LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 1991.
En un estudio realizado en Chicago en donde se incluyeron a 238 pacientes con COVID-19, Pettit encontró que
el 47,5% eran del sexo masculino, la edad media fue de 58 años y el 61,3% tenían obesidad, en donde identificó
que los pacientes con obesidad tuvieron 1,7 veces mayor riesgo de mortalidad (OR 1,7(1,1-2,8), p=0,016),
aquellos pacientes del sexo masculino tuvieron 5,2 veces mayor riesgo (OR 5,2(1,6-16,5), p=0,01) y aquellos
pacientes con mayor edad 3,6 veces mayor riesgo de morir. (OR 3,6(2,0-6,3), p<0,0005). De igual forma,
Palaiodimos en un estudio realizado en Nueva York que incluyó a 200 pacientes de los cuales el 81% tenían
sobrepeso y obesidad, concluyó que la obesidad severa, el aumento de la edad y el género masculino se
asociaron de manera independiente con peores resultados hospitalarios y con una mayor mortalidad, siendo
similar en el presente estudio el porcentaje de sobrepeso y obesidad (88,2%), predominancia del género
masculino y un mayor porcentaje de pacientes adultos maduros y mayores (≥40años), lo cual genera la
necesidad de considerar el rol de la obesidad en COVID-19 como una prioridad de salud pública, debido a la gran
prevalencia de obesidad que existe en el mundo.
Li en un estudio realizado en Wuhan-China con 132 pacientes con COVID-19 identificó que a medida
que la enfermedad progresa de leve a crítica, la PCR aumentó a la par de forma gradual y sugiere que
el recuento de PCR es valioso para evaluar la gravedad de la enfermedad y para poder separar a los
pacientes en estado crítico de los leves. Por otro lado, Hou en un estudio realizado en China con 101
pacientes concluyó que la edad avanzada y el aumento de la PCR fueron factores de riesgo potenciales
para la progresión de COVID-19 y que esto puede ser útil para identificar a los pacientes cuya condición
empeora en una etapa temprana lo cual se compara con el estudio realizado en el que se encontró que
existieron niveles significativamente elevados de PCR tanto en los pacientes con sobrepeso como en
pacientes con obesidad.
Richardson realizó un estudio en Nueva York con un total de 5700 pacientes en donde la mediana de
edad fue de 63 años (RIQ: 52-75), la mayor parte (60,3%) del sexo masculino, el 41,7% tenía obesidad.
De los cuales 373 pacientes (14,2%) ingresaron a la UCI, el 21% falleció y el 12,2% recibió VMI, de los
cuales el 88,1% murió, teniendo cifras similares en el presente estudio en cuanto a la edad y el sexo,
sin embargo, la mortalidad y necesidad de VMI fue mayor (33,3% y 73,3% respectivamente) y la
mortalidad de los pacientes con VMI fue casi la mitad (43,2%).
Zou en un estudio realizado en China con 178 pacientes concluyó que la puntuación APACHE II fue una
herramienta eficaz para predecir la mortalidad hospitalaria en pacientes con COVID-19, dado que una
puntuación APACHE II ≥17 sirve como indicador de alerta temprana de muerte, en el estudio realizado, la mayor
parte de los pacientes tuvo una puntuación APACHE II entre 5 a 14.
En un estudio realizado por Vaquero en España concluyó que una puntuación SOFA ≥2 en combinación con una
PCR ≥9,1 mg/ml pueden llegar a tener un alto riesgo durante su estancia en la UCI, por otro lado, Zhou(31)
concluyó que las probabilidades crecientes de muerte hospitalaria se asociaron con la edad avanzada (OR 1·10,
IC del 95 % 1·03–1·17, aumento por año; p=0·0043) y mayor puntuación SOFA (5·65, 2·61–12·23; p<0·0001), en
el estudio realizado se encontró que la mayoría de los pacientes tuvieron un SOFA ≥2 y una PCR de 114 (RIQ:
55,08-211,5) mg/L.
Kuswardhani realizó una revisión sistemática y metaanálisis en el que incluyó 20 estudios y concluyó que una
puntuación CHARLSON media más alta tuvo una asociación importante con mortalidad y gravedad de la
enfermedad COVID-19, adicional a esto observó que en comparación con una puntuación CHARLSON de 0, una
puntuación de 1-2 y ≥3 se asoció con un pronóstico de mortalidad y malos resultados, identificó también que el
aumento de 1 punto en la puntuación de CHARLSON aumentó el riesgo de mortalidad en un 16 %, en el estudio
realizado, la mayor parte de los pacientes tuvieron una puntuación CHARLSON entre 1-2.