LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 1598.
INTRODUCCIÓN
Iniciando la segunda década del siglo XXI, la globalización ha sido factor fundamental en los cambios
en relación al ámbito organizacional, los principales factores que han detonado y agudizado la
competencia son la tecnología y la homogeneización de los mercados, la punta medular de las
organizaciones es la planificación estratégica, la cual le permite a los propietarios e inversionistas
proyectar la trayectoria tomada por sus recursos económicos siendo muy importante el diagnóstico
inicial de mercado, el macro ambiente y las expectativas de los empresarios en cuanto a la
recuperación de su inversión (Alcalá y García Giulliany ,2013)
Martínez Choy (2011) reafirma que la industria considerada más grande a nivel mundial en la
actualidad es la de la construcción, la cual es una industria en la que surgen diariamente nuevos
proyectos para satisfacer las necesidades de la sociedad; implícitamente toda construcción es
considerada por los diseñadores y constructores como una tarea única y distinta, con un principio y un
final para cada proyecto; así mismo se considera que el sector mide el estado general de un país,
debido a que durante los periodos de crisis económicos, esta industria es la que registra mayor caída,
aunque durante la recuperación experimenta un crecimiento mayor al promedio de los demás sectores
de la economía.
Estudio de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (2011), citado por Rojas Merced y
Ramírez Marcial (2011), mencionan que la industria de la construcción produce beneficios tanto en los
negocios como en el bienestar de la población; en los negocios, contribuye a fortalecer a la industria
nacional en sus procesos de producción, distribución y comercialización, haciéndola más productiva y
competitiva, al crear carreteras, puertos, aeropuertos y telecomunicaciones para el transporte de
mercancías, personas e información; al cimentar las instalaciones que suministren energía eléctrica,
petróleo y gas, para suministrar los energéticos requeridos; al elegir instalaciones turísticas que
permitan el acceso de recursos económicos adicionales al país, una de las principales fuentes de
ingresos para México; y al construir escuelas, hospitales y clínicas, para capacitar al personal y cuidar
la salud de los habitantes.
La cámara mexicana de la industria de la construcción (2013) señala que, en México, “la industria de
la construcción es la cuarta actividad económica con mayor generación de empleo, y la sexta actividad
económica que mayor valor agregado genera a la producción nacional” (p.16).
Se puede afirmar que en la industria de la construcción un 85.74% tienen problemáticas en la actividad
relacionadas a: falta de clientes, falta de crédito, bajas ganancias, competencia excesiva, conflictos
con los clientes y problemas con las autoridades. La Falta de Clientes representa un 62%, por lo que es
necesario que las empresas cubran las necesidades de los clientes y sobre todo satisfacerlas lo mejor
posible. Para esto es necesario crear herramientas donde los clientes contratantes puedan seguir sus
proyectos periódicamente, esto da tranquilidad y en consecuencia lo que el cliente necesita (Contreras
Soto, 2007).
En base a la teoría y derivado de la observación se percibe a la mayoría de las PYMES con temor al
cambio, esto derivado de que en la mayoría de los casos dichas empresas cuentan con una
administración tradicionalista que les impide la utilización de nuevas estrategias para competir en el
mercado, por lo que Martínez Choy (2011) complementa lo anterior ya que menciona que las
características generales de las MPyMES y la falta de un modelo de gestión de proyectos, repercuten
en muchos casos en el fracaso de la conclusión de los mismos, impactando directamente en el costo,
tiempo y calidad; provocando la disminución de las utilidades esperadas por la empresa encomendada
a realizar los trabajos, e incluso en pérdidas de capital; repercutiendo así, en la estabilidad económica
de la MPyME y en muchos casos en la evaporación de su participación en el mercado.