LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 2160.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v5i5.2768
Significados del bachillerato en familias rurales de México
Understanding the significance of a high school diploma in rural mexican
families
Iván Auli
jairo.auli@cinvestav.mx
https://orcid.org/0000-0002-4802-0065
Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, Departamento de Investigaciones Educativas
Oaxaca México
Eduardo Weiss
eweiss@cinvestav.mx
https://orcid.org/0000-0003-3126-0051
Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, Departamento de Investigaciones Educativas
Ciudad de México México
Artículo recibido: 25 de septiembre de 2024. Aceptado para publicación: 09 de octubre de 2024.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
El artículo muestra los significados que atribuyen al bachillerato familias rurales de Oaxaca, México.
Mediante el enfoque etnográfico aplicando entrevistas en profundidad y notas de campo se analiza el
caso de San Juan Coyula. Los resultados muestran que son contadas las familias que tienen buenas
expectativas sobre el bachillerato; estos piensan que estudiar ofrece mejores oportunidades
laborales. En contraste, la mayoría de las familias se expresa en contra del bachillerato, debido a las
condiciones socioeconómicas, elementos culturales, la poca rentabilidad que observan en la
escolaridad, el bajo nivel de formación escolar y, en el caso de las mujeres para que no se vayan con
el novio o resulten embarazadas. Se concluye que es importante construir estrategias
contextualizadas de acompañamiento a las familias rurales para lograr un mayor acceso al
bachillerato.
Palabras clave: familia rural, juventud, escuela, educación rural, México
Abstract
The article highlights the interpretations rural families in Oaxaca, Mexico, give to high school. Through
an ethnographic approach applied in San Juan Coyula, in-depth interviews and field notes were
analyzed. The findings indicate that only a small number of families have positive expectations
regarding high school, believing that education leads to better employment prospects. Conversely, the
majority of families express their disapproval of high school education for reasons such as
socioeconomic conditions, cultural factors, perceived lack of benefits, insufficient educational
preparation, and concerns about their daughters’ relationships and pregnancies. To ensure improved
access to high school for rural families, it is crucial to establish strategies tailored to their specific
contexts.
Keywords: rural family, youth, school, rural education, Mexico
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 2161.
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Cómo citar: Auli, I., & Weiss†, E. (2024). Significados del bachillerato en familias rurales de México.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 5 (5), 2160 2172.
https://doi.org/10.56712/latam.v5i5.2768
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
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INTRODUCCIÓN
El artículo muestra los significados que atribuyen al bachillerato algunas familias rurales de Oaxaca,
México. El artículo cobra relevancia como insumo para comprender el proceso de masificación escolar
que se encuentran viviendo las zonas rurales del país a raíz de la obligatoriedad del bachillerato
legislada en México desde 2012.
Se acudió a San Juan Coyula, una pequeña comunidad rural ubicada en el estado de Oaxaca. En Coyula,
las personas entre 30 y 80 años compartieron que solo tienen los primeros años de escolaridad. Esto
muestra que se trata de una población sin primaria completa. El trabajo agropecuario de subsistencia
es la actividad en la que se ocupa la mayoría de los habitantes (siembran maíz de temporal y crían
animales de granja). La carestía del campo ha llevado a que muchos habitantes de Coyula migren a la
ciudad. En la ciudad, la mayoría de los varones se emplean como albañiles y las mujeres como
empleadas domésticas o en una tienda. La creciente migración hace que en Coyula se vivan flujos
culturales, por lo que han incorporado significados y prácticas que van remodelando sus maneras de
vivir. Aunque San Juan Coyula es una comunidad rural, actualmente muestra características de
urbanidad. Debido a que solo hay 616 habitantes (300 mujeres; 316 varones) (INEGI, 2020) la
comunidad solo cuenta con tres escuelas: un preescolar, una primaria y una telesecundaria. Los
jóvenes que quieren realizar estudios de bachillerato tienen que trasladarse al municipio más cercano
o tienden a migrar a la ciudad.
Para la mayoría de jóvenes de Coyula el trabajo es más importante que estudiar, ya que les permite
“tener dinero”, pero sobre todo “ayudar a su familia”. Son contados los jóvenes de Coyula que buscan
adquirir mayor escolaridad después de culminar la telesecundaria; para unos cuantos jóvenes la
escolaridad les ayuda salir adelante y encontrar mejores trabajos. Para algunas mujeres asistir a la
escuela les permite superar la condición de género (Auli, 2018; 2021). En el fondo, las expresiones de
los jóvenes se encuentran asociadas a los consejos y proyectos familiares (Tapia, 2015).
