga significativa para los sistemas de salud. La duración de la diabetes y el mal
control de la glucosa son los principales factores de riesgo. La hiperglucemia crónica, caracterizada
por niveles elevados de glucosa en sangre durante largos períodos, contribuye al daño microvascular.
Además, la hipertensión arterial y la dislipidemia son factores que agravan el riesgo de desarrollar RD.
Las mujeres embarazadas con diabetes, especialmente aquellas con diabetes tipo 1, también corren
un mayor riesgo de desarrollar RD durante el embarazo. La nefropatía diabética y el tabaquismo son
otros factores que incrementan la probabilidad de complicaciones retinianas.
Los estudios epidemiológicos han demostrado que la prevalencia de la RD varía entre diferentes grupos
étnicos, siendo más alta en afroamericanos y más baja en asiáticos. Esto sugiere que factores
genéticos, ambientales y socioeconómicos pueden influir en el riesgo de desarrollar esta complicación.
Además, se ha observado que las mujeres con diabetes tipo 2 tienen un mayor riesgo de desarrollar
RD, mientras que los hombres tienden a progresar a etapas más severas de la enfermedad. Esta
diferencia de género en la progresión de la enfermedad podría estar relacionada con variaciones
hormonales, diferencias en el control glucémico o en la respuesta a tratamientos.
El vínculo entre la RD y el intervalo QT prolongado destaca la interconexión entre la salud ocular y el
riesgo cardiovascular, lo que sugiere que los pacientes diabéticos deben ser evaluados de manera
integral. La RD no solo afecta la visión, sino que también puede ser un indicador de problemas
cardiovasculares subyacentes, lo que resalta la necesidad de un enfoque multidisciplinario en el
manejo de la diabetes.
La RD se clasifica en dos tipos principales: Retinopatía Diabética No Proliferativa (RDNP) y Retinopatía
Diabética Proliferativa (RDP). La RDNP es la fase inicial de la enfermedad, donde los pacientes pueden
presentar microaneurismas y pequeñas hemorragias, pero aún no hay crecimiento de vasos
anormales. En contraste, la RDP es la fase más avanzada, caracterizada por la formación de nuevos
vasos sanguíneos anormales que pueden romperse y causar hemorragias vítreas, lo que interfiere con
la visión y puede llevar a cicatrices y desprendimiento de retina.
El diagnóstico de la RD se realiza mediante exámenes de fondo de ojo, que permiten detectar signos
tempranos de la enfermedad. La retinografía, la angiografía con fluoresceína y la tomografía de
coherencia óptica son técnicas complementarias que ayudan a evaluar la gravedad de la enfermedad
y a guiar el tratamiento. Las opciones de tratamiento varían según la etapa de la enfermedad e incluyen
fotocoagulación con láser, que es el tratamiento más común en la RDP, y inyecciones intravítreas de
inhibidores de VEGF, que han demostrado ser eficaces en la reducción de la formación de nuevos vasos
y en la disminución del riesgo de hemorragias y desprendimientos de retina.
La prevención de la RD es fundamental para evitar la pérdida visual significativa. Un control glucémico
adecuado, que mantenga los niveles de hemoglobina glicosilada por debajo del 7%, puede reducir
significativamente el riesgo de desarrollar RD. Además, el manejo de la presión arterial y los lípidos es
crucial para prevenir complicaciones microvasculares. Las visitas oftalmológicas regulares son
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esenciales para la detección temprana de la RD, y los pacientes deben ser educados sobre la
importancia de mantener un estilo de vida saludable, que incluya una dieta balanceada, ejercicio regular
y la reducción del consumo de tabaco y alcohol.
El impacto psicológico de la RD es un aspecto crítico que a menudo se pasa por alto. La pérdida
progresiva de la visión puede llevar a trastornos de ansiedad y depresión, afectando la calidad de vida
y la autonomía de los pacientes. La incertidumbre sobre la progresión de la enfermedad y el miedo a la
ceguera permanente pueden generar altos niveles de estrés. Los pacientes que experimentan pérdida
de visión parcial o total a menudo enfrentan dificultades para adaptarse a las actividades diarias, lo
que puede resultar en aislamiento social y una mayor susceptibilidad a la depresión. Por lo tanto, es
esencial que los profesionales de la salud no solo se centren en el tratamiento médico de la RD, sino
que también ofrecen apoyo psicológico y recursos para ayudar a los pacientes a enfrentar los desafíos
emocionales asociados con la enfermedad.
En resumen, la retinopatía diabética es una enfermedad compleja que requiere un enfoque integral en
su manejo, que incluya no solo el tratamiento médico, sino también el apoyo psicológico y la educación
del paciente para mejorar los resultados a largo plazo y la calidad de vida de los afectados.
CONCLUSIONES
La retinopatía diabética es una complicación grave de la diabetes que puede llevar a la ceguera si no
se detecta y trata a tiempo. Su prevención depende principalmente de un buen control metabólico y del
diagnóstico precoz mediante exámenes oftalmológicos regulares. Los avances en el tratamiento,
como la terapia con láser y las inyecciones de anti-VEGF, han mejorado notablemente el pronóstico de
esta enfermedad. Sin embargo, la clave para reducir su impacto radica en una gestión integral y
continua de los factores de riesgo.
El seguimiento regular no solo permite la detección temprana y el tratamiento oportuno, sino que
también es fundamental para ajustar las intervenciones terapéuticas y educar a los pacientes sobre el
manejo integral de su salud visual y sistémica. Sin este control constante, el riesgo de ceguera severa
y complicaciones graves aumenta significativamente.
La prevención de la retinopatía diabética requiere un enfoque integral que incluya el control de los
factores de riesgo metabólicos (glucosa, presión arterial, lípidos), la realización de exámenes
oftalmológicos regulares y la adopción de un estilo de vida saludable. Estas medidas pueden reducir
de manera significativa la incidencia y progresión de la retinopatía, contribuyendo a la preservación de
la visión en pacientes diabéticos
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 1560.
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