LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 2125.
Así mismo la importancia fundamental del debido proceso como un pilar central en la protección de
los derechos individuales y en el mantenimiento del orden y la justicia en un Estado democrático. El
derecho al debido proceso no se limita simplemente a una serie de procedimientos legales y
administrativos, sino que abarca un conjunto más amplio de garantías destinadas a salvaguardar la
libertad individual y a garantizar la integridad del sistema legal y judicial. Esto implica que cualquier ley,
sentencia o resolución administrativa que afecte los derechos de una persona debe cumplir con los
procedimientos establecidos y respetar los principios fundamentales de justicia y seguridad jurídica.
El debido proceso no solo protege los derechos individuales, sino que también contribuye a mantener
el orden y la seguridad en la sociedad. Al asegurar que las decisiones y acciones de las autoridades
estén sujetas a un escrutinio legal y procesal adecuado, se evita la arbitrariedad y se fortalece el Estado
de derecho.
El artículo 76 de la Constitución de la República del Ecuador establece un principio fundamental: el
debido proceso debe ser respetado en todos los procedimientos que impliquen la determinación de
derechos y obligaciones. Esto implica que las autoridades estatales, en sus acciones normativas y
administrativas, están obligadas a garantizar el pleno respeto a las normas y garantías del debido
proceso, incluso cuando estas acciones generen obligaciones para los ciudadanos ecuatorianos.
Este principio no solo protege los derechos individuales de los ciudadanos, sino que también promueve
la transparencia, la equidad y la justicia en las relaciones entre el Estado y sus ciudadanos. Se busca
proporcionar a los participantes las herramientas necesarias para comprender y aplicar
adecuadamente estas normas, con el fin de evitar cualquier forma de abuso o arbitrariedad por parte
de aquellos que ostentan el poder en la sociedad ecuatoriana. Esto es especialmente relevante en un
contexto donde las relaciones de poder pueden generar desequilibrios y situaciones de vulnerabilidad
para los ciudadanos. Al fortalecer el conocimiento y la aplicación de las normas del debido proceso, se
contribuye a la construcción de un Estado de derecho sólido y garantista, donde se protejan los
derechos y libertades fundamentales de todos los habitantes del Ecuador.
La Corte Constitucional, durante el período de Transición, abordó el tema del debido proceso en el caso
N.- 0261-09-EP, sentencia N.- 035-10-sep-CC, publicada en el Suplemento del Registro Oficial 294, de 6
de octubre de 2010. En este fallo, se define el derecho al debido proceso, establecido en el artículo 76
de la Constitución de la República, como el derecho que tiene toda persona o sujeto implicado en un
litigio, a solicitar en el seno del órgano judicial el respeto a un conjunto de principios procesales
fundamentales (y en casos excepcionales, sustantivos), necesarios para garantizar que un caso sea
tratado y resuelto con auténtica justicia. Además, se señala que la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, en el caso Claude Reyes y otros Vs. Chile (párrafos 117 a 120), amplía la noción de debido
proceso más allá de las instancias judiciales, considerándolo un principio transversal en todos los
procedimientos que culminen en una decisión.
Según lo dispuesto en el artículo 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en la
determinación de derechos y obligaciones de las personas en ámbitos como lo penal, civil, laboral,
fiscal u otros, deben observarse las debidas garantías que aseguren el derecho al debido proceso. El
incumplimiento de alguna de estas garantías representa una violación de dicha disposición
convencional.
La importancia de aplicar las garantías establecidas en el artículo 8.1 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, incluso cuando una autoridad pública tome decisiones que afecten
derechos fundamentales. Si bien estas autoridades no son equiparables a órganos judiciales, aun así,
están obligadas a respetar ciertas garantías para evitar decisiones arbitrarias. Esto resalta la necesidad
de que las autoridades públicas actúen de manera justa y transparente, incluso fuera del ámbito
estrictamente judicial, para proteger los derechos de los individuos y evitar abusos de poder. En