En este contexto, cabe preguntar: ¿qué significados otorgan las familias de San Juan Coyula al
bachillerato? La pregunta anterior guía los hallazgos mostrados en el presente artículo.
Se identifica la noción de significado como aquello que aduce a construcciones colectivas compartidas
en un determinado contexto social, cultural y temporal; lo encontramos cercano a las nociones de
representaciones sociales (Moscovici, 1985) o de modelos culturales (Quinn y Holland, 1987).
Mediante los significados “los sujetos pueden actuar y participar en sus grupos sociales,
comprendiendo, y significando el propio comportamiento y el de los otros, facilitando la comunicación
y cooperación entre los miembros de una comunidad” (De Diego, 2011, p. 30). Es decir, los significados
que expresan los sujetos no son ideas en primera persona, sino que se construyen a través de otros.
De acuerdo con Weber (1981) los sujetos orientan su acción con base a diversos significados; a veces
son armónicos, pero en la mayoría de los casos son ambiguos.
Por otro lado, se parte de las investigaciones elaboradas en la línea de investigación “jóvenes y escuela”
que se desarrolla en el Departamento de Investigaciones Educativas (DIE) del Cinvestav (México). La
línea ha construido un marco teórico a través del diálogo entre teorías y referentes empíricos, con la
intención de desarrollar un acercamiento plural para comprender los significados escolares y laborales
de jóvenes mexicanos.
De la línea de investigación se destaca el estudio de Tapia (2015), el autor analiza los significados de
la escolaridad y el trabajo en jóvenes de una zona en transición rural-urbana. De acuerdo con Tapia
(2015) algunos jóvenes reflexionan en función de consejos o proyectos familiares; con ello aparece el
significado “ayudar a mi familia”, el cual se encuentra vinculado a una retribución sobre los esfuerzos
familiares. En este sentido, surge (en la línea de investigación) la categoría que centra el análisis en los
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estudiantes de bachillerato como “hijos de familia”. La investigación de Tapia (2015) permite
diferenciar que mientras en los contextos urbanos donde cada vez es más “natural” para las familias
promover que los hijos alcancen la mayor escolaridad posible, en los contextos rurales la prolongación
de la escolaridad de los hijos es reciente (especialmente estudiar el bachillerato) y se encuentra
relacionada a las condiciones y expectativas familiares (Tapia y Weiss, 2013).
Otros estudios fuera de la nea de investigación reportan análisis similares. Por ejemplo, Ortiz (2021)
se acerca a las tramas familiares que viven jóvenes rurales y documenta la manera en que el rol de ser
hermano mayor, fallecimiento o enfermedad de algún padre y momentos difíciles que viven los jóvenes
en su entorno familiar determinan sus destinos escolares y laborales. Por su parte, Guzmán (2021)
describe la responsabilidad de los venes rurales por apoyar en el sustento familiar, agregando -similar
a Ortiz (2021)- los problemas familiares; la autora llega a concluir que es la familia la que puede alentar
o limitar el futuro escolar de los jóvenes rurales.
Las investigaciones de Tapia (2015), Ortiz (2021) y Guzmán (2021) alertan de la importancia de
acercarse a analizar los significados y expectativas escolares que tienen las familias respecto a los
jóvenes.
Cragnolino (2006) se acerca a comprender la apropiación de la escolaridad en algunas familias rurales.
Desde la interpretación de la autora, en las zonas rurales han ocurrido transformaciones estructurales;
la creciente migración y los cambios en los modos de consumo, así como la crisis del campo han
llevado a las familias rurales a considerar positivamente la escolaridad, que en un principio no aparecía
“como una prioridad para la reproducción cotidiana y generacional” (Cragnolino, 2006, p. 33). De
acuerdo con Cragnolino (2006) quien menciona que existe una creciente valoración de la escolaridad
como: “manera de habilitación para la vida social y comunitaria”, “como instancia de habilitación para
el trabajo (sobre todo urbano)” y “como mecanismo que permite cierta posición social”.
Con lo anterior es posible afirmar que algunas familias rurales significan a la escolaridad como una
instancia de habilitación para el trabajo e integración social. Sin embargo, no en todos los casos sucede
lo mismo, otras investigaciones muestran las dudas que mantienen las familias rurales sobre los
beneficios de la escolaridad. Reyes (2010) analiza la experiencia estudiantil de jóvenes rurales
mexicanos; en su estudio se deja entrever los significados que otorgan las familias a la escolaridad y
al trabajo. Entre las experiencias que describe Reyes (2010) se encuentra la que denomina experiencia
“crítica atada al peso de las instituciones y ante un futuro incierto”: los jóvenes desarrollan la noción
de la importancia de la escolaridad, pero la familia les niega la oportunidad de prolongar su escolaridad.
