LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 1867.
INTRODUCCIÓN
La inclusión en los planos social, económico y político, han sido tema de discusión y de integración a
las agendas mundiales en el siglo XX. Las políticas educativas en esta materia han generado una serie
de condiciones al interior de las escuelas para dar oportunidades de igualdad a partir de la
transformación cultural y estructural del sistema educativo.
Para (Andrade Ruíz 2011) el paradigma de la educación inclusiva surge como respuesta a las
limitaciones de la educación tradicional, así como las insuficiencias resultantes a esta, de la cual se
evidenció una brecha entre la población infantil estimada como “normal” y otra considerada “especial”.
Para Echeíta & Ainscow, (2011) la inclusión es un proceso de búsqueda constante de mejoras que nos
permitan responder a la diversidad asegurando la identificación y la eliminación de barreras que
dificultan la presencia, participación y éxito de todos los estudiantes, especialmente aquellos grupos
de alumnos en riesgo de marginalización, exclusión social o fracaso escolar.
Con respecto al tema de la inclusión el gobierno de México tiene un poco más de dos décadas
realizando cambios en el funcionamiento de sus instituciones y en las leyes para darle forma a este
derecho. En el campo de la educación la inclusión tiene mucho camino por andar, ya que se ha
modificado el concepto de educación incorporando el concepto de inclusión e integración, así como
una batería de herramientas, valores, modelos que se enfocan a ese propósito.
El Gobierno de México, (2024) señala que la educación inclusiva requiere de revisión de modelos,
cambios metodológicos curriculares, compromiso y actitud que favorezcan una enseñanza que dé
respuesta a la diversidad del alumnado, generando bases para una educación con las mismas
oportunidades para todos.
Andrade Ruíz (2011) menciona que la escuela es un espacio óptimo para que los alumnos sean
acogidos sin discriminación y que no solo se refiere a la discapacidad o a los problemas de aprendizaje,
sino para todos, ya que se respeta la diversidad.
En los estudios relacionados con la inclusión en la escuela, el tema principal está relacionado con las
barreras, las consideraciones para la mejora de las condiciones escolares, de aprendizaje, de
integración y el maestro como promotor de la inclusión en el aula. Sin embargo, existen pocas
investigaciones que se enfoquen en la percepción del padre de familia, que, teniendo un hijo con
capacidades diferentes, lo integra a una escuela regular.
Al respecto, UNICEF, (2018) afirma que las estrategias y oportunidades para involucrar a los padres,
las madres y las comunidades en beneficio de la educación inclusiva deben ser identificadas a nivel
local y desarrolladas a partir de programas existentes, aprovechando así capacidades y recursos
reales.
El aula regular es un espacio en el que se desarrolla el proceso enseñanza aprendizaje atendiendo los
diferentes estilos de aprendizaje siguiendo un plan y un programa determinado en un modelo, pero al
implicar el término inclusión, las reglas del juego cambian en la dinámica escolar, ya que en un solo
espacio interaccionan personas con diferencias, con necesidades especiales de aprendizaje, de
espacio, de atención y tratamiento.
El presente estudio se enfoca en medir el índice de inclusión de Booth & Ainscow (2011) dentro de la
Universidad Autónoma de Sinaloa, en el nivel bachillerato de la zona sur. Para este efecto, se toma
como referencia el modelo educativo que articula las políticas de inclusión dentro de la misma con la
pregunta principal de investigación: ¿Cómo evalúa el padre de familia del alumno con capacidades
diferentes la cultura inclusiva al interior de la institución?