Investigaciones recientes se han empezado a ocupar en analizar la participación de las familias en el
bachillerato (Infante, 2020; Infante y Padilla, 2020; Guzmán, 2024). Y es que la manera en que participa
la familia con la escuela puede ser considerada una relación en la que se evidencia el valor que le
asignan a ésta (Ortega y Cárcamo, 2018).
Infante (2020) realiza un estudio en dos bachilleratos conurbados; en su investigación se acerca a
conocer el punto de vista de las familias, quienes mencionan que la escolaridad: “te abre puertas” y
ayuda para “ser alguien en la vida”, éste último es un significado intergeneracional, ya que también es
mencionado por los jóvenes. Por su parte, Guzmán (2024) analiza la participación de las familias en el
sostén de bachilleratos rurales e identifica actividades de las familias en la gestión ante autoridades,
en generar recursos económicos y en el funcionamiento de los planteles (como la limpieza); en el
fondo, “las familias que participan lo hacen como una manera de apoyar la educación de sus hijos,
pues su expectativa es que el bachillerato les brinde mayores oportunidades de vida” (Guzmán, 2024,
p. 35). Además, estas investigaciones reportan cierto distanciamiento en la participación de las
familias en el proceso formativo, esto se debe a que les dan cierta autonomía a los jóvenes o a los
bajos niveles de escolaridad (sobre todo en los contextos rurales).
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Al respecto, Ortega y Cárcamo (2018) realizan un análisis sobre las relaciones entre la familia y la
escuela en una comunidad rural de Chile; los autores concluyen que las familias otorgan al profesorado
la relación que se genere con la escuela. Por ello “son las propias familias las que demandan al
profesorado y la escuela la definición de momentos, espacios e instancias para el establecimiento de
la relación familia-escuela” (Ortega y Cárcamo, 2018, p. 115). Partiendo de un análisis semejante,
Barrientos, Silva y Antúnez (2016) evidencian las prácticas pasivas de la relación familia-escuela
generadas por el profesorado, por lo que mencionan que la dirección escolar debe contemplar una
dimensión que promueva la participación pedagógica de las familias y la comunidad con intención
formativa más allá de lo institucional.
En este sentido, Infante y Padilla (2020) identifican estrategias para acercar a las familias en los
procesos formativos; las autoras mencionan que: la crianza, comunicación, voluntariado, aprendizaje
en casa, toma de decisiones y colaboración con la comunidad son recomendaciones que los
bachilleratos han implementado y que según la planeación e intervención han dado resultados.
Los conceptos teóricos y antecedentes de investigación reseñados introducen elementos para analizar
los significados sobre el bachillerato que mencionan las familias de San Juan Coyula.
METODOLOGÍA
El estudio retoma el enfoque etnográfico. La noción de etnografía de la que partimos busca interpretar
en lugar de explicar (Geertz, 2001); corresponde con aquella que realiza descripciones analíticas de la
vida de un grupo particular, el quehacer del etnógrafo radica en encontrar los temas que quiere analizar
(Hammersley y Atkinson, 1994). De acuerdo con Levinson et al. (2007, p. 825) una de las misiones
primordiales de la etnografía es “dar cuenta del conocimiento local a través de la reconstrucción
interpretativa de las relaciones sociales, los saberes, y la “cultura” de determinado agrupamiento
humano, institución o proceso social”.
Para dar cuenta del conocimiento local es importante inscribirse en la vida cotidiana de los
informantes, la cual muchas veces no es documentada por los informes burocráticos o por
investigaciones que se acercan al análisis con un marco teórico preconcebido (Weiss, 2012).
Las estrategias metodológicas que se utilizaron fueron: entrevistas en profundidad (Taylor y Bogdan,
1987) complementadas con notas de campo. Se realizaron un total de ocho visitas domiciliarias en las
que se concentraron 15 entrevistas a padres de familia de jóvenes en edad típica de asistir al
bachillerato. En las notas de campo se recabaron observaciones sobre la vida de los informantes que
es difícil obtenerlas mediante entrevistas. La complementación analítica entre entrevistas y notas de
campo ayudaron a solucionar la ambigüedad al analizar los significados de los informantes.
El análisis se apoya de la espiral hermenéutica, ya que se caracteriza por un ir y venir entre deducción
e inducción (Weiss, 2017); a partir de matrices condensadas junto con una colección de frases
significativas se elaboraron esquemas analíticos. Además, para el informe final se hizo un
acercamiento a la descripción densa (Geertz, 2001), con la intención de conservar las relaciones
particulares de los individuos con los que se hizo el estudio (Rockwell, 2009).
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Para las familias de San Juan Coyula estudiar bachillerato es un bien reciente. De las familias visitadas
ninguno de los padres cuenta con estudios de nivel medio superior. Los padres y las madres
entrevistadas oscilan entre los 40 y 60 años y solo cuentan con los primeros años de educación
primaria. Los padres combinan significados en favor y en contra del bachillerato que los lleva a orientar
a sus hijos. En las siguientes líneas se exponen los significados que comparten las familias visitadas
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en San Juan Coyula. Por motivos de espacio, en cada uno de los significados se alude a casos
representativos.
Ir al bachillerato para que no vivan lo mismo que nosotros
Muchos de los padres han migrado temporalmente a la ciudad para trabajar. Según su bajo nivel de
escolaridad, en la ciudad encuentran trabajos de: jardineros, meseros, vendedores ambulantes o
albañiles. En el caso de las madres: empleadas en una tienda o limpiando casas. En este contexto, los
papás mencionan:
Que ellos no pasen el proceso que pasé; yo solo terminé la primaria y me mato trabajando de albañil o
en el campo (Don Rafael - E26-06-2017).
Por lo mismo que pasamos, lo que vivimos, no queremos que esa misma experiencia vivan. Quiero algo
mejor para ellos, por eso le damos la oportunidad para que estudien el bachillerato (Doña Alicia - E30-
08-2017).
En las expresiones de estos padres encontramos que no quieren que sus hijos vivan lo mismo que
ellos; es decir, que realicen trabajos fuertes y pesados, pues “sin estudios se logran las cosas, pero es
muy difícil; necesita uno trabajar muy pesado” (Don Pedro - E30-00-2017).
Don Pedro (E30-00-2017) comparte lo difícil que le fue irse diez años a Estados Unidos en donde vivió
en un remolque que daba hospedaje a cuatro personas, levantándose a las cuatro o cinco de la mañana
para trabajar como albañil: “esa no era vida. Pero aguanté. Ya después me vine de nuevo para Coyula”.
Don Pedro cuenta de lo pesado que ha sido el trabajo para él, por no contar con estudios, esto “me fue
motivando para que a mi hijo no se le metiera esa idea de no estudiar o de irse a Estados Unidos”.
Algunos padres comprenden que en su vida han sufrido debido a la falta de mayor escolaridad; piensan
que estudiar el bachillerato es importante para que sus hijos no vivan lo mismo que ellos. Los jóvenes
de Coyula mencionan el mismo significado (Auli, 2018; 2021), por lo que es posible afirmar que se trata
de un significado construido en el entorno familiar.
El bachillerato es importante para un mejor trabajo
Complementario al significado anterior, algunos padres rurales mencionan la importancia del
certificado de bachillerato como elemento para que los jóvenes en su migración a la ciudad accedan a
trabajos diferentes a los que ellos consiguen al migrar.
Doña Zobeida (E24-08-2017) comenta que el bachillerato es importante, ya que “ahora para todo piden
papeles, para cualquier trabajo te piden tus estudios, tus papeles ya bien. Si quieres ir a trabajar a la
ciudad necesitas llevar por lo menos el bachillerato, así ya te dan un trabajo medio bueno”. Ella se
refiere a un trabajo “medio bueno” en dos sentidos: primero, que abre las puertas para encontrar
trabajos menos pesados físicamente. Segundo, que sea mucho más redituable económicamente.
Por su parte Don Pedro (E30-00-2017) comparte que una de sus hermanas migró a la ciudad para
trabajar de empleada doméstica:
En una casa donde sus patrones eran buenos, porque la ayudaron a que estudiara la secundaria y el
bachillerato. Ella que tuvo suerte. En el bachillerato aprendió secretariado; ya cuando terminó, su
patrón la ayudó para que entrara a trabajar de secretaria. Ya después se dio la oportunidad que estaban
contratando mensajeros; mi hermana me habló a mí y a otro hermano para que fuéramos. Pero no
pudimos ni siquiera dejar nuestros papeles, porque no teníamos ni la secundaria (Don Pedro - E30-00-
2017).
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De esta manera Don Pedro llega a la idea que “en este tiempo, para todo piden papeles, por eso el
bachillerato es importante para un mejor trabajo”.
Para algunos padres rurales el bachillerato permite acceder a mejores trabajos. Estos padres rurales
aspiran a que sus hijos migren a la ciudad y, por su experiencia y consejos de los profesores saben que
en la ciudad para obtener un trabajo diferente al de empleada doméstica o albañil se necesita presentar
el certificado de bachillerato.
El bachillerato es mucho gasto y aquí no hay un trabajo fijo
Las familias mencionan que envíar a sus hijos al bachillerato es mucho gasto, debido a que les piden
cooperaciones para la manutención de las instalaciones, así como materiales escolares. Según Blanca
Flor, joven de la comunidad:
Mis papás me dicen que en el bachillerato luego es mucho gasto y que no pueden; hay que pagar
inscripción, materiales y cooperaciones (Blanca Flor - E25-08-2017).
Esta situación se agrava en comunidades rurales como San Juan Coyula, en donde aquellos jóvenes
que quieren cursar el bachillerato se tienen que trasladar cotidianamente u hospedarse en la cabecera
municipal. Las familias de San Juan Coyula para envíar a sus hijos al bachillerato deben considerar el
gasto de pasaje ($250 semanales) u hospedaje en el municipio ($900 mensuales). A lo anterior se
suman las comidas diarias en la escuela ($350 semanales), sin contar los gastos extras en materiales
escolares y cooperaciones. Con lo anterior es posible concluir que un joven gasta en promedio un total
de $2400 mensuales.
Las becas que proporciona el gobierno federal mexicano son un ingreso importante para que las
familias manden a sus hijos al bachillerato. Sin embargo, si partimos de la situación de las familias de
Coyula es posible afirmar que las becas no son suficientes, ya que “según jóvenes que asisten al
bachillerato la beca que reciben es de $1550 mensuales” (N28-08-2017).
En este contexto, algunas familias deciden hacer el esfuerzo para que sus hijos asisten al bachillerato.
Sin embargo, la mayoría viven en condiciones económicas precarias, por lo que indican:
La crisis, no es que no pueda o que esté sentado, simplemente que mi sueldo no da, mi trabajo no da,
me ocupan un día, pero otro no. Lo que sale apenas es para la tortilla y para estar dando $100 diarios
pues no se puede (Don Edipo - E25-08-2017).
Don Edipo expresa que no tiene un trabajo fijo que le permita un ingreso constante para pagar el
bachillerato de sus hijos, por ello: “que vayan al bachillerato es mucho gasto y aqno hay un trabajo
fijo”.
En general, la mayoría de las familias rurales de San Juan Coyula orientan a los jóvenes a que ingresen
al mercado laboral en lugar de que sigan estudios de bachillerato, esto debido a las condiciones
económicas vulnerables en las que viven. Esta situación lleva a que muchos jóvenes de la comunidad
consideren “trabajar para ayudar a mi familia” y que dejen de lado expectativas y aspiraciones
escolares” (Auli, 2018; 2021).
Para trabajar no se necesita estudiar el bachillerato
Los padres de familia comparten que ellos desde los 12 años empezaron a trabajar para ayudar a sus
padres; comentan que sus padres no les dieron el apoyo para seguir estudiando, debido a que:
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[Mis papás] decían que para echar tortillas no se necesita estudiar (Doña Isabel - E22-08-2017).
Los padres de antes al ver que uno ya iba creciendo no nos dieron espacio para estudiar, nos ponían a
trabajar; ya a esa edad nos daban quehaceres (Doña Zobeida - E24-08-2017).
Teníamos responsabilidades que no nos competían, porque nosotros muy jóvenes salimos de aquí
para trabajar (Doña Alicia - E30-08-2017).
Crecimos trabajando en el campo. Mi papá decía que debíamos aprender a trabajar para vivir, que a la
escuela solo íbamos a pasar el rato (Don Edipo - E25-08-2017).
Los padres crecieron con la idea de que para trabajar no se necesita estudiar. A través de mi
convivencia con las familias encuentro que esta razón sigue vigente en los padres de ahora; implícita
o explícitamente exponen y socializan con los jóvenes que para trabajar no se necesita estudiar el
bachillerato. Doña Zobeida (E24-08-2017) menciona que Don Misael (su esposo) es “de otra
mentalidad, como ya van creciendo los niños dice que ya deben trabajar”. Por su parte, Don Rafael (E26-
06-2017) comparte que hoy día la escuela es importante, ya que “es un requisito para encontrar trabajo,
sino no dan trabajo”. Sin embargo, ya conversando en confianza con él comenta: “le digo a mis hijos
que sí quieren estudiar el bachillerato lo hagan, sino que se pongan a trabajar”; según Don Rafael deja
que sean sus hijos quienes elijan entre seguir estudiando o empezar a trabajar.
Don Rafael indica que su hijo no quiso seguir estudiando el bachillerato. Entonces, lo llevó a que
trabajara con su primo, quien es albañil: “ahora anda de ayudante de albañil, pero va aprendiendo
rápido”. Don Rafael señala un pequeño cuarto de cuatro metros cuadrados y expresa: “así cómo ve
este cuarto, mi hijo solito lo repelló; ¿Cómo ve?”. Los gestos de orgullo y felicidad con la que se expresa
implícitamente motivan a su hijo a seguir por el trabajo de albañil. Lo anterior se evidencia cuando Don
Rafael aconseja a su hijo para que “se vaya con sus os a México, todos ellos son albañiles, pero ya
agarran obras grandes”. De esta manera, aunque Don Rafael expresa que la escuela es importante,
orienta a que su hijo empiece a trabajar de albañil.
Los significados que expresan estas familias rurales tienen que ver con elementos culturales
heredados, en los que el trabajo es más importante para apoyar en sustento familiar. Cabe señalar, que
-debido a los cambios generacionales, la migración y los flujos culturales en las comunidades rurales-
hay familias que ya se encuentran rompiendo con este significado heredado por sus predecesores,
pues como indica Doña Alicia (E30-08-2017): “no es responsabilidad de los jóvenes trabajar y ayudar
al gasto familiar”.
Estudiar el bachillerato es en vano
Ya se ha presentado que algunos padres mencionan que el bachillerato otorga a los jóvenes la
posibilidad de encontrar trabajos diferentes a los tradicionales (amas de casa, campesinos o
albañiles). Sin embargo, algunos padres a partir de las experiencias de hermanos o conocidos cercanos
van construyendo la idea de que estudiar el bachillerato es en vano para obtener un trabajo diferente a
los tradicionales. Don Misael (E24-08-2017) piensa que el bachillerato no es importante para trabajar,
él expresa que:
El bachillerato es en vano. A veces, estudian el bachillerato y no hay trabajo. Por ejemplo, mi hermano
se esforzó estudiando y terminó vendiendo en un negocio (Don Misael - E24-08-2017).
La mirada que tiene Don Misael sobre la escolaridad la ha adquirido a través de la experiencia de su
hermano, que estudió el bachillerato y no encontró trabajo de acuerdo con su escolaridad alcanzada;
el hermano de Don Misael malgastó el tiempo en una formación académica que no le reditúa. De
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acuerdo con la experiencia de su hermano Don Misael cuestiona la importancia del bachillerato y a
través de ella expresa no apoyar a sus hijos.
“En la comunidad hay personas en situación semejante a la del hermano de Don Misael, que estudiaron
el bachillerato y trabajan en el campo, de albañiles o son amas de casa” (N15-09-2017). Lo anterior
lleva a que muchas familias miren con cierta duda al bachillerato. En su estudio, Auli (2018; 2021)
describe que algunos jóvenes rurales también conciben a la escolaridad como un esfuerzo en vano;
expresan que: “los que estudian lo hacen en vano, pues van a terminar de albañiles como yo”. Por lo
que es posible afirmar que en Coyula se trata de un significado intergeneracional socializado entre
padres e hijos.
La mayoría de las familias rurales se interesan por el bachillerato y la escolaridad en general, ya que
tienen la idea de conseguir un “trabajo menos pesado físicamente”, con ciertos privilegios y mejor
remunerado. Esta aspiración se convierte en una ilusión cuando al conseguir una escolarización mayor
(terminar el bachillerato) no consiguen un mejor trabajo, por lo que llegan a concebir a la escolarización
como un esfuerzo improductivo. En este contexto, las experiencias de venes rurales que no
encuentran un mejor trabajo al concluir el bachillerato ponen en crisis la idea -frecuentemente
reproducida por los profesores en las aulas- que a través de la escolarización es posible alcanzar un
empleo bien remunerado. Lo anterior tiene su fundamento en la devaluación de las credenciales
escolares (Ibarrola, 2016) que complementado con el déficit de demanda llevan a algunas familias
rurales a poner en duda la rentabilidad económica de la escolaridad.
Los papeles del bachillerato no valen y es de bajo nivel
Un significado extendido en las familias rurales de la región tiene que ver con la carencia de validez del
certificado que ofrecen los bachilleratos de las comunidades. Según Doña Zobeida (E24-08-2017):
Mi esposo no quiso que fuera mi hijo al bachillerato. Porque ha pasado que los papeles del bachillerato
no valen en la ciudad (Doña Zobeida - E24-08-2017).
La idea que expresa Doña Zobeida (E24-08-2017) podría entenderse en el sentido de que el certificado
que obtienen los jóvenes no tiene reconocimiento oficial. En una conversación improvisada un joven
comenta que: “no son válidos esos papeles, porque un primo terminó el bachillerato, luego se fue a
México para inscribirse a la universidad y no le hicieron válidos esos papeles” (N07-07-2017).
Este significado extendido en varías comunidades de la región tiene su justificación a que cuando se
fundaron los bachilleratos sus claves de operación estaban en proceso, por lo que los primeros
egresados se encontraron con que tenían que esperar el reconocimiento de las escuelas para que les
expidieron sus certificados. Lo anterior generó el rumor sobre la carencia de validez de los estudios,
por lo que las familias muestran dudas para envíar a sus hijos a los bachilleratos locales, sobre todo sí
se toma en cuenta que uno de los significados importantes para las familias rurales es envíar a los
jóvenes al bachillerato por el certificado (véase atrás el significado el bachillerato es importante para
un mejor trabajo).
Lo anterior, se complementa con la mirada de que el bachillerato local es de bajo nivel académico. De
acuerdo con los padres no hay exigencia, los profesores faltan y no enseñan bien. Según Doña Lucía
(E25-08-2017): “en el bachillerato dicen que el nivel de estudios es muy bajo y no son estrictos”. En un
recorrido por otra comunidad (San Isidro Buenos Aires) cercana, una madre de familia menciona: “ya
no pienso mandar a mi hijo al bachillerato, porque no hay exigencia, dicen que los maestros los dejan
solos todo el día o que están afuera sin hacer nada” (N19-09-2017). A partir de este tipo de nociones
los padres significan que la asistencia de los jóvenes al bachillerato es solo para convivir:
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Al bachillerato ya no tuve la confianza de mandar a mi hija, porque ya no los ve uno, ya no se sabe que
están haciendo, muchos solo van a pasear y echar relajo (Doña Lucía - E25-08-2017).
Cabe señalar que en muchas comunidades rurales pequeñas los jóvenes se tienen que trasladar a la
cabecera municipal, en donde generalmente se establecen los bachilleratos, lo que lleva a que los
padres no puedan saber directamente sobre el comportamiento de sus hijos. Por rumores y por
experiencias de jóvenes que han abandonado el bachillerato los padres se enteran de que solo van a
echar relajo: un padre de familia menciona: “como chofer ando de acá para aly voy a dónde está el
bachillerato; una vez los vi bebiendo alcohol y fumando. Se imagina, mejor dije no, que mi hija no vaya”.
Al respecto, Auli (2018; 2021) menciona que el echar relajo es una de las principales razones por la que
muchos de los jóvenes de Coyula reprueban o abandonan el bachillerato.
Algunas familias de la comunidad aceptan que probablemente el certificado que ofrece el bachillerato
no es válido y que la formación es de bajo nivel; pese a ello buscan envíar a sus hijos, porque es la
única opción que tienen disponible. Así lo indica una joven: “más que nada voy porque no me
acostumbré en la ciudad y para no estar perdiendo más años, pues preferí entrar al bachillerato acá”
(N03-02-2017).
En el bachillerato las muchachas se van con el novio o “encuentran su regalo”
Uno de los significados que mencionan los padres y que refiere directamente a las mujeres es que en
el bachillerato las jóvenes “luego se van con el novio o encuentran su regalo [salen embarazadas]”.
Doña Lucía (E25-08-2017) indica que no quiso que su hija fuera al bachillerato, porque: “se vuelven muy
novieras, por eso dije que no”.
Para los jóvenes puede ser visto como algo normal, pero para sus padres cobra relevancia, ya que en
algunos casos terminan “yéndose con el novio o quedan embarazadas”. Por su parte, la abuela de una
joven de la comunidad menciona: “su papá no quiere que mi nieta vaya al bachillerato, porque ya
tuvimos la experiencia de su otra hija, la más grande; ella estaba estudiando en el bachillerato y se
salió, porque se fue con un chamaco”.
El que en el bachillerato las jóvenes se vayan con el novio o salgan embarazadas es un significado muy
frecuente en los padres de la región, ya que en en el aceramiento que se tuvo una jóven menciona: “mi
papá ya no quiso que estudiara el bachillerato, porque mi hermana cuando andaba en la prepa se fue
con su novio, y mi papá piensa que haré lo mismo. Por eso ya no me mandaron al bachillerato” (N12-
03-2017).
En este contexto, se puede decir que las familias rurales temen que en el bachillerato sus hijas salgan
embarazada, por ello:
Hay muchachas que en el bachillerato encontraron su regalo [se refiere al embarazo]. Y de estar
pasando esos corajes, mejor que no vaya (Don Edipo - E25-08-2017).
Negar la oportunidad de estudiar el bachillerato a las mujeres, porque se van con el novio o “encuentran
su regalo” es parecido a las razones que mencionan algunos padres de familia de otras comunidades
rurales de Oaxaca. En la comunidad de San Lorenzo Papalo (comunidad vecina a San Juan Coyula)
algunos padres comentan que no envían a sus hijas al bachillerato, ya que luego empiezan a tener
novio: “se van a caminar al monte y como nadie las vigila, luego salen embarazadas” (N23-03-2017).
En general, algunas familias rurales de Oaxaca prefieren que sus hijos (y especialmente hijas) no
asistan al bachillerato, para evitar que se vayan con el novio o “encuentren su regalo”.
CONCLUSIÓN
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 2170.
Los significados sobre el bachillerato que expresan las familias rurales son diversos; mediante la
experiencia en San Juan Coyula es posible acercarse a algunos significados para su análisis.
Las familias rurales de San Juan Coyula mencionan pocas razones en favor del bachillerato, son más
los significados en contra del nivel educativo. Los resultados difieren con los hallazgos mostrados por
Cragnolino (2006), Infante (2020) y Guzmán (2024), quienes enfatizan en las expectativas positivas
que otorgan las familias al bachillerato con la intención de que los jóvenes obtengan mejores
oportunidades de vida. El contraste con estas investigaciones -tal vez- se debe a la distancia de tiempo
y de contexto.
Los resultados que se presentan en el artículo tienen mucha cercanía con lo que se deja entrever en el
estudio de Reyes (2010), quien indica que a muchos jóvenes rurales la familia les niega la oportunidad
de prolongar su escolaridad. Los resultados presentados en este artículo permiten comprender que la
negatividad de algunas familias rurales por el bachillerato se debe a sus condiciones socioeconómicas;
elementos culturales (para echar tortillas no se necesita estudiar); la poca rentabilidad que observan
en la escolaridad; el bajo nivel de la formación que ofrece el bachillerato local; en el caso específico de
las mujeres para que no se vayan con el novio o resulten embarazadas.
El gobierno mexicano ha impulsado la masificación de becas a todos los sectores de la población, con
la intención de generar las condiciones para que las familias envíen a sus hijos al bachillerato. Sin
embargo, tomando el caso de San Juan Coyula parece ser que los montos que otorgan las becas no
son suficientes, ya que en poblaciones rurales que no cuentan con bachillerato deben sortear gastos
de traslado más las cooperaciones que surjan en el proceso de formación de sus hijos. Tal vez sea
necesario que el gobierno contextualice las becas que otorga y tome en cuenta un apoyo económico
extra para las comunidades rurales que no cuentan con bachillerato. Lo anterior resalta que el contexto
socioeconómico sigue siendo una razón importante por la que algunos jóvenes mexicanos no acceden,
no permanecen y no culminan el bachillerato (Weiss, 2015).
Es preciso señalar que es un error atender la escolarización de las familias rurales solo brindándoles
el servicio y becas, lo anterior no reduce la desigualdad, solo la reorganiza en función de las
oportunidades. Por ejemplo, en el artículo se muestra que las familias mencionan patrones culturales
(para trabajar no se necesita estudiar) que toman como argumento para no enviar a sus hijos al
bachillerato. Por ello sería importante construir programas de acompañamiento escolar a las familias
rurales, con la intención de asegurar el acceso de los jóvenes rurales al bachillerato y no solo centrarse
en la permanencia y conclusión de los estudiantes inscritos. Tal vez se podrían implementar ciertas
estrategias de: crianza, comunicación, voluntariado, aprendizaje en casa, toma de decisiones y
colaboración con la comunidad (Infante y Padilla, 2020). Para ello es importante generar en el
profesorado y en la dirección escolar convicciones para promover la participación pedagógica de la
familia (Barrientos, Silva y Antúnez, 2016).
Un tema prioritario es la situación de género. A través de la experiencia en San Juan Coyula se puede
observar que algunas familias rurales mantienen cierta duda de enviar a las mujeres al bachillerato, ya
que se van con el novio o resultan embarazadas. Esto causa relevancia, porque como documenta Tapia
(2015) y Auli (2018; 2021), son las mujeres rurales quienes se encuentran s interesadas en el
bachillerato, pues tienen la aspiración de salir del encierro doméstico al que están sometidas
En general, es importante construir estrategias específicas para las familias rurales, con el objetivo de
acercarlos a los beneficios de la escolaridad. Sobre todo, si se toma en cuenta que en algunas
comunidades rurales el cursar el bachillerato se encuentra incidiendo de manera positiva en la vida de
los egresados (Auli, 2023a; 2023b).
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, octubre, 2024, Volumen V, Número 5 p 2171.
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